34134(15-04-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Bogotá   D.C.,   quince   (15)   de   abril   de   dos   mil  trece  (2013).   

Los   suscritos   Magistrados  firmamos  la  sentencia  del 13 de abril de 2011 (Rad. 30894), por cuyo medio la Sala decidió  casar  el  fallo absolutorio proferido por el Tribunal Superior de Bogotá el 16  de  mayo  de  2008 a favor de Cristian Mauricio Barreto  Álvarez,  para  en  su  lugar  confirmar  la  condena  dispuesta  por  el Juzgado Único Penal del Circuito de Descongestión OIT el 31  de  enero  de  2008  contra  el  mencionado  ciudadano,  como  autor  penalmente  responsable  del  concurso  de  delitos  de  homicidio  agravado en Isabel  Toro  Soler  y  tentativa de hurto  calificado agravado.   

          Impera  señalar  que  en  la  citada  decisión  prosperó el cargo  segundo  de  la  demanda  promovida  por la Fiscalía, oportunidad en la cual se  dijo:   

“Apenas a título  de  resumen  de  los  elementos probatorios que delimitan su responsabilidad, la  Sala  estima  necesario  destacar  cómo  Jairo  Andrés  Achagua y Edwin Harvey  Acosta,  de  consuno  declararon que el procesado confió al segundo, y éste lo  dio  a  conocer  al  primero, que había intervenido en el crimen, detallando la  forma  como  se  ejecutó  el mismo, las razones que obligaron a dar muerte a la  educadora  y  las  circunstancias  que  gobernaron  el  homicidio, en narración  completamente  consonante  con  lo  que por otros medios pudo verificarse de los  hechos.   

“Explicaron  los  testimoniantes,   de  manera plausible, la razón por la cual en su primera  versión  callaron la verdad, hallándose claro que motivado por los celos Jairo  Andrés  Achagua  decidió  contar lo sabido, antes ocultado en consideración a  la amistad que lo unía con el acusado.   

“Para corroborar  la  verdad  de  lo  relatado  por  Achagua  Unibio  y  Acosta Pan, se allegó la  declaración  jurada  del  Sub intendente Iván Fernando Fernández – digna de entero crédito, dado que los  esfuerzos  realizados por el acusado para controvertirlo se demostraron mendaces  –, quien señaló cómo al  momento  de  aprehenderlo,  el procesado aceptó su intervención en los hechos,  refiriendo  datos  hasta  ese  momento  desconocidos,  los cuales sirvieron para  vincular penalmente al otro de los ejecutores del crimen.   

“Esa  prueba  de  incriminación,  examinada  a  la  luz  de  la sana crítica, de manera conjunta  conduce  a  definir la certeza que para condenar consagra el artículo 232 de la  Ley  600  de  2000,  conforme fue advertido por el juzgado de primera instancia,  razón  suficiente  para  que  se  revoque  el fallo de segundo grado atacado en  casación  y en su lugar se otorgue plena vigencia a la condena impartida por el  A quo”.   

En  esta ocasión, la Sala conoce del libelo  casacional  también  promovido por la Fiscalía contra la sentencia absolutoria  dictada  a favor de Harbinsson Guiza López  el 24 de noviembre de 2009 por el Tribunal de Bogotá respecto del  concurso  de  delitos  de  homicidio agravado en Isabel  Toro  Soler  y tentativa de hurto calificado agravado,  confirmatoria  de  la  dictada  el  6  de  agosto  del mismo año por el Juzgado  Cincuenta   y   Seis   Penal   del   Circuito  de  Descongestión  de  la  misma  ciudad.   

          Ahora,  al  constatar  los  argumentos  del  demandante en casación  encontramos  sin  dificultad  que  se  ocupa  de  deplorar  fundamentalmente  la  indebida  apreciación  de  pruebas tales como las declaraciones de Jairo   Andrés  Achagua  Unibio,  Edwin  Harvey  Acosta  Pan  y  el  Subteniente   Iván  Fernando  Fernández,  medios  de  convicción  sobre  cuya  valía  ya expresamos nuestra opinión en la sentencia  dictada   en   contra  de  Cristian  Mauricio  Barreto  Álvarez,  también  involucrado  en  el  concurso  de  delitos que motivó este averiguatorio.   

Conforme  a  lo  expuesto,  advertimos  la  actualización  del supuesto establecido en la causal impeditiva correspondiente  al  numeral  4º  del  artículo  99  de  la Ley 600 de 2000, esto es, por haber  manifestado  nuestra opinión sobre el tema objeto de debate en un ámbito ajeno  a   esta   actuación,   de   fondo,   con  carácter  vinculante  y  compromiso  intelectual1,  motivo  por el cual procedemos a manifestar nuestro impedimento a  fin  de  que  se  adopte  en  derecho  la  decisión  que  corresponda  sobre el  particular.   

Cúmplase,  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                           FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

    

1 Cfr.  Sala  de Casación Penal, Auto del 12 de mayo de 2010 (Rad. 34048), entre otros.     

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