35575(09-03-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 35575  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta Nº  078  

Bogotá, D. C., nueve (9) de marzo de dos mil  once (2011)   

VISTOS  

La  Corte  resuelve  la  admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada  por  el  apoderado  del  tercero  civilmente  responsable   contra   la  sentencia  dictada  por  el  Tribunal  Superior de Medellín, el 8 de octubre de  2010,  mediante  la  cual  modificó la proferida por el Juzgado Sexto Penal del  Circuito  de la misma ciudad,  el 13 de agosto del mismo año, que condenó  a  Germán  Giraldo  Carmona  a  las  penas principales de 34 meses de prisión,  multa  equivalente  a  27  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes y a la  privación  del  derecho  a  conducir  vehículos  automotores por el plazo de 3  años  y  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso de la privativa de la libertad, como  autor  de  las  conductas  punibles  de  homicidio culposo y lesiones personales  culposas, ambas agravadas.   

Así  mismo,  condenó a Giraldo Carmona y a  Idaly  Carmona  Giraldo,  ésta  última como tercero civilmente responsable, de  los  daños y perjuicios derivados de la comisión de los punibles anteriormente  referenciados.   

HECHOS  

Fueron  sintetizados  por  el Tribunal de la  siguiente manera:   

“Por  hechos  sucedidos  en  la  madrugada  del  4  de  abril  de  2008,  en que a causa de un  accidente  de  tránsito  ocurrido en la Avenida El Poblado con calle 34 de esta  ciudad,   perdió  la  vida  Walter  Castaño  Florez  y  resultaron  lesionados  Bladimiro  Gómez  Arbeláez  y Luz Consuelo Arias Toro, la Fiscal 10a Seccional  presentó  en  contra  del conductor del taxi de placas TPS 015, Germán Giraldo  Cardona,  escrito  de  acusación con preacuerdo por la comisión de los delitos  de      homicidio      y      lesiones      personales      culposas”.   

A N T E C E D E N T E S  

1. Por razón de lo anteriormente narrado, el  30  de  septiembre  de  2008,  se  llevó  a  cabo  ante el Juez Sexto Penal del  Circuito   de   Medellín   la   audiencia   de  formulación  de  acusación  y  verificación  del  preacuerdo,  en  la  cual  el  acusado  admitió  lo  cargos  atribuidos por la fiscalía a cambio de una rebaja de pena.   

Vale  destacar  que  en  ese  mismo acto los  representantes  de  las  víctimas  solicitaron  que se iniciara el incidente de  reparación integral.   

Cumplido  el  trámite  del  incidente  de  reparación,   el   citado  funcionario  judicial  profirió  fallo  de  primera  instancia  en  la que condenó a Germán Giraldo Carmona a las penas principales  de  34  meses  de  prisión,  multa  equivalente  a 27 salarios mínimos legales  mensuales  y  a  la privación del derecho a conducir vehículos automotores por  el  plazo  de  3  años y a la accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso  de  la privativa de la  libertad,  como  autor de las conductas punibles de homicidio culposo y lesiones  personales culposas, ambas agravadas.   

Así  mismo,  condenó a Giraldo Carmona y a  Idaly  Carmona  Giraldo,  ésta en calidad de tercero civilmente responsable, de  los   daños   y   perjuicios   derivados  de  la  comisión  de  los  punibles,  así:   

a)  Respecto  de  Wilson  Castaño  Florez y  Myriam  Castaño  Florez   fueron  condenados  al  pago  equivalente  a  10  salarios mínimos legales mensuales.   

b)  En  lo  atinente  a Martha Muñetón los  anteriores también fueron condenados al pago de $112.287.500.00.   

c)  Respecto   a   Vladimiro   Gómez  Arbeláez a la suma de $188.167.352.00.   

d)  Y, por último, en cuanto a Luz Consuelo  Arias Toro deben cancelar la suma de $14.745.000.00.   

2. Apelado el fallo por los representantes de  las  víctimas  y  el  apoderado del tercero civilmente responsable, el Tribunal  Superior  de  Medellín,  el  8  de  octubre  de 2010, al desatar el recurso, lo  modificó  “en el sentido  de  señalar que a favor de Luz Consuelo Arias Toro y Bladimiro Gómez Arbeláez  se  reconoce  respectivamente  los  daños  extrapatrimoniales  treinta  (30)  y  setenta  y  cinco  (75) salarios mínimos legales mensuales del año 2008, fuera  de  la  suma que por perjuicios materiales le fueron reconocidas en la sentencia  de   primer   grado…”.   

Contra  la  anterior decisión, el apoderado  del tercero civilmente responsable presentó demanda de casación.   

S  Í  N  T  E  S  I S    D E  L    L I B E L O   

El apoderado, al amparo de la causal primera  y  segunda de casación según lo preceptuado en el artículo 368 del Código de  Procedimiento Civil presenta un único cargo, así:   

Único cargo  

Manifiesta que el artículo 2357 del Código  Civil  establece  que  la reparación del daño está sujeta a reducción cuando  la persona que lo sufrió se  expuso imprudentemente a él.   

Agrega  que la citada preceptiva consagra la  teoría de la compensación de culpas.   

Reconoce que si bien la culpa de la víctima  no      exime     la     responsabilidad     del     demandado,     “si  da lugar a medirla y, por ende, la  reducción     del     perjuicio     a     cargo    del    demandado”.   

Luego  de  citar  una sentencia de la Corte,  destaca  que  el  Inspector  Municipal  del  Tránsito  de  Medellín,  mediante  resolución  No.  240  del  29  de  septiembre de 2009, con el cual se profirió  fallo  de  carácter  contravencional  en  materia  de  tránsito  reconoció  y  sancionó  a  los  peatones Walter Castaño Florez, Bladimiro Gómez Arbelaéz y  Luz  Consuelo Arias Toro por haber violado los artículos 55, 57, 58 y 113 de la  Ley  769  de  2002,  para lo cual procede a transcribir un breve fragmento de la  decisión.   

En tales condiciones, considera que si en el  accidente  hubo  culpa  tanto  de  la  víctima  como  del  conductor, se debió  aplicar,  entonces, lo preceptuado en el artículo 2357 del Código Civil, en lo  atinente  a  la  reducción de la apreciación del daño, en tanto las víctimas  se expusieron al peligro de manera imprudente.   

Por tal motivo, estima que el Tribunal dejó  de  aplicar  el mentado artículo 2357 del Código Civil, pues en vez de reducir  el daño incrementó la condena en la parte resolutiva.   

También  califica que la sentencia no está  en  consonancia  con los hechos y las excepciones. Sostiene que la conciliación  realizada   entre   la   empresa  afiliadora  y  la  aseguradora  sumadas  a  la  compensación     de     culpas     “lleva  inexorablemente  a exonerar a la propietaria del vehículo de  toda  obligación  indemnizatoria por cuanto ella estaba amparada con la póliza  de          responsabilidad          civil          extracontractual…”.   

Después   de  reiterar  lo  anteriormente  expuesto,  solicita  a  la  Corte  casar el fallo impugnado y, consecuentemente,  reducir  la indemnización de perjuicios conforme a los argumentos anteriormente  presentados.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  En  el Código de Procedimiento Penal de  2004,  la  casación  se concibe como un medio de control constitucional y legal  que  procede contra las sentencias dictadas en segunda instancia en los procesos  adelantados  por  delitos  cuando  afectan  derechos  o  garantías  procesales.   

De  manera  que  se  puede  colegir que este  recurso  fue  concebido como control constitucional, dada la función que ejerce  la  Corte  Suprema  de  Justicia como Tribunal de Casación, según lo prevé el  artículo  235  de  la  Carta  y,  por ende, guardiana de los fines primordiales  contemplados en el artículo 180 de la Ley 906 de 2004.   

De acuerdo con lo que estatuye la citada Ley  906,  para  que la demanda sea admitida se requiere que el libelista, además de  contar  con  interés,   acredite  la  afectación de derechos o garantías  fundamentales,  para  lo  cual  también  deberá  formular  y  desarrollar  los  correspondientes  cargos  y,  por   supuesto,  demostrar  la  necesidad  de  intervención  de la Corte para lograr algunos de los fines establecidos para la  casación  según lo previsto en el artículo 180 de esa normatividad, es decir,  la  efectividad  del  derecho  material,  el  respeto  de  las garantías de los  intervinientes,  la  reparación  de  los  agravios  sufridos  por  éstos  y la  unificación  de  la  jurisprudencia,  propósitos  que,  como lo tiene dicho la  Sala,  son  los  mismos  del  proceso  penal, lo que explica que las causales de  casación tengan un diseño dirigido a lograr esos fines.   

Por     ello,     “el          recurso   extraordinario    de    casación    no    puede    ser  interpretado  sólo  desde,  por  y  para  las causales, sino también desde sus  fines,  con  lo cual adquiere una axiología mayor vinculada con los propósitos  del   proceso   penal   y   con   el   modelo   de  Estado  en  el  que  él  se  inscribe.   

“En   otros  términos,  las  causales  determinan  la  forma  en  que  procede  denunciar la  ilegalidad  o  inconstitucionalidad  del  fallo  y  de  conducir el debate   en    sede    extraordinaria,   pero   ellas   no   son   un   fin   en   sí  mismo para la viabilidad del  recurso,    pues    ésta    debe    determinarse    por   la   manifiesta   configuración   de  uno  o  varios  de  los   motivos  normativamente  establecidos  para  lograr  el  desquiciamiento  de  la  decisión impugnada.   

“Claro  que por  razón  de esto no puede llegar a entenderse que el recurso haya sido morigerado  en  extremo,  al  punto de quedar librado a la simple voluntad de las partes sin  referencia  a  ningún  parámetro  legal,  y  que  se convierta en una fórmula  abierta   para  controvertir  sin  más  las  decisiones  judiciales  según  el  albedrío  del  casacionista,  lo  cual  repugna  a la noción de debido proceso  constitucional,  pues  la  admisibilidad  al  trámite  y  la  prosperidad de la  pretensión  queda condicionada a la demostración del interés en el censor, la  correcta  selección  de  las  causales, la coherencia de los  cargos   que   a   su   amparo   pretenda  aducir,  y   la   debida  fundamentación  fáctica y jurídica de éstos, además de la  necesidad  de  acreditar  cómo con su estudio se cumplirán uno o varios de los  fines      de      la     casación”.1   

En consecuencia, el recurso extraordinario no  es  un  instrumento  que  permita  continuar  con el debate fáctico y jurídico  llevado  a  cabo  en  el  agotado  proceso,  razón por la cual no es procedente  realizar  toda  clase  de cuestionamientos a manera de instancia adicional a las  ordinarias  del trámite, sino que debe ser un escrito claro, lógico, coherente  y  sistemático  en  el  que,  al  tenor  de los motivos expresa y taxativamente  señalados   en   la  ley,  se  denuncian  errores  bien  sea  de  juicio  o  de  procedimiento  en  que  haya  podido  incurrir  el  sentenciador,  procediendo a  demostrarlos  dialécticamente  y  evidenciando  su  trascendencia,  para de esa  manera  concluir  que  la  sentencia no es acorde con el ordenamiento jurídico,  cuya desvirtuación, se reitera, compete al libelista.   

2.  En  primer  lugar,  vale destacar que de  acuerdo  con  el artículo 181, numeral 4°, de la Ley 906 de 2004, en este caso  sólo  procede  la  postulación de las causales que regulan la casación civil,  en  la  medida  en  que  la  censura  tiene por objeto cuestionar la reparación  integral ordenada en los fallos de instancia.   

3.  Sin embargo, la Corte advierte falencias  en  la  postulación  del  único  cargo  formulado  contra  el fallo de segunda  instancia,  habida  cuenta  que  como  se trata de dos reproches presentados por  distintas  causales,  esto  es,  la  primera  y  la segunda, el libelista debió  presentarlos en capítulos separados.   

Además,  en  lo atinente al primer reproche  referido  a  la  compensación de culpas, pues, a juicio del casacionista, no se  reconoció   lo   reglado   en  el  artículo  2357  del  Código  Civil,  surge  indispensable  concluir  que el cargo se quedó en el simple enunciado, dado que  no  demostró que no obstante de reconocerse la imprudencia de la víctima en el  accidente no se redujeron los perjuicios según la mentada norma.   

Y,  era  que no podía demostrar tal asunto,  toda  vez  que  en  la  sentencia  de segunda instancia el tema en cuestión fue  tratado a plenitud, habida cuenta   

que   para   el   Tribunal  no  hubo  duda  “que  la  causa eficiente  del  resultado-muerte  y  lesiones-  surge  del  comportamiento  del  acusado al  conducir  embriagado  en una via principal de la ciudad, pero también es verdad  que  tanto  el  hoy occiso como los lesionados se expusieron a ser atropellados,  pues  al  momento  de  ocurrir el accidente se encontraban parqueados en la vía  pública,  lo  cual llevó al Inspector Octavo Urbano de Tránsito a declararlos  contravensionalmente   responsables…”.   

De  tal  manera,  concluyó  que  esa  culpa  concurrente  del occiso y los lesionados no tiene la virtualidad suficiente para  exonerar  al  conductor  y  al   tercero civilmente responsable del pago de  perjuicios.  Así  mismo, la citada Corporación fue enfática en afirmar que lo  relacionado  con  la reducción de los perjuicios seria estudiado en un acápite  ulterior  cuando  se  abordara los motivos de inconformidad de los apoderados de  las  víctimas  frente a la tasación de los perjuicios impuesta en la sentencia  de primera instancia.   

Es  decir,  el  juzgador de segundo grado al  desatar  el  recurso  de  apelación  interpuesto  por los representantes de las  víctimas  y  el  apoderado del tercero civilmente responsable tuvo en cuenta lo  preceptuado en el artículo 2357 del Código Civil.   

Con relación al segundo reproche referido a  que  el  tercero  civilmente  responsable no debía ser condenado en perjuicios,  toda  vez que hubo una conciliación entre las partes trabadas en conflicto, tal  como  sucedió en la anterior censura,  el casacionista la dejó a mitad de  camino al no demostrar la existencia del vicio.   

Ahora bien, revisados los registros técnicos  de  la  actuación  y  en  especial  el  fallo de segunda instancia, también se  advierte,     como     lo     dijo     el     Tribunal,     que     “las   partes   que  conciliaron  bien  dejaron  en  claro  que las sumas de dinero reconocidas a favor de las víctimas  por   aquellas   empresas   apenas   cubrían   parcialmente  la  indemnización  pretendida,  al punto que en la audiencia del 25 de febrero de 2010 se consignó  expresamente  lo  concerniente y se dijo que se continuaría con el incidente de  reparación  respecto  del  conductor y la propietaria del vehículo de servicio  público  con  el  fin  de  lograr  la  totalidad  de  las  sumas  pedidas  como  indemnización.  La  Juez admitió la desvinculación de las empresas y demandó  a  los  representantes  de  la víctimas que concretaran la pretensiones finales  respecto  a  quienes  no conciliaron…”.   

Así  la cosas, resulta evidente colegir que  en  este  asunto hubo una conciliación parcial dentro de la cual no se incluyó  al  tercero  civilmente  responsable;  de  ahí  que la condena impuesta resulta  ajustada a la legalidad.   

             

En   tales   condiciones,   se  impone  la  inadmisión del libelo.   

Resta  señalar  que  no   se    observa   que   con   ocasión   del   fallo  impugnado  o  dentro  de la actuación se violaron los derechos o las garantías  de   los   intervinientes,   como   para  que  tal  circunstancia  imponga   superar    los    defectos    del   libelo   para   decidir   de   fondo,    según    lo    dispone    el   inciso    3°   del   artículo   184    de   la    Ley   906  de  2004.   

Acotación final  

Habida  cuenta  que  contra  la decisión de  inadmitir  la  demanda  de  casación presentada a nombre del tercero civilmente  responsable   procede   el  mecanismo  de  insistencia de conformidad con lo establecido en el artículo 186  de  la Ley 906 de 2004, impera precisar que como dicha legislación no regula el  trámite  a  seguir  para que se aplique el referido instituto procesal, la Sala  ha  definido las reglas que habrán de seguirse para su aplicación,2    como  sigue:   

a)   La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede ser promovido por el demandante, dentro de los cinco  (5)  días  siguientes  a  la  notificación de la providencia por cuyo medio la  Sala  decida  no seleccionar la demanda de casación, con el fin de provocar que  ésta   reconsidere   lo   decidido.   También    podrá    ser   provocado   oficiosamente  dentro  del  mismo  término  por  alguno  de  los  Delegados  del Ministerio Público para la Casación   Penal   –siempre   que   el   recurso  no  hubiera  sido  interpuesto  por          el          Procurador          Judicial–,    el    Magistrado   disidente   o   el   Magistrado  que  no  haya participado en los  debates y suscrito la providencia inadmisoria.   

b)   La  solicitud de insistencia puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público,  a  través  de  sus Delegados para la  Casación  Penal, o ante uno de los Magistrados que hayan salvado voto en cuanto  a  la  decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la  demanda  o  ante  uno  de  los  Magistrados que no haya intervenido en la discusión.   

c)   Es  potestativo  del  Magistrado  disidente,  del  que  no  intervino en los debates o del Delegado del Ministerio  Público  ante  quien  se  formula la insistencia, optar por someter el asunto a  consideración  de la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en  que   informará   de   ello   al  peticionario  en  un  plazo  de  quince  (15)  días.   

d)   El  auto  a través del cual no se  selecciona  la  demanda  de  casación  trae  como consecuencia la firmeza de la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de  casación,  salvo  que  la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la  demanda.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  apoderado  del  tercero  civilmente  responsable.   

De   conformidad  con lo dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley 906 de 2004, es viable la interposición del  mecanismo   de   insistencia   en   los   términos  precisados  atrás  por  la  Sala.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JAVIER  ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                           FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                            ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO                         

MARIA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS               AUGUSTO  J. IBAÑEZ GUZMÁN            

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

1  Casación  24026  del 20 de octubre de 2005, casación 24610 del 12 de diciembre  de 2005, entre otras.   

2  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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