26658(08-02-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 26658  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado  Acta No.  31   

          Bogotá  D.  C.,  ocho (8) de febrero de  dos mil doce (2012)   

ASUNTO A RESOLVER  

          Procede  la  Sala a estudiar la viabilidad de decretar de oficio la  nulidad  de  lo  actuado  a  partir  del  traslado  para  alegar,  toda  vez que  la   prueba   antropométrica   ordenada  necesaria para establecer la identidad  del  condenado  no  fue  realizada  conforme  con  la  solicitud.   

VISTOS  

Mediante  sentencia  del 20 de noviembre de  2002,     el     Juzgado    Primero    Penal     del     Circuito     de     Pitalito     (Huila)  condenó  a  RAFAEL  TORRES  TORRES  y  otro a la pena principal  de   22   años   de   prisión   y   accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones    públicas    por    10   años,   como  cómplices  del  delito de  homicidio  agravado y hurto  calificado y agravado.   

Al  resolver  el  recurso  de  apelación  interpuesto por el defensor  de  oficio, el Tribunal Superior de Neiva en    decisión    del   30   de   enero   de   2004   confirmó  en  su  integridad  el  fallo  impugnado.   

ANTECEDENTES      Y      ACTUACIÓN  PROCESAL.   

Los  hechos  que  originaron  el  presente  proceso   fueron   narrados   por   el   Tribunal   Superior   de   Neiva      de      la      siguiente  manera:   

“En  horas de la tarde del 24 de enero de  1997,  salieron  del  municipio  de  Pitalito  con  destino al de Acevedo, José  Erasmo  Vergara  Téllez  y  sus  dos hijos Edwin Erasmo y Dairo Geovany Vergara  Silva   quien   conducía   la   camioneta  en  que  se  movilizaban,  cuando  a  la  altura de la vereda El  Higuerón,  en  una  curva,  fueron  interceptados  por  tres  individuos  que  portando  armas  de  fuego de  corto  alcance,  los  obligaron  a  entregar el dinero que llevaban, en cuantía  aproximada  a  los tres millones de pesos  provenientes  de  la  venta  de  un  café  en el establecimiento  comercial  de  Calixto  Rojas ubicado en la mencionada localidad de Pitalito. El  asaltante  que fuera identificado como Luis  Humberto  Moreno Lemus, se encargó de dar muerte a José Erasmo  Vergara  Téllez,   y  a  su  vez de conducir el vehículo de éste una vez  perpetrados   los   delitos  regresándose  al  mencionado  municipio  donde  lo  abandonaron,  siendo  los  otros  dos  intervinientes  en estos hechos los aquí  procesados  TORRES  y  QUINTERO,  en  tanto  que  el  taxista José Edward Rojas  Bermeo,  sobrino  del  comprador  del  grano, los transportó en su vehículo de  servicio  público hasta el lugar de los hechos, luego de lo cual se devolvió y  les  informó  previamente de la transacción, comunicación con base en la cual  se planeó el asalto.”   

Con    fundamento    en    los   hechos  anteriores  y  por  reconocimiento  fotográfico  que  hiciera   un  testigo,  se  dispuso  la  apertura de investigación vinculándose  mediante   indagatoria  a  Otoniel  Ramírez  Ortiz,  quien   negó   toda  participación  en  el  reato,  señalando,   por   conocimiento   de   oídas,   a  alias   “Pechuga”   y  “Pecho  de  Lata”  como  los  autores,  razón por la cual, luego de precisas averiguaciones, se revocó  la   medida  que  pesaba  en  su  contra,  precluyéndosele  la  investigación.   

Identificado   “pecho   de   lata”  o  “guásimo”  como  Luis  Humberto   Moreno  Lemus,  fue    escuchado   en  indagatoria    donde  admitió  su responsabilidad penal a     través     de     sentencia     anticipada     y      señaló      a    RAFAEL   TORRES   TORRES   alias  “pechuga”,  Juan  Carlos  Quintero  y  José  Eduard  Rojas  Bermeo  (conductor  del taxi),    como   las   otras   personas   que   participaron   en   los  hechos.   

Dividida    la   unidad   procesal,    la    actuación    continuó   contra   Quintero   y  TORRES  designándose al efecto un investigador para  la  identificación  de  los  mencionados  quien  la  constató  a través de la  Registraduría   Municipal   de   Pitalito,  Huila,  razón  por  la  cual  se  ordenó  la  captura  de  RAFAEL   TORRES  TORRES  identificado    con    la    cédula    de   ciudadanía   No.   12.225.406   de  Pitalito,  para  después  emplazarlo  y  declararlo  persona ausente.   

En   esta  condición  se  resolvió  su  situación   jurídica,  imponiéndosele  medida de aseguramiento de detención preventiva sin  beneficio  de  libertad  personal por  los  delitos  de homicidio agravado, hurto calificado agravado y porte ilegal de  armas de fuego de defensa personal.      

Cerrada  la investigación, el mérito del  sumario   fue  calificado  el  9  de  septiembre  de  1997  emitiéndose  resolución  de  acusación  en  contra  de  RAFAEL TORRES TORRES y otra persona, como autores de los delitos por  los cuales se les resolvió situación jurídica.   

La   fase   del   juicio   correspondió  adelantarla  al Juzgado Primero Penal del Circuito de  Pitalito,  Huila,  despacho  que  una vez surtido el  trámite  correspondiente,  profirió  fallo  el  20 de noviembre de 2002, en el  cual  condenó a RAFAEL TORRES TORRES  y Juan Carlos Quintero López  a la  pena  principal  de  veintidós   (22) años de  prisión,  la accesoria de interdicción de derechos  y  funciones  públicas  por diez (10) años, y al pago de perjuicios materiales  por  la  suma  de  $17.165.220, y morales en el equivalente a cincuenta salarios  mínimos  legales  mensuales, al encontrarlos cómplices del delito de homicidio  agravado  y coautores de la conducta punible de hurto calificado agravado. En la  misma  providencia se decretó la prescripción de la  acción  penal a favor de ambos procesados, en lo que  toca  con  el  delito de porte ilegal de armas de fuego de defensa personal, por  el cual también fueron acusados.   

Impugnada   esta   decisión   por   el   defensor   común   de   los   acusados,  fue  confirmada  en su integridad por  el  Tribunal  Superior  de  Neiva mediante sentencia  del  30 de enero de 2004,  la cual se encuentra ejecutoriada.   

Con  posterioridad  y  mediante  apoderado  especial,  RAFAEL  TORRES TORRES presenta acción de  revisión con fundamento en la causal prevista en el  numeral   3º  del  artículo  220  de  la  ley  600  de  2000,  solicitando  la  invalidación  de   la  sentencia  de primera y  segunda  instancia, pues asegura que tiempo después  a  la  ejecutoria  del  fallo  surgieron  pruebas no conocidas al momento de los  debates,  que  acreditan el error judicial al momento  de  la  individualización e identificación de quien  hoy   se   halla  condenado  y  por  lo  tanto  debe  declararse  probada la causal y ordenar su libertad inmediata.   

En  apoyo  de  los  hechos  básicos de su  petición,  adjuntó  copia  de  los  fallos  de primera y segunda instancia con  constancia de ejecutoria, y:   

-Fotografías  en  color  de RAFAEL TORRES  TORRES, tomadas en los años 1997 y 2006.   

-Certificación firmada por los vecinos de  la  vereda  La  Palma  del  municipio  de Acevedo, donde hace constar que RAFAEL  TORRES  TORRES  ha  residido en forma permanente en dicho lugar desde más de 20  años,  demostrando  ser  un  hombre de bien, líder  comunitario  y miembro activo de la junta de acción comunal.   

-Certificación  expedida  por  Ramiro  Rincón  Triana,  Presidente  de  la  Junta de Acción  Comunal   de   la  Vereda  La  Palma  del  Municipio  de  Acevedo,  constando  la  permanencia  de  TORRES  TORRES en el lugar por más de 20 años.   

-Recibos  de consignaciones realizadas por  RAFAEL  TORRES  TORRES  a  Bancafé  –Pitalito  de fechas 18 de mayo de 1998 por valor de $300.000.oo; 3  de  julio  de  1998  por  valor de $150.000.oo, 24 de abril de 1998 por valor de  $500.000.oo,  22  de  diciembre de 1997 por valor de $408.848.oo, y 9 de octubre  de 1996 por valor de $515.190.oo.   

-Documento de refinanciación de deuda con  FINAGRO    por    valor    de    $2’570.000.oo  a  10  años  con un periodo de gracia de tres años a  partir  del  2003  al  2005  y cuotas anuales a pagar en el mes de agosto de los  restantes años hasta el 2012.   

-Constancia  expedida por la Directora del  Banco  Agrario  de  Acevedo   donde  certifica  que  RAFAEL  TORRES  TORRES  ha  sido  cliente de esa  oficina,   a   quien  en  febrero  de  2003  se  le  aprobó  un  crédito  para  sostenimiento  de  café a dos años de plazo para invertir en su predio ubicado  en la vereda La Palma de Acevedo.   

-Registro    civil    del   nacimiento   de   RAFAEL   TORRES  TORRES, el 11 de marzo de  1955.   

-Registros  civiles  de  nacimiento de sus  menores  hijos  OSCAR  FABIAN,  CARLOS  ARMANDO,  JOSÉ  LIZARDO Y YUDY CAROLINA  TORRES CASTILLO.   

-Declaración  rendida bajo juramento ante  notario  por  EDGAR ORTIZ MONROY quien manifestó conocer a RAFAEL TORRES TORRES  y  su  familia  en  la  vereda  la  Palma  del  municipio  de Acevedo desde hace  aproximadamente  20  años  donde  tiene  su  finca,  es  su vecino, trabajador,  honesto  y  responsable  con sus deberes, no le ha conocido apodo o sobrenombre.  Afirma  haberle comprado café verde la tarde del 24 de enero de 1997, fecha que  recuerda  por  cuanto  ese  día  se escuchó la noticia del asesinato    del   señor   JOSÉ ERASMO VERGARA.   

-Declaración  rendida bajo juramento ante  notario  por  WILLIAM  ARTURO ORTIZ MONROY quien afirma conocer de vista trato y  comunicación   a   RAFAEL  TORRES  TORRES  desde  hace  38  años  como  residente  en la vereda la Palma  del    municipio    de    Acevedo    donde    tiene   su   finca,   afirma  que  es  un vecino, trabajador  honesto y responsable con sus deberes.   

-Declaración rendida bajo la gravedad del  juramento   ante   notario   por   RUBÉN    SALAZAR    SÁNCHEZ,  quien  afirma  conocer a RAFAEL TORRES TORRES y su familia desde  hace  aproximadamente  20  años  en la vereda la Palma del municipio de Acevedo  donde tiene su finca; igualmente, que el  24 de enero de 1997 en horas de la mañana éste le solicitó en  préstamo   un   caballo   para   sacar   café   hacia  la  escuela  de  la  vereda,  que  le  vendería  a  EDGAR ORTÍZ MONROY,  recuerda  la  fecha  por  cuanto ese día se escuchó  que  habían  asesinado  a  ERASMO  VERGARA  amigo y  vecino del lugar.   

         

Admitida   la   demanda   de  revisión,  en  la  etapa probatoria,  tanto   la   defensa  como  el  Ministerio  Público  presentaron  sendas  peticiones  probatorias  las  cuales fueron ordenadas, y de  oficio   la   Sala,   en  atención  a  las  varias  descripciones   morfológicas   de   alias   “pechuga”   que   obran  en  el  expediente, dispuso:   

“ Finalmente, solicítese a la Dirección  Nacional  del  C.T.I.  de la Fiscalía General de la Nación, la designación de  un  antropólogo  forense  experto  en caracterizaciones morfológicas, para que  una  vez  recibidas  las  pruebas  ordenadas  en  precedencia,  y con base en el  análisis          de         las  pruebas  que   describen   de   distintas  maneras  a  RAFAEL  N.,  o  RAFAEL  TORRES  TORRES     alias    “Pechuga”,    se  realice un estudio antropométrico  para  determinar  las  características físicas del  citado  individuo  y  se  determine  las similitudes o coincidencias frente a el  señor  RAFAEL  TORRES  TORRES,  identificado  con  la  cédula  de  ciudadanía  12.225.406,  y  establecer  si  se  trata  de  la  misma  persona,  o no, y qué  diferencias    existen   entre   uno   y   otro”.  1   

Pese  a lo anterior, el informe No. 416650  del  C.T.I  de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  realizó  un  “cotejo  fotográfico”,  entre  los retratos que reposan en el expediente de acción de  revisión  aportados  por  la  defensa  y  que  corresponden al condenado RAFAEL  TORRES   TORRES   en   los  años  de  1996  y  1997  acompañado    de    sus   hijos   aún   pequeños,   y   las   fotos       que      el    C.T.I.    tomó   al  mismo  RAFAEL  TORRES  TORRES en la  cárcel,  razón  por  la  cual   necesariamente  concluyó  que  existía  un  98%  de  probabilidad  de que se tratara de la misma  persona.   Es  decir  que  el estudio antropométrico realizado  por   el  C.T.I.  se  realizó  solamente  sobre  el  condenado,  pero  en  diferentes  años,  con  fotos  tomadas en 1997 y en el 2008.   

Con  base en el  mencionado  desacierto  el cual no fue advertido por  la  Procuraduría,  ésta  aseveró  en sus alegatos  conclusivos    que  el  hoy  condenado RAFAEL  TORRES  TORRES sí es la misma persona descrita en el  proceso  penal  como  partícipe  de  los hechos narrados por tanto se    debe    negar   la   revisión,  develándose   así   un  evidente  perjuicio  para  el  condenado  en  el  momento de evaluar esta prueba,  ya     sea     haciendo     caso     omiso     del     irregular    dictamen  o tomándolo como soporte de  la decisión a adoptar.   

CONSIDERACIONES  DE LA  SALA   

         En torno a la naturaleza de la acción  de  revisión,  la  jurisprudencia  de  esta  Corte2  tiene  precisado  que dicho  instituto   no   constituye   una   prolongación  del  juicio,  ni  corresponde  a    un   instrumento  ordinario  que  permita  dar  cabida a particulares consideraciones tendientes a  cuestionar  los soportes de la declaración de justicia que ha hecho tránsito a  cosa  juzgada,  y  que  se halla amparada por el doble carácter de definitiva e  inmutable.   

         Su   fundamento   estriba,   conforme   se   ha  dicho3,  en  la  posibilidad  real  de  lograr  un  fallo  rescindente  en  orden  a  remediar la  injusticia  material  en que haya podido incurrir el órgano judicial, solamente  por   la  configuración  de  precisos  motivos  establecidos  en  la  ley  cuya  demostración      corre     a     cargo     del  accionante.   

Con el propósito de alcanzar los objetivos  de  la  acción de revisión y esclarecer la verdad, en el periodo probatorio la  Sala  ordenó  una  prueba antropométrica dirigida a comparar la fisonomía que  del  autor  de  los hechos de marras narraron los testigos, con la del condenado  RAFAEL  TORRES  TORRES  toda  vez  que  este  es  uno de los puntos álgidos del  debate,   prueba   necesaria   para   eliminar   la  incertidumbre  que pesa sobre su identidad y de esta forma derribar el carácter  inmutable  de  la  cosa juzgada que reviste a la sentencia ejecutoriada mediante  la acción extraordinaria de revisión.   

No obstante, se  realizó   un   cotejo  fotográfico    sobre    el    mismo    RAFAEL   TORRES   TORRES,   con  las  fotos aportadas al expediente  en   la   demanda  de  revisión  y  que  datan  de  1996,  con  las  tomadas  por  el  C.T.I.  al condenado en el 2008, estando recluido en la cárcel.   

         Como   consecuencia   de   tal   yerro,   el   dictamen  concluyó  –necesariamente-  en   la   identidad   de   la   persona;  motivación  esgrimida  por la Procuraduría en sus alegaciones  de  conclusión para afirmar que no hay homonimia  y que no se debe acceder  a la revisión deprecada por TORRES TORRES.   

         Sin  haberse  cumplido  con el cometido  perseguido    por   la   Sala   con   esta   prueba,   cuyo   contenido  es  fundamental  para decidir la acción de revisión, es  procedente  declarar  la  nulidad     por     violación     del     debido  proceso.   

         Sobre    este    tema   ha dicho la Sala:   

“Más   allá   del  otrora  carácter  puramente  formalista  del  derecho,  para  que  exista  nulidad  se requiere la  producción  de daño a una parte o sujeto procesal. Se exige, así, de un lado,  la  causación  de  agravio  con  la  actuación; y, del otro, la posibilidad de  éxito  a que pueda conducir la declaración de nulidad. Dicho de otra forma, se  debe  demostrar  que  el vicio procesal ha creado un perjuicio y que la sanción  de     nulidad    generará    una    ventaja”4.   

La  acción  de  revisión  como  medio de  impugnación   de   una   sentencia   condenatoria5         tiene  un  régimen  procesal  propio establecido en el Título V,  Capítulo  X,  Artículo  220 a 228 de la ley 600 de 2000 al que le son        aplicables  las causales de nulidad estipuladas  en  la regla 306 de la normatividad antes señalada como lo serían (i) falta de  competencia,  (ii) desconocimiento de las formas propias del juicio o comprobada  existencia  de  irregularidades  sustanciales  que  afecten  el debido proceso o  (iii)   violación   del   derecho   de   defensa6,   

De  ahí  entonces  que  en  protección             de             las            garantías  individuales    del  sentenciado   y   los   derechos   de  la  sociedad que en una interpretación  constitucional  integra  el  debido  proceso  de  la  acción  de  revisión,   es menester determinar  de  un  lado,  si el condenado es efectivamente quien  se  encuentra  purgando  la  pena  y  de  otra parte, asegurar a la sociedad por  intermedio  de la administración de justicia, que se  ha  cumplido  con  la  correcta aplicación del orden  jurídico,   objetivos  a  lograr  con  la     práctica     adecuada     de     la     prueba    técnica  mencionada.    

En   otras   palabras,   las   aludidas  garantías   individual   y   social,  constituyen    el   debido   proceso  establecido  también  para  la  acción  de  revisión,  en  cuyo desarrollo no  resulta  posible  resolver  la  duda  existente en su  contra,  en  atención  a la declaración de certeza  contenida   en   las  sentencias   de   primera   y  segunda  instancia  que  conservan  el  sello  de  inmutabilidad,  en  tanto  no  se  pruebe  lo  contrario mediante el trámite de  la acción de revisión.   

En consecuencia, toda vez que el respeto a  las  formas  propias  de  cada  juicio,  entre  ellas  la  observación  de  las  garantías  fundamentales,  constituye  presupuesto  ineludible  para  demostrar  si la razón le      asiste     o     no     al  accionante,     es     procedente    decretar  la  nulidad de la actuación  por   violación  al  debido  proceso,  a   partir   inclusive   del  auto  de  fecha  5  de febrero de  20097     que    dispuso    el    cierre    del   periodo   probatorio   y   el   traslado   para  alegar,  estatuido  en  el  canon 225 de la ley  600    de    2000,   para   ordenar   se  practique  de  forma  adecuada  la  prueba  de  identidad  consistente en la designación  de  un antropólogo forense experto en caracterizaciones morfológicas, para que  con  base  en  los testimonios obrantes en el proceso  penal       que      describen      físicamente  a  RAFAEL  N.,  o RAFAEL  TORRES  TORRES  alias  “Pechuga”, se realice un estudio antropométrico para  determinar   las   características   físicas   del   citado   individuo  y  se  determinen si son coincidentes con las del condenado  RAFAEL TORRES TORRES, identificado con la cédula de  ciudadanía  12.225.406,  a  fin de establecer si se  trata   de   la   misma   persona  o  no.   

Igualmente y con  el    propósito    de    hacer    prevalecer    el    derecho   sustancial,  se  dispondrá  comisionar  al  Juez  Penal  del Circuito de Pitalito para  recavar sobre la prueba ordenada  en  el  auto  de fecha 23 de junio de 2008, enumerada  como  2.3.  solicitada  por  la  Procuradora Primera  Delegada en lo Penal,  consistente   en   el   reconocimiento  en  fila  de  personas   de RAFAEL TORRES TORRES recluido  en la cárcel de ese Circuito  por  parte  de  JAVIER  DELGADO CASTRO, EDUARD ROJAS  BERMEO  Y  LUIS  HUMBERTO MORENO LEMUS, adicionando a  EDWIN  ERASMO  Y DAYRO GEOVANY VERGARA SILVA (hijos del occiso),  personas  que en caso de no residir  en    el    municipio,    deben    ser  buscadas  de  manera  exhaustiva  a  fin  de establecer su lugar  actual de residencia.   

El  Juez  comisionado  para  la  anterior  diligencia,  también escuchará en declaración a EDWIN ERASMO Y DAYRO GEOVANNY  VERGARA  SILVA,  residentes  en  la vereda La Palma del Municipio de Acevedo, de  conformidad con cuestionario anexo al comisorio.   

Así    las    cosas,    se      decretará     la  nulidad  de  lo  actuado  a  partir  del  auto que   dispuso   el  cierre  probatorio  y  traslado para alegar, dejando a salvo las pruebas practicadas.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE   

1.   Decretar   la   nulidad    de   lo   actuado,   partir   del  auto  que  cerró el periodo probatorio y ordenó el  traslado  para alegar de  conclusión       inclusive,       fechado     el     cinco   (5)  de  febrero   de   dos   mil   nueve  (2009),    según    lo    razonado    en    el    cuerpo    de    esta  providencia.   

2. Ordenar  al  C.T.I  de  la  Fiscalía  General  de  la Nación, en el término de       diez       (10)  días  hábiles, practique de forma  adecuada   la   prueba   de  identidad  consistente  en  la  designación  de  un  antropólogo  forense  experto  en  caracterizaciones  morfológicas,  para  que  una vez recibidas las  pruebas  ordenadas en precedencia, y con base en el análisis de las pruebas que  describen  de  distintas  maneras  a  RAFAEL  N.,  o  RAFAEL TORRES TORRES alias  “Pechuga”,  se  realice  un  estudio  antropométrico  para  determinar  las  características  físicas del citado individuo y se determine las similitudes o  coincidencias  frente  a  el  señor  RAFAEL  TORRES TORRES, identificado con la  cédula  de  ciudadanía  12.225.406,  y  establecer  si  se  trata  de la misma  persona,  o  no,  y  qué  diferencias  existen entre uno y otro”.                   8,  para  poder determinar con  certeza  si  se  trata  de  la  misma  persona que se  encuentra detenida.   

3.          Comisionar  al Juez Penal del Circuito  de  Pitalito  (reparto),  para que en el término de  cinco    (5)   días   hábiles   recave  sobre la prueba ordenada en el auto  de    fecha    23    de   junio   de   2008,   enumerada   como   2.3  consistente en el reconocimiento en  fila  de  personas  de  RAFAEL  TORRES  TORRES  recluido  en  la cárcel de ése  circuito,  por  parte  de  JAVIER  DELGADO  CASTRO,  EDUARD  ROJAS BERMEO Y LUIS  HUMBERTO  MORENO LEMUS, adicionando a EDWIN ERASMO  Y DAYRO GEOVANY VERGARA  SILVA  (hijos del occiso), residentes en la vereda la  Palma    de    Acevedo,    quienes    también  deberán  ser  escuchados en  declaración,     de     conformidad    con    el    cuestionario    anexo    al  comisorio.   

         

        NOTIFIQUESE Y CÚMPLASE   

JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS  MARTÍNEZ   

JOSÉ      LUIS      BARCELÓ  CAMACHO                 FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                     MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                                                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Auto  del  23  de junio de 2008 folio 2 cuaderno No.  6.   

2  Cfr.  por todas, auto de revisión de diciembre 6 de  2001. Rad. 18432.   

3  Ib.   

4  Auto  de  segunda  instancia  de 11 de mayo de 2000,  radicado No. 15.989   

5  Sentencia C-142/03 M:P:  Jorte Arango Mejía   

6  Corte  Suprema  de  Justicia  Sala de Casación Penal, auto del 24 de octubre de  2007 radicado 20052   

7  Folio  145cuaderno 6.   

8  Auto  del  23  de junio de 2008 folio 2 cuaderno No.  6.     

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