T-51192(25-11-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

SALA DE DECISIÓN DE TUTELAS N° 2  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS   

Aprobado Acta N° 387  

          Bogotá,  D.  C.,  veinticinco  (25)  de  noviembre  de dos mil diez  (2010)   

OBJETO DEL PRONUNCIAMIENTO  

Decidir   lo  pertinente  respecto  de  la  impugnación  presentada  por  el  apoderado  de  NORMA  ROCÍO  TRIANA  ARANGUREN  contra  el  fallo de tutela  proferido  el  5  de  octubre  de  2010 por el Tribunal Superior de San Gil, que  negó  el  amparo del derecho fundamental a la igualdad, presuntamente vulnerado  por el Consorcio Fidufosyga 2005.   

FUNDAMENTOS DE LA ACCIÓN  

La  señora  NORMA  ROCÍO  TRIANA  ARANGUREN actuando a título personal y  en  representación de su hija menor María Fernanda Martínez Triana, cuestiona  la  decisión  del  Consorcio  Fidufosyga  2005  de  no  aprobar la reclamación  radicada  con  el  No.  51006514, conforme a la cual solicitó ayuda humanitaria  por  un  evento catastrófico de origen natural -muerte de su compañero y padre  de  su  niña  por una descarga eléctrica-, aduciendo que en casos similares al  suyo si las autorizó.   

TRÁMITE DE LA PRIMERA INSTANCIA  

          1.  En  principio  conoció  de  la demanda el Juzgado 2º Penal del  Circuito  de  San  Gil  y,  con  auto  de 21 de septiembre del año en curso, la  remitió  por  competencia  al  Tribunal  Superior  de la misma ciudad, donde se  asumió el conocimiento.   

2. La gerente del Consorcio Fidufosyga 2005,  conformado  por  las  sociedades  Fiduciaria Bancolombia S. A., Fudiprevisora S.  A.,  Fiduciaria  Cafetera  S.  A., Fiduciaria de Occidente S. A., Fiduagraria S.  A.,  Fiduciaria  Bogotá  S.  A.,  Fiducomercio  S.  A.,  Fidupopular  S.  A.  y  Fiducoldex S. A., se pronunció en los siguientes términos:   

Señaló que de acuerdo con el artículo 218  de  la  Ley  100  de  1993,  el  Fondo  de  Solidaridad y Garantía –FOSYGA.-  es  una  cuenta  adscrita el  Ministerio  de  la  Protección  social,  conformada  por  cuatro subcuentas: i)  Compensación,  ii)  Promoción,  iii)  Solidaridad y iv) Subcuenta de Seguro de  Riesgos     Catastróficos    y    Accidentes    de    Tránsito    –ECAT-.   El  FOSYGA  es  administrado  mediante  encargo  fiduciario  por el Consorcio que representa, en los términos  previstos  por  el  Contrato  de  Encargo Fiduciario No. 242 de 20051, “cuya  naturaleza jurídica es privada y por lo tanto, las normas  que  lo regulan, además de las disposiciones del encargo fiduciario, son las de  derecho  privado,  especialmente el Código de Comercio y el Código Civil en lo  no  regulado  expresamente”,  motivo  por el cual no  “ejerce  funciones  públicas  y  por ende no emite  actos  administrativos” 2.   

Frente a los hechos motivo de la solicitud de  tutela  precisó que en su condición de administrador fiduciario recibe, radica  y  tramita  las reclamaciones presentadas por personas naturales con cargo a los  recursos   del  FOSYGA,  debiendo  efectuar  auditoría  médica,  económica  y  jurídica,  y en caso de cumplir tanto los requisitos legales como formales a la  fecha  de  presentación,  “efectúa la aprobación  documental”  y  la remite la FOSYGA para el trámite  subsiguiente  relacionado  con la ordenación del gasto y autorización de pago.  En  caso de no ser aprobada, la solicitud es devuelta al interesado para que, de  ser posible, subsane la inconsistencia y la radique nuevamente.   

Respecto   de   la   señora  NORMA  ROCÍO TRIANA ARANGUREN,  indicó  que  el  23  de febrero de 2010  presentó  reclamación  indemnizatoria por la muerte y los gastos funerarios de  quien  fuera  su  compañero  permanente, pero no fue aprobada porque la radicó  fuera  del  término  legal  previsto  por  el  artículo 13 del Decreto 1281 de  20023  y  tampoco aportó la documentación exigida, como así se lo hizo  saber mediante comunicado de 27 de septiembre de 2010.   

3.  El Tribunal Superior de San Gil negó el  amparo  invocado  porque  a  la  accionante  se le indicaron las razones por las  cuales  no fue aprobada su reclamación, evento en el cual no es posible admitir  que  la  entidad demandada la discriminó frente a otros casos en los cuales las  víctimas  presentaron  oportunamente solicitudes para obtener la indemnización  por catástrofes de origen natural v. gr., descargas eléctricas.   

4. La accionante por intermedio de apoderado  impugna             el             fallo4.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.    Sería  del    caso    que    la    Sala    decidiera   la   impugnación   presentada  en  contra  de  la  decisión  adoptada  el  5  de  octubre  de  2010  por  el  Tribunal  Superior  de San Gil,  si  no  se observara que el  competente  para  conocer  en  primera  instancia  del  asunto  es  el  Juez con  categoría        de       Municipal.   

2.   En  el asunto examinado, la actora  actuando  a  título personal y en representación de su hija menor, promueve la  demanda  de  tutela  contra el  Consorcio  Fidufosyga 2005, cuestionando la decisión de no aprobar la solicitud  indemnizatoria  por  un  evento  catastrófico  de  origen natural -muerte de su  compañero  y  padre  de  su hija por una descarga eléctrica-, aduciendo que en  otros  asuntos similares si la autorizó; consorcio cuya naturaleza jurídica es  privada,    sometido   a   las   disposiciones   del  encargo  fiduciario  y  a  la  normatividad de derecho  privado,  en  especial  el  Código  de  Comercio  y  el  Código Civil en lo no  regulado expresamente.   

3.  Como  quiera que el Consorcio Fidufosyga  2005  es  de  naturaleza  privada, habrá de aplicarse el artículo 1º, numeral  1º,   inciso   tercero   del   Decreto   1382   de   2000  en  cuanto  consagra  que:   

“A  los  Jueces  Municipales  les  serán  repartidas  para  su  conocimiento  en primera instancia, las acciones de tutela  que  se  interpongan  contra  cualquier autoridad pública del orden distrital o  municipal    y    contra   particulares”.   (lo  subrayado fuera del texto)   

4.   En  tales condiciones, el Tribunal  Superior  de  San  Gil en su respectiva Sala de Decisión Penal no podía asumir  el  conocimiento  y  trámite  de  la acción de tutela, porque el espíritu del  Decreto  1382 de 2000 no es otro que el de reglamentar la competencia en materia  de  tutelas;  por  ello,  en  el parágrafo del numeral 2º del artículo 1º el  citado Decreto 1382, consagra:   

“Si conforme a los hechos descritos en la  solicitud  de tutela el juez no es el competente, éste deberá enviarla al juez  que  lo sea a más tardar al día siguiente de su recibo, previa comunicación a  los interesados”.   

5.  Así  las  cosas,  la  falta  de  competencia  de la Corporación en  mención   para  conocer  del  presente  asunto  resulta  incuestionable  y,  en  consecuencia,  se dispone la remisión del expediente a los Juzgados Municipales  de  San   Gil,  por  conducto  de  la Oficina Judicial; en consecuencia, se  declarará  la  nulidad  de lo actuado desde el auto de 22 de septiembre de 2010  por  medio del cual se avocó el trámite, dejando con plena validez las pruebas  practicadas  para  que  la  actuación  sea conocida en primera instancia por el  despacho judicial último referenciado.   

6.   Sobre  el  tema relacionado con la  competencia  en  asuntos  de  tutela,  es  importante  precisar que la   Corte  Suprema  de  Justicia  comparte  la  preocupación  del  Tribunal   Constitucional expresada en auto 124 del 25 de marzo de 2009, en  el  sentido  de que en algunos casos los “conflictos  de  competencia  con  base  en  el  Decreto  1382  de  2000  ha generado que los  peticionarios  deban  sufrir  por varios meses (sic) las graves consecuencias de  la  presunta  violación  de  sus  derechos fundamentales mientras los distintos  jueces  discuten  aspectos  meramente  procesales relacionados con las reglas de  reparto;   lo   cual,   además,   es   muestra   de   una  gran  insensibilidad  constitucional”; sin embargo, ello no se opone a que  “las  autoridades  judiciales  y sus usuarios deban  desconocer  la  citada  reglamentación,  toda  vez  que  su inobservancia resta  eficacia  a  la  administración  de  justicia  de  cara a proteger los derechos  fundamentales,  pues  no  se  puede  olvidar  que  el  Decreto  1382 de 2000 fue  expedido  por  la  necesidad cierta de ‘racionalizar    y    desconcentrar    el   conocimiento’5    de   las   demandas   de  tutela”6.   

6.1  Pretender desconocer las razones y los  argumentos  que  se  tuvieron  en  cuenta  para la expedición del Decreto 1382,  genera  efectos  como  el  ocurrido  en  el  caso objeto de análisis y emite un  mensaje  equivocado  a las personas usuarias de la acción de tutela, porque tal  como  se  precisó en el auto aludido “las incentiva  a  promover  demandas  ante  cualquier autoridad judicial, creando caos judicial  que  en  nada ayuda a la protección inmediata de los derechos fundamentales, ni  al  correcto funcionamiento de la administración de justicia en el ejercicio de  sus  funciones  ordinarias  instituidas  igualmente para garantizar los derechos  constitucionales”.   

6.2  Por ello, la Corte Constitucional  en  el  auto  No.  198  de  28  de  mayo  de 2009, señaló como excepción a su  pronunciamiento  anterior  que  “en  manera  alguna  –el  Decreto  1382  de  2000-  puede servir de fundamento para que los jueces  o   corporaciones   que   ejercen   jurisdicción   constitucional  se  declaren  incompetentes   para   conocer   de   una  acción  de  tutela,”  por   cuanto   lo   que   se  pretende  es  evitar  “una      manipulación     grosera     de     las     reglas     de  reparto…”.   

Luego   de   efectuadas   las   anteriores  precisiones,  la  Sala  de  Decisión  de  Tutelas Nº 2 de la Sala de Casación  Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:   

1.    DECLARAR   la  NULIDAD  de  la actuación cumplida, a  partir,   inclusive,   del   auto   de  22         de         septiembre  de  2010  por  cuyo  medio  se  avocó el conocimiento de la demanda de tutela.   

2.  REMITIR  la    actuación    por  competencia  a  los Juzgados  Municipales de San Gil, por conducto de la Oficina Judicial.   

3.    ENVIAR   copia  de  esta  determinación   al   Tribunal   Superior   de   San  Gil.   

4.    NOTIFICAR   lo  aquí  decidido  conforme  al  artículo 16 del Decreto 2591 de  1991.   

DESANÓTESE  Y CÚMPLASE.  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                  JORGE               LUIS               QUINTERO  MILANÉS           

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

         

    

1   Dicho  contrato fue suscrito con  el Ministerio de la Protección Social.   

2   Cfr.  folio 82 del cuaderno de primera instancia.   

3   Corresponde  a  seis  (6) meses contabilizados desde cuando se produjo el deceso  de la persona.   

4   Cfr.    folio     163    y    siguientes    del    cuaderno    de   primera  instancia.   

5  Ver  parte considerativa del  Decreto 1382 de 2000.   

6 Auto  de   2   de   junio  de  2009   proferido  dentro  del  radicado   No.  T-42401.     

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