35429(10-12-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso n.º 35429  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado    acta    N°    416   

Bogotá,    D.    C.,  diez (10) de diciembre de dos mil diez (2010)   

V   I   S   T   O  S   

La Corte se pronuncia sobre la solicitud de  cambio    de   radicación   presentada   por   el   defensor  de  LEMBER  AURELIO  BARRIOS  FUENTES, dentro  del  juicio  que  el  Juzgado  Promiscuo del    Circuito    de   Riosucio      (Chocó)     le    adelanta    por    el      delito     de     rebelión.   

H E C H O S  

Fueron    sintetizados    en  la  resolución  de  acusación de la  siguiente manera:   

“Un  grupo  de  personas   desplazadas   de   las   cuencas  de  los  ríos  Jiguamiandó,   Curvaradó   y   Domingodó,  municipio    de    Carmen   del   Darién,  departamento  del Chocó, denunciaron  ante  el personero de ese municipio y la Policía  Judicial  del  Departamento  de  Policía  de  Urabá,  la comisión de conductas punitivas por parte de miembros  del  frente  57  de  las  Fuerzas  Revolucionarias del Colombia FARC,     que    opera    en    esa    zona    del    país.   

“En  consecuencia,  advierten que desde la década de 1980, miembros del frente 57 de  las  FARC arribaron a los asentamientos humanos que se  localizan  en  las  cuencas  de  los ríos Jiguamiandó, Curvaradó, Domingodó,  municipio  del  Carmen del Darién y algunos sectores  de   los   municipios  de  Acandí,  Ungía,  Riosucio  (cuencas  de  los  ríos  Cacarica,   Safaquí   y  Truandó),   Belén   de  Batirá,    Murindó,    Bojayá,   Vigía  del Fuerte, Baté, Huradó, Yutó y  Lloró,  entre  otros,  departamento del Chocó, donde  han  operado de manera permanente involucrando a la población civil.   

“En esos lugares  organizaron  cuerpos  de milicias cuya base encuentra  en  las  comunidades  que  se  vienen  de  mencionar,  desde donde se apoyan las  operaciones  e  incursiones  a  las  poblaciones y los  enfrentamientos  con  las  fuerzas militares, contando  con  una  red de informantes, transportadores de armas y alimentos, cultivadores  y,   recientemente,   establecieron   vínculos   con  miembros  del  consejo  mayor  de  la  cuenca  del río Jiguamiandó,  con quienes acuerdan las diferentes políticas que tratan con el  Gobierno Nacional.   

“Se   tiene  además,   que   miembros  de  la  agrupación  subversiva,  entre  los  que  se  encontraban  alias EL MOCHO, han  ejecutado múltiples conductas punitivas,  entre  otras:  homicidio  en  la  humanidad  de José  Padilla,  Diego  NN  y Camilo NN, según hechos que sucedieron el 8 de noviembre  de  2002 en el sitio Caño Claro; homicidio en la anatomía de FLORIPE GUARAHONA  en  la  comunidad  de Nueva Esperanza, también Edwin  Ortega  Sánchez, muerto violentamente en Santafé de Churima el 27 de diciembre  de 2002.   

“Así  mismo,  ejecutaron  desplazamiento  forzado  de  personas  miembros de los asentamientos  humanos  que  se ubican en las vertientes de los ríos  Jiguamiandó  y  Curvaradó.  Personas que se encuentran ubicadas en lamentables  condiciones,   en   el   perímetro  urbano  de  los  municipios   de   Carmen  del  Darién,  Murindó,  Riosucio  y  Belén    de    Bajirá   (corregimiento  deBrisas),    entre    otros   lugares”.   

ACTUACIÓN      PROCESAL   RELEVANTE   

Iniciado,  adelanto  y clausurado el ciclo  instructivo,  la  Fiscalía  Catorce  Especializada  de  la  Unidad  Nacional de  Derechos  Humanos y Derecho Internacional Humanitario con sede en Bogotá, el 30  de  julio  de  2010   calificó  el  mérito del sumario con resolución de  acusación   en  contra  de  los  procesados  Lamber  Aurelio  Barrios Fuentes y Levis Tapias Mendoza, como  presuntos         autores        del  delito  de  rebelión, decisión que fue confirmada, el 20 de septiembre del mismo año,  por  la Fiscalía Cincuenta y Uno Delegada ante el Tribunal Superior de Bogotá.   

El   adelantamiento   del   juicio   le  correspondió   al   Juzgado   Promiscuo    del    Circuito    de    Riosucio  (Chocó).   

FUNDAMENTOS   DE  LA  PETICIÓN   

El    defensor    de    Lamber  Aurelio  Barrios  Fuentes,  en  extenso  y  detallado  escrito, informa sobre la difícil situación humanitaria  que  enfrentan  las comunidades asentadas en la cuenca de los ríos Jiguamiandó  y  Curvaradó,  por  razón  de los conflictos armados entre la guerrilla de las  FARC,  el  Ejército  Nacional  y,  últimamente,  por  la acción de los grupos  armados  ilegales  denominados  paramilitares  y cultivadores de palma africana,  que han ocasionado graves dinámicas de desplazamiento forzado.   

Por ello, a raíz del retorno emprendido en  el  año  de  2002, las citadas comunidades comenzaron a organizarse en consejos  comunitarios  conforme  a  lo  establecido  en la Ley 70 de 1993, pese a lo cual  continuaron  padeciendo  “la  fuerte problemática  humanitaria”      objeto     de     múltiples  denuncias.     

Recuerda   que   atendiendo  la  elevada  situación  de  riesgo  sufrida por los miembros de las comunidades de los Ríos  Jiguamiandó  y  Curvaradó,  las  cuales  se  encuentran desde el retorno a sus  tierras  en  una  lucha  por  el  reconocimiento  de  su  derecho  al territorio  ancestral,  ocupado  ilegalmente  por  terceros  vinculados con los proyectos de  palma  aceitera  y  ganadería extensiva, la Comisión y la Corte Interamericana  de  Derechos  Humanos  otorgaron  a dichas comunidades Medidas Cautelares.    

Al  mismo  tiempo, indica que Lamber  Aurelio  Barrios  Fuentes hace  parte  de  la Asociación Campesina del Atrato, organización patrocinada por la  Cruz  Roja  Internacional  y  la  Diócesis  de  Quibdó.  Además,  dice que es  “líder  de la cuenca del río Jiguamiandó, quien  en  su proceso de exigencia de sus derechos ha adelantado diferentes acciones de  tipo  jurídico  y de interlocución con las autoridades locales, y como miembro  de  las  zonas  humanitarias  ha  sido  representante  del  Consejo  Menor de su  comunidad”.   

Reitera los hechos de violencia que se han  generado  en contra de los miembros de las Comunidades de los Ríos Jiguamiandó  y  Curvaradó, provenientes de grupos armados legales e ilegales, situación que  se  ha  concretado  en  actos  de hostigamiento y aún en acciones judiciales en  contra  de  los  miembros  de  la  comunidad,  sin  dejar  pasar por alto que la  administración  de  justicia,  en  particular la Juez Promiscuo del Circuito de  Riosucio,  ha  adoptado decisiones perjudiciales en contravía con lo demostrado  por los miembros de la comunidad.   

En  consecuencia,  solicita  el  cambio de  radicación  de  la  actuación  procesal  seguida  en  el Juzgado Promiscuo del  Circuito  de  Riosucio  (Chocó)  en contra de Lamber  Aurelio  Barrios  Fuentes hacia la ciudad de Bogotá,  por  razón  de  la  situación  de  orden  público  en  dicho  municipio  y su  incidencia  en  la  seguridad de los intervinientes en el proceso, así como por  la  falta  de imparcialidad de la aludida funcionaria judicial en aquellos temas  relacionados  con  las  comunidades  de  Jiguamiandó y Curvaradó, para lo cual  allega   múltiples   documentos,   resoluciones   y   decisiones  de  la  Corte  Constitucional que apoyan su petición.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.  De conformidad con lo establecido  en  el  numeral 8° del artículo 75 del Código de Procedimiento Penal (Ley 600  de  2000),  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia es  competente   para  decidir  sobre  la  solicitud  elevada  por  el  defensor  de  Lamber    Aurelio    Barrios   Fuentes,  la  cual  pretende  el  cambio  de  radicación  de un distrito  judicial  a  otro  del juicio que adelanta el Juzgado  Promiscuo del Circuito de  Riosucio   (Chocó)  en  contra    del    mencionado    acusado.   

2.   Debe  la  Corte  recordar que el  cambio  de  radicación  de  un  proceso  penal, como excepción a las reglas de  competencia  por  el  factor  territorial, procede cuando se acredita, en debida  forma,  que en el lugar donde se ventilan las diligencias existen circunstancias  que  puedan afectar el orden público, la imparcialidad o la independencia de la  administración  de  justicia,  las  garantías  procesales,  la  publicidad del  juzgamiento,  la  seguridad o integridad personal de los sujetos procesales o de  los  funcionarios  judiciales, tal como lo contempla el artículo 85 del Código  de Procedimiento Penal.   

En  otras  palabras, el cambio de sede del  proceso,  como  excepción a la competencia territorial, es siempre de carácter  extremo,  residual  y  procedente sólo en los casos taxativamente señalados en  la disposición citada.   

Así mismo, se ha indicado que la labor del  peticionario   debe   centrarse  en  demostrar,  de  manera  clara  y  evidente,  cualquiera  de  las  circunstancias en precedencia citadas para que la Corte, en  cumplimiento  de lo normado en el numeral 8° del artículo 75 de la misma obra,  se   pronuncie   sobre   la   viabilidad   o   no   del  cambio  de  radicación  solicitado.   

3.  En esas condiciones, en el asunto  que  ocupa  la  atención de la Sala, resulta claro que el peticionario cumplió  con ese cometido.   

En   efecto,   son  bien  conocidos  los  obstáculos  que  surgen  para  conseguir  el cumplimiento de las finalidades de  verdad,   justicia   y   reparación,   dentro  de  las  actuaciones  judiciales  encaminadas  a  esclarecer  comportamientos  punibles  acaecidos  en  zonas  del  territorio  nacional  afectadas  por graves y reconocidas alteraciones del orden  público.    

Más  aún,  el  deber  de una imparcial y  cumplida   administración   de  justicia,  al  que  tienen  derecho  todos  los  intervinientes  en  el  proceso penal, debe asumirse con mayor rigor en aquellos  casos  en  los  que se involucran (ya sea como víctimas, procesados, testigos o  en  cualquier  otra  forma)  a  individuos  que  se  hallan  en  una  manifiesta  situación  de  desventaja, como es el caso de quienes han sido afectados por la  violencia y el fenómeno del desplazamiento forzado.   

Tal es el caso que aquí se presenta, toda  vez  que  el  memorialista ha demostrado de manera suficiente la pertenencia del  acusado  Lamber  Aurelio Barrios Fuentes  a las Comunidades de los ríos Jiguamiandó y Curvaradó, grupos  humanos  que  han  sido  víctimas  del  desplazamiento  forzado,  particular  y  violentamente afectados por grupos armados al margen de la ley.   

Así mismo, el caso que ocupa la atención  de  la  Corte  resulta  especialmente  sensible,  en  la  medida en que, como lo  sostiene   y   demuestra   el  defensor  de  Barrios  Fuentes,   la   Corte  Interamericana  de  Derechos  Humanos,  a  través  de  la Resolución del 17 de noviembre de 2004, dispuso la  adopción  “de  las  medidas que fueran necesarias  para  proteger  eficazmente  la  vida  e integridad personal de los miembros del  Consejo  Comunitario  del Jiguamiandó y las familias del Curvaradó”.   Respecto del resultado de la implementación de dichas  medidas,  el  mencionado organismo internacional requirió al Estado Colombiano,  a  través de las Resoluciones del 15 de marzo de 2005, 7 de febrero de 2006 y 5  de febrero de 2008.    

En   dichas   Resoluciones,   la   Corte  Interamericana de Derechos Humanos hizo énfasis de lo siguiente:   

“Que  en  el  Derecho  Internacional  de los Derechos Humanos las medidas provisionales tienen  un  carácter  no  solo  cautelar  en el sentido de que preservan una situación  jurídica,   sino   fundamentalmente   tutelar   por  cuanto  protegen  derechos  humanos.   Siempre  y  cuando  se  reúnan  los  requisitos  básicos de la  extrema  gravedad  y  urgencia  y de la prevención de daños irreparables a las  personas,  las  medidas  provisionales se transforman en una verdadera garantía  jurisdiccional de carácter preventivo.   

“Que  para  tornar  efectivos  los  derechos  consagrados  en  la  Convención Americana, el  Estado  Parte tiene la obligación, erga omnes, de proteger a todas las personas  que  se encuentren bajo su jurisdicción, no sólo en relación con el poder del  Estado,  sino  también  en  relación con actuaciones de terceros particulares,  inclusive  grupos  armados  irregulares  de cualquier naturaleza.  La Corte  observa  que,  dadas  las  características  especiales del presente caso, y las  condiciones  generales  del  conflicto armado interno en el Estado, es necesario  mantener  la  protección,  a  través  de  medidas  provisionales, de todos los  miembros  de  las  Comunidades,  a  la  luz  de  lo  dispuesto en la Convención  Americana    y    en    el    Derecho    Internacional   Humanitario.”   

En lo referente al caso de las Comunidades  de  los  Ríos  Jiguamiandó y Curvaradó, el mencionado organismo internacional  de  Derechos  Humanos,  recavó  en  la  obligación  que  pesa  sobre el Estado  Colombiano,  conforme  lo  dispuesto en las Resoluciones del 6 de marzo de 2003,  17 de noviembre de 2004 y 15 de marzo de 2005, de:   

“adoptar   medidas   necesarias   para   proteger   la  vida   e   integridad  personal de  todos  los  miembros   de   las   Comunidades   del  Jiguamiandó  y  del  Curvaradó    y   asegurar   que   ellos   puedan   seguir   viviendo   en   su residencia habitual, sin ningún tipo  de  coacción  o  amenaza,  y que los desplazados regresen a sus hogares o a las  “zonas  humanitarias”  establecidas por estas Comunidades.  Igualmente,  debe  investigar los hechos que motivaron la adopción y el mantenimiento de las  medidas  provisionales con el fin de identificar a los responsables e imponerles  las sanciones correspondientes”.   

Recientemente, mediante Resolución del 17  de  noviembre  de  2009,  la Corte Interamericana de Derechos Humanos nuevamente  resolvió:   

“Determinar  que   los   beneficiarios  de  las  presentes  medidas  provisionales  son   los   miembros  de las 161 familias que habitan en las Zonas Humanitarias y  de   Biodiversidad   del   Jiguamiandó  y  Curvaradó,  quienes  conforman  una  pluralidad  de  personas, identificables y determinables, de conformidad con los  considerandos    18    a    23    de    la    presente   Resolución”.   

Ahora  bien,  la  Corte  Interamericana, a  través  de  su  Resolución del 7 de febrero de 2006, denunció que las medidas  adoptadas  a  favor de las Comunidades de los Ríos Jiguamiandó y Curvaradó no  han sido eficaces, toda vez que:   

“según  la  información  presentada  por la Comisión y los representantes, los miembros de  las  Comunidades  continúan  siendo objeto de numerosos actos de hostigamiento,  detenciones  arbitrarias,  desapariciones  forzadas,  asesinatos  e  intentos de  asesinato  realizados supuestamente por la fuerza pública, o por grupos armados  irregulares”.   

Por  tales razones el mencionado organismo  internacional,  en  la  misma  resolución,  conminó  al  Estado para proveer e  implementar  los medios necesarios para la protección de las Comunidades de los  Ríos Jiguamiandó y Curvaradó.   

Es  más,  ahora  último,  frente  a  la  problemática   presentada,   la  Corte  Constitucional,  en  Sala  Especial  de  Seguimiento  a  la Sentencia T-025 de 2004 y sus autos de cumplimiento, mediante  providencia del 18 de mayo de 2010, resolvió:   

“Primero.-         CONSTATAR    que    los    derechos  fundamentales    prevalecientes    de   los   individuos   y   las   comunidades  afrocolombianas  ubicadas en las cuencas de los ríos Curvaradó y Jiguamiandó,  continúan   siendo   masiva   e  sistemáticamente  desconocidos.   

“Segundo.-         CONSTATAR  que las órdenes impartidas  por   la   Corte   Constitucional   en   el   Auto   05  de  2009,  no   han   sido   cumplidas   cabalmente   por   las   autoridades  públicas  y el gobierno nacional, o su cumplimiento  se    encuentra    rezagado.   REITERAR   que  las  autoridades  colombianas  están  en  la  obligación  constitucional  e  internacional  de  cumplir dichas  órdenes    y   de   incorporar   un   enfoque   integral   diferencial  de  prevención,  protección  y  atención   que  responda  a  la  realidad  de  las  comunidades  afrocolombianas” (negrillas ajenas al  texto).    

5.   En  esas  condiciones,  surge  nítido  que  en  el  presente  caso  la  actuación  muestra  diversas  circunstancias,  las  cuales,  analizadas  en su conjunto, ofrecen un panorama de evidente gravedad que amenaza  la  recta  y  cumplida administración de justicia en el distrito donde cursa el  juicio objeto de esta petición.   

De  otra  parte,  el  Estado colombiano ha  asumido  la obligación de acoger la conminación de la Comisión Interamericana  de  Derechos Humanos, en el sentido de disponer “de  forma  inmediata  las  medidas  que sean necesarias para proteger eficazmente la  vida  y la integridad personal de todos los miembros del Consejo Comunitario del  Jiguamiandó  y  las  familias  del Curvaradó”, en  los  términos  de  las  Resoluciones  de  la  Corte  Interamericana de Derechos  Humanos  del 6 de marzo de 2003, del 17 de noviembre de 2004, del 15 de marzo de  2005, del 7 de febrero de 2006 y del 5 de febrero de 2008.   

Por  consiguiente, la Corte considera que,  en    este    caso   particular,   el   cambio   de  radicación  constituye  una  medida  de  razonable  eficacia,  encaminada  a  garantizar  la  recta  y  cumplida  administración de  justicia   en   el   juicio  que  se  sigue  contra  el  ciudadano  Lamber  Aurelio  Barrios Fuentes, en la  medida  en  que  se sustrae la actuación del entorno que afecta los derechos de  los  sujetos  intervinientes  y  que  impide  realizar  los  fines  del  proceso  penal.    

Por lo tanto, con  el  fin   de   preservar   los  intereses  y  fines  de  la  administración  de  justicia,  su  independencia,  así  como  las  garantías  fundamentales de los  sujetos   procesales  y  demás  intervinientes,  se  accederá  al cambio de radicación solicitado por el  defensor   de   Lamber   Aurelio   Barrios  Fuentes  y,   en  consecuencia,  se  ordenará  trasladar    el    expediente    que  actualmente  cursa  ante el Juzgado Promiscuo del Circuito de Riosucio, Distrito  Judicial  del Chocó, para radicarlo en el juzgado penal del circuito de Bogotá  que  le corresponda por reparto, conforme a la naturaleza de la conducta punible  imputada.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE     SUPREMA    DE    JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

1.  ORDENAR  el     cambio    de  radicación  del  proceso  que  adelanta  el Juzgado  Promiscuo    del    Circuito    de   Riosucio   (Chocó)   contra   LEMBER   AURELIO  BARRIOS  FUENTES  al  Distrito    Judicial    de    Bogotá.  En  consecuencia,  remítase  de  inmediato  el  expediente  al  reparto  de  los  jueces penales del circuito competentes de esta ciudad, según  la naturaleza de la conducta punible objeto de juzgamiento.   

2.     Comuníquese  esta  decisión al Juzgado Promiscuo  del Circuito de Riosucio (Chocó) y a los sujetos procesales.   

Contra  esta  determinación  no  procede  recurso alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ      LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                     SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                                                AUGUSTO J.  IBAÑEZ GUZMÁN   

No hay firma  

JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS                                            JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA           

JAVIER  ZAPATA ORTIZ  

                                                                                                                            

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *