35348(30-11-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 35348  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                                                  Magistrado Ponente:   

                                     Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                                     Aprobado acta No. 394.   

Bogotá,  D.  C., treinta de noviembre de dos  mil diez.   

VISTOS  

      Se pronuncia la  Corte  sobre  el recurso de queja propuesto por el  defensor de OLGA HELENA  PEINADO       CONTRERAS,        contra  la  decisión  mediante  la  cual  el  Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Yopal,  no  concedió  el recurso de apelación que dice  haber interpuesto contra el auto del 8 de septiembre de 2010.   

ANTECEDENTES DEL CASO  

          Según  se  deduce del recuento efectuado por el recurrente y de las  copias  de  la  actuación  anexas  a la petición, dentro del proceso que cursa  contra  la  doctora OLGA HELENA PEINADO CONTRERAS por los delitos de prevaricato  por  acción y omisión, el Tribunal fijó como fecha para la celebración de la  audiencia  preparatoria del artículo 401 de la Ley 600 de 2000, el 11 de agosto  de 2010.   

            El  10  de  agosto de 2010, el defensor y la procesada solicitaron  aplazamiento  de  la  diligencia,  aduciendo la incapacidad médica del primero,  petición  que  al  parecer no fue atendida, porque el 12 de agosto siguiente se  les  comunicó  que  en  la  audiencia  preparatoria  llevada a cabo en la fecha  señalada,  se  había  dispuesto  el  26  de agosto siguiente para la audiencia  pública de juzgamiento.   

          Ante  esa  situación  procesal,  con fecha 19 de agosto de 2010, el  defensor  remitió  memorial  impetrando la nulidad de la actuación a partir de  la  audiencia  preparatoria  y  la  reposición  de  la  actuación. En el mismo  escrito  manifestó  que  “en caso de denegarse esta  solicitud,  manifiesto  que  contra  el  auto  que  así  lo decrete, interpongo  recurso   ordinario   de   apelación   ante   la  Honorable  Corte  Suprema  de  Justicia”.    

          Mediante  auto del 8 de septiembre de 2010, el Tribunal de Yopal, en  Sala   de   Decisión,   encontró   “absolutamente  improcedente” la petición de la defensa, razón por  la  cual  la  rechaza  de  plano, pues, además, el peticionario no mencionó la  causal  que  generaba  la  anulación  de  la actuación y la misma “…está  sustentada sobre afirmaciones jurídicas no ciertas: la  audiencia  preparatoria  no  es  para  solicitar  pruebas, sino para decidir las  pedidas  durante  el  término  de  traslado  de  que trata el artículo 400 del  C.P.P.,   y   como   se   puede  observar  ni  la  procesada,  ni  defensor  las  solicitaron”.     Este     auto     se    dispuso  notificar.   

          En  memorial  del  27  de octubre de 2010, el defensor insiste en su  petición  de  nulidad,  aclarando  que se ha violado el derecho de defensa y el  debido  proceso.  También  recuerda al Tribunal que en el mismo memorial del 19  de  agosto, manifestó su voluntad de recurrir la decisión, si esta era adversa  a su pretensión anulatoria.   

          En  auto de esa misma fecha  -27 de octubre-, la Sala Única de  Decisión  del  Tribunal  aduce que contra la providencia del 8 de septiembre de  2010,  no  se propuso recurso alguno “ya que ellos no  pueden   serlo   de  manera  anticipada”.  Sobre  la  insistencia  en la pretensión anulatoria, se ordena estarse a lo resuelto en el  referido auto.   

EL RECURSO DE QUEJA  

          Ante  esta  Corporación,  el  defensor  de  la  doctora OLGA HELENA  PEINADO  CONTRERAS,  radica  memorial  a  través  del cual interpone recurso de  queja  contra el auto que denegó el de apelación, memorial en el cual después  de  hacer  un  recuento  de  la actuación surtida a partir del señalamiento de  fecha  para  la  audiencia  preparatoria,  cuestiona  la decisión tomada por el  Tribunal  en  el  auto  del  8  de  septiembre de 2010, aduciendo que la Sala de  Decisión   no  podía  suponer  qué  derechos  ejercería  la  defensa  en  la  diligencia de audiencia preparatoria.   

          Advierte  que  el  supuesto  de  toda sentencia es que ella se dicte  como  culminación  de  un  proceso  sin  vicios de nulidad, pero en el presente  caso,  desde  esa audiencia preparatoria, se viene afectando el debido proceso y  el   derecho   de   defensa,  al  restringir  la  posibilidad  de  asistencia  e  intervención en la misma.   

          Dice  que al juez le está vedado imponer al procesado y su defensor  qué  debe o no hacer durante el proceso, pues la ley lo faculta es para aceptar  o rechazar sus pretensiones.   

          Agrega  que  el  Tribunal  de primera instancia actuó en contravía  del  artículo  194  del  Código de Procedimiento Penal, al negar el recurso de  apelación  contra la decisión que negó la nulidad solicitada, recurso que fue  válidamente  interpuesto  en  su  memorial del 19 de agosto de 2010, en el cual  advirtió  expresamente  como  causal  de  nulidad  la violación del derecho de  defensa, sin que fuera preciso citar la nomenclatura legal.   

          Pide,  en  consecuencia,  que  se  conceda  el recurso de apelación  impetrado  contra  “la  providencia del día ocho de  septiembre   de   dos   mil   diez,   y   veintisiete  de  octubre  de  dos  mil  diez”,    determinándose   el   efecto   que   le  corresponda.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         

Como   se   advierte  en  los  antecedentes  referenciados,  en  el  presente  caso  el  recurrente presentó directamente su  escrito  impugnatorio  ante  la  Secretaría de la Sala de Casación Penal de la  Corte  Suprema  de  Justicia, demandando la concesión del recurso de apelación  que  dice haber interpuesto contra el auto del 8 de septiembre de 2010, mediante  el  cual  la  Sala  de  Decisión  del  Tribunal  Superior  de  Yopal  despachó  desfavorablemente  la  petición  de  nulidad  del  trámite  procesal surtido a  partir   de   la   audiencia  preparatoria,  obviando  los  pasos  que  para  la  interposición  del  recurso de queja contemplan los artículos 195 y siguientes  de  la  Ley  600  de  2000  -que rige el caso-, esto es, que se presente ante el  funcionario  o corporación que denegó el recurso de apelación o de casación,  dentro  del  término de ejecutoria de dicho pronunciamiento, solicitando copias  de  la  decisión  objeto  de  controversia y expresando los motivos del disenso  directamente   ante  la  autoridad  respectiva  o  ante  el  superior  que  debe  pronunciarse para dirimir la negativa.   

        No  obstante,  advierte la Sala que las piezas procesales anexas a la petición y la  información  suministrada  por el recurrente ilustran con suficiencia sobre las  razones  por las cuales se negó el pretendido recurso de apelación, motivo por  el  cual, por economía procesal, se entrará de una vez a definir el asunto, en  aras   de   evitar  actuaciones  que  ante  la  objetividad  del  caso  resultan  innecesarias.   

          Ello,  porque de entrada se evidencia que el defensor nunca impugnó  legalmente  el  auto  del  8  de  septiembre  de 2010 que denegó su pretensión  impugnatoria, como pasa a demostrarse.   

          Los  recursos,  ha  dicho  con insistencia la jurisprudencia, están  concebidos  como  un  medio  de  defensa idóneo para que los sujetos procesales  puedan  hacer  valer  sus derechos y oponerse a las determinaciones contrarias a  sus  intereses.  Pero  sólo  se  pueden interponer en los momentos expresamente  señalados  en  la  ley,  indicando  claramente  los errores de orden fáctico o  jurídico  en  que incurrió el funcionario judicial, de suerte que estudiados y  analizados  permitan,  de  ser  ello procedente, aclarar, modificar o revocar la  determinación.   

En  ese orden, el artículo 186 de la ley 600  de  2000,  dispone  que  salvo  en  los casos en los cuales la impugnación deba  hacerse   en   estrados,  “los  recursos  ordinarios  podrán   interponerse   por   quien   tenga  interés  jurídico,  desde   la   fecha   en   que  se  haya  proferido  la  providencia,  hasta  cuando  hayan  transcurrido  tres  (3)  días,  contados  a  partir  de la última notificación”, lo  cual  significa  que  por fuera de dicho término, la interposición del recurso  deviene  extemporánea,  incluso  por  anticipación,  es  decir,  por  fuera de  oportunidad.   

       

          El  sentido  del  precepto,  en  cuanto  al momento desde el cual se  pueden  interponer  los  recursos  ordinarios, no se presta a equívoco alguno y  tiene  su razón de ser porque si se entiende que la apelación o la reposición  implican  un desacuerdo con la providencia contra la cual se esgrime, éste debe  manifestarse  mediante  la  controversia de las razones de hecho y de derecho en  que  se  sustenta  la determinación adversa, ejercicio dialéctico que no puede  entenderse  como satisfecho con la reiteración anticipada de los fundamentos de  la  pretensión  negada,  mediante  remisión hecha en el escrito donde ésta se  reclama.   

De esa manera, si la parte interesada anticipa  al  proferimiento de la decisión su voluntad de impugnarla, no se trata de cosa  distinta  que  de  la exteriorización del deseo de recurrirla para el evento de  que  el  pronunciamiento  resulte  adverso a sus intereses, pero nada más, pues  esa  manifestación,  por  ser extemporánea por anticipación (emerge obvio que  no  puede  manifestarse  un desacuerdo respecto de una decisión que ni siquiera  se  ha  proferido, por elemental carencia de objeto), carece de efecto jurídico  vinculante  para  el  juez  o  los sujetos procesales, al punto que no obliga al  funcionario   a   imprimirle   trámite   alguno,   como   lo  ha  señalado  la  jurisprudencia  de  la  Sala,  por  ejemplo,  en el fallo de casación del 29 de  enero de 2004, en el cual dijo:   

“Tanto el estatuto procesal anterior (art.  196  del  Decreto 2700 de 1991) como el actual (art. 186 de la Ley 600 de 2000),  establecen  la oportunidad en que los sujetos procesales pueden hacer uso de los  instrumentos  ordinarios  de  controversia,  la  cual, salvo los casos en que la  impugnación  deba  hacerse  en  estrados,  va  “desde la fecha en que se haya  proferido  la  providencia, hasta cuanto hayan transcurrido tres días, contados  a  partir de la última notificación”. Esto significa, que por fuera de dicho  término,  la interposición del recurso deviene extemporánea, sea por exceso o  por defecto, es decir, por fuera de oportunidad.   

“Si se realiza antes del proferimiento de  la  decisión,  en  realidad no se trata de cosa distinta de la exteriorización  del  deseo  de  recurrirla  para  el  evento  que resulte adversa a la parte que  solicita  el  pronunciamiento,  pero  nada más, pues carece de efecto jurídico  vinculante  para  el  juez o los sujetos procesales, al punto que no obliga a la  parte  a  interponer  y  sustentar el recurso, como tampoco al juez a imprimirle  trámite”1.   

          Como  en  este  caso,  el defensor de la doctora OLGA HELENA PEINADO  CONTRERAS  se  limitó  a  exteriorizar  esa  voluntad  impugnatoria en el mismo  memorial  que  hizo  la  petición  de nulidad, es evidente que lo fue de manera  extemporánea,   esto   es   antes   del   pronunciamiento   que   resolvió  su  petición,   motivo  por  el cual le asistió razón a la Sala de Decisión  del  Tribunal cuando en el auto del 27 de octubre de 2010, consideró que contra  la  providencia  del  8  de  septiembre  anterior no se había propuesto recurso  alguno  “ya  que  ellos  no  pueden  serlo de manera  anticipada”.       

          Por  esas  razones,  se  declarará  bien  denegado  el  recurso  de  apelación  que  dice  haber  interpuesto  el defensor de la procesada contra el  auto del 8 de septiembre de 2010.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R   E   S   U   E   L   V   E:   

CONFIRMAR  el  auto  proferido  por  la Sala  Única  de  Decisión del Tribunal Superior de Yopal el 8 de septiembre de 2010,  dentro   del   proceso   que   cursa  contra  la  doctora  OLGA  HELENA  PEINADO  CONTRERAS.   

          Remítase  la  actuación  aquí  surtida  al  Tribunal  de  primera  instancia para que se incorpore al proceso respectivo.   

          Contra esta decisión no procede recurso alguno.    

Comuníquese y cúmplase.  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                   SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                       AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANÉS           JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA    

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Radicado No. 15.787     

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