35299(14-12-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 35299  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta Nº 419  

Bogotá  D.C.,  catorce (14) de diciembre de  dos mil diez (2010).   

VISTOS  

Decide  la  Sala  acerca  de los fundamentos  lógicos  y  de  debida argumentación de la demanda de casación presentada por  el  defensor  de  MARÍA LUCY ARIAS LATORRE,  contra la sentencia del Tribunal Superior de Distrito Judicial de  Bogotá,  que  confirmó  la  emitida  en  el  Juzgado  Treinta y Tres Penal del  Circuito,  mediante la cual fue condenada como autora responsable de la conducta  punible de falsedad en documento privado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.   El  28  de  diciembre  de  2001, la Gerente (encargada)   de   la   Clínica   “Carlos  Lleras  Restrepo”  de propiedad del Instituto de los Seguros  Sociales,  formuló  denuncia  contra MARÍA LUCY ARIAS  LATORRE   porque   con   ocasión   del  contrato  de  prestación  de  servicios  suscrito  con  esa entidad en febrero de ese año, a  efecto    de   la   cancelación   de   sus   honorarios   como   asistente  de  enfermería,  ésta  debía  presentar  los  primeros días de cada mes los aportes al sistema obligatorio de  salud  como  trabajadora independiente, detectándose que la citada adjuntó las  planillas  de  autoliquidación  de febrero, marzo, abril y mayo con imposición  de  sellos  falsos de las entidades bancarias (Banco de  Occidente,   Avvillas   y   Davivienda)  en  las  que  supuestamente     había    realizado    los    respectivos    pagos1.   

2. Por esos hechos  se  abrió  formal  investigación  en  contra de ARIAS  LATORRE,  siendo vinculada mediante indagatoria y tras  la  clausura del ciclo instructivo, la Fiscalía General de la Nación, el 31 de  mayo  de  2004,  profirió  contra  la  procesada resolución de acusación como  autora  de  falsedad  en  documento privado (Ley 599 de  2000,   artículos  289),  providencia  confirmada  en  segunda  instancia  el  31  de agosto de 2006, a raíz del recurso de apelación  interpuesto   por  la  defensora  de  la  implicada2.   

3.  La etapa de la  causa  se  tramitó  en el Juzgado Treinta y Tres Penal del Circuito de Bogotá,  cuyo  titular,  el  30  de  abril  de 2009, emitió fallo condenatorio contra la  procesada  por  la  conducta  punible atribuida en el pliego de cargos, y en tal  virtud    le    impuso    la    pena    principal    de    veinte   (20)  meses  de  prisión,  así  como  la  accesoria  de  inhabilidad  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  el  mismo lapso de la privativa de la libertad, y le concedió el subrogado  de  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la condena3.   

4. De la expresada  decisión    apeló    el    apoderado    de    ARIAS  LATORRE,  y  el Tribunal Superior de Distrito Judicial  de  Bogotá, mediante la suya de 21 de junio de 2010, le impartió confirmación  integral,  sentencia  de  segundo  grado contra la cual interpuso y sustentó de  manera  oportuna  el  recurso  de casación el mismo sujeto procesal4.   

LA DEMANDA  

5. Luego de resumir  la  actuación, el actor cuestiona el fallo de segundo grado por “…incurrir  en  las  causales  del  cuerpo  primero  de  CASACIÓN  consagrado  en  el  numeral  primero,  segundo  y  tercero del artículo 181 del  Código    de    Procedimiento    Penal,    Ley    906    de    2005”.   

Para sustentar la anterior propuesta asegura  que  luego  de  un  análisis  desprevenido  de  las  pruebas se concluye que la  conducta  atribuida  a  su  defendida  no se estableció de manera clara, porque  aquélla   no  tenía  por  qué  verificar  si  los  sellos  y  “sticker”  impuestos  en  las  entidades  bancarias  eran  auténticos  y  que  extremando  en  el  peor  de  los casos la  valoración  de los hechos, a lo sumo se podría asegurar que obró su prohijada  de  manera  culposa  al  incurrir  en  tal omisión, debiéndose en consecuencia  absolverla  de  los cargos formulados porque el delito atribuido sólo admite la  modalidad dolosa de ejecución.   

Puntualiza   que  si  el  ad-quem  hubiese  “tomado    en   consideración   la   causal   de  inculpabilidad    concurrente    y    analizado    a    fondo    la   condición  personal”  de  la  acusada,  no la habría declarado  responsable  con  “violación  de la ley sustancial  [por]  APLICACIÓN INDEBIDA del artículo 181 numerales 1, 2, 3, configurándose  así  la causal de CASACIÓN invocada”, motivo por el  que   solicita   revocar   el  fallo  atacado  y  en  su  lugar  absolver  a  la  encausada.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

6.  Necesario  es  recordar  que,  en  cualquier  régimen, la casación  atiende  a  unos  fines  superiores  cuales  son  la reparación de los agravios  inferidos  a  las  partes  en la sentencia recurrida, la efectividad del derecho  material  y  de  las  garantías  fundamentales  de  los  intervinientes  en  la  actuación,  y  la  unificación  de  la jurisprudencia  (Ley   600   de   2000,   artículo  206).   

Sin embargo, ello de ninguna manera significa  que  la naturaleza de este mecanismo sea de libre configuración, desprovisto de  todo  rigor, y que tenga como objetivo abrir un espacio procesal semejante al de  las  instancias  para  prolongar  el  debate respecto de los puntos que han sido  materia  de  controversia,  pues  ha  de  resaltarse  que  en  la proposición y  desarrollo  del  recurso  el  censor debe sujetarse a las causales taxativamente  señaladas  en el ordenamiento procesal y con observancia de los presupuestos de  lógica  y  argumentación inherentes a cada motivo de impugnación, persuadir a  la  Corte de que con la decisión atacada se ha originado el quebranto de alguna  de aquellas finalidades.   

En efecto, dado que el recurso extraordinario  de  casación  es  de  naturaleza  rogada  y  está  sometido  al  principio  de  limitación,  la  demanda  tiene que elaborarse con el debido acatamiento de los  requisitos  establecidos  en  el  artículo  212 de la Ley 600 de 2000, esto es,  respetando  las  reglas  de formulación, desarrollo y demostración del cargo o  los cargos de que trata el artículo 207 de la misma obra.   

Esas  exigencias  no  rinden  tributo  a  un  insustancial   formalismo,   sino  que  guardan  armoniosa  dependencia  con  el  carácter  restringido  de  este mecanismo, en cualquiera de sus modalidades, en  el  que  la  pretensión de examinar la legalidad y constitucionalidad del fallo  atacado  no  puede  quedar circunscrita a un escrito de libre formulación, sino  que,  por  el  contrario,  debe  estar  respaldada  por  un contenido mínimo de  claridad  y  coherencia  que  permita  entender  el  vicio  o  los vicios que se  denuncian, así como la identificación de sus consecuencias.   

En  el asunto que concita la atención de la  Sala,  con evidente incomprensión de los fines fundamentales de la casación, y  absoluta  desatención de las exigencias que gobiernan cada una de sus causales,  en  la  escueta  y  parca argumentación expresada en la demanda suscrita por el  censor,  se  pide  enervar la condena sin presentar una propuesta seria que goce  del  rigor  necesario  acerca  de  la  probable  ocurrencia  de  dislate  alguno  materializado   en   la   actuación   o   en   la   sentencia  emitida  por  el  Tribunal.   

7.  En el presente  asunto  es  obligatorio  precisar que de conformidad con lo normado en el inciso  primero   del   artículo   218  del  Decreto  Ley  2700  de  1991  (modificado  por  la  Ley  81  de 1993, artículo 35 y la Ley 553 de  2000,  artículo  1), estatuto procesal vigente para la  época  en  que  ocurrieron los hechos debatidos (entre  febrero,  marzo,  abril  y  mayo  de  2001), el recurso  extraordinario  de  casación  resulta  viable  contra  sentencias proferidas en  segunda   instancia   por  “…por  los  Tribunales  Superiores  de Distrito Judicial, en los procesos que se hubieren adelantado por  los  delitos  que  tengan  señalada  pena privativa de la libertad cuyo máximo  excede  de  ocho (8) años, aun cuando la sanción impuesta haya sido una medida  de seguridad”.   

De acuerdo con el inciso tercero del aludido  precepto,   por   expresa   solicitud  de  los  sujetos  procesales,  de  manera  excepcional  y  en  forma  discrecional  esta  Sala  puede admitir la demanda de  casación  contra  sentencias  de  segunda  instancia  distintas  a  las  arriba  aludidas,  esto es, dictados en otros despachos o por delitos reprimidos con una  sanción  privativa  de  la  libertad  inferior,  cuando  sea  necesario para el  desarrollo    de    la   jurisprudencia   o   la   garantía  de  los  derechos  fundamentales,   siempre   que   reúna   los  demás  requisitos exigidos por la ley.   

7.1.  En  el  caso  examinado  se  observa  que  el  defensor  de  la  procesada  acudió al recurso  extraordinario,  impugnando  oportunamente el fallo de segunda instancia emitido  por  el Tribunal Superior de Distrito Judicial de Bogotá, respecto de un delito  que,  de acuerdo con la previsión normativa aludida, no cumple con el requisito  de la pena máxima privativa de la libertad.   

Obsérvese   que  la  citada  corporación  confirmó    la    condena   emitida   contra   ARIAS  LATORRE  por  la  conducta  punible  de  falsedad  en  documento  privado  descrita  en  el  artículo  289  de  la  Ley  599  de 2000,  sancionada      con      prisión      máxima      de     seis     (6)        años        —como  igual se encontraba reprimida en  el  artículo  221  del  Decreto  Ley 100 de 1980, vigente para la época de los  hechos—, pena privativa de  la  libertad ostensiblemente inferior al quantum exigido para acceder al recurso  de  casación  por  la  vía  ordinaria  o  común,  tal  y  como  lo reclama la  disposición  inicialmente  citada,  luego  la impugnación sólo era viable por  vía  discrecional,  modalidad  a  la  que no hizo alusión la parte recurrente,  bien al momento de interponerlo o en la respectiva sustentación.   

En  efecto,  en  la  interposición  y en la  sustentación  de  este  mecanismo  el  censor omitió precisar que acudía a la  impugnación  discrecional  en procura de que la Sala acogiera el libelo con los  fines  atrás  señalados,  siendo  necesario además destacar que en desarrollo  del  escrito  los  argumentos  del  actor no superan la confusa y contradictoria  postulación  del  único reproche expresado en el libelo, en el se evidencia la  desatención  de  las  exigencias  del  medio de impugnación extraordinario, al  acudir  el  libelista  a una legislación procesal que no gobernó el desarrollo  de  esta actuación, esto es, al citar el artículo 181 de la Ley 906 de 2004 el  cual  consagra  las  causales  de  casación  respecto  de delitos ocurridos con  posterioridad  al  1  de  enero  de  2005, y no el 207 de la Ley 600 de 2000 que  regentó el presente asunto.   

Mas la indeterminación de la censura tampoco  puede  superarla  la  Sala  haciendo abstracción de dicha incorrección, ya que  igualmente  el  memorialista  invocó simultáneamente todos los motivos por los  que  procede  la  casación,  sin  que  de  los  escuetos  y  parcos  argumentos  consignados  en  el  escrito  puede  extraerse  la  determinación de uno o más  vicios  que  de  manera  concreta  puedan  enmarcarse  en alguna de las aludidas  causales.   

7.2.  De  tiempo  atrás  tiene  precisado  la  Corte  que una disertación con la que se aspire a  persuadirla  acerca  de la procedencia de la casación  discrecional,  debe  estar  dirigida  a hacerle ver la  necesidad  de  su  pronunciamiento,  en  forma  tal  que si se trata de pedir la  restauración  de  un  derecho de rango constitucional, le corresponde al censor  señalar  el  o los que fueron desconocidos, indicar las normas constitucionales  y/o  legales  que  los  protegen  y la determinación que debe adoptarse para su  salvaguarda.  Y  si  el  motivo  invocado es el desarrollo de la jurisprudencia,  debe  puntualizar  el  tema jurídico que requiere definición o precisión, sea  porque  es  nuevo  o porque existen posiciones opuestas que deben ser unificadas  para   la   acertada   solución   del   asunto   debatido   y  frente  a  casos  futuros.   

Adicionalmente,   dado   que   el  recurso  extraordinario  de  casación obedece al principio de limitación, y ostenta una  naturaleza  eminentemente  rogada, la demanda tiene que elaborarse con el debido  acatamiento  a  los  requisitos  formales establecidos en el artículo 212 de la  Ley  600  de  2000  (equivalente  al artículo 225 del  Decreto  2700  de 1991), esto es, respetando las reglas  de  formulación, desarrollo y demostración del cargo o los cargos de que trata  el artículo 207 ibídem.   

Lo  anterior  porque  no  podría entenderse  cumplido  el  requisito  de  sustentación,  de  manera  que  si  se  reclama el  pronunciamiento  de la Sala sobre la protección de los derechos fundamentales o  un  específico  tema,  es  apenas  elemental  que  la censura le permita a esta  Corporación  examinar  en  concreto  uno  o los dos puntos que la habilitan. En  otras  palabras,  debe  haber perfecta conformidad entre la justificación de la  casación  excepcional (desarrollo de la jurisprudencia  y/o  protección de garantías fundamentales), el cargo  o  los  cargos  que  se  formulen  contra  la  sentencia y, por consiguiente, el  fundamento de los mismos.   

Esto  en  razón  de  que  la  casación, en  cualquiera  de  sus  modalidades  y  en  cualquier  régimen,  se insiste, es un  recurso  de  ámbito  restringido  en  el  que  la  pretensión  de  examinar la  legalidad  y constitucionalidad del fallo impugnado no puede quedar circunscrita  a  un  escrito  de  libre  formulación,  sino que, por el contrario, debe estar  respaldada  por  un  contenido  mínimo  de  claridad  y  coherencia que permita  entender  el  vicio  o los vicios que se denuncian, así como la identificación  de sus consecuencias.   

En  el  presente  asunto  es palmario que el  memorialista  incumplió  la  aludida carga, limitándose a elaborar un memorial  que  ni siquiera sería apto para sustentar el recurso vertical en la medida que  no  contiene  de  manera  expresa  y  clara  una tesis antagónica con la que se  pretenda  derruir  los  fundamentos  de  la condena, y en lo que respecta a esta  sede  no  ofrece  el  señalamiento  de  un  concreto  error  in procedendo o in  iudicando  vinculado  con alguno de los fines por los que es viable la casación  discrecional.   

8. En conclusión,  ante  el  precario  alcance  e  insubsanable  falta  de  rigurosidad  del  cargo  formulado,  resulta  necesario  insistir  en  que  en  esta  sede, en orden a la  admisión  del  respectivo  escrito,  antes  que  exigencias  formales lo que se  reclama   es   la  presentación  de  planteamientos  lógicos  y  concluyentes,  orientados  a  formular  y  demostrar,  con  trascendencia  sustancial,  que  la  declaración  de  justicia  objeto  de impugnación, la cual arriba ungida de la  doble  presunción de legalidad y acierto, se profirió al interior de un juicio  fundado  en  errores de hecho o de derecho manifiestos, o viciado de nulidad por  graves  irregularidades,  falencias  claramente  diferenciadas en sus contenidos  materiales,  alcances y efectos, y que reclaman el correspondiente control legal  o constitucional y los correctivos pertinentes.   

Los  principios de sustentación suficiente,  limitación,  crítica  vinculante,  autonomía  de las causales, coherencia, no  exclusión  y  no  contradicción,  ha  sido  dicho  por  la Corte, en cualquier  régimen,    gobiernan    la   casación.   Los   dos   primeros   (sustentación  suficiente  y  limitación),  derivan  del  carácter  dispositivo del recurso, e implican que la demanda debe  bastarse  a  sí misma para propiciar la invalidación del fallo, y que la Corte  no    puede    entrar    a    suplir    sus   vacíos,   ni   a   corregir   sus  deficiencias.   

El  de crítica vinculante, presupone que la  alegación  debe  fundarse  en las causales previstas taxativamente por la misma  normatividad,  y  que  se somete a determinados requisitos de forma y contenido,  dependiendo  de  la  causal  invocada.  Y  los  de  autonomía,  coherencia,  no  exclusión   y  no  contradicción,  implican  que  el  discurso  debe  mantener  identidad  temática,  y  ajustarse  a  los  requerimientos  básicos de lógica  general y lógica jurídica.   

La inobservancia de esos requerimientos, como  ocurre  en  el presente caso, impide la demostración clara y contundente de uno  cualquiera  de  los yerros previstos por el legislador como motivo enervante del  fallo,  y veda a la Sala su avance hacia el estudio de los fundamentos fácticos  o  jurídicos  de  la  sentencia  atacada,  pues  en  atención  al principio de  limitación,  y  dado  el  carácter  rogado  y dispositivo de la casación, las  deficiencias  del  libelo  no pueden ser enmendadas, ni asignarse otro sentido a  la  expresa  pretensión  del  demandante, la cual debe tener un objeto preciso,  claro,  definido y coherente, regido por causales específicas señaladas por la  ley,  con  cargos  que  han  de  adecuarse a éstas, los cuales se deciden en un  nuevo  fallo,  diverso  en  objeto  y contenido del proferido por el juzgador de  segunda instancia.   

Por  lo  tanto,  cuando  en  la  demanda  de  casación,  que  no  es  de  libre  factura,  se  desatienden los requerimientos  argumentativos  y de trascendencia orientados a derruir las disposiciones de las  sentencias  de  primero  y  segundo  grado,  imbricados  como  unidad  jurídica  inescindible  en  todo  aquello  que  no  se  contradicen,  o cuando se yerra en  señalar  de  manera  lógica  y  concluyente  el  objeto  de  lo  censurado, la  consecuencia  procesal  inmediata  no  puede ser otra que su inadmisión, por la  manifiesta  ausencia  de  requisitos para una adecuada fundamentación, al tenor  de lo normado en el artículo 213 de la Ley 600 de 2000.   

9.  Lo anterior no  impide  a  la  Corte  precisar  que  no  observa  que  con ocasión del trámite  procesal  o del fallo impugnado, se hubiese vulnerado los derechos fundamentales  inherentes   a   la   procesada   MARÍA  LUCY  ARIAS  LATORRE,  como  para que sea necesario el ejercicio de  la  facultad  legal  oficiosa que le asiste para conjurar algún atentado de esa  estirpe.   

En  mérito  de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

NO   ADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  en  nombre  de  MARÍA  LUCY ARIAS LATORRE de  acuerdo con las razones plasmadas en el presente proveído.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                              SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                                                AUGUSTO   J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN   

JORGE  LUÍS  QUINTERO  MILANES             JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Cuaderno original # 1, folios 1-18.   

2  Ídem,  folio  19,  177-183,  184, 191-196, 206. 208. Cuaderno segunda instancia  Fiscalía, folios 5-12.   

3  Cuaderno original # 2, folios 39-46.   

4  Cuaderno del Tribunal, folios 3-12 y 29-32.     

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