35217(01-12-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 35217  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 396.   

Bogotá, D.C., primero de diciembre de dos mil  diez.   

V I S T O S  

Vencido  el  respectivo  término de traslado  dentro     del    presente    trámite    de    extradición    del    ciudadano  colombiano   ADOLFO   ARAGÓN   PANDALES,  requerido por el Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica,  le  corresponde  a  la  Corte pronunciarse sobre la solicitud de pruebas elevada  por el delegado del Ministerio Público.   

ANTECEDENTES  

1. El Gobierno de los  Estados  Unidos  de  Norteamérica,  por  conducto  de  su embajada en Colombia,  mediante  nota verbal 0185 del 2 de febrero de 2010, solicitó del Ministerio de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia  la  detención  provisional,  con fines de  extradición,  del ciudadano colombiano ADOLFO ARAGÓN  PANDALES, quien es requerido por la Corte Distrital de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Medio  de  Florida, para comparecer en  juicio,  toda  vez  que  allí  se  emitió  en  su  contra  la  acusación  No.  8:08–CR–397–T–27TBM,  dictada  el  19  de  agosto de  2009,   en  la  cual  se  le  formulan  dos  cargos  por  delitos  federales  de  narcóticos.   

2. El señor Fiscal  General  de  la  Nación, mediante resolución del 4 de febrero de 2010, ordenó  la  captura  del  señor  ARAGÓN PANDALES,  la  que  se  hizo  efectiva  el  día 5 de agosto del mismo año.   

3.     La  representación  diplomática  de los Estados Unidos de Norteamérica formalizó  la   petición  de  extradición  de  ADOLFO  ARAGÓN  PANDALES,  con  la  nota  verbal  No.  2359  del 30 de  septiembre  de  2010,  en  la  cual reitera que éste es solicitado porque en su  contra      se      profirió     la     acusación     No.     8:08–CR–397–T– 27TBM, dictada por la Corte Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el Distrito Medio de Florida, el 19 de agosto de  2009, por dos cargos de delitos federales de narcotráfico.   

4. El Ministerio de  Relaciones         Exteriores,        anotando        que        “…por  no existir Convenio aplicable al  caso  en  mención  es  procedente  obrar  de  conformidad  con  el ordenamiento  procesal      penal      colombiano”,  remitió la mencionada nota verbal y los  documentos  anexos  al  del  Interior y de Justicia, entidad que a su vez envió  tal  documentación a esta Corte, donde se dispuso que el requerido designara un  apoderado que lo representara dentro de la actuación.   

5.  Después  de  algunos   trámites   relacionados   con   la   designación  de  defensor  para  ADOLFO  ARAGÓN PANDALES, se  corrió  el traslado dispuesto para que los intervinientes se pronunciaran sobre  las pruebas que estimaran conducentes.   

6.  Dentro  del  término  legal,  ninguno  de  los  apoderados  del  requerido,  tampoco  éste,  elevaron pretensiones probatorias.   

7. Por su parte, el  señor  Procurador  Segundo Delegado para la Casación Penal, pide que se oficie  a  la Fiscalía General de la Nación para que informe si contra el requerido se  “…adelantó  o  actualmente  se  tramita  alguna  investigación  o  juicio  penal,  o  ha  sido  absuelto  o condenado por algún  delito”,  cuya  procedencia,  asegura, radica en que  “…si   bien  la  circunstancia  prevista  en  el  artículo  565 del Decreto 2700 de 1991, aplicable por virtud de la declaratoria  de  inexequibilidad  del artículo 527 de la Ley 600 de 2000, no fue incluida en  la  Ley  906 de 2004 que expidió el actual Código de Procedimiento Penal; este  remite  a  Tratados  Internacionales  y  la Convención Americana sobre Derechos  Humanos  establece  en  su  artículo  8  numeral  4, el principio de non bis in  ídem”.   

Además,   porque   esta  Corporación  ha  señalado  que  debe practicarse tal prueba cuando de la documentación allegada  al  trámite de extradición aparezca “evidencia que  apunte  a  demostrar  la  eventual  lesión  del  derecho  fundamental al debido  proceso   por   desconocimiento   del  principio  de  cosa  juzgada.”   

Igualmente,  solicita  el  representante del  Ministerio  Público,  sin precisar la conducencia, pertinencia y procedencia de  la  prueba,  que  se  requiera de la “Registraduría  General  del  Estado Civil” el envío de una copia de  la  tarjeta  decadactilar  a  nombre de ADOLFO ARAGÓN  PANDALES,  identificado  con la cédula de ciudadanía  No. 16.487.020.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Reiteradamente  ha sostenido la Corte que el  objeto  del  concepto que debe rendir dentro de la fase judicial del trámite de  extradición  está  delimitado  por los elementos a que se refiere el artículo  502  de  la  Ley  906  de  2004  y,  en  razón  de ello, las pruebas que pueden  solicitarse  y  practicarse  serán las que conduzcan y resulten necesarias para  establecer  esos  aspectos,  es  decir,  la  validez formal de la documentación  presentada,  la demostración plena de la identidad del solicitado, el principio  de  la  doble  incriminación, la equivalencia de la providencia proferida en el  extranjero  y  el  cumplimiento de lo previsto en los tratados públicos, cuando  fuere el caso.   

1. En armonía con  lo  anterior,  las  pruebas  solicitadas  por  el  representante  del Ministerio  Público  resultan  inadmisibles,  atendiendo  a que no guardan relación con el  tema  probatorio  que se debe surtir dentro del trámite de extradición, razón  por la cual se negarán.   

En efecto, lo primero que debe señalarse es  que  si  bien  la  doctrina en vigor de la Corte admite tener como circunstancia  impediente  de  la  extradición  que  en  Colombia la persona solicitada por un  Gobierno  extranjero  haya  sido  condenada por los mismos hechos por los cuales  está  siendo  reclamada  con anterioridad a la petición de entrega1,   como  se  extrae  del  contenido  del  artículo 29 de la Constitución Política, aspecto  éste  al  que  apunta el primero de los requerimientos del Procurador Delegado,  también  lo es que esta Corporación en reciente decisión precisó2:   

“[El]   imperativo  de  verificar  esta  circunstancia  se  presenta  en  situaciones  en  las  que  existe  evidencia  que apunte a demostrar la eventual  lesión  del  derecho  fundamental  al  debido  proceso  por desconocimiento del  principio  de  cosa juzgada, en la medida que el afectado o su defensor informen  que   el  asunto  fue  investigado  y  juzgado  en  Colombia  y  suministren  la  información   relacionada   con  las  autoridades  judiciales  colombianas  que  hubieren  conocido de la actuación; o que por cualquier otro medio fundadamente  se  pueda  suponer  el ejercicio previo de jurisdicción, por ejemplo, porque la  orden  de captura con fines de extradición se cumple estando la persona privada  de  libertad  y resulte necesario establecer la razón por la cual se dispuso la  limitación       de       ese       derecho      al      requerido.”   

Así  las  cosas,  en  el presente asunto no  existe  esa  mínima  evidencia,  sin que la persona reclamada, su defensor o el  Delegado  del  Ministerio  Público hicieran alusión, siquiera tangencial, a la  posibilidad  de  que  en  Colombia  se  le hubiese investigado y juzgado por los  mismos  hechos  referidos  en  la  petición  de  extradición  realizada por el  gobierno  de los Estados Unidos de Norteamérica, lo que resulta suficiente para  desvirtuar  la  lesión  o amenaza del derecho fundamental al debido proceso del  reclamado  ARAGÓN PANDALES,  en  lo  que  se refiere al principio de cosa juzgada, motivo por el cual resulta  inconducente la prueba solicitada sobre el particular.   

2. Por lo que tiene  que  ver  con  la identidad plena del requerido, ninguna información suministra  el  representante  del  Ministerio  Público  para  significar  que  la  persona  solicitada  en  las  notas verbales números 0185 del 2 de febrero y 2359 del 30  de   septiembre   de   2010,   como   ADOLFO  ARAGÓN  PANDALES,   ciudadano  colombiano  nacido  el  19  de  diciembre  de 1965 y titular de la cédula de ciudadanía número 16’487.020,  no es la misma a quien se le  notificó  la  resolución  por medio de la cual el Fiscal General de la Nación  ordenó   su  captura  con  fines  de  extradición  en  las  instalaciones  del  aeropuerto  internacional  Alfonso  Bonilla  Aragón  de  Palmira  (Valle  del  Cauca)  el  5  de  agosto del  corriente  año,  ni  al  que se le tomó la reseña decadactilar en formato del  D.A.S.,   para   compararla   con  el  registro  dactilar  suministrado  por  la  Registraduría  Nacional  del  Estado Civil, correspondiente al referido número  de  cédula  expedido  a  nombre  de  ADOLFO  ARAGÓN  PANDALES,  mediante  los  cuales  pudo establecerse la  uniprocedencia   de   las   impresiones   digitales3,   fundamentos  que  resultan  suficientes     para     considerar     que     esta    prueba    también    es  inconducente.   

De  otro  lado,  como quiera que la Corte no  observa  la  necesidad  de  incorporar  elemento  probatorio  ninguno,  ordenará que una vez cobre ejecutoria esta decisión, se dé traslado  a      los     intervinientes       por       el    término      de      cinco    días    para   alegar,  de   

Página que contiene  parte resolutiva y firma de 3 Magistrados   

Extradición   N°   35.217   -Niega  pruebas-  

conformidad  con  lo  señalado en la última  parte del artículo 500 de la Ley 906 de 2004.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

Primero:              NO  ACCEDER a la práctica de las  pruebas  solicitadas  por el Delegado de la Procuraduría General de la Nación,  en     virtud     a     las     razones     expuestas    en    las    anteriores  consideraciones.   

Segundo:              En  firme  esta  providencia,  córrase  en  secretaría  traslado  por  el  término  de cinco (5) días a los  intervinientes, para que presenten alegatos.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aclaración de voto  

JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

Página que contiene  firma de 5 Magistrados   

Extradición   N°   35.217   -Niega  pruebas-  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                          AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                        JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

ACLARACIÓN DE VOTO  

Al resolver sobre la solicitud probatoria de  la  defensa  del  ciudadano  colombiano ADOLFO ARAGÓN  PANDALES,  requerido  por  el Gobierno de los Estados  Unidos,   la   Sala   negó  por  improcedentes  los  elementos  de  convicción  solicitados  al  considerar  que carecen de utilidad respecto al tema de prueba;  sin  embargo, señaló como uno de los aspectos a corroborar por la Corporación  el  relativo  al  ejercicio  de  la jurisdicción sobre el hecho que sustenta la  petición de extradición.   

Comparto la decisión de la Sala en punto de  no  acceder  a  la  práctica  de las pruebas impetradas; no obstante, considero  necesario   enfatizar,  como  lo  he  hecho  en  ocasiones  anteriores,  que  no  corresponde   a  la  Corte  pronunciarse  sobre  la  configuración  del  instituto  de  la cosa juzgada por  cuanto   con   ello   excede   la   competencia   que   le   ha  sido  atribuida  legalmente.   

En efecto, el adelantamiento en Colombia de  un  proceso  o  la existencia de sentencia ejecutoriada por los mismos hechos en  contra  del  exigido  en  extradición,  son  asuntos  por  completo ajenos a la  órbita  de  competencia funcional de la Corte al conceptuar sobre el tema, como  de   tiempo   atrás   lo   venía   sosteniendo   esta  Colegiatura4.   

Tratándose   de  un  concepto  sobre  la  viabilidad  de  una  extradición,  la Corte debe concentrarse en corroborar los  siguientes  aspectos:  a) demostración de la plena identidad del solicitado; b)  validez  formal de la documentación presentada como soporte de la solicitud; c)  principio  de doble incriminación; d) equivalencia de la providencia extranjera  con  la resolución de acusación colombiana; y e) cumplimiento de los tratados,  si fuere el caso.   

Dentro  tales  presupuestos, consagrados en  los  artículos  500  de  la  ley 600 de 2000 y 502 de la ley 906 de 2004, no se  incluye  el  examen  del  instituto  de  la cosa juzgada y, por ello, la Sala no  debió  plasmar  en  el auto ninguna manifestación al respecto, como lo hizo al  señalar:   

“En efecto, lo primero que debe señalarse  es  que si bien la doctrina en vigor de la Corte admite tener como circunstancia  impediente  de  la  extradición  que  en  Colombia la persona solicitada por un  Gobierno  extranjero  haya  sido  condenada por los mismos hechos por los cuales  está  siendo  reclamada  con  anterioridad  a  la petición de entrega, como se  extrae    del    contenido    del    artículo    29    de    la   constitución  Política,…”5.   

En  ese  contexto,  advierto  cómo la Sala  excede   su  competencia  reglada  cuando  rinde  concepto  desfavorable  a  las  solicitudes  de  extradición argumentando para ello que el requerido ya ha sido  procesado  de  conformidad  con  las  leyes  internas  de  Colombia  y  se le ha  condenado,  pues  no  le  corresponde analizar tal aspecto, porque de haber sido  ese  el  querer  del  legislador, así lo habría establecido en el ordenamiento  procesal.   

La  existencia  de  sentencia  ejecutoriada  emitida  en  Colombia en contra del requerido por los mismos hechos origen de la  petición,  constituye  asunto ajeno a la órbita de competencia funcional de la  Corte;  si tal situación concurre en un caso concreto, le corresponde a la Sala  precisar  que dicha temática deber ser  dilucidada por el Presidente de la  República,   en   su   condición   de   máximo  director  de  las  relaciones  internacionales,  de  acuerdo  con  las  funciones  políticas  deferidas por el  artículo 189 del Ordenamiento Superior.   

Este  criterio  tiene  fundamento  en  el  principio  de  legalidad,  aplicable  también al trámite de extradición, como  integrante  del  debido proceso reconocido expresamente en el artículo 29 de la  Carta Política.   

En  este  contexto,  las  pruebas  que  se  soliciten  y  decreten  dentro  del  trámite  de extradición deben orientarse,  exclusivamente,  a  demostrar o desvirtuar la configuración de tales exigencias  formales;  por  ello,  no  es viable ordenar el recaudo de medios de convicción  encaminados  a  establecer  si  en  Colombia se ha juzgado al solicitado por los  mismos   hechos   objeto  de  la  entrega,  porque  tal  aspecto  escapa  a  las  atribuciones  de  la  Corte,  de  manera  que las solicitudes probatorias en ese  sentido carecen de conducencia y pertinencia.   

En los anteriores términos dejo sentada mi  aclaración de voto.   

Con toda atención,  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Magistrada  

Fecha    ut  supra.   

    

1   Concepto del 19 de febrero de 2009, radicación 30374.   

2   Auto del 26 de agosto de 2009, radicado 31951.   

3  Confrontar folios 19, 20  y 75   

4 Cfr.  Providencias  del  28  de  febrero  de  2007. Radicado No. 24646, 18 de abril de  2007.  Radicado  No.  26551, 30 de mayo de 2007. Radicado No. 26545, 27 de junio  de 2007. Radicado No. 27376.   

5  Folios 26 y 27 de la carpeta de la Corte.     

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