35183(17-11-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 35183  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta Nº  371  

Bogotá D.C., diecisiete (17) de noviembre de  dos mil diez (2010).   

VISTOS  

Decide  la  Sala  acerca  de  los fundamentos  lógicos  y  de  debida argumentación de la demanda de casación presentada por  el     defensor     de    JOSÉ    SACRAMENTO    ROA  FARFÁN  contra  la sentencia del Tribunal Superior de  Distrito   Judicial  de  Tunja  (Boyacá),  que  revocó  la  emitida  en  el  Juzgado  Penal del Circuito de  Garagoa,  para  en  su  lugar  absolver  a  aquél  del  delito  de peculado por  aplicación  oficial  diferente, y la confirmó en cuanto a la condena por el de  peculado culposo.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1. Según lo reseña  la  actuación,  el  entonces  alcalde  del  municipio de Chinavita (Boyacá), JOSÉ  SACRAMENTO  ROA  FARFÁN, agotó recursos incluidos en  el  presupuesto  de  la  vigencia fiscal del año 1997 para la construcción del  acueducto          ($          10’102.250)  y  canales      de     riego     ($     1’000.000) en  la   vereda   El   Usillo,   en   rubros  oficiales  ajenos  a  las  respectivas  destinaciones,  así  como  en  la  adquisición  de  materiales necesarios para  ejecutar   aquellas   obras,   los   cuales,   sin   embargo,   por   inadecuado  almacenamiento,  terminaron  siendo inservibles para su utilización1.   

2. Esos hechos fueron  denunciados   por   una  concejal  del  ente  territorial  ante  la  Personería  Municipal,  autoridad  que  trasladó  la  queja  a  la  Fiscalía General de la  Nación,  y tras el adelantamiento de la respectiva investigación, a la que fue  legalmente  vinculado   mediante  indagatoria  ROA  FARFÁN,  perfeccionada  en  lo  posible  la misma con  abundantes  medios  de  prueba,  el  mérito  del sumario fue calificado el 8 de  febrero  de  2002  con  resolución  de acusación en contra del citado, por las  conductas  punibles  de  peculado  por  aplicación oficial diferente y peculado  culposo,  de  conformidad  con  los  artículos 136 y 137 del Decreto Ley 100 de  19802,  decisión que, con ocasión del recurso de apelación interpuesto  por  el  defensor  del procesado, fue integralmente confirmada el 20 de abril de  2004  en  la  Unidad  de  Fiscalías  Delegadas  ante  el  Tribunal  Superior de  Tunja3.   

3.  Se adelantó la  siguiente   fase   procesal   en  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Garagoa  (Boyacá), cuyo titular, el  1  de  junio de 2005, dictó en contra del enjuiciado sentencia condenatoria por  las  conductas  punibles  atribuidas  en el pliego de cargos, y en tal virtud le  impuso  las  penas principales de “seis (6) meses de  prisión,  seis  (6)  meses  de  arresto”,  multa en  cuantía   equivalente   a   quince  (15)  salarios  mínimos  mensuales  legales vigentes, e inhabilitación  para  el  desempeño  de  cargos  públicos  con  sujeción a lo dispuesto en el  inciso  final  del  artículo  122  de  la  Constitución  Política4.   

4.  Del  anterior  pronunciamiento  apeló  la  asistencia  letrada  del  acusado,  y  el  Tribunal  Superior  de  Distrito  Judicial  de  Tunja,  mediante el suyo de 28 de junio de  2010,  lo  absolvió respecto de la conducta punible de peculado por aplicación  oficial  diferente  y  confirmó  la  condena por peculado culposo, pero dejando  vigente   únicamente  la  pena  de  multa  en  cuantía  de  diez  (10)  salarios mínimos mensuales legales  vigentes,  en aplicación del principio de favorabilidad, por cuanto la sanción  de  arresto  con la que ese delito estaba reprimido en el Código Penal derogado  desapareció  en  el  actual,  y además, redosificó la inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas,  fijando  su duración en seis  (6) meses, fallo de segunda  instancia  contra  el  cual  el  mismo  sujeto  procesal  interpuso  el  recurso  extraordinario          de         casación5.   

LA DEMANDA  

El actor propone dos cargos, cuyos fundamentos  se resumen a continuación:   

De  manera  principal  denuncia la violación  indirecta  de la ley sustancial a consecuencia de falsos juicios de identidad en  la  apreciación  de  los  testimonios  de  Carlos Arturo Díaz Martínez, David  Chacón  y  Mercedes  Benítez  Pérez,  a  efecto de lo cual sostiene, luego de  transcribir  fragmentos  de  las  consideraciones del ad-quem y del contenido de  los  referidos  medios  de  prueba,  que  del  texto de estos no se desprende lo  aseverado  por  el Tribunal en la sentencia, en el sentido de que los materiales  comprados  por  su  defendido con el presupuesto asignado para llevar a cabo las  obras  de  acueducto  y  canales  de  riego  en la vereda El Usillo, se hubiesen  deteriorado,  dañado  o  que  quedaran  en  estado inservible por su inadecuado  almacenamiento.   

Agrega que si el fallador de segundo grado no  incurre  en  la  distorsión  de  las  referidas  declaraciones, le habría sido  imposible  llegar a la certeza de la conducta punible de peculado culposo, y por  lo  tanto  estaba  obligado  a  despejar  la  duda inmanente a esos elementos de  conclusión  en  favor del procesado, cobijándolo con una sentencia absolutoria  respecto  de  ese  delito,  decisión  que pide a esta Colegiatura adoptar en la  sentencia de sustitución.   

Como  cargo  subsidiario  alega igualmente la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  debido  a  un  error  de  hecho  consistente  en  falso juicio de existencia, debido a que fue supuesta la prueba  para condenar al acusado al pago de los perjuicios materiales.   

Sostiene  que como en la decisión de primera  instancia  la  respectiva  imposición  se  fundamentó  en  la  atribución  de  responsabilidad  por  el  punible de peculado por aplicación oficial diferente,  al  ser absuelto su representado de ese delito por el superior, quedó huérfana  de   sustento   la   determinación   del   supuesto   perjuicio  causado  a  la  administración municipal.   

Según el recurrente en la actuación no obra  elemento  de  persuasión para sostener que el daño fue de diez millones ciento  un   mil   seiscientos   setenta   y  ocho  pesos  ($  10’101.678)    —suma  reservada  en  el  presupuesto  para  construir  el  acueducto  de  la vereda El  Usillo—,  monto  que  se  justificaría  si  se  hubiese  mantenido  la condena por el otro comportamiento  delictivo  por  el  que  fue  acusado  su representado, más como no fue así, y  puesto   que   los   testigo   ni   los  funcionarios  del  Cuerpo  Técnico  de  Investigación  de  la  Fiscalía,  dan  cuenta del valor total o parcial de los  materiales  averiados, aspecto en el que reposa la condena por peculado culposo,  lo  procedente  es absolver al acusado de ese rubro, pronunciamiento que reclama  de la Sala.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  Necesario  es  recordar  que,  en  cualquier  régimen, la casación  atiende  a  unos  fines  superiores  cuales  son  la reparación de los agravios  inferidos  a  las  partes  en la sentencia recurrida, la efectividad del derecho  material  y  de  las  garantías  fundamentales  de  los  intervinientes  en  la  actuación,    y    la    unificación   de   la   jurisprudencia   (Ley      600      de      2000,      articulo     206).   

Sin embargo, ello de ninguna manera significa  que  la naturaleza de este mecanismo sea de libre configuración, desprovisto de  todo  rigor, y que tenga como objetivo abrir un espacio procesal semejante al de  las  instancias  para  prolongar  el  debate respecto de los puntos que han sido  materia  de  controversia,  pues  ha de resaltarse que al proponer el recurso el  censor   debe   sujetarse   a   las  causales  taxativamente  señaladas  en  el  ordenamiento  procesal,  y  con  observancia  de  los  presupuestos de lógica y  argumentación   inherentes   a  cada  motivo  extraordinario  de  impugnación,  persuadir  a  la  Corte  de  que  con  la  decisión  atacada se ha originado el  quebranto de alguna de aquellas finalidades.   

2.  En  el presente  asunto  es  obligatorio  precisar que de conformidad con lo normado en el inciso  primero   del   artículo   218  del  Decreto  Ley  2700  de  1991  (modificado  por  la  Ley  81  de  1993,  artículo 35),  estatuto  procesal  vigente  para la época en que ocurrieron los  hechos  debatidos  (1997), el  recurso  extraordinario de casación resulta viable contra sentencias proferidas  en  segunda  instancia por “…el Tribunal Nacional,  los  tribunales  superiores de distrito judicial y el Tribunal Penal Militar por  delitos  que  tengan  señalada pena privativa de la libertad cuyo máximo sea o  exceda  de  seis (6) años, aun cuando la sanción impuesta haya sido una medida  de seguridad”.   

De  acuerdo con el inciso tercero del aludido  precepto,   por   expresa   solicitud  de  los  sujetos  procesales,  de  manera  excepcional  y  en  forma  discrecional  esta  Sala  puede aceptar un recurso de  casación  en  casos distintos a los arriba aludidos, esto es, dictados en otros  despachos  o  por  delitos  reprimidos con una sanción privativa de la libertad  inferior   a  seis  años,  siempre  que  sea  necesario  para  el  desarrollo   de   la   jurisprudencia  o  la      garantía      de      los      derechos  fundamentales.   

2.1.  En  el  caso  examinado   se  observa  que  el  defensor  del  procesado  acudió  al  recurso  extraordinario,  impugnando  oportunamente el fallo de segunda instancia emitido  por  el  Tribunal  Superior de Distrito Judicial de Tunja, respecto de un delito  que,  de acuerdo con la previsión normativa aludida, no cumple con el requisito  de  la  pena  máxima  privativa  de  la  libertad,  toda  vez  que ROA  FARFÁN fue condenado en aquella sede  por  la  conducta  punible  de peculado culposo descrita en el artículo 137 del  Decreto  Ley 100 de 1980 (modificado por la Ley 190 de  1995,  artículo  32),  normatividad  vigente  para la  época  de  los  hechos,  y  de  acuerdo  con  la  cual  el citado delito estaba  sancionado  con  arresto  de  seis  (6) meses a dos (2)  años  de  arresto, pena privativa de la libertad cuyo  quantum  superior  esta  por  debajo  del  exigido  para  acceder  al recurso de  casación  por la vía ordinaria o común, tal y como lo reclama la disposición  inicialmente   citada,   luego   la  impugnación  sólo  era  viable  por  vía  discrecional,  modalidad  a la que no hizo alusión la parte recurrente, bien al  momento de interponerlo o en la respectiva sustentación.   

En efecto, en el escrito que hace las veces de  demanda   el   actor  no  hizo  manifestación  expresa  de  acudir  al  recurso  extraordinario  por  la  vía excepcional, sino que se limitó a proponer en dos  cargos  una  aparente violación indirecta  de  la  ley  sustancial  a  consecuencia se probables errores  de  estimación  probatoria, sin  que  los  argumentos  consignados  en esos reproches permitan a la Sala advertir  que  su  intención  era  la  de  buscar  por  esa  senda  el  desarrollo  de la  jurisprudencia  (pues ningún tema jurídico novedoso,  oscuro,  ambiguo  o  no  dilucidado  por  tal  fuente  de  derecho refiere en su  escrito)   y   menos  la  protección  de  garantías  fundamentales.   

2.2. De tiempo atrás  tiene  precisado  la  Corte  que  una  disertación  con  la  que  se  aspire  a  persuadirla  acerca  de la procedencia de la casación  discrecional,  debe  estar  dirigida  a hacerle ver la  necesidad  de  su  pronunciamiento,  en  forma  tal  que si se trata de pedir la  restauración  de  un  derecho de rango constitucional, le corresponde al censor  señalar  el  o los que fueron desconocidos, indicar las normas constitucionales  y/o  legales  que  los  protegen  y la determinación que debe adoptarse para su  salvaguarda.  Y  si  el  motivo  invocado es el desarrollo de la jurisprudencia,  debe  puntualizar  el  tema jurídico que requiere definición o precisión, sea  porque  es  nuevo  o porque existen posiciones opuestas que deben ser unificadas  para   la   acertada   solución   del   asunto   debatido   y  frente  a  casos  futuros.   

Adicionalmente,   dado   que   el   recurso  extraordinario  de  casación obedece al principio de limitación, y ostenta una  naturaleza  eminentemente  rogada, la demanda tiene que elaborarse con el debido  acatamiento  a  los  requisitos  formales  establecidos  en el artículo 225 del  Decreto  2700 de 1991 (equivalente al artículo 212 de  la  Ley 600 de 2000), esto es, respetando las reglas de  formulación,  desarrollo y demostración del cargo o los cargos de que trata el  artículo 207 ibídem.   

Lo  anterior  porque  no  podría  entenderse  cumplido  el  requisito  de  sustentación,  de  manera  que  si  se  reclama el  pronunciamiento  de la Sala sobre la protección de los derechos fundamentales o  un  específico  tema,  es  apenas  elemental  que  la censura le permita a esta  Corporación  examinar  en  concreto  uno  o los dos puntos que la habilitan. En  otras  palabras,  debe  haber perfecta conformidad entre la justificación de la  casación    excepcional    (desarrollo    de    la  jurisprudencia   y/o   protección   de   garantías  fundamentales),  el  cargo  o  los  cargos  que se formulen contra el fallo y, por  consiguiente, el fundamento de los mismos.   

Esto  en  razón  de  que  la  casación,  en  cualquiera  de  sus  modalidades  y  en  cualquier  régimen,  se insiste, es un  recurso  de  ámbito  restringido  en  el  que  la  pretensión  de  examinar la  legalidad  y constitucionalidad del fallo impugnado no puede quedar circunscrita  a  un  escrito  de  libre  formulación,  sino que, por el contrario, debe estar  respaldada  por  un  contenido  mínimo  de  claridad  y  coherencia que permita  entender  el  vicio  o los vicios que se denuncian, así como la identificación  de sus consecuencias.   

2.3. Observados los  razonamientos  consignados  en  la  demanda, es evidente que lo discutido por el  memorialista  es  la  solución  dada al caso con base en la apreciación de las  pruebas,   empero,   es   preciso  advertir  que  en  tratándose  de  casación  excepcional,  en  principio,  las posibilidades reconocidas en la jurisprudencia  no  se  extienden  a  hipótesis  como  la  referida  en la demanda, es decir, a  discutir  la valoración judicial de los elementos de convicción, porque en esa  labor  los  jueces  cuentan con la relativa libertad que se desprende de la sana  crítica,  a  no  ser  que  se  denuncie que sus deducciones son producto de una  motivación  aparente,  falsa  o  ausente, en razón de lo cual lo pertinente es  deprecar  la  nulidad de la sentencia impugnada por defectos de motivación, con  el  fin  de  que la Sala emita la de reemplazo, pretensión que no es la agitada  por el actor en los reproches.   

Las  reflexiones del recurrente no permiten a  la  Corte  observar  en  la  motivación del fallo atacado un error sustancial y  grave,  apto  para  su  enjuiciamiento en sede de violación indirecta de la ley  sustancial,  luego,  desde  esa perspectiva, surge evidente la impertinencia del  recurso  extraordinario  por  vía  discrecional, como mecanismo instituido para  preservar  garantías  fundamentales,  ya  que,  cuando  se  trata de eventuales  discrepancias  probatorias,  la  demanda  no  tiene  ninguna  posibilidad de ser  admitida,    dado   que,   como   constantemente   lo   viene   sosteniendo   la  Sala:   

“…los reparos  relacionados  con  la  apreciación de la prueba, (…) por cuanto no significan  una  afrenta  directa  a  los  derechos  fundamentales  del  debido proceso y de  defensa,  pues  el agravio se mediatiza por el establecimiento de los errores de  juicio  en  la  estimación de las pruebas, no pueden tenerse como sustentación  válida  del  recurso  de  casación  discrecional.  Este  medio de impugnación  excepcional,  sólo  se  justifica  por  la  urgencia  de  proteger los derechos  fundamentales  conculcados,  si  el  daño  se  pone  en  evidencia  con la sola  indicación descriptiva del escrito de sustentación.   

”Los  giros  de  fundamentación  por  la  apreciación de la prueba, dada la indeterminación de  los  resultados por la posibilidad de meras discrepancias valorativas, no pueden  ser  argumento  suficiente  para  reclamar una casación sujeta a tan singulares  necesidades”6.   

Y por lo tanto:  

“…en principio,  las  posibilidades  reconocidas en la jurisprudencia para acceder a la casación  discrecional  no  se  extienden  a  las  hipótesis planteadas en la demanda, es  decir,  a  discutir  la  valoración  judicial  de los elementos de convicción,  porque  en  esa  labor  los  jueces  cuentan  con  la  relativa  libertad que se  desprende  de la sana crítica, a no ser que se proponga que sus deducciones son  producto   de   una   motivación   aparente,  falsa  o  ausente,  supuesto  que  determinaría,   en   caso  de  que  se  demuestre  y  aparezca  concretado,  la  consolidación  de  un  quebranto a las garantías, en cuanto obedecerían tales  deducciones   a   la   arbitrariedad  —ajena   a   un  estado  democrático  y  constitucional—   y   no   a   la  razón  y  a  la  justicia”7.   

3. En conclusión, el  recurrente  no  demostró,  como  lo  exige la jurisprudencia en eventos como el  presente,  la  configuración  objetiva  de  vicios  de  apreciación probatoria  determinantes  de  una motivación sofística, falsa o aparente, siendo forzoso,  en  consecuencia,  reiterar  que el recurso de casación es en esencia un juicio  lógico  jurídico,  de  delicada  argumentación  y crítica vinculante, que se  emite  acerca  de  la  legalidad  de  la  sentencia  y  no puede entenderse como  instancia  adicional,  ni  como potestad ilimitada para revisar el proceso en su  totalidad,  en  sus  diversos  aspectos  fácticos  y normativos, sino como fase  extraordinaria, limitada y excepcional.   

Los  principios  de sustentación suficiente,  limitación,  crítica  vinculante,  autonomía  de las causales, coherencia, no  exclusión  y no contradicción, ha sido dicho por la Corporación, en cualquier  régimen    gobiernan    la    casación.   Los   dos   primeros   (sustentación  suficiente  y limitación),  derivan  del  carácter  dispositivo del recurso, e implican que la demanda debe  bastarse  a  sí misma para propiciar la invalidación del fallo, y que la Corte  no    puede    entrar    a    suplir    sus   vacíos,   ni   a   corregir   sus  deficiencias.   

El  de  crítica vinculante, presupone que la  alegación  debe  fundarse  en las causales previstas taxativamente por la misma  normatividad,  y  que  se somete a determinados requisitos de forma y contenido,  dependiendo  de  la  causal  invocada.  Y  los  de  autonomía,  coherencia,  no  exclusión   y  no  contradicción,  implican  que  el  discurso  debe  mantener  identidad  temática,  y  ajustarse  a  los  requerimientos  básicos de lógica  general y lógica jurídica.   

La inobservancia de esos requerimientos, como  en  el  asunto  estudiado,  impide  la  demostración  clara  y  contundente  de  cualquiera  de  los yerros previstos por el legislador como motivo enervante del  fallo,  y  veda  a la Corte el estudio de los fundamentos fácticos o jurídicos  de  la  decisión atacada, pues en atención al principio de limitación, y dado  el  carácter  rogado y dispositivo de la casación, las deficiencias del libelo  no  pueden  ser  enmendadas,  ni asignarse otro sentido a la expresa pretensión  del  demandante,  la  cual  debe  tener  un  objeto  preciso,  claro, definido y  coherente,  regido  por  causales específicas señaladas por la ley, con cargos  que  han  de adecuarse a éstas, los cuales se resuelven en una nueva sentencia,  diversa   en   objeto  y  contenido  de  la  proferida  por  los  falladores  de  instancia.   

4.  Finalmente,  la  Sala  no  observa,  con  ocasión  del  trámite  procesal o del pronunciamiento  atacado,   se  haya  materializado  violación  de  derechos  o  garantías  del  procesado  JOSÉ  SACRAMENTO  ROA  FARFÁN,  como para que se haga necesario el ejercicio de la facultad legal  oficiosa que le asiste a fin de asegurar su protección.   

En  mérito  de  lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

NO    ADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  en  nombre  de  JOSÉ SACRAMENTO ROA FARFÁN,  de acuerdo con las razones plasmadas en el presente proveído.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Comisión de servicio  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                              SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

Permiso  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                                                AUGUSTO   J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN   

Permiso  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS             JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Cuaderno original # 1, folios 1-6.   

2  Ídem,  folios  7,  86,  87,  298,  301-307,  342-347,  359-364,  366-372, 480 y  487-501.   

3  Cuaderno original # 2, folios 505-512 y 521-532.   

4 Ídem, folios 662-692.   

5  Cuaderno del Tribunal, folios 8-16 y 31-44.   

6 Cfr.  Autos  de  27  de  marzo  de 2007 y 9 de diciembre de 2009, radicaciones 26651 y  29155, respectivamente.   

7 Cfr.  Autos  de  7  de  febrero de 2007 y 20 de febrero de 2008, radicaciones 26.493 y  29.008, respectivamente.     

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