34993(24-11-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n.º 34993  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA DEL ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado Acta No. 385  

          Bogotá  D.C.,  veinticuatro  (24)  de  noviembre  de  dos mil diez  (2010).   

VISTOS  

Resuelve  la  Sala  el recurso de apelación  interpuesto  por  el  apoderado  del Fondo Cooperativo  Multiactivo   de   Participación   de   Utilidades   de  los  Extrabajadores  y  Trabajadores   de   Ecopetrol,  FONCOECO,  contra  la  providencia  del  8 de septiembre de 2010 de la Sala Penal del Tribunal Superior  de  Bogotá, por cuyo medio le negó reconocimiento para actuar en el proceso en  calidad de víctima.   

ANTECEDENTES RELEVANTES  

El 5 de agosto de 2010 el Fiscal 29 Delegado  ante  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  radicó escrito de acusación en esa  Corporación   contra   el  doctor  BERNARDO  MORALES  CASAS,  ex  juez  23 Civil del Circuito de Bogotá, a  quien  atribuyó  la  comisión  de  los  delitos  de  prevaricato  por acción,  prevaricato  por  omisión  y  falsedad  ideológica  en  documento  público en  concurso  heterogéneo  y sucesivo, con ocasión de la sentencia proferida el 16  de  diciembre  de  2005  dentro  del  proceso  de  rendición  de  cuentas donde  FONCOECO   demandó   a  ECOPETROL.   

El  8 de septiembre se inició la audiencia  de  formulación  de  acusación  con  la  lectura  de las partes relevantes del  escrito  de  inculpación, luego de lo cual el Tribunal resolvió favorablemente  la     solicitud    de    ECOPETROL    de  reconocimiento de su condición de víctima y en forma negativa  idéntica          pretensión         esbozada         por         FONCOECO,   razón  por  la  cual  esta  entidad apeló y sustentó el recurso contra tal decisión.   

PROVIDENCIA IMPUGNADA  

El Tribunal a quo  aceptó     la     solicitud    de    ECOPETROL   para  ser  reconocida  como  víctima  en  consideración  a  que  la decisión tildada de contraria a la ley  contiene  una  orden  de  pago  dirigida  a  esa  empresa que comporta afección  patrimonial,  reuniéndose,  en  su  caso,  las exigencias del artículo 132 del  Código de Procedimiento Penal para calificarla como tal.   

En   lo   relacionado   con  FONCOECO,  consideró  el  a   quo,   existen  dos  circunstancias  especiales que impiden reconocerle legitimidad como víctima:   

En  primer lugar, conforme al artículo 132  del  Código  de Procedimiento Penal, víctima es la persona natural o jurídica  que  sufre  un  daño a consecuencia del injusto. La interpretación del injusto  hace  alusión  al  planteamiento de la Fiscalía en cuanto delimita cuáles son  los  hechos que consolidan la vulneración del orden jurídico. En este caso, la  Fiscalía  consideró,  dentro  de su potestad como titular de la acción penal,  que  la  sentencia del 16 de diciembre de 2005 es contraria a la ley y genera un  perjuicio al patrimonio de ECOPETROL.   

En segundo lugar, la pretensión de verdad,  justicia   y  reparación  de  FONCOECO  tiene  fundamento  meramente  eventual  e hipotético sobre la base  que  se  resuelva  una  segunda  instancia  y  el Tribunal no puede cimentar sus  decisiones en un albur o en una situación no configurada.   

LA IMPUGNACIÓN  

          El  apoderado  de  FONCOECO interpuso  recurso  de  apelación  contra  la providencia del 8 de  septiembre   de   2010   con   la   finalidad   de  obtener  su  revocatoria  y,  consecuentemente,   el   reconocimiento  de  la  calidad  de  víctima  para  su  representada.   

Considera  el  recurrente  que  el Tribunal  a quo no tuvo en cuenta los  principios  basilares  de  la víctima, encaminados a obtener verdad, justicia y  reparación,  tal  como  lo  pregona  la  sentencia C- 516 de 2007 y que impedir  actuar  a  FONCOECO  en el  proceso,  conculcaría  el  derecho  constitucional  y  legal  de las víctimas.   

ECOPETROL, opina,  no  tiene  un  daño  inmediato  y  real  sino  potencial  porque  la  decisión  cuestionada    no    está    en    firme.    En    consecuencia,   FONCOECO   tiene  el  mismo  derecho  de  aquella  porque  si  la  Sala Civil del Tribunal Superior de Bogotá modifica la  decisión  adoptada  por el Juzgado 23 Civil del Circuito, la víctima sería su  representada     y     no     ECOPETROL.  Entonces,  como  FONCOECO puede  sufrir  un  daño  potencial de carácter patrimonial con la  decisión  final  del  proceso  donde  se  emitió  la  decisión  calificada de  prevaricadora,  solicita  la  revocatoria  de  la  determinación  del  Tribunal  a quo, para ser considerada  víctima.   

ARGUMENTOS DE LOS NO RECURRENTES  

1.        La       defensa del acusado aduce que se trata de  un      caso      académico     muy     interesante     porque     ECOPETROL,  admitida  como víctima, tan  sólo  tiene  un  daño  potencial  en  tanto  que  la  sentencia  calificada de  prevaricadora  está  apelada en el efecto suspensivo. Todo surge, afirma, de la  definición  de  víctima  y ésta depende del daño. En este sentido, considera  que  ECOPETROL  aún no ha  sufrido  daño.  Este  argumento  debería  servir  para  descartar  a  las  dos  entidades  como  víctimas  o,  si se lee la norma en clave constitucional, para  admitirlas en tal condición.   

El  concepto  de  víctima,  sostiene,  es  trascendente  y  diferente al de parte civil del anterior sistema procesal penal  por  cuanto  en  el  pasado  estaba  atado  al tema de perjuicios, ostentando un  carácter  meramente  económico.  En  sentido  contrario, el nuevo ordenamiento  procesal  penal incorpora las nociones de verdad y justicia como derechos de las  víctimas,  razón  por  la cual ECOPETROL  y  FONCOECO  están  convocadas  al  proceso  porque  fueron  parte de la relación jurídica  sustancial  establecida en el trámite de rendición de cuentas. Su presencia en  esta  actuación  no  se justifica por el perjuicio patrimonial recibido, real o  potencialmente,  sino  por  el  derecho  a conocer si el fallo definitorio de la  suerte  de sus pretensiones fue producto de un delito o si, por el contrario, no  traspasó las fronteras del derecho penal.   

2.        La       Fiscalía señala cómo el caso objeto de  controversia    se    refiere    al    delito    de   prevaricato   “agotado   pero   no   consumado”1.  Desde  esa  perspectiva,  surge  un  daño  a la administración de justicia que  tiene      proyección      en      los      intereses      de      ECOPETROL  y  no  en los de FONCOECO.  Si se admitiera como víctima  a  FONCOECO,  tendría  la  condición  de  ganador-víctima,  lo  cual  resulta  absurdo. Sólo quienes han  padecido  afectación con la decisión prevaricadora pueden ser reconocidos como  víctimas,   lo   contrario   desnaturalizaría   la   estructura   del  proceso  penal.   

3.  El  Ministerio  Público considera necesario establecer los elementos  que  definen la condición de víctima a partir del artículo 132 del Código de  Procedimiento  Penal  y  de las decisiones de la Corte Constitucional, en virtud  de  las  cuales  el  concepto  de  víctima  no ostenta carácter exclusivamente  patrimonial,  por  manera  que  para  el  caso  propuesto se puede reconocer tal  calidad   a   quienes   esperan   una   recta   administración   de   justicia,  independientemente  del  daño  de  carácter  económico  producido.  En  otras  palabras,  las  partes  del  proceso donde se emitió la decisión calificada de  prevaricadora  tienen  derecho  a ser reconocidas como víctimas, sin considerar  quien resulte ganador o vencido.   

4.   El   apoderado   de   ECOPETROL           refiere       cómo      la  sentencia  C-228  de  2002  de  la  Corte  Constitucional es la  creadora  del nuevo derecho de víctimas, en tanto estableció diferencias entre  la  antigua  parte  civil  y  la  nueva víctima al dar a ésta un espectro más  amplio.  En  ese contexto, señala, verdad, justicia, reparación y garantía de  no  repetición  son los pilares fundamentales en el derecho de las víctimas de  hoy.  Sin  embargo,  algo  sofístico  hay  en  los  argumentos  de FONCOECO   y  quienes  los  apoyan,  por  cuanto  el  ordenamiento  jurídico  permite conocer la verdad, a la cual tienen  derecho  todos  los  ciudadanos,  sin por ello reconocer como víctima a todo el  que lo solicite.   

Entonces, es preciso diferenciar el derecho  de  acceso  a  la verdad y el derecho a la intervención en un proceso judicial;  permitir  a  cualquier  ciudadano  actuar  judicialmente  como víctima, bajo el  argumento  de  perseguir la verdad, desbordaría el proceso penal colombiano. En  consecuencia,   la   condición   de  víctima  comporta  unas  características  específicas.  Para el injusto de prevaricato, víctima es el destinatario de la  decisión judicial irregular.   

Reconocer      a      FONCOECO   como   víctima,   sostiene,  implicaría  aceptar  que  la determinación de segunda instancia, liberadora de  los  efectos dañinos de la decisión cuestionda, generaría una nueva víctima,  lo  cual  constituye  una  sinrazón.  En  consecuencia,  la  argumentación  de  FONCOECO   tiene   como  finalidad  hacerse  parte  en el proceso para efectuar un trabajo compartido con  la  defensa,  lo  cual  comporta  que  una  víctima  pregone  la  inocencia del  delincuente.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  Corte  es  competente  para resolver el  recurso       de       apelación       interpuesto       por       FONCOECO  contra  la providencia dictada  en  este  proceso,  de  conformidad  con  lo  establecido  en el numeral 3º del  artículo  32 de la Ley 906 de 2004 o Código de Procedimiento Penal, por cuanto  versa  sobre  un auto proferido en primera instancia por el Tribunal Superior de  Bogotá.   

En   orden   a  definir  la  impugnación  propuesta,  la  Sala  considera  indispensable  precisar el concepto de víctima  dentro  del  proceso  penal,  para,  seguidamente,  determinar si en los delitos  contra  la administración de justicia cualquier ciudadano interesado en conocer  la   verdad   puede   obtener   tal   reconocimiento,   como   lo   pregona   el  impugnante.   

Lo  anterior  por  cuanto  los reparos a la  decisión  del  Tribunal  de  primer  grado  de  no  reconocer  como  víctima a  FONCOECO                 consisten  en:   

a) Los derechos de las víctimas no incluyen  exclusivamente  la  reparación, sino también la verdad y la justicia, tal como  lo   señaló   la  Corte  Constitucional  en  la  sentencia  C-  516  de  2007;   

b)           ECOPETROL  no ha sufrido daño real sino  meramente  potencial  porque  la decisión que le desfavorece no está en firme;   

c)   FONCOECO  también  padece daño potencial, ante la posibilidad  de  que  la  Sala  Civil del Tribunal Superior de Bogotá modifique la decisión  adoptada por el Juzgado 23 Civil del Circuito;   

d)           ECOPETROL       y      FONCOECO  están  convocados  al proceso  penal  como  víctimas  por  cuanto  fueron  parte  de  la  relación  jurídica  sustancial  establecida  en  el  proceso  de  rendición  de  cuentas,  lo  cual  justifica  su  presencia  en  este  proceso,  no  por  el  perjuicio patrimonial  recibido,  sino por el derecho a conocer si el fallo definitorio de la suerte de  sus  pretensiones  fue producto de un delito o si no traspasó las fronteras del  derecho penal.   

El concepto de víctima  

(i) En la Constitución Política  

El  artículo  250  numeral  6  de la Carta  Política  refiere  como un deber de la Fiscalía General de la Nación, brindar  asistencia   a   las   víctimas   y  “disponer  el  restablecimiento  del  derecho  y  la  reparación  integral de los afectados  con  el  delito”,  de  donde  se  colige  una  definición  amplia  según  la cual  víctima es toda persona afectada con el delito.   

(ii)   En   el  Código  de  Procedimiento  Penal   

El  inciso  primero del artículo 132 de la  Ley 906 de 2004 define el concepto, así:   

“Art.      132.      Víctimas.  Se  entiende  por víctimas,  para  efectos  de  este  código,  las  personas naturales o jurídicas y demás  sujetos  de  derechos que individual o colectivamente hayan sufrido algún daño  (directo)   como   consecuencia   del   injusto.”2   

Es decir, víctima es: a) la persona natural  o  jurídica;  b) que individual o colectivamente; c) haya sufrido algún daño;  d) como consecuencia del injusto.   

(iii)   Para   la   Corte   Constitucional   

El  Tribunal  Constitucional  en múltiples  pronunciamientos ha establecido, con carácter de precedente:   

“…son  titulares  de  los derechos a la  justicia,  la verdad y la reparación las víctimas y perjudicados con el delito  que  hubiesen  sufrido  un  daño  real,  concreto  y  específico,  cualquiera  que  sea  la  naturaleza de  éste.”3 (subrayas fuera de texto)   

Entonces,  para dicha Corporación víctima  es  (a)  quien ha resultado perjudicado o afectado con el delito (b) siempre que  hubiese  sufrido un daño real, concreto y específico, (c) no necesariamente de  contenido patrimonial. En tal sentido, repárese la siguiente cita:   

“Para acreditar  la  condición  de  víctima  se  requiere  que  haya  un daño real, concreto y  específico  cualquiera  que  sea  la  naturaleza  de  éste,  que  legitime  la  participación  de  la  víctima  o de los perjudicados en el proceso penal para  buscar  la verdad y la justicia, el cual ha de ser apreciado por las autoridades  judiciales  en  cada  caso.  Demostrada la calidad de  víctima,  o  en  general  que  la  persona ha sufrido un daño real, concreto y  específico,  cualquiera  sea  la  naturaleza  de  éste,  está legitimada para  constituirse  en  parte  civil,  y  puede  orientar  su  pretensión  a  obtener  exclusivamente  la  realización  de  la  justicia, y la búsqueda de la verdad,  dejando  de  lado  cualquier  objetivo  patrimonial”  4.(subrayas fuera de texto)   

Por tanto, el reconocimiento como víctima,  según   la  Corte  Constitucional,  exige  necesaria  e  indispensablemente  la  existencia  y  acreditación de un daño real, concreto y especifico, cualquiera  que sea su naturaleza.   

En   este   sentido,   las   sentencias  fundamentales  sobre  la  nueva  concepción  de  la víctima dentro del proceso  penal (C-228 de 2002 y C-516  de  2007),  coinciden  en  sostener  que  aún en los  eventos  en  los  cuales la intervención de la parte civil esté motivada en la  defensa   de  sus  derechos  a  la  verdad  y  a  la  justicia,  debe  acreditar  un        daño  concreto  que  se  le haya  causado, en virtud del cual  se  justifique  la  defensa de tales valores, criterio  exigible,    con   mayor  razón,   cuando   lo   perseguido     es     la    indemnización    de  perjuicios.   

(iv)   Para   el   Derecho   Internacional   

Conforme  a  los  principales  instrumentos  internacionales   reguladores   del  tema  (Reglas  de  Procedimiento  y  Pruebas  de  la  Corte Penal Internacional y Resolución 35 de  2005  de  la  Comisión  de Derechos Humanos de las Naciones Unidas),  víctima es toda persona que ha sufrido  un  daño  a  consecuencia  del  delito.  Véase, por  ejemplo:   

“Se entenderá por víctima a toda persona  que   haya  sufrido  daños  individual  o  colectivamente,  incluidas  lesiones  físicas  o  mentales,  sufrimiento emocional, pérdidas económicas o menoscabo  sustancial  de  sus  derechos  fundamentales,  como  consecuencia  de acciones u  omisiones   que   constituyan   una   violación   manifiesta   de   las  normas  internacionales   de  derechos  humanos  o  una  violación  grave  del  derecho  internacional  humanitario.  Cuando corresponda, y en conformidad con el derecho  interno,      el      término     ‘víctima’  también  comprenderá  a  la  familia  inmediata o a las personas a cargo de la  víctima  directa  y  a las personas que hayan sufrido daños al intervenir para  prestar   asistencia   a   las   víctimas   en   peligro   o  para  impedir  la  victimización5.   

(iv)    Para   la   Corte   Suprema   de  Justicia   

A  partir de la sentencia C-228 de 2002 del  Tribunal  Constitucional,  mediante      la     cual     se     modificó  la jurisprudencia constitucional relativa a los derechos  de  la  parte  civil  en  el  proceso  penal, bajo el entendido que éstos no se  circunscriben  a  la  reparación del daño patrimonial causado con el ilícito,  por  cuanto  también  involucran como contenido esencial la satisfacción plena  de  los  derechos  a  la verdad y a la justicia, esta Corporación acogió tales  planteamientos  y  los  incorporó  en  su  definición  y  concepción  de  las  víctimas.   

En  así  como  la  Sala  ha  señalado  en  diversos pronunciamientos:   

“Según el artículo 132 de la Ley 906 de  2004,   víctima   es   toda  persona  natural  o  jurídica  que  individual  o  colectivamente  ha  sufrido  algún  perjuicio  como  consecuencia  del injusto,  calidad  que  le  otorga  el  derecho  de  acceder  a  la  actuación  e  impone  reconocerla como tal en el proceso.   

Sin  embargo, los  derechos   a  la  verdad,  la  justicia  y  la  reparación  que  habilitan  tal  intervención  no  son  absolutos  en  cuanto se requiere la acreditación de un  daño  concreto,  baremo  que también se traslada al  campo  del  ejercicio  impugnatorio  al  ser  necesario  que  quien promueva los  recursos,  además  de tener legitimación en el proceso, dado el reconocimiento  como  interviniente  o  parte,  tenga  legitimación  en  la causa a través del  interés   jurídico   para  atacar  la  decisión  si  le  ha  irrogado  algún  perjuicio.”     6.         (Subrayas fuera de texto)   

Por  manera  que  para  esta  Corporación,  siguiendo  las voces del artículo 132 de la Ley 906 de 2004 y la jurisprudencia  constitucional,  víctima  es  (a)  la  persona  natural  o jurídica (b) que ha  sufrido  un daño, (c) individual o colectivo, (d) como consecuencia del delito.  A  su  turno,  el  daño debe ser (a) real y concreto y (b) no necesariamente de  contenido patrimonial.   

Así  mismo,  la  Sala  considera  que  la  intervención  del  titular  de  la acción civil dentro del proceso penal puede  estar  determinada  por  su interés en la verdad, la justicia y la reparación,  sin  que  la  pretensión  ajena  al  ámbito  exclusivamente  patrimonial torne  ilegítima  su  condición de sujeto procesal o imposibilite su intervención en  el  trámite,  siempre  que  subsistan  los  dos  o  uno u otro de los restantes  intereses  y se demuestre el daño concreto respecto de  ellos,  que  justifiquen  su  presencia  dentro de la  actuación                   penal7.   

En    síntesis,   para   acceder   al  reconocimiento  como  víctima  dentro  del  proceso  penal  actual no basta con  pregonar  un  daño genérico o potencial; además, es preciso señalar el daño  real  y  concreto  causado  con  el  delito, así se persigan exclusivamente los  objetivos   de   justicia   y   verdad   y   se   prescinda  de  la  reparación  pecuniaria.   

Del caso concreto  

Con   fundamento   en   las   anteriores  consideraciones,  encuentra  la Sala que no le asiste derecho al impugnante para  exigir  reconocimiento  como  víctima  en  este proceso por cuanto la decisión  calificada  de  prevaricadora por el ente acusador, esto es, la sentencia del 16  de  diciembre  de  2005 emitida por el doctor BERNARDO  MORALES  CASAS, en su condición de juez 23 Civil del  Circuito  de  Bogotá,  no  le  reporta  un  daño real, concreto, específico a  FONCOECO,  tal  como  lo  reconoce  el  recurrente  en  sus  diversas  intervenciones ante el a  quo, en las que menciona ser sujeto de  un  daño potencial radicado en la posibilidad de que la Sala Civil del Tribunal  Superior   de   Bogotá   revoque   la   decisión   censurada,   la   cual   le  favorece.   

En efecto, para establecer en el caso bajo  examen  la  condición  de  víctima  debe  considerarse  que  la determinación  calificada  de  prevaricadora  es  la sentencia del 16 de diciembre de 2005 y no  otra.  Por tanto, quien puede acreditar un daño con tal decisión es la persona  afectada  con  las  conclusiones  allí  consignadas  y  calificadas por el ente  acusador  como  manifiestamente  contrarias  a ley, no quien resultó favorecido  con la misma.   

En este sentido, resulta impropio radicar o  descartar  la  calidad  de  víctima en el delito de prevaricato en la firmeza o  ejecutoria  de  la  sentencia  cuestionada,  por  cuanto  independiente  del tal  circunstancia,  es  el  proceso  penal  el  escenario  idóneo para establecer o  descartar   la  condición  de  contrariedad  manifiesta  de  la  ley  de  dicha  decisión,  con autonomía de la determinación que adopte el superior funcional  del  ex  juez  investigado,  pues se trata de jurisdicciones diversas y procesos  con diferentes objetos y finalidades.   

De otra parte, la naturaleza jurídica del  prevaricato  comporta el cuestionamiento de una resolución, dictamen o concepto  en  concreto  y no, como parece creer el impugnante, de todas las decisiones que  se  adopten  al  interior  o  en  desarrollo  de  un  proceso,  menos  aún  las  inexistentes.   

Por ello, no es admisible el argumento del  representante     de     FONCOECO     según  el  cual  si  la  decisión  cuestionada,  que favorece sus  intereses,  es  revocada,  la  determinación  del  ad  quem  configuraría  prevaricato, en consideración a  lo  cual  adquiriría  legitimidad para ser reconocido como víctima, por cuanto  la misma no se ha emitido.   

En otras palabras, se está razonado sobre  situaciones  hipotéticas,  no  nacidas  a  la  vida  jurídica, respecto de las  cuales  el  derecho  penal  no  actúa,  porque  el  objeto de éste consiste en  sancionar  hechos  ya  configurados,  bien  sea  en  la modalidad de tentativa o  consumación,  trátese de injustos de resultado, de mera conducta, de peligro o  de lesión.   

De  otro  lado,  si  bien al proceso penal  pueden  concurrir  diferentes  víctimas  y  todas  obtener  reconocimiento como  tales,  siempre  que  logren  referir  un  daño  real,  concreto  y específico  derivado  del  delito objeto de enjuiciamiento, lo cierto es que en el caso bajo  examen  no puede otorgarse dicha acreditación a las dos personas jurídicas que  lo  solicitan,  en  tanto una de ellas no pudo referir el daño concreto causado  con la decisión cuestionada.   

Por  demás,  el  proceso  penal  no puede  convertirse  en  la  continuación  del  litigio civil, como se pretende en este  caso,  y  por  ello no es acertada la afirmación del no recurrente –    defensor-    según   la   cual  ECOPETROL  y  FONCOECO  están  convocados  al proceso  porque  fueron  parte  de  la  relación  jurídica sustancial establecida en el  proceso   de   rendición   de  cuentas  originario  de  la  investigación  por  prevaricato.   

Ello  por  cuanto el conocimiento sobre la  configuración  o  no  de la conducta delictiva, reclamado por el no recurrente,  está  garantizado, entre otros, con la connotación pública de los juicios del  sistema  penal acusatorio nacional y porque, como se expuso, para ser reconocido  como  víctima  se requiere acreditar, así sea sumariamente, la presencia de un  daño real y concreto.   

De acuerdo con lo anterior, los argumentos  expuestos  por  el  impugnante  no  logran  persuadir a la Corporación sobre la  procedencia  del  reconocimiento  de  la  calidad  de  víctima  al Fondo  Cooperativo  Multiactivo  de Participación de Utilidades de  los   Extrabajadores   y   Trabajadores   de   Ecopetrol,  FONCOECO,  razón  por  la cual se impone confirmar la providencia impugnada  respecto de los motivos de inconformidad.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

CONFIRMAR  la  providencia  del  8  de  septiembre  de 2010 del Tribunal Superior de Bogotá en  cuanto  fue  objeto  de  impugnación,  por las razones expuestas en la anterior  motivación.   

         

Contra  esta  decisión no procede recurso  alguno.   

Comuníquese  y devuélvase al Tribunal de  origen.   

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS   MARTÍNEZ                              SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

Cita medica  

ALFREDO    GÓMEZ   QUINTERO                            AUGUSTO    J.    IBÁÑEZ  GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                        JULIO  ENRIQUE   SOCHA  SALAMANCA            

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Cfr.  Audio  de  la  audiencia  del  8  de septiembre de 2010. Expresión literalmente  usada   por   este  sujeto  procesal  al  sustentar  su  intervención  como  no  recurrente.   

2  La  expresión  directo,  colocada  entre paréntesis, fue declarada inexequible por  la  Corte  Constitucional  en  la  sentencia  C-516  del  11  de  julio de 2007.   

3 Cfr.  Sentencias  de  la  Corte Constitucional: C-516 de 11 de julio de 2007; C-370 de  2006; C-228 de 2002; C-578 de 2002.   

4 Corte  Constitucional, sentencia C-516/07.   

5 Cfr.  Principios  y  Directrices  Básicos  sobre  el  Derecho  de  las  Víctimas  de  Violaciones  Graves  de  los Derechos Humanos y las Libertades, adoptados por la  Comisión    de    Derechos    Humanos   de   la   ONU   por   Resolución   No.  2005/35.   

6 Cfr.  Providencias  del  11 de noviembre de 2009, Rad. 32564; 6 de marzo de 2008, Rad.  28788  y  Rad.  26703; 1 de noviembre de 2007, Rad. 26077; 10 de agosto de 2006,  Rad. 22289.   

7 Cfr.  Providencia  del  10  de  agosto  de 2006, Rad. 22289.     

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