34801(01-12-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso n.º 34801  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

                                                                                Magistrado  Ponente:   

                                                  ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                                                                               Aprobado Acta No. 396   

Bogotá, D.C., primero (1) de diciembre de dos  mil diez (2010)   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la solicitud de  pruebas   elevada  por  el  procurador  judicial del ciudadano Edgar Adenis Solano  López  dentro  del  trámite de extradición elevado  por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

           

ANTECEDENTES Y CONSIDERACIONES  

1. Mediante Nota  Verbal  No.  1226  fechada  el  25  de  mayo de 2006, el Gobierno de los Estados  Unidos   de   América   solicitó  la  detención  provisional,  con  fines  de  extradición,   del  ciudadano  Edgar  Adenis  Solano  López,  en  razón  de  ser  sujeto  de  la  segunda  acusación     sustitutiva     No.    05-200089-CR-uub  (s)  (s)  dictada  el  6 de enero de 2006 en la Corte  Distrital  de los Estados Unidos para el Distrito Sur de la Florida, mediante la  cual se le acusa de los delitos federales de narcóticos.   

2. Con fundamento en  tal  requerimiento,  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  remitió  a  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  la  referida  Nota Verbal, decretándose la  captura  de  dicho  ciudadano  mediante  resolución  del  5  de  junio de 2006,  determinación   que   se  materializó  con  la  aprehensión  de  Edgar  Adenis  Solano  López el 6 de junio  de 2010.   

3.  Enviadas las  diligencias  a  la  Corte, el Ministerio del Interior y de Justicia señaló que  la  Embajada de los Estados Unidos de América, mediante Nota Verbal No.1608 del  26  de  julio  de  2010  formalizó  la  solicitud de extradición del ciudadano  Edgar     Adenis     Solano     López.   

           

En  curso  este  trámite  y  enterado  el  requerido  en  extradición  de  la  naturaleza  y  contenido  de los cargos que  motivan  la privación de su libertad acorde con lo anteriormente indicado y una  vez  designado  defensor de confianza que lo asistiera, se corrió traslado para  la  solicitud de pruebas, recibiéndose con dicho cometidos memoriales por parte  del procurador del solicitado y del Ministerio Público.   

Así,   el   defensor   de   Edgar  Adenis  Solano  López solicita se  oficie  al  DAS  con  miras  a  determinar  si  el  peticionado ha delinquido en  Colombia  y  si  tiene pendiente la purga de pena alguna, como también, de otra  parte,  se  oficie  a la Registraduría Nacional del Estado Civil, con el fin de  determinar su plena identidad.   

Por su parte, el Procurador Delegado reclama  igualmente  se oficie a la Fiscalía a fin de determinar si contra el solicitado  en   extradición   se  adelantó  o  adelanta  investigación  o  juicio  penal  (precaviendo  una  eventual  violación al non bis in idem) y así también a la  Registraduría   con   el  mismo  cometido  de  identificación  de  la  persona  capturada.   

4.  Conforme  fue  advertido  por el Ministerio de Relaciones Exteriores  al  no  mediar  tratado con los Estados Unidos de América, al presente trámite  de  extradición  le son aplicables las disposiciones pertinentes del Código de  Procedimiento Penal.   

Bajo  dicho  supuesto  normativo, conforme la  Corte  lo  ha  señalado en forma constante y pacífica con miras a dilucidar el  tema   relacionado   con   las   pruebas  cuya  viabilidad  se  impone,  resulta  imprescindible  cotejar  su  procedencia a partir de observar la eficacia de las  mismas  y  en  particular  a contrastar su necesidad, conducencia y pertinencia,  acorde  con  las  previsiones  del  Estatuto  adjetivo (artículo 520 Ley 600 de  2.000),  bajo la premisa de entender que estos principios comportan una estrecha  relación  con  los fines mismos que tiene el concepto que se impone emitir a la  Sala.   

5. En efecto, ha sido  a  partir  de dichos presupuestos, como en forma sostenida y reiterada ha tenido  oportunidad  la  Sala de concretarlo, que tales pautas probatorias deben siempre  ser  contrastadas  con  los  propios  fundamentos  que  enmarcan la naturaleza y  alcance  del concepto y que, como resulta conocido, se han delimitado de acuerdo  con  el  contenido  de la ley a verificar la validez formal de la documentación  aportada  por  el  Estado  requirente;  la  plena  identidad  del solicitado; la  concurrencia  de doble incriminación; la equivalencia de la providencia emitida  por  la  autoridad  judicial extranjera y el cumplimiento de lo previsto por los  tratados   públicos  cuando  fuere  el  caso,  agregándose  a  los  mismos  la  observación  del   lugar de ocurrencia de los hechos y que su acaecimiento  no  sea  anterior  al  17 de diciembre de 1997, como también -cuando quiera que  existan  motivos  para  su constatación-, que no se haya ejercido jurisdicción  interna   sobre  los  hechos  que  sustentan  el  pedido  de  extradición,  con  proferimiento de decisión definitiva ejecutoriada.   

Dentro   de  dicho  orden  y  al  estar  la  competencia  rigurosamente  circunscrita  a  la  determinación de los referidos  aspectos,  le  resulta  a  la  Sala  forzoso en el análisis de las pruebas cuya  práctica  se  motiva  que  las mismas los comprendan, debiendo ser en todo caso  necesarias, conducentes y pertinentes.   

6. Bajo la óptica de  estos  presupuestos,  se observa en el pedido probatorio elevado por el defensor  del  solicitado  en  extradición  y el Ministerio Público que coinciden en las  dos  pesquisas  que asumen de interés para la actuación acá surtida, en tanto  reclaman  indagar  sobre  la  existencia  de  procesos en nuestro país -por los  mismos   hechos,   al   menos  en  lo  dicho  por  la  Procuraduría-  y  en  el  establecimiento     de     la     identidad     del    ciudadano    objeto    de  extradición.   

En  realidad,  forzoso  es  advertir  dada la  primera  de  las  peticiones aducidas, que desde el punto de vista probatorio la  constatación  sobre  una  eventual  transgresión al principio non bis in ídem  -que  efectivamente  en  determinados  casos puede llegar a constituir causal de  improcedencia  de la extradición, esto es, cuando quiera que para el momento de  instarse  la  detención del requerido ya se ha proferido sentencia ejecutoriada  o  providencia  que  tenga  su  misma  fuerza  vinculante,  existiendo  absoluta  identidad  fáctica-, debe provenir de información que el propio sujeto petente  suministre  -caso  en  el  cual  es  su  deber  acompañar cuanto en ese sentido  procure  hacer  valer-,  y/o,  en  todo  caso,  que existan referencias sobre el  particular  que  haga  viable  una  constatación  en  dicho sentido, sin que de  manera  ambigua se aduzca o con el genérico de precaver hipotéticos quebrantos  al destacado principio.   

Así,  nada  conduce  a  auscultar  actividad  procesal  que  se hubiera adelantado en contra de Edgar  Adenis  Solano  López  y  por el contrario, cuanto se  indagó  al  momento  de  ser  capturado  sobre  el  particular indica que no le  aparece  investigación  alguna  ni  actuación  por  hechos análoga en nuestro  país.   

7. En lo atinente con  la   plena   identidad   de   Edgar   Adenis   Solano  López,  cualquier  inquietud  en  orden  a  la  misma  provino  originalmente  de  la  falsa identificación exhibida por aquél cuando  fue   requerido   por   las   autoridades   policivas   en  la  carretera  hacia  Villavicencio,  como  que  adujo  ser  Jorge  Barrios  Rodríguez  con  C.C. No.  14’247.939  –documento espurio-, quedando en virtud  de  cotejo  dactiloscópico  plenamente  establecida su real identidad, esto es,  responder   al   nombre   de   Edgar   Adenis  Solano  López  e identificarse con la C.C. No. 19’471.618,   documento   que   no  solo  corresponde  al  del  formato de la Registraduría Nacional del Estado Civil que  obra  en  fotocopia  en  la  actuación,  sino  que  es, precisamente, al que la  Embajada  de los Estados Unidos de América alude en la Nota Verbal No. 1608 del  26 de julio de 2010 en que se pide su extradición.   

La  impertinencia  e  inconducencia  de  las  pruebas es, pues, elocuente.   

Se dispondrá que en firme esta decisión, el  expediente  permanezca  en secretaría por cinco (5) días para la presentación  de alegaciones.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

    

1. NEGAR las pruebas solicitadas por el  apoderado  del ciudadano colombiano Edgar Adenis Solano  López y por el Ministerio Público.     

2. En firme este auto, DEJAR el expediente en  secretaría  por  el  término  de  cinco  (5)  días  para  las  alegaciones de  fondo.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase.  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS   

                                        Aclaración de voto   

JOSÉ       LEONIDAS     BUSTOS  MARTÍNEZ           SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                        AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANÉS          JULIO          ENRIQUE          SOCHA         SALAMANCA          

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria   

ACLARACIÓN DE VOTO  

Al   emitir   concepto   favorable   a  la  solicitud  de  extradición  del ciudadano colombiano EDGAR ADENIS SOLANO LÓPEZ, requerido por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos,  la  Sala, sobre la preservación de sus  derechos fundamentales, manifiesta:   

“Esto  en  cumplimiento de su deber de protección a las  garantías  y  derechos  del  nacional colombiano entregado en extradición, por  cuanto  es  misión  del  Estado,  por  medio del ámbito de competencias de los  órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país  reclamante  se respeten las  mencionadas  condiciones (artículo 9 y 226 de la Carta). Así, en primer orden,  a  través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas  consulares,  con  apoyo de la procuraduría General de la Nación (artículo 277  de  la Constitución) y de la Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de  lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud  del  principio de colaboración armónica entre los diferentes poderes públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan  elementos de juicio que les permita sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.1”(Subrayas propias)   

Comparto la decisión en punto del concepto  favorable  a  la solicitud de entrega; sin embargo, considero necesario resaltar  que   no   corresponde  a  la  Corte  efectuar  seguimiento  a  las  actividades  desplegadas  por  las  autoridades  foráneas  en  torno  al cumplimiento de los  condicionamientos  realizados  por  el  Presidente  de  la  República  al país  requirente al momento de conceder la extradición.   

En  efecto,  en  relación  con  los  condicionamientos al  Estado  solicitante,  la  labor  de la Corporación se circunscribe a indicar al  Gobierno  Nacional  los derechos fundamentales que deben ser garantizados por la  autoridad  foránea  respecto  a la persona entregada en extradición. A modo de  ejemplo,  que  el  reclamado  en  extradición no vaya a ser condenado a pena de  muerte,  ni  juzgado  por  hechos  diversos  a los que motivaron la solicitud de  extradición,  ni  sometido  a  desaparición  forzada, torturas, tratos o penas  crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a la sanción de destierro,  cadena  perpetua  o confiscación, por estar proscritos en los artículos 11, 12  y 34 de la Carta Política.   

En  ese  contexto,  advierto  cómo  la  Sala  excede  su  competencia  reglada  al  asumir  la  tarea de supervisar el cumplimiento de las  exigencias  señaladas  por el Gobierno Nacional a las autoridades foráneas, en  tanto  dicha  labor  no  le  compete por estar asignada al órgano ejecutivo del  poder público.   

Ello  en  virtud  de  lo  dispuesto  en el numeral 2º del  artículo  189  de  la  Constitución  Política,  por  cuanto es el Gobierno en  cabeza  del  señor  Presidente  de  la  República  como supremo director de la  política  exterior  y de las relaciones internacionales, quien debe realizar el  respectivo  seguimiento a las condiciones expresadas al conceder la extradición  y     determinar     las     consecuencias     derivadas    de    su    eventual  incumplimiento.   

Esta  ha  sido  la postura asumida de tiempo atrás por la  Corporación,  sin  que  se  observe  razón  para modificarla y menos aún para  señalar  que  los  informes periódicos solicitados en la providencia objeto de  esta  aclaración,  permitirían a la Sala y demás estamentos con injerencia en  el  tema  “sopesar  la  conveniencia  de  privilegiar jurisdicciones foráneas  frente  a  la  interna”,  cuando lo cierto es que el trámite de extradición,  como  mecanismo de cooperación internacional en la lucha contra el delito, debe  adelantarse  conforme  a los precisos criterios fijados en la Constitución y en  la  ley,  sin  ser viable suspenderlo por razones de “conveniencia”, como se  sugiere en el aparte trascrito.   

Obviamente,  conforme  a las previsiones de los artículos  509  y  510  de  la  Ley  600  de  2000  y  491  y 492 de la Ley 906 de 2004, la  concesión  de  la  extradición  es  facultativa  del  gobierno  nacional;  sin  embargo,  se  requiere  el  concepto  previo  y favorable de la Corte Suprema de  Justicia,  de  lo  cual se colige cómo el trámite de extradición en sus fases  administrativa  y  judicial  es obligatorio, de forma que sólo el Presidente de  la     República    podría    fundar    su    decisión    en    razones    de  “conveniencia”.   

El  punto  de  vista  expuesto  tiene  fundamento  en  el  principio  de  legalidad,  aplicable  también al trámite de extradición, como  integrante  del  debido proceso reconocido expresamente en el artículo 29 de la  Carta  Política  y  en  virtud  del  cual las competencias para desarrollar las  diferentes  etapas  del  trámite de extradición y del manejo de las relaciones  internacionales  del  país  se  encuentra  debidamente asignadas por normas del  orden constitucional y legal.   

En los anteriores términos dejo sentada mi aclaración de  voto.   

Con toda atención,  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Magistrada  

Fecha ut supra  

    

1 Ver  folio 18 del concepto.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *