34771(19-08-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 34771  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Bogotá  D.  C.,   diecinueve  (19)  de  agosto de dos mil diez (2010)   

V I S T O S  

Dentro  del término señalado en el numeral  3°  del  artículo  7°  de  la  Ley  1095  de  2006,  resuelve  el despacho la  impugnación  interpuesta  contra  el  proveído dictado el 4 de agosto de 2010,  por  medio del cual un Magistrado del Tribunal Superior de Santa Rosa de Viterbo  negó   el   amparo   de   hábeas  corpus   presentado  a  favor  de  Luis  Alberto  Rodríguez Roa.   

A N T E C E D E N T E S  

1.   La  señora  Miriam  Roa  Duarte,  en  representación  de  su  hijo  Luis  Alberto  Rodríguez Roa, depreca acción de  hábeas  corpus, toda vez que  estima  que su descendiente se encuentra injustamente privado de su libertad por  el  Juez  Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Santa Rosa de  Viterbo,  puesto  que  dice  que  de  manera  terca  y  obstinada  le  ha  negado  la  libertad  condicional,  desconociendo  que  ha cumplido las dos tercera partes de la pena y que se trata  de   una   acumulación  jurídica  de  dos  sanciones,  una  impuesta  bajo  la  sistemática  reglada  en  la  Ley  600  de  2000  y  la  otra por la Ley 906 de  2004.   

De  manera  que  concluye  que  el  mentado  funcionario  judicial  ha  incurrido  en prolongación ilegal y arbitraria de la  privación  de  la  libertad de su hijo, habida cuenta que insiste en que en él  concurren  los  requisitos  exigidos  por el artículo 64 del Código Penal para  obtener la libertad condicional.   

2.  El  titular  del  Juzgado  Primero  de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad de Santa Rosa de Viterbo informó al  Magistrado  que  en  contra  del señor Rodríguez Roa cursa el proceso radicado  bajo  el número 2010-048, en el cual fueron acumuladas las penas de 14 meses de  prisión  que  fuera  impuesta el 12 de febrero de 2008 por el Juzgado Promiscuo  Municipal  de  San  Antonio  del  Tequendama  por  el delito de hurto calificado  agravado;  y otra por un término de 44 meses por los punibles de receptación y  fabricación,  tráfico  o  porte  de  armas de fuego o municiones, en sentencia  dictada  por  el  Juzgado  Veintiséis  Penal  del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento   de   Bogotá,   el   6   de   marzo   de   2008,  “fijándola definitivamente en 51 meses de prisión”.   

Que  se encuentra privado de la libertad por  razón del segundo proceso desde el 10 de agosto de 2007.   

Recuerda  que  el  26  de  agosto de 2010 el  citado  despacho  judicial le negó la primera solicitud de libertad condicional  bajo  el argumento que Rodríguez Roa no había cumplido las dos terceras partes  de  la  pena acumulada y que su concesión resultaba improcedente por razón del  artículo  32  de  la  Ley  1142  de 2007, esto es, por haber sido condenado por  delito doloso o preterintencional dentro de los 5 años anteriores.   

Contra  la anterior decisión Rodríguez Roa  interpuso  recurso  de  apelación  pero  no  fue tramitado, en la medida en que  desistió de éste.   

Con  providencia  del 9 de abril de 2009, el  Juzgado  Primero  de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Santa Rosa de  Viterbo,  reconoció   una  redención  de penas de 4 meses y 1.5 días, es  decir,  que encontró cumplido el requisito del aludido artículo 64 del Código  Penal,  pero  lo  negó  nuevamente  en virtud al artículo 32 de la Ley 1142 de  2007.   

De  acuerdo  con una certificación expedida  por  el  Juzgado Treinta y Cuatro Penal Municipal de Bogotá, el 28 de abril del  año  en  curso, “el Juzgado Primero de Ejecución de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Santa Rosa de Viterbo resolvió tener como  parte  cumplida  de la pena los dos meses y 19 días que Luis Alberto Rodríguez  Roa  había  permanecido  privado  de  la libertad por cuenta del proceso que se  adelantó    en    su    contra    por    el    delito   de   hurto   calificado  agravado”.   

Y,  por  último,  en  providencia del 28 de  julio  de  2010 le negó nuevamente a Rodríguez Roa la libertad condicional por  la  exclusión  de  beneficios y subrogados según lo impuesto en la Ley 1142 de  2007.   

   

RAZONES   DE   LA   DECISIÓN  DE  PRIMERA  INSTANCIA   

El Magistrado del Tribunal Superior de Santa  Rosa    de   Viterbo   negó   el   amparo   solicitado   por   las   siguientes  razones:   

Luego  de  informar  la  procedencia  de  la  acción  de  hábeas corpus y  de  destacar  la  acumulación  jurídica  de  penas  impuesta a Rodríguez Roa,  sostiene  que el procesado se encuentra privado de la libertad, de manera legal,  toda  vez  que  las  penas  se le impusieron  en vigencia de la Ley 1142 de  2007;  de  ahí  que  concluya  que no tiene derecho al subrogado de la libertad  condicional por las razones expuestas en precedencia.   

A más de lo anterior avizora que Rodríguez  Roa  cuenta con los mecanismos necesarios para recurrir las decisiones adoptadas  por  el Juez Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Santa Rosa  de   Viterbo.   Por   tanto,   considera   que   la   acción   de  hábeas  corpus  no  puede utilizarse como  mecanismo  alterno  de  los  procedimientos legales previstos para soslayarlos o  utilizarlos como una tercera instancia.   

En  consecuencia, niega el amparo solicitado  por la madre de Rodríguez Roa.   

SÍNTESIS DE LA IMPUGNACIÓN  

El  señor  Luis Alberto Rodríguez Roa, sin  dar  razones,  al momento de notificarse, adujo que recurría la providencia del  4  de agosto de 2010 por medio de la cual un Magistrado del Tribunal Superior de  Santa  Rosa  de  Viterbo  negó  la  acción de hábeas  corpus.   

CONSIDERACIONES DEL DESPACHO  

1.   El  hábeas  corpus,  consagrado como una acción constitucional en  el  artículo  30  de  la Constitución Política y reglamentado a través de la  Ley  1095 de 2006, es una acción pública encaminada a la tutela de la libertad  en  aquellos eventos en que una persona es privada de ella con violación de sus  garantías  constitucionales  y  legales,  o  ésta  se  prolongue  ilegalmente.   

Se  edifica  o se estructura básicamente en  dos eventos, a saber:   

“1.- Cuando la aprehensión de una persona  se  lleva  a cabo por fuera de las formas o especies constitucional y legalmente  previstas  para  ello,  como son: con orden judicial previa (arts. 28 C Pol, 2 y  297   Ley  906/94),  flagrancia  (arts.  345  Ley  600/00  y  301  Ley  906/04),  públicamente  requerida  (art.  348  Ley  600/00)  y administrativa (C-24 enero  27/94),   esta  última  con  fundamento  directo  en  el  artículo  28  de  la  Constitución  y por ello de no necesaria consagración legal, tal como sucedió  -y ocurre- en vigencia de la Ley 600 de 2000.   

“2.- Cuando ejecutada legalmente la captura  la  privación  de libertad se prolonga más allá de los términos previstos en  la  Carta Política o en la ley para que el servidor público i) lleve a cabo la  actividad  a  que  está obligado (escuchar en indagatoria, dejar a disposición  judicial  el capturado, hacer efectiva la libertad ordenada, etc.), o ii) adopte  la  decisión  que  al caso corresponda (definir situación jurídica dentro del  término,  ordenar  la  libertad frente a captura ilegal -arts. 353 Ley 600/00 y  302 Ley 906/04- entre otras)”.   

Ahora  bien, previo al análisis que demanda  el  caso  concreto, se hace necesario precisar cómo el mecanismo excepcional de  protección   de   derechos   fundamentales,   tiene   un  objeto  concreto  que  tradicionalmente  se  ha  consagrado  en  las  varias  normativas  y  que hoy se  reproducen  en  la  Ley  1095  de  2006,  reglamentaria  del  artículo 30 de la  Constitución  Política  Colombiana:  la  protección de la libertad, cuando de  ésta   se   ha   privado   a  la  persona  con  violación  de  las  garantías  constitucionales  o legales, o se prolonga ilegalmente esta privación, conforme  lo señala expresamente el artículo 1° de la ley en cita.   

Así,    entonces,    el    hábeas  corpus es un derecho intangible y  de  aplicación inmediata consagrado en la Constitución Política y reconocido,  además,  en los tratados internacionales que forman parte del denominado bloque  de constitucionalidad.   

En  síntesis, se trata de la garantía más  importante  para  la  protección  del  derecho  a  la libertad consagrado en el  artículo  28  de la Carta Política, el cual reconoce en forma expresa que toda  persona  es  libre,  que  nadie  puede ser molestado en su persona o familia, ni  reducido  a prisión o arresto, ni detenido, ni su domicilio registrado, sino en  virtud  de  mandamiento  escrito  de  autoridad  judicial  competente,  con  las  formalidades legales y por motivo previamente definido en la ley.   

El  derecho  a  la  libertad,  pese  a  su  indiscutible  consagración  constitucional, no es un derecho absoluto según se  desprende  de lo previsto en el citado artículo 28 de la Constitución, pues si  bien  el  hábeas corpus es el  medio  por  excelencia  para  su  protección,  como así venía considerándose  tradicionalmente  por  la  legislación  y  la jurisprudencia, la naturaleza ius  fundamental  de  este  derecho devela que dicha acción es una garantía no solo  del   derecho   a   libertad  sino  que  igualmente  lo  es  de  otros  derechos  fundamentales  de  la  persona privada de la libertad, como son los de la vida y  la integridad personal.   

De  otro lado, también vale destacar que el  trámite  de  hábeas  corpus  no  se erige en el mecanismo para suplir los trámites  propios  del  proceso  penal,  esto  es,  que no tiene el carácter de residual.   

De  manera  que la citada institución tiene  las siguientes características, a saber:   

“1.  Cautelar.  Porque  se  instrumentaliza  u  ordena  como  acción  judicial sui géneris, en  procura  de  que  se  examinen  unos  hechos específicos a fin de determinar la  pertinencia o no de restablecer la libertad.   

“2.     Preferente.    Si  bien  no  se  dice ni por el constituyente ni por el legislador  que  la  acción  de  hábeas  corpus es preferente, tal característica resulta  tanto   (i)   del   término   dado   para   que   sea   resuelta   –todas     las    otras    acciones  constitucionales   y   legales   se   resuelven  en  plazos  mayores–  como  de  la  (ii)  prevalencia que  tiene  el  hábeas  corpus  por  mandato  legal sobre otra acciones –de tutela1,  de cumplimiento2     y  populares3–  calificadas  expresamente  como  de  trámite                 preferencial4.   

“«Preferente»  significa, por lo tanto,  ventaja,  elección  de  la  cosa  que  la tiene respecto de las que no gozan de  ella.   Por   consiguiente,   la  preferencia  quiere  decir  que  los  órganos  jurisdiccionales  habrán  de  «elegir» respecto de cualesquiera otras, y para  dirimirlas  en  primer  lugar,  las  peticiones  de  hábeas  corpus5.   

“La  prevalencia  o  preferencia  es  un  concepto  relativo  cuya  pertinencia  viene  dada  por  el  volumen  de asuntos  pendientes  en  los órganos jurisdiccionales, por el interés constitucional en  la  protección  de  los derechos fundamentales y porque las características de  éstos  obligan  en muchos casos a una especial premura en su protección, si se  quiere  evitar  que  el transcurso del tiempo provoque que desaparezca el objeto  mismo  de  la  protección instada. El interés constitucional en la protección  de  estos  derechos  es,  pues,  superior  al existente para proteger los demás  derechos  e  intereses,  lo  cual  justifica  que  se  otorgue  preferencia a la  tramitación   de   las   pretensiones   encaminadas   a  hacer  valer  derechos  fundamentales.   

“3.  Celeridad.  Significa  que  el  trámite se inspira en el principio de celeridad6.  Si bien es  cierto  que en cualquier proceso la demora injustificada no sólo es indeseable,  sino  que  de  hecho  es  sancionable  por  considerarse  violatoria  del debido  proceso,  también  es  cierto que en materia de hábeas corpus la rapidez es un  factor  primordial.  En  primer  lugar,  por  el  derecho fundamental sometido a  ofensa;  en  segundo  término, porque el efecto de su violación puede aumentar  por  la  lentitud  de la acción judicial; y, en tercer lugar, porque el hábeas  corpus  es  un mecanismo que pretende resarcir el daño que se está produciendo  a   un  ciudadano  por  parte  de  la  autoridad  al  privarlo  de  la  libertad  ilegalmente;  por  esto, más que en ningún otro proceso, la dilación debe ser  abolida.   

“4. Impugnable: En  aplicación  del  principio  de  la  doble  instancia, la decisión que niega la  solicitud de hábeas corpus  puede ser impugnada.   

“5.     Contradicción:  Puesto  que  con miras a la decisión, se admite debate sobre la  procedencia o no de la garantía.   

“6.    Jurisdiccionalidad:  Pues  el  trámite  y  la  decisión  sobre  la  legalidad de la  aprehensión  y/o  de  la  prolongación  ilícita de una detención, se realiza  ante un juez.   

“7.    Informalidad:  Porque  en  la  solicitud  y  trámite  lo  que  importa  es  lo  sustantivo, la vulneración del derecho fundamental de libertad.   

(…)  

“8.   Breve   y   sumaria7:  Tiene  la  acción   el   carácter   de   breve   o   sumaria8  toda vez que su tramitación  y  resolución  debe  evacuarse  en  el  término  de  36  horas.  Se muestra el  altísimo  valor  que ocupa en el régimen constitucional la libertad individual  si  se le contrasta por ejemplo con el plazo de 10 días otorgado para el amparo  de     los    demás    derechos    fundamentales9.   

(…)  

“En  el  trámite  de la impugnación el  funcionario  de  segunda  instancia cuenta con tres días hábiles para resolver  la petición.   

“9.  Sencillo:  Porque   no   exige   conocimientos  jurídicos  para  su  ejercicio10.   

(…)  

“11.     Específico:  Porque  se  creó  como  mecanismo especial de protección de la  libertad                  individual11. Y,   

“12.  Eficaz:  Porque  siempre  exige del juez un pronunciamiento de fondo bien para conceder o  bien      para      negar      lo     solicitado12.”   

2.   De  acuerdo  con  los  anteriores  postulados,  el  suscrito  Magistrado  estima  que  en  el presente asunto no es  procedente    conceder    el    amparo   de   hábeas  corpus por las siguientes razones:   

Según los datos que obran en el expediente  se  puede colegir que el accionante se encuentra privado de la libertad conforme  a  las  previsiones  legales, habida cuenta que en su contra obran dos fallos de  condena  uno  por  14 meses de prisión proferido el 12 de febrero de 2008 y, el  otro, de 44 meses de prisión dictado el 6 de marzo del mismo año.   

Por razón de lo expuesto el Juzgado Primero  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Santa Rosa de Viterbo,  acumuló,   dentro   de   su   competencia,   las  anteriores  penas  fijándola  definitivamente en 51 meses de prisión.   

Que el citado juzgado de Ejecución de Penas  y  Medidas  de  Seguridad, luego de otras peticiones, el 28 de abril del año en  curso,  reconoció  que  Luis  Alberto  Rodríguez  Roa  había cumplido con los  presupuestos  del  mecanismo  sustitutivo de la pena privativa de la libertad de  la  libertad condicional. Sin embargo, advirtió que de acuerdo con el artículo  32  de  la Ley 1142 proferida el 28 de julio de 2007, éste no tenía derecho al  citado  mecanismo  sustitutivo,  toda  vez que en su contra pesaban dos condenas  por delitos dolosos cometidos en vigencia de la citada ley.   

Es decir, que Luis Alberto Rodríguez Roa se  encuentra  privado  de  la  libertad,  habida  cuenta  que no tiene derecho a la  libertad condicional por previa disposición legal.   

De  otro  lado,  conforme  al  relato de la  actuación  procesal  surtida  ante  el Juzgado Primero de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad  de Santa Rosa de Viterbo, Luis Alberto Rodríguez Roa no  ha  hecho  uso  de  los recursos de ley, puesto que en las dos oportunidades que  recurrió    la    decisión    de    primera    instancia   desistió   de   la  impugnación.   

De  manera  que  el  amparo de hábeas  corpus  no  se  puede impetrar en  este  asunto  como  mecanismo  supletorio  con  el  fin de sustituir el trámite  normal del proceso, como se ha dicho.   

         

Así las cosas, las razones en que se basó  el  Magistrado  del  Tribunal  Superior  de  Santa Rosa de Viterbo se encuentran  ajustadas    a    derecho,    motivo    por    el    cual    la   decisión   se  confirmará.      

En  mérito  de  lo  expuesto,  el suscrito  Magistrado  de la Corte Suprema de Justicia, administrando justicia en nombre de  la República y por autoridad de la Ley,   

R E S U E L V E  

CONFIRMAR la decisión impugnada,   mediante   la   cual   se   negó   el  amparo  de  hábeas   corpus  impetrado  a  favor  de  Luis Alberto Rodríguez Roa.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase el expediente al Tribunal de origen.   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Magistrado  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

                                                                   Secretaria   

    

1  Decreto  2591  de  1991,  artículo 15.  Trámite  preferencial.  La tramitación de la tutela estará a  cargo  del  juez,  del  presidente  de  la  sala  o del magistrado a quien éste  designe,  en  turno riguroso, y será sustanciada con prelación para lo cual se  pospondrá  cualquier  asunto  de naturaleza diferente, salvo el de hábeas corpus.   

2 Ley  393     de     1997,    artículo    11.    Tramite  preferencial.  La  tramitación  de  la  acción  de  cumplimiento  estará  a  cargo del juez, en turno riguroso, y será sustanciada  con   prelación,  para  lo  cual  pospondrá  cualquier  asunto  de  naturaleza  diferente, salvo la acción de tutela.   

3 Ley  472     de    1998,    articulo    6°.    Trámite  preferencial.  Las  acciones populares preventivas se  tramitarán  con  preferencia  a  las  demás  que  conozca  el juez competente,  excepto  el  recurso  de  hábeas  Corpus, la acción de tutela y la acción de cumplimiento.   

4 En el  ordenamiento  jurídico  colombiano  existen  otros  trámites  a los que se les  asigna  la característica de preferencial,  como  ocurre  con las solicitudes de cesación de procedimiento,  de  preclusión  de  la  investigación  y de resolución inhibitoria, reguladas  mediante el artículo 24 de la Ley 782 de 2002.   

5 En lo  dicho  y  en  lo  que  sigue  se  contextualiza la opinión vertida por Joaquín  García  Morillo,  La  protección  judicial  de  los  derechos   fundamentales,  Valencia,  Ed.  Tirant  lo  Blanch, 1994, p. 85-86.   

6 Corte  Constitucional,    Sent.  T-162/97.   

7  La  acción     solamente     podrá     ser     calificada     como    sumaria   siempre   y  cuando  que  tal  expresión se utilice como sinónimo de trámite breve.   

8  Genaro   R.   Carrió,  Los  derechos  humanos  y  su  protección,  Buenos  Aires, Abeledo Perrot, 1990, p.  34,   explica   que   el  hábeas  corpus es un procedimiento sumario.   

9 Corte  Constitucional,    Sent.  C-010/94 (con referencia a la acción de tutela).   

10  Corte  Constitucional,  A-053/02  (con  referencia  a  la  acción  de  tutela).   

11  Corte       Constitucional,      Auto-053/02 (con referencia a la acción de tutela).   

12  Corte  Constitucional,  auto  A-053/02  (con referencia a la acción de tutela).     

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