34740(15-09-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

Proceso n.º 34740  

CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado Acta No. 293  

          Bogotá  D.C.,   septiembre   quince  de dos mil diez   

VISTOS  

La  Corte  decide  el  recurso de apelación  interpuesto  por  el  Fiscal  48  de  la Unidad Nacional de Justicia y Paz y los  representantes  judiciales  de  víctimas,  contra  la decisión adoptada por un  Magistrado  con  funciones de Control de Garantías de la Sala de Justicia y Paz  del   Tribunal   Superior   de  Medellín,  por  medio  de  la  cual  consideró  improcedente la solicitud de cancelación de títulos fraudulentos.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

El señor FREDY RENDÓN HERRERA ex integrante  de  las  Autodefensas  Unidas  de  Colombia, se desmovilizó e hizo parte de las  listas  conformadas por el Gobierno Nacional y por lo tanto es postulado  a  los beneficios conferidos en la Ley 975 de 2005.   

El  pasado  4  de  agosto  a solicitud de la  Fiscalía  48  de  la unidad Nacional de Justicia y Paz con sede en Medellín se  realizó  en   dicha  ciudad  una  audiencia  en  la  que se atendería una  solicitud  de  cancelación de títulos obtenidos fraudulentos y la restitución  de  unas  tierras  que  fueron  entregadas por el desmovilizado con destino a la  reparación de sus víctimas.   

En  desarrollo de la audiencia el Magistrado  con  Funciones  de  Control  de  Garantías  de  Medellín, antes de escuchar la  solicitud  consideró  que él no era competente para ordenar la cancelación de  títulos  ni  la  restitución de bienes, puesto que tal decisión sólo podría  ser  adoptada en la sentencia por la Sala de Conocimiento y una vez concluido el  incidente de reparación integral.   

Contra   esa   decisión   de   declararse  incompetente,  tanto la Fiscalía como representantes de víctimas interpusieron  el recurso de apelación que ahora se resuelve.   

SUSTENTACIÓN     DEL    RECURSO    DE  APELACIÓN   

1.  El  Fiscal  48  de la Unidad Nacional de  Justicia y Paz fundó su argumentación en lo siguiente:   

-De  una parte que el creciente protagonismo  de  las  víctimas  supone  un tratamiento diferente y preferencial por parte de  las  autoridades  públicas,  destacando el sentido del papel protector del juez  previsto  en  el  Estado  social y democrático de derecho, más cuando la Corte  Constitucional  en pronunciamientos como los contenidos en las sentencias C- 228  de  2002,  C-  004  de  2003,  370  de  2006,  C- 454 de 2006, C- 575 y C-236 de  2006;     y,    C-    209    de   2007,   se   indica   por   el   Tribunal  Constitucional.   

-De  otro  lado  en  que  la  necesidad  de  garantizar  a las víctimas un recurso judicial efectivo supone la existencia de  esta   posibilidad  en  tempraneros  momentos  procesales,   careciendo  de  sentido  tener  que  llegar  hasta  el  final  del procedimiento para ordenar la  restitución  de  bienes  cuyo  apoderamiento  ilegal  ya  fue  confesado por el  desmovilizado  y  cuya  propiedad  legítima  previa a la expropiación forzada,  acreditan  las  víctimas  asistentes a la audiencia;  máxime cuando ellas  se  encuentran en condición de desplazamiento forzado y por tanto dentro de los  alcances de la sentencia T-821 de 2007.   

-También  invoca  el artículo 22 de la Ley  906  de  2004 relativo al restablecimiento del derecho, advirtiendo que el mismo  es  un derecho fundamental de las víctimas, y que si eso es lo que se prevé en  un  sistema  de partes, como entender el retroceso de no razonarse igualmente en  la  llamada  Ley de Justicia y Paz en la que las víctimas son las protagonistas  del accionar del Estado.   

2. A su turno los representantes de víctimas  adscritos   a   la   Defensoría   Pública,   doctores  Edith  Juliet  Álvarez  Suaza1,       Wilson      Mesa      Casas2   y  Gloria  Cecilia  Garcés  Espinal3   

coinciden  en plantear como sustento de su  inconformidad   que   resulta   equitativo  y  justo  suspender  el  proceso  de  monetización  de  los  bienes, los cuales son de propiedad de las víctimas que  representan,   siendo  la  restitución  una  de  las principales formas de  reparación;  y que en la medida en que sus representados están demostrando que  los  bienes  estaban  en  cabeza  de  ellos,  y  por  tanto  eran los legítimos  propietarios  antes  de su despojo, no resulta justo que tales bienes vayan a un  fondo  común,  que  tiene  como  destino  la reparación de la totalidad de las  víctimas.   

CONSIDERACIONES  

La  Corte es competente para conocer de esta  apelación   en   virtud   de   lo   dispuesto   en  el  artículo  26 de la Ley 975 de 2005.   

Luego de escuchar el registro auditivo de la  audiencia  resulta claro para la Sala que el punto a dilucidar en desarrollo del  recurso  de  apelación,  es solamente si el magistrado con funciones de control  de  garantías  de  la Sala de Justicia y Paz tiene competencia para cancelar un  título obtenido fraudulentamente, no obstante ser una   

medida definitiva; o si tal decisión es del  resorte exclusivo de la Sala de Conocimiento de Justicia y Paz.   

El  marco  en  el  que debe desenvolverse la  solución  del problema es sin duda la equidad, y la condición transicional del  proceso judicial contenido en la Ley 975 de 2005.   

Esto  porque  el  sistema  de  reparación  diseñado  en la mencionada ley suponía que cada desmovilizado aportaría uno o  varios  bienes  a  la  bolsa  común  con  la que se garantizaría el pago de la  reparación  integral  de  los  delitos producidos por los grupos paramilitares,  tal  como  se  infiere  de  los  artículos 23, 42, entre otros y que el pago de  la   reparación se ordenaría con cargo al Fondo Nacional de Reparación y  Reconciliación.   

Sin  embargo,  el  artículo  44  ibídem al  precisar  el  alcance  de  los  actos  de reparación, en su orden indica que la  misma,   “comporta  los  deberes  de  restitución,  indemnización,  rehabilitación  y  satisfacción.”,  de donde el de restitución es el primero de todos.   

A su turno, el artículo 46 de la misma ley,  al concretar el deber de restitución advierte que:   

“La  restitución implica la realización  de  los  actos  que  propendan  por la devolución a la víctima a la situación  anterior  a  la violación de sus derechos.  Incluye el restablecimiento de  la  libertad,  el  retorno  a  su  lugar  de  residencia y la devolución de sus  propiedades.”   

Frente  a  este  escenario resulta razonable  pensar  que la reparación ordenada en la sentencia, no incluye la restitución,  en  situaciones  como  las  vividas  por los desplazados, que fueron obligados a  abandonar  sus  parcelas  y  en  algunos  casos  se falsificaron documentos para  facilitar  la  tradición,  en  todo  caso  ilegal,  de  bienes  inmuebles a los  paramilitares o sus testaferros.   

Esto  porque  lo justo en estos casos es que  desde  el  inicio  del  proceso,  por  el Magistrado con Funciones de Control de  Garantías,  se  ordene  la  restitución,  en un trámite incidental en el  que  se  respeten o se sopesen los derechos de terceros de buena fe, se acredite  que  el  desmovilizado  confesó  en  su  versión  libre el desplazamiento y se  acredite  la  apropiación  espuria  por  medio  de títulos fraudulentos de los  bienes de los desplazados.   

La  justicia  transicional  no  puede  ser  indiferente  a  la  tragedia humanitaria que vive nuestro país de cuenta de los  millones  de  desplazados  que  deambulan  con  rumbo  a  ninguna  parte por los  cinturones  de  miseria  y  mendigan  en los semáforos de las grandes ciudades,  invisibles    de    cuenta    de   la   técnica    y   la   inflexibilidad  jurídica.   

Y  la  forma  en  que  la administración de  justicia  se  puede  vincular  con  la  superación,  o  por  lo  menos  con  la  mitigación  de este drama, es facilitando la restitución de tierras en la fase  temprana del proceso transicional.   

El  artículo 11 de la Ley 906 de 2004 llama  la  atención  sobre  los  derechos de las víctimas en cuya satisfacción, más  que  nada  en  el  proceso regido por la Ley 975 de 2005, se compromete al juez,  advirtiendo  en  el literal “c”, sobre que la reparación debe ser oportuna,  al señalar como derecho:   

“A   una  pronta       e       integral       reparación  de  los  daños sufridos, a  cargo  del  autor  o  partícipe  del  injusto  o  de  los  terceros llamados as  responder en los términos de este código.”   

Los desplazados, familias -y en muchos casos  poblaciones-  invisibles,  trashumantes  de  la miseria y de la indiferencia, se  merecen  que  se  aplique  en su favor los criterios moduladores de la actividad  procesal,  previstos en el artículo 27 de la misma Ley 906 de 2004, para que se  pondere  y  flexibilice  el  alcance  del  artículo  23 de la Ley 975,  en  función   de   su  necesidad  extrema,  precisamente  para  evitar  excesos  de  dilación, que el paso del tiempo cuente contra ellos.   

Esas  familias se merecen igualmente que sus  tierras  vuelvan  a  sus manos, y no que se pierdan en la maraña general de una  bolsa   común,  contrariando  el  concepto  de  restitución,  primera  opción  reparatoria reconocida en la ley.   

Por todo lo anterior la decisión impugnada,  según  la  cual el Magistrado con Funciones de Control de Garantías de la Sala  de  Justicia  y  Paz del Tribunal Superior de Medellín será revocada, para que  admita  para  estudio la solicitud elevada por la Fiscalía y los representantes  de víctimas.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

PRIMERO: REVOCAR el  auto  apelado  por  las  consideraciones  expresadas  en la parte motiva de esta  decisión.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSE       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ          SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                                                 AUGUSTO     J.     IBAÑEZ  GUZMÁN              

JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS                                                       JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

               

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                                                                                  JAVIER ZAPATA ORTIZ   

   

                                                   TERESA RUIZ NÚÑEZ   

SECRETARIA  

    

1  En  representante   judicial  de  Medardo  Gómez  Macías,  Leonido  José  Arrieta  Montiel,   Fernando   Antonio  Gómez  Sepúlveda  y  Robinson  Antonio  Noriega  Galván.   

2  En  representación  judicial  de Arnulfo Enrique Medrano Arrieta, Jackeline Galván  Ochoa y Dinaluz Torregrosa Chamorro.   

3  Representando  a  las  siguientes  víctimas:  Ubaldo Enrique Jiménez, Cándida  Pantoja de Galván y Olegario Antonio Galván.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *