33957(23-06-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 33957  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta N° 198.  

Bogotá, D.C., veintitrés de junio de dos mil  diez.   

V I S T O S  

La  Corte resuelve el recurso de reposición  interpuesto  por  el  defensor del requerido en extradición FERNANDO ALEXÁNDER  MORENO  RODRÍGUEZ,  contra  el  proveído del 27 de mayo del año en curso, por  medio del cual se negaron las pruebas por él solicitadas.   

EL AUTO RECURRIDO  

En  la providencia impugnada, la Corte negó  las  solicitudes  probatorias de la defensa, pues, determinó que ninguno de los  elementos  de  juicio  deprecados,  aludía  los  fundamentos  del concepto a su  cargo,   esto  es,  la  validez  formal  de  la  documentación  presentada,  la  demostración  de  la  plena  identidad  del requerido, el principio de la doble  incriminación   o   la   equivalencia   de   la  providencia  proferida  en  el  extranjero.   

En  efecto,  estableció que dicha petición  probatoria  apuntaba  a  comprobar  si su representado se dedicaba a actividades  lícitas  y a discutir el soporte probatorio de la investigación adelantada por  las  autoridades  americanas,  es  decir,  clara  resultaba  su  pretensión  de  desvirtuar    los   supuestos   fáctico   y   probatorio   de   la   acusación  foránea.   

Al  efecto,  la  Corte  consideró  que  la  verificación  de  la  actividades  comerciales  y  sociales  del  reclamado, se  tornaba  impertinente,  ya  que  con  ello  apuntaba el defensor a desestimar su  responsabilidad,  lo  cual  es  ajeno al trámite. Y, frente a la corroboración  del  fundamento  probatorio  de  la pieza acusatoria extranjera, se insistió en  que   dicho  ejercicio,  ajeno  a  la  competencia  de  la  Sala,  correspondía  desplegarlo  el  interesado  ante  la justicia americana, en donde podía aducir  los   medios   de  convicción  que  estimase  necesarios  para  sostener  tesis  defensivas o exculpativas.   

LA IMPUGNACIÓN  

Sostiene  el  recurrente que en la decisión  impugnada,  “de  plano  se observa que no existe una  debida  fundamentación  fáctica y jurídica”, luego  de  lo  cual  critica  la  postura  asumida  por  la  Sala en lo concerniente al  trámite  de  extradición,  puesto que se limita a verificar la concurrencia de  unos  requisitos,  “sin que se realice una verdadera  búsqueda  de  argumentos probatorios por parte del requirente, que sin una sola  prueba  sumaria  ya  se  lleva  a  personas  a  otro  país vulnerando todos los  derechos fundamentales”.   

No   concibe,   entonces,   “que  el  órgano  encargado constitucionalmente de defender a sus  conciudadanos, no lo haga”.   

Así,   insistiendo   en   que   hubo  una  “vaga”  argumentación,  señala  que  no  es su intención demostrar la inocencia de su prohijado, pues,  es  consciente de la vulneración de derechos a que será sometido, “cuando  ni  siquiera se ha determinado sumariamente que realmente  hubiese   realizado   conductas   ilícitas   en   Estados   Unidos,  con  total  desprotección  del  Gobierno  Colombiano y sus autoridades como es la Honorable  Corte Suprema de Justicia”.   

Por  último,  tras  reseñar brevemente las  circunstancia  que  rodearon  la  captura  de  su  defendido  y resaltar que las  conductas  imputadas  se  relacionan  muy  someramente  en  las  notas verbales,  solicita  a  la  Sala  que revoque el proveído censurado, para que “motive  con  argumentos  jurídicos  y  fácticos tal decisión y  ordene  la  practica  (sic)  de  pruebas  solicitadas  por este defensor que son  pertinentes”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

El  recurso  interpuesto por el defensor del  requerido  FERNANDO  ALEXÁNDER  MORENO RODRÍGUEZ no está llamado a prosperar,  toda  vez  que  nada novedoso ofrece en orden a lograr que la Corte modifique el  criterio  que expuso en la decisión recurrida, pues, lejos de confrontar lo que  allí  se  consigna,  su mayor inconformidad radica en el papel desempeñado por  la  Sala  durante  el  trámite  de  extradición, ya que, insiste, debe hacerse  “verdadera      búsqueda      de     argumentos  probatorios”.   

Es  por lo anterior que el libelista, aunque  asegura  que  no  es  su  intención  demostrar la inocencia de su representado,  insiste  en que las conductas punibles investigadas por la justicia americana no  están  debidamente  acreditadas,  agregando  que  estas  aparecen  “someramente   relacionadas”  en  las  notas  verbales,  sin  tener  en  cuenta  que  en  dichos documentos, en efecto,  aparece  apenas  un  resumen  de  las  mismas,  las cuales, por el contrario, se  describen  ampliamente  en  el  pliego de cargos y en las declaraciones de apoyo  rendidas   por  los  funcionarios  judiciales  extranjeros,  las  cuales  fueron  aportadas  por  el  país  solicitante y obran, por consiguiente, en la cartilla  remitida por el Gobierno Nacional.   

Por  ello, es claro que lo pretendido por el  recurrente  es  valerse  del  trámite  de  extradición,  para  desvirtuar  los  fundamentos fácticos y probatorios de la acusación foránea.   

Sobre  el  tema,  la  Sala  ha  puntualizado  –y  lo reitera ahora- que  no  es  el  trámite  de  extradición  un proceso judicial que abra la puerta a  controversias   probatorias  relacionadas  con  aquellos  elementos  en  que  se  sustenta  la  responsabilidad  del requerido en extradición. Es por ello que la  doctrina  en  esta  materia  tiene a denegar sistemáticamente la posibilidad de  ordenar  cualquier  aporte  de  instrumentos  de  convicción  que  se  orienten  precisamente  a  enfrentar  la  realidad  de los hechos que se imputan, la forma  como  ellos  habrían  tenido  ocurrencia,  la investigación adelantada para su  establecimiento,  la  participación o no del solicitado y el grado de la misma,  dado  que, son todas estas circunstancias ajenas por completo a debate dentro de  este  trámite,  como  que  se  trata  de aspectos que corresponde confrontar al  interior  mismo  del  proceso  penal  que  se  sigue  en contra del reclamado en  extradición   en  el  país  cuya  presencia  en  sus  estrados  judiciales  es  requerida,  siendo  en  dicha  medida  el  ámbito  procesalmente  idóneo  para  hacerlo1.   

Se  insiste,  entonces,  a  la  Corte  no le  incumbe   examinar  si  la  resolución  acusatoria  extranjera  cuenta  con  el  suficiente  respaldo  probatorio,  como  tampoco  le corresponde demeritarla con  medios  cognoscitivos  que  la  puedan  enervar,  puesto  que  tal  ejercicio le  corresponde   desplegarlo  a  quien  es  solicitado  para  que  acuda  ante  las  autoridades  foráneas, donde puede controvertir las pruebas que se aducen en su  contra.   

Tampoco  puede  controlar la forma en que el  país   requirente   obtuvo   los  elementos  probatorios  con  los  cuales  sus  autoridades   jurisdiccionales   formularon   la  acusación  fundamento  de  la  solicitud  de extradición. De ahí que la legalidad o ilegalidad de los mismos,  ha  de ser planteada al interior del proceso que se adelanta contra el requerido  en Estados Unidos.   

En conclusión, no se repondrá la decisión  impugnada.   

En  mérito  de  lo  expuesto, LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

NO   REPONER  la  providencia  de  fecha 27 de mayo del año en curso, por las razones aducidas en  las precedentes consideraciones.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                          AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

       Comisión    de  servicio   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                          JAVIER   DE   JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Auto  del 25 de abril de 2006, Radicado N° 24.092.     

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