33870(10-08-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 33870  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado: Acta No.256  

Bogotá,  D.  C., diez (10) de agosto de dos  mil diez (2010).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La Sala examina los presupuestos jurídicos,  lógicos  y  argumentativos  expuestos  por el apoderado del señor Adis  Bolívar  Ardila  Correa, con el fin  de  resolver  sobre  la admisión de la demanda de casación propuesta contra la  sentencia  dictada  por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cali el 17  de  noviembre  de 2009, que confirmó  la proferida por el Juzgado 12 Penal  del Circuito de la misma ciudad el 27 de julio de 2009.   

HECHOS  

La   noticia  criminis  llegó  a  conocimiento  de  la  autoridad a  través  de la denuncia presentada el 10 de noviembre de 2004 por la menor de 12  años          de          edad         L.F.1,   ,  quien  informa  que  el  acusado   Adis  Bolívar  Ardila  Correa,  practicó  actos  sexuales  con  ella  en  cuatro  oportunidades,  durante  los  meses  de  octubre  y  noviembre de 2004, como que la desnudó, se  desnudó  y  la  rozó con su pene en la parte exterior de la vagina, hechos que  sucedieron  en  la  residencia  de  aquél  ubicada en la Carrera 41B No. 38-84,  Barrio Vivienda Popular de esa ciudad.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.   El  15  de  diciembre  de 2004, la  Fiscalía  33  Delegada  ante los Jueces Penales del Circuito de Cali, profirió  resolución   de   apertura   de   investigación   y  vinculó  a  Adis  Bolívar  Ardila Correa, a quien una  vez        oído        en        indagatoria2  se le resolvió su situación  jurídica3, absteniéndose de imponer medida de aseguramiento.   

2.  El  5  de agosto de 2005 se calificó el  mérito  del  sumario  en la modalidad de resolución de acusación en contra de  Adis Bolívar Ardila Correa,  como  presunto  autor responsable de la comisión de actos sexuales con menor de  catorce años en concurso homogéneo y sucesivo.   

3.   Una  vez  evacuada  la  etapa  del  juicio,     el    27    de    julio    de    20094,  el  Juzgado  12  Penal  del  Circuito  de Cali profirió sentencia condenatoria en su contra por el delito de  actos  sexuales  con menor de catorce años, en concurso homogéneo, y le impuso  una  pena  de  prisión  de  54  meses y la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio de derechos y funciones públicas por el mismo tiempo.   

Los   perjuicios   los  determinó  en  el  equivalente  en  moneda  nacional  de  10  salarios  mínimos  legales mensuales  vigentes.   

Le  negó  la  suspensión condicional de la  ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.   

4. La decisión fue  recurrida  por  la  defensa  y  recibió  confirmación por la Sala de Decisión  Penal   del   Tribunal  Superior  de  la  misma  sede  el  17  de  noviembre  de  20095.   

LA DEMANDA  

El     apoderado    de    Adis  Bolívar  Ardila  Correa  acusa  la  sentencia  de  segunda  instancia  bajo  el  amparo  del  artículo 207, numeral  primero  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000,  que  sustenta en los  siguientes términos:   

Primer cargo  

Causal  primera,  cuerpo segundo, violación  indirecta  de  la  ley  sustancial, por error de hecho en la apreciación de las  pruebas.    Invoca  sentencia  de  absolución.   Lo  desarrolla  como  sigue:   

    

1. Los   hechos  narrados  por  el  funcionario  de  segunda  instancia  no  corresponden a la realidad procesal; lo  único  cierto  es lo que la menor denuncia, las demás circunstancias no se han  probado  al  interior  del  trámite. Se presentan distintas contradicciones que  tan solo llevan a determinar la mentira.     

El  casacionista  se  dedica  in  extenso a transcribir diversos apartes  de   las  distintas  intervenciones  de  la  menor  afectada  al  trámite  y  a  confrontarlos  con  el  dictamen médico legal practicado a la misma, los que le  permiten  concluir  que  por virtud del principio de presunción de inocencia el  acusado tiene el beneficio de la duda.   

Como   preceptos  infringidos  cita:   artículos  207,  numeral  1,  7,  20,  24,  232 y 306, numeral 2 del código de  Procedimiento  Penal,  Ley  600 de 2000; Pronunciamiento del Comité de Derechos  Humanos  de las Naciones Unidas, artículos 13, 22, 28, y 29 de la Constitución  Política;   11   de   la  Declaración  de  DD.HH  y  208  y  209  del  Código  Penal.   

Segundo cargo.  

Principia   su  postulación  con  lo  que  denominó   demostración   “…Si  bien  la  menor  utilizó  el  verbo  METER en la exposición de su testimonio, ello no significa  que  fue  accedida  carnalmente” para luego concluir  que   el   fiscal   no  advirtió  confusión  alguna  entre  “penetración  y  rozamiento”  no  obstante  la  contundencia  del  reconocimiento médico legal  practicado  a  la  menor,  que refuta la versión de aquélla pues se determinó  que no existieron huellas externas de lesión reciente.   

El  demandante se dedica luego a criticar la  valoración  efectuada  por el funcionario judicial al testimonio de la ofendida  pues  consideró  que  era  creíble, cuando el material probatorio demuestra lo  contrario.   

Todo  ello  lo lleva a anunciar “violación  de  la ley sustancial por  error  manifiesto  de Hecho en (sic) apreciación de las pruebas, al apreciar de  manera  errónea  la  prueba,  dar  valor  que no tiene, dar lugar a inferencias  ilógicas,   no   apreciar   en  su  justo  valor  (sic)  prueba  testimonial  y  técnicas-científicas”.   

Anuncia  como normas violadas: artículos 7,  9,  13, 20, 24, 232 a 238, 277, 306 numeral 2 y 207 del Código de Procedimiento  Penal;  1,  13,  22, 28 y 29 de la Constitución Política; 11 de la D.U.DD.HH y  208 y 209 del Código Penal.   

Tercer cargo.  

El  casacionista  inicia  su  disertación  destacando   que  en  el  derecho  “se  prueba  con  pruebas”  y  de  acuerdo  con  las reglas de la sana  crítica  conforme lo manda el artículo 238 del Código de Procedimiento Penal,  para  luego  realizar  una  amplia  disertación  de  los  conceptos que aquella  impone,  lo  que  le  permite concluir que la prueba de Medicina Legal desmiente  totalmente   el   testimonio   de   la   menor,  el  que  reitera  en  distintas  oportunidades.   

Normas  violadas: artículos 207, numeral 1,  238,          277,          232,          76,  20,  24,  306  numeral 2 del  Código  de  Procedimiento  Penal;  artículos  1, 13, 15, 21, 22, 28 y 29 de la  Constitución Política; 13 y 11 de D.U.DD.HH.   

Cuarto cargo.  

En términos del libelo se investigó por el  delito  consagrado  en  el  artículo  208  para condenar por el señalado en el  artículo  209,  lo que en su sentir se torna ilegal, contrario a las garantías  consagradas  en  el artículo 29 de la Constitución Política y genera nulidad,  “siendo  causal  de  Casación  Art.  207  Numeral  2”.   

Normas  violadas: artículos 207, numeral 2,  en  concordancia con el 306 numeral 2, 1, 6, 7, 9, 13, 20, 21, 24 del Código de  Procedimiento  Penal,  1  y  29  de  la  Constitución  Política  y  11  de  la  Declaración Universal de DD.HH.   

Finalmente  peticiona  se  case la sentencia  recurrida  y  se  profiera  fallo  de  sustitución  de  naturaleza absolutoria,  pretendiendo  con  ello  garantizar  los  derechos fundamentales y enriquecer la  jurisprudencia.   

CONSIDERACIONES  

1. La inadmisión de la demanda  

La  Sala  observa  que  la argumentación no  cumple  con  los  más básicos requisitos exigidos por el legislador para darle  curso  y  en  consecuencia,  se  inadmitirá  la  demanda teniendo en cuenta las  siguientes razones:   

1.  Obligatoriedad  de invocar la casación  discrecional.   

     

1. La  presente  investigación  se  adelantó  bajo  el  gobierno  de  la  Ley  600 de 2000, tan ello es así que la  resolución  de  apertura de instrucción es del 15 de diciembre de 2004, lo que  implica   que   el  recurso  de  casación  será  bajo  su  resorte7.     

     

1. Según  lo  establecido  en  el  artículo  205  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000,  la  casación  ordinaria  procede  contra  las sentencias de segunda instancia dictadas por los  Tribunales  Superiores de Distrito Judicial en aquellos procesos adelantados por  delitos  que  tengan señalada pena privativa de la libertad cuyo máximo exceda  de ocho años.     

Confrontada  la  penalidad establecida en el  artículo    209   de   la   Ley   599   de   20008,  vigente  al  momento  de los  hechos   y   bajo  cuyo  amparo  se  le  profirió  resolución  de  acusación,  fácilmente  se  advierte  que  su máximo no supera los 8 años de prisión, lo  que de entrada impide la casación por la vía ordinaria.   

1.3.  Al  casacionista  le resultaba forzoso  proponer  la impugnación conforme al rigor de la casación discrecional, evento  en  el  cual  le correspondía expresar que era necesaria la intervención de la  Corte  “para el desarrollo de la jurisprudencia o la garantía de los derechos  fundamentales”, lo que obliga a la Sala a desestimar la demanda.   

De  ninguna  forma  podría  sostenerse  que  postuló  una  demanda  de casación excepcional o discrecional y aún cuando el  carácter  expreso  de  tal  exigencia  podría  eventualmente  ser  obviado, de  encontrarse  compromiso  de  derechos fundamentales, también entendido como fin  de  la  casación  discrecional,  es  que  la  Sala  se  aviene  a  estudiar los  cargos.   

1.4.  La  Sala  insiste,  no  es  el recurso  extraordinario   de  casación  una  tercera  instancia  a  donde  pueda  acudir  libremente  el  censor  para  plantear  nuevamente sus distintos puntos de vista  sobre  la  valoración  probatoria,  ello por cuanto no es dable soslayar que la  sentencia  de  segunda  instancia  goza  de  la  doble  presunción de acierto y  legalidad.   No  obstante  lo  dicho,  y  en  aras  de la prevalencia de lo  sustancial  sobre  lo  formal  se ocupa la Sala de adentrarse de fondo sobre las  causales invocadas.   

Cargos     primero,     segundo     y  tercero.   

La  Sala  se  permite  precisar  que  ha  de  realizar  una  valoración  conjunta  de los tres primeros cargos como que de su  argumentación  y  de  las  normas  expuestas, se advierte que se contraen a una  única réplica.   

Conforme  a lo dispuesto en el artículo 212  de  Código  de  Procedimiento  Penal,  el libelo debe contener unas condiciones  mínimas  para  que  la  Corte pueda abordar su estudio de fondo. Esa formalidad  encuentra  sustento  en  la  naturaleza  misma  de  la  casación,  en cuanto no  constituye  una  instancia  más  a  las  ordinarias, en la cual se pueda seguir  debatiendo  de  manera libre sobre las pruebas, no es el escenario propicio para  continuar  la  discusión  fáctica  y  jurídica  que  se  surtió  durante las  instancias,  ni  un  recurso  por  cuyo  conducto  se  pueda hacer toda clase de  cuestionamientos  en  forma abierta y desordenada, que es justamente a lo que se  contrae el libelo.   

Su  esencia  es  la  de  ser una herramienta  extraordinaria  destinada  a  adelantar un juicio a las sentencias sobre la base  de  argumentos  lógicos,  concatenados,  sólidos  y  coherentes en la que, con  fundamento  en los motivos expresamente señalados por el legislador, se esbocen  en  forma  ordenada  y  clara  los  errores  de juicio o de procedimiento en que  pudieron incurrir los falladores y se resalte su trascendencia.   

Su  propósito  es el de realizar un control  jurídico  sobre  la  sentencia  que  puso  fin  a  la  actuación, a efectos de  verificar  si  se ajusta o no al ordenamiento y, en consecuencia, hacer efectivo  el  derecho  material,  el  respeto de las garantías de los intervinientes y la  reparación de los agravios inferidos a éstos.   

En  ese  orden,  es  necesario que el censor  postule  sus  argumentos  con  claridad,  precisión y contundencia. Su discurso  debe  ser  lógico, jurídico y suficientemente sustentado de modo que demuestre  la  afectación  de derechos o garantías fundamentales, la configuración de la  causal  o  motivo  de  casación  que  invoca,  además  de  indicar los sujetos  procesales,  el  fallo  cuestionado, relatar en forma sumaria los hechos materia  de  juzgamiento  y  la  actuación procesal, enunciar en forma nítida la causal  que  escoge,  formular  adecuadamente  el cargo, indicando sin ambigüedades sus  fundamentos  y  las  normas  que  estima infringidas, así como, la necesidad de  intervención de la Corte Suprema de Justicia.   

En  efecto,  los   argumentos en que se  sustenta  el cargo y, por ende, los errores en los que supuestamente incurrieron  los   jueces   del   fallo,  revelan desconocimiento de la técnica casacional.   

Si  bien,  y  tan  solo  en eso satisfizo la  carga,  anunció  que  la   senda escogida era la señalada en el artículo  207  del  Código  de  Procedimiento  Penal, causal primera, cuerpo segundo, por  error  de hecho, evento en el cual se parte de que el vicio derivó de la errada  apreciación  de  las  pruebas,  es  decir,  que  el yerro en la aplicación del  derecho  fue  de  manera  mediata,  hizo  confluir en un solo reproche todos los  sentidos  de error de error de hecho por falso juicio de existencia, identidad y  raciocinio.   

Cada   uno   de   estos   yerros   difiere  sustancialmente  del  otro,  y  por  lo  tanto  resulta inadmisible –como  sucedió  en  este caso- que con  una   sola   argumentación   se   pretendiera  suplir  las  exigencias  lógico  argumentativas,  pues  con  ello se vulneró el principio de autonomía que rige  este recurso.   

La   Sala   insiste,   no  es  el  recurso  extraordinario   de  casación  una  tercera  instancia  a  donde  pueda  acudir  libremente  el  censor  para  plantear  nuevamente sus distintos puntos de vista  sobre la valoración probatoria.   

Aun cuando aludió tímidamente el censor en  el  desarrollo  del  primer  cargo  al  artículo 7 del Código de Procedimiento  Penal,   referido  a  la  presunción  de  inocencia,  suficiente  se  ofrece  recordar que esta garantía se  desvanece  conforme  los elementos probatorios van soportando la responsabilidad  del  encausado  en  los hechos investigados, presunción que culmina desvirtuada  con  absoluta  determinación,  en la sentencia de carácter condenatorio. Sobre  el     particular     ha     dicho    la    Corte9:   

“…3.  La  presunción  de  inocencia,  entonces,  no  siendo  un derecho absoluto se mantiene vigente en el decurso del  proceso  penal,  que  se  va  minimizando  frente  a  la contundencia probatoria  dependiendo   del  avance  de  la  actuación  penal,  es  pues,  así  como  su  desvanecimiento  se  inicia  con  la  resolución  que  resuelve  la  situación  jurídica  con  medida  de  aseguramiento  y  se  extingue,  finalmente,  cuando  mediante  una  sentencia  amparada  con  la  doble condición de inmutabilidad e  intangibilidad,  se  declara  la  responsabilidad  penal  de  una persona por la  autoría o participación de una conducta ilícita…”.   

El  casacionista  se  limitó  tan  sólo  a  expresar  su  punto  de  vista,  muy  particular, sobre la responsabilidad de su  asistido,  postura  que  se  ofrece  inadmisible  en  sede  de casación. Con su  planteamiento  entremezcla  diversas formas de ataque dentro de un mismo reparo,  inobservando  de  esta  forma  el  principio  de  autonomía  de  los  cargos en  casación.   

Los  desaciertos  advertidos no permiten dar  curso a la demanda.   

Cuarto cargo.  

Las  distintas  falencias  planteadas por la  Sala  a  lo  largo de este proveído se tornan aun más evidentes en este cargo,  por  cuanto  si  bien  alude a la causal de casación consagrada en el artículo  207,  numeral  2  del Código de Procedimiento Penal de 2000, relacionada con la  congruencia   que  ha  de  existir  entre  la  acusación  y  la  sentencia,  su  planteamiento  se  aparta  abiertamente  de  las  decisiones  adoptadas como que  existe  plena  consonancia  entre  los  cargos  formulados  en la resolución de  acusación,  que  lo  fueron  por  el  delito consagrado en el artículo 209 del  Código  Penal  y  por  los  que  se  emitió  sentencia,  conforme  se tiene al  confrontar  la  decisión  de  primera  instancia,  la  que  guarda  una  unidad  inescindible con la de segundo grado:   

“…Siguiendo   lo   dispuesto  en  los  artículos  3,  4, 6, 12, 31, 59, 60 y 61 del actual Código Penal, para efectos  de  la  individualización judicial de la pena, se comenzará por establecer los  límites  mínimo y máximo, en que ha de moverse el sentenciador, para lo cual,  se  tendrá  en  cuenta  la  sanción  punitiva prevista para el delito de ACTOS  SEXUALES  CON  MENOR  DE  CATORCE AÑOS, en el artículo 209 del actual Estatuto  Punitivo…”.   

La Sala advierte que un planteamiento similar  esbozó  el  libelista  al  momento de impugnar el fallo y en estos términos le  fue respondido por la Sala Penal del Tribunal Superior:   

“…Tal  alegación del apelante no tiene  vocación  de éxito pues desconoce que el concurso de conductas punibles que se  le  endilga  aquí  al  procesado está fundado en que éste infringió el mismo  tipo  penal  de  actos sexuales con menor de 14 años en 4 oportunidades y no en  que  el  mismo  también  accedió  carnalmente  a la víctima toda vez que este  comportamiento  no  fue  materia  de  proceso;  por  ende,  resulta infundado el  argumento  del  apelante  según  el  cual  el  juez se equivocó al aplicar las  reglas    del    concurso   de   conductas   punibles   porque   “la      prueba      negó      el     acceso     carnal”.   

Finalmente, la Sala ha revisado la actuación  y  no  ha  encontrado  causales de nulidad ni flagrantes violaciones de derechos  fundamentales,  razón  por  la  cual  no  puede  penetrar  al  fondo del asunto  oficiosamente.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero. INADMITIR  la   demanda   de   casación   presentada   por  el  defensor  de  Adis Bolívar Ardila Correa.   

En     consecuencia,     DEVOLVER  la  actuación  al  Tribunal de  origen.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS        

Excusa justificada  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                               SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                      AUGUSTO                                J.                               IBÁÑEZ  GUZMÁN                     

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                         YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                                                                            

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                           JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Conforme  al  numeral  8  del  artículo  47  del  Código  de  la Infancia y la  Adolescencia se omite su nombre.   

2 Cfr.  folios 33 a 37 cuaderno principal.   

3  Interlocutorio  de  fecha  3  de  febrero  de  2003, visible a folio 43 a 46 del  cuaderno principal 1.   

4 Folio  141 cuaderno original 1.   

5  Cuaderno principal, folio 181.   

6  La  Sala destaca que en ese orden los anunció.   

7 Sala  de  Casación  Penal, radicación 30503, 30 de septiembre de 2008: “…Si bien  la  jurisprudencia  de la Sala venía considerando que la normatividad aplicable  a  la  casación,  salvo los casos en que la favorabilidad resultara procedente,  era  la vigente para el momento en que por razón del proferimiento del fallo de  segunda  instancia  se  ejercitaba  el  derecho  de  impugnación,  el  cual  se  vinculaba  inescindiblemente a la naturaleza rogada del recurso y por tanto a la  facultad  dispositiva  atribuida a las partes de perseguir el desquiciamiento de  la  sentencia, con ocasión del agravio inferido, con la entrada en vigencia del  artículo  6 de la Ley 906 de 2004, según el cual nadie podrá ser juzgado sino  “conforme  a  la ley procesal vigente al momento de los hechos”, llevó a la  Corte  a  sostener  que  será  ésta  preceptiva  la que regula la impugnación  extraordinaria.  (…)  3.  Los  sucesos  investigados  en  este asunto tuvieron  ocurrencia  el  29  de  junio de 2002, de manera que la normativa aplicable a la  casación es la ley 600 de 2000…”.   

8  La  Sala destaca que sin el agravante contenida en la Ley 890 de 2004.   

9 Ver  sentencia de casación del 3 de agosto de 2005, radicado 19.641.     

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