33710(10-03-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n.° 33710  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                               

                            Magistrado Ponente:   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado Acta No. 73  

          Bogotá   D.   C.,   diez   (10)   de   marzo   de   dos   mil  diez  (2010)   

VISTOS  

Decide la Sala el impedimento manifestado por  la  doctora  NANCY  ÁVILA  DE MIRANDA, Magistrada de la Sala de Decisión Penal  del  Tribunal  Superior  de  Antioquia,  para  resolver el recurso de apelación  interpuesto  contra la decisión proferida por el Juzgado Promiscuo del Circuito  de   Segovia  –  Antioquia  –, a favor de SULIAN DAIRO  CALLEJAS  GARCÍA  que lo absolvió de los delitos de homicidio agravado y hurto  calificado.   

ANTECEDENTES  

1.  Sobre  las  11 de la mañana del once de  junio   de  2008,  en  el  sector  de  “El  Chispero”,  ubicado  en  el  municipio  de  Segovia –  Antioquia  se  halló muerto al galeno JOSÉ MIGUEL OSPINO MERCADO  de  fracturas  múltiples  en  el  cráneo, presuntamente para despojarle de una  camioneta  Toyota  Prado,  un  teléfono  móvil  y  una  tarjeta  débito de la  Cooperativa Financiera de Antioquia.   

2.  En desarrollo del programa metodológico  la  policía  detectó  varias  llamadas del celular hurtado, además la tarjeta  débito  fue  utilizada  en  diversos  cajeros  automáticos  de  la  ciudad  de  Medellín;  de  las  cámaras  de  seguridad  de  éstos se obtuvieron registros  fotográficos  con  los  cuales  se  logró  la identificación, entre otros, de  SULIAN DAIRO CALLEJAS GARCÍA.   

3.  Con  base  en  la  situación  fáctica  descrita,  el Fiscal 110 Seccional de Segovia formuló acusación el 22 de enero  de      2009,      en      audiencia     pública1  ante el Juzgado Promiscuo del  Circuito   de   Segovia   por   los   delitos  de  homicidio  agravado  y  hurto  calificado.   

4. La audiencia preparatoria se celebró el 2  de    marzo2    y    12    de    mayo    de    20093,  al  finalizar  se  señaló  fecha  y hora para la realización de juicio oral, celebrado el 9 de julio, 10 y  25  de  agosto  siguientes,  donde  al  finalizar  se dictó a favor de CALLEJAS  GARCÍA,          fallo          absolutorio4,  apelado por la fiscalía, el  representante    del    Ministerio    Público    y    el   apoderado   de   las  víctimas   

5.  Concedida  la  alzada  ante  la  Sala de  Decisión   Penal   del  Tribunal  Superior  de  Antioquia,  integrada  por  los  Magistrados  EDILBERTO ANTONIO ARENAS CORREA, BETTY MARÍA DEL PILAR LIMA AZUERO  y  PLINIO MENDIETA PACHECO, los dos últimos, de manera conjunta manifestaron su  impedimento   para   conocer  el  asunto,  bajo  el  argumento  de  “haber    participado   dentro   del  proceso”,  conforme  al  numeral  6º  del  artículo  56 de la Ley 906 de 2004, Código de Procedimiento  Penal.   

Mediante  auto de 17 de febrero del presente  año,  la  Sala  declaró  fundada  la  manifestación  y  ordenó  remitir  las  diligencias  al  Tribunal  Superior  de  Antioquia, allí, el Magistrado Ponente  convocó  a  la  doctora NANCY ÁVILA DE MIRANDA, para conformar el nuevo cuerpo  de decisión.   

La doctora ÁVILA DE MIRANDA, con fundamento  en   la  causal  4ª  del  artículo  56  de  la  Ley  906  de  20045,  expresó  su  impedimento  para  integrar esa Sala, pues fungió como Ponente en el proceso en  el  que,  por los mismos hechos, se confirmó la sentencia por la que el juzgado  Promiscuo    del    Circuito   de   Yolombó   absolvió   a   Dionisio   Gómez  Yépez.   

Dispone, con fundamento en el artículo 57 de  la  ley  906  de  2004,  remitir  el expediente a esta Corporación, para que se  pronuncie sobre el impedimento planteado.   

                                              CONSIDERACIONES DE LA SALA:   

De conformidad con los artículos 57 y 341 de  la   Ley   906  de  2004  (Código  de  Procedimiento  Penal), la Corte es competente para resolver el asunto  planteado,  por  corresponder  a un proceso adelantado bajo los lineamientos del  sistema  penal  acusatorio,  y  tratarse  de la manifestación de una Magistrada  integrante  de  la  Sala  de  Decisión Penal del Tribunal Superior del Distrito  Judicial    de    Antioquia    para   sustraerse   al   conocimiento   de   este  asunto.   

Con relación al procedimiento, establece el  artículo  62  ibídem,  la suspensión de la actuación desde la expresión del  motivo  por  parte  del funcionario judicial hasta su resolución definitiva. Si  la  exteriorización  del  mismo  es  aceptada  se  ordenará la separación del  servidor  del  conocimiento del asunto y su remisión a quien deba asumirlo, ora  si es rechazada, se le devolverá para que continúe su trámite.   

La   consagración   de  las  causales  de  impedimento  y recusación se fundamenta en una misma razón jurídica que no es  otra  distinta  a  la  de garantizar, dentro del Estado social y democrático de  derecho,  que el funcionario judicial llamado a resolver un conflicto jurídico,  sea  indiferente a cualquier interés distinto al de impartir una eficaz y recta  justicia  y,  por  lo  tanto,  su  imparcialidad y ponderación no se encuentren  perturbadas por circunstancias ajenas al proceso.   

Es   pacifica   jurisprudencia   de   esta  Corporación  que  el  ejercicio  de  la  declaración  de impedimento, en tanto  constituye  un mecanismo para garantizar la imparcialidad de quienes administran  justicia,  no  puede  estar  sujeto  al capricho de los funcionarios judiciales,  pues   se   encuentra   ligado   de   manera   inevitable   a   la  taxatividad  de  sus  causales, significa  esto  que  nadie  puede  acudir a la analogía ni a la extensión de los motivos  expresamente    señalados    por    la    ley   en   aras   de   sustentar   su  procedencia6.    

La    Corte7,  frente  al tema que ocupa la  atención de la Sala, reiteradamente ha señalado:   

“En desarrollo  del  principio de imparcialidad que debe presidir las actuaciones judiciales, la  legislación  procesal  ha  previsto  una  serie de causales de orden objetivo y  subjetivo  en  las  cuales  el  juez  debe  declararse  impedido  para  decidir,  garantizando  a  las partes, terceros y demás intervinientes las formas propias  de cada juicio.   

         

         Empero,  como  a los jueces no les está permitido separarse por su  propia  voluntad  de las funciones que les han sido asignadas, y a las partes no  les  está  dado  escoger libremente la persona del juzgador, las causas que dan  lugar  a  separar del conocimiento de un caso determinado a un juez o magistrado  no   pueden   deducirse   por  analogía,  ni  ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas,  en  cuanto  se  trata  de  reglas  con carácter de orden público,  fundadas  en  el  convencimiento del legislador de que son éstas y no otras las  circunstancias   fácticas   que   impiden  que  un  funcionario  judicial  siga  conociendo   de  un  asunto,  porque  de  continuar  vinculado  a  la  decisión  compromete  la  independencia  de  la administración de justicia y quebranta el  derecho  fundamental  de  los  asociados  a  obtener  un  fallo proferido por un  tribunal            imparcial”.   

          Con   relación   a   la  imparcialidad  del  funcionario  judicial,  principio  contemplado  por  los  artículos  29,  229,  230  y  250 de la Carta  Política8,  y  artículo  14  del  Pacto  Internacional de Derechos Civiles y  Políticos  que  reconoce  a  los  acusados  el  derecho  a  ser juzgados por un  tribunal  independiente  y  objetivo,  desarrollado  con  mayor  énfasis por el  Código   de   Procedimiento   Penal   de   2004,   esta   Sala   de   Casación  dijo:   

“La  imparcialidad,  en términos del artículo 5º de la Ley 906 de 2004, se traduce  en  que  la  actividad  del  juez  debe  estar  orientada  por  el imperativo de  establecer  con  objetividad  la  verdad  y  la justicia, y se proyecta tanto al  funcionario de control de garantías como al de conocimiento.   

Tiene su fundamento en un proceso justo para  proteger  el  derecho de los ciudadanos a ser juzgados en Derecho y a garantizar  la  credibilidad  de  las  razones  o  argumentos  jurídicos  plasmados  en  la  decisión.   

Ese   deber   de   imparcialidad   está  íntimamente  ligado  con los institutos de los impedimentos y las recusaciones.  Por  ello  se reprocha la actuación del funcionario judicial cuando aun a pesar  de  encontrarse inmerso en causal de impedimento, no lo declara, o no admite una  recusación  debidamente  fundada.  En  ese orden, el juez que esté resolviendo  sobre   un   determinado   caso  debe  acercarse  a  su  resolución  sin  estar  condicionado  por  apreciaciones  precedentes a raíz de su relación o contacto  previo  con el objeto del proceso. De manera que si en  pretérita  oportunidad  ha evaluado y emitido pronunciamiento sobre el fondo de  un  determinado  asunto  que implique identidad de situación fáctica y partes,  le  está  vedado  conocer posteriormente sobre el mismo, so pena de lesionar el  principio de imparcialidad.   

La neutralidad y ecuanimidad que deben regir  sus  actuaciones  puede  quebrarse tanto por motivos subjetivos como por motivos  objetivos.  Los  primeros que nacen de la relación que tiene con las partes del  proceso,  y los segundos que surgen del contacto con el objeto del proceso. Pero  no  cualquier  contacto  con  la  situación  fáctica  o  jurídica  conduce  a  comprometer  su objetividad. Una interpretación de esa naturaleza entorpecería  la  labor  de  administración  de  justicia  y  terminaría  por  aniquilar  la  intervención  judicial.  Es  preciso  constatar que en efecto el funcionario ha  prefijado  conceptos  en  torno  al  fondo del asunto que examina o ha proferido  decisiones  sustanciales  sobre  el mismo, que le impidan resolverlo o revisarlo  con   transparencia”9          (Resaltado fuera de texto).   

En este caso se aduce la causal consagrada en  el  numeral  4° del artículo 56 del Código de Procedimiento Penal (Ley 906 de  2004),  específicamente  la  consistente  en  que el funcionario que se declara  impedido   “(…) haya dado  consejo    o   manifestado   su   opinión   sobre   el   asunto   materia   del  proceso”  cuya   revisión   ahora   es   sometida  a  su  consideración,  es  imprescindible  para  la  Sala  evaluar  cuál  es el alcance de la declaración  efectuada  por  la  magistrada  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Antioquia.   

Debido  a la manifestación y aceptación de  impedimento  del  Juez  Promiscuo  de  Circuito con Funciones de Conocimiento de  Segovia  –  Antioquia,  en  proceso  seguido  contra  DIONISIO  GÓMEZ  YEPES  por las mismas circunstancias  fácticas  acaecidas  en  la  cuestión que hoy concita la atención de la Sala,  ese  asunto  fue  asignado  al Juzgado Promiscuo del Circuito de Yolombó, quien  emitió  decisión absolutoria, recurrida por la Fiscalía y el representante de  la  víctima,  alzada resuelta el 22 de septiembre de 2009 por la Sala Penal del  Tribunal  Superior  de  Antioquia en la cual la doctora NANCY ÁVILA DE MIRANDA,  fungió como ponente de la sentencia confirmatoria.   

En ambos casos, el fallo de primer grado fue  apelado  y  correspondió  resolver  lo  pertinente a la Sala Penal del Tribunal  Superior  de  Antioquia, de la que hace parte la Magistrada que ahora expresa su  impedimento  para  revisar  precisamente  la actuación contra Callejas García,  absuelto por el A Quo.   

En la primera oportunidad y dentro del asunto  seguido  contra  Dionisio  Gómez  Yépez,  la  magistrada,  como  es  su  deber  funcional,  hizo  la  valoración  de fondo de los medios probatorios, evidencia  física  y  de  todo el trámite cumplido por el juzgado de instancia en orden a  confirmar la decisión recurrida, como en efecto sucedió.   

Respecto del motivo alegado, previsto por el  artículo  99-4  de  la Ley 600 de 2000 y de igual configuración legislativa al  artículo  56-4  de  la Ley 906 de 2004, que por tanto conserva toda su validez,  dijo     en     ocasión    anterior    la    Sala10:   

“Frente a esta  causal,  la  Sala ha sostenido que no toda opinión emitida por el juez sobre el  objeto  del  proceso  da  lugar  a  la  declaratoria  de impedimento, sino sólo  aquélla  que  se produce extraprocesalmente puede conducir a la separación del  asunto.  Además,  la  opinión  con poder suficiente  para   la   separación  del  conocimiento  del  proceso,  debe  ser  de  fondo,  sustancial,  es  decir,  que  vincule  al  funcionario  judicial  con  el asunto  sometido  a su consideración al punto que le impida actuar con la imparcialidad  y   ponderación   que   de   él   espera  el  conglomerado  social,  y  particularmente  los sujetos procesales que intervienen en la  actuación.” (Resalta la Sala)   

La  opinión e intervención por parte de la  juez  colegiada  no  fue  meramente accidental o ajena al fondo del asunto, ella  emitió  su  concepto  definitivo  y  esencial  dentro  del  mismo.  En  aquella  oportunidad  ponderó  y  emitió  valoraciones sustanciales sobre los medios de  convicción  y  la  ausencia  de  responsabilidad  del  implicado Gómez Yépez,  criterio  que redunda inevitable en la decisión que deba tomarse respecto de la  decisión  por  imponer  a  SULIAN  DAIRO  CALLEJAS GARCÍA, ahora sometida a su  conocimiento.   

Si  bien, la sentencia de primer grado en el  asunto  que  concita  la  atención  de  la  Sala fue dictada por un funcionario  distinto   del   Juez   Promiscuo   del   Circuito   de  Yolombó,  (en  esta  oportunidad quien profirió el fallo absolutorio a favor  de  SULIAN  DAIRO  CALLEJAS  GARCÍA  fue  el  Juzgado Promiscuo del Circuito de  Segovia)  sí se trata de los mismos hechos, por tanto  los  dos  procesos  están  íntimamente  relacionados;  en  consecuencia, no es  errado   aseverar  que  la  doctora  ÁVILA  DE  MIRANDA  tiene  ya  formado  un  preconcepto,  un  juicio  por  el cual su raciocinio le permitió inferir de los  elementos   materiales   probatorios   y   su   valoración,   la   ausencia  de  responsabilidad  penal y el respeto de las garantías fundamentales del entonces  procesado quien resultó absuelto en las instancias.   

Por  lo tanto, el impedimento manifestado se  encuentra  debidamente  fundamentado,  pues,  la  actuación  y  la opinión  expresada por la funcionaria del  Tribunal  dentro  de  la actuación, permite concluir de manera razonable que su  imparcialidad  y  su  criterio se hallan comprometidos, por tanto se aceptará y  en  consecuencia  se  dispondrá  que  la Magistrada NANCY ÁVILA DE MIRANDA sea  sustraída del conocimiento de este caso.   

En  mérito  de lo expuesto, la SALA    DE    CASACIÓN    PENAL    DE    LA   CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA,   

RESUELVE:  

          1.   DECLARAR  FUNDADO   el   impedimento  manifestado  por  la Magistrada NANCY ÁVILA DE MIRANDA, de la Sala de Decisión  Penal  del  Tribunal Superior de Antioquia, por tanto se le declara separada del  conocimiento del presente asunto.   

          2.  Contra  ésta  decisión  no procede recurso alguno, por expreso  mandato   del   artículo   65   de   la   Ley   906   de   2004   (Código    de    Procedimiento   Penal).   

          3.  Remítase  el  expediente  a la Secretaría de la Sala Penal del  Tribunal Superior de Antioquia, para lo pertinente.   

Comuníquese y cúmplase.  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                                                           SIGIFREDO     ESPINOSA    PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                                                             AUGUSTO   J.  IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS                                                                YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                                                                JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

1 Folio  30 carpeta anexa.   

2 Folio  33 Ibíd.   

3 Folio  53   

4  Folios 69, 77 y 140 carpeta anexa.   

5 Que  el     funcionario     judicial    (…)  haya  dado  consejo  o  manifestado  su opinión sobre el asunto  materia del proceso.   

6 Auto  de 29 de febrero de 2008, radicación 29189, entre otros.   

7 Auto  de 16 de marzo de 2005, radicación 23374, entre otros.   

8  Artículo 2º del Acto Legislativo Nº 3 de 2002.   

9  Sentencia de 18 de junio de 2008, radicación 29252.   

10 Auto  del 5 de julio de 2007, Rad. 27.775.     

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