33664(12-05-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso n.º 33664  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta N° 152  

Bogotá, D. C., doce (12) de mayo de dos mil  diez (2010).   

VISTOS:  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  las  demandas  de  casación presentadas por el apoderado de la parte civil y la  Procuradora  Judicial  II,  contra  la sentencia proferida el 2 de julio de 2009  por  el  Tribunal  Superior  de  Barranquilla,  que  absolvió  a  Jorge Roberto  González  Alfonso  de la acusación que le hiciera la Fiscalía por los delitos  de  acceso  carnal violento e  incesto.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.  Los  primeros  fueron  denunciados  por  V.C.L.,  quien  contó que su compañero Jorge Roberto  González  Alfonso  durante  los  años  2002  y  2003  en  varias oportunidades  accedió   sexualmente   a   la   menor   B.M.G.C.1,  lo que tuvo ocurrencia en la  residencia   en  donde  convivían,  ubicada  en  calle  68  B  N°  62-107,  de  Barranquilla.   

2. El 5 de junio de  2003  la  Fiscalía  39  Seccional  de  Barranquilla  dispuso  la apertura de la  instrucción,  indagó  a  González  Alfonso  y  al  resolverle  la  situación  jurídica  le  impuso  medida  de  aseguramiento privativa de la libertad por el  delito    de   acceso   carnal   violento agravado (Código Penal, artículos 205 y 211-2).   

3. Fenecido el ciclo  instructivo  se procedió a la calificación del sumario y se profirió el 21 de  octubre  de  2005 resolución acusatoria en contra del procesado por los delitos  de  acceso  carnal  violento  agravado  e  incesto (Código  Penal, artículos 205, 211-2 y 237).   

4.  El trámite del  juicio  correspondió  al Juzgado Tercero Penal del Circuito de Barranquilla que  programó  y  desarrolló  las  audiencias  preparatoria  y  de juzgamiento. Por  razones  de  redistribución  de  procesos  el  asunto pasó al Juzgado Séptimo  Penal  del  Circuito  de  la  misma  ciudad, autoridad que el 20 de mayo de 2008  emitió  sentencia  de  condena  contra  Jorge  Roberto  González  Alfonso,  al  considerarlo     autor     responsable     de    los    delitos    materia    de  acusación.   

5. El fallo anterior  lo  apeló  el defensor y procesado y el 2 de junio de 2009 el Tribunal Superior  de  Barranquilla  lo  revocó  y  absolvió  al  procesado  por  los  delitos de  acceso   carnal   violento  agravado    e    incesto,  pronunciamiento  contra  el  cual el apoderado de la parte civil y la Agente del  Ministerio Público interpusieron el recurso de casación.   

LAS DEMANDAS:  

1.  Presentada  a  nombre de la parte civil:   

Sustentó  un  cargo  único  a partir de la  causal  1ª del artículo 207 de la Ley 600 de 2000, por violación indirecta de  la   ley   sustancial   al   incurrirse   en   un   error  de  hecho  por  falso  raciocinio.   

Indicó   las   reglas   jurisprudenciales  elaboradas  para  la  comprensión  del falso raciocinio y señaló que el fallo  del  Tribunal  desconoció  las  reglas  de la experiencia, porque se limitó al  análisis  de la declaración de la víctima, dejando de lado la restante prueba  aportada al proceso.   

Expresó  que  de  haberse  valorado toda la  prueba  se  habría  llegado  a  una  conclusión  diferente a la que arribó el  ad quem.   

Criticó  que  el  Tribunal  haya  tenido en  cuenta  para  su  decisión las características contextuales que dieron lugar a  la  vida  en pareja entre la denunciante y el procesado, y reiteró que el fallo  desconoció   las   reglas   relativas   a   la   apreciación  racional  de  la  prueba.   

Solicitó que se case la sentencia demandada  y se condene al procesado.   

2.    Presentada   por   el   Ministerio  Público:   

La  Procuradora  Judicial  II  N°  50  de  Barranquilla  formuló un cargo por violación indirecta de la ley sustancial al  incurrir   el   Tribunal   en   error   de   hecho  en  la  apreciación  de  la  prueba.   

Dijo   que   se   presentó   un   claro  desconocimiento  de  las reglas de la sana crítica, la ciencia, la lógica y la  experiencia,   porque   se   ignoró   la   prueba   científica   aportada   al  proceso.   

Afirmó  que  el ad  quem  no  analizó  la  certificación  emitida por el  Instituto  Colombiano de Bienestar Familiar, el dictamen psicológico practicado  a  la menor ofendida, las pericias psicológica y sexual realizadas por expertos  del  Instituto  de  Medicina Legal, el informe confidencial de una psicóloga de  Comfamiliar  del  Atlántico,  así  como  las  declaraciones  de Julieta Andrea  Meléndez  Chaparro,  Paola  Angélica  Bayter  Clemow  y  David Emilio Sánchez  Chapman,  que  sirven  para  demostrar  la  ocurrencia  de los hechos delictivos  imputados a González Alfonso.   

Concluyó  advirtiendo  que  de  no  haberse  incurrido  por parte del Tribunal en errores en la apreciación y valoración de  la  prueba, el fallo del a quo habría sido confirmado íntegramente, razón por  la  cual  solicita que se case la sentencia demandada y se condene al procesado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.  La casación se  concibe   como   un   recurso   extraordinario   y  como  un  medio  de  control  jurisdiccional  de la constitucionalidad y de la legalidad de los fallos, que en  los   términos   del   artículo   206   del  Código  de  Procedimiento  Penal  20002  pretende  la  efectividad  del derecho material, el respeto de las  garantías  de  los  intervinientes,  la reparación de los agravios inferidos a  estos, y la unificación de la jurisprudencia.   

Al  seguir  siendo  un  recurso  se  puede  interponer  para  controvertir  la  decisión  final  de segundo grado antes que  alcance  ejecutoria  material;  y,  la  connotación  de extraordinario la da el  hecho  de  surtirse  por  fuera  de las instancias en tanto no plantea una nueva  consideración  de  lo que fue objeto de debate en ellas sino un juicio de valor  contra  el  fallo  que puso fin al proceso, esencialmente, por haberse proferido  con  violación  de  garantías  fundamentales,  materializado  a través de una  demanda  que no es de libre elaboración porque debe ceñirse a unos parámetros  lógicos  mínimos,  a  causales  taxativas y sólo procede contra sentencias de  segundo grado.   

La   casación   como   medio  de  control  constitucional  y  legal  implica  para la Corte Suprema de Justicia la tarea de  verificar  que  las sentencias de segunda instancia se ajusten a la normatividad  constitucional  especialmente  en  lo  referente  al  respeto  de  los  derechos  fundamentales  garantizados  a  cada uno de los intervinientes, y que los fallos  de los jueces se ciñan a la legalidad estricta.   

Esa  función  restaurativa del ordenamiento  jurídico  la  ejerce  la Corte, no sólo desde la perspectiva del entendimiento  clásico       de       la       función      nomofiláctica      (nomofilachia)  de  la  casación,  sino y,  sobre  todo,  en  torno  a la protección por vía de casación del ius   constitutionis  o  del  ius  litigatoris,  imperativos que definen  la  procedencia de la casación tanto en protección de la ley (nomofiláctica y  unificadora),  como  de los derechos del litigante (ius  litigatoris)  y  del  orden  justo  que  garantiza  la  Constitución3.   

2. La casación no  constituye  sede  adicional  para prolongar el debate probatorio cumplido en las  instancias  ordinarias  y  concluido  con  el  fallo  de  segundo  grado, por el  contrario,   exige   para   la  admisión  de  la  demanda  el  cumplimiento  de  específicos  requisitos  formales orientados a demostrar a través de un juicio  técnico  jurídico  que en la declaración de justicia allí contenida -la cual  llega  a  esta  sede amparada de la dual presunción de acierto y legalidad-, se  incurrió  en  errores  de  hecho  o  de  derecho  ostensibles y relevantes o se  profirió  en un juicio viciado, ocurrencias una y otra que reclaman para sí el  necesario correctivo.   

3.  Las  reglas  establecidas  en el artículo 212 de la Ley 600 de 2000 para la elaboración del  libelo   son   de   ineludible  cumplimiento  y  cuando  se  soslayan  aquéllas  relacionadas  con  la adecuada formulación de los cargos y se omite indicar con  la  claridad  y  precisión  debidas  sus  fundamentos, la consecuencia procesal  inmediata  no  puede  ser  otra  que  su inadmisión4.   

4.  Este  marco  teórico  permite  afirmar  que  si bien los censores acertaron en la demanda al  identificar  los sujetos procesales, sintetizar los hechos juzgados y relacionar  brevemente   los  antecedentes  procesales,  desatendieron  los  principios  que  regulan   el   recurso   extraordinario   de  casación  orientados  a  conjurar  confusiones   argumentativas   y   conceptuales   que   puedan   entorpecer   el  entendimiento de la propuesta.   

En lo que sigue se exponen los lineamientos  jurisprudenciales  que  ha elaborado la Sala sobre las causales de casación que  presentan  los  demandantes  para  señalar  los yerros en que incurrieron y que  conducen a la inadmisión de las mismas.   

5. Las reglas jurisprudenciales aplicables a  las  demandas que invocan violación indirecta de la ley substancial por errores  de hecho:   

5.1.   Como  las  demandas  presentadas  por la parte civil y el Ministerio Público se refieren a  la  posible  existencia  de  errores de hecho por violación indirecta de la ley  sustancial,  oportuno  resulta  recordar  que  la  discusión  de  yerros  en la  apreciación  de  las  pruebas  están  determinados  por  tres falsos juicios a  saber:  (i)  de  existencia,  cuando  el  juzgador  omite  (falso  juicio de existencia por omisión) o supone  (falso  juicio  de  existencia  por  suposición)  un  medio  de prueba; (ii) de  identidad,   cuando   se  tergiversa,  cercena o adiciona el contenido material de la prueba, al punto que  se  le  pone a decir algo que no se deriva de su texto; y, (iii) de raciocinio,   cuando  en  la  valoración  individual  o  conjunta  de  la  prueba  se  transgreden  las  reglas de la sana  crítica  (principios  de  la  lógica,  reglas de experiencia, postulados de la  ciencia),  llevando  a  declarar  una  verdad  distinta  de  la  revelada  en el  proceso.   

5.2. El falso  raciocinio es una de las modalidades  de  la  violación  indirecta  de  la  ley sustancial determinada por errores de  hecho,  y  en caso de ser invocado, como lo hizo el apoderado de la parte civil,  le  compete  indicar  (i) qué dice de manera objetiva el medio probatorio, (ii)  qué  se  infirió  de  él  en la sentencia atacada, (iii) cuál fue el mérito  persuasivo  otorgado, (iv) determinar el postulado lógico, la ley científica o  la  máxima  de experiencia cuyo contenido fue desconocido en el fallo, debiendo  a  la  par  indicar la proposición lógica, la regla científica, o el supuesto  de  experiencia  que  debió  considerarse,  (v) identificar la norma de derecho  sustancial  que  indirectamente  resultó  excluida  o indebidamente aplicada, y  finalmente,  (vi)  demostrar  la trascendencia del error expresando con claridad  cuál  debe  ser  la  correcta  inferencia  de  la  prueba,  con la indeclinable  obligación  de  acreditar  que  la  enmienda  del yerro daría lugar a un fallo  esencialmente diverso y opuesto al ameritado.   

5.3.  Cuando  el  reparo  se  dirige por error de hecho derivado de falso  juicio  de  existencia  por omisión de prueba, como se  deduce  de la demanda promovida por el Ministerio público, le compete concretar  en  qué  parte de la actuación se ubica ésta, qué objetivamente se establece  de  ella,  cuál  el  mérito  que le corresponde siguiendo los postulados de la  sana  crítica,  y  cómo  su estimación conjunta con el arsenal probatorio que  integra la actuación, da lugar a variar el sentido del fallo.   

5.4.  Es necesario,  en  aras  de  la  claridad  y  precisión  que debe regir la fundamentación del  instrumento   extraordinario   de   la   casación,  que  el  actor  identifique  nítidamente  el  tipo  de  desacierto en que se funda, individualice el medio o  medios  de  prueba  sobre los que predica el yerro, e indique de manera objetiva  cuál  es  su  contenido,  cuál  el  mérito  atribuido  por  el  juzgador,  la  incidencia  de  éste  en  las  conclusiones  del  fallo,  y la norma de derecho  sustancial  que  indirectamente  resultó  excluida  o  indebidamente aplicada y  cómo,  de  no  haber  ocurrido el desacierto, el sentido del fallo habría sido  sustancialmente  distinto  y  opuesto al impugnado, integrando de esta manera lo  que  se  conoce  como  proposición  jurídica del cargo y  la formulación  completa de éste.   

6. La demanda de la parte civil:  

Teniendo   en  cuenta  el  marco  teórico  señalado  supra, respecto de  la  demanda  promovida por el apoderado de la parte civil, se ha de advertir que  no  solo  olvidó  el  libelista que cuando de falso raciocinio se trata resulta  imperativo  indicar  la proposición lógica, la regla científica o el supuesto  de  experiencia  que debió considerarse, sino que dejó de explicar y demostrar  la  trascendencia del error expresando con claridad cuál debía ser la correcta  inferencia de la prueba.   

Estos  derroteros  no  son  acatados  por el  casacionista  porque  dejó  de concretar los errores probatorios que denuncia y  los  medios  sobre  los  que recaen, no demuestra su incidencia definitiva en el  proferimiento  del  fallo  ni cómo su corrección en sede extraordinaria daría  lugar  a  modificar  el sustento fáctico de la sentencia, y, en consecuencia, a  adoptar  una  decisión  en  sentido sustancialmente distinto y opuesto al de la  ameritada,  con  lo  cual, en últimas, queda sin demostración la violación de  la ley por el fallo.   

No  obstante  estos  desaciertos  de  orden  técnico,  de  suyo suficientes para desestimar la censura, el ataque que hace a  la  valoración  que  se  da por el ad quem  a  las  pruebas  practicadas  en el proceso, desconoce que para el  juez  colegiado  resultó  de  vital  importancia  el  testimonio de la presunta  víctima,  porque  en  su  declaración testimonial dejó plasmados elementos de  juicio que impidieron darle credibilidad a su exposición.   

Adicionalmente, y contrario a lo afirmado por  el  demandante,  el  Tribunal sí hizo referencia a los dictámenes rendidos por  los  psicólogos5,  las  declaraciones  testimoniales  vertidas  por  la  denunciante  -madre         de         la        víctima-6,  David  Emilio  -novio  de la  menor  B.M.G.C.-7,   los   padecimientos   del   procesado   -diabético-8,   y   las  inferencias   indiciarias  que  permitieron  elaborarse  a  partir  del  marcado  interés  económico  que  animó  la  iniciación del proceso penal9, todo lo cual  determinó  la  absolución  del  procesado al no desvirtuarse la presunción de  inocencia que milita a su favor.   

La demanda se inadmite.  

7.    La    demanda    del    Ministerio  Público:   

La  Procuradora elaboró su demanda a partir  de  la supuesta existencia de errores de hecho por desconocimiento de las reglas  de  la  sana  crítica,  la  ciencia, la lógica y la experiencia, al ignorar el  fallador    de    segundo    grado    la    prueba   científica   aportada   al  proceso.   

La demandante se abstuvo de precisar en cual  de  las  tres diferentes modalidades de ataque por vía indirecta confrontaba la  decisión  del  Tribunal, de modo que se debe inferir que utilizó el camino del  error  de  hecho  derivado de falso juicio de existencia por omisión de prueba,  en  tanto  enlistó una serie de pruebas que, según su percepción, no analizó  el  ad  quem  al  momento de  decidir mediante el fallo absolutorio impugnado.   

Pero  además  de  incumplir  la  rigurosa  exigencia  de  debida  técnica,  que  le  imponía  a  la libelista identificar  nítidamente  el  tipo  de desacierto en que se funda, individualizar el medio o  medios  de  prueba  sobre los que predica el yerro, e indicar de manera objetiva  cuál  es  su  contenido,  cuál  el  mérito  atribuido  por  el  juzgador,  la  incidencia  de  éste  en  las  conclusiones  del  fallo,  y la norma de derecho  sustancial  que  indirectamente  resultó  excluida  o  indebidamente aplicada y  cómo,  de  no  haber  ocurrido el desacierto, el sentido del fallo habría sido  sustancialmente  distinto  y  opuesto al impugnado, integrando de esta manera lo  que  se  conoce  como  proposición  jurídica del cargo y  la formulación  completa  de éste, el sustento fáctico de su alegato desconoce la realidad que  se observa en el fallo demandado.   

–El juez colegiado valoró los dictámenes  médico  legales  y  las  pericias  psicológicas, al punto que concluyó que se  trataba  de  una  familia  disfuncional,  en  la  que  no  se  satisfacían  las  necesidades  emocionales  de  sus  integrantes por las permanentes exigencias de  discusiones,  frustraciones  y  hostilidades  que  se  habían  generado  por la  fractura    del    vínculo   entre   el   procesado   y   su   compañera,   la  denunciante.   

–Las  declaraciones  aportadas  al proceso  merecieron  especial  reflexión  por  parte del juez de segundo grado.  La  Sala  ha  constatado que en relación con el testimonio de David Emilio Sánchez  Chapman,  el  Tribunal  hizo  expresa  mención al mismo para resaltar que no se  podían  descartar  las  relaciones sexuales de la menor con su novio, con quien  inició   la  relación  sentimental  en  forma  paralela  a  la  fecha  en  que  supuestamente  se  presentaron  las  agresiones sexuales de su padre10.  Y respecto  de   los  otros  testimonios  los  consideró  irrelevantes  para  demostrar  la  existencia  del  delito  investigado  porque  la  prueba  científica  permitió  establecer  que  el  procesado  padece  de  diabetes, enfermedad que entre otras  consecuencias    colaterales    lleva   a   la   impotencia   sexual11.   

Es evidente que la Procuradora olvida que la  libre  apreciación  de  las  pruebas  por  parte de los funcionarios judiciales  únicamente  se  encuentra  limitada  por  las  reglas  de  la sana crítica; no  orienta  de  manera  alguna  su  reproche  a  demostrar  que se quebrantaron los  postulados  de  la  ciencia,  los  principios de la lógica o las máximas de la  experiencia,  sin  lo  cual, la exposición simple y llana de su criterio carece  de  aptitud  suficiente  para intentar demoler la doble presunción de acierto y  de legalidad del fallo atacado.   

No hay duda que la censora sólo se esfuerza  por  plantear su personal percepción del asunto, para sin más, concluir que se  violaron   las   reglas   de   la   apreciación  probatoria,  pero  no  procede  técnicamente  a  señalar  con  rigor  errores  del  Tribunal en la providencia  atacada  que  así lo demuestren, limitándose a oponerse a las conclusiones del  fallador, tarea de inadmisible acogida en sede extraordinaria.   

8. Notorio resulta  entonces  que los libelos adolecen de las graves falencias técnicas destacadas,  las  cuales  no  pueden  ser  enmendadas  por  la  Corte,  habida  cuenta que el  principio  de  limitación  que  rige  su  actividad  en este trámite le impone  pronunciarse   sólo  sobre  los  aspectos  específicamente  propuestos  y  por  tratarse  de  un  recurso  esencialmente  rogado  al que solo se tiene acceso en  virtud  de  petición  de  parte,  salvo  los  eventos de nulidad que pueden ser  oficiosamente  abordados,  siempre  que  la  demanda  haya  sido  formulada  con  rigurosa  sujeción  a  las  exigencias previstas en el Código de Procedimiento  Penal.   

Como  los  demandantes  no han sometido sus  libelos  a  las  reglas  técnicas propias del trámite casacional, se impone de  plano la inadmisión de las demandas.   

9.  Finalmente es  oportuno  resaltar  que  la Sala no observa con ocasión del trámite procesal o  en  el  fallo  impugnado  violación  de  derechos  o garantías de las partes o  intervinientes  ni  la  necesidad  de un desarrollo jurisprudencial específico,  como  para  que se hiciera ineludible el ejercicio de la facultad legal oficiosa  que  le  asiste a fin de asegurar su protección o un desarrollo teórico en los  términos   del   artículo   205  ibídem.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

         1.      INADMITIR     las     demandas  presentadas.   

2.  ADVERTIR  que  contra la presente decisión no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARIA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                SIGIFREDO    ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                                                                                             AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                                JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria.    

1  Se  omite  identificar  a  la menor y a su progenitora por respeto a su dignidad y a  su  derecho a un nombre de acuerdo con la Declaración  de  los  Derechos  del  Niño  y en acatamiento a los  Principios  fundamentales     de     justicia    para    las    víctimas       de      delitos  y abuso  de    poder  (Asamblea  General  de  la  ONU,  Resolución No. 40/34 del 29 de  noviembre   de   1985)   al  contemplar  que  los  procedimientos  judiciales  y  administrativos  deben adoptar medidas para evitar nuevamente su victimización,  en  concordancia también con lo normado en los artículos 47-8°; 192 y 193-7º  de la Ley 1098 de 2006 (Código de la Infancia y la Adolescencia).   

2  Corresponde al artículo 180 de la Ley 906 de 2004.   

3 Desde  antaño       la       jurisprudencia       ha      señalado:      “Al  lado  de  la  unificación  de la  jurisprudencia  y  la defensa del sistema jurídico a través del control de las  sentencias  judiciales,  se  une  entre  sus  fines  el de corregir los injustos  gravámenes  recaídos  sobre  las  partes,  lo  que  constituye el estímulo al  interés  particular  para que la casación sea viable poniéndole punto final a  un   perjuicio   particular   ocasionado   por  el  fallo  recurrido”  (Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación   Penal,   sentencias   de   casación   de  5  y  27  de  febrero  de  1976).   

4 Corte  Suprema   de   Justicia,  Sala  de  Casación  Penal,  Auto   del   13   de   julio  de  2005,  radicación  23889.   

5  Folios 9 y 10 de la sentencia de segunda instancia.   

6  Folios     10     y     11     ibídem.   

7 Folio  12 ídem.   

8  Folios      12      y      13      ib.   

9 Folio  12 ib.   

10  Folio 12 ib.   

11  Folios      12      y      13      ib.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *