33493(30-06-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     n.º  33493   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 206.  

Bogotá  D.C., junio treinta (30) de dos mil  diez (2010)   

VISTOS  

Acomete esta Colegiatura la verificación de  los  requisitos  de  censura  lógica  y  suficiente sustentación de la demanda  casacional  allegada  por  el Procurador Sesenta y Nueve Judicial Delegado en lo  Penal  II  de  Cali,  contra  la sentencia de segunda instancia proferida por el  Tribunal  Superior de la misma ciudad el 23 de septiembre de 2009, confirmatoria  de  la  dictada  por  el  Juzgado  Cuarto  Penal  del Circuito Especializado con  funciones  de  conocimiento  de la capital vallecaucana el 10 de agosto de 2009,  por   cuyo  medio  condenó  a  BILLY  MAURICIO  SOTO  LOAIZA  como autor penalmente responsable del concurso  homogéneo de delitos de lesiones personales agravadas.   

HECHOS  

El  7  de  abril de 2009, cuando la patrulla  conformada  por  los  uniformados  Jhon Fredy Cortés  Cuellar  y  Jesús  Guzmán Ramírez arribó a la calle  19  con  carrera  8ª  de  la  ciudad  de  Cali,  donde  en  la vía pública se  desarrollaba  una  riña  entre           BILLY  MAURICIO SOTO y  otra       persona       individualizada       como      alias      Karina,  fueron  agredidos  por  aquél,  causándoles  lesiones  que  les  determinaron  siete  (7)  y diez (10) días de  incapacidad médico legal sin secuelas, respectivamente.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

En audiencia realizada en el Juzgado Tercero  Penal  Municipal de control de garantías de Cali se declaró la legalidad de la  captura    de    BILLY   MAURICIO   SOTO.  También allí el ente acusador le formuló imputación, asistido  de  su  defensor,  por  el  concurso de delitos de lesiones personales agravadas  (numeral   10   del   artículo   104   de   la   Ley  599  de  2000),  la  cual  aceptó.   

En  la  misma  oportunidad  el  despacho  se  abstuvo   de   imponerle   medida   de   aseguramiento  y  dispuso  su  libertad  inmediata.   

          El  30  de  junio  de 2009 se realizó la audiencia de verificación  del  allanamiento e individualización de la pena y sentencia, oportunidad en la  cual  el  Juzgado  Cuarto Penal del Circuito de conocimiento de Cali condenó al  acusado  a  la pena principal de once (11) meses y veinte (20) días de prisión  y  a  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el mismo lapso, como autor de los comportamientos cuya comisión  aceptó.  En  la  misma  providencia  le  concedió  la  condena  de  ejecución  condicional.   

          Mediante  fallo del 23 de septiembre de 2009 el Tribunal Superior de  Cali  confirmó  la  sentencia condenatoria, al decidir el recurso de apelación  propuesto  por  el Ministerio Público, decisión contra la cual el mismo sujeto  procesal  interpuso en oportunidad recurso extraordinario de casación y allegó  el respectivo libelo.   

LA DEMANDA  

Al  amparo de la causal primera de casación  establecida  en  el  artículo 181 de la Ley 906 de 2004, el Procurador Judicial  afirma  que  los  falladores  aplicaron  de  manera indebida el numeral 10º del  artículo  104  de la Ley 599 de 2000, al cual remite el artículo 119 del mismo  ordenamiento  y  que  agrava  la  sanción para el delito de lesiones personales  cuando  “se  comete  en persona que sea o haya sido  servidor  público  (…)  en  razón  de ello”, pues  dicha   agravante   tuvo  su  origen  en  el  artículo  30  de  la  Ley  40  de  1993.   

Destaca  que dicha legislación fue producto  de  la  necesidad  de  modificar  la  legislación  que  regulaba  el  delito de  secuestro,  en  cuanto corresponde a uno de los crímenes más abominables de la  humanidad,  según se dejó sentado en la correspondiente exposición de motivos  del legislador.   

          Concluye   que   fue   “entonces  para  intentar  contener  la  oleada  de  secuestros  y  los  delitos  de homicidios y  lesiones  personales  que  se  cometían  como  consecuencia  de  ello,  que  el  legislador  optó,  entre  otras  cosas,  por crear una agravación punitiva del  artículo  324  ed  jusdem, misma que incorporó con alguna modificación la Ley  599  de  2000  en  el numeral 10º del artículo 104 y que corresponde a aquella  normativa    sustancial    que    a    nuestro    juicio    se    ha    aplicado  indebidamente”.   

          Precisa  que  el asunto que dio lugar a este proceso no se adecua al  numeral  10º  del  artículo  104 de la Ley 599 de 2000, precisamente porque no  fue  consecuencia  de  actividades  terroristas  ni  de  secuestro,  sino  de la  reacción   enardecida   de   un   ciudadano  por  la  presencia  de  la  fuerza  pública.   

          A  partir  de  lo  anterior,  el recurrente solicita a la Sala casar  parcialmente  el  fallo  atacado,  en  el  sentido  de  marginar  la  causal  de  agravación  punitiva  y  efectuar la correspondiente redosificación de la pena  impuesta  a  BILLY  MAURICIO  SOTO LOAIZA.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Pese  a  que  en  la  ley  906 de 2004 no se  distingue  entre  la  casación  común  y  la discrecional, pues se eliminó la  exigencia   del   quantum  punitivo  máximo  del  delito  para  acceder a dicha impugnación, es claro que  corresponde  al  recurrente  demostrar  el  quebranto  de  derechos o garantías  fundamentales,  lo  cual  exige  contar  con interés para impugnar, señalar la  causal,  desarrollar  los  cargos  de  sustentación  del recurso y acreditar la  necesidad  del  fallo de casación para cumplir alguno de los fines establecidos  por  el  legislador  en  su  artículo  180, esto es, la efectividad del derecho  material,  el respeto de las garantías de los intervinientes, la reparación de  los  agravios  sufridos  por  éstos  y la unificación de la jurisprudencia, so  pena  de resultar inadmitida la demanda, según lo establece el artículo 184 de  la Ley 906 de 2004.   

         Ahora,  en  el  estudio de los requisitos  de    admisibilidad    de    los    libelos    casacionales,   es   obligado  que  la  Sala  verifique  en la  formulación   y   desarrollo   de   las   censuras   el  acatamiento   de   las  exigencias  de  lógica  y  pertinente  demostración  definidas  por  el  legislador y desarrolladas por la  jurisprudencia,  con  el  fin  de  evitar  la  transformación  de  este recurso  extraordinario  en una instancia adicional a las ordinarias. Tales requisitos se  orientan  a  conseguir  el  desarrollo  de  los  libelos dentro de unos mínimos  lógicos  y  de  coherencia  en  la  postulación  y demostración de los cargos  propuestos,  en  cuanto  resulten inteligibles, esto es, precisos y claros, pues  no  corresponde  a  la  Sala  en  su  función reglada de orden constitucional y  legal,   develar   o   desentrañar  el  sentido  de  confusas,  ambivalentes  o  contradictorias alegaciones de los impugnantes en casación.   

Efectuadas   las  anteriores  precisiones,  encuentra  la  Sala que el casacionista se desentiende de lo dicho por esta Sala  en  punto  de  la temática propuesta, circunstancia que permite advertir que no  se  precisa  del fallo de casación para dilucidar una temática ya resuelta por  la jurisprudencia.   

          Así  pues,  en  sentencia de casación del 17 de septiembre de 2003  (Rad. 14905) precisó la Sala:   

“3.  El  citado  estatuto,  además  de  no  violar  el  principio  constitucional  de  unidad de  materia,  subrogó  los  artículos  323  y  324 del Código Penal, no  siendo  necesario  para su aplicación la existencia de un nexo  sustancial    o    procesal    con    el    delito    de   secuestro”.   

          Por  su  parte  la Corte Constitucional, en sentencia C-565 del 7 de  diciembre  de  1993, al estudiar la exequibilidad de los artículos 1º, 28, 29,  30 y 31 de la ley 40 de ese año, señaló:   

“No es cierto que  la  ley  40  de  1993  se refiera exclusivamente al tema del secuestro, o que el  legislador  haya  pretendido  limitar la aplicación de sus artículos 29 y 30 a  los  casos  en  los  cuales el homicidio guarde algún nexo con el citado delito  contra    la    libertad    individual”.   

En    otra    providencia    dijo   esta  Corporación:   

Absurdo     sería     “considerar  que, en un mismo estatuto legal, el legislador fije dos  penas  bien  diversas  para unos mismos hechos, ésta que acaba de señalarse de  un  máximo de 60 años, y la otra de un tope de 40 del artículo 29, lo que por  fuerza  de  la  razón conduce, fatalmente, a la certidumbre de que la  pena  en  este  último artículo erigida, para nada demanda la  correlación  con el secuestro, sino que es definitivamente independiente de tal  circunstancia”1   

.  

De  lo  expuesto  puede  concluirse  que  el  recurrente  yerra  acerca  del  devenir histórico del precepto cuya aplicación  indebida  deplora, cuando lo cierto es que otra es la comprensión que del mismo  ha   plasmado  la  jurisprudencia,  circunstancia  que  de  conformidad  con  lo  establecido  en  el  inciso  2º del artículo 184 de la Ley 906 de 2004, impone  inadmitir la demanda.   

          Impera  señalar  que  no  se observa con  ocasión  de  la  sentencia  impugnada  o  dentro  del  curso  de  la actuación  procesal,   violación   de   derechos   o   garantías  del  acusado,  como  para  adoptar  la decisión de  superar  los  defectos  de  la  demanda y decidir de fondo, según lo dispone el  inciso  3º  de  la  disposición  procesal citada en  precedencia.   

          Precisión final   

Contra  la decisión de inadmitir la demanda  presentada  por  la  defensa  procede el mecanismo de insistencia de conformidad  con  lo  establecido  en  el  artículo  186  de  la Ley 906 de 2004. Como dicha  legislación  no  regula el trámite a seguir para aplicar el referido instituto  procesal,  la  Sala  ha  definido  las  reglas  para  tal propósito2,    como  sigue:   

          i)        La  insistencia  es un mecanismo especial cuyo ejercicio corresponde  al  demandante,  dentro  de los cinco (5) días siguientes a la notificación de  la  providencia  por  medio  de  la  cual la Sala decida inadmitir la demanda de  casación,  con  el  fin  de provocar la reconsideración de lo decido. También  podrá  ser ejercitado oficiosamente dentro del mismo término por alguno de los  Delegados   del   Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal  –  cuando  el  recurso  de casación no  hubiera    sido    interpuesto   por   un   Procurador   Judicial   –,  el Magistrado disidente, el ausente  de los debates o quien no haya suscrito la providencia inadmisoria.   

          ii)                       La  solicitud de insistencia puede elevarse ante  el  Ministerio  Público  a  través  de sus Delegados para la Casación Penal o  ante  uno  de  los  Magistrados  de  la  Sala  en  las  condiciones expuestas en  precedencia.   

          iii)                      Es  potestativo  del  Magistrado  disidente,  de  quien  no  intervino  en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante  el  cual se formula la insistencia, optar por someter el asunto a consideración  de  la  Sala  o  no  presentarlo  para  su  revisión.  En  éste último evento  informará   de   ello   al   peticionario   en   un   plazo   de   quince  (15)  días.   

          iv)                       El  auto  a  través  del  cual  se  inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia  contra  la  cual  se formuló el recurso de casación, salvo  cuando la insistencia prospere y conlleve la admisión del libelo.   

         

         En   mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE    JUSTICIA,    SALA    DE   CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR        el        libelo  casacional  presentado  por  el defensor del procesado  BILLY     MAURICIO     SOTO     LOAIZA,   por   las  razones expuestas en las consideraciones precedentes.   

De  conformidad  con el artículo 184 de la  Ley   906   de   2004,   es   facultad   del   demandante  elevar  petición  de  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                            AUGUSTO    J.    IBÁÑEZ  GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA     SALAMANCA                                 JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Cfr.  Fallo  de  casación de 21 de noviembre de 1995. Rad.  9991.   

2  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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