33495(14-04-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 33495  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 114  

Bogotá  D. C., catorce (14) de abril de dos  mil diez (2010)   

V I S T O S  

Procede  la  Corte  a  decidir  de  plano el  incidente  de  impedimento  propuesto  por el Magistrado de la Sala de Decisión  Penal    del    Tribunal    Superior   de   Bucaramanga,   doctor   LUIS  JAIME  GONZÁLEZ ARDILA, para conocer  la  solicitud de preclusión formulada por la fiscalía, dentro de la actuación  que  se  sigue  en dicha Corporación contra los doctores Edilia Duarte Duarte y  Javier  Eduardo Gómez Mantilla, en su condición de Juez Novena Penal Municipal  con  Función  de  Control  de Garantías, la primera, y Fiscal Cuarto de la URI  Bucaramanga, el segundo.   

SÍNTESIS     DE     LA   ACTUACIÓN  PROCESAL   

1.   Al  tiempo de resolver una acción  pública  de  Hábeas  Corpus  -instaurada por el defensor del indiciado Eduardo  Carreño  Lizcano1  en  contra  de  la  Juez  Novena  Penal  Municipal con Función de  Control  de  Garantías  de Bucaramanga y el Fiscal Cuarto de la URI de la misma  ciudad-,  la  Juez  Cuarta  de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad, a  través  de  auto  del  27 de febrero de 2008, dispuso la compulsa de copias con  destino  a  la Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior competente, a efecto  de  que  esa  autoridad  investigara  las  posibles  conductas  punibles  en que  hubiesen   podido   incurrir   los  aludidos  servidores  judiciales  por  haber  legalizado  la  captura  del  entonces indiciado Carreño Lizcano y dispuesto su  libertad,   sin   que   ésta  se  hiciera  efectiva  de  inmediato.     

2. Así las cosas, luego de elaborado el plan  metodológico  y  allegados  diversos elementos materiales probatorios, incluida  la  entrevista  a  los  servidores  judiciales supuestamente comprometidos en la  posible  privación  ilegal  de  la  libertad  del  aludido Carreño Lizcano, el  Fiscal  Sexto  Delegado  ante  el Tribunal Superior de Bucaramanga formuló a la  Corporación  de  instancia,  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga,  solicitud de  preclusión,    “por  atipicidad   del   hecho   investigado”.   

3. La actuación fue repartida, entonces, al  Magistrado  Ponente GONZÁLEZ ARDILA, quien fijó el 27 de enero de 2010 para la  realización  de  la  diligencia  correspondiente; una vez instalada, el aludido  funcionario  se  declaró  impedido  para  continuar  su  trámite, pues en ella  habría  de  resolver  sobre  la preclusión solicitada por la fiscal delegada y  -según  explicó- en época anterior -más exactamente, al integrar la Sala que  resolvió  en  primera  instancia  la  acción  de  tutela formulada por la Juez  Novena  Penal  Municipal  con  Función de Control de Garantías en contra de la  Juez  Cuarta  de  Penas  y  Medidas de Seguridad de Bucaramanga- comprometió su  criterio  sobre  los hechos, motivo por el cual, asegura, se halla incurso en la  causal  de  impedimento  de  que trata el numeral 4º del artículo 56 de la Ley  906 de 2004.   

4.   En  apoyo  a  su  determinación,  el  Magistrado  de  la Corporación de instancia adujo que en la decisión de tutela  quedó  plasmada  su  opinión  sobre  la  legalidad  de  la  actuación  de  la  funcionaria  judicial,  toda  vez  que  allí  se  dijo  que la legalización de  captura,  dispuesta  por  la Juez Novena Penal Municipal con Función de Control  de  Garantías,  fue justificada, aún cuando hubiera omitido en su decisión el  informe  policivo  sobre  la  captura  del  indiciado.  Así  mismo –agrega-,   la   decisión  de  tutela  señala   que   a  la  funcionaria  judicial  entonces  accionante  –hoy  indiciada en el caso que ocupa la  atención     de    la    Corte-    “también   le   correspondía   expedir  la  respectiva  boleta  de  libertad”.   

5.  La  actuación que ha llegado a la Corte  registra,  en  efecto,  que el Magistrado GONZÁLEZ ARDILA integró, junto a los  magistrados  Juan Carlos Diettes Luna (Ponente) y Eugenio Fernández Carlier, la  Sala  de Decisión de Tutelas que se ocupó de fallar, a través de decisión de  primera  instancia  del  26 de marzo de 2008, la acción de tutela formulada por  la  Juez  Novena Penal Municipal con Función de Control de Garantías en contra  de la Juez Cuarta de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad.   

De  la  decisión  de  tutela  reseñada, se  desprende  que  la  juez demandante estimó que su homóloga demandada incurrió  en  vía  de  hecho  al conceder el Hábeas Corpus a favor del capturado Eduardo  Carreño Lizcano y, en consecuencia, ordenar su libertad.   

Así,  en criterio de la Juez de Garantías,  la  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  no  tomó  en consideración todas las  circunstancias  y  elementos  materiales  probatorios  que  le  permitieron,  en  audiencia  celebrado  el  25  de  febrero  de  2008, declarar la legalidad de la  captura  de  Carreño Lizcano; además –dijo  la  funcionaria  demandante  -,  la Juez de Penas y Medidas de  Seguridad  que  resolvió  el  Hábeas  Corpus  no advirtió que el defensor del  entonces  indiciado  desistió  de  la acción pública, como también pasó por  alto  que,  mientras  se  adelantaba  el  trámite  procesal sumario del Hábeas  Corpus,  la  Juez  de  Garantías, en decisión adoptada en audiencia preliminar  del  26  de  febrero  de  2008, revocó la medida de aseguramiento que pesaba en  contra  del  aprehendido y ordeno su libertad, la cual se materializó el 27 del  mismo mes y año.   

En    conclusión,    el   Tribunal    de    Bucaramanga,   al   emitir   el   fallo   de  tutela -sobre el cual el Magistrado GONZÁLEZ ARDILA funda  hoy  su  impedimento-,  expresó  que la decisión de Hábeas Corpus estuvo bien  fundada  (de  allí  que  no  concediera  el amparo solicitado), toda vez que en  verdad  fue violatorio del derecho a la libertad del entonces procesado Carreño  Lizcano  el hecho de que el 27 de febrero de 2008 aún permaneciera en el centro  de  reclusión,  cuando  en  horas  de  la  noche  del  día anterior la Juez de  Garantías ordenó su libertad.    

En lo demás, la Corporación de tutela, con  la  participación del Magistrado que aquí se declara impedido, apreció que no  constituyó  violación  de  garantías  fundamentales  que  la  Juez de Penas y  Medidas  de  Seguridad,  con  ocasión  del  trámite  del  Hábeas  Corpus,  no  advirtiera  todos  los  elementos  de  juicio de que disponía, como tampoco que  hubiera  resuelto  la  acción  pública  pese al desistimiento del defensor del  investigado.   

CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE   

1.  Sea  lo  primero precisar que la Sala de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia es competente para resolver de  plano  el  asunto sometido a su consideración, conforme los artículos 57 y 341  de  la Ley 906 de 2004, normas que le asignan la competencia para resolver sobre  la  manifestación  de  impedimento  cuando,  como  en  el  caso  que  ocupa  su  atención,    proviene    de    un   magistrado   del   Tribunal   Superior   de  Bucaramanga.   

2.   Ahora  bien, es necesario señalar  que  los  motivos  específicos  constitutivos  de  impedimento o recusación se  estatuyeron  en  desarrollo  del  principio  de  imparcialidad,  con  el  fin de  garantizar  al  conglomerado  social  que  el  funcionario  judicial  llamado  a  resolver  el conflicto jurídico es ajeno a cualquier interés distinto al de la  recta administración de justicia.   

Por   tal  motivo,  la  manifestación  de  impedimento  del  funcionario  judicial debe ser un acto unilateral, voluntario,  oficioso  y  obligatorio  ante la concurrencia de cualquiera de las causales que  de  modo  taxativo  contempla  la  ley, para negarse a conocer de un determinado  proceso  y,   por lo mismo,  debe estar soportada dentro de los cauces  del  postulado  de la buena fe que rige para todos los sujetos procesales y para  el  funcionario  judicial,  pues este instituto no debe servir para entorpecer o  dilatar   el   transcurso   normal   del   proceso   penal  o  para  sustraerse,  indebidamente, de la obligación de decidir..   

Es  así que, como a los jueces no les está  permitido  separarse  por  su  propia voluntad de las funciones que les han sido  asignadas,  como  tampoco a los intervinientes escoger libremente la persona del  juzgador,  las  causas  que  dan  lugar  a  separar  a  un juez o magistrado del  conocimiento  de  un  caso determinado no pueden deducirse por analogía, ni ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas,  en  cuanto  se  trata  de  reglas con  carácter    de   orden   público   –con  fundamento  en  los  artículos  220  y 230 de la Constitución  Política      que     consagran     el    principio    de    independencia  judicial2-   fundadas  en  el  convencimiento  del legislador de que son  éstas  y  no  otras las circunstancias fácticas que impiden que un funcionario  judicial  siga  conociendo  de  un  asunto,  porque  de continuar vinculado a la  decisión  compromete  la  independencia  de  la  administración  de justicia y  quebranta  el  derecho fundamental de los asociados a obtener un fallo proferido  por        un        tribunal        imparcial.3   

2.  La circunstancia impediente invocada por  el   magistrado   del  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga  para  apartarse  del  conocimiento  de  este asunto, es la consagrada en el ordinal 4º del Art. 56 de  la Ley 906 de 2004, cuyo tenor literal es el siguiente:   

“  ARTÍCULO  56.  CAUSALES  DE  IMPEDIMENTO.  Son  causales de  impedimento:  (…) 4. Que  el  funcionario judicial haya sido apoderado o defensor de alguna de las partes,  o  sea  o  haya  sido  contraparte de cualquiera de ellos, o haya dado consejo o  manifestado  su  opinión sobre el asunto materia del  proceso.”   

Es    necesario   precisar   que   esta   causal   es   idéntica   a  la   contenida   en   el  artículo  99,  numeral  4°   de    la   Ley   600   de  2000,  y  que  la  doctrina  de  la  Corte   elaborada   en   relación   con   ese   concepto   conserva     entera     vigencia    frente    a    las   exigencias    y    filosofía    inspiradora   del   sistema   de  enjuiciamiento   acusatorio,   tal   y   como   ya   lo  ha  señalado  en  otra  oportunidad4.   

Frente a este particular motivo constitutivo  de   impedimento  tiene  dicho  la  Corte  que  la  opinión  expresada  por  el  funcionario  para  que  tenga  la  entidad de relevarlo del asunto sometido a su  consideración,   a   más   de   ser   extraprocesal,   debe  ser  “sustancial, vinculante, de fondo, que  constituya  una  barrera que cerca el juicio del juzgador y le impide actuar con  libertad”5.     

En efecto, la Sala ha señalado, además, que  la  opinión  o  concepto  anticipado que constituye motivo de impedimento   debe  ser  sustancial,  vinculante  y  sobre todo emitido fuera del proceso y no  dentro del mismo,   

“…pues sólo  aquella  que  se  produce extraprocesalmente puede conducir a la separación del  asunto   (…).  Asimismo,  la  opinión  con  virtualidad  suficiente  para  la  separación  del conocimiento del asunto, debe ser de fondo, sustancial, esto es  que  vincule  al funcionario judicial con el asunto sometido a su consideración  al  punto  que  le  impida  actuar  con  imparcialidad y ponderación que de él  espera  la  comunidad,  y  particularmente  los  sujetos  intervinientes  en  la  actuación”.   

Ha  sido  posición  recurrente  de  la Sala  señalar que,   

“…no  toda  opinión  o concepto sobre el objeto del proceso origina causal impediente, pues  la  que  adquiere  relevancia  jurídica en esta materia es la emitida por fuera  del  proceso  y  de tal entidad o naturaleza que vincule al funcionario sobre el  aspecto  que ha de ser objeto de decisión. No es aquella opinión expresada por  el  juez  en  ejercicio  de  sus funciones, exceptuado el evento de ‘haber  dictado  la  providencia  cuya  revisión   se   trata’,  porque  ello  entrañaría  el  absurdo  de que la facultad que la ley otorga al  juez  para  cumplir su actividad judicial a la vez lo inhabilita para intervenir  en  otros  asuntos de su competencia, procedimiento que ni la ley autoriza ni la  lógica    justifica”6.   

3.  Se  impone,  entonces,  verificar  si el  pronunciamiento  emitido  por  el Magistrado GONZÁLEZ ARDILA en fallo de tutela  constituye  opinión  previa  sobre  el  asunto  que  habrá  de decidir en esta  oportunidad.    

Atendida  la  finalidad a la que responde la  citada  causal  de impedimento y observada desde esa perspectiva con objetividad  la  situación  fáctico-procesal,  la  Corte  advierte  que en realidad, según  quedó  plasmado  en  la relación de antecedentes procesales, el magistrado que  GONZÁLEZ  ARDILA  manifestó su opinión por fuera de este proceso, meses antes  de  su inicio, más exactamente al resolver una acción de tutela elevada por la  aquí  indiciada,  Dra.  Edilia  Duarte  Duarte, en contra de la funcionaria que  dispuso  la  compulsación  de  copias  que  dio  origen  a  esta actuación, al  resolver una acción de Hábeas Corpus.     

Ahora  bien, es preciso acotar que cuando la  causal  se  invoca   por  razón del conocimiento que se ha tenido frente a  la   resolución de una acción de tutela, la jurisprudencia de la Corte ha  dicho:   

“Ha reiterado la  jurisprudencia  de  esta  Sala  que la opinión erigida en motivo de impedimento  tiene   que   ser  sustancial,  vinculante  y  haberse  emitido  por  fuera  del  proceso.   

Se  entiende  que la opinión es vinculante  cuando  el  funcionario  judicial  que  la emitió queda unido, atado o sujeto a  ella,  de  modo que en adelante no puede ignorarla o modificarla sin incurrir en  contradicción.  Y  por  fuera  del  proceso,  significa  que  la  opinión  sea  expresada  en  circunstancias y oportunidades diferentes a aquella que prevé la  legislación    procesal   para   el   asunto   del   cual   se   debe   conocer  funcionalmente.   

Es que sólo por excepción, cuando está en  curso  un  proceso  judicial,  el  juez  de tutela ausculta el fondo del asunto,  pues,  precisamente,  para  no dar lugar al impedimento, por regla general no se  inmiscuye   en  la  labor  funcional  de  los  jueces  de  instancia.   

De  no  ser  así,  bastaría instaurar una  acción  de tutela, para que conozca de ella el Tribunal Superior, y de ese modo  preconstituir  una  causal de impedimento, provocando así la remoción del juez  natural.”7   

Con fundamento en las anteriores premisas, la  Corporación  encuentra  que en verdad el Magistrado GONZÁLEZ ARDILA manifestó  su  opinión  –por fuera de  este   proceso-   respecto  de  un  asunto  del  cual  habrá  de  ocuparse  nuevamente.   En  efecto,  al  desatar la acción de tutela, el funcionario  del  Tribunal  de  Bucaramanga  expresó  su  opinión  sobre la legalidad de la  actuación  de  la  funcionaria  accionada  al  resolver  el  Hábeas  Corpus, y  también  lo  hizo respecto de la gestión que cumplió la Juez accionante en el  proceso  seguido  en contra del particular Eduardo Carreño Lizcano, asunto este  último  que  es  el mismo que habrá de resolverse al disponer lo pertinente en  esta sobre una posible preclusión por atipicidad de la conducta.   

Véase  de  qué  manera, en la decisión de  tutela  la  Sala  del  Tribunal  de  Bucaramanga,  integrada  por  el Magistrado  GONZÁLEZ         ARDILA,         manifestó        que        “justificado resulta que la demandante  haya  legalizado  la  captura en atención a lo dispuesto en el artículo 297 de  la  Ley  906  de  2004 (…)  sin  que  el  pasar  por  alto  el informe de la Policía Nacional acerca que el  capturado  en  [el  Municipio  de]  Nilo  (Cundinamarca),  dijo llamarse Eduardo  Carreño  Lizcano  y  ser indocumentado sea suficiente para considerar ilegal la  privación  de la libertad que, en últimas, se originó en una orden de captura  y  una  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva, impuesta por otra  autoridad  judicial”. Más  aún,  la  Sala  de  tutela  llamó  la  atención  sobre  la  actuación  de la  funcionaria,  al  calificar  de  inexplicable  que hubiese revocado la medida de  aseguramiento   que   pesaba  en  contra  de  Carreño  Lizcano,  en  lugar  de,  simplemente,   haber   revocado   la   legalización   de   la   privación   de  libertad.   

Y,  aún cuando el razonamiento del Tribunal  es  ostensiblemente  contradictorio,  lo cierto es que en la decisión de tutela  existe  una  opinión  sobre  lo que habrá de ser materia de discusión en este  proceso,  es  decir,  la configuración del punible de privación ilícita de la  libertad    y/o    prolongación    ilícita    de    la    privación   de   la  libertad.   

De manera que no es insustancial o accesorio  el   pronunciamiento  efectuado   en   el   fallo   de   tutela,    pues   lo   allí  expresado  toca  directamente   con    la    determinación    que    se   adopte   –en  cualquiera   de   los    sentidos   posibles-   en   torno   a   si   se   configuran   los  elementos  de las conductas  punibles  referidas.   Así  las  cosas, el pronunciamiento previo sobre la  actuación  de  la  ahora  enjuiciada  –ya  sea  que se tenga como ‘justificado’  o                    ‘inexplicable’,  como  aparece  en  la decisión de tutela- constituye un criterio  previo  del cual el Magistrado no podrá apartarse al decidir sobre la tipicidad  de  los  delitos  que se configurarían en torno a la gestión desplegada dentro  del   proceso   seguido   contra  Eduardo  Carreño  Lizcano,  sin  incurrir  en  contradicción  con su visión de la actuación de la funcionaria hoy enjuiciada  y lo expresado en la sentencia de tutela.       

4.  Las  anteriores,  son  razones  más que  suficientes  para  que  el  Magistrado  LUIS JAIME GONZÁLEZ ARDILA se   separe   del   conocimiento   del  presente  asunto,  comoquiera  que,  al encontrar la Corte fundamentados los motivos  de impedimento alegados, se declarará fundada la causal invocada.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

ACEPTAR    el  impedimento  manifestado por el Magistrado del Tribunal Superior de Bucaramanga,  doctor   LUIS   JAIME   GONZÁLEZ  ARDILA, para conocer del presente asunto.   

Cópiese y devuélvase al Tribunal de origen.  Cúmplase.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Comisión de servicio  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                                        SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                        AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                          YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

       Secretaria   

    

1 En su  contra,  el  Juzgado  Penal  Municipal de Nilo (Cundinamarca) adelantaba proceso  por  la  conducta  punible de fabricación, tráfico y porte de armas de fuego o  municiones  y,  en  tal  virtud,  emitió  orden de captura el 3 de diciembre de  2007.  La  captura,  se  produjo en la ciudad de Bucaramanga, razón por la cual  fue  a  la  Juez  Novena Penal Municipal con Función de Control de Garantías a  quien  correspondió realizar la diligencia de legalización de la privación de  la  libertad.   Es,  entonces,  respecto de la actuación cumplida por esta  funcionaria  al  legalizar  la  captura  que  se promueve la referida acción de  Hábeas Corpus.    

2  También  consagrado  en  el  Artículo  14  del Pacto Internacional de Derechos  Civiles  y  Políticos  , artículo 8.1 del Convención Americana sobre Derechos  Humanos,  apartado  20.1  del  Estatuto de Roma y desarrollado en los artículos  8-k  (derecho  del  imputado  a  la  imparcialidad  del juicio), 46 y siguientes  (cambio  de radicación), 56 y siguientes (impedimentos y recusaciones), 152 (la  posibilidad  excepcional de ordenar la reserva de actuaciones), 192-4 (revisión  por  decisión  de  una instancia internacional, 361 (prohibición de decreto de  pruebas  de  oficio),  8-d  (prohibición de utilizar en contra del procesado el  contenido  de  sus  conversaciones tendientes a materializar una declaración de  responsabilidad  o  método  de  solución  alternativa  del  conflicto), según  relación  enunciada por la Corte en auto del 19 de febrero de 2009, rad. 31093.   

3 Corte  Suprema  de  Justicia.,  Sala de Casación Penal, Auto de 19 de octubre de 2006,  Rad.  N°  26246, reiterada en decisión del 18 de julio de 2007, rad. 27720. En  el   mismo   sentido,   auto    del   26  de  febrero  de  2009,  Rad.  No.  31221.   

4 Auto  de 19 de noviembre de 2007, Radicación 28756.   

5 Auto  de fecha diciembre 19 de 2000, rad. 17844.   

6 Autos  del  25  de  junio  y  3  de septiembre de 2002, radicaciones Nº 19587 y 19756,  respectivamente,   reiterados   en   auto   del   20  de  enero  de  2009,  rad.  3104.   

7 Auto  de impedimento del 6 de abril de 2005,     

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