33441(21-04-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 33441  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

                      Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                                     Aprobado Acta No. 120.   

Bogotá, D.C., veintiuno de abril de dos mil  diez.   

V I S T O S  

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado  JERÓNIMO  VÁSQUEZ  GUTIÉRREZ, contra la sentencia de segundo grado de fecha 2  de  septiembre  de  2009,  por cuyo medio la Sala Penal del Tribunal Superior de  Bucaramanga,  confirmó  el  fallo  proferido  por  el  Juzgado Octavo Penal del  Circuito  de  la  misma  ciudad,  condenando  al  procesado  en  cita  a la pena  principal  de  9  años de prisión, y a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por el mismo tiempo de la pena  privativa  de  la  libertad,  como  autor  del  delito de acceso carnal violento  agravado en concurso homogéneo y sucesivo.   

ANTECEDENTES  

Los  hechos  objeto  de  juzgamiento  fueron  reseñados así en la sentencia de segunda instancia:   

“Se  conoce  por  denuncia  presentada  por la menor S.A.A.S que desde que tenía 12 años de edad  era  víctima  de  abusos sexuales por parte de su padrastro JERÓNIMO VÁSQUÉZ  GUTIÉRREZ,  quien  no  conforme  con realizarse tocamientos, cuando cumplió 13  años  de  edad, la accedió carnalmente mediante amenazas de muerte, acto éste  que   repitió   en   3   oportunidades,   quedando   la   menor  en  estado  de  embarazo”.   

Por  los  anteriores  hechos,  después  del  trámite  legal,  mediante resolución del 17 de noviembre de 2005, la Fiscalía  acusó  a  JERÓNIMO  VÁSQUEZ  GUTIÉRREZ,  como  presunto  autor del delito de  acceso carnal violento agravado en concurso homogéneo y sucesivo.   

Ejecutoriada  la  acusación,  el  proceso  arribó  al  Juzgado  Octavo  Penal  del  Circuito de Bucaramanga, despacho ante  quien  el procesado aceptó los cargos imputados en la acusación, razón por la  cual,  sin  evacuarse  audiencia  pública,  se  dictó  sentencia anticipada de  primera  instancia  el  11  de  mayo  de  2009, en la que se condenó a VÁSQUEZ  GUTIÉRREZ  por  el  concurso  de delitos de acceso carnal violento, a las penas  principal  y  accesoria  antes  referenciadas,  negándosele  el subrogado de la  condena  de  ejecución  condicional y el sustituto de la prisión domiciliaria.   

Contra  el  fallo,  el  defensor  interpuso  recurso  de  apelación,  que  fue  decidido adversamente en la sentencia que es  ahora  objeto  del  recurso extraordinario de casación, en la cual se confirmó  íntegramente la decisión de primera instancia.   

LA DEMANDA  

          Un  único cargo al amparo de la causal tercera del artículo 207 de  la  Ley  600  de  2000,  presenta  el  defensor del procesado JERÓNIMO VÁSQUEZ  GUTIÉRREZ,  alegando  que  la  sentencia  se  dictó  en  un proceso viciado de  nulidad por violación al debido proceso y al derecho de defensa.   

          En  orden  a  fundamentar  su  pretensión,  esgrime  que  cuando la  Fiscalía  recibió  el  resultado  del  examen  de ADN, no corrió traslado del  mismo  a  los  sujetos procesales para que se enteraran de su contenido, y si lo  consideraban  pertinente,  solicitaran  su ampliación, aclaración o adicción,  de   conformidad  con  lo  preceptuado  en  el  artículo  254  del  Código  de  Procedimiento Penal que rigió el caso.   

          De  esa  manera, se cercenó el principio de publicidad de los actos  procesales  y el derecho de defensa del procesado, porque perdió la oportunidad  de   referirse   al  mismo,  máxime  cuando  los  resultados  del  dictamen  lo  responsabilizaban del hecho imputado.   

          Sostiene  que  en  su  denuncia,  la  ofendida señaló al procesado  VÁSQUEZ  GUTIÉRREZ  y  a su hijo como autores de la ofensa, admitiendo que con  ambos  sostuvo  relaciones sexuales, afirmaciones de las cuales surgía una duda  en  relación  con  el  padre  del  hijo  que  esperaba,  razón por la cual era  necesario    aclarar    el   dictamen   pericial   para   aclarar   “si  dados  los genes que gobernaban a  padre  e hijo, se pudiera (sic) haber presentado alguna duda sobre la paternidad  del   hijo   de   la   menor  ofendida”.   

          Advierte  que aunque su representado aceptó los cargos, esa actitud  estuvo  determinada por el resultado del dictamen que lo señalaba como autor de  la  conducta,  razón  por  la  cual  la  omisión  denunciada genera la nulidad  alegada.    

          Hace  algunas  anotaciones  sobre  el  concepto  de  debido proceso,  citando  las  normas  sustanciales  que  lo  contienen  tanto en la legislación  nacional  como  internacional  y  culmina  la demanda solicitando a la Corte que  case  la  sentencia  y  consecuentemente,  decrete  la  nulidad  de  lo actuado,  “señalando el estado en  que  esta  se declara” y se  ordene el envío del proceso al funcionario competente.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Conforme  lo señala el artículo 40, inciso  10,  de  la  Ley  600  de  2000,  contra  la  sentencia  anticipada  merced a la  aceptación  de  cargos  por  parte del procesado, proceden los recursos de ley,  posibilidad  delimitada  para  éste  y  su  defensor  a  la  impugnación de la  dosificación  de  la  pena, de los mecanismos sustitutivos de la pena privativa  de la libertad y la extinción de dominio sobre los bienes.   

De esta manera, el interés jurídico para el  núcleo  de  la  defensa queda circunscrito a esos aspectos -salvo que se alegue  la  vulneración  de  garantías  fundamentales-  lo que de suyo implica y tiene  como  efecto  que  a la par que el procesado admite la autoría de la conducta y  su  responsabilidad,  renuncia  a posterior discusión sobre estos tópicos y no  puede  retractarse por la vía de los recursos de tal aceptación, sea de manera  total  –porque se oponga a  la  declaración  sobre  la  autoría  o  responsabilidad  que  se  fijó  en la  sentencia-      o      parcial     –porque  alegue  que  no se configura una determinada modalidad de la  especie  delictiva  imputada-,  teniendo como contrapartida sustancial la rebaja  punitiva,  en  tanto la aceptación de cargos implica celeridad y menos desgaste  en la administración de justicia.   

         El  mecanismo  de  la  sentencia  anticipada  tiende  a  abreviar el  procedimiento,  mediante un acto de disposición de la acción penal que realiza  el  procesado cuando acepta la responsabilidad en la comisión del ilícito para  obtener  una  rebaja  de  pena,  mientras que el Estado por su parte, renuncia a  continuar  el  trámite  del  proceso  y  se  obliga  a definir con prontitud la  responsabilidad.   

         

          Esa  renuncia mutua, cabe señalar, es inmanente a la forma especial  de  terminación  del  proceso y reclama como contraprestación la imposibilidad  de  retractación  para  las  partes,  en  el entendido que cualquier discusión  acerca  de  la  responsabilidad  aceptada  por el procesado y las pruebas en las  cuales  se  soporta,  es  completamente  impertinente, a excepción de que pueda  demostrarse  vulnerado  el  principio  de  legalidad en su núcleo central, vale  decir,  que  los  hechos  no  correspondan  a  la  descripción  típica central  despejada.   

De   allí  que  la  alegación  por la pretendida falta de oportunidad  para  contradecir  el  dictamen pericial, no puede admitirse en este trámite de  sentencia  anticipada,  si  en  cuenta  se  tiene  que  la Corte ha señalado en  múltiples  oportunidades  que  aunque  la  preceptiva  del  artículo 254-2 del  Código    de    Procedimiento   Penal   que   rigió   el   caso   –Ley  600  de  2000-,  dispone  correr  traslado  a los sujetos procesales del dictamen pericial por el término de tres  (3)  días,  para  que  soliciten  su  aclaración,  ampliación  o adición, la  omisión  de dicho acto procesal carece de la entidad suficiente para enervar la  actuación,  pues  tan  solo  constituye  una  irregularidad que no conculca las  garantías  fundamentales  de  las partes, dado que la objeción del mismo puede  proponerse  hasta  antes  de  que  finalice  la  audiencia pública, obviamente,  rebasando  el  término  de  tres  (3)  días  que  prevé  la norma1, término que  en  el  presente  evento  no  pudo transcurrir, precisamente por la voluntad del  procesado  de  acogerse  al  trámite  de la sentencia anticipada, renunciando a  toda   controversia   probatoria   a   cambio   de   la   rebaja   de  pena  que  obtuvo.        

          De  allí  que  no le asiste interés a la defensa para reclamar por  una  oportunidad  procesal  a la cual su representado renunció voluntariamente,  razón    más    que    suficiente    para    inadmitir    el    único   cargo  propuesto.   

          Finalmente,  no  advierte la Corte, a simple vista, la violación de  garantía  fundamental  alguna  que  en  virtud del artículo 216 del Código de  Procedimiento Penal conduzca a la Sala a actuar oficiosamente   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

          R E S U E L V E:   

          INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado JERÓNIMO VÁSQUEZ  RODRÍGUEZ,   por   las   razones   anotadas   en   la   motivación   de   este  proveído.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno   

Cópiese,   notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                   SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                       AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                 YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA           JAVIER   DE   JESÚS  ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Ver,  entre  otros,  sentencia  de  casación  del  7 de febrero de 2002, radicado No.  22.098     

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