33417(12-05-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 33417  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                               

                            Magistrado Ponente   

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No. 152   

Bogotá,  D. C., doce (12) de mayo de dos mil  diez (2010).   

VISTOS  

Cumplido el trámite previsto en el artículo  500  de  la ley 906 de 2004, procede la Sala a rendir el concepto que en derecho  corresponda  en  relación  con  la solicitud de extradición, presentada por la  República    de    Francia,    del    ciudadano   filipino   ABDENIGO   LLAGUNO  MÉNDEZ.   

ANTECEDENTES  

1. Mediante las notas  verbales  1000/MRE  de  1º de abril de 2008 y 2908/MRE de 5 de octubre de 2009,  el  gobierno  francés  solicitó  por  la  vía  diplomática  al Ministerio de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia  la  detención  preventiva,  así  como la  correspondiente  extradición,  de  ABDENIGO  LLAGUNO MÉNDEZ, persona nacida en  Filipinas  y  ciudadano  de  ese  país,  debido  a  hechos  relacionados con el  tráfico  de estupefacientes ocurridos en aguas internacionales, al igual que en  Francia, desde el mes de octubre de 2004 hasta febrero de 2006.   

La captura de este individuo fue ordenada por  la  Fiscalía  General  de la Nación el 19 de noviembre de 2009 y materializada  por  miembros  del  Departamento  Administrativo  de  Seguridad  (DAS) el 1º de  diciembre del año pasado.   

2.  En  la referida  nota  verbal  2908/MRE  de  2009,  el  gobierno  de  Francia manifestó que para  efectos  de  formalizar  la  solicitud  se  tuviesen  en  cuenta  los documentos  remitidos  para  los fines de la aprehensión, es decir, la solicitud de arresto  provisional   y  la  orden  de  detención  internacional,  en  las  que  fueron  relacionados  los  hechos  materia  de  investigación en territorio extranjero,  así como las disposiciones sustanciales aplicables al caso.   

3. Después de que el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de Colom-bia conceptuara mediante oficio  DAJI.E.  2151  de  7 de octubre de 2009, adicionado por el oficio DAJI.E 2315 de  23  de  octubre  del  mismo  año,  que “la  norma  aplicable para la solicitud de extradición del ciudadano  filipino   ABDENIGO  LLAGUNO  MÉNDEZ  es  la  Convención  Recíproca  para  la  Extradición  de  Reos  entre  Colombia  y  Francia, suscrita en Bogotá el 9 de  abril  de  1850,  y  la  Convención  de  las Naciones Unidas contra el Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas, firmada en Viena el 20  de  diciembre  de  1988”, el  expediente  fue  remitido  por  intermedio  del  Ministerio  del  Interior  y de  Justicia  de  Colombia  a la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema para lo  pertinente.   

4.  Garantizado  el  ejercicio  del  derecho  de  defensa,  agotada la etapa probatoria (en la que la  Sala  negó  por  improcedentes  la  petición  que  en  tal  sentido allegó la  apoderada  del  ciudadano  extranjero)  y abierto el término para alegar de que  trata  el  artículo  500  de la ley 906 de 2004, Código de Procedimiento Penal  que  entró en vigencia gradual y sucesiva a partir del 1º de enero de 2005, se  pronunció  el  representante  de  la Procuraduría General de la Nación (quien  solicitó  a  la  Corte  rendir  concepto  favorable  acerca  de la petición de  extradición),  al  igual  que la defensora de ABDENIGO LLAGUNO MÉNDEZ (persona  que    presentó    un    escrito    tendiente    a    demostrar    “la no participación de mi procurado en  los    ilícitos    de    los    cargos    que    se    le   imputan”).   

CONSIDERACIONES  

1.  Según el inciso  1º  del artículo 35 de la Constitución Política, modificado por el artículo  1   del   acto   legislativo   01   de   17  de  diciembre  de  19971,     la  extradición   “se  podrá  solicitar,  conceder  u  ofrecer  de acuerdo con los tratados públicos y, en su  defecto,  con la ley”. Si se  trata      de      colombianos     de     nacimiento,     ésta     “se  concederá por delitos cometidos en  el    exterior,    considerados    como   tales   en   la   legislación   penal  colombiana”, de conformidad  con  lo  señalado  en  el  inciso 2º de la norma. Y en ningún caso procederá  “por      delitos  políticos”, de acuerdo con  lo  previsto en el inciso 3º ibídem, independientemente de que la persona haya  nacido en este país o en el extranjero.   

Acerca  de tales preceptos, la jurisprudencia  constitucional  ha  establecido  que,  para  los  fines de solicitar, conceder u  ofrecer  la  extradición,  ya sea de colombianos o de extranjeros, “se  debe  acudir  en  primer lugar a lo  dispuesto  en  los  tratados públicos y, sólo si no existieran aquéllos, a la  ley”2:   

“[…] solamente  dos   normas   –tratado  público  o  ley– pueden  servir  de  fuentes  formales  y materiales de disposiciones para los efectos de  solicitar, conceder u ofrecer la extradición.   

”Igualmente, la  jerarquía  y  el  orden  de  aplicación  de  estas dos fuentes no se ha dejado  librada   a   la   discrecionalidad  del  legislador,  pues  ha  sido  el  mismo  constituyente  el  que  ha  considerado  necesario  elevar  un criterio al nivel  constitucional.  La  Constitución expresamente ha concedido al tratado público  aplicación  principal  y  preferencial. La ley, de acuerdo con el tenor literal  del   artículo   35   de  la  C.  P.  [Constitución  Política],      se      aplica      ‘en         defecto’  de los tratados públicos, esto es,  de  manera  subsidiaria  y  supletoria”3.   

Lo  anterior  implica  que,  para  tramitar  cualquier  pedido,  aprobación  u oferta de extradición, es procedente aplicar  las  normas  del  estatuto  procesal  vigente  para  los  hechos que suscitan el  requerimiento  en la medida en que no riñan con lo previsto en los tratados que  regulen  los  requisitos  sustanciales  para su procedencia, en el evento de que  los haya.   

De  esta manera, en atención de lo dispuesto  en  el  artículo  496  de  la  ley  906  de  2004,  el Ministerio de Relaciones  Exteriores   conceptuó   que  en  este  asunto  es  aplicable  la  Convención  Recíproca  para la Extradición de Reos entre Colombia  y  Francia  de  9  de  abril de 1850 y la Convención  de  las  Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de  Estupefacientes  de  20  de  diciembre  de 1988, ambas  suscritas   y   aprobadas   tanto   por   el   estado  colombiano  como  por  el  francés.   

La   Convención  Recíproca  para  la  Extradición de Reos entre Colombia y Francia (firmada  en  Bogotá  el 9 de abril de 1850, con las ratificaciones  canjeadas   el   12   de   mayo   de   1852   y  publicada  en  la  Gaceta  de la Nueva Granada número 1374 de  27  de  mayo  de  1852) establece en su artículo primero que la extradición se  reclamará  por  la  vía  diplomática  y  no  se concederá cuando se trate de  personas refugiadas en su país de origen:   

“Artículo 1-.  El  gobierno  granadino  y  el  gobierno  francés  se  comprometen a entregarse  recíprocamente,  a excepción de sus nacionales, todos los individuos prófugos  de  la  Nueva  Granada  refugiados  en  Francia,  y  los  prófugos  de  Francia  refugiados  en  la  Nueva  Granada,  que  sean  perseguidos o condenados por los  tribunales  competentes,  como  autores  o  cómplices de algunos de los delitos  enumerados  en  el  artículo  2º  de la Convención; y la extradición tendrá  lugar  en  vista  de la reclamación que uno de los dos gobiernos dirija al otro  por     la     vía     diplomática”.   

El   artículo  segundo  de  dicho  tratado  contempla  una  enumeración  taxativa de los delitos por los cuales procedería  la extradición entre los países firmantes de sus no nacionales:   

“Artículo 2-.  Los  delitos  por  los  cuales deberá acordarse recíprocamente la extradición  son los siguientes:   

”1-. Asesinato,  envenenamiento, parricidio, infanticidio, homicidio.   

”2-.  Castramiento,  estupro  u  otro atentado contra el pudor, emprendido o consumado  con violencia.   

”3-.  Incendio.   

”4-.  Robo,  cuando  haya  sido  acompañado de circunstancias que conforme a la legislación  de los dos países le den el carácter de crimen.   

”5-.  Falsificación de escrituras públicas o documentos auténticos.   

”6-.  Falsificación  de  documentos particulares o de comercio, cuando el hecho tenga  afecta pena aflictiva, según la legislación de los dos países.   

”7-.  Fabricación o emisión de moneda falsa.   

”8-.  Fabricación   o   emisión  de  papel  moneda  falso  y  alteración  de  papel  moneda.   

”9-.  Sustracción   de   caudales,   efectos   o  documentos  de  cualquiera  especie  pertenecientes  al Estado, que se cometa por empleados o depositarios públicos,  o  por  individuos particulares, cuando esta sustracción tenga señaladas penas  aflictivas o infamantes en las leyes de los dos países.   

”10-. Bancarrota  o  quiebra  fraudulenta,  en  perjuicio  del  Tesoro  Público,  o de individuos  particulares.   

”11-.  Falso  testimonio  y  sobornación de testigos”.   

Sin     embargo,     la    Convención  de  las  Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de  Estupefacientes  y  Sustancias  Sicotrópicas (suscrita  en  Viena  el  20 de diciembre de 1988 y aprobada en nuestro país por la ley 67  de  1993,  que  fue  declarada  exequible  por  la  Corte  Constitu-cional en la  sentencia  C-176  de  1994)  considera  incluidos  en  tratados como el anterior  conductas  punibles  relacionadas  con el tráfico de estupefacientes con el fin  de  ser sujetas a extradición. Lo anterior, en virtud de los artículos tercero  –numeral   1–      y      sexto     –numerales    1    y    2– del aludido convenio:   

“Artículo 3-.  Delitos y sanciones.   

”1-. Cada una de  las  partes  adoptará  las  medidas  que  sean  necesarias  para tipificar como  delitos    penales    en    su    derecho    interno,    cuando    se    cometan  intencionalmente:   

”a)  i)  La  producción,  la  fabricación,  la  extracción, la preparación, la oferta, la  oferta  para  la  venta,  la distribución, la venta, la entrega en cualesquiera  condiciones,  el corretaje, el envío, el envío en tránsito, el transporte, la  importación   o   la  exportación  de  cualquier  estupefaciente  o  sustancia  sicotrópica  en  contra  de  lo  dispuesto  en  la  Convención  de 1961, en la  Convención   de  1961  en  su  forma  enmendada  o  en  el  Convenio  de  1971;  […]   

”iii)   la  posesión   o  la  adquisición  de  cualquier  estupefaciente  o  circunstancia  sicotrópica  con objeto de realizar cualquiera de las actividades enumeradas en  el    precedente    apartado    i);    […]   

”v)   la  organización,  la  gestión,  o  la  financiación  de  algunos  de los delitos  enumerados  en  los  precedentes  apartados  i),  ii),  iii)  o iv) […]”.   

“Artículo 6-.  Extradición.   

”1-. El presente  artículo  se  aplicará a los delitos tipificados por las partes de conformidad  con el párrafo 1º del artículo 3º.   

”2-. Cada uno de  los  delitos  a los que se aplica el presente artículo se considerará incluido  entre  los  delitos que den lugar a extradición en todo tratado de extradición  vigente  entre  las  partes.  Las  partes se comprometen a incluir tales delitos  como  casos de extradición en todo tratado de extradición que conciernen entre  sí    […]”.   

Adicionalmente,  el  artículo  tercero  del  tratado  de  extradición  entre  los  estados  colombiano  y francés contempla  requisitos mínimos de orden documental:   

“Artículo 3-.  Los   documentos   que   deberán  presentarse  en  apoyo  de  las  demandas  de  extradición  serán el mandato de arresto librado contra los acusados, conforme  a  las  leyes del país cuyo gobierno pide la extradición, o cualesquiera otras  piezas  que por lo menos tenga la misma fuerza de dicho mandato, y en las cuales  también  se indiquen la naturaleza y gravedad de los hechos que haya ocasionado  la   demanda   de  extradición,  y  la  disposición  penal  aplicable  a  esos  hechos”.   

Así  mismo,  el artículo sexto del referido  convenio  estatuye  que  la  extradición  no  se  hará  efectiva  hasta que el  requerido,  si es del caso, sea juzgado, sentenciado o condenado en el país que  haya  recibido  la  petición, o hasta que haya pagado la pena que eventualmente  se le imponga, por delitos del ámbito de su jurisdicción:   

“Artículo 6-.  Si  el  individuo  cuya extradición se reclama estuviere acusado o hubiere sido  condenado  por  crímenes  cometidos  en  el  país en que se haya refugiado, no  podrá  ser entregado sino después de haber sido juzgado, absuelto o indultado;  y  en caso de condenación, después de haber sufrido la pena pronunciada contra  él”.   

Y el artículo séptimo ibídem prevé que el  pedido  de extradición no será admitido cuando haya prescrito la acción penal  o la sanción proferida conforme a las reglas del país requerido:   

“Artículo 7-.  La  demanda  de  extradición  no  será  admitida, si después de ocurridos los  hechos   que   se  imputen,  o  de  practicado  el  proceso,  o  pronunciada  la  condenación,  se hubiere adquirido la prescripción de la acción o de la pena,  conforme  a  las  leyes  del país en que el extranjero se encuentre”.   

Por último, el artículo décimo, además de  consagrar  el  principio  de legalidad, excluye de la extradición a los delitos  políticos:   

“Artículo 10-.  Exceptúanse  de  la  presente Convención los crímenes y delitos políticos, y  se  estipula expresamente que el individuo cuya extradición se haya acordado no  podrá  ser perseguido, en ningún caso, por ningún delito político anterior a  la  extradición;  pues  ésta sólo puede tener lugar para perseguir y castigar  los  delitos  comunes  especificados en el artículo 2º. Se estipula igualmente  que  la  fecha  de  la  presente  Convención  será el punto de partida para su  aplicación,  y que los hechos anteriores a dicha fecha no podrán ser objeto de  ninguna   demanda   de   extradición”.   

2.  En el asunto que  concita  el  interés  de la Sala, se cumplen los requisitos señalados tanto en  la  Constitución  Política  como  en  los  tratados  públicos  aplicables  al  presente  caso para emitir un concepto favorable respecto de la extradición del  ciudadano   extranjero   ABDENIGO   LLAGUNO   MÉNDEZ   a  territorio  francés.  Veamos.   

En  primer  lugar,  está  establecido que el  gobierno   de   Francia  presentó  la  demanda  de  extradición  por  la  vía  diplomática  (esto  es,  por  intermedio de su embajada en nuestro país), a la  cual  adjuntó  el  mandato  de  arresto  y  la  orden de detención provisional  proferidos     en     contra     del    requerido4,   igualmente  traducidos  al  castellano5,  así  como  relacionó los hechos que suscitaron la solicitud, al  igual  que  las  disposiciones legales aplicables por las autoridades francesas,  de la siguiente manera:   

“Resumen de los  hechos   

”El  28  de  febrero  de 2006, los militares de la marina francesa descubrieron 1,8 toneladas  de   cocaína   a   bordo   de   la  motonave  Master  Endeavour,  con pabellón panameño y propiedad de la  sociedad      panameña      Angara      Maritime  Corporation,  después  de  haber  sido autorizado al  registro  de  dicho  navío  por  Panamá  en  aplicación  del artículo 17 del  Convenio de Viena de 19 de diciembre de 1988.   

”Seguido  del  descubrimiento   de   estupefacientes,   Panamá   renunció  a  su  competencia  jurisdiccional  en beneficio de Francia en aplicación de este mismo Convenio de  Viena.   

”Los  catorce  marinos  y  el  capitán de la motonave fueron arrestados y encarcelados en Fort  de  France  (Martinica). La información judicial que pone en evidencia el hecho  de  que  este  navío, a bordo del cual se encontraba ya una parte de esta misma  tripulación,  había  procedido  en  octubre de 2004 y en junio de 2005 a otras  dos exportaciones de varias toneladas de cocaína.   

”Los  interrogatorios  de  la  tripulación,  pero  también la explotación de télex  enviados  a  la  motonave Master Endeavour  por  ABDENIGO  LLAGUNO  MÉNDEZ,  permitió  establecer  que este  último,   dirigiendo  la  sociedad  Angara  Maritime  Corporation,  fue  el  organizador  del tráfico y el  donador   de   orden   de   las   tres   exportaciones  de  droga,  [que   llevaban]   un  total  de  nueve  toneladas de cocaína.   

”[…] Textos de  la ley francesa aplicable   

”Artículo  113-12    del    Código    Penal:   ‘la  ley  penal  francesa  es aplicable a las infracciones cometidas  más  allá  del mar territorial [en la medida en que]  los   convenios   internacionales   y   la   ley  lo  prevean’.   

”Artículo  222-34    del    Código    Penal:   ‘el  hecho  de  dirigir  u  organizar  un  agrupamiento [sic]    teniendo   como   objeto   la  producción,  la  fabricación, la importación, la exportación, el transporte,  el   ofrecimiento,  la  cesión,  la  adquisición  o  el  empleo  ilícitos  de  estupefacientes   es   castigado  a  reclusión  criminal  a  perpetuidad  y  de  7’500.000   euros   de  multa’.   

”[…] Artículo  222-36    del    Código    Penal:   ‘la  importación  o  exportación  ilícitas de estupefacientes son  castigadas    con    diez    años    de    encarcelamiento    y   7’500.000 euros de multa.   

”’Estos  hechos  son  castigados  con  treinta  años  de  reclusión  criminal   y   7’500.000  euros   de   multa  cuando  son  cometidos  por  banda  organizada  […]’   

”Artículo  222-37    del    Código    Penal:   ‘El   transporte,   la   detención,   la  oferta,  la  cesión,  la  adquisición  o  el  empleo  de estupefacientes son castigados con diez años de  encarcelamiento        y        7’500.000    de    multa    […]’.   

”Artículo  222-40    del    Código    Penal:   ‘la  tentativa  de los delitos previstos por los artículos 222-36 a  222-39      es      castigado      con      las     mismas     penas’”6.   

En consecuencia, el requisito de la validez de  la  documentación  de  que  trata  el artículo 3 del tratado se cumple en este  asunto.   

En  segundo  lugar,  está  establecido  que  ABDENIGO  LLAGUNO  MÉNDEZ, quien de acuerdo con la nota verbal 1000/MRE de 2008  remitida  por  la  embajada  francesa  nació  el  30  de  abril de 1949 y está  identificado   con   cédula   de   extranjería   número   233.8377, no sólo fue  la  persona que con tales datos fue capturada por las autoridades de este país,  sino  que  además  nació en Ubay, Bohol, Filipinas8,   y   por  lo  tanto  se  ha  observado  lo  dispuesto  en  el artículo primero del tratado, en el sentido de  que   cada   país   se   compromete   a   no   extraditar   a  sus  respectivos  nacionales.   

En  tercer  lugar,  si bien es cierto que las  conductas  punibles  por las cuales ABDENIGO LLAGUNO MÉNDEZ es requerido por la  República  de  Francia  no  están  contempladas  por  el artículo segundo del  convenio  de  1850  suscrito  con  Colombia,  también lo es que, al tratarse de  delitos  relacionados  con  el  tráfico ilícito de estupefacientes y previstos  como  tales  en  la  Convención  de  Viena  de  1988, debe entenderse que tales  comportamientos    se   encuentran   incluidos   en   el   primer   tratado   en  comento.   

En  cuarto  lugar,  no  obra  información ni  motivo  razonable  alguno  que evidencie siquiera la posibilidad de que ABDENIGO  LLAGUNO  MÉNDEZ  haya sido acusado o condenado por autoridades de nuestro país  y,  en  consecuencia, no hay lugar al reconocimiento de la condición estipulada  en  el  artículo  sexto  de  la Convención Recíproca  para la Extradición de Reos entre Colombia y Francia.   

En  quinto  lugar,  tampoco se ha cumplido lo  atinente   a  la  prescripción  de  la  acción  penal  conforme  a  las  leyes  nacionales,  tal  como  está  previsto en el artículo séptimo del tratado. En  efecto,  según  lo  dispuesto  en  los  artículos  83  y  86 del Código Penal  colombiano,  la acción penal prescribe en un tiempo igual al máximo de la pena  privativa  de la libertad fijada en la ley, sin que en ningún caso sea inferior  a  cinco  años  ni  exceda  de  veinte.  Una vez producida la interrupción del  término  con  la  formulación  de la imputación, éste comenzará a correr de  nuevo  por  un tiempo igual a la mitad del aludido máximo, sin que sea menor de  cinco  años  ni superior a diez. Y, en el presente caso, los delitos atribuidos  por  las  autoridades  extranjeras  corresponden,  en nuestro país, a conductas  atinentes  al tráfico de estupefacientes, así como a la asociación concertada  para  tales  fines (artículos 376 inciso 1º, 384 numeral 3 y 340 inciso 2º de  la  ley  599  de 2000, modificada por la ley 890 de 2004 y la ley 1121 de 2006),  que  ostentan  penas máximas de cincuenta y dieciocho años de prisión, razón  por  la  cual  es  obvio que no ha prescrito la acción, sin perjuicio de que el  término  haya  sido  o  no  interrumpido,  si se tiene en cuenta que los hechos  ocurrieron  entre  el  mes  de  octubre  de  2004  y  el  de  febrero  de  2006.   

Igualmente,   de   la  situación  fáctica  reseñada  en  precedencia,  salta  a  la  vista  que  los  hechos atribuidos al  ciudadano  filipino  de  ninguna manera constituyen delito político, por lo que  no  se  desconoce lo dispuesto en el artículo 35 inciso 3º de la Constitución  Política   y  en  el  artículo  décimo  del  convenio  suscrito  entre  ambos  países.   

Por último, en relación con los alegatos que  presentó  la  defensora  de ABDENIGO LLAGUNO MÉNDEZ (en el sentido de que esta  persona  no  es  responsable  de  los  hechos  que  se  le imputan), es menester  reiterar   que   el  examen  ejercido  por  la  Corte  dentro  del  trámite  de  extradición  tiene que limitarse al cumplimiento de lo previsto en los tratados  públicos  y  demás normas aplicables, razón por la cual no puede desbordar la  órbita  de  su  competencia, ni suplantar a la del estado requirente, que es el  encargado   de   investigar,   juzgar   y   sancionar,   si   es  del  caso,  al  solicitado.   

Por lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,  Sala  de  Casación  Penal,  EMITE  CONCEPTO FAVORABLE  a  la  solicitud  de  extradición de ABDENIGO LLAGUNO  MÉNDEZ,  presentada por el gobierno de la República de Francia a través de su  embajada  en  Colombia,  para  que  sea procesado en la investigación que se le  adelanta en el territorio del país requirente.   

Por    secretaría,   comuníquese   esta  determinación  al solicitado en extradición, a la defensa de esta persona y al  representante  del  Ministerio  Público,  al  igual que al Fiscal General de la  Nación para lo de su cargo.   

Devuélvase  el  expediente  al Ministerio de  Justicia y del Derecho para los trámites legales subsiguientes.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                             SIGIFREDO     ESPINOSA    PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                            AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

                                                                                                         

                                                              

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                         YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

      

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Idénticas  disposiciones recogen en la actualidad los artículos  18 de la ley 599 de 2000 y 490 de la ley 906 de 2004.   

2  Sentencia  C-780  de 2004, en la que se declaró exequible la ley  876   de   2004,   por   medio   de   la   cual   se   aprobó  el  Protocolo  Modificatorio  a la Convención de Extradición entre la  República de Colombia y el Reino de España.   

3  Sentencia  C-740  de  2000,  que  declaró  exequible la expresión “a      falta      de” del artículo 17 del decreto ley 100  de 1980, anterior Código Penal.   

4 Folios 7-10 y 7-25 de la carpeta.   

5  Folios 11-14 y 26-36 ibídem.   

6 Folios 11-12 ibídem.   

7 Folio  3 ibídem.   

8  Folios 98-99 ibídem.     

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