33383(07-04-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 33383  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                     Magistrado Ponente:   

                                                      ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                                      Aprobado Acta No. 98   

Bogotá, D.C., siete (7) de abril de dos mil  diez (2010)   

VISTOS:  

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  formulada  por  el  defensor de Alfonso Antonio Álvarez  Vasileff  contra  la  sentencia  de  junio  24  de 2009, por medio de la cual el  Juzgado  Primero  Penal del Circuito de Barranquilla confirmó la dictada por el  Juzgado  Quinto  Penal  Municipal de la misma ciudad el 17 de febrero del citado  año,  condenando  a  dicho acusado a la pena principal de un año de prisión y  multa  equivalente  a  15  salarios  mínimos  mensuales  legales como autor del  delito de inasistencia alimentaria.   

ANTECEDENTES:  

Mediante  sentencia  de febrero 9 de 1999 el  Juzgado  Séptimo  de  Familia  de  Barranquilla  dispuso que la patria potestad  sobre  las  menores  Ángela  María  y  Laura  Margarita Álvarez Patiño fuera  ejercida  conjuntamente  por  sus padres pero bajo la custodia de la progenitora  Luz  Angélica  Patiño  Díaz Granado y que la manutención corriera también a  cargo  de  los  dos, obligándose entonces el padre de aquellas, Alfonso Antonio  Álvarez  Vasileff  a  cancelar  como  cuota  alimentaria la suma de $240.000,oo  mensuales  y  a  cubrir  los  costos educativos. Sin embargo a partir del 1º de  febrero  de 2001 el progenitor de las menores dejó de suministrar los alimentos  debidos a éstas.   

Formulada   ante   tal  incumplimiento  la  correspondiente  denuncia la Fiscalía dispuso en febrero 11 de 2005 la apertura  de  sumario  al  que  vinculó  mediante  indagatoria a Alfonso Antonio Álvarez  Vasileff  y  que  calificó  en  resolución  de  marzo  21  de 2006 acusando al  sindicado por el punible de inasistencia alimentaria.   

Se  adelantó  seguidamente  la  etapa de la  causa  que  concluyó  con  las  sentencias  de  fecha  y  sentido ya reseñados  interponiendo  el  defensor  del  enjuiciado contra la del ad quem el recurso de  casación.   

LA DEMANDA:  

Con  el  propósito de que se garanticen los  derechos  fundamentales de su representado pero sin exponer argumento alguno que  indique  cuál  de  ellos  y  de  qué  modo resultó vulnerado, el defensor del  procesado  postula  al  amparo de la causal primera un cargo contra la sentencia  de  segunda  instancia, por considerar que con ella se infringió indirectamente  la  ley sustancial por errores de hecho derivados de falsos juicios de identidad  y de existencia.   

En  ese  orden  -afirma-  se tergiversaron o  distorsionaron  los testimonios de Luz Angélica Patiño, Ángela María y Laura  Margarita  Álvarez,  Sara  del  Carmen  y  Miguel Patiño, así como el de Otto  Pérez,  pues  se les hicieron producir efectos probatorios que no se derivan de  su  contexto  ya  que  ellos  no  demuestran  que  el acusado perciba un salario  superior  al  que  declaró, por eso mismo se termina también distorsionando la  versión  del  acusado  toda  vez  que  su  aserto fue el de que cumplió con su  obligación en la medida de sus posibilidades.   

En  cuanto  al  falso  juicio  de existencia  -sostiene  el  demandante-  se ignoró la inspección judicial adelantada por la  Policía  Judicial acerca de las condiciones en que vive el acusado, de modo que  aunado  todo  ello  se habría llegado a la conclusión que Álvarez Vasileff no  gana  más  de  los  cuatrocientos  mil  pesos  mensuales  que  declaró  y  que  consecuentemente  la  sustracción al cumplimiento de su obligación alimentaria  se encuentra justificada.   

Solicita  por  tanto  el  censor  se case la  sentencia  recurrida  y  en  su  lugar se dicte fallo de absolución a favor del  procesado  por  estar  demostrado  que  no  es  responsable  del delito imputado  “porque no se sustrajo de  su  prestación  alimentaria  sin  justa  causa,  todo  lo  contrario,  cumplió  eficazmente   en   la   medida   de   sus   posibilidades  lo  que  lo  hace  no  responsable”.   

CONSIDERACIONES:  

Siendo que el fallo impugnado fue dictado por  un  juzgado  penal  del  circuito, que de conformidad con el artículo 205 de la  Ley   600   de  2000  “la  casación  procede contra las sentencias proferidas en segunda instancia por los  Tribunales  Superiores  de Distrito Judicial y el Tribunal Penal Militar, en los  procesos  que  se  hubieren adelantado por los delitos que tengan señalada pena  privativa   de  la  libertad  cuyo  máximo  exceda  de  ocho  años”      y      que      “de  manera  excepcional, la Sala Penal  de           la           Corte           Suprema          de          Justicia,  disco                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 ecionalmente,  puede  admitir  la  demanda  de  casación  contra  sentencias de  segunda    instancia   distintas   a   las   arriba   mencionadas   … cuando lo considere necesario para el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales,  siempre  que  reúna  los  demás  requisitos  exigidos  por  la ley”, adviértese  de  entrada  la  ineptitud  del libelo presentado en tanto si bien es cierto fue  formalmente  propuesto  por  la  vía  excepcional,  como  le  era  exigible  al  impugnante  de  acuerdo  con  dicho  criterio,  no  menos  lo  es  que  en tales  condiciones  le  correspondía,  además  de  satisfacer los requisitos formales  previstos  en  el  artículo 212 de la citada ley, postular y demostrar, en aras  de  promover  la  discrecionalidad de la Sala, alguna de las dos situaciones que  habrían  hecho  posible  la admisión de la demanda, esto es la necesidad de un  desarrollo  jurisprudencial  o  de  garantizar  derechos fundamentales, mas como  evidentemente  no  lo hizo la consecuencia por ese motivo no podrá ser otra que  el     rechazo     del     libelo    sustentatorio    de    la    extraordinaria  impugnación.   

Es  que  en  este  evento  desconoció  el  libelista  dichos  elementos  de  procedencia  del  recurso  pero  más allá de  interponerlo  en esa modalidad omitió la exposición de cualquier argumento que  hiciere  ver  la necesidad de que la Sala interviniera en la búsqueda de alguno  de  los  señalados  objetivos,  sin  que  tampoco  pueda  en relación con ello  desentrañar  nada la Sala a partir del cargo formulado por supuestos errores de  hecho.   

“… es deber del  impugnante  (dijo  la  Sala  en  auto de febrero 26 de  2002,  radicación  No.  18447, en torno a la necesidad de su intervención para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia), indicar si lo  pretendido  es  fijar  el  alcance  interpretativo  de alguna disposición, o la  unificación  de  posiciones  disímiles de la Corte, o el pronunciamiento sobre  un   punto   concreto   que  jurisprudencialmente  no  ha  sido  suficientemente  desarrollado,  o  la  actualización  de  la  doctrina,  al  tenor de las nuevas  realidades  fácticas  y  jurídicas;  y, además, la incidencia favorable de la  pretensión  doctrinaria frente al caso y la ayuda que prestaría a la actividad  judicial,   por   trazar   derroteros   de   interpretación   con  criterio  de  autoridad…”.   

Y si a la garantía de derechos fundamentales  se  hace  relación, la demanda ni siquiera hace mención alguna a uno de ellos,  ni  mucho  menos determina de qué manera podrían estarse vulnerando por razón  de la valoración probatoria que dice cuestionar.   

La  casación excepcional o discrecional que  procedía  interponer  en  este  asunto  obligaba al impugnante a solicitar a la  Corte  la  admisión  de  su  libelo bajo una de las dos condiciones referidas o  ambas  y ello supone, obviamente, que el recurrente debe exponer de manera clara  y  coherente las razones por las cuales es necesaria la intervención de la Sala  con  esos  propósitos, por ende no es suficiente la mera proposición de cargos  cuando  de  lo  que  se  trata primero es de dinamizar la discrecionalidad de la  Sala  haciéndole ver por una argumentación seria, sólida y suficiente por sí  misma  la  necesidad de que intervenga en un asunto donde regularmente no sería  viable el recurso extraordinario.   

Como  en  las  anteriores  condiciones no se  persuade  a  la  Corte  sobre  la  necesidad de admitir la demanda examinada, su  rechazo  se impone más aún cuando no se aprecia la existencia de algún motivo  que  faculte la intervención oficiosa de la Sala en términos del artículo 216  del Código de Procedimiento Penal.   

En virtud de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir  la demanda de casación formulada  por el defensor de Alfonso Antonio Álvarez Vasileff.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase el expediente al despacho de origen.   

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS   

JOSÉ      LEONIDAS     BUSTOS  MARTÍNEZ                          SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                                       AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                      YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                    JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria    

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