33337(07-04-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso n.° 33337  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                    Magistrado Ponente:   

                                                      ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                                      Aprobado Acta No. 98   

Bogotá,  D.C., siete (7) de abril de dos mil  diez (2010)   

VISTOS  

Decide la Corte sobre la admisibilidad formal  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  Rosalba   Montoya,  contra  la  sentencia  proferida  por  el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga el 9 de julio  de  2009,  confirmatoria  del  fallo dictado en primera instancia por el Juzgado  1°  Penal  del Circuito Especializado de esa ciudad el 22 de diciembre de 2008,  que  condenó a la procesada a la pena principal de 16 años de prisión y multa  en  el  equivalente  a  2.000  s.m.l.m. como responsable del delito de tráfico,  fabricación o porte de estupefacientes.   

HECHOS     Y     RESEÑA     PROCESAL  RELEVANTE:   

Aparecen  glosados  en  el  fallo  impugnado,  así:   

“En  febrero  diecinueve  de  dos  mil tres la Fiscalía Veinticuatro Seccional de Roldanillo,  previa  solicitud  de  la  Policía  Nacional,  ordenó diligencia de registro y  allanamiento  al  inmueble  situado  en  la  carrera  10  número  13-132 de esa  localidad;  procedimiento  en  el  cual  fueron  privados  de  la  libertad  los  ciudadanos  Rosalba Montoya y José Wilder Téllez Santiago, e incautados 23.761  gramos        de        cocaína”.   

La investigación fue abierta por parte de la  Fiscalía  24 Seccional de Roldanillo en esa misma fecha, vinculándose mediante  indagatoria  a los dos incriminados (fls. 11 y 20), disponiéndose su detención  preventiva el 14 de marzo posterior.   

Previas  diversas vicisitudes procesales y el  cierre  instructivo,  el mérito de las pruebas fue calificado el 15 de julio de  2003  (fl.269),  acusándose  a  los  procesados  por  el  delito  de  tráfico,  fabricación   o   porte   de   estupefacientes   (arts.   376   y   384.3   del  C.P.).   

Decretada  la  ruptura  de la unidad procesal  -previo  decreto de nulidad parcial de lo actuado por auto del 3 de diciembre de  2003-se  emitieron  las  sentencias  de  primera  y  segunda  instancia  en  los  términos sintetizados en un principio.   

DEMANDA  

Dos  son  las  censuras  que dice promover el  defensor   de   la   imputada   contra   el  fallo  objeto  de  la  impugnación  extraordinaria.   

El           primero  dice  estar  fundado en la causal  primera   de   casación   y   se   postula  por  error  de  hecho  “en   la  apreciación  de  la  prueba  existente”, pues según su  concepto,  el  sólo  hecho de encontrar en la vivienda ocupada por la procesada  la  sustancia estupefaciente, no posibilita afirmar que la conducta sea punible,  estimando  que  existe  ausencia  de antijuridicidad, toda vez que el bien de la  salubridad  pública  tutelado  no fue “violentado        o        puesto       en       peligro”.   

         

El           segundo  ataque es edificado por la causal  tercera,  bajo  la  consideración  de estar viciada la diligencia de registro y  allanamiento,  toda  vez  que  no  se  efectuó  con  presencia  del  Ministerio  Público,  Fiscal  y  defensa técnica, razón suficiente para solicitar se case  el fallo y declare la nulidad puesta de presente.   

CONSIDERACIONES:  

Dos cargos, según queda sintetizado, aduce el  defensor  de  la  procesada Rosalba Montoya contra la sentencia recurrida en casación.   

Aun  cuando  el prioritario de ellos acusa el  fallo  de  haberse  emitido  dentro de una actuación viciada de nulidad y tiene  por  ende  asidero  en  la  causal  tercera,  es presentado en forma ciertamente  errónea    como   segundo  reproche,  pese  a  que  consecuente  con  los  efectos  inherentes a los vicios  procesales, debió postularse en primer orden.   

Al  margen  de  este liminar desacierto en la  secuencia  de  los  ataques,  cuando  el  actor  acude  a la causal tercera para  afincar  la  pretendida  existencia  de  irregularidades  en la práctica de una  prueba,  hace  notar  que  ha  equivocado  la  causal elegida, pues si a ello se  reduce  el  planteamiento,  realmente  expresa  vicios  predicables del medio de  convicción  y  no irregularidades sustanciales de un acto procesal, incurriendo  en  notable  impropiedad  al  escoger  la  vía  de nulidad cuando era lo propio  entonces  acudir  a la causal primera invocando el conocido error de derecho por  falso  juicio  de  legalidad  que, consecuencialmente, comprometería la prueba,  pero    en   ningún   momento   la   indemnidad   de   la   propia   actuación  procesal.   

Así  como  la falta de claridad y precisión  domina  esta  censura,  a  tal punto que conduce a su forzosa ineptitud, se debe  afirmar       igual       situación       respecto       del       primer  reproche  respaldado  en la causal  primera  sobre  el  simplista y genérico enunciado de estar incurso el fallo en  error  de  hecho  “en  la  apreciación  de  la  prueba  existente”;  laxitud  que  nunca  es  concretada en un particular e individual  elemento  de convicción, ni en alguno de los sentidos que corresponden al error  de  hecho  (falsos  juicios  de  existencia  por  omisión, por tergiversación,  identidad   o   falso   raciocinio),  abandonando  la  tacha  en  una  genérica  abstracción elusiva de la menor posibilidad de hacerse entendible.   

Reduce el fundamento de este reparo a afirmar  que  no  concurre  el  elemento  de antijuridicidad, sobre el endeble y no menos  infundado  argumento  según el cual al haber sido encontrada la droga incautada  dentro  de  la  casa  de  habitación de la incriminada, no se produjo menoscabo  para el bien jurídico.   

Como  bien  se  sabe,  en estos delitos no es  solamente  la salubridad pública el bien jurídico objeto de tutela penal, sino  diversos  concurrentes dado su carácter pluriofensivo y el hecho de tratarse el  de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes  un delito de peligro  presunto,   por   la  potencialidad  que  la  conducta  tiene  de  producir  con  probabilidad  una  lesión, que al ser presumida por la ley juris et de jure, no  admite prueba ni alegato en contra.   

Elocuentes,  pues,  los  desaciertos de orden  formal   y   de   fundamento   del   libelo   que   conducen   a   su  necesaria  inadmisión.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

INADMITIR la demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor de Rosalba  Montoya.   

Contra esta decisión no procede  recurso  alguno.   

Cópiese,   cúmplase   y   devuélvase  el  expediente al Tribunal de origen.   

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS   

JOSÉ       LEONIDAS     BUSTOS  MARTÍNEZ                       SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                                      AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                     YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                   JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *