33314(10-03-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n.° 33314  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 073  

        Bogotá, D.C., diez (10) de marzo de dos mil diez (2010).   

VISTOS  

         Resuelve  la  Corporación  la  renuncia  a la práctica de pruebas  presentada  por  la  defensora del señor JOSÉ JAVIER  ROLDÁN CHICA.   

ANTECEDENTES  

         Mediante  Nota  Verbal No. 1760 del 27 de julio de 2009 la Embajada  de  los  Estados  Unidos  solicitó  la  detención  provisional  con  fines  de  extradición   del   señor   JOSÉ  JAVIER  ROLDÁN  CHICA,  para  comparecer  a  juicio  por  los delitos  federales  de narcóticos dentro de la acusación No. 09-CR-300 (CPS) dictada el  13   de  mayo  del  citado  año  por  la  Corte  del  Distrito  Este  de  Nueva  York.   

         Con  fundamento  en  esa petición, el Fiscal General de la Nación  decretó  la  captura  del  solicitado  ROLDÁN CHICA  a  través  de Resolución del 30 de julio siguiente,  la  cual  se  notificó  al  citado  el 15 de septiembre de 2009 en la ciudad de  Cali.   

         Por  medio  de  Nota Verbal No. 2805 del 12 de noviembre del citado  año,  la  Representación  Diplomática  de  los  Estados  Unidos formalizó la  solicitud  de  extradición  del  señor  JOSÉ JAVIER  ROLDÁN  CHICA  para  comparecer  a  juicio  por  los  delitos  federales  de  narcóticos  dentro de la acusación No. 09-CR-300 (CPS)  dictada  el  13  de  mayo  de  2009  por  la  Corte  del  Distrito Este de Nueva  York.   

         A  su  vez,  el Ministerio de Relaciones Exteriores, con oficio No.  DAJI.E.2404  del  13 de noviembre de 2009 dirigido a su homólogo del Interior y  de     Justicia,     conceptuó:    “En  atención  a  lo  establecido  en nuestra legislación procesal  penal  interna, me permito manifestarle que por no existir Convenio aplicable al  caso  es  procedente  obrar  de  conformidad  con el ordenamiento procesal penal  colombiano”.   

         De  otra  parte,  el  Viceministerio  de Justicia y del Derecho con  oficio  No.  OF109-42809-DVJ-0300  del  15 de diciembre de 2009, remitió a esta  Corporación la Nota Verbal No. 1760 con la documentación reunida.   

         El  14  de  enero de 2010 el señor JOSÉ  JAVIER  ROLDÁN CHICA allegó a la actuación el poder  conferido  a la doctora Sandra Macollins Garvin Pinto,  quien  en  la  citada  fecha  designó como apoderada  suplente    a    la    doctora    Marisol   Escobar  Jiménez.   

En  tal virtud, con auto del 19 de enero de  2010  se  reconoció  personería  adjetiva  a las abogadas designadas y dispuso  correr  el  traslado  previsto  por el artículo 500 de la Ley 906 de 2004, para  que  los  intervinientes  solicitaran  la práctica de las pruebas que estimaran  necesarias,   del  cual  hizo  uso  la  defensora  suplente  en  los  siguientes  términos:   

“1             Oficiar a  quien  corresponda para que envíe las autorizaciones con las cuales el gobierno  Colombiano    por   medio   de   las   autoridades   judiciales   realizó   las  interceptaciones al abonado del señor JOSÉ JAVIER ROLDÁN.   

“2          Ordenar a la  Fiscalía   General   de  la  Nación  para  que  remita  las  transliteraciones  realizadas al abonado ya referenciado.   

“3           Se oficie a  la  Fiscalía  General  de  la Nación para que informe si existe investigación  por estos hechos similares.   

“4           Se requiera  al  gobierno  de  los  Estados  Unidos,  mas  (sic) concretamente a la Corte del  Distrito  Este  de Nueva York, para que aclare las circunstancias por las cuales  se  procedió  a realizar la captura con fines de extradición del señor ROLDAN  CHICA,   con   base   en  cinco  cargos  y  en  la  Acusación  formal  aparecen  cuatro”.   

         A   los   nueve   días,   la   misma   profesional  presentó  una  comunicación en la cual señaló:   

“…mediante el  presente  escrito  me  permito  solicitar  se  sirva  desestimar la solicitud de  pruebas  que  dentro  del  término  legal  esta  defensa  requirió”.   

         En  consecuencia,  previo  a  resolver  la petición y a efectos de  darle  a conocer al imputado tal situación, con auto de fecha 16 de febrero del  presente  año,  se  dispuso  requerirlo para que se pronunciara sobre el asunto  planteado por su abogada.   

         En  efecto, el día 17 del mismo mes y año, el señor ROLDÁN  CHICA  fue enterado en su sitio  de  reclusión  de  la  petición,  y  transcurrido  el  término  para  que  se  pronunciara     al     respecto,     omitió    dar    contestación.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          Habida  cuenta  que  el Ministerio de Relaciones Exteriores indicó  en  su  oficio  No.  OF109-42809-DVJ-0300  del  15 de diciembre de 2009 que este  trámite  se  rige por “el  ordenamiento  procesal penal colombiano”,  resulta  evidente  que de conformidad  con  ello,  todos  los  intervinientes  deben  contar con las mismas facultades,  derechos,  prerrogativas y oportunidades que dispone dicha legislación para los  sujetos procesales.   

         En  el  caso  particular  se observa que la petición de renuncia a  pruebas  presentada por la defensora sólo está suscrita por ella y en el poder  que  le  confirió el señor ROLDÁN CHICA no le otorgó aquella facultad de forma expresa.   

De acuerdo al inciso quinto del artículo 70  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  al  cual  se  acude  en aplicación del  principio  de  integración consagrado en el artículo 25 de la Ley 906 de 2004:  “El  apoderado no podrá  realizar     actos…  reservados   exclusivamente   por   la   ley   a   la   parte  misma…      salvo      que…lo   haya   autorizado   de   manera  expresa.”   

En  tal  cometido se tiene que el artículo  8º  de  la  Ley  906  de  2004,  aplicable  a  este  asunto en tanto los hechos  investigados  ocurrieron  con  posterioridad  a  la  entrada  en vigencia de tal  normatividad  adjetiva,  señala,  entre  otros,  que  son derechos del imputado  “(l)    Renunciar a los derechos contemplados en  los  literales  b)  y  k) siempre y cuando se trate de una manifestación libre,  consciente,  voluntaria  y  debidamente informada. En el evento de los literales  c)  y  j) requerirá siempre  el       asesoramiento       de       su       abogado      defensor”  (negrillas  y  subrayas  fuera  de  texto).   

         El citado literal b) preceptúa:   

“No  autoincriminarse  ni incriminar a su cónyuge, compañero permanente o parientes  dentro   del   cuarto   grado   de   consanguinidad   o   civil,  o  segundo  de  afinidad”.   

Por    su    parte,   el   literal   k)  señala:   

“Tener un juicio  público,  oral, contradictorio, concentrado, imparcial, con inmediación de las  pruebas  y  sin  dilaciones  injustificadas, en el cual pueda, si así lo desea,  por  sí  mismo  o  por  conducto  de su defensor, interrogar en audiencia a los  testigos  de cargo y a obtener la comparecencia, de ser necesario aun por medios  coercitivos,  de  testigos  o  peritos  que  puedan arrojar luz sobre los hechos  objeto         del        debate”.   

         A su vez, el literal c) establece:   

“No se utilice  el    silencio    en    su    contra”.   

Y    finalmente,    el    literal    j)  dispone:   

“Solicitar,   conocer   y   controvertir   las  pruebas”  (subrayas  fuera de texto).   

         Por   lo  tanto,  es  evidente  que  los  derechos  reseñados  son  patrimonio  personal del requerido de acuerdo a las especificidades del trámite  de  extradición,  por  lo  cual a él también le compete pronunciarse sobre la  renuncia  a  la práctica de pruebas, salvo, como lo dispone el artículo 70 del  Código     de     Procedimiento    Civil,    que    de    forma    “expresa”  confiera  la  facultad precisa para  hacerlo, lo cual en el caso particular no ha ocurrido.   

         En  consecuencia, como en definitiva en este asunto la defensora no  está  facultada  para  renunciar  a  la  práctica  de  pruebas  a nombre de su  representado,  la conclusión que sin dificultad se obtiene es que procesalmente  resulta impertinente acceder a la solicitud.   

Por  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

DENEGAR la renuncia  a  la solicitud de práctica de pruebas manifestada por la abogada defensora, de  conformidad con las razones expuestas en la anterior motivación.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                            AUGUSTO    J.    IBÁÑEZ  GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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