33313(21-04-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 33313  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 120  

Bogotá,  D.  C., veintiuno (21) de abril de  dos mil diez (2010)   

V I S T O S  

La  Corte  conceptúa  sobre la solicitud de  extradición  del  ciudadano  colombiano  FIDEL ALBERTO  RUALES  VALLEJO, elevada por el Gobierno de los Estados  Unidos de América.   

L  A     S O L I C I T U  D   

El  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América,  mediante  Nota  Verbal  número  2836  del  12  de noviembre de 2009,  solicitó    la    extradición    del    ciudadano    colombiano   Fidel  Alberto  Ruales  Vallejo,  a  quien  requiere  con  el  fin  de  que  comparezca  en  juicio por delitos federales de  narcotráfico,  conforme  a  la acusación número 09-CR-10216-MLW dictada el 22  de  julio de 2009 por el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos, Distrito de  Massachussets.   

1.    La  acusación dictada en contra del solicitado   

1.1.   El  Gran  Jurado del Distrito de  Massachussets,   el   22   de  julio  de  2009,  dictó  la  acusación  número  09-CR-10216-MLW,  a  través  de  la  cual  formuló en contra del solicitado en  extradición,   ciudadano   colombiano  Fidel  Alberto  Ruales Vallejo, el siguiente cargo:   

“CARGO   1   

“(Título   21,   Código   de   los  Estados  Unidos,  Sección  963  –Asociación  Delictuosa  para  Importar  y  Manufacturar  y  Distribuir  Cocaína  para  la  Importación  Ilícita–)    

“Desde una fecha  desconocida  por el Gran Jurado, pero desde cuando menos en o alrededor de marzo  de  2007  y  continuando en lo sucesivo hasta en o alrededor de la fecha de esta  acusación   formal,  el  Colombia,  Sudamérica,  y  en  otros  lugares,…  5.  FIDEL     ALBERTO    RUALES    VALLEJO,       alias       ‘Cui’…,  los acusados en ésta, a sabiendas  e  intencionalmente  se  combinaron, conspiraron, confederaron y acordaron entre  sí  y  con  otras  personas,  conocidas y desconocidas por el Gran Jurado, para  cometer  los  siguientes  delitos  en  contra  de  los  Estados  Unidos:  (1)  a  sabiendas,   ilícita   e  intencionalmente  importar  cocaína,  una  sustancia  controlada  de  la Lista II, a los Estados Unidos de un lugar externo de este, a  saber,  Colombia,  Sudamérica,  en  contravención  de  la  Sección 952(a) del  Título  21  del  Código de los Estados Unidos, y  (2) para manufacturar y  distribuir  cocaína, una sustancia controlada de la Lista II, con la intención  y  a  sabiendas  de  que  dicha  sustancia  sería importada ilícitamente a los  Estados  Unidos,  en  contravención  de  la Sección 959(a), del Título 21 del  Código de los Estados Unidos.   

“Se  argumentó  además   que  la  asociación  delictuosa  descrita  en  esta,  implicó  cinco  kilogramos  o  más  de  una  mezcla  y una sustancia que contenía una cantidad  detectable   de   cocaína,   una  sustancia  controlada  de  la  Lista  II.  De  conformidad,  la Sección 960(b)(1)(B) del Título 21 del Código de los Estados  Unidos, reaplica a este cargo.   

“Todo lo anterior  en  contravención  de la Sección 963 del Título 21 del Código de los Estados  Unidos.   

1.2.   Los  acontecimientos  objeto  de  investigación  e imputación del citado cargo formulado en su contra, motivo de  la solicitud de extradición, son los siguientes:   

“La  investigación  ha  revelado  que  Álvarez  Bastidas  es  el líder de una gran  organización  de  tráfico  de  narcóticos  que importa cocaína a los Estados  Unidos.  Castro  Meza,  Castro  Caicedo,  y Castro Cortés son lugartenientes de  Álvarez  Bastidas.  Castro  Meza  y  Castro  Cortés  trabajan directamente con  Filipino  Merchant  Marines para hacer los arreglos de transporte de la cocaína  que  sale  de  Colombia, mientras que Castro Caicedo trabaja directamente con un  narcotraficante  de  las  Bahamas.  Específicamente,  Castro  Meza  le  ha dado  instrucciones  a  Merchant  Marines  de  llevar  cocaína desde Colombia a Nueva  Orleáns,  Luisiana,  en  los Estados Unidos. Además, Castro Meza le dijo a una  fuente  confidencial  (CS-1) que dicha CS-1 podría ganar $3.500 dólares de los  Estados  Unidos  por  kilogramo  transportando  cocaína  a  los Estados Unidos.  Zapata  Sánchez  controla  las  rutas  terrestres en Colombia por las cuales la  cocaína  de Álvarez Bastidas debe pasar cuando está siendo transportada desde  el  laboratorio  al  puerto  en  Buenaventura;  y por lo tanto Álvarez Bastidas  tiene  que  solicitar  el permiso de Zapata Sánchez antes del transporte de los  cargamentos.  Álvarez  Bastidas  está en contacto directo con Zapata Sánchez.  Finalmente,  Merino  Cuarán  opera  el laboratorio que suministra la cocaína a  Álvarez  Bastidas. Morcillo Molina asiste a Merino Cuarán en la operación del  laboratorio  de  cocaína.  Ruales Vallejo   también  trabaja  muy  de  cerca  con  Álvarez  Bastidas  para  coordinar grandes cargamentos de cocaína.   

“Todos   los  acusados  han  sido  escuchados  en  conversaciones  telefónicas  con  Álvarez  Bastidas  interceptadas legalmente hablando sobre los delitos de transacciones o  despachos  de  narcóticos.  Además,  entre  abril  de  2008 y febrero de 2009,  autoridades  colombianas  de  las  fuerzas  del orden incautaron aproximadamente  2.000  kilogramos  de  cocaína  en  Colombia,  la mayor parte de la cual era de  propiedad   de   la   organización  de  tráfico  de  narcóticos  de  Álvarez  Bastidas.   

“Estados Unidos  probará  su caso contra Álvarez Bastidas, Castro Meza, Zapata Sánchez, Castro  Caicedo,  Ruales  Vallejo,  Morcillo  Molina,  Merino Cuarán, y Castro Cortés a través de varios tipos de  evidencia,   incluyendo  conversaciones  telefónicas  legalmente  grabadas  por  oficiales  de  las  fuerzas  del  orden, cocaína incautada por oficiales de las  fuerzas  del  orden,  y  testimonio  de testigos del gobierno que cooperan en el  caso.   

“Todas   las  acciones  adelantadas  por  el  acusado  en  este  caso  fueron  realizadas  con  posterioridad      al      17      de      diciembre     de     1997”.   

2.    Los  documentos allegados   

La documentación remitida por el Gobierno de  los  Estados  Unidos  de  América que sustenta la solicitud de extradición del  ciudadano    colombiano    Fidel    Alberto   Ruales  Vallejo, es la siguiente:   

2.1.   Copia  de  la acusación número  09-CR-10216-MLW  dictada  el  22 de julio de 2009 por el Tribunal de Distrito de  los   Estados   Unidos,   Distrito   de   Massachussets,  en  contra  de Fidel Alberto  Ruales Vallejo.   

2.2.   Las  declaraciones  juradas  de  Zachary  R.  Hafer,  Fiscal  Auxiliar  de los Estados Unidos para el Distrito de  Massachussets,  y  de  Dennis  A.  Barton, Agente Especial de la Administración  para el Control de Drogas (DEA), las   

que  respaldan  la  acusación  en contra de  Fidel     Alberto     Ruales    Vallejo.   

El Fiscal Auxiliar de los Estados Unidos para  el  Distrito  de  Massachussets,  señor  Zachary  R.  Hafer, en su declaración  explica  los  alcances  jurídicos  de  la  acusación,  hace una descripción y  vigencia  de  los tipos penales imputados y realiza una síntesis de los hechos,  de  la  actuación  procesal  y  de  los  cargos  atribuidos  al  solicitado  en  extradición.   

A su vez, el Agente Especial Dennis A. Barton  relata,  de manera detallada,  los  hechos  objeto  de   investigación    y    juzgamiento   ante   el   citado  Tribunal  y  la  participación  en  los  mismos  por  parte  del  requerido  en  extradición,  respecto  de  quien suministra la información necesaria sobre su  identidad.   

2.3.    Copia   del   texto   de  las  disposiciones  del  Código de los Estados Unidos que se afirman fueron violadas  por  el  solicitado en extradición y que se encontraban vigentes para la época  de los hechos.   

2.4.   Se  allegó copia de la orden de  arresto dictada en contra del requerido.   

2.5. En la Nota Verbal número 2836 del 12 de  noviembre  de 2009, mediante la cual se formalizó la solicitud de extradición,  se     informó    que    Fidel    Alberto    Ruales  Vallejo,    “también  conocido  como  ‘Fidel       Alberto       Ruales  Vallijo’,   también  conocido  como  ‘Cui’,  es  ciudadano  de Colombia, nacido el 14 de diciembre  de   1973,   en   Colombia.   Es   portador   de   la   cédula  colombiana  N°  98.387.394”.   

2.6.  La Embajada de los Estados Unidos  de  América,  mediante  Nota  Verbal  número  2139 del 8 de septiembre de 2009  solicitó  la  captura  con  fines  de  extradición de  Fidel   Alberto   Ruales  Vallejo,  documento  que  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores remitió al Fiscal General de la Nación,  Despacho que, en la citada fecha, ordenó su aprehensión.   

Según  información  suministrada  por  la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  la  resolución  que  dispuso  la  captura  de    Fidel   Alberto   Ruales   Vallejo,  identificado  con la cédula de ciudadanía número 98.387.394 de  Pasto, le fue notificada personalmente el 16 de septiembre de 2009.   

2.7.   La solicitud de extradición fue  formalizada  mediante  la  Nota Verbal  número 2836 del 12 de noviembre de  2009,  emitida  por la Embajada de los  Estados  Unidos  de   América     y     dirigida     al     Ministerio   de   Relaciones   Exteriores   de   Colombia,  con  la   que   se   adjuntó   la  documentación que apoya  el   pedido    de    extradición   de   Fidel Alberto Ruales Vallejo.   

3.  La normatividad que rige al presente  trámite  es  la  contemplada  en  Libro  V,  Capítulo  Segundo  del Código de  Procedimiento  Penal  de  2004,  en  la  medida que no existe en el momento  convenio  aplicable  que  regule  el   asunto,  como  así lo conceptuó la  Directora  de  Asuntos  Jurídicos  Internacionales del Ministerio de Relaciones  Exteriores,  según  oficio  número  DAJI.E.  2514 del 13 de noviembre de 2009,  quien  además certificó que  la  documentación  del  expediente  procedente  de  la  Embajada de los Estados  Unidos  de  América,  fue  presentada  “debidamente   autenticada”.   

PERÍODO   PROBATORIO  

Mediante providencia del 10 de marzo de 2010,  la  Sala  no ordenó la práctica de las pruebas solicitadas por la defensa y el  Ministerio    Público,    ni   consideró   necesario   decretar   ninguna   de  oficio.   

LAS    ALEGACIONES    DE   LAS  PARTES   

1.  Las presentadas  por el Procurador Primero Delegado para la Casación Penal   

El  representante  del  Ministerio Público,  luego  de  relacionar de manera  detallada los hechos, los antecedentes, el  trámite  adelantado,  los  instrumentos  allegados a este diligenciamiento y de  mencionar  las  normas  aplicables  al  caso, dice que, en lo relacionado con la  validez  formal  de  los  documentos, el Estado solicitante aportó, debidamente  traducidas  y  autenticadas, la providencia acusatoria, en la cual se reseña el  lugar  y  las  fechas  donde  ocurrieron  los  hechos  y el delito imputado, las  distintas  normas  penales,  las  declaraciones de apoyo a la  solicitud de  extradición  y  la  orden de captura, motivo por el cual concluye que se cumple  cabalmente con esta exigencia legal.   

Respecto  a  la  demostración  plena  de la  identidad  del  requerido,  asevera  que  es  otra  exigencia  que  se encuentra  satisfecha,  toda  vez que los datos suministrados por las autoridades del país  requirente  coinciden con los de la persona que fue notificada de la resolución  expedida  por  la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  por medio de la cual se  ordenó  su  captura  y  que en este momento se encuentra privada de la libertad  con fines de extradición.   

Agrega  que  los  documentos  allegados  al  presente  trámite  se  consignaron sus datos personales, es decir, que se trata  de  un ciudadano colombiano, nacido el 14 de diciembre de 1973 y que es portador  de  la  cédula  de  ciudadanía número 98.387.394, datos que coinciden con los  que     suministró     Fidel     Alberto    Ruales  Vallejo.   

En  lo que tiene que ver con el principio de  la   doble  incriminación,  sostiene  que  el  único  cargo   imputado   a  Fidel  Alberto  Ruales  Vallejo  encuentra adecuación típica  en  el  artículo  340 del Código Penal, modificado por los artículos 8° y 19  de  las  leyes  733 de 2002 y 1121 de 2006, en concordancia con el artículo 376  ibidem,  modificado  por el artículo 14 de la Ley 890 de 2004, el cual consagra  el   delito   de  concierto  para  delinquir  relacionado  con  el  tráfico  de  estupefacientes,  sancionado  con  pena  superior  a  cuatro  años, aspecto que  conlleva a concluir que también se cumple con este postulado.   

En  lo  que respecta a la equivalencia de la  providencia   dictada   en   el   país    solicitante,  tampoco  encuentra  inconveniente  alguno,  por  cuanto la  acusación dictada en el extranjero  contiene  los  cargos  de  los  cuales  se   debe  defender el acusado, sin  olvidar  que  dicha  pieza  se  constituye en  presupuesto procesal para la  iniciación   de  la  etapa  de  juzgamiento,  que  culmina  con  la  respectiva  sentencia,   además  de  que  contiene  una   relación   de   los   hechos,   con  especificación  de  las  circunstancias   de    tiempo,   modo  y  lugar  en  que  ocurrieron  y  la  calificación  jurídica  de  la  conducta, con indicación de las disposiciones  sustanciales  aplicables,  lo  cual  permite  colegir  que  dicha pieza procesal  guarda  correspondencia  con   la  acusación  prevista  en nuestro sistema  penal.   

En  consecuencia,  estima  el  Delegado  del  Ministerio  Público  que en este  caso las formalidades legales se cumplen  cabalmente  para  que  la  Corte   proceda  a  emitir concepto favorable  respecto  de  la  solicitud  de  extradición    del  ciudadano  colombiano  Fidel  Alberto Ruales Vallejo.   

En   orden   a   garantizar  los  derechos  fundamentales  del ciudadano colombiano requerido en extradición, el Procurador  Delegado  solicita  a la Corte proceda a exhortar al Gobierno Nacional para que,  en  caso  de  que  se  conceda,  se  condicione la misma en el sentido de que el  solicitado  no  sea juzgado por hechos anteriores ni distintos a los que motivan  la  extradición,  ni  sometido  a  prisión  perpetua,  ni  a  tratos  crueles,  inhumanos o degradantes.   

2.    Las  presentadas por la defensa   

El defensor de Fidel  Alberto   Ruales   Vallejo,   luego  de  recodar  los  presupuestos  legales  sobre  los  cuales  la Corte debe fundar el concepto y de  precisar  los  requisitos  formales que establece el artículo 337 de la Ley 906  de  2004  para  emitir  por parte de la Fiscalía la correspondiente acusación,  afirma  que  en este caso no se cumple con la exigencia de la equivalencia de la  providencia proferida por el país solicitante.   

En  efecto,  estima  la  defensa  que  el  indictment  “no cumple los  requisitos  de  una  resolución  de  acusación, pues resulta claro que no hace  más  que  una narración gaseosa de la intención de conspiración por parte de  mi  prohijado  que  requiere  en  extradición  y  otra  serie  de  personas por  introducir  materias  estupefacientes  a  los  Estados  Unidos de Norteamérica,  exposición   sin   fundamentos   formales   y   materiales   exigidos   por  la  ley”.   

Considera que el indictment es “gaseoso”,  por  cuanto  que  respecto  de  las  interceptaciones  telefónicas  referidas  por el Agente de la DEA Dennis Barton  no  se allegó “siquiera la  numeración  de  los  abonados  telefónicos  interceptados y cuál la razón de  ello”,  situación  que le  permite  concluir  que  “no  existieron      tales      interceptaciones      para      conspirar”, además de que la narración fáctica  hecha    por   aquél   funcionario   “carece    de    detalles”,      relato      que,     en     su     criterio,     “no  tiene nada que ver con la supuesta  conspiración   criminal   en   contra   del   coloso   Estado   del   Norte  de  América”.        

En  fin,  en  su  criterio, el “el              indictment  norteamericano”  no cumple  los  requisitos  propios  del  principio  de  equivalencia,  máxime  cuando  no  contiene  el  mínimo  de prueba exigida en nuestra legislación para efectos de  la  acusación,  razón  por  la  cual  solicita  a la Corte emitir en este caso  concepto desfavorable a la extradición de su defendido.   

CONCEPTO      DE    LA   CORTE   

I.    Precisión previa   

El  planteamiento hecho por el defensor del  requerido  en  extradición  se   responderá  en el momento en que la Sala  estudie  en este concepto la  exigencia legal relativa a la equivalencia de  la providencia proferida en el  extranjero.   

II.        Cumplimiento de los requisitos legales   

El  artículo  502  de  la  Ley 906 de 2004  estatuye  que  el  concepto  que  emite   la  Sala  debe  estar centrado en  establecer  i)  la  validez formal de la  documentación presentada, ii) la  demostración  plena  de la identidad del  solicitado, iii) el principio de  la  doble  incriminación, iv) la equivalencia de la  providencia proferida  en  el  extranjero y, cuando fuere el caso, v) el cumplimiento de lo previsto en  los tratados públicos.   

En esas condiciones, se procede a emitir el  concepto en los siguientes términos:   

1.   La   validez       formal       de      los      documentos   aportados   

Advierte  la  Sala  que  la  documentación  presentada   como   soporte  de  la  petición  de  extradición  de  Fidel  Alberto Ruales Vallejo, cumple con  las  exigencias  legales  contempladas  en los Códigos de Procedimiento Penal y  Civil para tenerla como apta para fundar el respectivo concepto.   

En efecto, no hay duda que los documentos se  allegaron   por  vía  diplomática,  habiendo  sido  debidamente  traducidos  y  autenticados,  dentro  de  los  cuales  obra  la  copia de la acusación número  09-CR-10216-MLW,  dictada  el 22 de julio de 2009 por el Tribunal de Distrito de  los  Estados  Unidos,  Distrito  de  Massachussets,  la  cual fue firmada por el  Presidente  del Gran Jurado y el Fiscal Auxiliar ante el citado Tribunal, señor  Zachary  R.  Hafer,  documento cuya autenticidad de su contenido fue certificado  con  la  firma  y  el  sello  pertenecientes al Subsecretario de dicho Tribunal,  señor Donald LaRoche.   

A su vez, obran las declaraciones juradas de  Zachary  R.  Hafer,  Fiscal  Auxiliar  de los Estados Unidos para el Distrito de  Massachussets,  y  de  Dennis  A.  Barton, Agente Especial de la Administración  para  el  Control  de  Drogas (DEA), rendidas, el 26 de octubre de 2009, ante la  Juez  Magistrada  de  los  Estados  Unidos,  Distrito  de Massachussets, señora  Judith  G.  Dein, cuyos contenidos y traducción al español, junto con el resto  de  la  documentación  que las acompaña, fueron certificados, el 29 de octubre  de  dicho  año, por Thomas C. Black, Director Asociado de la Oficina de Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal,  del Departamento de Justicia de los  Estados Unidos.   

Así  mismo  aparece  que la documentación  anexa  hace  referencia  a  la  orden de arresto, a la acusación y a las normas  aplicables  al  caso,  esto es, Título 18, Sección 3282 (delitos no conminados  con  la  pena  de  muerte),  y  Título  21,  Secciones 812 (lista de sustancias  controladas),  952  (importación  de  sustancias controladas), 959 (tráfico de  estupefacientes),  960  (actos  prohibidos)  y  963  (asociación ilícita), del  Código de los Estados Unidos.   

Por  su  parte,  la rúbrica y el cargo del  señor  Thomas  C.  Black fueron certificados por el señor Eric H. Holder, Jr.,  Procurador   de   los  Estados  Unidos  de  América,  quien  según  su  propia  afirmación  escrita,  ordenó  que  se  estampara  el sello del Departamento de  Justicia  de  los  Estados  Unidos,  siendo  atestada  la firma de aquél por el  Director  Adjunto  de  la  Oficina  de  Asuntos Internacionales, División de lo  Penal,  y  el sello del Departamento de Estado fue ordenado por la Secretaria de  Estado,  señora  Hillary  Rodham  Clinton, de cuyo nombre dio fe el Auxiliar de  Autenticaciones de la misma oficina, señor Patrick O. Hatchett.   

Por  último,  dichos  documentos  fueron  presentados   el  3  de  noviembre  de  2009  para  su  autenticación  ante  el  Vicecónsul  de  Colombia  en  Washington D. C., señor René Correa Rodríguez,  como  así  lo constató y lo avaló la Oficina de Legalizaciones del Ministerio  de  Relaciones Exteriores, cumpliéndose con lo establecido por el artículo 259  del  C.  de  P. Civil, modificado por el 1°, numeral 118 del D. E. 2282 de 1989  que  dice:  “Los documentos  públicos  otorgados en país extranjero por funcionario de éste o con  su  intervención,    deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el  cónsul  o agente  diplomático de la República, y en su defecto por el de  una  nación  amiga,  lo  cual hace presumir que se otorgaron conforme a la  ley  del  respectivo  país.  La  firma  del  cónsul  o  agente diplomático se  abonará  por  el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, y si se trata  de  agentes  consulares de un país amigo, se autenticará previamente  por  el  funcionario  competente  del  mismo  y  los  de  éste  por el cónsul   colombiano”,  disposición  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de integración previsto en los  artículos  25  y  495,  último  inciso,  del Código de Procedimiento Penal de  2004.   

Además,  la  Oficina de Asuntos Jurídicos  Internacionales   del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  mediante  oficio  DAJI.E.  2514  del  13  de  noviembre  de 2009, certificó que la documentación  procedente  de  la  Embajada  de  los  Estados Unidos de América fue presentada  “debidamente  autenticada”.   

Por  lo  tanto,  teniendo  en cuenta que la  solicitud  de  extradición del ciudadano Fidel Alberto  Ruales  Vallejo se hizo por la vía diplomática y que  en  la  expedición  y  trámite  de los mencionados documentos, así como en su  traducción,  se cumplieron todos los ritos formales de legalización prescritos  por  las  normas  de  los  Estados Unidos de América, la Corte los tendrá como  aptos  para  servir  de prueba en este asunto, cumpliéndose así con la primera  exigencia legal.   

2.  La   identificación     plena     del     solicitado    en   extradición   

No    hay   duda   que   el   ciudadano  colombiano  Fidel  Alberto  Ruales Vallejo,  a  quien  se  refiere  este trámite, es la persona solicitada en  extradición por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

En efecto, de la documentación remitida por  vía  diplomática se colige claramente,  como  lo  destaca   el    Procurador    Delegado,    que   se   trata   de    Fidel   Alberto   Ruales   Vallejo,  pues  basta  observar  que  el  número de cédula  de   ciudadanía   que   suministró  la  Embajada  de   los   Estados  Unidos   de  América,  a  través   de    las   Notas   Verbales   números   2139   y  2836    del    8   de   septiembre   y   del   12    de    noviembre    de    2009,  respectivamente,   concuerda   con   el   que   aparece  en  el   informe    de   captura   rendido   en  Puerto   Asís   (Putumayo)   por   el   Departamento  Administrativo de Seguridad  (DAS),  en  el  acta de notificación personal de la providencia por medio de la  cual  se  dispuso su captura y en la diligencia mediante la cual se le comunicó  sus  derechos de capturado (98.387.394), además de que dicho aspecto no ha sido  cuestionado por el solicitado ni por su defensor.   

Igualmente,  todos  los datos suministrados  coinciden  con los que obran en la documentación, es decir, que nació en Pasto  (Nariño)  el  14  de  diciembre  de  1973  y  se  identifica  con la cédula de  ciudadanía  N°  98.387.394  expedida  en  Pasto,  información  que  concuerda  integralmente  con  aquella  que  aparece  registrada en el acta a través de la  cual  se  le  enteró de sus derechos de capturado, sin dejar pasar por alto que  se  aportó  una  copia  de  su  tarjeta  decadactilar  y  una fotografía de su  rostro.   

En    esas   condiciones,   resulta   evidente   que   la   persona  detenida   es    Fidel   Alberto   Ruales   Vallejo,  de  nacionalidad  colombiana y es el ciudadano  requerido en  extradición por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

3.  El   principio  de  la  doble  incriminación   

De  conformidad  con  el  numeral  1°  del  artículo  493  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  para  que  la  extradición  se  pueda  conceder  se  requiere que el hecho que la motiva esté  previsto  como  delito  en Colombia y reprimido con una sanción privativa de la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

Teniendo  en  cuenta  la acusación número  09-CR-10216-MLW,  dictada  el 22 de julio de 2009 por el Tribunal de Distrito de  los  Estados  Unidos,  Distrito  de  Massachussets,  se  sabe que a Fidel   Alberto   Ruales  Vallejo,  en  el  CARGO  1,  se le acusó  de                    “concertarse”  para   i)  “importar  cinco   kilogramos  o  más  de  una  sustancia  controlada  (cocaína)  con  la  intención  de  importarla  a  los  Estados  Unidos  desde un lugar fuera de los  Estados    Unidos”,   y  para          ii)       “producir  y  distribuir una sustancia controlada (cocaína), con el  conocimiento  de  que dicha sustancia sería importada ilegalmente a los Estados  Unidos”, según las normas  penales del país requirente en precedencia citadas.   

En esas condiciones, advierte la Sala que la  conducta  referida  en  dicho  cargo, de acuerdo con los hechos que se imputan y  las  normas  allegadas,  encuentran adecuación típica en nuestro sistema penal  en  lo  reglado en el artículo 340, inciso segundo, del Código Penal, esto es,  Ley  599  de  2000, (modificado por el artículo 8° de la Ley 733 de 2002 y por  el  artículo  19  de  la Ley 1121 de 2006, en concordancia con el artículo 376  (modificado   por  el  artículo  14  de  la  Ley  890  de  2004)  de  la  misma  codificación),    el    cual    consagran    el    delito    de    concierto  para  delinquir  con  el fin de  cometer  el  delito  tráfico de estupefacientes, habida cuenta que, como quedó  visto,    “junto     con     otros”,  con  conocimiento  de  causa  e intencionalmente, se concertó      para      “importar”,              “producir”         y         “distribuir”   cinco  kilogramos  o  más  de  una  sustancia ilícita determinada como cocaína.   

Cabe  agregar  que  el mencionado delito de  concierto  para  delinquir,  relacionado  con el tráfico de estupefacientes, en  nuestra  legislación  contemplan  pena  que  oscilan  entre  8  y  18  años de  prisión.   

Así, entonces, surge evidente que se cumple  con el principio de la doble incriminación.   

4.    Equivalencia   de   la       providencia       proferida       en       el   extranjero   

Advierte  la  Corte  que,  contrario  a  lo  afirmado  por  el  defensor del solicitado en extradición, no existe dificultad  alguna  para  concluir  que  se  cumple  con  el  requisito  de  la equivalencia  contemplado  en  el  numeral  2° del artículo 493 del Código de Procedimiento  Penal   de   2004,   el   cual  exige  “que  por  lo  menos  se  haya dictado en el exterior resolución de  acusación     o    su    equivalente”.   

En  efecto,  en  este caso no queda ninguna  duda  que  la acusación número 09-CR-10216-MLW, dictada el 22 de julio de 2009  por  el  Tribunal  de Distrito de los Estados Unidos, Distrito de Massachussets,  en   contra   del   ciudadano   Fidel  Alberto  Ruales  Vallejo  y  con  fundamento  en la cual se solicita su  extradición,  corresponde  a  la acusación en la legislación colombiana, pues  además  de  que  con  dicho acto procesal la actuación subsiguiente no es otra  distinta  al  juicio  oral que finaliza con el respectivo fallo de mérito, como  aquí  sucede,  desde  el  punto  de  vista formal es específica en señalar el  lugar  y  la fecha o época en que los hechos tuvieron lugar, los nombres de los  partícipes  y  la  calificación jurídica de la conducta, lo cual satisface en  suficiencia los aspectos fácticos y jurídicos de la imputación.   

Además,  en  la  documentación  anexa que  sirve  de  apoyo a la solicitud de extradición no sólo se indica el nombre del  acusado,  sino  los  lugares  y  fechas o épocas en que tuvieron ocurrencia los  actos  determinantes  del  delito por el cual se convoca a juicio, datos que son  recogidos en el indictment que profirió el Gran Jurado.   

Si  a  ello  se  agrega que la legislación  procesal  de  los  Estados  Unidos  de  América  se estructura sobre el sistema  acusatorio,  y  que el proyecto de acusación lo presenta el fiscal y lo aprueba  el  gran  jurado  después  de examinar la evidencia allegada por aquél, que en  éste  la  acusación  es  un escrito que contiene un pliego de cargos formulado  por  la  Fiscalía  en  contra  del  procesado  para que se defienda de ellos en  juicio,  que  incluye  la  individualización del acusado, una relación clara y  sucinta  de  los  hechos jurídicamente relevantes (es decir, la descripción de  la  conducta  típica  imputada, con las circunstancias que la especifican y las  disposiciones  sustanciales  realizadas,  así como el lugar y la fecha o época  de  su  ocurrencia, es evidente que la persona reclamada en extradición en este  caso,  ha  sido  acusada  y  llamada  a  responder en juicio por las autoridades  judiciales          de          los          Estados          Unidos          de  América.             

Ahora  bien, que la acusación del Tribunal  extranjero  no  reúne  la  exigencia  de  equivalencia  impuesta por la ley por  cuanto        que        es       “gaseosa”,  o  porque  “no  se allegaron  los  abonados telefónicos interceptados”,  o  porque  la  narración  fáctica  allí  plasmada “no  tiene nada que ver con la supuesta  conspiración   criminal”,  son  meras  especulaciones  o  simples  apreciaciones personales del defensor de  requerido  que,  como  quedó  visto, en nada consultan las exigencias legales y  las   directrices   jurisprudenciales   fijadas   alrededor   del   “principio  de equivalencia”.   

Así     mismo,    debe   recordarse   que,   en   el  ámbito  de  la   prueba,   a   la Sala no le corresponde analizar las evidencias que se  puedan  aducir,  ni  su suficiencia para sostener una acusación, ni la eficacia  que  posean para demostrar algún hecho específico, ni la licitud o ilicitud de  la  misma,  todo  lo  cual  debe  argüirse  en  el  seno  del trámite procesal  extranjero,  que  es en donde se debe enfocar todo argumento tendiente a enervar  las imputaciones.   

En   consecuencia,   sin   vocación   de  prosperidad  la argumentación planteada por el memorialista, la Corte encuentra  satisfecho   el  requisito  examinado,  máxime  cuando  lo  que  exige  la  ley  colombiana          es          “equivalencia”  entre  las  dos  piezas  procesales,  y  no   “identidad  absoluta”   entre   el  indictment   del  sistema  procesal  penal  de  los Estados Unidos y la acusación a que alude el modelo de  enjuiciamiento colombiano.   

5.  Acotación  final   

Como  lo  destacó  el  señor  Procurador  Delegado,  se pone de presente al Gobierno Nacional que en caso de concederse la  extradición,  debe  condicionar  la  entrega  en  el sentido de que  Fidel  Alberto  Ruales  Vallejo  no será  juzgado  por  hechos distintos a los que originaron la reclamación, ni sometido  a  tratos crueles, inhumanos o degradantes, ni se le impondrá la pena capital o  perpetua,  al  tenor  del  artículo 494 del Código de Procedimiento Penal (Ley  906 de 2004).   

Así   mismo,  al  Gobierno  Nacional  le  corresponde  condicionar  la  entrega  a que el país reclamante, de acuerdo con  sus  políticas internas sobre la materia, le ofrezca posibilidades racionales y  reales  para  que  el  requerido pueda tener contacto regular con sus familiares  más  cercanos,  considerando  que el artículo 42 de la Constitución Política  de  1991  reconoce  a la familia como núcleo esencial de la sociedad, garantiza  su  protección  y  reconoce su honra, dignidad e intimidad, lo cual se refuerza  con  la protección que a ese núcleo también prodigan la Convención Americana  de  Derechos  Humanos  en  su  artículo 17 y el Pacto Internacional de Derechos  Civiles y Políticos en su canon 23.   

Además, conforme lo precisó la Corte en el  concepto   fechado   el   15   de   mayo  de  2008,1   como  el  mecanismo  de  la  extradición  entre  Estados  Unidos de América y Colombia se rige, en ausencia  de  un  instrumento internacional que la regule, por las normas contenidas en la  Constitución  Política  (artículo  35) y en el Código de Procedimiento Penal  (artículos  490  a  514 de la Ley 906 de 2004), el Gobierno Nacional debe hacer  las  exigencias  que  estime convenientes en orden a que en el Estado reclamante  se  le  reconozcan  todos  los derechos y garantías inherentes a la persona del  solicitado,  en  especial  las  contenidas  en  la  Carta  Fundamental  y  en el  denominado  bloque  de  constitucionalidad,  es  decir,  en  aquellos  convenios  internacionales  ratificados  por  Colombia que consagran y desarrollan derechos  humanos  (artículo  93 de la Carta, Declaración Universal de Derechos Humanos,  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  Pacto  Internacional de Derechos  Civiles  y  Políticos),  en virtud del deber de protección a esos derechos que  para    todas    las    autoridades    públicas   emana   del   artículo   2°  ibidem.   

De la misma manera, se exhorta al Gobierno,  encabezado  por  el  señor Presidente de la República como supremo director de  la  política  exterior  y  las relaciones internacionales, para que efectúe el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos que se impongan a la concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias que se derivarían de su  eventual  incumplimiento,  al  tenor  de  lo  señalado  en  el  numeral 2° del  artículo 189 de la Constitución Política.   

En  caso  de  que  Fidel  Alberto Ruales Vallejo sea absuelto, sobreseído  o  declarado  no culpable por cualquier otra vía legal de los cargos que dieron  origen  a  su  extradición  y dejado en libertad, al regresar éste al país de  origen,  el  Estado  requirente  deberá  asumir  los  gastos  de  transporte  y  manutención  del  extraditado de acuerdo con su dignidad humana (artículos 1°  y 93 de la Carta Política).   

Por  último,  se  pide  al  ejecutivo  que  recomiende  al  Estado  requirente que, en caso de condena, tenga en cuenta como  parte  de  la  pena el tiempo que el solicitado ha estado privado de la libertad  con motivo del trámite de extradición.   

En  consecuencia,  como la totalidad de los  requisitos   formales   contemplados   en   el  artículo  502  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  906  de 2004) se cumplen satisfactoriamente, la Sala  CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE  a la solicitud de extradición elevada por el Gobierno  de    los    Estados    Unidos    de    América,    respecto    del   ciudadano  colombiano  FIDEL  ALBERTO  RUALES VALLEJO,  en  cuanto  tiene  que ver con el CARGO  1  que le fue imputado en la  acusación  número  09-CR-10216-MLW,  dictada  el  22  de  julio de 2009 por el  Tribunal     de    Distrito    de    los    Estados    Unidos,    Distrito    de  Massachussets.   

Comuníquese   esta   determinación   al  requerido,    ciudadano    Fidel    Alberto   Ruales  Vallejo,   quien   se   encuentra   recluido   en  el  Establecimiento  Penitenciario  y  Carcelario  de  Alta  y  Mediana Seguridad de  Cómbita,  a  su  defensor, al señor Agente del Ministerio Público y al Fiscal  General de la Nación, para lo de su cargo.   

Devuélvase el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia, para lo de ley.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                          AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS           

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                              JAVIER     ZAPATA  ORTIZ   

                                                                                                                                   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

    Secretaria  

    

1  Extradición radicada bajo el número 29024.     

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