33211(30-06-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     n.º  33211   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

          Aprobado Acta N°. 206.   

Bogotá  D.C.,  junio treinta (30) de dos mil  diez (2010).   

VISTOS  

Se pronuncia la Sala sobre la admisión de la  demanda  de  casación  excepcional presentada por el defensor de los procesados  ALEXANDER  GÓMEZ  FERIA  y  ÓSCAR  CALDERÓN  contra la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Juzgado Segundo Penal del  Circuito  de  El  Espinal (Tol.), de fecha julio 15 de 2009, confirmatoria de la  dictada  por  el  Juzgado Primero Penal Municipal de la misma localidad el 20 de  mayo   anterior,   mediante   la  cual  condenó  a  los  mencionados,  junto  a  José Lineiro Ochoa Arnache,  como   coautores   penalmente   responsables  del  delito  de  hurto  calificado  agravado.   

HECHOS  

Hacia  las  dos  de la mañana del día 6 de  abril  de  2002,  cuando  el señor Luis Javier Ospina  Ospina  se  dirigía  a  su  residencia  ubicada en el  corregimiento  de  Chicoral  en  el  aludido  municipio,  tres individuos que se  movilizaban  en  una  motocicleta  lo  agredieron  físicamente con el objeto de  despojarlo  de  sus  pertenencias,  utilizando  para ello arma corto contundente  (machete).   A  consecuencia  del  sorpresivo  ataque, los sujetos lograron  arrebatarle  a  la  víctima  la  suma de $ 680.000 que portaba en efectivo y un  reloj marca “Guy Laroche”.   

A  pesar  de lo anterior, el ofendido logró  huir,  pero  en  el acto fue perseguido por sus agresores hasta cuando intervino  su  cónyuge,  Denis Soraya Piraquive Daza,  quien  alarmada  por  las  voces  de  auxilio  de  su compañero,  realizó  dos  disparos al aire con arma de fuego con los cuales dispersó a los  individuos.   

Enseguida  hicieron presencia miembros de la  Fuerza     Pública,     consiguiéndose     la    captura    de    ALEXANDER   GÓMEZ   FERIA,  ÓSCAR    CALDERÓN    y   José   Lineiro   Ochoa  Arnache.  A  los  aprehendidos  se los condujo al despacho del corregidor, ante quien suscribieron  acuerdo  conciliatorio  con  la  víctima,  luego  de  lo  cual  se los dejó en  libertad.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

El acontecer fáctico relatado en precedencia  determinó  el  inicio de la correspondiente investigación penal, en cuyo marco  se  vinculó,  mediante  diligencia  de indagatoria, a  ALEXANDER  GÓMEZ  FERIA  y, como personas ausentes, a  ÓSCAR    CALDERÓN   y  José Lineiro Ochoa Arnache,  resolviéndose   su   situación   jurídica  con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva,  sin beneficio de libertad provisional, por el delito de  hurto calificado agravado.     

Clausurado el ciclo instructivo, la Fiscalía  40  Local  del  municipio  de El Espinal, mediante proveído del 8 de octubre de  2004,  calificó  el mérito del sumario con resolución de acusación en contra  de  los  procesados  como  probables responsables del delito de hurto calificado  agravado,  el  cual  “se encuentra registrado en el  Código  Penal,  en  su  Libro II, Título VII, Capítulo I, artículos 239, 240  num 4 inc. 2 y 241 inc 10”.   

La anterior determinación fue recurrida por  el    defensor    conjunto   de   ALEXANDER   GÓMEZ  FERIA     y     ÓSCAR  CALDERÓN.  Sin  embargo, la Fiscalía Tercera ante el  Tribunal  de  Ibagué,  mediante  auto  del  27  de enero de 2005, se abstuvo de  resolverla por indebida sustentación.   

La  fase  del  juicio  la asumió el Juzgado  Primero  Penal  Municipal  de  El  Espinal, en donde se surtieron las audiencias  preparatoria  y  de  juzgamiento,  a cuyo término profirió sentencia de primer  grado  el  20  de  mayo  de  2009  a  través de la cual condenó a ALEXANDER   GÓMEZ   FERIA,  ÓSCAR    CALDERÓN    y   José  Lineiro  Ochoa Arnache por el mismo  delito  que sustentó la acusación a la pena principal de catorce (14) meses de  prisión  y  a  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  igual  lapso.  Así mismo, no los condenó al pago de  perjuicios  y  les  otorgó  el  subrogado  de  la suspensión condicional de la  ejecución de la pena.   

Contra  la decisión anterior, la defensa de  ALEXANDER  GÓMEZ  FERIA  y  ÓSCAR  CALDERÓN interpuso  recurso  de  apelación,  el  cual fue resuelto por el Juzgado Segundo Penal del  Circuito   de   la   misma   sede   el  15  de  julio  ulterior,  impartiéndole  confirmación.   

Esta  última determinación es ahora objeto  de  impugnación  extraordinaria  por  el  mismo  sujeto  procesal, a través de  demanda  sobre  cuyos  presupuestos  legales exigidos para admitirla se ocupa la  Sala.   

LA DEMANDA  

Tras  elaborar  una  reseña  de los sujetos  procesales,  de  la  sentencia  impugnada  y de los hechos, el censor inserta un  capítulo     intitulado     “procedencia    del  recurso”,  en  donde  comienza  por  transcribir  el  contenido del artículo 205 de la Ley 600 de 2000.   

Luego  de ello, recaba que, por virtud de lo  dispuesto   en  el inciso tercero de dicha disposición es viable, de forma  excepcional, el recurso de casación.   

Acto  seguido,  formula  un  único cargo al  amparo  de  “la  causal primera (1ª.) de casación  prevista  en  el  artículo  207  de  la ley 600 de 2000, porque la sentencia es  violatoria     de     una    norma    de    derecho    sustancial”.   

En los fundamentos de la censura señala que  se   incurrió   en   “error   de  derecho  en  la  apreciación  de  la prueba testimonial, denuncia de Luis Javier Ospina Ospina y  testimonio   de   su   esposa   Denis   Soraya   Piraquive   Daza”,   los   cuales,  agrega,  “no  fueron  controvertidos  dentro del proceso por renuencia de los mismos a comparecer a la  practica  (sic), al igual que  la  prueba  de  la  valoración de la pre-existencia de los elementos objeto del  hurto”.   

Lo  anterior, para el demandante, configuró  una  irregularidad  frente a dichos medios de prueba, que se concretó porque el  sentenciador   “no   debió  haberles  dado  tanta  credibilidad,  teniendo  en  cuenta  que  no  se  encontraban reunidos todos los  requisitos   del  delito  por  el  cual  fueron  sentenciados  mis  representado  (sic),  es decir uno de los  esenciales,  la falta de culpabilidad, pues de las diferentes probanzas obrantes  a  la  foliatura, su culpabilidad no se encuentra demostrada no obstante ser los  hechos      investigados      típicos      y      antijurídicos”.   

Enseguida,   refiere   al   concepto   de  investigación  integral,  aseverando  que  no  bastaba  en este caso con que el  fiscal  de  primer grado “sólo hubiese soportado la  decisión       con  la  denuncia de Luis Javier Ospina  Ospina  y  el testimonio de Denis Soraya Piraquive Daza esposa del denunciante y  la  suscripción  del  título  valor letra de cambio por el implicado ALEXANDER  GÓMEZ FERIA”.   

Ha debido ese funcionario, añade, recolectar  todos  los  medios  de  prueba  que  hubieran permitido a los sujetos procesales  ejercer los derechos de igualdad y contradicción.   

Con fundamento en lo expuesto, solicita casar  la  sentencia  recurrida y dictar, en su lugar, fallo absolutorio a favor de sus  prohijados.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

         

          Los  hechos por los que se procede tuvieron ocurrencia el 6 de abril  de  2002,  por  lo cual la normativa aplicable en punto del recurso de casación  es  la  Ley  600  de  2000, cuyo inciso 1º del artículo 205 establece que este  medio   de   impugnación  es  viable  “contra  las  sentencias  proferidas  en  segunda instancia por los  Tribunales  Superiores  de Distrito Judicial y por el Tribunal Penal Militar, en  los  procesos  que  se  hubieran adelantado por los delitos que tengan señalada  pena  privativa  de  la  libertad  cuyo máximo exceda de ocho años” (subrayas fuera de texto).   

De  conformidad  con el inciso tercero de la  misma  preceptiva,  cuando  el  fallo  de  segundo grado no es proferido por los  mencionados  Tribunales,  o  si  el  delito  por  el  cual se procede tiene pena  máxima  privativa  de la libertad inferior al quantum  señalado  en precedencia o sanción no restrictiva de  la  libertad, se faculta a esta Sala para admitir discrecionalmente las demandas  de  casación  presentadas,  “cuando  lo  considere  necesario  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la  garantía de los  derechos  fundamentales,  siempre  que reúna los demás requisitos exigidos por  la ley”.   

          Al  amparo  de  lo  estatuido  en  esta  preceptiva  de orden legal,  deviene  diáfano  que  el  presente  asunto  sometido  a análisis en punto del  cumplimiento   de   los  presupuestos  previstos  para  su  admisibilidad  sólo  permitía   el   acceso  al  medio  extraordinario  de  casación  por  la  vía  excepcional o discrecional.   

          A  tal  conclusión  se  arriba  porque  si  bien  se  cumple con el  presupuesto  referido  a  la  punibilidad exigida para acceder al recurso por la  vía  normal,  no así con el de la autoridad judicial que profiere la decisión  de segunda instancia contra la cual se dirige la impugnación.   

          En cuanto a lo primero, dado que la pena  máxima  contemplada  para  la  modalidad delictiva por la cual se procede, esto  es,  para  el  delito  de hurto calificado agravado sancionado en los artículos  240,  numeral  4°,  inciso segundo, y 241, numeral 10°, de la Ley 599 de 2000,  es  de  quince (15) años de prisión, muy superior a la exigida legalmente para  acudir  al  recurso  de  casación por la vía normal.  Todavía más, vale  decir, con los incrementos previstos en la Ley 1142 de 2007.   

Respecto  de lo segundo, porque la sentencia  de  segunda  instancia  impugnada  fue  proferida  por  un  funcionario judicial  distinto  de  aquellos que permiten acudir a la casación tradicional de acuerdo  con  el  precepto  legal  aludido,  en este caso específicamente por el Juzgado  Segundo Penal del Circuito de El Espinal.   

         

          En  consecuencia, como ya se dijo, el demandante sólo podía acudir  al  recurso  extraordinario de casación conforme a la posibilidad dispuesta por  la   denominada   casación   discrecional   o   excepcional,  viable  única  y  exclusivamente  a  condición  de  que  la  Sala “lo  considere  necesario  para  el desarrollo de la jurisprudencia o la garantía de  los derechos fundamentales”.   

Para ello, se ha dicho reiteradamente por la  Sala,  compete  al  demandante  expresar con   claridad   y  precisión  los  motivos  por  los  cuales  debe  intervenir  la  Corte, ya sea (i) para dictar un pronunciamiento con criterio de  autoridad  respecto  de  un  tema  jurídico  especial  o para unificar posturas  conceptuales,   en   tanto   resulta   necesario  abordar  un  tópico  aún  no  desarrollado  o respecto del cual existen posiciones antagónicas o, (ii) con el  fin  de  asegurar la garantía de derechos fundamentales, en cuyo caso el censor  tiene   la   obligación  de  demostrar  la  violación  e  indicar  las  normas  constitucionales  que protegen el derecho invocado, así como su desconocimiento  en el fallo recurrido.    

También  ha  señalado  la Sala que, en ese  objetivo,  no  se  precisan  formulas  especiales  o  sacramentales ni acápites  particulares   o  independientes  en  el  libelo,  bastando  con  su  referencia  descriptiva.    

          Sin   embargo,   ocurre   aquí   que   el  demandante  se  sustrajo  absolutamente  a  tales  exigencias no obstante haber señalado, en un capítulo  previo  al  planteamiento del reproche, que el camino expedito para impugnar era  la  casación por la vía excepcional.          

Además,  porque  ello  tampoco  emana de la  sustentación  del  único  reproche  del libelo formulado con base en  la  causal  primera de casación prevista en el artículo 207 de  la  Ley 600 de 2000, debido a yerros en la valoración probatoria a consecuencia  de  un  falso  juicio  de  legalidad,  error  que  no  vincula,  ni se encuentra  relación  acorde  con  sus argumentos, a la eventual vulneración de garantías  fundamentales  o  a  la  necesidad  de  abordar  la temática para el desarrollo  jurisprudencial, según los parámetros vistos.   

En  ese  cometido,  además,  se  torna  absolutamente  inane  su  alusión  en  el  sentido de que se vulneró el debido  proceso  y  el derecho de defensa por violación del principio de investigación  integral,  en  tanto inconexos con el planteamiento desarrollado en el reparo en  derredor  de  supuestos  yerros  en la valoración probatoria y cuyos efectos ni  siquiera  resultan  compatibles  con  su  pretensión  de  casar  el  fallo para  absolver a sus defendidos.   

Por  consiguiente, surge inevitable concluir  que  la demanda presentada por el impugnante se ofrece inepta y hace inviable el  recurso  extraordinario;  lo  cual impide a la Sala entrar a revisar si el cargo  formulado  contra  el  fallo de segundo grado atacado reúne los presupuestos de  lógica  y  de  adecuada argumentación exigidos para su admisión en esta sede.   

          En  virtud  de  lo expuesto, de acuerdo con la consecuencia procesal  señalada  en  el  artículo  213  de la Ley 600 de 2000, la Sala inadmitirá la  demanda.   Adicionalmente,  por  no advertir dentro del presente trámite o  en  la  sentencia vulneración de garantías fundamentales remediables a través  del instituto de la casación oficiosa.   

         

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación   interpuesta   por   el   defensor   de   los  procesados  ALEXANDER  GÓMEZ  FERIA  y  ÓSCAR  CALDERÓN,  por las  razones expuestas en la anterior motivación.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  de  la Ley 600 de 2000, contra este proveído no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

         JOSÉ                        LEONIDAS                        BUSTOS  MARTÍNEZ                     SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                         AUGUSTO             J.            IBÁÑEZ  GUZMÁN                                   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                          YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS                                                                     

JULIO         E.        SOCHA  SALAMANCA                   JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

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