33124(11-02-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     n°  33124   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 041.  

          Bogotá D.C., febrero once (11) de dos mil diez (2010)   

VISTOS  

La  Corte  desata  el  recurso de apelación  interpuesto  por  la  Fiscalía  y  el  Ministerio  Público contra la decisión  adoptada  el  19  de  noviembre  de 2009 por la Sala  de Justicia y Paz del  Tribunal  de  Bogotá,  a  través  de la cual negó la exclusión del postulado  LIBARDO  DUARTE  solicitada  por  el  ente  acusador, para por el contrario, disponer que continúe vinculado  al  trámite  gobernado  por  la  referida  legislación,  amén de que también  ordenó   excluir   de   este   procedimiento   el   homicidio  de  Carlos    Alberto   Panesso   Jaramillo,  ocurrido  el  15  de  marzo  de 2006, disponiendo remitir tales diligencias a la  justicia ordinaria a fin de que se haga efectiva la pena impuesta.   

ANTECEDENTES RELEVANTES  

LIBARDO  DUARTE  abandonó  libre  y  voluntariamente   las  filas  del  Bloque Metro de las  autodefensas  unidas  de  Colombia  al mando de Carlos  Castaño  el  24  de  julio de 2003, oportunidad en la  cual  suscribió  la correspondiente acta de dejación de las armas y consiguió  ser  beneficiario  de la Ley 418 de 1997, prorrogada y  modificada  tanto por la Ley  548  de  1999,  como por el  artículo 19 de la Ley 782 de 2002.   

Con  fundamento  en  tal  actuación  y  a  petición  de  LIBARDO DUARTE  realizada  el  11  de  julio  de 2007, el Gobierno Nacional lo incluyó el 12 de  junio  de  2008 en el listado de postulados de que trata la Ley 975 de 2005, sin  que hubiera suscrito una nueva acta de compromiso.   

Una   vez   realizados   los   trámites  administrativos  de  postulación,  la  actuación  fue  asignada a la Unidad de  Fiscalía  de  Justicia  y  Paz,  la  cual  profirió orden de apertura el 29 de  agosto  de  2008  y ordenó el respectivo emplazamiento, que se realizó el 5 de  septiembre siguiente.   

          Dentro  de  los  hechos  confesados  se  encuentra  el  homicidio de  Carlos    Alberto   Panesso   Jaramillo,   ocurrido  el  15  de  marzo  de  2006,  cumpliendo  órdenes  de  Juan  Carlos  Sierra, alias  El  Tuso, comandante de una  agrupación  paramilitar  de  Puerto  Berrío, comportamiento por el cual, junto  con  el de porte ilegal de arma de fuego de defensa personal, el Juzgado Primero  Penal  del Circuito con funciones de conocimiento de Medellín lo condenó el 14  de  junio  del  mismo  año  a  la  pena  principal  de  dieciocho (18) años de  prisión,  previo allanamiento a cargos acaecido en la audiencia de formulación  de imputación.   

El postulado rindió versión los días 16 y  17  de  diciembre  de  2008;  9,  10  y  11  de febrero y el 21 de mayo de 2009,  ratificando  en  la  primera  sesión  su  interés en acogerse al procedimiento  establecido en la Ley 975 de 2005.   

          En  audiencia realizada el 19 de noviembre de 2009 a instancia de la  Fiscalía,  el  funcionario  de  la  Unidad  de  Justicia  y  Paz  solicitó  la  exclusión  del postulado, petición a la cual no accedió la respectiva Sala de  Decisión  del  Tribunal Superior de Bogotá, pero si excluyó del procedimiento  de  la  Ley  975  de  2005 el referido delito contra la vida, y en consecuencia,  ordenó  remitir las diligencias relacionadas con él a la justicia ordinaria, a  fin de que se haga efectiva la sanción impuesta.   

          Contra  la  citada  decisión  la  Fiscalía  interpuso  recurso  de  reposición  y  subsidiario  de apelación. Por su parte, el Ministerio Público  sólo formuló impugnación vertical.   

Resuelto  el recurso horizontal por la misma  Sala  del  Tribunal, concedió la apelación ante esta Colegiatura y remitió el  trámite   para   lo  pertinente;  con  posterioridad,  el  Ministerio  Público  presentó  desistimiento  de la impugnación, el cual fue aceptado mediante auto  del pasado 5 de febrero.   

TRÁMITE EN PRIMERA INSTANCIA  

         Los   fundamentos  aducidos  por  la  Fiscalía  para  deprecar  la  exclusión  del  postulado  se  orientan  a  señalar, que pese a los beneficios  legales   recibidos   al  manifestar  voluntariamente  su  entrega  y  dejación de armas en el año 2003,  amén  de  haberse  comprometido a no delinquir más, cometió el 15 de marzo de  2006  el  homicidio  por  el  cual  fue  condenado,  de  modo  que  para   evitar   la   acumulación  de  esa  sanción  con  la  pena  alternativa  establecida en la Ley 975 de 2005, se impone excluirlo del trámite  y  beneficios  reglados en  tal  legislación.   

PROVIDENCIA IMPUGNADA  

La  Sala  de Justicia y Paz del Tribunal de  Bogotá  decidió  mediante auto del 19 de noviembre de 2009 negar la exclusión  del  postulado,  además  de  excluir de este trámite el delito de homicidio de  Carlos  Alberto  Panesso,  ordenando  remitir  la  actuación  pertinente a la justicia ordinaria, a fin de  que se haga efectiva la pena impuesta.   

Para arribar a tal pronunciamiento adujo que  no  se  le  puede  exigir a LIBARDO DUARTE  que cumpliera  con  los  requisitos  establecidos  en  la  Ley  975  de  2005  para  cuando  se  desmovilizó  el  24  de  julio  de  2003,  pues  en  aquella  época  regía  el  artículo  19  de  la  Ley  782  de 2002,   el  cual  modificó  el artículo 50  de  la  Ley  418  de  1997,  prorrogada  y  modificada  por  la Ley 548 de 1999,  normativa con fines diversos a los perseguidos por la  Ley  de  Justicia y Paz, circunstancia que impone excluir el delito de homicidio  y  ordenar  se de cumplimiento a la ejecución de la pena impuesta en razón del  mismo,  con  mayor  si  los  hechos  cobijados por la  referida  normatividad  son los ocurridos     antes     del     25     de    julio    de    2005.   

         En  suma, señala el Tribunal  que “si el objetivo perseguido por el  postulado  para  el  momento  de la desmovilización realizada el 24 de julio de  2003,  era obtener los beneficios concedidos por la Ley 782 de 2002 –  indulto,  amnistía, inhibición de  investigación,  preclusión  de  la investigación o cesación de procedimiento  – a todas luces resultan  completamente  diferentes  a  los  fines  previstos  por  la  Ley  975  de 2005,  procedimiento  dentro  del cual debe mediar un proceso, previa determinación de  unos   requisitos  de  elegibilidad  y  en  donde  no  hay  exoneración  de  la  imposición  de  una  pena,  sino que se aplica una pena alternativa”.   

LA IMPUGNACIÓN  

         En  la  audiencia  de  sustentación  del  recurso    de    apelación    interpuesto   por   la   Fiscalía   contra   la  providencia en comento, los intervinientes expresaron lo siguiente:   

El           Fiscal            insistió  en  que  se  debe  excluir al postulado de los beneficios derivados de la Ley 975 de  2005,     pues    esta  legislación  es una prolongación de la Ley 418 de 1997, amén de que los fines  perseguidos  por  la  Ley  782 de 2002 y la Ley de Justicia y Paz son similares,  sólo  que  la  primera  es  más generosa  en  punto  de  asegurar  la  protección  de  los derechos de las  víctimas.   

         Coligió  que  si   LIBARDO   DUARTE  se  desmovilizó  “única y por primera vez”  de  las  Autodefensas Unidas de Colombia en el mes de julio de  2003,  en  tal  fecha  comenzaron  sus  obligaciones de abandonar toda actividad  delictiva,  sin que se pueda aducir que ellas surgieron con posterioridad cuando  fue postulado en los términos de la Ley 975 de 2005.   

         Por   tanto,   si   con  posterioridad  a  su  desmovilización cometió el delito de homicidio  por   el   cual   ya   fue   condenado,   considera   el   recurrente  que  debe  excluírsele   de   este  trámite  al  haber  incumplido  sus  obligaciones,  esto  es,  por no haber cesado su actividad delictiva.   

Finalmente adveró que el Gobierno Nacional  no  debió incluirlo en la lista de postulados, toda vez que no cumplía con los  presupuestos  para  ello,  en especial, por que mediaba una sentencia de condena  proferida en su contra.   

Conforme a lo expuesto, solicitó a la Sala  revocar la determinación impugnada.   

Por     su    parte,    el             Ministerio           Público  manifestó  que  no  es  viable  la  exclusión  de LIBARDO  DUARTE, en atención a que los  artículos  1º  y  2º  del Decreto 4760 de 2005, así como la normativa que lo  modificó,  esto  es,  del  Decreto  3391 de 2006, regulan la aplicación de las  Leyes  782 de 2002 y 975 de 2005, donde no se excluye  la  responsabilidad  por  otras  conductas  diversas  de las cobijadas por tales  legislaciones;  adicionalmente, apoyó su postura en  jurisprudencia     de     esta     Sala    sobre    el    particular.   

En  suma,  consideró  que  la providencia  impugnada debe ser confirmada.   

A    su    vez,    la    defensa      argumentó   que  no  debe excluirse a su representado del trámite de  la  Ley de Justicia y Paz, quien ha rendido trece versiones. Igualmente dijo que  se  acoge  a  los argumentos normativos y jurídicos expuestos por el Ministerio  Público.   

        Finalmente,  el  postulado    LIBARDO    DUARTE   manifestó  que  si  no  era apto para que el Gobierno Nacional lo  postulara,  tal  yerro debió corregirlo la Fiscalía. También expresó que una  vez   cometido   el   homicidio   se   entregó  a  las  autoridades,  confesó  la  comisión  de  dicho  delito        y        se        sometió a  fallo anticipado.   

Precisó  que  no  ha  mentido,  que no ha  cometido  masacres,  pues  los  delitos  por  los que aquí se le procesa son de  diversa  índole,  en  atención  a  las  funciones  que tenía dentro del grupo  paramilitar  al  cual  pertenecía,  y  que  su  interés  siempre ha sido el de  colaborar   con  la  justicia,  al  punto  que  ha  declarado  en  los  procesos  adelantados   por   esta   Colegiatura   en  relación  con  la  “parapolítica”.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Según  la preceptiva del artículo 26 de la  Ley  975  de  2005,  esta Colegiatura es competente para desatar la impugnación  propuesta,  pues  se  dirige  contra  un  auto proferido por la Sala1 de Justicia y  Paz  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  en  el cual declaró improcedente la  exclusión del postulado, solicitada por la Fiscalía.   

          Ab   initio  es  pertinente  efectuar  un  recorrido   en  el  tiempo  acerca  de  las  actuaciones  y  comportamientos  de  LIBARDO  DUARTE,  necesario  para  establecer  el ámbito normativo que ha regido cada una de sus actividades  como sigue.   

(i)           El  24  de  julio  de  2003 LIBARDO   DUARTE   se   desmovilizó   y  suscribió  el acta de dejación de armas, para someterse a las reglas de la Ley  418    de    1997,    modificada    para    tal    época    por   legislaciones  posteriores.   

(ii)          El 15 de marzo de 2006 causó la muerte a  Carlos    Alberto   Panesso   Jaramillo,  cumpliendo  órdenes  de  Juan  Carlos  Sierra,    alias    El  Tuso,  comandante  de  un  grupo paramilitar de Puerto  Berrío.   

(iii)          El  14  de  junio  de  2006,  el Juzgado  Primero  Penal del Circuito con funciones de conocimiento de Medellín profirió  fallo  anticipado,  condenándolo  a  dieciocho  (18)  años  de prisión por el  referido delito, en concurso con el de porte ilegal de armas.   

(iv)          El  11  de  julio  de  2007 solicitó al  Gobierno  Nacional  su  inclusión en el listado de postulados en aplicación de  la Ley 975 de 2005.   

          (v)                       El  12 de junio de 2008 fue incluido en la lista  de postulados.   

(vi)          Durante la versión que tuvo lugar el 16  de  diciembre  de  2008,  el  postulado  expresó  su interés en acogerse a los  términos de la Ley 975 de 2005.   

(vii)           En las versiones rendidas en diciembre de  2008,  febrero y mayo de 2009, confesó la comisión del delito de homicidio por  el cual ya había sido condenado.   

Del anterior recuento puede advertirse que el  homicidio   por   el   cual   fue  condenado  LIBARDO  DUARTE  ocurrió  con  anterioridad  al 11 de julio de  2007,  fecha  en  la  cual  solicitó  su  inclusión en la lista de postulados,  también  con  antelación al 12 de junio de 2008 para cuando fue incluido en el  listado,  y  desde luego, antes de que expresara en la versión rendida el 16 de  diciembre  de 2008, su interés en acogerse a lo dispuesto en la Ley de Justicia  y Paz.   

Por  tanto,  en  el  caso de la especie se  constata  que  no  se  trata  del  supuesto  de  reticencia  del desmovilizado a  comparecer  luego  de  iniciada  la fase judicial del  proceso   de   justicia   y  paz  adelantado  en  su  contra2,  sino  de  una  situación  en  la  cual, luego de comprometerse  LIBARDO   DUARTE  en  los  términos  de  la  Ley  418  de 1997 y demás preceptos que la modificaron, pero  antes  de  ser postulado por el Gobierno Nacional y hacer explícito su interés  en  someterse  a  la  normativa  de  la  Ley  975 de 2005, cometió un homicidio  cumpliendo  órdenes  dentro  de la estructura paramilitar de Puerto Berrío, de  la cual hacía parte.   

Considera  la  Sala  que situaciones como la  analizada  fueron  previstas  por  el legislador en el artículo 20 de la citada  legislación de 2005, al establecer:   

“Acumulación de  procesos  y  penas.  (…)  Cuando  el desmovilizado  haya   sido   previamente   condenado   por  hechos  delictivos  cometidos durante y con ocasión de su pertenencia a un grupo armado  organizado  al margen de la ley, se tendrá en cuenta lo dispuesto en el Código  Penal  sobre acumulación jurídica de penas [pero en  ningún  caso,  la  pena  alternativa  podrá  ser  superior a la prevista en la  presente    ley]”3    (subrayas    fuera   de  texto).   

          Coincide  la  Corporación  con  lo  expuesto por el Tribunal, en el  sentido  de  que  antes  de  su  sometimiento a las condiciones de la Ley 975 de  2005,  no  podía  exigírsele  al  postulado  LIBARDO  DUARTE  que cumpliera con los requisitos dispuestos en  ella,  pese  a  que se hubiera desmovilizado con fundamento en lo establecido en  la  Ley  418  de  1997,  pues  una  y  otra normatividad responden a finalidades  sustancialmente diversas.   

          En    efecto,    el    objeto    de   aquella   es   “facilitar  los  procesos  de paz y la reincorporación individual o  colectiva  a  la  vida  civil de miembros de grupos armados al margen de la ley,  garantizando  los  derechos  de  las  víctimas  a  la  verdad, la justicia y la  reparación”,  mientras que el de la Ley 418 de 1997  apunta   a   “dotar  al  Estado  colombiano de instrumentos eficaces para asegurar la vigencia del Estado  Social  y  Democrático  de  Derecho  y garantizar la plenitud de los derechos y  libertades  fundamentales  reconocidos  en  la  Constitución  Política y/o los  Tratados  Internacionales  aprobados  por  Colombia”.   

          Además  se  tiene  que  el temor de la Fiscalía, referido a que la  pena  de  dieciocho  (18)  años  de prisión impuesta en razón del concurso de  delitos   de   homicidio   agravado   y   porte   ilegal  de  armas,  pueda  ser  “lavada”  con  la  pena  alternativa,  carece de asidero, si se tiene en cuenta que precisamente la Corte  Constitucional   puntualizó  al  respecto  en  la  citada  sentencia  C-370  de  2006:   

“Este  segmento  (‘pero  en  ningún  caso, la pena alternativa podrá ser superior a  la   prevista   en  la  presente  ley’,  se  aclara)  elimina completamente las  condenas  impuestas  por  hechos  delictivos  cometidos  con  anterioridad  a la  desmovilización,    puesto   que   condiciona   la  acumulación  jurídica  de  penas  a partir de la cual ha de determinarse en la  sentencia   la   pena  ordinaria  cuya  ejecución  habrá  de  ser  suspendida.  Tal supresión total de la condena previa equivale a  una  afectación  manifiestamente desproporcionada del  derecho  de  las  víctimas  a  la  justicia  y podría ser interpretado como un  indulto   disfrazado”  (subrayas  fuera  de  texto),  motivo por el cual declaró la inexequibilidad del referido aparte.   

        A  su  vez, en desarrollo de la citada posición jurisprudencial, el  Decreto  3391  de  2006,  en  su  artículo 10, detalla la forma en que opera la  acumulación jurídica de penas para tales casos.   

          Adicionalmente  se  tiene  que ya en auto del 12 de febrero de 2009.  Rad. 30998, la Sala indicó:   

“Respecto de los  beneficios  consagrados  en la Ley de Justicia y Paz, o mejor, de los hechos que  pueden  ser  objeto  del  tratamiento especial consagrado en Ley 975 de 2005, se  ofrecen  también tres escenarios diferentes, a saber: 1. Hechos que no han sido  investigados  y  son confesados por el desmovilizado en la audiencia de versión  libre,  o  verificados  por la Fiscalía con posterioridad; 2. Hechos que están  siendo    investigados    por    otra    jurisdicción;    y   3.   Hechos  que  ya  han  sido  objeto de pronunciamiento judicial por  vía ordinaria, con condena”.   

“Todos  estos  escenarios    exigen,   como   factor   aglutinante  necesario,  que  la  conducta, tal cual lo consagran los artículos 2 y 10 de la  Ley  975  de 2005, haya sido cometida ‘…  durante  y  con  ocasión  de  la  pertenencia…’  a  los  grupos  desmovilizados al  margen       de       la       ley”.   

(…)  

“3. Por último,  ese  mismo  artículo  20  de  la  Ley  975 de 2005,  permite  la  acumulación  de  penas,  en los casos en los cuales ya la justicia  ordinaria  condenó  al  postulado  por  conductas  ejecutadas  en  curso  y por  ocasión   de  la  pertenencia  de  éste  al  grupo  armado  al  margen  de  la  ley”.   

“La norma, debe  relevarse,    fue    estudiada   en   su   constitucionalidad   por   la   Corte  Constitucional4,  declarando inexequible el apartado en  el  cual  se eliminaba completamente la pena impuesta en el proceso ordinario, y  advirtiendo  que  esa  sanción  debía  acumularse a la que corresponda por los  delitos   investigados   en   trámite   de   Justicia  y   Paz” (subrayas fuera de texto).   

          De   conformidad   con   las   razones   precedentes,  considera  la  Corporación  que  la  providencia  impugnada  debe  ser confirmada, pues de una  parte,  no  existe  razón  para desvincular a LIBARDO  DUARTE  del proceso de justicia y paz adelantado en su  contra,  y  de  otra,  resultaba  necesario  excluir  de  este  procedimiento lo  relacionado  con  las  conductas  punibles  realizadas por ser miembro de grupos  armados  ilegales, por las cuales ya fue condenado, a fin de que se ejecuten las  penas  impuestas,  amén  de  que  en  su  momento se procederá a la respectiva  acumulación  jurídica  de  las  sanciones  derivadas  de  tales  delitos  y de  aquellos por los cuales aquí se proceda.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

CONFIRMAR el auto de  primera  instancia  en  cuanto  fue  objeto  de  impugnación,  por  las razones  expuestas en la anterior motivación.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Notifíquese  y  devuélvase  al Tribunal de  origen.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                             SIGIFREDO    ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                           AUGUSTO    J.   IBÁÑEZ  GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                               YESID     RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA     SALAMANCA                               JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Por  tratarse  de  una solicitud de exclusión a instancia de la Fiscalía, el asunto  debe  ser  resuelto  por  la  Sala  y  no  por  un  Magistrado. Cfr. Auto del 11 de marzo de 2009. Rad. 31162.   

2  Auto  del  11  de marzo de 2009. Rad. 31162. Criterio  reiterado en auto del 15 de abril de 2009. Rad. 31181.    

3 El  aparte  entre  corchetes  fue  declarado inexequible por la Corte Constitucional  mediante sentencia C-370 del 18 de mayo de 2006.   

4  Sentencia C-370 de 2006     

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