32894(10-03-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso n.° 32894  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Magistrado Ponente   

          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

          Aprobado Acta No. 73   

Bogotá D. C., diez (10) de marzo de dos mil  diez (2010).   

VISTOS  

En  esta  oportunidad,  la  Sala califica el  aspecto  formal  de  la demanda de casación presentada por el defensor de JOSÉ  DE  LOS  SANTOS  CORCHO  LÓPEZ,  contra  la  sentencia  de  27 de abril de 2009  proferida  por la Sala Penal del Tribunal Superior de Cartagena, por medio de la  cual  confirmó  parcialmente  la  dictada  por  el  Juzgado  Primero  Penal del  Circuito  de esa misma ciudad el 11 de abril de 2008, que lo condenó como autor  del  delito  de homicidio preterintencional.   

HECHOS  

El 26 de junio de 2005, en el barrio Bruselas  de  Cartagena  se  presentó un altercado entre Reynaldo Angarita y JOSÉ DE LOS  SANTOS   CORCHO   LÓPEZ  y  otras  personas,  donde  el  primero,  mediante  la  utilización  de  un  arma  blanca  hirió  en  el rostro al segundo y trató de  arrebatarle  una  cadena de oro, motivo por el cual CORCHO LÓPEZ se armó de un  pedazo   de   madera   y   lo   golpeó  en  dos  oportunidades  causándole  la  muerte.   

ACTUACIÓN RELEVANTE  

1.  Mediante resolución de 14 de septiembre  de     20071,  la  Fiscalía  acusó  a  JOSÉ  DE LOS SANTOS CORCHO LÓPEZ como  autor       del      delito      de      homicidio  preterintencional.   

Apelada  la  decisión  por  el defensor del  acusado,  el  31  de  octubre  del  mismo  año, fue confirmada por la Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Cartagena2.   

2.  Remitido el expediente para adelantar la  etapa  del  juicio,  se  llevó  a  cabo  la  audiencia preparatoria3 y el 6 de marzo  de  2008  en  el  momento  previo  a  la  instalación  de  la vista pública de  juzgamiento4,  el  acusado  manifestó  acogerse  al  instituto  de la sentencia  anticipada,  al  cabo de la cual, el 11 de abril de los que cursaban5,  el  Juzgado  Primero  Penal  del Circuito de Cartagena, condenó a JOSÉ DE LOS SANTOS CORCHO  LÓPEZ  a  la pena principal de cuatro (4) años y cuatro (4) meses de prisión;  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  periodo; al pago de daños y perjuicios morales por el valor de cincuenta  (50)  SMLMV;   le  negó  la suspensión condicional de la ejecución de la  pena  y  le  concedió  la prisión domiciliaria, como responsable del delito de  homicidio         preterintencional.   

3.  Recurrida  por  el apoderado de la parte  civil,  el  Tribunal  Superior de Cartagena el 27 de abril de 2009, la confirmó  parcialmente6,  con la modificación de revocar la concesión del beneficio de la  sustitución de la prisión domiciliaria por la intramural.   

4.  Inconforme  con  la  determinación,  el  apoderado   de   JOSÉ   DE  LOS  SANTOS  CORCHO  LÓPEZ  interpuso  el  recurso  extraordinario de casación.   

LA DEMANDA  

          En  verdad,  el  libelo  es  un  escrito  confuso, del cual se logra  extraer lo siguiente:   

Amparado  en la causal primera del artículo  207  de  la  Ley  600  de  2000,  formula  como  CARGO  ÚNICO  la  violación  directa  de  la  ley sustancial  por    aplicación    indebida    de    los    artículos    314    (sustitución     de    la    detención    preventiva),   356   (desarrollo  de  la  audiencia  preparatoria)       y       461      (sustitución    de   la   ejecución   de   la   pena)  de  la  Ley  906  de 2004 y 38 (prisión  domiciliaria) del Código Penal,   

Luego  de transcribir el contenido  del  artículo  38  sustantivo  y  precisar  el  concepto  de la forma de violación,  expone como desarrollo del cargo:   

“segunda  instancia.  (sic)  La  norma  que  gobierna  y  reclama  en  forma  exclusiva  y  excluyente  la  situación   de facto es el artículo 314 de la Ley 906/04,  en  concordancia  con  el  artículo  461 de la ley 906/04 No (sic) obstante, el  fallo  atacado  aplicó indebidamente los artículos.314 (sic) ley 906 y 461 del  Código de las Penas y dejó de aplicar los precitados preceptos.   

En   la   sentencia    materia   de  impugnación,  el  sentenciador de segundo grado incurrió en violación directa  de  la  ley  sustancial.  Revocó  la  sentencia de primera instancia qué (sic)  había  concedido  la  prisión  domiciliariay  (sic)  en  su  lugar procedió a  ordenar  la  prisión  intramural  en  la  cárcel de ternera, incurriendo en la  conculcación    de    cánones    vigentes    en    las   normas   sustanciales  penales.”   

Bajo  el  título de carácter injusto de la  sentencia   del   ad  quem,  refiere,   que   la  negativa  del  juez  de  segundo  grado  para  “hacer producir los verdaderos efectos  al    artículo    314    y   461   de   la   Ley   906   de   2.004”  encierra  un  carácter  injusto  e  inequitativo  para  el  procesado  al separarse esa decisión, de los principios  básicos del Código Penal.   

Como petición expresa a la Sala:  

“Se trata de un  cargo  formulado por la vía directa, con independencia de cuestiones fácticas.  Está  demostrada  la  vulneración jurídica en el sentido indicado al comienzo  del  cargo,  básicamente  por  APLICACIÓN  INDEBIDA  DEL ARTÍCULO,38 (sic) en  concordancia  con el artículo 314 del C.P.P., con las connotaciones indicadas a  lo  largo del cargo. Se impone pues, que la Honorable Corte Suprema de Justicia,  en   su  Sala  de  Casación  Penal,  infirme  el  fallo  recurrido.”   

También      como      “PETITUM”  reclama  de  la Sala, se invalide el  fallo  atacado,  para  en  su  lugar  efectuar las declaraciones impetradas y se  cumpla la función de unificación de la jurisprudencia nacional.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1. La demanda presentada por el apoderado de  JOSÉ  DE  LOS  SANTOS  CORCHO  LÓPEZ,  no  satisface  los  requisitos formales  establecidos  en  el  artículo  212 de la Ley 600 de 2000. Debido a ello, será  inadmitida7.   

Dado que el recurso de casación se rige por  el   principio   dispositivo,  las  pretensiones  de  la  demanda  delimitan  la  competencia  de  la  Sala  de  Casación Penal, excepto la nulidad que puede ser  decretada   oficiosamente   -si   a   ello   hubiere  lugar-  en  aras  de  la protección de las garantías  fundamentales.   

Por  tanto,  no  constituye  una  especie de  tercera  instancia;  tampoco consiste en someter a un nuevo juicio al procesado,  ni  en  esta  sede  puede  postularse  un  debate  probatorio generalizado y sin  acatamiento  de la lógica argumentativa que le es inherente, pues esta clase de  impugnación  fue concebida, no como un medio adicional para litigar libremente,  sino  como una excepcional manera de llevar al conocimiento del máximo tribunal  de   la   jurisdicción   ordinaria  el  fallo  proferido  por  el  ad   quem,  por  las  causales  taxativas  señaladas en la ley y seleccionadas en la demanda.   

De  este  modo,  el  recurso de casación se  concibe  como  un  instituto  procesal  extraordinario  en procura de remediar o  poner  fin  a  la  violación  de  la  Constitución  Política,  del  bloque de  constitucionalidad  en  lo  pertinente y de la ley, ocurridos en la sentencia de  segunda  instancia, por errores de juicio o de actividad, y como tal comporta la  elaboración  de  un  razonamiento jurídico sobre ésta, siguiendo el derrotero  trazado  en  las causales invocadas, donde se espera del censor, su discurrir de  un  modo  claro  y  profundo,  hasta  demostrar  defectos  protuberantes  en  la  estructura  jurídica  del  fallo,  de tal suerte que no es factible mantener su  vigencia.   

2.  Ante  la  forma  de  error propuesto, lo  contradictorio,  inconcluso  e  indeterminado  de  la postulación y el efímero  alcance  esbozado  en  la  demanda,  se  hace necesario recordarle al recurrente  que  cuando  se  acude a la  violación    directa    de    la   ley   sustancial,   la   jurisprudencia   ha  decantado8,  que  es un deber aceptar los hechos, las pruebas y la valoración  sobre  ellas  realizada  en  las instancias, pues por este sendero no es posible  discutir  aspectos  fácticos,  al  corresponder  la impugnación a un debate de  estricto  orden  jurídico, siendo carga del censor anunciar de manera lógica y  detallada     las     normas     de     contenido     sustancial    que  estima  infringidas,  así  como  el  sentido  de  la  violación,  esto  es,  si el desaguisado ocurrió por falta de  aplicación  o  exclusión  evidente;  aplicación  indebida,  o interpretación  errónea.   

La falta de aplicación o exclusión evidente  se  presenta, por regla general, cuando el juez yerra acerca de la existencia de  la  norma  y  por  eso no la aplica al caso específico que la reclama. Ignora o  desconoce  la  ley  encargada  de  regular  la  materia y por eso no la tiene en  cuenta,  al incurrir en error sobre su existencia o su validez en el tiempo o el  espacio.   

Por   su   parte,   en   la   aplicación  indebida,  a la cual acude el  demandante,  el  juez  desatina  en  la  selección  de  la  norma.  El error se  manifiesta  en  la  falsa  adecuación  de  los  hechos probados a los supuestos  contemplados  en el precepto. Los sucesos reconocidos en el proceso no coinciden  con las hipótesis condicionantes de aquél.   

Aquí  el juzgador se equivoca al establecer  la  relación  de  semejanza  existente  entre  el  caso  particular  concreto y  adecuado  jurídicamente y el supuesto de hecho proyectado en el precepto legal,  es  un  error in iudicando, de  juicio,  de  conceptualización materializado en la selección-adecuación de la  norma   llamada  a  regular  el asunto. El fallador escoge una disposición  que no está llamada a regular el caso.   

En la interpretación errónea, por último,  el  juez  selecciona bien y apropiadamente la norma encargada de regular el caso  en  cuestión,  y  efectivamente la aplica, pero al interpretarla le atribuye un  sentido  jurídico  del  cual carece, le asigna efectos distintos o contrarios a  los  que le corresponden, o  no causa.   

Las dos primeras especies de error directo se  diferencian    del   último,   en   que  mientras  en  la  falta  de  aplicación y la aplicación indebida  subyace  un  error en la selección del precepto, en la interpretación errónea  el  yerro  sólo es de hermenéutica, pues en rigor lógico se debe partir de la  aceptación  en la correcta aplicación de la norma, donde el dislate se genera,  al  otorgarle  un  entendimiento  jurídico equivocado, en razón del cual se le  hace producir por exceso o defecto consecuencias distintas.   

3. Si bien el censor al escoger como vía de  ataque  la violación directa de la ley sustancial en la forma de la aplicación  indebida  y  cumple con evitar controvertir los aspectos fácticos soporte de la  decisión,  omite  en  absoluto  presentar  una  argumentación propia del rigor  jurídico necesario para demostrar el dislate propuesto.   

Es así, como en una lacónica exposición de  ideas  deshilvanadas,  expone  premisas  inconclusas, incoherentes y excluyentes  entre  sí,  con  lo  cual  desconoce  los  basilares  principios  de  claridad,  precisión, autonomía y no contradicción en casación.   

Todo  esto  se  advierte  en  el  escrito de  impugnación,  en  primer lugar, cuando luego de partir del presupuesto procesal  consistente  en  precisar  que  el  ordenamiento llamado a regular este trámite  corresponde  a  la  Ley  600 de 2000, alega la aplicación indebida de preceptos  propios  de la Ley 906 de 2004, conjunto normativo exótico para ser tomado como  marco  legal,  pues  dada  la época de ocurrencia de los hechos y la ritualidad  surtida,   el   ámbito   de   regulación  corresponde  al  primer  Código  de  Procedimiento Penal.   

Otras  dos glosas merecidas, consisten en la  franca  confusión  sobre  la  debida  sustentación  en  casación  en  la  que  permanece  el libelista en toda la extensión del escrito, que lo lleva a sesgar  los  principios  de claridad y precisión, al dejar incompleto el desarrollo del  cargo,  pues propuso como violación directa de la ley sustancial la aplicación  indebida  de  los  artículos  314,  461  de  la  Ley 906/04;  38 y 461 del  Código  Penal, respecto de  los  cuales  nada dice sobre su alcance, menos en qué consistió el absurdo del  tribunal  al  adecuar  los hechos probados a los supuestos contemplados en tales  preceptos  o  el sentido en que otros mandatos llamados a regular el caso fueron  excluidos.  En  síntesis,  no  enseña a la Sala, por qué hubo una aplicación  indebida  de  esas  nomenclaturas,  carencia  advertida  en  el  escrito, cuando  enunciado  el yerro, el libelista no va más allá de su mención, lo abandona a  medio  camino,  en  pleno desconocimiento del postulado de razón suficiente, el  cual   impone   que   la   emisión   de  premisas  obliga  sustentarlas  una  a  una.   

Adicional  a  lo  anterior,  en  la  misma  proposición    afirma    que    se    “dejó (sic) de aplicar los precitados  preceptos”,  con  lo cual  desconoce  los  principios lógicos de no contradicción e identidad, según los  cuales,  dentro  de  una  misma  línea  y momento argumentativo no es permitido  afirmar   y   negar  una  cosa,  pues  no  se  debe  afirmar  que  se  aplicaron  indebidamente  los  contenidos  legales,  para  al mismo tiempo endilgar, fueron  dejados de lado por el fallador.   

La  verdad  es  que la demanda constituye un  escrito  confuso,  desprovisto  de  motivos  para  la formulación de un tópico  serio,  profundo,  pues dialécticamente carece del planteamiento de un problema  jurídico, susceptible de ser estudiado en casación.   

La  sola  proposición metodológica resulta  paradójica,  pues  luego  de anunciar el único cargo por violación directa de  la  ley  sustancial,  eleva  a  la  Sala  de  manera  discordante, incoherente y  excluyente  con  la censura, la invalidación del fallo, todo en pleno desprecio  de  los principios de claridad, precisión, autonomía y no contradicción, pues  a  partir  de la lógica formal, no está permitido alegar esta clase de error y  en  el  mismo  surco  temático,  demandar  de  la  Corte  dejar  sin efectos la  sentencia  de segundo grado, como si de la alegación de un cargo por nulidad se  tratara.   

4. Advertido en la demanda el desconocimiento  del  principio  de  autonomía, resulta oportuno precisar su razón de ser, como  la  prohibición  al  interior  de  una misma censura, para entremezclar ataques  propios  de  causales diferentes, al tener cada una distintas características y  parámetros    lógicos    de    demostración    con   diversas   consecuencias  jurídicas9.  Es que la decisión a adoptar por la Corte en caso de prosperidad  del  reproche  formulado  contra  la  sentencia,  debe  compaginar con el motivo  invocado      y      el      error      aducido10.   

5.   En  cumplimiento  del  principio  de  limitación   propio   del  recurso  de  casación,  no  le  es  dable  a  la  Corte,  suplir  las omisiones  argumentativas  del  escrito  de  sustentación.  Por  tanto, no puede corregir,  complementar  o  de  cualquier  otra  forma  suplantar  al  casacionista  en  la  construcción  de  la  demanda;  no  obstante,  cuando  atendiendo los fines del  extraordinario   recurso   y   en  procura  de  la  defensa  de  las  garantías  fundamentales   deba   hacerlo,   evento   que   -se  repite-  aquí  no  acontece,  razón  por  la cual la  demanda será inadmitida.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.  INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el defensor de JOSÉ DE LOS SANTOS CORCHO LÓPEZ, conforme a lo  expuesto en la parte motiva.   

2. Contra la presente providencia no procede  recurso alguno.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ    LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ                                                   SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                                   AUGUSTO J.  IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                                        YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS                                                                

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria.    

1  Cuaderno No. 1, folio 353.   

2  Cuaderno No. 1, folio 380.   

3  Cuaderno No. 1, folio 331.   

4  Cuaderno No. 1, folio 333.   

5  Cuaderno No. 1, folio 338.   

6  Cuaderno del Tribunal, folio 35.   

7  “Artículo    213.  Calificación  de  la  demanda. Si el demandante carece de interés o la demanda  no  reúne  los  requisitos  se  inadmitirá  y  se  devolverá el expediente al  despacho  de  origen.  En  caso  contrario  se  surtirá  traslado al Procurador  delegado   en   lo  penal  por  un  término  de  veinte  (20)  días  para  que  obligatoriamente emita concepto.”   

8 Auto  de  casación  de  14  de  noviembre  de  2008,  radicación  No.  27158,  entre  otros.   

9  Sentencia   de   casación   de   22   de   agosto   de  2002,  radicación  No.  11963.   

10  Sentencia   de   casación   de   11   de   julio   de   2002,  radicación  No.  13988.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *