32791(06-10-09) términos para libertad por vencimiento art. 317-5o

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 32791  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado:  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Bogotá, D.C., martes, seis (6) de octubre de  dos mil nueve (2009).   

VISTOS:  

Resuelve   el   Despacho   la  impugnación  presentada  contra  la decisión de 23 de septiembre del presente año, mediante  la  cual  un  Magistrado  de  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de Medellín  denegó   el  amparo  de  hábeas  corpus   formulado   por   Juan  Pablo  Marín  Giraldo,  privado  de  la  libertad  a consecuencia de  decisión judicial.   

ANTECEDENTES:  

1. El 10 de marzo de  2009  se  celebraron  ante el Juez 27 Penal Municipal de Medellín con funciones  de  garantías  las  audiencias  de  legalización  de  captura  de Juan  Pablo  Marín  Giraldo, formulación  de  imputación  e  imposición  de  medida  de  aseguramiento  privativa  de la  libertad    en    centro    carcelario    por    un   delito   de   extorsión tentada.   

2.  La Fiscalía 50  Seccional  de Medellín el 3 de abril de 2009 radicó escrito de acusación ante  el Juzgado Promiscuo Municipal de Betulia, Antioquia.   

3. El 12 de mayo fue  fijado  como  fecha  para  adelantar la audiencia de formulación de acusación,  pero  por  manifestación de falta de competencia por parte de la Juez el asunto  fue  remitido  a  la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, la  que  mediante  auto  de  3  de  junio siguiente señaló que el conocimiento del  asunto correspondía a dicha funcionaria.   

4.  Nuevamente  se  fijó  fecha  para la audiencia de acusación (17/06/2009) oportunidad en la que  la    Fiscalía   acusó   a   Juan   Pablo   Marín  Giraldo    por    el    delito    de    extorsión      en      grado      de  tentativa.   

5.  Para  el 22 de  julio  pasado  se  programó  la  audiencia  preparatoria  pero  a solicitud del  defensor  de  otro  procesado  solamente  se  pudo celebrar hasta el 3 de agosto  retropróximo,  oportunidad  en  la  que  se  formuló  el recurso de apelación  contra   la   negativa   judicial   de   excluir   unos   elementos   materiales  probatorios.   

6.  El defensor de  Marín  Giraldo solicitó el  31  de  agosto de 2009 la libertad provisional de su asistido por vencimiento de  términos,   la  que  fue  negada  por  los  jueces  de  garantías  de  primera  (31/08/2009) y segunda instancia (16/09/2009).   

LA     SOLICITUD     DE    HÁBEAS CORPUS:   

Por   medio   de   apoderado  Juan  Pablo  Marín Giraldo expresa que se  está  incurriendo en una vía de hecho por parte de los jueces que han resuelto  la  petición  de  libertad que por vencimiento de términos formuló dentro del  respectivo  proceso, porque desde la radicación del escrito de acusación hasta  la  fecha  de  formulación  de  la petición de hábeas corpus han transcurrido  más de 90 días sin que se haya iniciado el juicio oral.   

DECISIÓN DE PRIMERA INSTANCIA:  

El  Magistrado  a  quien  correspondió  la  acción constitucional señaló:   

1.  Que Juan Pablo  Marín  Giraldo se encuentra privado de la libertad por  orden  judicial emitida en proceso que se sigue en su contra, razón por la cual  la  privación  de  su  libertad  fue  dispuesta  por autoridad competente y por  motivo  legalmente  establecido  en  la  ley,  sin  que se avizore violación de  garantías constitucionales.   

2.  Que  las  decisiones  de  los jueces que  negaron  la  libertad  por  vencimiento  de  términos  no hace tránsito a cosa  juzgada  y  se  puede  insistir  en  tal  pedimento  por  parte  del interesado.  Igualmente,  la  forma  en que se deben contar los términos procesales no tiene  por  qué  ser la prevista por la Corte Suprema de Justicia en la decisión de 4  de  febrero  de 2009, radicación 30363, porque esa misma autoridad en decisión  de  28  de  noviembre  de  2007,  radicación  28836,  había  previsto  que  la  contabilización   de   los   términos   procesales   no   se   hace  en  forma  ininterrumpida,   diferencia   de   criterio   que  no  obliga  más  cuando  la  jurisprudencia  apenas  constituye  un criterio auxiliar de orientación para el  intérprete.   

3. Al no encontrar demostrado supuesto alguno  de  procedencia de la acción constitucional resolvió denegar la pretensión de  los peticionarios.   

5. Enterado de la decisión el apoderado del  detenido presentó “recurso de apelación”. Expresó:   

5.1. Señala como contradictorio el argumento  del  a  quo  porque a la par  con   advertir   el   carácter  no  obligatorio  y  meramente  auxiliar  de  la  jurisprudencia,  su  decisión  la  soporta  en  otras  decisiones  de  la misma  Corte.   

5.2.  Resalta  que  no  se  han  realizado  maniobras  dilatorias  por  parte del accionante dentro del proceso penal, en el  que oficia como defensor del procesado.   

5.3. Pone de manifiesto que los términos se  encuentran  vencidos  porque  han  transcurrido  150  días  contados  en  forma  ininterrumpida  desde  la  acusación,  y  93  días  si  se  cuentan  en  forma  interrumpida.   

5.4. Que en los anteriores términos se hace  procedente    conceder    por    medio    de    la   acción   de   hábeas    corpus    la   libertad   al  procesado.   

CONSIDERACIONES DEL DESPACHO:  

1.    En   la  determinación  de la naturaleza jurídica del hábeas  corpus  se  ha  dicho que es un derecho constitucional  fundamental  (art.  30  de  la  Const.  Pol.) de aplicación inmediata (art. 85,  ibídem)1 no susceptible  de  limitación durante los estados de excepción (arts. 93 y 214-2 ídem  y  art.  4° de la Ley Estatutaria  137  de  1994),  que  se  debe  interpretar  de  conformidad  con  los  tratados  internacionales  sobre  derechos humanos ratificados por Colombia (art. 93 de la  Const.   Pol.)2  cuya  regulación  debe  ser  objeto  de una ley estatutaria (art.  152-a,  ibídem)3,  y también es un mecanismo procesal de protección de la libertad  personal  por  cuanto  es una acción pública constitucional que trata de hacer  efectivo  el  derecho  fundamental  de  libertad  individual y, por lo tanto, se  constituye     en    una    garantía    procesal4,   según   lo   consagra  el  artículo  primero  de  la  Ley  1095  de  2006,  Estatutaria  del  Hábeas Corpus.   

La  referida ley estatutaria establece en su  artículo   1º  que  el  hábeas  corpus  tutela  la libertad personal cuando alguien es privado de ella (i)  con  violación  de  las  garantías  constitucionales o legales o (ii) ésta se  prolonga  ilegalmente.  También  procede  la garantía de la libertad cuando se  presenta   alguno   de   los   siguientes   eventos5:   

(1)  siempre  que  la  vulneración  de  la  libertad  se  produzca  por  orden  arbitraria  de  autoridad  no  judicial; (2)  mientras  la  persona  se  encuentre  ilegalmente  privada  de  la  libertad por  vencimiento  de  los  términos  legales respectivos; (3) cuando, pese a existir  una  providencia  judicial  que  ampara la limitación del derecho a la libertad  personal,  la  solicitud de hábeas corpus  se  formuló  durante  el  período de prolongación ilegal de la  libertad,  es  decir,  antes  de  proferida  la  decisión  judicial;  (4) si la  providencia   que   ordena  la  detención  es  una  auténtica  vía  de  hecho  judicial.   

La Constitución de 1991 en un claro avance  en  relación  con  la  Carta Política anterior, estableció en su artículo 28  una  reserva  legal  y  judicial  para  la privación de la libertad, tomando en  cuenta  que la libertad personal es presupuesto de todas las demás libertades y  derechos.  Por  ello  el  constituyente  (artículo 30) quiso darle una especial  protección  ante  las  actuaciones  ilegales  de  las  autoridades,  mucho más  expedita que la de los demás derechos fundamentales.   

2.  Ya se ha dicho  por   la   doctrina   y  la  jurisprudencia  que  entre  otras  características  la   acción  de  hábeas  corpus    tiene    la    de    ser    principal6,   particularidad   que   la  diferencia  frente a la acción de tutela que sí fue diseñada como subsidiaria  y  sólo  procedente  a  falta  de  otro  medio  de  protección  más efectivo,  particularidad  en  un  todo acorde con los postulados de una sociedad que en la  interpretación   de   los   derechos   fundamentales  privilegia  el  principio  in  dubio  pro  libertate  (presunción  general  a  favor  de la libertad, propia de todo Estado social de  derecho),  que  para  potenciar  su eficacia tiende a ampliarse con el postulado  favor   libertatis,  que  conduce  no  sólo a que en supuestos dudosos se opte por la interpretación que  mejor  proteja  los derechos fundamentales, sino que implica concebir el proceso  hermenéutico  constitucional como una labor tendente a maximizar y optimizar la  fuerza   expansiva   y   la   eficacia  de  los  derechos  fundamentales  en  su  conjunto7.   

3. De lo anterior se  sigue  que  el hábeas corpus  está  previsto  para  que  se  proteja la libertad en los siguientes supuestos:   

– Por privación ilícita de la libertad. Se  refiere  a todos aquellos casos en que se violan las garantías constitucionales  y legales al privar a una persona de la libertad.   

– Por prolongación ilícita de la privación  de  la libertad. Esto ocurre cuando a una persona se la ha privado legalmente de  la  libertad  pero  la  limitación  del  derecho  se  prolonga más allá de lo  permitido constitucional y legalmente.   

–    Por    configuración   de  una  auténtica  vía  de  hecho judicial en la providencia que  ordena  la  privación de la libertad o en decisiones posteriores que impiden el  acceso          a          la          misma8   

,  como podría ser el caso de una medida de  aseguramiento  privativa  de  la libertad sin motivación suficiente.   

4.  Por lo enseñado  no  es  de  recibo  que en un  trámite  de  hábeas corpus  se  esgrima  lisa  y  llanamente  que  la acción constitucional es improcedente  porque  la  persona  se  encuentra  privada  de  la  libertad  por cuenta de una  actuación  procesal  o  que dentro del proceso existen recursos para debatir la  situación  tildada  de  lesiva del derecho a la libertad personal. Es necesario  que  los  jueces  examinen  a profundidad el caso concreto para determinar si se  presenta  una  vía  de  hecho,  la que eventualmente puede surgir, por ejemplo,  cuando  habiéndose  edificado  las circunstancias fácticas y legales que hacen  procedente  una causal de libertad provisional la misma es negada sin fundamento  legal  o  razonable,  o  contra expresa interpretación jurisprudencial sobre la  materia,  o  por  medio  de  una  decisión  carente  de  motivación,  o cuando  objetivamente  se  puede  constatar  que la pena impuesta ya fue cumplida por el  condenado.   

5. La salvaguarda de  la  libertad  personal  de  Juan Pablo Marín Giraldo  ha  sido  solicitada alegando que se ha presentado una  dilación   injustificada   en  el  proceso  que  se  sigue  en  su  contra  por  extorsión  tentada  en  el  Juzgado  Promiscuo  Municipal  de  Betulia,  Antioquia,  que  ante  el  mismo ha  reclamado  la libertad por medio de la causal prevista en el artículo 317-5 del  Código  de  Procedimiento Penal y que pese a ello se mantiene la privación del  derecho    fundamental,    que    en    tales    circunstancias    deviene    en  inconstitucionalidad e ilegal.   

6.  El  supuesto  fáctico  insinúa  enmarcar  el problema jurídico propuesto dentro del segundo  postulado   previsto   para   la  procedencia  de  la  acción  de  hábeas   corpus,   es   decir,   en  la  prolongación   ilícita   de  la  privación  de  la  libertad,  sobre  la  cual  la Corte Constitucional al  hacer    el    control   previo   a   la   Ley   Estatutaria   1095   de   2006,  señaló:   

En  cuanto  a la prolongación ilegal de la  privación  de  la  libertad,  también pueden considerarse diversas hipótesis,  como  aquella  en  la  cual  se detiene en flagrancia a una persona (Const. Pol.  art.  32)  y  no  se  le pone a disposición de la autoridad judicial competente  dentro  de  las  36  horas  siguientes;  también puede ocurrir que la autoridad  pública  mantenga  privada  de  la  libertad  a  una persona después que se ha  ordenado  legalmente por la autoridad judicial que le sea concedida la libertad.  Otra  hipótesis  puede  ser  aquella en la cual, las detenciones legales pueden  volverse  ilegales,  como  cuando  la  propia  autoridad  judicial  prolonga  la  detención  por  un lapso superior al permitido por la Constitución y la ley, u  omite  resolver  dentro  de  los  términos  legales  la  solicitud  de libertad  provisional      presentada      por     quien     tiene     derecho.   

7.  La petición de  hábeas  corpus que ocupa la  atención  de  este  Despacho  está  dirigida  a  que  se  determine si ante el  vencimiento  de  los  términos  legales  para  dar  inicio  al juicio oral y la  negativa  de  los  jueces  de  garantías de conceder la libertad provisional al  procesado  por  la  causal  establecida  en  el artículo 317-5 de la Ley 906 de  2004,   resulta   procedente   el   amparo   constitucional   especial   de   la  libertad.   

8.   Para   dar  respuesta  satisfactoria  a  la  problemática  que  entraña  la  solución del  presente  asunto se disertará en primer lugar sobre el concepto plazo razonable  y,  a  partir  del  alcance  de dicho postulado, se examinará la posibilidad de  estar  ante  una vía de hecho en los pronunciamientos judiciales que negaron la  petición  de  libertad invocada por Juan Pablo Marín  Giraldo.   

9.  Los  términos  procesales  y  el  plazo  razonable:   

No  existe  un  rasero  universal sobre los  plazos  que  tienen  las  autoridades  para  tramitar  la  investigación  y  el  juzgamiento  de  una  persona acusada de la comisión de un delito, en tanto los  Estados  tienen un alto margen de discrecionalidad para establecer los términos  en  que  se  debe  cumplir  un  proceso,  cuestión que resulta similar a lo que  ocurre  con  los  recursos  que  se  autorizan  para  discutir  las providencias  judiciales  dado  que  en algunos casos cuando el problema debe ser resuelto por  la  máxima corte de justicia resulta inadmisible la existencia de la apelación  u  otro recurso similar, situación que se enmarca dentro del denominado derecho  de los pueblos y su libre autodeterminación.   

Con  todo,  la jurisprudencia de la Sala ha  sido  reiterativa  al  señalar que los términos son de riguroso cumplimiento y  no  puede  dejarse  su  aplicación  al arbitrio de los empleados o funcionarios  judiciales9.  Si tal cosa se permitiera, desaparecería la seguridad jurídica  que  de  ellos  dimana,  quedando  sujeto  el  proceso  a  las  interpretaciones  caprichosas  de  quienes  en  un  momento  dado  deben  darles  su  curso en las  actuaciones  encomendadas.  Tampoco resulta válido el alegar que la ley dependa  de  las  circulares  que  ésta  o las demás altas Corporaciones de la justicia  expidan  para  su  aplicación.  Desde  su  entrada  en  vigencia,  la  ley debe  cumplirse   sin   que   se   acepten   excusas   sobre   su   poco   o   ningún  conocimiento.   En  lo  que  se  refiere  a los términos en sí, su conteo  aritmético  es  el  que  prima  sin  que haya lugar a elucubraciones de ninguna  especie.  Y  si  alguna  duda  quedare respecto de su aplicación en determinado  evento  por  oscuridad  de  la  norma  que  lo  contempla,  la  luz la brinda la  jurisprudencia10.   

El anterior entendimiento no constituye cosa  diferente  que  hacer  realidad  el  imperativo  constitucional  previsto en los  artículos  29 y 228 que establecen como elemento del debido proceso su trámite  sin  dilaciones  injustificadas  y la necesidad de observancia con diligencia de  los  términos  procesales so pena de sanción por su incumplimiento, previsión  que   también   estableció   el   legislador  en  la  Ley  Estatutaria  de  la  Administración de Justicia, artículo 4°.   

La Sala ha precisado que  

La  vulneración  al  debido proceso por la  dilación  de  los  términos,  no  surge  automática  del  mero transcurso del  tiempo,  sino,  como  lo  indica  el  propio  texto  constitucional,  de que esa  extensión  sea  injustificada,  esto  es,  que no obedezca a ningún motivo que  pueda ser calificado como razonable.    

Ahora  bien:  resulta  claro  que  para  el  Estado,  que  finalmente es en quien radica la acción penal, existen múltiples  y   variadas   sanciones   procesales   y   extraprocesales   por  la  dilación  injustificada  de  los términos de actuación en los asuntos penales.  Las  causales  de  libertad  por vencimiento de términos, son de las más conocidas;  y,  la  prescripción  de  la  acción  es  la  más  grave de todas11.   

Y  en  los  supuestos  de  privación  de la  libertad se ha insistido en que   

En  un  Estado  social  y  democrático  de  derecho  la  privación de la libertad física no puede ser indefinida, sino que  está  sometida a unos limites temporales, dentro de los cuales se deben cumplir  actuaciones  tendientes  al  pronto adelantamiento del proceso penal, so pena de  que  la  persona,  como  consecuencia  de  esa  morosidad,  justificada o no del  aparato jurisdiccional, recobre su libertad…   

Por otra parte, la razón por la cual se le  señaló  al  aparato de justicia un plazo máximo para calificar el mérito del  sumario,  cuando  hay  procesado preso, se debió a la necesidad de imponerle un  límite  para  evitar  que  las  personas  permanecieran  indefinidamente en tal  estado  y  en  investigación, sin que se les formulara pliego de cargos, lo que  resultaba  atentatorio no sólo del derecho a la libertad sino de la presunción  de  inocencia.  Pero,  infortunadamente, la experiencia demostró que fijado ese  plazo,  el  Estado se limitaba a formalizar el pliego de cargos, pero que no era  diligente  en  el  adelantamiento  de  la  etapa  de juzgamiento, prolongándose  también   indefinidamente  la  privación  de  la  libertad  y  anulándose  la  finalidad  buscada con el plazo señalado para calificar el mérito del sumario,  por  lo cual hubo necesidad de señalar un nuevo término para que, en el evento  anterior,  el  juez  verificara  la  audiencia,  so pena de dejar en libertad al  acusado si no lo cumplía.   

Como  se ve claramente, la finalidad de los  dos  numerales  fue  la  misma,  esto  es,  evitar  que  a los procesados se les  prolongara  indefinidamente  la  privación  de  su  libertad física sin que el  Estado  cumpliera  con el deber de administrar una justicia pronta y eficaz, por  lo  cual  la  interpretación  que  pretende hacer el recurrente, con base en la  pura   exégesis   o   literalidad   del   precepto  es  inaceptable12.   

A  su  turno,  el  Tribunal  Constitucional  también ha sido explícito al advertir que   

El debido proceso en lo penal se manifiesta  en   tres   principios   fundamentales…:  el  debido  proceso  sin  dilaciones  injustificadas,   la   favorabilidad   y   la  norma  posterior.  La  expresión  “dilaciones  injustificadas”  del  artículo  29  de  la  Constitución debe ser  leída  a  partir  del artículo 228 ídem  -cumplimiento  de  los  términos-  e  interpretada  a la luz del  artículo  7.5  de  la  Convención  Americana de los Derechos Humanos, esto es,  “dilaciones  injustificadas”  debe  entenderse que como “un plazo razonable” que  es            necesario            cumplir13.   

Igualmente, ha recordado que  

La   Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  conocida  también como pacto de San José de Costa Rica dispone en su  artículo  8.1,  entre  otras cosas, que toda persona tiene derecho a ser oída,  con  las debidas garantías, dentro de un plazo razonable por un Tribunal o Juez  imparcial,  competente  e  independiente.  El  desarrollo jurisprudencial que de  esta  prescripción  normativa  han  realizado  los  órganos interamericanos de  protección  -Comisión  y  Corte  Interamericana de derechos humanos- acoge los  parámetros  fijados  por  la  Corte  Europea  de Derechos Humanos, en punto del  derecho  de los sujetos a que los Estados tramiten sin dilaciones injustificadas  los  procesos  que  están bajo su jurisdicción. Los parámetros señalados por  estos  entes,  definen  la razonabilidad del plazo según (i) la complejidad del  asunto,  (ii)  la  actividad  procesal del interesado y (iii) la conducta de las  autoridades  judiciales  y (iv) el análisis global de procedimiento14.   

También ha insistido la Corte Constitucional  en que   

Es  necesario  concluir  que  los términos  procesales  son  un  elemento del debido proceso y un medio para la realización  de  la justicia, que tiene como fundamento la efectividad del derecho sustancial  de  cada una de las partes dentro de un trámite judicial. Pero, sólo con base  en  el  cumplimiento  de  estos,  no  es posible excusar el desconocimiento o la  vulneración  de  otros  derechos  fundamentales  en cabeza de cualquiera de las  partes.  Esto, por supuesto, sin perjuicio de la protección intensificada a que  tiene  derecho  un sindicado privado de su libertad, al cumplimiento estricto de  los  plazos  máximos  para resolver sobre su detención, o las relacionadas con  el  hábeas  corpus,  pues en estos eventos el acatamiento sin dilaciones de los  términos  procesales tiene un vínculo indivisible con el derecho fundamental a  la  libertad  personal  que  no es posible pasar por alto en ningún evento. Sin  embargo,  por  fuera  de  esta  situación, si dentro de un asunto la dimensión  temporal  de una etapa procesal no resulta razonable para definir o resolver una  petición  a  tiempo,  debido  a una situación imprevisible, ineludible y sobre  todo  que no sea posible achacar al propio peticionario, será preciso evaluar y  ponderar,  conforme a las condiciones del caso concreto, la necesidad de decidir  los  asuntos  de  fondo  aún  por fuera del vencimiento del término para ello,  para  no  sacrificar  el  derecho  sustancial, y únicamente utilizando el lapso  estrictamente  necesario para satisfacer el requerimiento de fondo, pues en este  caso  se  trataría  de  una  dilación  justificada15.   

Sobre  el  concepto  “plazo  razonable”  previsto  en  los  artículos  7.5 y 8.1 de la Convención Americana de Derechos  Humanos  se  ha  dicho  reiteradamente que, de acuerdo con los desarrollos   hermenéuticos  de  la  Corte Europea de Derechos Humanos retomados por la Corte  Interamericana,  si bien no admite una definición sencilla es necesario para su  cabal  entendimiento  tomar  en cuenta tres elementos  para  determinar la razonabilidad del plazo en el cual se desarrolla el proceso:  a)  la  complejidad del asunto; b) la actividad procesal del interesado; y c) la  conducta    de    las    autoridades    judiciales16.   

Resulta   evidente   que   los  artículos  7.5  y  8.1  de  la Convención Americana persiguen  justamente  el  propósito  que las cargas que el proceso penal conlleva para el  individuo   no  se  prolonguen  continuamente  en  el  tiempo  y  causen  daños  permanentes17.   

Y  la  Corte  Interamericana  ha  expresado  que   

en  ciertos  casos,  una demora prolongada  puede  llegar  a  constituir  por  sí  misma  una  violación de las garantías  judiciales18.   

10. En el presente  asunto   se  tiene  establecido  que  entre  la  presentación  del  escrito  de  acusación   por   parte  de  la  Fiscalía  ante  el  Juzgado  de  conocimiento  (03/04/2009)  y  la fecha de presentación del hábeas  corpus  (22/09/2009)  ha  transcurrido un plazo de 171  días  contados  de  manera  ininterrumpida.  Y  entre esas mis fechas de manera  interrumpida  -contando  solamente  días  hábiles-,  han  pasado  más  de  90  días19.   

11.    La  jurisprudencia  vigente de la Corte Suprema de Justicia en materia de términos,  que debe ser acatada y en tal virtud aplicada por los  jueces, señala que   

en  cuanto  se  refiere a dilucidar si los  términos      establecidos     en     el     artículo     175     ejusdem   para   formular   acusación,  solicitar  la  preclusión  o  aplicar  el  principio  de  oportunidad, realizar  audiencia  preparatoria  o  adelantar  audiencia del juicio oral, corresponden a  días  hábiles  o ininterrumpidos, amén de precisar la contabilización de los  lapsos  dispuestos  en  los  numerales  4º y 5º del artículo 317 de la citada  legislación para acceder a la libertad provisional.   

…  

Sobre  tales preceptos conviene distinguir  que  el  artículo  175  no  se  encuentra  instituido  para proteger el derecho  fundamental  a la libertad personal de los incriminados, como sí ocurre con las  causales  de  libertad  provisional  reguladas  en  el  artículo  317 del mismo  ordenamiento.  Aquella  norma  se orienta a evitar la dilación injustificada de  los  trámites,  aspecto  que  hace  parte de la más amplia noción del derecho  fundamental  al debido proceso (inciso 3º del artículo 29 de la Constitución)  y  constituye desarrollo legal de la normativa internacional sobre el particular  establecida  en  el numeral 1º del artículo 8º de la Convención Americana de  San  José  de  Costa  Rica (Ley 16 de 1972) y en el numeral 3º, literal c) del  artículo  14  del  Pacto de Derechos Civiles y Políticos de Nueva York (Ley 74  de 1968).   

…  

En   suma,  advierte  la  Corte  que  la  distinción  realizada  por  el  legislador  en  los  numerales  4º  y  5º del  artículo  317  de  la Ley 906 de 2004 modificados por el artículo 30 de la Ley  1142  de  2007  no  responde  a  criterios razonables y objetivos y quebranta el  derecho  de  igualdad  de  las  personas, circunstancia que impone en virtud del  artículo  4º  de  la  Carta  Política dar prevalencia a su artículo 13 y por  ello,     entender    que    la    contabilización  “en      forma      ininterrumpida”  de  los  términos  previstos  en  el  citado  numeral 4º del  artículo  317,  también  se  hace  extensiva  a los tiempos establecidos en el  numeral    5º   del   mismo   precepto   (Negrillas  originales).   

12.  Teniendo  en  cuenta  que también para el momento de formulación de la petición de libertad  dentro  del  proceso  penal,  en la que se invocó el artículo 317-5, resultaba  imperativo  para  los jueces contar los términos de manera ininterrumpida y, si  estaban  cumplidos,  debían  conceder la excarcelación del procesado salvo que  se  presentara  alguna  de  las  circunstancias  previstas  en el parágrafo del  precepto ídem.   

13. Y en tanto las  excepciones  previstas  en  el citado parágrafo no tuvieron ocurrencia, unido a  que  el  asunto  no  reviste una especial complejidad, la actividad procesal del  acusado  fue  normal  dado  que  no se observa una conducta temeraria dirigida a  dilatar  indebidamente  los  términos procesales, y la autoridad judicial dejó  transcurrir  muchos  días sin actividad, refulge contraria a la Constitución y  la  ley  la  negativa  a conceder la libertad por parte de los Jueces Promiscuos  Municipal  y  del  Circuito  de  Betulia, Antioquia, situación que conduce a la  procedencia    del    hábeas    corpus  porque  no  se puede premiar la negligencia judicial en un proceso  que  podía  y debía ser tramitado en los términos que corresponde por mandato  legal.   

14. Tampoco es de  recibo  la  invitación  que hace el a quo  de  invocar  nuevamente  la  causal  de  libertad  ante los jueces  competentes,  porque  sistemáticamente se podrían negar a reconocerla en tanto  ello  implicaría una confesión de la morosidad en que incurrieron, de donde se  sigue  el  hábeas corpus en  tanto   acción  principal  resulta  procedente  en  aplicación  del  principio  pro homine.   

15.    En  conclusión:  como  está  demostrada  la  existencia  de  una vía de hecho por  violación  del  plazo  razonable  durante  el  cual  puede  estar privada de la  libertad  una  persona  dentro del proceso penal, en tanto se omitió iniciar el  juicio  oral  dentro  de  los  términos  previstos  en  la Ley 9067 de 2004, se  revocará  lo  resuelto  por el Magistrado de primera instancia para en su lugar  declarar     la     procedencia     del     hábeas  corpus  y  la  consiguiente orden de libertad para el  acusado.   

16.    En  cumplimiento  del  mandato legal se compulsaran las copias correspondientes para  la  Fiscalía  General  de la Nación y la Sala Jurisdiccional disciplinaria del  Consejo Seccional de la Judicatura de Antioquia.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  el  Suscrito  Magistrado  de  la  Sala  de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

1. REVOCAR el auto  de  23  de  septiembre de 2009 proferido por el Magistrado del Tribunal Superior  de  Medellín, mediante el cual se negó la acción de  hábeas corpus presentada a  nombre   de   Juan   Pablo   Marín   Giraldo,  y,  en  su  lugar,  CONCEDERLA  para  amparar  el  derecho de  libertad personal vulnerado a consecuencia de una vía de hecho.   

2.    Como  consecuencia  de  lo  anterior,  ORDENAR  la   libertad  inmediata  de  Juan  Pablo  Marín   Giraldo,   procesado   por   el   delito  de  extorsión  tentada.   

3. COMPULSAR copias  con  destino  a  la  autoridad  judicial y disciplinaria competente, para que en  ejercicio  de  sus  atribuciones  determinen  la responsabilidad en que pudieron  haber  incurrido  los  jueces  que  en  forma  ilegal  mantuvieron privado de la  libertad    al    ciudadano    Juan   Pablo   Marín  Giraldo.   

4.  ADVERTIR  que  contra el presente auto no procede recurso alguno. Y,   

5.  DISPONER  la  devolución del expediente al Tribunal de origen.   

Notifíquese y cúmplase  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Magistrado  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Corte  Constitucional, sentencia C-620/01.   

2 Corte  Constitucional, sentencia C-496/94.   

3 Corte  Constitucional, sentencias C-301/93 y C-620/01.   

4 Corte  Constitucional,  sentencia  C-557/92,  salvamento  de  voto  de  los Magistrados  Angarita Barón y Martínez Caballero.   

5 Corte  Constitucional, sentencia C-260/99.   

6 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación Penal, autos  de  26  de  junio de 2008,  radicación  30066,   10  de  julio  de  2008,  radicación  30156  y  4 de  septiembre de 2009, radicación 32572.   

7  Antonio   Enrique  Pérez  Luño,  Derechos  humanos,  estado  de  derecho y constitución, Madrid, Editorial  Tecnos, 1991, p. 315-316.   

8 Esta  línea  argumentativa  aparece  en  la  jurisprudencia  de  la  Corte Suprema de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal,  con  el  auto  de  2  de  mayo  de 2007,  radicación  27417, y ha sido reiterada sucesivamente en las decisiones de 10 de  julio  de 2008, radicación 30156; 7 de noviembre de 2008, radicación 30772; 16  de  enero  de  2009, radicación 31066; 21 de abril de 2009, radicación 31673 y  4    de    septiembre    de    2009,    radicación  32572, entre otras.   

9  La  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, en auto de 7 de septiembre  de  1999,  radicación  15043, reiterado en la providencia de 19 de diciembre de  2000,  radicación 16172, entre otras, concluyó que “los actos procesales han  de  cumplirse  en  los  plazos  y  oportunidades  señalados por la ley o, en su  defecto, por el director del proceso, ya que son perentorios”.   

10  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, auto de 25 de julio de  1994,  radicación  9418,  reiterado  sucesivamente  en  la  decisión  de 16 de  diciembre de 1999, radicación 16540, entre otras.   

11  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, sentencia de casación de  25 de febrero de 2004, radicación 21284.   

12  Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, auto de 9 de marzo de 1999,  radicación 15157.   

13  Corte Constitucional, sentencia C-557/92, salvamento de voto.   

14  Corte  Constitucional,  sentencia  T-1249/04.  En la sentencia C-1154/05 se dijo  que  “la  razonabilidad  del término de un plazo de investigación dentro del  proceso  penal debe estar condicionada por la naturaleza del delito imputado, el  grado  de  complejidad  de  su  investigación,  el  número de sindicados y los  efectos sociales que de éste se desprendan”.   

15  Corte  Constitucional,  sentencia  T-171/06.  En esta sentencia también se dijo  que  “solo  aquellas  circunstancias  que tengan la suficiente entidad podrán  permitir  la dilación de un término al encontrase debidamente justificadas. La  Sala  destaca  entonces que (i) sólo con el objetivo de perseguir una finalidad  constitucionalmente   relevante   y   (ii)   como  consecuencia  de  situaciones  imprevisibles   e  ineludibles,  es  posible  justificar  la  dilación  de  los  términos  procesales, únicamente durante el lapso estrictamente necesario para  efectuar  la  actuación  y  con  la  condición  que  se dé trámite urgente y  preferente a la actuación que no se decidió a tiempo”.   

16  Corte  Interamericana de Derechos Humanos, Caso Genie Lacayo vs. Nicaragua, Caso  Suárez  Rosero  vs. Ecuador, Caso Cantos vs. Argentina, Caso Ricardo Canese vs.  Paraguay.  En  igual  sentido  Caso  19 Comerciantes vs. Colombia; Caso Hilaire,  Constantine  y  Benjamín  y  otros.  Y  Comisión  Interamericana  de  Derechos  Humanos,  Jorge  A.  Giménez  vs.  Argentina,  dictamen  de la Comisión, entre  otros.   

17  Así  lo  ha  expresado  la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, 1° de  marzo  de  1996,  dictamen  de  la  Comisión  en  el caso Jorge A. Giménez vs.  Argentina.   

18  Caso  Ricardo  Canese  vs.  Paraguay,  en el que cita varias sentencias como las  proferidas  en  el Caso 19 Comerciantes, supra nota 2, párr. 191; Caso Hilaire,  Constantine  y  Benjamin  y  otros,  supra  nota  142,  párr.  145;  y Caso Las  Palmeras.  Sentencia  de  6  de  diciembre de 2001. Serie C No. 90, párrs. 63 y  64.   

19  Véase   la  cuenta  que  hace  el  accionante,  folio  8  de  la  petición  de  hábeas corpus.     

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