32555(11-11-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 32555  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

         Magistrado  Ponente   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No. 353   

Bogotá D.C., once (11) de noviembre de dos  mil nueve (2009).   

VISTOS  

Con  el  fin  de  verificar  si reúnen los  requisitos  formales  que condicionan su admisión, examina la Sala las demandas  de  casación  presentadas  por el apoderado de JOSÉ JAIME VARGAS VARGAS y JHON  FREDY  BOLÍVAR  ÁLVAREZ,  contra  el  fallo de 28 de mayo de 2009, mediante el  cual  el  Tribunal  Superior de Cundinamarca confirmó la sentencia condenatoria  de  primera  instancia dictada el 18 de diciembre de 2008 por el Juzgado Primero  Penal  del  Circuito  de Soacha que los condenó como coautores responsables del  delito     de     homicidio    agravado.   

HECHOS  

Así  fueron  relatados por el a quo:   

“En  horas  de  la  noche  del día 12 de  diciembre  de  2007,  cuando IGNACIO CUELLAR PEÑALOZA y su familia dormían, en  la  casa  de habitación que ocupaban ubicada en el barrio Los Robles, Sector de  Cazucá,  dos  hombres  ingresaron  a  la  vivienda  hasta  el  cuarto  donde se  encontraba  IGNACIO CUELLAR y su esposa GLORIA INÉS GARZÓN MORA, y después de  preguntarle  a  IGNACIO  a  quién  le  debía  dinero  le  dispararon  dándole  muerte.   

La señora GLORIA INÉS reconoció a uno de  los  hombres  que estuvo en su casa, correspondiendo éste a su vecino JHON  FREDY BOLÍVAR ÁLVAREZ.   

Igualmente  JOSÉ  JAIME  VARGAS  VARGAS,  arrendador  del hoy occiso y a quien éste debía la suma de cincuenta mil pesos  de  canon  de  arrendamiento,  fue  visto  al  frente  de la vivienda de CUELLAR  PEÑALOZA en el momento en que era ultimado.”   

ACTUACIÓN RELEVANTE  

1.  Ante el Juez Primero Penal del Circuito  de  Conocimiento  de  Soacha,  el  20  de  febrero  de  2008 se llevó a cabo la  audiencia  de  formulación  de la acusación contra JOSÉ JAIME VARGAS VARGAS y  JHON  FREDY  BOLÍVAR  ÁLVAREZ  como  coautores  del  punible  de  homicidio            agravado1.   

2.  El  10  de marzo de 2008 se celebró la  audiencia                preparatoria2; y el 2 de julio, 5 de agosto  y  7  de  noviembre  del  mismo  año  se  verificó la vista pública de juicio  oral3,  sesión  última  donde  se  anunció  el  sentido  condenatorio  del fallo y se fijó fecha  para   la   primera   audiencia   del  trámite  del  incidente  de  reparación  integral.   

3. Mediante sentencia de 18 de diciembre de  2008,  el  Juzgado  Primero  Penal del Circuito de Soacha condenó a JOSÉ JAIME  VARGAS   VARGAS  y  JHON  FREDY  BOLÍVAR  ÁLVAREZ4  como coautores del delito de  homicidio  agravado  a  la  pena  principal  de  cuatrocientos  seis (406) meses de prisión; la inhabilidad  para  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas por un período de veinte  (20)  años; y, les negó la suspensión condicional de la ejecución de la pena  y la prisión domiciliaria.   

4.  Inconformes  con  la  decisión,  los  defensores  de  JOSÉ  JAIME  VARGAS  VARGAS  y  JHON FREDY BOLÍVAR ÁLVAREZ la  apelaron  y  el  28  de  mayo  de  2009, el Tribunal Superior de Cundinamarca la  confirmó5.   

5.  En  desacuerdo  con  el fallo, el ahora  apoderado  de  los  acusados  JOSÉ  JAIME  VARGAS  VARGAS y JHON FREDY BOLÍVAR  ÁLVAREZ interpuso el recurso de casación.   

LAS  DEMANDAS   

1.  Presentada  a nombre del procesado JHON  FREDY BOLÍVAR ÁLVAREZ.   

Al amparo de la causal tercera del artículo  181  de  la Ley 906 de 2004, postula un cargo por violación indirecta de la ley  sustancial.   

Considera   como   normas   violadas  los  artículos  7° (presunción de inocencia),       380       (criterios      de  valoración)       y       404      (apreciación   del   testimonio)   del  Código de Procedimiento Penal.   

Como  argumentos  para la demostración del  cargo expone:   

-.  Gloria  Inés  Garzón Mora, compañera  permanente  del  occiso,  momentos  después  de  la  ocurrencia  del homicidio,  manifestó  ante  los  funcionarios  de  policía  judicial  la imposibilidad de  reconocer  al  autor  del hecho, pues usaba un gorro, pero en el informe rendido  por   éstos   se  suministran  las  características  para  su  descripción  y  elaboración  de un retrato hablado que no fue allegado al proceso; sin embargo,  la  testigo  durante  el  juicio  señaló  como  el autor del disparo contra su  esposo,  a un hombre alto, delgado, narizón, cejas pobladas a quien conocía en  el  barrio  por  haber  sido la persona que en otrora le prestó a su compañero  una    manguera    y    respondía    al   nombre   de   JHON   FREDY   BOLÍVAR  ÁLVAREZ.   

.-  La  testigo  María Isnelda Gutiérrez,  manifiesta  que una vez escuchó los disparos en la casa del occiso vio salir de  la  vivienda  a  JHON FREDY BOLÍVAR ÁLVAREZ acompañado de un tercero, primero  indicado,  quien  le  entregó  a  JOSÉ  JAIME VARGAS VARGAS un revólver, para  luego huir del lugar.   

Para el censor, los testimonios reseñados,  analizados  a las luces de la sana crítica no se complementan ni concatenan, de  la  manera  afirmada  por  el fallador de segundo grado por lo siguiente: (i) al  “interior   procesal”  Gloria  Inés  Garzón Mora no conoce a  JHON FREDY BOLÍVAR ÁLVAREZ, ni a  los  residentes  del  barrio,  por  llevar  viviendo en el lugar sólo 6 meses y  salía  de  su  casa  desde  las 6 de la mañana para regresar sobre las 8 de la  noche;  (ii)  ésta  señala  a  la  persona  que  ingresó  a la residencia con  características  morfológicas diferentes a las de JHON FREDY BOLÍVAR ÁLVAREZ  “aunándose a esto el hecho que no manifiesta, solo  en  el juicio oral, conocerlo previamente en razón del préstamo de la manguera  al  occiso.”; (iii) María Isnelda Gutiérrez habla  de  una  persona  vestida de blanco y Gloria Inés Garzón Mora dice, vestía de  negro;      y,      (iv)      existe     una     contradicción     “lata”  entre  estos testimonios que  unida    al    indicativo   testimonial   -no   dice  cuál- obrante en el expediente demuestra la ausencia  de  mérito  persuasivo de la declaración de Isnelda, por ello, era obligación  del  fallador,  con base en las reglas de la sana crítica, omitir otorgar valor  probatorio  dado  el  surgimiento  de  la  duda  metódica  con  relación  a la  responsabilidad   de  JHON  FREDY  BOLÍVAR  ÁLVAREZ  en  la  realización  del  homicidio  y proceder a dar aplicación al contenido del artículo 7° de la Ley  906  de  2004  y  así incurrió en un falso juicio de  identidad.   

Expresa el censor, que tales testimonios se  debieron  valorar  conforme  lo  dispone  la  jurisprudencia  de la Sala   de   Casación   Civil  de  esta  Corporación  y  lo  expuesto  por  un  tratadista nacional, respecto de quienes  evoca  apartes  pertinentes sobre las temáticas de la idoneidad del testigo, el  estado  de  sus sentidos, modo y oportunidad de la exposición, el conocimiento,  la  memoria,  el  recuerdo,  la veracidad o moralidad capacidades cognoscitivas,  sensoriales,  lógicas,  intelectivas,  sinceridad, personalidad, antecedentes e  interés del testigo en el resultado.   

Solicita a la Corte se case la sentencia, se  disponga  la  absolución  y  se  decrete  la  libertad  inmediata de JHON FREDY  BOLÍVAR ÁLVAREZ.   

2.  Presentada a nombre del procesado JOSÉ  JAIME VARGAS VARGAS.   

Bajo  la  égida  de  la causal tercera del  artículo  181  de la Ley 906 de 2004, postula un cargo por violación indirecta  de la ley sustancial.   

Señala como normas violadas los artículos  7°    (presunción    de    inocencia),       380       (criterios      de  valoración)       y       404      (apreciación   del   testimonio)   del  Código de Procedimiento Penal.   

Como  argumentos  para la demostración del  cargo expone:   

-. El sistema de la sana crítica o de libre  apreciación  probatoria  rige  el  sistema procesal penal, por tanto, la ley no  predetermina  el  valor a asignar a cada medio de convicción, aspecto contrario  a la tarifa legal en el cual, el legislador se lo atribuye.   

-. En el fallo se  incurrió  en  falso juicio de identidad al desconocer  los  principios  de  la sana crítica por las siguientes razones: (i) La teoría  inicial  de  la Fiscalía fue agenciar al acusado JOSÉ JAIME VARGAS VARGAS como  determinador  del  homicidio y para ello tomó como base las declaraciones de la  testigo  presencial  Gloria  Inés  Garzón  Mora  y  María  Isnelda Gutiérrez  Chitita,  última  quien  dice vio a VARGAS VARGAS en las afueras de la casa del  occiso  y  huir  con  destino desconocido acompañado de dos personas más; (ii)  las  entrevistas de Homero Efrén Garzón Ocampo, Luis Carlos Gómez Martínez y  Henry   Yesid   Bermúdez   Rubiano,   policiales   encargados  de  realizar  el  levantamiento  del  cadáver  y  elaborar  las tomas fotográficas de la escena;  (iii)  el  informe  ejecutivo  de policía judicial sobre la realización de los  actos  urgentes;  (iv)  el  planteamiento  de la teoría del caso de la defensa,  consistente  en  que  el acusado VARGAS VARGAS no estuvo presente en el lugar de  los  hechos,  circunstancia  que  descarta  la  imputación de la Fiscalía como  determinador  del  delito de homicidio, la cual es producto de la animadversión  de la testigo María Isnelda Gutiérrez hacia éste.   

-.  Si se cotejan los testimonios de Gloria  Inés  Garzón  Mora  y María Isnelda Gutiérrez, se concluye son discordantes,  pues  la  primera  relata que ésta última señaló a JOSÉ JAIME VARGAS VARGAS  como  quien  mandó  matar  a  su  compañero  Ignacio  Cuellar, por su parte la  segunda, expresa, fue Gloria Inés quien hizo tal afirmación.   

-.  Adicional a esta contradicción dice el  censor,  se  suma  la  circunstancia  personal  de  Isnelda Gutiérrez, quien al  sostener  una “difícil”  relación   sentimental   con  JAIME  VARGAS  VARGAS,  se  erigía  como  motivo  suficiente  para  que  el  fallador,  con base en las reglas de la sana crítica  suprimiera  valor probatorio a la imputación, al surgir el testimonio de cargo,  como  producto de un evidente ánimo retaliatorio, al punto de existir de manera  antelada  a  los  hechos la formulación de una denuncia por parte de aquella en  contra de éste.   

“Este acontecer indicativo probatorio hace  que  el  fallador  de  segunda  instancia  haya  incurrido en un falso juicio de  identidad  de los testigos de cargo para condenar, pues de este y al tenor de su  origen,  surge  la  duda  metódica  con  respecto a la responsabilidad de José  Jaime Vargas Vargas.”   

Dice  el  impugnante, que tales testimonios  debieron  valorarse  conforme  lo  dispone  la jurisprudencia de la Sala   de   Casación   Civil  de  esta  Corporación  y  lo  expuesto  por  un  tratadista nacional, respecto de quienes  evoca  apartes  pertinentes sobre las temáticas de la idoneidad del testigo, el  estado  de sus sentidos, modo y oportunidad en que se produce la exposición, el  conocimiento,  la  memoria,  el  recuerdo, la veracidad o moralidad, capacidades  cognoscitivas,  sensoriales,  lógicas,  intelectivas, sinceridad, personalidad,  antecedentes e interés del testigo en el resultado.   

Solicita a la Corte se case la sentencia, se  disponga  la  absolución  y  se  decrete  la  libertad inmediata de JOSÉ JAIME  VARGAS VARGAS.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1. Los libelos presentados por el apoderado  de  JOSÉ JAIME VARGAS VARGAS y JHON FREDY BOLÍVAR ÁLVAREZ, serán inadmitidos  por  las  siguientes  razones:  i)  no  satisfacen  los  requisitos  formales ni  materiales   establecidos   en   los   artículos  183  y  184  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  (Ley  906 de 2004);  ii)  la  Sala  no  advierte  vulneración  de  alguna  garantía  fundamental  de  los  intervinientes  que  la Corte debiera proteger, así fuere  oficiosamente,    en    los    términos    del   artículo   180   (fines  de  la  casación)  ibídem6,   y   del   artículo   29  (debido  proceso)  de  la  Constitución  Política;  y  iii)  no  se precisa emitir una nueva decisión de  fondo,  por  lo  cual  no  es  necesario superar los defectos de las demandas en  atención  a  los  fines  de  la casación, la fundamentación de los cargos, la  posición  de  los  recurrentes  dentro  del  proceso,  ni  por la índole de la  controversia planteada.   

2.  Si  bien el nuevo ordenamiento procesal  (Ley   906  de  2004)  no  enlista   de   manera   rigurosa   requisitos  por  cumplir  en  el  escrito  de  impugnación,  como  lo  hacía  el  artículo  212  de la anterior legislación  (Ley  600  de  2000),  del  contenido  de  los  artículos  183  y 184 (Ley 906 de  2004) se deducen los siguientes:   

(i)  El  señalamiento  de manera precisa y  concisa de las causales invocadas,   

(ii) el desarrollo de los cargos, es decir,  que      se     expresen     sus     fundamentos7  fácticos,  jurídicos,  la  trascendencia  del  error con acatamiento de los principios desarrollados por la  jurisprudencia,   

(iii)  la demostración de la necesidad del  fallo,   para   cumplir  algunas  de  las  finalidades  del  recurso8.   

3. Sea lo primero destacar, que las demandas  presentadas  por  separado  en favor de los acusados JOSÉ JAIME VARGAS VARGAS y  JHON  FREDY  BOLÍVAR  ÁLVAREZ son iguales en la postulación del único cargo,  su   desarrollo,   argumentos,   léxico,   metodología   y   errores   lógico  argumentativos,  motivo  por  el cual se les dará respuesta de manera conjunta,  para   evitar   repeticiones   innecesarias   en  salvaguarda  de  la  economía  procesal.   

En   efecto,   se  plantea  -en  los  dos  libelos- como yerro en el  fallo  del  Tribunal  Superior de Cundinamarca la violación indirecta de la ley  sustancial  al  incurrir  en  un  error  de hecho por falso juicio de identidad,  soportado en el desconocimiento de las reglas de la sana crítica.   

Tales    proposiciones    no    fueron  desarrolladas,  por  el  contrario,  los  escritos  fueron dedicados a un debate  probatorio  generalizado  e inagotable, donde los ejes basilares del reproche se  fincan  en la percepción personal y particular del impugnante sobre el atributo  suasorio  otorgado  por  el Tribunal a los diferentes medios de prueba, al mejor  estilo  de  un  alegato propio de instancia, con la pretensión de prolongar los  momentos  del recurso ordinario de apelación interpuesto contra la sentencia de  primer  grado  y  sin  alcanzar  a  diseñar  un motivo preciso y serio para ser  estudiado en casación.   

Ya decantado, el disenso presentado gira en  torno  a  la  probable  existencia  de  contradicciones  entre  las versiones de  algunos  de  los  testigos  respecto  de  las  características  físicas de los  acusados,  su  acreditación  personal  para  catalogarlos  como sospechosos, la  incidencia  persuasiva  de  otros medios para avalar la teoría del caso y   tesis  defensiva  y  el  parte de credibilidad otorgado por los falladores a sus  atestaciones,  olvidando  de  plano  el recurrente, que las sentencias arriban a  esta  sede revestidas de la doble presunción de acierto y legalidad, categoría  susceptible  de  remover,  sólo  a través de la demostración de alguna de las  causales   de   casación   previstas   en   la   ley  y  desarrolladas  por  la  jurisprudencia, labor que aquí se desconoce.    

De este modo, la glosa merecida por las dos  demandas,  es la inobservancia de los principios de claridad, precisión, debida  argumentación,  razón suficiente y autonomía de los cargos en casación, como  se expone a continuación.   

Encuentra la Sala oportuno y en un sentido  pedagógico  recordar,  que  el  manifiesto  desconocimiento de las reglas  de  apreciación  de la prueba ha  sido     tratado     en     la     jurisprudencia9     como     violación  indirecta  de  la  ley sustancial por errores de hecho,  que  pueden  ser:  falso  juicio de existencia, falso  juicio de identidad y falso raciocinio.   

-.  Falso juicio  de  existencia:  el  juez  omite  apreciar una prueba  legalmente   producida   o  incorporada  al  proceso,  o  infiere  consecuencias  valorativas  a  partir  de  un medio de convicción que no forma parte del mismo  por no haber sido producido o incorporado.   

-.  Falso juicio  de  identidad:  el  juez  tiene  en  cuenta  el medio  probatorio  legal  y  oportunamente  producido  o  incorporado;  sin embargo, al  valorarlo  lo  distorsiona,  tergiversa,  recorta  o  adiciona  en  su contenido  literal,  hasta llegar a conclusiones distintas a las que habría obtenido si lo  hubiese considerado en su integridad.   

En  esta  hipótesis,  el  censor tiene la  carga  de  confrontar por separado el tenor literal de cada prueba sobre la cual  hace     recaer     el     yerro,     con     lo     que     el     Ad-quem  pensó ellas decían; y una vez  demostrado  el  desfase,  debe  continuar  hacia  la  trascendencia  de  aquella  impropiedad.   

En  otras  palabras, quien así alega debe  comparar  puntualmente  lo dicho por los testigos, o lo indicado por las pruebas  de  otra  índole,  con  lo leído por el Tribunal Superior en esas específicas  versiones  testimoniales,  o  con  lo  que  entendió  indicaban  las  restantes  pruebas;  todo  con  el  fin  de  demostrar el distanciamiento del fallo, con la  realidad  objetivamente  declarada  por  el  acopio probatorio, por distorsión,  recorte o adición en su contenido material.   

-.   Falso  raciocinio: cuando a una prueba que existe legalmente  y  es  valorada  en  su integridad, el juzgador le asigna un mérito o fuerza de  convicción  con  transgresión de los postulados de la sana crítica; es decir,  las   reglas   de   la   lógica,   la   experiencia   común   y  los  dictados  científicos.   

Esta  especie de error exige al demandante  indicar  cuál  postulado  científico,  principio de la lógica o máxima de la  experiencia  fue desconocido por el juez; además, demostrar la trascendencia de  ese   yerro,   de  modo  que  sin  él,  el  fallo  hubiera  sido  diferente;  y  concomitantemente   indicar   cuál  era  el  aporte  científico  correcto,  el  raciocinio  lógico  o  la  deducción por experiencia que debió aplicarse para  esclarecer el asunto debatido.   

Como   se   advierte,   en  los  reparos  presentados  en  las  dos demandas como falsos juicios de identidad nada de esto  se  cumple,  además son fragmentarios, pues respecto de las normas sustanciales  enunciadas  como indirectamente violadas, tampoco se dice siquiera algo sobre el  sentido  de  su  infracción,  omiten exponer y enseñarle a la Sala el concepto  material  de  su  transgresión,  es  decir,  demostrar el por qué se aplicaron  indebidamente   o   se   dejaron  de  aplicar,  o  si  el  sentido  del  alcance  hermenéutico es equivocado.   

De  este  modo  se  deja a medio camino la  proposición  del  reproche,  a  la  manera de un simple postulado, propio de un  discurso conclusivo e incompleto.   

Igual  ocurre  con la trascendencia de los  cargos,  pues  en  los  dos libelos se olvida de explicar a la Corte y para cada  uno  de  los  dislates  alegados, cuál sería su efecto en el fallo, lo cual se  logra  al  parangonar  los  demás  medios  de  prueba  ajenos  al  vicio  y  su  fragilidad   para  mantener  la  declaración  de  justicia contenida en la  sentencia  atacada  de modo que, ahora se debe producir otra en beneficio de los  acusados.   

Adicional  a lo anterior, de manera común  se  inobserva  el  cumplimiento  del  principio  de  autonomía de los cargos en  casación,  cuando  planteado el falso juicio de identidad, se desarrolla con el  argumento  consistente  en  que  el  fallador  incurrió  en  este  dislate  por  desconocimiento  de  las  reglas  de las sana crítica, con lo cual entremezclan  dos  especies  de  error,  que tienen, como ya se destacó, parámetros y formas  diferentes  para  su  demostración y donde para el segundo se debe partir de la  aceptación  de  la  contemplación adecuada del contenido de la prueba, pues la  discusión  se centra en los juicios de valor asignados a partir de los dictados  de   la   lógica,   las   reglas   de   la   experiencia  y  las  leyes  de  la  ciencia.   

De  otra  parte,  en  los eventos donde se  propone  el error por desconocimiento de las reglas de la sana crítica, se hace  de  manera  conclusiva  por  ende  incompleta,  como si de proyectar premisas se  tratara,  pues  olvida el demandante exponer de manera seria, precisa y profunda  si  lo propuesto como trasgresión corresponde a reglas de la experiencia, y por  esa  senda,  los  principios  de  la  lógica o las leyes de la ciencia, cuáles  fueron  aplicadas  indebidamente  o dejadas de aplicar por el fallador y en qué  incidió  una  u otra actividad en el fallo para tener un resultado condenatorio  y  luego,  cuál  sería el discernimiento correcto para procurar un beneficio a  sus poderdantes.   

Por  último,  nada  se  dice  sobre  la  motivación   fundada   del   cumplimiento   de   alguno  de  los  fines  de  la  extraordinaria  impugnación,  carga  indispensable  de cumplir, al rigor del ya  citado artículo 180 del estatuto instrumental.   

No  se  debe  olvidar  que  como  razón  suficiente  y  principio  de  la  argumentación,  quien  enuncia premisas, debe  sustentarlas  una  a una, para de esta manera llegar a un escrito que se baste a  sí mismo.   

3.  Como  en  la demanda se persiste en el  desconocimiento  del  principio  de  autonomía,  resulta  oportuno  precisar su  razón  de  ser,  como  la  prohibición  al interior de una misma censura, para  entremezclar   ataques  propios  de  causales  diferentes,  al  tener  cada  una  distintas  características y parámetros lógicos de demostración con diversas  consecuencias               jurídicas10.  Es  que  la  decisión  a  adoptar  por  la  Corte  en  caso  de  prosperidad del cargo formulado contra la  sentencia,    debe    compaginar   con   el   motivo   invocado   y   el   error  aducido11.   

4.  Ante tales carencias y en cumplimiento  del     principio     de    limitación  en  el  recurso extraordinario, no le es dable a la Corte, suplir  las  omisiones  argumentativas  del infolio de impugnación. Por tanto, no puede  corregir,  complementar  o  de cualquier otra forma suplantar al libelista en la  construcción  de  la  demanda.  No  obstante, cuando atendiendo los fines de la  casación  y  en  procura  de  la  defensa  de las garantías fundamentales deba  hacerlo,   evento   que   aquí   no  acontece,  motivo  por  el  cual   se  reitera,  ésta será inadmitida.   

EL MECANISMO DE INSISTENCIA  

De  conformidad con el artículo 184 de la  Ley   906   de   2004,   contra   el   presente  auto  procede  el  mecanismo  especial  de insistencia, cuyo  trámite  no  fue desarrollado en la legislación procesal penal. No obstante la  Sala   ha   definido   las  reglas  a  seguir  para  su  aplicación12,  como  a  continuación se precisa:   

1. La insistencia es un mecanismo especial  de  exclusiva  promoción  por  el  impugnante,  dentro  de  los cinco (5) días  siguientes  a  la  notificación  de la providencia por medio de la cual la Sala  decide  inadmitir o no seleccionar la demanda de casación, con el fin de lograr  se  reconsidere  lo decidido. También podrá ser provocado oficiosamente, en el  mismo  término,  por  alguno  de  los Delegados del Ministerio Público para la  Casación  Penal,  excepto  cuando  el  recurso  no haya sido interpuesto por el  Procurador  Judicial,  el  Magistrado  disidente o el que no haya participado en  los debates y suscrito la providencia inadmisoria.   

2.  La  solicitud  puede  elevarse ante el  Ministerio  Público,  a través de sus Delegados para la Casación Penal, salvo  que  el  Procurador  Judicial  Delegado  ante  el  Tribunal  Superior  fuese  el  casacionista;  o  ante uno de los Magistrados que hayan salvado voto en cuanto a  la  decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la  demanda  o  ante otro que no haya  intervenido en la discusión.   

3.  Es potestativo del disidente, de quien  no  intervino  en  los debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien  se  formula  la  insistencia, optar por someter el asunto a consideración de la  Sala  o  no  presentarlo para su revisión. En este último evento informará de  ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

4.  El auto a través del cual se inadmite  el  libelo  trae  como  consecuencia  la  firmeza  de  la  sentencia  de segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el  recurso  de  casación,  salvo la  prosperidad   de   la   insistencia,   pues   conlleva   a   la   admisión   de  éste.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

1. Inadmitir         las           demandas  de  casación  presentadas   por  el  defensor  de  JOSÉ  JAIME VARGAS VARGAS y JHON FREDY  BOLÍVAR   ÁLVAREZ,   conforme  a  lo  expuesto  en  precedencia.   

        2.     De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo 184 de la Ley 906 de 2004, es  facultad  de los demandantes elevar petición de insistencia, según lo indicado  en la parte motiva de este auto.   

                    Cópiese,  notifíquese,     cúmplase     y     devuélvase al Tribunal de origen.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ    LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ                                 SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

           Licencia no  remunerada   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                          MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ GUZMÁN                                           JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                 JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria.    

1 Folio  51, cuaderno No. 1   

2 Folio  62, cuaderno No. 1.   

3 Folio  177, cuaderno No. 1.   

4 Folio  198, cuaderno No. 1.   

5 Folio  13 cuaderno No. 2.   

6  El  artículo  180  del Código de Procedimiento Penal, Ley 906 de 2004, señala que  la  casación  tiene  por  finalidades  la  efectividad del derecho material, el  respeto  de las garantías de los intervinientes, la reparación de los agravios  inferidos a éstos, y la unificación de la jurisprudencia.   

7  “Artículo  183.-  El  recurso  se  interpondrá ante el tribunal dentro de un  término  común  de sesenta (60) días siguientes a la última notificación de  la  sentencia,  mediante demanda que de manera precisa  y   concisa   señale  las  causales  invocadas  y  sus  fundamentos.”             (negrillas fuera de texto).   

8  “Artículo  184.- …No será seleccionada por auto  debidamente  motivado que admite recurso de insistencia presentado por alguno de  los  Magistrados  de  la  Sala  o  por el Ministerio Público, la demanda que se  encuentre  en cualquiera de los siguientes supuestos: si el demandante carece de  interés,  prescinde  de  señalar  la  causal,  no  desarrolla  los  cargos  de  sustentación  o  cuando  de  su contexto se advierta  fundadamente  que  no  se  precisa   del  fallo para cumplir algunas de las  finalidades  del recurso.”  (negrillas fuera de texto).   

9 Auto  de casación de 9 de octubre de 2009, radicación No. 29949.   

10  Sentencia   de   casación   de   22   de   agosto   de  2002,  radicación  No.  11963.   

11  Sentencia   de   casación   de   11   de   julio   de   2002,  radicación  No.  13988.   

12  Auto   de   casación   de   15   de   diciembre   de   2005,   radicación  No.  24322.     

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