32465(02-09-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 32465  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado ponente  

YESID         RAMÍREZ BASTIDAS   

Aprobado    acta    No.    277.   

Bogotá,        D.C.,        septiembre dos (2) de dos mil nueve (2009).   

VISTOS:  

Se  pronuncia  la  Sala  en  relación  con  la  recusación  formulada  por  el  defensor  de los  procesados  Jorge  Iván Ossa Gallego y Wilton Alirio  Vélez              Quintero,   contra  los  doctores  Edilberto  Antonio Arenas Correa, Nancy Ávila de Miranda y Betty  María   Lima  Azuero,  integrantes  de  la   Sala  de  Decisión  Penal  del Tribunal Superior de      Antioquia,     para  conocer  de  la apelación    interpuesta    contra    la    sentencia   proferida   por   el  Juzgado     Promiscuo    Municipal    con       funciones      de     conocimiento      de    Entrerríos    que    condenó   a   los   mencionados  procesados  como  cómplices  responsables  de  la  conducta  punible  de  hurto  calificado agravado.   

HECHOS     Y     ANTECEDENTES:   

1. Los primeros fueron tratados en el fallo  impugnado de la siguiente manera:   

Tuvo   conocimiento  la  justicia  de  la  comisión  de  un  presunto  punible de hurto calificado y agravado, luego de la  captura  realizada  por  los agentes de policía ambiental, el día 27 de agosto  de  2008  a  eso  de  las  3:40 horas, quienes se encontraban haciendo puesto de  control  en  la Autopista Norte, Sector del Peaje Social del Municipio de Bello,  realizando  un  retén  control  de  la  veda  del  bagre rayado. Dado el retén  observaron  el  vehículo de placas BGE-184 en que se movilizaban tres sujetos y  se  dispusieron a solicitarles que se bajaran del vehículo, les indagaron sobre  la  carga  que  llevaban,  la  cual consistía en una máquina para confecciones  marca  Siruba,  una  máquina  para  confección  DJR  15EPR  marca Kansas y una  máquina  para  confecciones  marca SUKJ, 4 costales llenos de ropa, 49 camisas,  51  camisetas,  139 pantalones y 5 mochos a cuadros; y uno de ellos les dijo que  eso  pertenecía  a  un  trasteo  que  estaba  realizando  y  que  provenía  de  Donmatías.  Procedieron  a  solicitarles  entonces toda la documentación tanto  del  trasteo  como  de  propiedad  de  los  elementos  y manifestaron que no los  tenían.  Como  dichos  sujetos  se  mostraban un poco nerviosos, los policiales  decidieron  pedir  antecedentes de los mismos, los cuales se identificaron así:  Jorge  Iván  Ossa  Gallego,  Wilton  Alirio Vélez Quintero y Gustavo de Jesús  Pulgarín  Rúa,  pudiendo  constatar  que  contra  el  señor Gustavo de Jesús  Pulgarín  Rúa  se  encontraba  vigente una orden de captura por concierto para  delinquir,  porte  ilegal  de  arma de fuego y hurto calificado, expedida por el  Juzgado  Segundo  Promiscuo  Municipal  de  Copacabana,  en  el proceso radicado  2006-00805.   Debido   a   ello,  el  ciudadano  pretendió  huir,  logrando  su  aprehensión  por  parte  de  los  policiales.  En  vista  de ello procedieron a  capturar  a  dichos  sujetos,  a  quienes  les hicieron efectivos sus derechos y  posteriormente  a  viva  voz  el  señor  Gustavo de Jesús Pulgarín Rúa en el  proceso  de  subir  al  vehículo  judicial,  manifestó  que  los elementos que  llevaba  en  el  furgón habían sido hurtados momentos antes en el municipio de  Donmatías.  El  mismo 27 de mayo de 2008, mediante entrevistas efectuadas a las  señoras  Irma  Esperanza  Rodríguez  Gómez  y  Ángela María Gómez Berrío,  efectivamente  se  pudo  constatar que éstas habían sido víctimas de un hurto  en  un  local donde funcionaba la fábrica de confecciones Valent, ubicada en el  municipio  de  Donmatías,  cuando  mediante  llaves maestras fueron sustraídos  elementos  consistentes  en  máquinas  y mercancías de propiedad de la señora  Gómez  Berrío  y  sólo  mercancía  de  la señora Irma Esperanza Rodríguez.   

2.  El  27  de  mayo  de 2008, ante la Juez  Primera  Penal  Municipal de Bello, Antioquia, se llevaron a cabo las audiencias  preliminares   de  legalización  de  captura,  formulación  de  imputación  e  imposición  de  medida  de  aseguramiento, actuaciones en las cuales Gustavo de  Jesús  Pulgarín  Rúa  decidió  aceptar  los cargos de coautor de la conducta  punible  de hurto calificado agravado, razón por la cual se decretó la ruptura  de  la  unidad  procesal,  porque  los  demás  sindicados  no se allanaron a la  imputación.   

3.  El  Juzgado  Promiscuo  Municipal  con  funciones  de  conocimiento  de Donmatías el 25 de agosto de siguiente decidió  condenar  a  Pulgarín  Rúa  a  las  penas  de cincuenta y cuatro (54) meses de  prisión,  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  un  lapso  igual  al  de  la  sanción privativa de la libertad, al pago de  perjuicios  materiales  en cuantía de $4.713.333,33 a favor de la ofendida Irma  Esperanza  Rodríguez  Gómez,  declaró  que  no hubo detrimento patrimonial ni  extrapatrimonial  de  Ángela  María  Gómez  Berrío y le negó la suspensión  condicional  de  la  ejecución  pena como autor responsable del delito de hurto  calificado y agravado.   

4. La anterior providencia fue recurrida por  el  defensor  del  procesado  Pulgarín  Rúa quien se mostró inconforme con la  decisión  del  juez  de  primera  instancia  de  haber  negado  el incidente de  reparación  integral  que  se  había  solicitado,  decisión  con  la  cual se  impidió  a la defensa la disposición de indemnizar los perjuicios ocasionados,  proceder  que vulneró el debido proceso, irregularidad que debía ser corregida  por el Tribunal.   

5. Mediante fallo del 28 de octubre de 2008,  la  Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de Antioquia integrada por los  Magistrados  Edilberto  Antonio Arenas Correa (ponente), Nancy Ávila de Miranda  y  Betty  María del Pilar Lima Azuero, confirmó la sentencia recurrida, con la  modificación  en  el  sentido de revocar los literales a, b y c del numeral 4°  de  la  parte  resolutiva,  esto es, la condena al pago de perjuicios materiales  causados  a  Irma  Esperanza  Rodríguez  Gómez en cuantía de $4.713.333,33 la  declaración  de que no había lugar a condena por perjuicios morales a favor de  dicha  persona,  como tampoco condena al pago de perjuicios materiales y morales  a  favor  de  Ángela  María  Gómez Berrío, porque consideró que no habiendo  concurrido  las  víctimas  al  incidente  de  reparación, no podía la juez de  conocimiento  tasar  los  perjuicios de manera oficiosa como lo hizo, cercenando  los  derechos  de las víctimas y de los perjudicados con la conducta punible de  obtener  una  reparación  integral, pues impuso, por su cuenta, una condena sin  que éstos hubieren intervenido dentro del proceso.   

6.  Dispuesta  la  ruptura  de  la  unidad  procesal,  se  adelantó  la  actuación  contra los procesados Jorge Iván Ossa  Gallego  y Wilton Alirio Vélez Quintero. Celebradas las audiencias preparatorio  y  de  juicio  oral,  el  9  de  junio  de  2009  la Juez Promiscuo Municipal de  Entrerríos  resolvió  condenar a los acusados como cómplices responsables del  delito  de  hurto  calificado y agravado a la pena de cuatro años y medio (4.5)  de  prisión,  inhabilitación en el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  un  término igual al de la sanción privativa de la libertad, les negó la  condena  de ejecución condicional de la pena y declaró que no se promovió por  parte  de  las  víctimas  el  respectivo  incidente de reparación y vencido el  término  estipulado  en  el  artículo 106 del cpp para ello, no había lugar a  condena  al  pago de perjuicios a favor de la víctima reconocida Ángela María  Gómez Berrío.   

7. La providencia anterior fue recurrida por  el  defensor  de  los  dos  procesados  que  se  acaban  de  mencionar  y por la  fiscalía.  El  asunto correspondió por reparto al Magistrado Edilberto Antonio  Arenas  Correa  quien  fijó  el  11  de  agosto  siguiente para la audiencia de  sustentación  oral,  en  cuyo  inicio  el defensor de los acusados recusó a la  Sala  con  base  en  la  causal  4ª del artículo 56 de la ley 906 de 2004, por  cuanto  fue  la  misma  la  que  conoció  de la apelación que él interpusiera  contra  la  sentencia proferida por el Juzgado Promiscuo Municipal de Donmatías  que  condenó  a su defendido Gustavo de Jesús Pulgarín Rúa,  cercenando  la  posibilidad de adelantar el incidente de reparación integral, pedimento que  la  citada  Corporación  negó,  incluso  dio  por  no  tasados los perjuicios,  decisión   que   afectó   tanto   a  las  víctimas  como  a  sus  defendidos,  “puesto  que  la  indemnización  que  pudo  haber  surtido  efectos  para  el  caso  del  señor  Gustavo, también pudo haber sido  extensiva   por   regla   de   solidaridad   a   los   hoy  juzgados”.   

8.  Los integrantes de la Sala de Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Antioquia  manifestaron  que no aceptaban la  recusación  formulada  por  el  defensor  de  los  procesados, por cuanto en la  decisión  anterior  no  hicieron  pronunciamiento  alguno  en  relación con su  responsabilidad  y  que  el  tema versó sobre la posible vulneración al debido  proceso  por  indemnización  de  perjuicios dentro del incidente de reparación  dentro  del proceso que cursó contra Gustavo de Jesús Pulgarín Rúa, mientras  que  en  este  asunto  se  está  debatiendo el compromiso penal por la conducta  punible  y  el  grado  de  participación  de  Jorge Iván Ossa Gallego y Wilton  Alirio Vélez Quintero.   

Con  base en lo anterior, se dispuso enviar  la actuación a esta Corporación para que decida el incidente.   

CONSIDERACIONES DE  LA SALA:   

1.  De  acuerdo  con  lo  previsto  en  los  artículos  57  y  60 de la  ley  906  de  2004,  esta  Corporación es competente para resolver el  incidente  propuesto  por tratarse de  un  proceso  adelantado  bajo  el  trámite  del  sistema penal acusatorio y por  corresponder    a    la    recusación    que    se  formuló contra una Sala de  Decisión  Penal  del  Tribunal Superior de Antioquia.   

2.    Las  instituciones   de   los   impedimentos   y   las  recusaciones  están  fijadas  constitucional  y  legalmente  para la preservación y defensa del derecho a ser  juzgado  por  funcionarios  imparciales,  alcanzando  la  categoría  de derecho  fundamental  porque hace parte del derecho a un proceso con todas las garantías  y  previsto  así  mismo  en  el  artículo  10  de la Declaración Universal de  Derechos  Humanos  como en el artículo 14.1 del Pacto Internacional de Derechos  Civiles y Políticos de New York.   

3.  En  esta  materia  rige el principio de  taxatividad  según  el  cual  solo constituye motivo de excusa o de recusación  aquel  que  de manera expresa se señala en la ley, lo que hace exclusión de la  analogía,  además  que  a  los jueces les está vedado separarse por su propia  voluntad  de  sus  funciones  jurisdiccionales y a los sujetos procesales no les  está  permitido  escoger  a  su arbitrio la persona del juez, de manera que las  causas  que  dan  lugar a separar del conocimiento de un determinado asunto a un  funcionario  judicial  no  pueden  deducirse  por  similitud  ni  ser  objeto de  interpretaciones  subjetivas,  en  tanto  se  trata de reglas de garantía de la  independencia  judicial  y  de vigencia del principio de imparcialidad del juez.   

4.  Este  axioma  -o  derecho a un tribunal  imparcial-  derivado de los artículos 209 y 13 de la Constitución Política en  cuanto  la  función  pública  de administrar justicia así lo reclama lo mismo  que  el  trato  igual para todas las personas de parte de las autoridades, se ha  concebido  como esencial del debido proceso en el sentido que junto a dos partes  parciales,  tiene  que existir un tercero imparcial,  extraño a la causa y  ajeno  a  las  posiciones  de intereses de ellas -el juez-, principio de alcance  general  puesto  que  tiene  aplicación  en  todos  los  tipos  de  procesos  y  sistemáticas               procesales1.   

5.  Como quedó  visto  en  los  antecedentes  de  esta providencia, al inicio de la audiencia de  sustentación   del  recurso  de  apelación  interpuesto  contra  la  sentencia  condenatoria  proferida  por  el  Juzgado  Promiscuo  Municipal con funciones de  conocimiento   de  Entrerríos,  el  defensor  de  los  procesados  Jorge   Iván   Ossa   Gallego  y  Wilton  Alirio  Vélez  Quintero  formuló   la   recusación  lo  que  dio  lugar  al  pronunciamiento  de  los  integrantes de la Sala de Decisión Penal del Tribunal  Superior  de  Antioquia  sin que aún se conocieran los fundamentos de la alzada  que  permitieran  determinar  el  alcance  de  la  recusación  formulada por la  defensa,  situación  que  en  principio  haría  que  la Corte se abstuviera de  resolver   el  incidente  y  devolviera  la  actuación  a  la  Corporación  de  origen2,   sin   embargo   como   la  causal  planteada no comporta análisis de elementos subjetivos  o  de  la  interioridad  personal  de  los funcionarios judiciales recusados, en  consideración  a  que está orientada a que sobre una  de     las  materias a  resolver  ya se han pronunciado en una decisión previa, estando comprometido su  criterio  y, por tanto, su imparcialidad para   resolver   la  impugnación,  se  asumirá  su  estudio  en  salvaguarda del principio de economía procesal.   

6.   En   relación  con  el  motivo  de  recusación   propuesto   por   el   defensor  de  los  procesados  Ossa  Gallego  y Vélez Quintero contra  la  Sala  de  Decisión Penal del Tribunal Superior de Antioquia, conformada por  los  Magistrados  Edilberto  Antonio  Arenas  Correa,  Nancy Ávila de Miranda y  Betty  María  Lima Azuero, cuando se le otorgó el uso de la palabra con el fin  de  sustentar  el  recurso de apelación que interpuso contra el fallo de primer  grado,  sustentado  en  la  causal  4ª del artículo 906 de 2004, se ha de  precisar lo siguiente:   

6.1. Si bien dicho sujeto procesal todavía  no  ha  expuesto  los  argumentos  sobre  los  cuales  versará  el  recurso  de  apelación,  afirmó en forma expresa que recusaba a  la  Sala  de Decisión del Tribunal porque sus integrantes fueron los mismos que  al  revisar el fallo dictado por el Juzgado Promiscuo Municipal con funciones de  conocimiento    de   Donmatías   que   condenó   al   procesado   Gustavo  de Jesús Pulgarín Rúa quien  se  allanó a los cargos formulados por la fiscalía, situación que originó la  ruptura  de  la  unidad procesal, esa Corporación al responder su planteamiento  en   el   sentido   de   que  el  a  quo  debió  permitir  adelantar  el  incidente de reparación con el  propósito  de  garantizar  los derechos de las víctimas y de sus prohijados se  negó   su   pedimento,   al   punto   que   se   dio   por   no   tasados   los  perjuicios,  indemnización  que  pudo haber surtido  efectos  para  el  caso de Pulgarín Rúa  y  extensiva  por  solidaridad a los  aquí procesados.   

6.2.  Estas aseveraciones del recusante en  virtud  de  los  principios  de  lealtad y buena fe orientadores de la actividad  procesal  (artículo  12  del  cpp de 2004), obligan a tenerlas como ciertas. Y,  frente  al  tema de los perjuicios en la sentencia del 28 de octubre de 2008, la  Sala    hoy   recusada  expresó:   

(…)   El  cálculo de los perjuicios.   

De  acuerdo  con las normas procesales que  rigen  el  asunto,  una  vez  anunciado  el  sentido  del  fallo  o  aprobado el  allanamiento  a  cargos por parte del juez de control de garantías o  de conocimiento, la víctima o víctimas de la conducta punible  cuentan  con  el  término  de 30 días para iniciar el incidente de reparación  integral,  por  lo  que  una  vez  vencido el plazo, el juez procederá a dictar  sentencia condenatoria.   

Tal  y  como  se  anotó,  extinguida  la  oportunidad  para  que  las  víctimas  elevaran  el  reclamo,  ninguna  se hizo  presente,  por  lo  que  como  se  debía,  se  dispuso la lectura del fallo. No  obstante,  y  advirtiendo  la  Juez que ninguno de los afectados se había hecho  presente  en  el  proceso,  decidió “atenerse a lo  probado” y tasar los perjuicios materiales a favor  de    la    señora    IRMA    ESPERANZA    RODRÍGUEZ   GÓMEZ   en   suma   de  $4.713.333,33.  No  encontró daños morales y para  la  otra  afectada,  la señora GÓMEZ BERRÍO, no halló detrimento patrimonial  ni extrapatrimonial.   

Para la Sala es claro que con tal proceder  la  funcionaria  cercenó  el derecho de las víctimas y de los perjudicados con  la  conducta  punible  de  obtener una reparación integral, pues impuso, por su  cuenta,  una  condena  sin  que  éstos hubieren intervenido dentro del proceso.   

Debe resaltarse que toda decisión judicial  debe  fundarse  en  las pruebas legalmente aducidas y no en criterios personales  del  juez,  porque en punto de los daños ningún elemento se pidió ni aportó.   

Además, para la Colegiatura refulge que en  el  nuevo  sistema  de  enjuiciamiento  el  juez  debe  actuar  conforme  a  las  solicitudes  que  se  eleven, y, desde luego, las víctimas desempeñan un papel  fundamental  dentro  del esquema procesal, pues su intervención, ampliada a los  perjudicados  por el hecho punible que demuestren daño cierto, real y concreto,  se extiende a lograr la verdad, la justicia y la reparación.   

Esa  actuación  oficiosa de la juez rompe  con  el  esquema  adversarial  del  nuevo  sistema,  pues  para  efectos  de  la  reparación  el  legislador  previó,  se  insiste una vez más, el incidente de  reparación  integral  que  tiene  lugar una vez emitido el sentido el fallo que  declara  la  responsabilidad  penal del acusado y el que se inicia por solicitud  expresa  de  la  víctima, del fiscal o del ministerio público, a instancias de  aquélla.  Quedando  a  salvo la posibilidad mencionada para el procesado, quien  podría  solicitar  un  espacio para la determinación de los perjuicios, con el  único  fin  de cancelarlos antes del proferimiento de la sentencia y obtener la  rebaja de ley.   

De  manera  que  para  que  se  inicie  el  incidente  es  necesario la existencia de una solicitud (salvo víctimas menores  de  edad);  no es de iniciativa del juez ni puede ser adelantado de oficio, pues  su  promoción  pertenece  a  las  partes.  Ese pronunciamiento apresurado de la  sentencia  de  primera  instancia  y  la  intervención  oficiosa  del  juez  de  conocimiento  vulnera  el derecho de las víctimas y,  por  contera,  el  debido  proceso,  y  por ello los  lilterales  A,  B  y  C del numeral cuarto de la sentencia habrán de revocarse.   

6.3.   El  tema  del  incidente  de  reparación  integral y la  posibilidad  de los coprocesados de cancelar la indemnización que pretendan las  victimas  en  procura  de  obtener  beneficios  legales,  es materia que se debe  tratar  por  la  Sala  de  Decisión Penal del Tribunal Superior de Antioquia al  momento  de  resolver el recurso de apelación como lo hiciera en la providencia  del  28 de octubre de 2008, de manera que  surge  razonable  para  la  Corte  que  lo  más  sano  para  la  administración  de justicia en orden a precaver prejuzgamientos y garantizar la  absoluta  imparcialidad  y  transparencia, es marginar a dicha Sala de Decisión  Penal,  conformada  por  los  Magistrados Edilberto Antonio Arenas Correa, Nancy  Ávila  de  Miranda  y  Betty  María  Lima  Azuero, de su conocimiento y, en su  lugar,  proceder a la designación de conjueces para  tal efecto.   

Lo anterior, si además se tiene en cuenta,  que  no  se trata en lo esencial de resolver sobre la responsabilidad penal y el  grado  de participación de los acusados Ossa Gallego  y   Vélez   Quintero,   como  parece  que  lo  entendieron     en    forma    equivocada    algunos    de    los    Magistrados  recusados     al     pronunciarse     sobre    el  incidente,  sino  como bien lo indica el promotor de  la      recusación,     decidir     si  en  las instancias se debió abrir el incidente de reparación  integral  que determinara la cuantía de los perjuicios con la participación de  las   víctimas   y   la   posibilidad   de   que  los  procesados  pagaran  la indemnización fijada.   

7.  Resta  por  precisar  que  si  bien  el recusante invocó como sustento de su pretensión la  causal  prevista  en  el numeral 4ª del artículo 56 de la ley 906 de 2004, por  cuanto  consideró que los  integrantes  de  la  Sala “manifestaron su opinión  sobre  el asunto materia del proceso”, no cabe duda  que   la   procedente  era  la  del  numeral  6°,  bajo  el  entendido  de  que  “participaron   dentro   del  proceso”,     aspecto    frente    al    cual    tiene    dicho    esta  Corporación:   

Específicamente  en  relación  con  la  declaración  de  impedimento invocada por los Magistrados del Tribunal …, con  fundamento  en la causal prevista en el numeral 4 del artículo 56 de la ley 906  de  2004,  prácticamente  idéntica  a  la  contenida  en  el mismo numeral del  artículo  99 del estatuto procesal precedente, destáquese, en primer lugar, su  acierto   al   invocarla,  porque,  comiéncese  por  reseñar,  el  conocimiento  previo  en sede de tutela, como de antaño lo tiene  decantado   la  Sala,  constituye  una  forma  de  intervención  extraprocesal,  diferente  a  la  prevista  en  el numeral 6 de las dos legislaciones referidas,  cuando   se   alude   a   la   que   surge  por  haber  participado  dentro  del  proceso.3   

Por  lo  anterior,  los  Magistrados  se  encuentran  dentro  de la causal de recusación aludida, esto es, la prevista en  el  numeral  6  del artículo 56 de la ley 906 de 2004, circunstancia que impone  marginarlos  del conocimiento del proceso y, por tanto, ordenar a la Secretaría  de esa Corporación que proceda a integrar la Sala de Conjueces.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:   

1.  DECLARAR  FUNDADO  el  motivo  de  recusación   planteado   por   el   defensor  de  los  procesados  Jorge    Iván    Ossa    Gallego    y    Wilton   Alirio   Vélez  Quintero, respecto de los  Magistrados  doctores Edilberto Antonio Arenas Correa, Nancy Ávila de Miranda y  Betty   María   Lima   Azuero,  integrantes  de  la  Sala  de  Decisión Penal  del  Tribunal Superior de  Antioquia,  para  conocer  del recurso de apelación  interpuesto contra la sentencia condenatoria dictada  el  9  de  junio  de  2009  por  el Juzgado Promiscuo Municipal con funciones de  conocimiento de Entrerríos, Antioquia.   

2.   Como  consecuencia  de  lo  anterior,  remitir el expediente a la Secretaría de dicho  Tribunal   para   que   proceda   a   integrar   la   correspondiente   Sala  de  Conjueces.   

3. ADVERTIR   que   contra  la  presente  providencia no proceden recursos.   

Cópiese,  devuélvase  la  actuación  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

JULIO E. SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ      LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                     SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO          GÓMEZ  QUINTERO         MARIA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ    DE  LEMOS   

Permiso                                                                     

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                        JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

Permiso                                               

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.   

    

1 Art.  73,  Ley  94  de  1938;  art.  78, Decreto 409 de 1971; art. 103, Decreto 050 de  1987;  art.  103, 

Decreto 2700 de 1991, modificado  por  el  art.  15 de la Ley 81 de 1993; art. 99, Ley 600 de 2000; y art. 56, Ley  906  de  2004.  Y, provs. CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal, 20  de  agosto  de  1992, rad. 5044, 23 de marzo de 2000, rad. 14536, 8 de noviembre  de  2000, rad. 14078, 7 de mayo de 2002, rad. 19300, 18 de febrero de 2004, rad.  21921,  16  de  marzo  de 2005, rad. 23374, 30 de noviembre de 2006, rad. 26453,  entre otras.   

2  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,  autos   septiembre  2  y  octubre 27 de 2008, radicaciones 30461 y 30697.   

3  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,  auto  noviembre  1°  de  2007, radicación 28606.     

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