32333(12-08-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 32333  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

          Magistrado Ponente   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Aprobado Acta No.  250   

Bogotá, D.C., doce  (12) de agosto de dos mil nueve (2009)   

VISTOS  

Define  la  Corte,  de  plano,  la colisión  negativa  de  competencias  propuesta,  tanto  por  el Juzgado Segundo Penal del  Circuito  de  Barrancabermeja,  como  por  el Juzgado Primero Penal del Circuito  Especializado  de  Bucaramanga,  quienes  se  niegan  a conocer de la actuación  radicada   con   el   número   2007  –  00076  – 00  que  se  adelantada contra JHON JAIRO PORRAS GONZÁLEZ,  DARIO   ALBERTO   CARVAJAL   VILLA   y   CARLOS  MIGUEL  GÓMEZ  MARTÍNEZ, acusados  de receptación de hidrocarburos.   HECHOS  

El 10 de agosto de 2004, en una operación de  registro  y  control  realizada  por tropas adscritas al Batallón Plan Especial  Energético  y  Vial  Número  7, de la ciudad de Barrancabermeja, en la vía al  corregimiento  “El  Llanito”,  concretamente en el sitio conocido como “El  Basurero”,  los  soldados advirtieron la presencia de un vehículo de servicio  público  marca  Daewoo  de placas XWC –  226,  frente  a  la  ladrillera  del  municipio,  cuyos  ocupantes  JHON  JAIRO  PORRAS  GONZÁLEZ, DARIO ALBERTO CARVAJAL  VILLA  y CARLOS MIGUEL GÓMEZ  MARTÍNEZ  estaban  cargando 11 bidones que contenían  aproximadamente 87 galones de gasolina.   

Las personas citadas fueron retenidas por los  soldados  regulares  Ayala  Muñoz  Pablo, Cardozo García Juan José y Guillén  Rangel  Henry,  a quienes ofrecieron dinero para que los dejaran ir del lugar de  los     hechos,     en     donde    –además-  fue  hallada  una válvula clandestina por donde extraían  de manera ilegal el combustible.   

Los  retenidos fueron dejados a disposición  de  la Fiscalía General de la Nación con sede en Barrancabermeja, junto con el  fluido incautado y el automotor marca Daewoo de placas XWC 226.   

ANTECEDENTES  

El  22  de marzo de 2007, la Fiscalía Sexta  Delegada  ante  los  Jueces  Penales  del  circuito de Barrancabermeja profirió  resolución  de  acusación  contra  JHON JAIRO PORRAS  GONZÁLEZ,  DARIO ALBERTO CARVAJAL VILLA y CARLOS  MIGUEL  GÓMEZ  MARTÍNEZ  por  el  delito  de  receptación  previsto  en  el artículo 447 del C.P.  (Fls. 74  – 79 / 1).   

1.   El juicio  correspondió   por   reparto   al   Juzgado   Segundo  Penal  del  Circuito  de  Barrancabermeja,  despacho  que,  por  auto  del  7  de mayo de 2009 declaró su  incompetencia  para  conocer del proceso porque consideró que ella radica en el  Juez  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Bucaramanga  y  por  ello  trabó  conflicto negativo con el siguiente fundamento:   

A partir de la vigencia de la ley 1028 del 12  de   junio  de  2006,  el  conocimiento  de  los  delitos  de  apoderamiento  de  hidrocarburos,  sus  derivados,  biocombustibles  o  mezclas  que los contengan,  receptación  y  demás  señalados en la referida ley, corresponde a los jueces  penales  del  circuito especializados, sin importar la época de la comisión de  los  hechos.   Conc.  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, Auto del 7 de febrero de  2007,      Rad.      Núm.     26652.      (Folios     105     – 107).   

2.   El asunto  correspondió  por  reparto  del 3 de junio de 2009 al Juzgado Primero Penal del  Circuito  Especializado de Bucaramanga, que mediante providencia del 16 de julio  de  2009  estimó  –a  su  turno- que no es competente para conocer del juzgamiento porque:   

A  partir de la narración de los hechos, la  adecuación   típica   “podría   corresponder”   al   presunto  delito  de  receptación  de  hidrocarburos  establecido  en  el  artículo 327 C. del C.P.,  adicionado  por  el  artículo  1° de la ley 1028 de 2006, conducta descrita en  el   Título  X  del  C.P.,  (Delitos  contra  el Orden Económico Social),  Capítulo  sexto  “Del  apoderamiento  de  los  hidrocarburos,  sus derivados,  biocombustibles  o mezclas que los contengan”, cuya competencia fue asignada a  los jueces penales del circuito especializado.   

Sin embargo, advierte que… “fue   calificado   erróneamente   el   mérito   del  sumario  con  posterioridad   a   la   vigencia   de   la  ley  1028  del  2006”,  que  en el juicio es procedente la variación de la calificación  jurídica  a la luz del trámite del artículo 404 de la ley 600, y que, en todo  caso,  la  competencia  para el juzgamiento del delito de receptación al que se  refiere  el  artículo  447  del  C.P.  corresponde  a  los  jueces  penales del  circuito,  tal  como  las  conductas  que  atentan  contra  la  Eficaz  y  Recta  Impartición de Justicia.   

En suma, afirma que la competencia, en lo que  atañe  a  la  receptación  del  artículo  447 del C.P., es del juez penal del  circuito,  mientras  que  la  competencia  en  las conductas relacionadas con el  apoderamiento   de  los  hidrocarburos  y  sus  derivados,  es  de  la  Justicia  Especializada;    pero   como   “vislumbra   una  indebida  calificación  jurídica  con  posterioridad a la vigencia de la ley 1028 de 2006”, considera  que no es competente para proseguir con el trámite del proceso.   

Dispuso  remitir  el  antecedente  a la Sala  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, con el fin de que determine en cuál  despacho radica la competencia para el juzgamiento de los acusados.   

El antecedente fue remitido con oficio del 30  de  julio  de  2009  y  correspondió  por  reparto  de  la  misma  fecha a este  Despacho.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.    De  conformidad  con el inciso segundo del artículo 18 del Capítulo IV Transitorio  de  la  Ley  600  de  2000,  es  competente  la  Sala para resolver la colisión  negativa  de  competencias  que  proponen,  tanto  el  Juzgado Segundo Penal del  Circuito  de  Barrancabermeja,  como  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado de Bucaramanga:   

“  ARTICULO  18.   Además de las normas previstas en este  código,  la  primera  instancia  en  los  procesos de Competencia de los Jueces  Penales  de  Circuito  Especializado  se  regirá  por  las  siguientes  reglas:   

La  Corte  Suprema de Justicia conocerá de  los  conflictos  de  competencia que se presenten en asuntos de la jurisdicción  penal  entre  los  Jueces  Penales de Circuito Especializados y un Juez Penal de  Circuito…”.   

Al evidenciar que los hechos en los que se ve  involucrada  la  participación  de  los procesados tienen que ver con conductas  relacionadas   con   el  apoderamiento  de  los  hidrocarburos,  sus  derivados,  biocombustibles  o  mezclas que los contengan de que trata la ley 1028 del 12 de  junio  de 2006 (Diario Oficial No. 46.298 de 13 de junio de 2006), resulta claro  que a la luz del artículo    3°   de   la   mencionada   disposición,   “La   competencia   de  los  delitos  previstos  en  este  capítulo  corresponde   a   los  Jueces  Penales  de  Circuito  Especializados”.   

Por  manera  que la razón esta de parte del  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito de Barrancabermeja, que de manera atinada  invocó  el auto del 7 de febrero de 2007, cuando la Sala resolvió un conflicto  de la misma naturaleza que el que ahora se propone:   

“De este modo, se tiene establecido que a  partir  de  la vigencia de la Ley 1028 de 2006 (12 de junio), el conocimiento de  los  delitos de apoderamiento de hidrocarburos, sus derivados, biocombustibles o  mezclas  que  los contengan, receptación y los demás señalados en la referida  ley  corresponde  a los jueces penales del circuito especializados, sin importar  la  época  de  la  comisión  de  los  hechos, bien a partir de su vigencia ora  producto  de  actuaciones en curso para dicho momento, por cuanto la competencia  es  un imperativo de orden público, parte integral de la estructura básica del  procedimiento  y  de  las  formas  propias  de  cada  juicio,  dispuesta  por el  legislador  encargado  de  establecerla  y  de señalar su vigencia; así mismo,  vale  destacar  que  en  el precitada ley, no se señalaron condicionamientos ni  excepciones,  tan  sólo se asignó el conocimiento del listado de delitos allí  mencionados,  entre  otros, el de receptación a los jueces penales del circuito  especializados,  sin  perjuicio, obviamente, de la competencia establecida en el  artículo  5°  transitorio  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  la cual se  mantiene       de      modo      inalterable”1.   

El  conflicto  negativo  de  competencia  se  definirá  asignando  el  proceso  al  Juzgado Primero  Penal  del  Circuito  Especializado de Bucaramanga, que  adelantará   el   juicio  contra  JHON  JAIRO  PORRAS  GONZÁLEZ,  DARIO ALBERTO CARVAJAL VILLA y CARLOS  MIGUEL  GÓMEZ  MARTÍNEZ hasta su  finalización.   

Por la Secretaría de la Sala se remitirá el  expediente  al  Juzgado  Especializado  y  se  hará  saber de esta decisión al  juzgado colisionante, enviándole copia de la determinación.   

2.    En  relación  con  el  argumento  del  Juzgado  Especializado  de  Bucaramanga,  de  conformidad  con  la  cual la adecuación típica podría corresponder al delito  de  receptación  de  hidrocarburos  establecido en el artículo 327 C. del C.P.  (Ley  1028  de  2006)  y  no  a  un  comportamiento que afecte la eficaz y recta  impartición  de  justicia,  por  lo  que advierte error en la calificación del  sumario,  encuentra  la Sala oportuno decir que, sin perjuicio de la definición  de   la   competencia  para  el  juzgamiento,  las  modificaciones  –desfavorables-  a  calificación  del  sumario  se  tramitan  en  la  fase  del  juicio  a  la  luz  del  procedimiento  establecido  en  el  artículo  404  de  la  ley  600,  con  observancia  de los  condicionamientos  establecidos  en  la  jurisprudencia  de  la Sala2.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.   DECLARAR  que  la  competencia  para  conocer  de este proceso corresponde al Juzgado    Primero    Penal    del    Circuito    Especializado   de  Bucaramanga.   

2.   REMITIR   copia   de  esta  decisión      al      Juzgado     Segundo     Penal     del     Circuito     de  Barrancabermeja.   

Contra esta decisión no  procede recurso alguno.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ      LEONIDAS     BUSTOS  MARTÍNEZ                 SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                                                                                                                           Excusa justificada   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                       JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                            JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1CORTE  SURPEMA  DE  JUSTICIA,  Sala  Penal,  auto  del 7 de febrero de 2007, rad. núm.  26652.   

2“1.1.   Por  el  trámite  establecido  en  el  artículo  404 de la ley 600 de 2000, es  posible  introducir  variaciones  a  la  calificación  jurídica en la fase del  juicio,  teniendo  en  cuenta  que la calificación del sumario es una medida de  carácter    eminentemente   provisional,  con  la  virtud  jurídica  de que hace tránsito a cosa juzgada  material2.   

En  el  sistema de enjuiciamiento de la Ley  600,  es  claro que a pesar de que la resolución de acusación tiene ejecutoria  material,  también  es  cierto  que el artículo 400 establece el procedimiento  como   –agotados   los  recursos  en  la  fase  del  sumario-, el fiscal puede introducir variantes a la  calificación en el juicio, por los siguientes motivos:   

“Artículo  404.   Variación  de  la  calificación   jurídica   provisional   de  la  conducta  punible.   Concluida   la   práctica   de  pruebas,  si  la  calificación  provisional  dada  a  la conducta punible varió por error en la calificación o  prueba  sobreviniente  respecto  de  un  elemento  básico estructural del tipo,  forma  de  coparticipación  o  imputación  subjetiva,  desconocimiento  de una  circunstancia  atenuante  o  reconocimiento  de una agravante que modifiquen los  límites       punitivos,       se       procederá       así…”.   

1.2.   La  jurisprudencia  más  reciente  viene  precisando  que  el  fiscal  tiene alguna  limitación  para modificar la calificación jurídica en la fase del juicio, en  aras de garantizar la legalidad del procedimiento:   

De  manera puntual, la Sala precisó que la  fiscalía  no  puede  introducir  modificaciones  a la resolución de acusación  para  agravar  el  llamamiento  a juicio sobre el presupuesto de “prueba            antecedente”;   lo  que significa  que  si  al  proceso  no  se  aporta  una  prueba  posterior a la resolución de  acusación  que  incida  y  determine  la  modificación  a la calificación del  sumario   en   sentido   desfavorable   al   acusado,   el  fiscal  no   podrá   variar  la  calificación  jurídica en el juicio.   

Dicho   de   otro   modo,  si  no  existe  modificación  en  el  fundamento  probatorio  de  la instrucción, la Fiscalía  tiene  la carga procesal (y por consiguiente el Estado) de asumir el error en la  calificación  jurídica  de  la  conducta  por  haber formulado una imputación  incorrecta, con todas las consecuencias que ello implica.   

Es    decir:    Cuando    no  sobreviene  prueba  que implique una  modificación  desfavorable  a la imputación hecha en la acusación, los cargos  se  mantendrán  en  el  juicio  en  la forma, términos y límites que marca la  acusación,  “errónea”, ejecutoriada. Si no sobreviene prueba, la fiscalía  no  puede –por el trámite  del    artículo    404-,   incrementar   delitos   en   el   juicio2     ni    modificar    –en peor- la acusación.   

Es  conveniente aclarar, además, que si al  momento  de  calificar  el  sumario o posteriormente, aparece un medio de prueba  que  no  fue  tenido  en  cuenta  por el Fiscal, por ejemplo, porque ordenada su  práctica  oportunamente  antes  del cierre de investigación solo se allega por  el  funcionario  comisionado  en esas oportunidades nada impediría que con base  en  tal prueba se adelantará el trámite reglado en el artículo 404 del C.P.P,  como  fue  al  no  haber  sido  discutida  no  tuvo capacidad demostrativa en la  acusación  de  tal  modo que por esa vía generara el eventual error en al  calificación.   

Ahora bien, si el fiscal establece que entre  las  pruebas con las que cuenta la investigación aparecen medios de convicción  que  comprometen  la  responsabilidad  penal  del procesado y (eventualmente) de  terceros  no  vinculados  al  proceso,  deberá compulsar las copias para que se  adelante la investigación en forma separada.   

En  suma: El criterio que ahora prohíja la  Corte  consiste en que el Estado, como titular de la acción penal, asumirá las  consecuencias  que  implique  el  error  de la fiscalía en la calificación del  sumario  y  que  eventualmente favorezcan al acusado, específicamente cuando se  trate  de  imprecisiones  relacionadas  con los elementos básicos estructurales  del   tipo   penal.    El   caso   que  ahora  se  ventila  es  muestra  de  ello:   

Cuando  de  modo impreciso acusa por estafa  (art.  356  D.  100  de  1980) o por abuso de confianza (art. 358 ib.) siendo la  manera  correcta  como  ha debido formularse la acusación el peculado (art. 133  ib.).   

Por  consiguiente:  si  no sobreviene (a la  acusación)   prueba  que  fundamente  la  modificación  por  el  trámite  del  artículo  404  de  la  Ley  600, la imputación de la resolución de acusación  ejecutoriada  se mantendrá para el juicio, y limitará el marco jurídico de la  sentencia;     salvo    eso    sí,  que  alguna  de  las  partes  del  proceso  alegue  la nulidad y  demuestre  la  errónea  calificación,  a  la  luz  del trámite previsto en el  artículo 400 de la ley 600.   

Sucede igual cuando la fiscalía yerra a la  hora  de imputar i) la forma  de   coparticipación:   supóngase  que  se  acusa  como  cómplice  a  un  coautor;    ii)   al  momento  de hacer la imputación subjetiva:  como cuando se acusa por culpa  o  preterintención  en  una  conducta  eminentemente dolosa;  iii)   cuando  en la resolución de  acusación  se  desconocen  circunstancias   que  califican  la  conducta  o  que  la  agravan  –como  en  el  caso  del hurto-;   iv)    cuando   se  reconoce    en    la    acusación,    de    manera  ilegítima,   una   circunstancia   que  atenúa  el  comportamiento,  por  ejemplo  la  ira,  el intenso dolor, o formas atenuadas de  conducta que modifican los límites de la pena.   

Naturalmente  que la errónea calificación  del    sumario    realza    y   reclama  la  intervención del Ministerio Público y de los demás sujetos  procesales,  en  aras de evitar crasos errores, que comprometen la legalidad del  proceso penal.   

1.3.   El  trámite  de  la  variación  de la calificación jurídica de la conducta (para  agravar  la  acusación)  no  se  altera  cuando sea el juez quien advierta a la  fiscalía  la  necesidad de variar la calificación jurídica provisional en los  casos   de   “error   en   la  calificación”.   (Artículo  404  núm.  2)…”.   CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de casación penal, sentencia  del 29 de julio de 2009, rad. núm. 31743.     

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