32291(21-10-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 32291  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

         Magistrado  Ponente   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No. 331   

Bogotá D. C., veintiuno (21) de octubre de  dos mil nueve (2009).   

VISTOS  

En  esta  oportunidad,  la Sala califica el  aspecto  formal  de la demanda de casación presentada por la defensora de JOSÉ  DEL  CARMEN  CONTRERAS  BUITRAGO,  contra  la  sentencia  de 11 de marzo de 2009  proferida  por  la Sala Penal del Tribunal Superior de Pamplona, por medio de la  cual  confirmó la dictada por el Juzgado Penal del Circuito de esa misma ciudad  el  24 de octubre de 2008, que lo condenó como autor del delito de homicidio.   

HECHOS  

El   24   de   enero   de   2004,  siendo  aproximadamente  las  4:30  de  la  tarde, en la tienda “Nuevo Amanecer” del  barrio  San  Isidro  del  Municipio de Cucutilla donde funciona una guarapería,  JOSÉ  DEL  CARMEN  CONTRERAS  BUITRAGO lesionó en el abdomen con arma blanca a  José  del  CARMEN  Atuesta, quien falleció a consecuencia de la herida y en el  momento en que era trasladado a un centro hospitalario.   

ACTUACIÓN RELEVANTE  

1.  Mediante resolución de 24 de noviembre  de    20051,  la  Fiscalía  acusó a JOSÉ DEL CARMEN CONTRERAS BUITRAGO como  autor    del    delito    de   homicidio.   

2. Remitido el expediente para adelantar la  etapa  del  juicio,  se  llevó  a  cabo  la  audiencia preparatoria2  y  la vista  pública           de           juzgamiento3, al cabo de la cual, el 24 de  octubre  de 20084,  el  Juzgado Penal del Circuito de Pamplona, condenó a JOSÉ DEL  CARMEN  CONTRERAS  BUITRAGO a la pena principal de trece (13) años de prisión;  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  periodo;  al  pago  de  daños  y  perjuicios;  y le negó la suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  y  la prisión domiciliaria, como  responsable   del   delito  de  homicidio.   

3. Apelada la sentencia por el defensor, el  Tribunal  Superior  de Pamplona el 11 de marzo de 2009, la confirmó5.   

4.   Inconforme   con  la  determinación  anterior,  el  apoderado  de  JOSÉ  DEL  CARMEN CONTRERAS BUITRAGO interpuso el  recurso  extraordinario  de  casación,  aspecto formal del libelo, que ahora se  estudia.   

LA  DEMANDA   

Como  CARGO  ÚNICO  acusa  el  fallo  por  violación  directa  de la ley sustancial   por   exclusión   evidente   del  artículo  32,  numeral  7°,  aplicación   indebida   del  artículo  103  del  Código  Penal,  soportada  en  el  error  de  derecho  en  la  apreciación  de  la  prueba,  con  fundamento en la causal primera, cuerpo  primero del artículo 205 del Código de Procedimiento Penal.   

Como demostración del cargo por error en la  apreciación  de la prueba evoca un auto de esta Corporación que no identifica,  el cual trata sobre el error de tipo, para luego expresar:   

“Pues  bien, honorables Magistrados de la  Sala  de  Casación  Penal,  si nos detenemos en analizar en forma desprevenida,  objetiva  y concienzuda la condición personal y circunstancias en que actuó el  señor  JOSÉ  DEL  CARMEN  CONTRERAS  BUITRAGO  (lo  que no hizo el juzgador de  segunda  instancia),  su  personalidad misma reveladora de profunda ingenuidad y  hasta pobreza espiritual, (sic)   

Por qué no decirlo, de escasa instrucción  o  preparación  con  tan  solo  segundo año de primaria, y el mismo lo plantea  (sic),  incapacidad  para  repeler el ataque del señor JOSÉ DEL CARMEN ATUESTA  SANDOVAL,  temor  a  la  pérdida de LA VIDA (sic), afán de congraciarse con el  mismo   y  aún  por  fuera  del principio de confianza de quedarse en este  sitio,  sin  capacidad  mental  o  intelectual  de medir las consecuencias de su  actuar  y advertir la existencia del contubernio proclive entre JOSÉ DEL CARMEN  ATUESTA     SANDOVAL,     quien     lo     retó    a    pelear,    ‘si  quiere  peliar  vamos  a  peliar  mano’   ‘yo   lo   voy   a  matar’.”   

Dice que, el acusado no se encontraba en la  condición   de   ejercer   capacidad   “mental  o  cognoscitiva   de   la   típica   antijuridicidad  de  su  comportamiento,  por  desconocimiento  intelectivo  de  ello,  puesto  que  obró sin conciencia de la  ilicitud  del  mismo.”, y aunque se haga extremo el  rigor  jurídico  del caso, “habrá de aceptarse que  su  error  fue  culposo,  porque a lo sumo podrá atribuírsele, en sana lógica  jurídica  y  equidad, ya que los honorables magistrados de la sala penal debió  absolverlo  (sic),  ya  que  mi  defendido  actuó  bajo  causal  eximente de la  responsabilidad.  Legítima  defensa  o  al  menos concederle el beneficio de la  duda.”   

Concluye diciendo que, si el juez de segundo  grado   toma   en   consideración   la  causal  de  inculpabilidad  concurrente  –no       dice  cuál-  y  analiza  de  fondo  la  personalidad  del  procesado  no  habría incurrido en la falsa conclusión de hallarlo responsable  y  de  este  modo errar al excluir de manera evidente el contenido del artículo  32  numeral  7°  y  aplicar  en  forma  indebida  el  artículo 103 del Código  Penal.   

Solicita  casar  el fallo recurrido y en su  lugar se absuelva a JOSÉ DEL CARMEN CONTRERAS BUITRAGO.   

Como si se tratara de otro cargo y expresado  como      “CAPÍTULO     SEGUNDO”  titula  “CAUSAL  DE CASACIÓN QUE SE  INVOCA  COMO  CARGO  SUBSIDIARIO  O  EXCLUYENTE:  VIOLACIÓN  DIRECTA  DE LA LEY  SUSTANCIAL  PORQUE  PROVIENE  DE  UN  ERROR  DE  DERECHO  EN  LA APRECIACIÓN DE  DETERMINADA  PRUEBA.,  Art.  207  Num.1, (sic) CON FUNDAMENTO EN EL INCISO 2 y 3  DEL Art. 212 DEL CÓDIGO DE PROCEDIMIENTO PENAL”   

         Ahora  refiere  como  reparo  contra  la sentencia del Tribunal, la  violación  directa  de  la ley sustancial por exclusión evidente del artículo  103  del  Código de Procedimiento Penal por error de derecho en la apreciación  de  la  prueba,  fundado  en la causal primera, cuerpo primero del artículo 207  del ordenamiento instrumental.   

Destaca  que  desde  la  primera  versión  rendida  por  el acusado, manifestó “en ese momento  yo  saqué  la  mía  y  del  nerviosismo o ligereza se la mandé”,  como  se  expuso  en  el  acápite  de los hechos de la demanda,  respecto  de  la  cual  dice, en aras de la economía procesal, evita repetir de  manera innecesaria.   

El    ad  quem  omitió  apreciar  esta confesión, la cual fue  “determinante    en   la   condena”   además   de   constituir   el  soporte  en  la  investigación,  individualización        e        identificación        del       “homicida”,  pues  de  lo  contrario  habría  aplicado  la  diminuente  punitiva  consagrada  en el artículo 283 del  estatuto  adjetivo; además, por las condiciones personales del procesado, quien  carece  de  antecedentes  y  las  circunstancias  referidas  a  la  naturaleza y  modalidad   del   hecho,   hacen,    que   no   requiera   de   tratamiento  penitenciario.   

Solicita  se case la sentencia, se absuelva  al  acusado,  se  le  conceda  el  beneficio  de la duda probatoria y otorgue la  suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1. La demanda presentada por la apoderada de  JOSÉ  DEL  CARMEN  CONTRERAS  BUITRAGO,  no  satisface  los requisitos formales  establecidos  en  el  artículo  212 de la Ley 600 de 2000. Debido a ello, será  inadmitida6.   

Dado que el recurso de casación se rige por  el   principio   dispositivo,  las  pretensiones  de  la  demanda  delimitan  la  competencia  de  la  Sala  de  Casación Penal, excepto la nulidad que puede ser  decretada   oficiosamente   -si   a   ello   hubiere  lugar-  en  aras  de la protección de las garantías  fundamentales.   

Por  tanto,  no  constituye  una especie de  tercera  instancia;  tampoco consiste en someter a un nuevo juicio al procesado,  ni  en  esta  sede  puede  postularse  un  debate  probatorio generalizado y sin  acatamiento  de la lógica argumentativa que le es inherente, pues esta clase de  impugnación  fue concebida, no como un medio adicional para litigar libremente,  sino  como una excepcional manera de llevar al conocimiento del máximo tribunal  de   la   jurisdicción   ordinaria  el  fallo  proferido  por  el  ad  quem,  por  las  causales  taxativas  señaladas en la ley y, seleccionadas en la demanda.   

De  este  modo,  el recurso de casación se  concibe  como  un  instituto  procesal  extraordinario  en procura de remediar o  poner  fin  a  la  violación  de  la  Constitución  Política,  del  bloque de  constitucionalidad  en  lo  pertinente y de la ley, ocurridos en la sentencia de  segunda  instancia, por errores de juicio o de actividad, y como tal comporta la  elaboración  de  un  razonamiento jurídico sobre ésta, siguiendo el derrotero  trazado  en  las causales invocadas, donde se espera del censor, su discurrir de  un  modo  claro  y  profundo,  hasta  demostrar  defectos  protuberantes  en  la  estructura  jurídica  del  fallo,  de tal suerte que no es factible mantener su  vigencia.   

2.  Ante  la  forma  de  error  propuesto,  la  indeterminación de la postulación y el efímero  alcance    esbozado    en   la   demanda,   se   hace   necesario   recordarle  al impugnante que   cuando  se  acude  a  la  violación  directa  de  la  ley  sustancial, la jurisprudencia ha  decantado7,  es  un  deber  aceptar  los hechos, las pruebas y la valoración  sobre  ellas  realizada  en  las instancias, pues por este sendero no es posible  discutir  aspectos  fácticos,  al  corresponder  la impugnación a un debate de  estricto  orden  jurídico, siendo carga del censor anunciar de manera lógica y  detallada     las     normas     de     contenido     sustancial    que  estima  infringidas,  así  como el  sentido  de  la  violación,  esto  es,  si el desaguisado ocurrió por falta de  aplicación  o  exclusión  evidente;  aplicación  indebida,  o interpretación  errónea.   

La  falta  de  aplicación  o  exclusión  evidente  se  presenta,  por  regla  general,  cuando el juez yerra acerca de la  existencia  de  la  norma  y  por  eso  no  la aplica al caso específico que la  reclama.  Ignora o desconoce la ley encargada de regular la materia y por eso no  la  tiene en cuenta, al incurrir en error sobre su existencia o su validez en el  tiempo o el espacio.   

Por su parte, en la aplicación indebida, el  juez  desatina  en la selección de la norma. El error se manifiesta en la falsa  adecuación  de los hechos probados a los supuestos contemplados en el precepto.  Los   sucesos  reconocidos  en  el  proceso  no  coinciden  con  las  hipótesis  condicionantes de aquél.   

En la interpretación errónea, por último,  el  juez  selecciona bien y apropiadamente la norma encargada de regular el caso  en  cuestión,  y  efectivamente la aplica, pero al interpretarla le atribuye un  sentido  jurídico  del  cual carece, le asigna efectos distintos o contrarios a  los  que le corresponden, o  no causa.   

Las  dos primeras especies de error directo  se   diferencian   del  último,  en  que  mientras  en  la  falta  de aplicación y la aplicación indebida  subyace  un  error en la selección del precepto, en la interpretación errónea  el  yerro  sólo es de hermenéutica, pues en rigor lógico se debe partir de la  aceptación  en la correcta aplicación de la norma, donde el dislate se genera,  al  otorgarle  un  entendimiento  jurídico equivocado, en razón del cual se le  hace producir por exceso o defecto consecuencias distintas.   

Necesario   es   aclarar   que  la  aplicación indebida o la falta  de  aplicación de una norma pueden ocurrir también con ocasión de la errónea  interpretación  de  la  misma,  al  corresponder  a una  operación mental  anticipada   del   operador  jurídico  en  la  construcción  de  la  sentencia  precedente  a  la de activación del precepto, pero en casos como esos, el error  se  materializa  cuando  la  norma  queda  excluida  de  manera  evidente  o  es  seleccionada    y    aplicada   la   que  no  corresponde  a  la  situación fáctica. De otro modo, si una  determinada   norma  sustancial  ha  sido  dejada  de  aplicar  o  aplicada  sin  corresponder  al  asunto,  y ese error obedece a una equivocada auscultación de  su  alcance,  habrá  aplicación  indebida  o  falta  de  aplicación,  pero no  errónea  interpretación  del  precepto,  pues  para la estructuración de este  último  sentido de la violación directa, la norma debe haber sido seleccionada  y corresponder a la llamada a regular el asunto.   

En   otras   palabras,   el  concepto  de  interpretación  errónea  siempre  implica la selección y aplicación correcta  del  precepto  cuya  vulneración  se  alega,  pues el dislate ocurre, cuando al  determinar  sus  alcances  en  el  caso  concreto, se restringen o exacerban sus  efectos.  No  se puede confundir ese fenómeno, con el errado alcance otorgado a  la  norma  por el juez y que  lo  determina a no aplicarla, o a activar una equivocada por no ser la llamada a  disciplinar la cuestión.   

3.  Nada de esto se cumple en el escrito de  impugnación,  donde  se  parte  de  invocar  la  violación  directa  de la ley  sustancial,  para de inmediato proponer un error en el proceso de valoración de  las  pruebas  en  la  especie  del  error  de derecho al cual se le abigarra una  alegación  matizada  de  contradicciones  que  van desde esbozar la ausencia de  culpabilidad,  errores  de  tipo  y  prohibición, la ocurrencia de un homicidio  culposo,  reparos  todos,  dentro  de  un  marco  de  inconformidad  por  el  no  reconocimiento  en  las  instancias  de  la  legítima  defensa como eximente de  responsabilidad,  institutos  jurídicos que ingresan en franca exclusión, pues  no  es  válido  desde  la  lógica  formal,  proponer  en  la  misma  senda, la  inexistencia  de  conocimiento sobre la ilicitud del comportamiento, el obrar de  manera  imprudente  dentro  de  la  pretensión  envolvente  de  un  actuar  con  desconocimiento  sobre  su  ilegalidad,  pero  ejecutada  la  conducta  ante  la  inminente,  actual  e  injusta agresión ajena de un derecho y justificado en un  estado de necesidad, últimos, como eximentes de responsabilidad.   

La  verdad  es que la demanda constituye un  escrito  farragoso,  confuso,  desprovisto de motivos para la formulación de un  tópico  serio,  profundo,  pues dialécticamente carece del planteamiento de un  problema jurídico, susceptible de ser estudiado en casación.   

La  sola proposición metodológica resulta  paradójica,  pues  luego de anunciar como único cargo la violación directa de  la  ley  sustancial  por exclusión evidente y aplicación indebida de preceptos  normativos  sustanciales,  lo  desarrolla de manera discordante y excluyente con  variados  institutos  penales,  al  punto  de exponer también en el mismo surco  temático  la  violación  indirecta  de la ley sustancial por error de derecho,  sin  explicitar  el  motivo  de  dislate  aludido,  para luego agregar otro como  subsidiario,  en  el  que  repite  la  postura  inicial,  todo en soslayo de los  principios  de  claridad,  precisión,  debida  argumentación,  autonomía y no  contradicción de los cargos en casación.   

La  divergencia del escrito de impugnación  con  el  principio  lógico  de  identidad  es  absoluto  y  no  existe una sola  pretensión,  que  alcance a bastarse a sí misma como motivo susceptible de ser  estudiado  en  casación,  con lo cual se olvidan los más básicos presupuestos  de argumentación y con ello se conduce a su inadmisión.   

Otras dos glosas merecidas, consisten en la  franca  confusión  sobre  la  debida sustentación  en casación en la que  permanece  el libelista en toda la extensión del escrito, que lo lleva al sesgo  de  los  principios  de claridad y precisión, al dejar incompleto el desarrollo  del  cargo,  pues  se  propusieron  como  formas de violación directa de la ley  sustancial  la  exclusión  evidente  –artículo  32  (ausencia de responsabilidad) numeral 7° (estado de  necesidad)-   y  aplicación  indebida  –artículo  103  (homicidio) ambos del  Código  Penal-, respecto de los cuales nada se dice a  la  Sala  sobre  su  contenido  normativo  y en forma específica y razonada, su  alcance,  cuál  es  el  absurdo  en  la  quimérica  adecuación  de los hechos  probados  a los supuestos contemplados en el precepto o, el sentido en que otros  mandatos llamados a regular el caso, fueron excluidos.   

Como  si  no fuera suficiente, soportado en  tales  premisas,  solicita  a  la  Corte  la  absolución  del  acusado  ante la  existencia  de  duda probatoria y en la misma proposición reclama se le conceda  la   suspensión   condicional   de  la  ejecución  de  la  pena,  pretensiones  incompatibles  e  intelectualmente incomprensibles, pues dada la inexistencia de  condena  conforme  a su petición principal, no habría lugar a la interrupción  del fallo mediante la concesión del subrogado.   

4.  Como  en  la  demanda se persiste en el  desconocimiento  del  principio  de  autonomía,  resulta  oportuno  precisar su  razón  de  ser,  como  la  prohibición  al interior de una misma censura, para  entremezclar   ataques  propios  de  causales  diferentes,  al  tener  cada  una  distintas  características y parámetros lógicos de demostración con diversas  consecuencias               jurídicas8.   Es  que  la  decisión  a  adoptar  por  la  Corte  en caso de prosperidad del reproche formulado contra la  sentencia,    debe    compaginar   con   el   motivo   invocado   y   el   error  aducido9.   

5.  En  cumplimiento  del  principio  de  limitación  propio  del  recurso  de  casación,  no  le  es  dable  a  la  Corte,  suplir  las omisiones  argumentativas  del  escrito  de  sustentación.  Por  tanto, no puede corregir,  complementar  o  de  cualquier  otra  forma  suplantar  al  casacionista  en  la  construcción  de  la  demanda;  no  obstante,  cuando  atendiendo los fines del  extraordinario   recurso   y   en  procura  de  la  defensa  de  las  garantías  fundamentales   deba   hacerlo,   evento   que   -se  repite- aquí no acontece.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.  INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor de JOSÉ DEL CARMEN CONTRERAS BUITRAGO, conforme a  lo expuesto en la parte motiva.   

2.  Contra  la  presente  providencia  no  procede recurso alguno.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ    LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ                                 SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                          MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ GUZMÁN                                           JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                      JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Cuaderno No. 1, folio 116.   

2  Cuaderno No. 1, folio 180.   

3  Cuaderno No. 1, folio 229.   

4  Cuaderno No. 1, folio 245.   

5  Cuaderno No. 2, folio 9.   

6  “Artículo  213. Calificación de la demanda. Si el  demandante  carece  de  interés  o  la  demanda  no  reúne  los  requisitos se  inadmitirá  y  se  devolverá  el  expediente  al  despacho  de origen. En caso  contrario  se  surtirá  traslado  al  Procurador  delegado  en  lo penal por un  término    de    veinte    (20)   días   para   que   obligatoriamente   emita  concepto.”   

7 Auto  de  casación  de  14  de  noviembre  de  2008,  radicación  No.  27158,  entre  otros.   

8  Sentencia   de   casación   de   22   de   agosto   de  2002,  radicación  No.  11963.   

9  Sentencia   de   casación   de   11   de   julio   de   2002,  radicación  No.  13988.     

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