32192(28-10-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso     n.°  32192   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 339.  

Bogotá  D.C., octubre veintiocho (28) de dos  mil nueve (2009).   

VISTOS  

Una vez realizada la diligencia de audiencia  de  sustentación  del  recurso  de  casación, resuelve la Sala la impugnación  extraordinaria  interpuesta  por el defensor de GERMAN  GIOVANNY  RODRÍGUEZ  ALFARO contra el fallo de segunda  instancia  dictado  por  el Tribunal Superior de Bogotá el 26 de marzo de 2009,  confirmatorio  de  la  sentencia  proferida  el  21  de noviembre de 2008 por el  Juzgado  Treinta  y  Cinco Penal del Circuito de la misma ciudad, providencia en  la  cual señaló que no se trataba del delito de acto sexual violento, sino del  punible de acto sexual con menor de catorce años.   

HECHOS  

Los    hechos    que    motivaron   este  diligenciamiento  aparecen  registrados  en  el  fallo  de  primer  grado en los  siguientes términos:   

“El  día  7 de  marzo  de  2008, en horas de la tarde, en el Barrio Bosa Piamonte de esta ciudad  capital,         la         menor         NNN1,  de  trece  años  de  edad,  quien  se  dirigía  hacia  un almacén de ropa que tiene su madre en el sector,  fue  invitada  por  GERMÁN GIOVANNY RODRÍGUEZ ALFARO a seguir a la oficina que  tiene  como  administrador  de unas cabinas telefónicas a hacerle un favor. Una  vez  la  menor  ingresó al fondo del establecimiento, en el interior del baño,  fue  tomada  por la fuerza, besada en la boca y tocada en sus glúteos y región  vaginal    a    contacto    con    su    piel   y   vello   público”.   

“Manifestó  la  menor  que  no gritó porque le ganaron los nervios (sic); que el episodio duró  aproximadamente  cinco  minutos;  que  su agresor en dos oportunidades metió la  mano  dentro  de  su  panty y tuvo contacto con la región púbica y que por los  hechos      se      ha      visto      afectada     sicológicamente”.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

En  audiencia  realizada  ante  el  Juzgado  Cuarenta  y  Tres  Penal  Municipal  con  función  de  control de garantías de  Bogotá   el   8   de  marzo  de  2008,  la  Fiscalía  imputó  a  GERMÁN  GIOVANNY  RODRÍGUEZ  ALFARO  la  comisión  del  delito  de  acto sexual violento en calidad de autor, la cual no  aceptó.   

La Fiscalía presentó escrito de acusación  el  7  de  abril  de la misma anualidad imputando al incriminado la realización  del  referido delito contra la libertad, integridad y formación sexuales. El 23  de  los mismos mes y año se realizó la respectiva audiencia de formulación de  acusación, cuyo cargo no aceptó el mencionado ciudadano.   

La  etapa del juicio oral fue adelantada por  el  Juzgado  Treinta y Cinco Penal del Circuito con funciones de conocimiento de  Bogotá,  despacho  que  una  vez  surtido  el  rito  dispuesto  para dicha fase  profirió  fallo  el  21  de  noviembre  de  2008, a través del cual condenó a  RODRÍGUEZ  ALFARO a la pena  principal  de  cuarenta  y  ocho  (48)  meses  de  prisión  y a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso, como autor penalmente responsable del delito objeto de acusación.  En  el  mismo  proveído  le  negó  la  condena  de ejecución condicional y la  prisión domiciliaria sustitutiva de la intramural.   

Al conocer de la impugnación de la sentencia  propuesta  por  la  defensa,  el  Tribunal Superior de Bogotá decidió mediante  fallo  del  26  de  marzo  de  2009  confirmar  el  proveído condenatorio, pero  señaló  que  se  trataba  del  delito  de  acto  sexual  con  menor de catorce  años.   

Entonces,  el defensor del acusado interpuso  recurso  de  casación  contra  la  decisión  del  ad  quem  y  allegó la demanda oportunamente, la cual fue  admitida mediante auto del 22 de de julio de 2009.   

La audiencia de sustentación del recurso de  casación  extraordinario  se  llevó  a  cabo el 4 de agosto de la anualidad en  curso.   

EL LIBELO  

Al  amparo de la causal segunda de casación  establecida  en el artículo 181 de la Ley 906 de 2004, el recurrente afirma que  el  Tribunal  violó  el principio de congruencia entre acusación y fallo, pues  el  artículo  448  del mismo ordenamiento establece que el acusado no puede ser  declarado  culpable  por  hechos que no consten en la acusación, ni por delitos  por  los  cuales  no  se  haya  solicitado  condena,  motivo  por el cual estima  quebrantado el derecho al debido proceso de su asistido.   

          Precisa  que  en  el curso del diligenciamiento solicitó sin éxito  al  a  quo  se declarara la  nulidad  de  la  actuación  por  error  en  la  calificación  jurídica  de la  conducta,   de   modo  que  “se  produjo  sentencia  condenatoria     de    acuerdo    a    la    acusación    formulada”.   

          Agrega  que  al  impugnar  el  fallo  de  primer  grado, el Tribunal  decidió  no  decretar  la  nulidad  que  volvió  a  deprecar,  sino  variar la  imputación  de  acto  sexual  violento  a  acto  sexual  con  menor  de catorce  años.   

Pone de presente que el proceder del Tribunal  viola  el  principio  de  congruencia  entre  acusación  y  fallo, amén de que  vulnera   el   derecho  al  debido  proceso  y  a  la  defensa  de  RODRÍGUIEZ  ALFARO,  pues  la asistencia  técnica  procuró  demostrar que hubo error en la calificación de la conducta,  amén  de  que  no  se  presentó  violencia  en  los  hechos acaecidos, pero al  conseguir  su propósito, le fue modificada la imputación jurídica, de la cual  no  ha podido defenderse, máxime si es viable alegar un error de tipo acerca de  la edad de la menor, dada su contextura y estatura.   

Asume  que  si  se  decreta la invalidación  solicitada,  podrá  argumentar en defensa de su asistido el mencionado error de  tipo.   

Finalmente solicita, en caso de prosperar la  invalidación  propuesta,  se disponga la libertad inmediata de su defendido, en  cuanto  la  legalización  de la captura, la medida de aseguramiento y el fallo,  quedarían sin efectos.   

AUDIENCIA DE SUSTENTACIÓN  

1.           Intervención del demandante   

Adicional   a   la   reiteración  de  los  planteamientos  ofrecidos  en su libelo de casación, el defensor manifestó que  fue  leal en el curso de las instancias, toda vez que la incorrección que ahora  denuncia  fue  aducida  en  su  oportunidad  ante el a  quo  sin  que  prosperara  la  petición  de  nulidad,  además  de  que  al  solicitarla  en la impugnación del fallo, el ad  quem  se  limitó a condenar por otro  delito  diverso  del  señalado  en  la  acusación  y  la  sentencia  de primer  grado.   

Precisó  que  si  bien  los delitos de acto  sexual  violento  y  acto  sexual con menor de catorce años se encuentran en el  mismo  título,  lo  cierto es que si se hubiera imputado éste último desde la  diligencia  de formulación de imputación, habría estado en condición, de una  parte,  de  alegar  un posible error de tipo, dada la contextura de la víctima,  además  de  tratarse  de  una  dama  de  13 años y 8 meses de edad, y de otra,  habría  podido  su pupilo beneficiarse con la rebaja punitiva del cincuenta por  ciento  establecida  en  el  numeral  11  del  artículo  32  de  la  Ley 599 de  2000.   

Con  fundamento  en  lo  expuesto, el censor  solicitó  a  la  Sala  casar  el fallo en el sentido de invalidar la actuación  desde  la  audiencia de formulación de imputación, y en consecuencia, disponer  la  libertad  inmediata de su asistido, reiterando lo expuesto en fallo del 4 de  febrero   de   2009   dentro   del  radicado  30363  sobre  la  contabilización  interrumpida de los días para acceder a la libertad provisional.   

2.           Intervención de la Fiscalía   

          El  señor  Fiscal Delegado ante esta Colegiatura solicitó no casar  el  fallo,  toda  vez  que  los  dos delitos señalados por el demandante recaen  sobre  la  formación  sexual  de  una persona, de modo que si no se modifica el  núcleo   esencial   de  la  imputación  no  hay  quebranto  del  principio  de  congruencia,  según  se definió en decisión del 16 de septiembre de 2008, con  mayor  razón  si  ya  la  Sala  tenía  una posición jurisprudencial sobre tal  temática,  en  cuanto se viola el referido principio si se hace más gravosa la  situación  el  procesado,  no  así  cuando  no  implica  agravar o se trata de  atenuar,  como  ocurrió  en este caso, pues pese a variar la entidad delictiva,  el  Tribunal  mantuvo  la  misma  pena  tasada  por  el  funcionario  de primera  instancia, luego la denunciada incorrección carece de relevancia.   

Finalmente  dijo  que  si  la pretensión es  rehacer  la  actuación  para  imputar,  acusar y condenar al incriminado por el  delito  señalado  en la sentencia de segundo grado, ya ocurrió tal situación,  luego no es menester repetirla para arribar al mismo resultado.   

Además, si se procede por el delito de acto  sexual  con  menor  catorce  años,  ello  puede  comportar  una situación más  gravosa para el acusado, ajena al interés de la defensa.   

3.    Intervención   del  Ministerio  Público   

          El  Procurador Primero Delegado para la Casación Penal comenzó por  señalar  que  en  este  asunto  se  advierten  tres  situaciones  basilares: La  primera,  que los tocamientos del acusado en el cuerpo de la víctima ocurrieron  sin  la  voluntad  de  ésta. La segunda, que tal proceder fue tipificado por la  Fiscalía  y  el  juez  de  primera  instancia  como  acto sexual violento, y la  tercera,  que  el  ad  quem  mantuvo   la   misma   pena   dispuesta   por   el  a  quo,  pero  por  el delito de acto sexual con menor de  catorce años.   

Precisó  que  en el acto sexual violento el  desvalor  radica  en realizar actos libidinosos contra la voluntad de la persona  mayor  de  catorce años y capaz de resistir, así no se ejecute la resistencia,  sin    que    ello    implique    consentimiento    sobreviniente   del   sujeto  pasivo.   

Tal  consideración  fue expuesta sin éxito  por  la defensa en el curso de las instancias, con mayor razón si la estatura y  características  de  la  víctima no permitían establecer si era mayor o menor  de catorce años.   

A  partir de lo expuesto, sugirió a la Sala  casar  la  sentencia  atacada,  en  el  sentido  de confirmar el fallo de primer  grado,  consonante  con  la acusación, no sin previamente puntualizar que no se  viola   el   principio   de   la  non  reformatio  in  pejus,  dado  que antes de la Ley 1236 del 23 de junio  de  2008  ambos delitos comentados tenían la misma pena, pero después de dicha  legislación es más grave el acto sexual violento.   

          El  defensor  de familia se opuso a la invalidación del proceso por  resultar  dañoso  para  la niña, quien nuevamente tendría que declarar en los  estrados  judiciales  y  una  vez  más  sería victimizada. Igualmente dijo que  coincidía  con  los argumentos de la Fiscalía, pues si se modificara el delito  objeto de condena, la pena sería la misma.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Con  el propósito de acometer la temática  del  principio  de  congruencia  en  el  marco  de  la  Ley 906 de 2004, resulta  pertinente   señalar   que   el   artículo  448  de  dicha      legislación     establece:   

“El  acusado  no  podrá  ser  declarado  culpable  por hechos que no  consten  en  la  acusación, ni por delitos por los cuales no se haya solicitado  condena”.   

A  partir de dicho precepto se ha entendido  que  la  acusación  constituye  la  pieza  procesal  en  la cual deben aparecer  expuestos  con  precisión  los  aspectos  materiales  (imputación  fáctica) y  jurídicos  (imputación  jurídica)  de  la  conducta  punible  por  la cual se  procede,  con  indicación  exacta de su calificación  jurídica.   

          Tiene  sentado  la  Sala  que  la  vulneración  del  principio  de  congruencia  ocurre en las  siguientes hipótesis:   

“Por  acción o  por  omisión  cuando  se: i) condena por hechos o por  delitos  distintos  a  los  contemplados  en  las  audiencias de formulación de  imputación  o  de  acusación,  ii)  condena  por un  delito   que   no  se  mencionó  fáctica  ni  jurídicamente  en  el  acto  de  formulación  de  imputación  o  de  la  acusación,   iii) condena por el  delito  atribuido  en  la  audiencia  de  formulación  de  imputación  o en la  acusación,  pero  deduce,  además,  circunstancia, genérica o específica, de  mayor  punibilidad, y iv) suprime una circunstancia, genérica o específica, de  menor  punibilidad  que  se haya reconocido en las audiencias de formulación de  la   imputación  o  de  la  acusación”2   (subrayas  fuera de texto).   

          Lo       anterior       puede       sintetizarse       señalando      que     el   juez  no  puede      disponer  consecuencias  adversas  para  el  imputado  o  acusado,  según  sea  el  caso,  a   partir  de  elementos  ajenos    a    los   hechos   planteados   por   la  Fiscalía, ni de los aspectos jurídicos no    indicados   de   manera   clara   y   específica  por  el ente acusador, pues de proceder  a  ello  incurre  en  grave  incorrección  que  torna ilegítimo y posiblemente  inválido      el  diligenciamiento,  de manera que  el funcionario  solamente puede declarar la  responsabilidad     del     incriminado  dentro  de  los  límites  fácticos y  jurídicos  señalados por  la   Fiscalía,   sin   que   válidamente  pueda  adentrarse  en  temáticas      ajenas      a      la  acusación.   

          En  consecuencia, el principio de congruencia cobra materialidad en  cuanto  se  refiere  a  los  elementos  que  señalan los hechos, los argumentos  jurídicos  y  las  citas  normativas concretas, lo cual supone: (i) Que el juez  sólo  puede  tener  en  cuenta  al  momento  de  proferir fallo el factum  de la acusación, de modo que si  las  pruebas  demuestran  que  los  sucesos  no  ocurrieron  como  lo  expone la  Fiscalía,  aquél tiene que  definir  el caso de manera contraria a las pretensiones de la entidad acusadora.  (ii)  Que  la  acusación  sea completa en el aspecto jurídico a lo largo de la  actuación  y  hasta  el  alegato  final  en  el  juicio  oral,  señalando  con  precisión  los  preceptos  fundamento de la atribución de responsabilidad, con  indicación  de  las  circunstancias  específicas  y  genéricas   que   inciden   en   la   punibilidad3.   

          No  obstante,  ha  puntualizado  la  Sala  en punto del principio de  congruencia  que  nada  se  opone a que el ente acusador solicite condena por un  delito  de  igual  género  pero  diverso  a  aquél formulado en la acusación,  siempre  que sea de menor entidad, o depreque la exclusión de circunstancias de  agravación  cuando  la nueva tipicidad imputada guarde identidad con el núcleo  básico  de  la  imputación,  esto  es, con el fundamento fáctico de la misma,  pero  además,  que no implique perjuicio para los derechos de todos los sujetos  intervinientes.   

En dicho orden de ideas, a manera de ejemplo  se  constata  que el juez cuenta con la facultad de reconocer cualquier clase de  atenuante,  genérica  o específica, el delito complejo en lugar de un concurso  delictivo,  la  tentativa,  la ira o intenso dolor, etc., entre tanto respete la  intangibilidad  límite  de  la  acusación, con la variación a que se ha hecho  referencia,  estándole  vedado, desde luego, suprimir atenuantes reconocidas al  procesado,   adicionar   agravantes   y   en  general,  hacer  más  gravosa  su  situación4.   

          En    suma,    ha    concluido   la   Sala   sobre   la   temática  abordada:   

“En  el trámite ordinario se genera la imposibilidad de modificar el  aspecto  fáctico  consignado  en  la  formulación de  acusación,  sin  perjuicio de que las pruebas practicadas en el debate oral den  lugar  a  una  tipicidad que conserve equivalencia con  el  núcleo  básico  de la imputación y que, además, no implique deterioro de  los      derechos     de     las     partes     e     intervinientes”5    (subrayas    fuera    de  texto).   

          En   reciente   fallo   de   casación6        reiteró       la  Colegiatura:   

“El  juez  solamente  puede  declarar  la responsabilidad del acusado  atendiendo  los  limitados  y  precisos  términos  que  de  factum y de iure le  formula  la  Fiscalía,  con  lo cual le queda vedado ir más allá de los temas  sobre  los  cuales  gira  la acusación”.   

En  la  misma  providencia  precisó  que  es  posible  condenar  por delito distinto al acusado  conforme  a las siguientes  reglas:   

“a) Es forzoso  que  la  Fiscalía  así  lo solicite de manera expresa. Si la Fiscalía no hace  afirmación  motivada,  clara e inequívoca dirigida a que se condene por delito  diferente  al indicado en la acusación -declaración que puede hacerse hasta el  momento  en  que  se  presenta  el alegato de cierre del juicio oral7-,  el juez  no está autorizado a emitir condena por delito diferente;   

“b)  La  nueva  imputación debe versar  sobre  un  delito  del mismo género. Por ejemplo, si la acusación se presentó  por un delito doloso se podrá condenar en la modalidad culposa;   

“c) El cambio  de  calificación  debe  orientarse hacia una conducta punible de menor entidad,  de  manera  que  resulta inaceptable una variación que se realice para empeorar  la  situación  del  acusado,  a  menos  de  las  modulaciones  que  adelante se  consagran;   

“d)   La  tipicidad  novedosa  debe respetar el núcleo fáctico de la acusación, de modo  que,  verbi  gracia,  si  se  acusó  por  acceso  carnal  violento no se podrá  condenar por un abuso sexual desprovisto de rudeza o fuerza; y,   

“e)  No debe  afectar    los    derechos    de    los    sujetos    intervinientes”.   

Una vez efectuadas las anteriores precisiones  en  punto  del  ámbito  de  cobertura  del  principio  de congruencia, a fin de  abordar  el  planteamiento  del  reparo  es necesario efectuar un recuento de la  actuación  procesal,  con  el  propósito  de establecer con precisión en qué  consistió  la  imputación  efectuada  por  la  Fiscalía  en el desarrollo del  diligenciamiento,   y  de  esa  manera  constatar  si  el  fallo  mantuvo  o  no  consonancia con aquella.   

En  tal  cometido se observa que tanto en la  audiencia  de  formulación  de  imputación,  como  en la de acusación y en el  juicio  oral,  la Fiscalía imputó a GERMÁN GIOVANNY  RODRÍGUEZ  ALFARO  la  comisión  del  delito de acto  sexual violento en calidad de autor.   

A  su  vez,  el  a  quo  lo  condenó  por dicha conducta punible, de modo  que  fue  sólo  en  el  fallo  de  segundo grado donde el Tribunal introdujo la  variación  en  la calificación, al confirmar la sentencia de condena, pero por  el delito de acto sexual con menor de catorce años.   

Del  anterior  recuento  de  la  actuación  procesal  advierte  la Sala que el ad quem  quebrantó  el  principio de congruencia entre acusación y fallo,  en  cuanto  modificó  la  denominación  jurídica  de la conducta y alteró la  imputación  fáctica,  en  la medida que el punible de acto sexual con menor de  catorce  años  se  configura  a  partir  de  la  verificación de la edad de la  víctima,  pues  se presume de derecho, esto es, iuris  et  de  iure, que quienes se encuentran en dicho rango  etario  no  son  capaces  de  determinarse  en el ámbito sexual intersubjetivo,  situación  sustancialmente  diversa  a la dispuesta en el delito de acto sexual  violento,  en el cual media un despliegue de fuerza física o moral para someter  al sujeto pasivo de la conducta.   

          En  la configuración del último punible mencionada se entiende por  violencia  la  fuerza,  el  constreñimiento,  la  presión  física o psíquica  (intimidación  o  amenaza) que el agente despliega sobre la víctima para hacer  desaparecer  o  reducir  sus  posibilidades  de  oposición  o  resistencia a la  agresión   ejecutada,   lo   cual   supone  que  el  comportamiento  sexual  es  consecuencia  de  la fuerza previa o concomitante, situación que impone valorar  las circunstancias objetivas y subjetivas concurrentes.   

Sobre   el   particular   ha  indicado  la  Sala:   

“Si la violencia  o  intimidación  es  utilizada  para  vencer la resistencia de la víctima, por  regla  general,  ante  el  asalto, tiene que haber una  respuesta   negativa   de   ésta,   que  finalmente  resulta  dominada  por  el  autor”.   

“Constituye  fuerza   toda   energía   física   exterior  a  la  víctima  que,  proyectada  inmediatamente  sobre  ésta,  la  determina,  por  haber vencido su resistencia  seria   y  continuada,  a  realizar  la  voluntad  del  que  la  usa”.   

“Debe tratarse de  prácticas  de  contenido  sexual  objetivamente  consideradas,  que la conducta  tiene  que revestir entidad significativa, y que ha de  desarrollarse  durante  algún  tiempo  pues  no  parece  suficiente un efímero  instante   de   energía   para   concluir  que  se  ha  producido  un  acto  de  fuerza”8    (subrayas    fuera    de  texto).   

         A    su    vez,    respecto    del    mismo   delito   señaló   la  Corporación9 en providencia ulterior:   

“Este  factor  (violencia)  debe  ser  valorado por el juez desde una perspectiva ex ante, esto  es,  teniendo  que  retrotraerse  al  momento de la realización de la acción y  examinando  si  conforme  a  las  condiciones  de  un  observador inteligente el  comportamiento  del  autor  sería  o  no  adecuado  para  producir el resultado  típico,  y  en  atención además a aspectos como la  seriedad  del ataque, la desproporción de fuerzas y el estado de vulnerabilidad  de   la   persona   agredida”  (subrayas  fuera  de  texto).   

Como viene de verse, es claro que si, de una  parte,  la  estructuración de los delitos de acto sexual violento y acto sexual  con  menor  de  catorce  años son sustancialmente diversas, y de otra, desde la  audiencia   de   imputación   hasta  el  juicio  oral  la  Fiscalía  acusó  a  GERMAN  GIOVANNY  RODRÍGUEZ  por  el primero de dichos comportamientos, punible por el cual profirió condena  el  a  quo,  al paso que el  Tribunal  confirmó  la  condena  pero por el delito de acto sexual con menor de  catorce  años,  desbordó  los  límites  de  la  acusación y sorprendió a la  defensa  con  unos  elementos  distintos  a  los  abordados en el desarrollo del  proceso,  de  modo que vulneró el principio de congruencia, todo lo cual impone  casar el fallo atacado para reparar el agravio.   

          Desde  luego,  la enmienda de la incorrección no será la deprecada  por  el  defensor,  esto  es,  la  nulidad  de  lo actuado desde la audiencia de  formulación  de  imputación,  pues  como  ya  en  otras  oportunidades  lo  ha  señalado             la             Sala10,  ello equivaldría a revivir  etapas  procesales  superadas y a brindarle una nueva oportunidad a la Fiscalía  para  iniciar  una  vez  más  un  trámite  enjuiciatorio ya agotado, con mayor  razón  si  la  Sala no advierte equívoco alguno en la acusación o en el fallo  de  primer  grado respecto de la calificación del comportamiento investigado, y  si,  por  el  contrario,  se  consigue  observar que la incorrección se produjo  únicamente  en  la  sentencia  de  segunda  instancia,  respecto  de la cual es  necesario adoptar los correctivos a que haya lugar.   

En  efecto, no hay cuestionamiento alguno en  cuanto  se  refiere  a  que el día de los hechos el procesado le solicitó a su  víctima  que  le  hiciera  un  favor,  y  cuando  ya  estaba  al  fondo  de  su  establecimiento  comercial,  procedió  a  besarla  por  la  fuerza, así como a  introducir  sus  manos  por  entre  la  ropa  de  aquella para palpar sus partes  íntimas,  conducta  que  duró  cerca  de  cinco  minutos, hasta que un cliente  arribó  al  lugar  y el sujeto activo cesó en su actividad, momento en el cual  la niña huyó del sitio.   

Es preciso resaltar que en su declaración la  víctima expuso:   

“Y cuando fui me  fue  a  dar  la  vuelta  cuando  ya  habíamos  entrado  y  me empezó a besar y  obviamente  pues  que  yo no podía hacer nada porque yo estaba nerviosa, de los  nervios  no  me  podía mover, yo las manos no las podía mover, no podía mover  nada,  nada,  después  de  que  me  empezó  a besar me introdujo la mano en el  pantalón,  me  estaba  tocando  la  cola,  después de eso sacó la mano, me la  metió  adelante  en  la parte púbica, o sea más arribita de la parte púbica,  después  de  eso yo no me podía mover pero yo hacía  fuerza  hacia  atrás,  me  tenía  arrinconada  contra  la  pared,  pero  yo me  arrinconaba  más  para  decirle  que no más, que no me hiciera eso” (subrayas fuera de texto).   

          A   su   vez,   en   el   relato   que   efectuó   a  la  sicóloga  dijo:   

“Él me empezó a  besar  a  la  fuerza,  yo no podía hacer nada de los  nervios  que  tenía y de ahí me empezó a manosear la cola (…) y me tocó la  parte  púbica,  o  sea  que  me  tocó  los  pelitos de la vagina, pero  no  me  alcanzó a tocar bien la vagina, porque yo me corría  hacia         atrás         (…).  Eso  duró  más  o menos cinco   minutos”  (subrayas  fuera  de  texto).   

          De  lo  anterior  se concluye que si bien la acción de GERMAN  GIOVANNY  RODRÍGUEZ,  además de  sorprender  a  la niña la llenó de nerviosismo, lo cierto es que ésta, dentro  de  sus  escasas  posibilidades  de  defensa orientadas a repeler el ataque a su  sexualidad,  procedió   a  replegarse  hacia  atrás  para  evitar  que el  agresor  lograra  su cometido, circunstancia a partir de la cual se concluye que  aquél  sí  utilizó  la  fuerza  para  doblegar la voluntad de la víctima, la  cual,  además,  se encontraba casi paralizada ante lo grotesco e intimidante de  la  acción  ejercida sobre ella, es decir, se configuró la circunstancia modal  de  la  violencia  exigida  por  el legislador, amén de que tal proceder no fue  fugaz,  sino  que  duró  aproximadamente  cinco  minutos,  lo  cual descarta la  ausencia de daño para el bien jurídico objeto de tutela.   

De conformidad con lo anotado en precedencia,  considera  la Sala que, tal como lo sugiere el Procurador Primero Delegado en lo  Penal,  para restablecer la congruencia entre acusación y fallo se impone casar  la  sentencia  de  segunda instancia proferida por el Tribunal, para en su lugar  confirmar  el fallo de primer grado, a través del cual se condenó al procesado  por  el  delito  objeto  de  acusación,  esto es, por el punible de acto sexual  violento11.   

          Por  lo  expuesto, la SALA DE CASACIÓN PENAL DE LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de  la ley,   

RESUELVE  

1.    CASAR  parcialmente     la     sentencia    del   Tribunal,   para   en  su lugar confirmar el fallo de primer grado a través del cual  se  condenó  a  GERMÁN  GIOVANNY   RODRÍGUEZ  ALFARO  como  autor  penalmente  responsable del delito de acto sexual violento.   

2.            PRECISAR que los  restantes    ordenamientos    de    la    sentencia   impugnada   se   mantienen  incólumes.   

3.                                  COMISIONAR         a   la   Magistrada  Ponente,  en  los  términos  del  artículo  164  de  la  Ley  906  de 2004, para que proceda a la  exposición   de   este  fallo.   

Contra  esta  decisión no procede recurso  alguno.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                             SIGIFREDO    ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                       MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                           JORGE    LUIS   QUINTERO  MILANES           

          Excusa  justificada   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                     JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 No se  registra  el  nombre de la niña en aplicación del numeral 8º del artículo 47  del     Código     de     la    Infancia    y    la    Adolescencia.   

2  Sentencia de casación del 6 de abril de 2006. Rad. 24668.   

3 Cfr.  Sentencia del 25 de abril de 2007. Rad. 26309   

4 Cfr.  Sentencia del 27 de julio de 2007. Rad. 26468.   

5  Sentencia del 28 de noviembre de 2007. Rad. 27518.   

6 16 de  septiembre de 2009. Rad. 31975.   

7 Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, sentencia de 25 de abril de 2007,  radicación 26309.   

8 Fallo  del 26 de octubre de 2006. Rad. 25743.   

9  Sentencia del 13 de mayo de 2009. Rad. 29308.   

10 Cfr.  Sentencia del 3 de junio de 2009. Rad. 28649.   

11 En  sentido similar sentencia del 16 de septiembre de 2009. Rad. 31795.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *