32142(31-07-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 32142  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta N°233   

San Andrés, Islas, julio  treinta     y     uno     (31)     de     dos     mil    nueve     (2009).   

VISTOS:  

Procede   la  Sala  a  resolver  sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor del  procesado  Isidro  Almeyda Rondón, contra la sentencia del Tribunal Superior de  Cúcuta  que  confirmó  la  proferida por el Juzgado Primero Penal del Circuito  Especializado  de esa ciudad, mediante la cual se le condenó por los delitos de  homicidio, rebelión y hurto calificado agravado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.- Los primeros fueron tratados en el fallo  impugnado de la siguiente manera:   

Nos  refiere  la actuación procesal que el  día  veintinueve  (29) de abril del año mil novecientos noventa y ocho (1.998)  siendo  aproximadamente  las  once  (11:00)  de  la mañana en la vía principal  avenida  quinta  entre carrera 8 y 9 del Municipio de Tibú (Norte de Santander)  un  sujeto  disparó en repetidas ocasiones sobre la humanidad de la persona que  en  vida  respondía  a nombre de Jesús David Espejo Botello y luego de caer al  suelo,  le fueron hurtados tanto sus documentos como el revólver 38 largo Smith  Wesson que portaba.   

2.-  Abierta la  investigación  y  vinculado  como  persona  ausente  Isidro Almeyda Rondón, la  Fiscalía  Especializada  Delegada  de  la Unidad Nacional de Derechos Humanos y  Derecho  Internacional  Humanitario  mediante resolución del 23 de noviembre de  2004  dispuso  en  su  contra  medida de aseguramiento consistente en detención  preventiva  sin  derecho  a  libertad  provisional,  como  presunto autor de los  delitos  de  homicidio  agravado,  rebelión  y  hurto  calificado  y  agravado.   

3.-  Cerrada  la  instrucción,  la  misma  Fiscalía  Once  Especializada  el  28 de julio de 2005 profirió resolución de  acusación  en su contra, por las conductas punibles atribuidas al momento de la  definición  de situación jurídica, decisión que alcanzó ejecutoria el 23 de  agosto siguiente, pues las partes no interpusieron recurso alguno.   

4.-  Correspondió  al Juzgado Primero Penal  del  Circuito  Especializado  de  Cúcuta  adelantar  el  juicio  y celebrada la  audiencia  de  juzgamiento,  el  29 de febrero de 2008 condenó a Isidro Almeyda  Rondón  a las penas de veintiocho (28) años y dos (2) meses de prisión, multa  de  cien  (100)  salarios  mínimos  legales mensuales,  inhabilitación de  derechos  y  funciones públicas por un lapso de veinte (20) años, y al pago de  cincuenta  y  cinco  millones,  ochocientos  diez  mil,  sesenta  y cuatro pesos  ($55.810.064.oo)  por concepto de daños materiales como autor de los delitos de  homicidio agravado, rebelión y hurto calificado.   

5.-  La providencia anterior fue apelada por  el  defensor  de  Almeyda  Rondón  y  el  Tribunal Superior de Cúcuta el 16 de  octubre  de  2008  la  confirmó,  fallo  que  ahora  es  objeto  del recurso de  casación.   

LA DEMANDA:  

Al  amparo de las causales tercera y primera  del  artículo  207  de la ley 600 de 2000, el impugnante formuló dos censuras,  así:   

1.-  En  el  cargo  primero  acusó que la sentencia impugnada se encuentra  viciada,  irregularidad  que  aduce  se  consolidó porque Almeyda Rondón en su  diligencia  de  indagatoria solicitó la práctica de los testimonios de Germán  Yovanny  Almeida,  Felipe  Mendoza,  Jorge  Meneses,  Albania  Rondón, Rosalía  Gómez,  Gustavo  Pérez,  Marco Tulio Gómez y Luis Córdoba, los que no fueron  decretados  por  la  Fiscalía,  afectando  de  esa  manera  los  principios  de  contradicción,      investigación     integral,     defensa     técnica     y  material.   

De otra parte, censura que los juzgadores de  instancia  ignoraron  los testimonios de Hernando Báez Hernández quien afirmó  que  “quien  le  quitó  algo al muerto era moreno, alto, joven, delgado y que  nunca  antes había visto esas personas por ahí que eran desconocidas”. El de  Orlando  Restrepo  Rodríguez quien manifestó que “ese día del comentario de  la  muerte, ese muchacho estaba allí (refiriéndose a Isidro Almeyda Rondón) y  que no recuerda con exactitud el tiempo”.   

En  igual  forma, acusa que se desconocieron  las  declaraciones  de  buena  conducta  dadas  por Luis Pastor Córdoba Rojas y  Patrocinio  Rincón  Hernández,  quien  el  día  de  los  hechos  escuchó los  disparos  pero  no vio a Almeyda Rincón de quien afirmó es un muchacho honrado  y trabajador.   

Adujo  que  de  los  testimonios de descargo  “no  se analizó nada” y solo se ve el deseo de condenar a un inocente, pues  se  tergiversó  la  diligencia  de  reconocimiento en la que participó William  Alberto  Fernández  Herrera  y  William  Hernán  Sánchez  León quienes en la  primera  salida  erraron  “confundiendo al Indio” y en la segunda no se sabe  por    qué    influencias    hicieron    un   señalamiento   “censurable   y  apócrifo”.   

Por  lo anterior, solicita a la Sala decrete  la  nulidad  a  partir inclusive de la diligencia de indagatoria, en el objetivo  de que se escuchen los testimonios en cita.   

2.-  En  el  cargo  segundo  acusó  a  la  sentencia  de segundo grado de  incurrir  en  error  de  hecho  derivado  de falso juicio de existencia al haber  omitido  valorar  los testimonios de Hernando Báez Hernández, Orlando Restrepo  Rodríguez,  Luis  Pastor  Córdoba y Luis Javier Tabares Gómez de quienes hizo  una  leve  trascripción  de lo declarado por ellos, textos que están referidos  en el cargo anterior.   

Censuró  que  la  Juez  Especializada,  la  Fiscalía  y  el  Tribunal  le  rindieron  “culto”  a  lo  declarado por los  ex-guerrilleros  William  Alberto  Fernández  Herrera, William Hernán Sánchez  León  y  Uriel  Cubides  al  igual  que  le  “batieron incienso” a Protacio  Guerrero,  pero se abstuvieron de evaluar los otros que declararon desconociendo  el principio de contradicción de la prueba.   

Por lo anterior, solicita a la Sala casar la  sentencia  y  proferir  una  sustitutiva  de  absolución  a  favor  de  Almeyda  Rondón.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.-  El  recurso extraordinario de casación  entendido  como  control  de  constitucionalidad  y  legalidad de las sentencias  proferidas  en  segundo  grado  se  halla  des-formalizado  en lo relativo a las  exigencias   rigurosas  de  debida  técnica  que  en  el  pasado  inmediato  se  demandaban,  a las que en el presente no se les debe otorgar preponderancia pues  ello  implicaría  contrariar  el  principio constitucional de prevalencia de lo  sustancial  sobre  lo  formal,  en  la medida que los controles de referencia no  recaen  sobre  lo  formalmente  demandado  sino  sobre  el  proceso  en sí y lo  sustancialmente decidido en las instancias.   

El anterior postulado se debe hacer extensivo  incluso  para  las  impugnaciones  que  se  efectúen  contra  las sentencias de  segundo   grado  proferidas  en  vigencia  de  la  Ley  600  de  2000,  pero  la  des-formalización  no  convierte  a la casación penal en una tercera instancia  para  prolongar  en  libre discurso los debates dados en los fallos de instancia  sobre  unos  presuntos  desconocimientos  a  los  principios  de  contradicción  probatoria,  investigación integral, defensa técnica y error de hecho derivado  de  falso juicio de existencia, aspectos que se enunciaron en la demanda sin que  se  hubiese  demostrado  ninguna trascendencia en orden a declarar la nulidad de  lo  actuado  a  partir  de  la  indagatoria  ni  menos para proferir un fallo de  absolución a favor del aquí procesado.   

En  esta  sede extraordinaria a efecto de la  prosperidad  de  los  cargos antes que exigencias formales de debida técnica lo  que  se demandan son requerimientos lógicos y jurídicos que sean desarrollados  con  razones  suficientes  en la finalidad de evidenciar a la Corte con efectiva  trascendencia   sustancial   que   la   declaración   de   justicia  objeto  de  impugnación,  la  cual  llega  a  esta  sede  extraordinaria  amparada  por  el  principio  de  la  doble  unidad jurídica de decisión, se fundó en errores de  hecho  o  de derecho manifiestos o se profirió al interior de un juicio viciado  por  irregularidades  que  afectaron  la  estructura  o  la garantía del debido  proceso  o  del  derecho  de  defensa,  errores  in  iudicando  o  in procedendo  claramente   diferenciados   en  sus  realidades  y  alcances  que  reclaman  el  correspondiente  control  legal  o  constitucional  y los necesarios correctivos  sustanciales o procesales de que se trate.   

2.-  Por  tanto,  cuando  en  la  demanda de  casación  se  omiten  las exigencias relacionadas con una adecuada formulación  del  cargo  y  se  deja  de  señalar  con  claridad  y  precisión  debida  sus  fundamentos  o  cuando  lo  acusado  se  queda  sin demostración ni incidencias  reales  de  infirmación  ni  de  mutación total o parcial de lo resuelto en la  segunda  instancia,  la consecuencia procesal inmediata no puede ser otra que la  inadmisión  según  así  lo  estatuye  el artículo 213 de la Ley 600 de 2000.   

3.-  Las siguientes son las deficiencias que  se   advierten  en  la  impugnación  presentada  por  el  defensor  de  Almeyda  Rondón.   

3.1.- Si bien es cierto de manera parcial dio  cumplimiento  a los requisitos de síntesis de los hechos y actuación procesal,  no  ocurre  lo  mismo  con  las  falencias en las que incurrió el demandante al  omitir  precisar  con  claridad  y  dejar  de demostrar la enunciada nulidad por  supuesto  desconocimiento  al  principio  de  investigación integral, cargo que  apenas  formuló  sin haberse detenido en sus desarrollos ni en la trascendencia  del enunciado yerro.   

3.2.- Pronto se advierte que el casacionista  tras  haber  acusado la sentencia de haberse proferido al interior de un proceso  viciado  por  menoscabo  a  ese  principio  y  a  los de contradicción, defensa  técnica  y  material, trasladó su censura hacia la formulación de un error de  hecho  derivado de falso juicio de existencia al haber omitido la valoración de  los  testimonios  de  Hernando  Báez Hernández, Orlando Restrepo Rodríguez de  quienes  transcribió  unos  escasos  renglones de lo declarado por ellos, y las  manifestaciones  de buena conducta dadas por Patrocinio Rincón Hernández, Luis  Pastor Córdoba Rojas y Luis Javier Tabares Gómez.   

En igual sentido al interior de ese cargo de  manera  escasa formuló un pretendido error de hecho derivado de falso juicio de  identidad  al  haberse  tergiversado  la  diligencia de reconocimiento en la que  participó  William Alberto Fernández, sin ocuparse para nada en indicar en que  consistió  la  enunciada  distorsión  ni menos la incidencia en el sentido del  fallo.   

Se   advierte   que   a   las  acusaciones  correspondientes  a  la  causal  primera cuerpo segundo que vienen de citarse se  les  dará  respuesta  conjunta  con  las  formuladas  en el cargo segundo en la  medida que comportan equivalencias.   

3.3.- El principio  de  investigación  integral  tratado por       el       artículo       201   

de  la  Ley  600  de 2000 que a su vez es  desarrollado     por     el     artículo     2342          ejusdem,  es  uno  entre  otros  de  los  postulados  que integran la categoría jurídica general de debido proceso penal  entendido  este  como  un proceso de conocimiento y determinación de una verdad  concreta    referida    a    un   delito en especial.   

En  esa  medida,  en  la  búsqueda  de  la  verdad  singular dada ésta  como   un   proceso   de   trayectoria   y   de  resultados  se  hace   necesario  que  el  funcionario  por  obligación  y  de acuerdo  con    los   términos  vinculantes  del  artículo 20 en cita se ocupe de investigar tanto lo favorable  como  lo  desfavorable  respecto  de los objetos de conocimiento de que trata el  artículo 331 ibídem.   

Los  objetos  de  esclarecimiento  respecto  de  un  injusto  penal  en  especial, tienen como referentes la determinación acerca de quién o  quiénes  son  los  autores,  partícipes,  cuáles  los  motivos y factores que  influyeron      en      la     violación     de     la     ley     sustantiva, las circunstancias modales y  temporales, las condiciones sociales y los daños y perjuicios.   

Aún   cuando  en  la  investigación  de  las  conductas  punibles no  hay  reglas rígidas sino que por el contrario existe la libertad probatoria que  en  todo  evento  se  liga al principio heurístico de la verificabilidad, se ha  considerado   por   la   jurisprudencia   de  esta  Sala  que  el  principio  de  investigación  integral  sufre  menoscabo cuando existiendo soportes materiales  útiles  y  conducentes en orden a la determinación de la verdad el funcionario  en  detrimento  de  la facultad oficiosa o  en  desconocimiento de las peticiones de prueba de alguno de los  sujetos  procesales,  incluidas las citas que hubiera  hecho  el  sindicado  en la indagatoria, no se hubiere  interesado  en decretarlas ni practicarlas, en la medida que de haberse allegado  -como   posibilidad-  habrían  podido  incidir  sustancialmente  en   el  sentido  de  justicia declarado en la sentencia.   

En forma reiterada la Sala ha sostenido que  no  toda  omisión  en el decreto y práctica de pruebas genera afectación a la  investigación  integral,  pues  para  viciar el procedimiento se hace necesario  que  esas  falencias  hubiesen  sido  trascendentes,  es decir, incidentes en la  verdad  sustancial  y  material declarada y de contera haber afectado el derecho  de  defensa,  que  se  trate  de medios de convicción que de haberse practicado  como  probabilidad concreta  habrían  tenido  la  potencialidad  de  dar  un giro sustancial diferente a los  resultados del fallo de que se trate.   

Cuando  se  impugna en casación penal y se  propugna  por  una nulidad por violación al postulado  en       cita,      corresponde      al  casacionista  formular,  objetivar y  demostrar  que la omisión ya sea singular o plural de pruebas las que habrá de  identificar,  comportaba  trascendencia  en  los  extremos  y  contenidos  de lo  favorable  a  la  situación jurídica del procesado y de contera argumentar que  de  no  haberse incurrido en esas omisiones probatorias las que eran conducentes  por   tener   directa   relación   con   el   thema  probandum,  se  habrían  podido  llegar a consolidar  otros  resultados como de infirmación o cambio en el grado de participación en  el  reato,  exclusión  o  aminoración  de  la responsabilidad penal atribuida,  atenuación,   degradación   de  adecuación  típica  o  que  los  efectos  de  incidencia   podrían   haber   dado   lugar   a   los   extremos   de  la  duda  probatoria.   

En   este  caso,  téngase  en cuenta que la Fiscalía se ocupó  de   decretar  la  recepción  testimonial  de  Jorge  Meneses,        Felipe       Mendoza,       Jorge       Rueda       alias La Gallina, Rosalía Gómez (madre  del   sindicado),   Armando   Montaño  y   Luis   Pastor  Córdoba    (cfr.    Fol..    123    a   124,   c.   o.   2)   que   no   se   logró  por     la    no    comparecencia   de   ellos   a  excepción  del  último  quien  lo hizo, de  donde  se  infiere que el organismo investigador hizo  esfuerzos  por escucharlos. En esa medida, se advierte  que  ningún menoscabo se consolidó a ese postulado,  ni       desde       la      perspectiva      oficiosa      se      observa  trascendencia alguna en orden a  decretar  la nulidad a partir de la diligencia de indagatoria inclusive como fue  la       petición      efectuada      por      el      casacionista.   

Por    lo   anterior,   el   cargo   se  inadmite.   

3.4.-  En     el     cargo  segundo  demandó que en  la  sentencia  de  segundo  grado  se  incurrió  en un error de hecho por falso  juicio   de  existencia,  pues  se  omitió  valorar  los       testimonios      de      Hernando        Báez     Hernández,     Orlando    Restrepo    Rodríguez  y  las  declaraciones  de  buena conducta dadas por Patrocinio  Rincón  Hernández, Luis Pastor Córdoba y      Luis     Javier     Tabares  Gómez,  de  las que afirma que de haberse tenido en  cuenta,  la  sentencia  condenatoria  habría  perdido  su fuerza y la decisión  hubiera sido de carácter absolutorio.   

No   obstante   hallarse  demostrada  la  existencia  material  de  los  medios  de prueba apenas relacionados   unos   escasos  contenidos  de  los  dos  primeros,  y  la  ausencia  de  valoración  de los mismos por parte de los  juzgadores  de  segundo  grado,  se advierte que el casacionista no se detuvo en  demostrar  la  trascendencia  de  esas  omisiones en lo decidido sustancialmente  contra        Almeyda       Rondón.   

3.5.-   El   error  de  hecho  en  la  modalidad  de  falso  juicio  de  existencia  por  omisiones  valorativas,  cuya  incursión  anunció  el  demandante,  en  aras  de  proyectarse  como un juicio  lógico-jurídico  contundente  con  la potencialidad de romper en forma total o  parcial     lo     sustancialmente     decidido,     comporta    una    singular  metodología:   

(i).-  Exige  que  el  censor  señale  la  existencia   material   del  medio  de  prueba  de  que  se  trate,  sean  estos  individuales o plurales.   

(ii)  Implica  que  el  casacionista en el  libelo  se  detenga  en  objetivar  los  contenidos, es decir, en identificar de  manera   puntual  las  expresiones  contraídas  en  los  mismos,  desde  luego,  referidas  a  los  aspectos  sustanciales  objeto  de  discusión  que no fueron  apreciados por los juzgadores.   

(iii).-  Además se hace necesario que el  impugnante  a  partir de esos referentes probáticos dejados de valorar en forma  total  más  no  fragmentada,  pues  no  hay  falsos  juicios  de existencia por  omisiones  parciales,  demuestre  la trascendencia del yerro, de modo que sin su  influjo   se   constate   que   el   fallo   se   habría  producido  de  manera  diferente.   

(iv).-  La impugnación no puede elevarse  de  manera  solitaria y apenas enunciativa como en efecto se hizo en la demanda,  sino  que  además  corresponde relacionarla con los otros medios de convicción  para  el  caso  en  concreto  sí valorados, incluidos los juicios de inferencia  indiciarios  realizados, demostrando en vía de la concreción que con la prueba  dejada  de  valorar  al  haberse  integrado a los restantes medios de prueba, la  sentencia  no  se  sostendría  y  conllevaría  unos  efectos  diferentes, como  podrían  ser  los  de  exclusión  de  la adecuación típica, de las formas de  participación  (modalidades  autoría  o  de  participación),  ausencia  de la  antijuridicidad  o de las expresiones de culpabilidad atribuidas, etc., aspectos  que  harán  parte  de las indebidas aplicaciones de la ley sustancial de que se  trate  y además identificar las faltas de aplicación de normativas llamadas en  forma  legal  y  constitucional  a regular el caso, aspectos de los cuales no se  ocupó el demandante.   

3.6.-  El  casacionista  al  interior del  cargo  primero  enunció  de  manera  escasa que se tergiversó la diligencia de  reconocimiento  en  que  participó  William Alberto  Fernández   Herrera   y  William   Hernán   Sánchez   León,  de  quienes  dijo que en la primera salida “erraron confundiendo  al  Indio”  y  en  la  segunda motivados “no se sabe por qué influencias”  efectuaron  un señalamiento censurable y apócrifo, acusación que se quedó en  esos  términos  sin  que  se  hubiera  ocupado  de  demostrar  las deficiencias  referidas   ni   menos   la   trascendencia   en   las   disposiciones   de   lo  fallado.   

Por   lo   anterior,  el  cargo  no  se  admite. Y,   

4.-  Como  la  Sala  no  puede suplir las  deficiencias  argumentativas  ni  corregir  las  imprecisiones de la demanda, se  impone  su  inadmisión  de conformidad con lo dispuesto en los artículos 212 y  213 de la Ley 600 de 2000.   

5.-  Casación   oficiosa.-   

5.1.-  De  la  actuación  procesal  a  que  se  hizo alusión al comienzo, advierte la Sala la  configuración  de  una  irregularidad  que por ser violatoria de las garantías  fundamentales      debidas      al     procesado     impugnante     Isidro           Almeyda       Rondón,  incentivan  la   facultad   oficiosa   de   la   Corte   para   controlar   la  legalidad  y  constitucionalidad  de  la sentencia, sin que para dicha finalidad sea necesario  correr    traslado    al    Ministerio   Público3.   

5-2.-  En  el  asunto tratado, como ya se  expresó   y   ahora   se  recuerda,  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Cúcuta  en  el  fallo  del  29 de febrero de 2008 condenó a  Isidro  Almeyda Rondón a  la  pena  principal  de  veintiocho  (28) años y dos (2) meses de prisión como  autor  penalmente  responsable  de las conductas punibles de homicidio agravado,  rebelión  y  hurto  calificado,  y  a  la  accesoria  de  veinte  (20) años de  inhabilitación  en  el  ejercicio de derechos y funciones públicas, decisiones  que  avaló el Tribunal Superior de esa misma ciudad el 16 de octubre de 2008 al  confirmar la sentencia recurrida.   

5.3.-         De    acuerdo    con    la  normatividad  que en materia de la pena accesoria interdictiva  del  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  que  por favorabilidad se  imponía  aplicar  en  este  caso,  esto  es,  la  contentiva en el artículo  44  del Decreto 100 de 1980,  la  Sala  tuvo oportunidad de pronunciarse en casos que guardan identidad con el  aquí tratado, para precisar que:   

Cuando  la  pena  de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  se impone como accesoria a la de prisión, su  tiempo  de  duración  será  igual  a ésta, sin que pueda exceder de 10 años,  según  lo  establecen  los  artículos 44 (modificado por el 28 de la ley 40 de  1993  y  luego  por el 3º de la ley 365 de 1997) y 52 del Código Penal de 1980  aplicable al caso.   

En   relación   con   éste   tópico,  recientemente  la  Corte  precisó  que  cuando la pena privativa de la libertad  excede  los  diez  años  de  prisión, no resulta aplicable el artículo 52 del  Decreto  100 de 1980. Indicó, además, que en dicha hipótesis, el artículo 44  ejusdem  (modificado por el 28 de la ley 40 de 1993 y luego por el 3º de la ley  365  de  1997), no faculta al juzgador para imponer la interdicción de derechos  y  funciones  públicas  por  tiempo  menor  de  diez  años,  prevalido  de  la  expresión “hasta” allí utiliza.   

La genuina interpretación judicial, dijo  la  Sala, conduce a entender que si la pena principal es menor de diez años, la  accesoria  en  cuestión  será también menor, pero que si la pena principal es  de  diez  años,  por  ejemplo,  también  en  ese rango será la accesoria, por  contera,  si  la pena principal supera los diez años, por mandato del artículo  44  precitado,  la  interdicción será de 10 años, límite máximo, porque, la  aplicación  de las normas (52 y 44 del Código anterior) en cuestión obedece a  un  criterio  sistemático,  en  virtud  del  cual,  las  normas no pueden obrar  aisladamente,  sino  de  manera complementaria, en función de un todo, que, por  lo  mismo, impide aislarlas para su cabal aplicación  (Cfr.    sent,    cas,   julio   31/03)4.   

5.4.-   De  conformidad  con  lo  que  disponían  los  artículos 44 y 52 del Código Penal  vigente  para  cuando los hechos génesis de éste proceso tuvieron ocurrencia y  que  para  el  presente  caso contienen previsiones más favorables al procesado  que  las  establecidas  en los artículos 51 y 52 de la ley 599 de 2000, la pena  de  prisión  que conllevaba la interdicción de derechos y funciones públicas,  por  un lapso igual a la pena principal, sin que en ningún caso pudiera superar  el límite máximo de diez (10) años.   

Entonces, si a  la   consecuencia   de   referencia   impuesta   al  acusado  por  los jueces de instancia se le fijó un  término  de  duración  de  veinte  (20)  años,  es  claro que en su tasación  desbordaron  el tope máximo señalado por la ley, y consecuentemente vulneraron  el  principio  de  legalidad  de  la  pena,  que  la  Carta Política consagra y  garantiza  en su artículo 29. En tales condiciones, a la Sala le surge el deber  de  introducir  el necesario correctivo para mantener su intangibilidad, casando  oficiosa  y  parcialmente  la  sentencia,  con  fundamento en la facultad que le  otorga  el  artículo  216  de la ley 600 de 2000, para fijar su duración en un  lapso de diez (10) años.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:  

       1.-                  Inadmitir  la demanda presentada por el defensor  de  Isidro  Almeyda Rondón.   

2.-  Casar   oficiosa   y   parcialmente   la  sentencia  impugnada.   

3.-  Fijar en  diez  (10)  años el tiempo de duración de la pena accesoria de inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas impuesta al procesado  Isidro   Almeyda Rondón.   

4.-  En  lo demás el fallo se mantendrá  incólume.   

5.-  Advertir  que     contra     esta    providencia    no    procede    ningún  recurso.   

Cópiese,   notifíquese  y  cúmplase.   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                 

JOSÉ      LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                             SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO          GÓMEZ  QUINTERO                  MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS     

       Permiso                                                                      Comisión de servicio   

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                                    JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                                                               

YESID          RAMÍREZ  BASTIDAS                                                             JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

         

    

1 Ley  600  de  2000, artículo 20.- “El funcionario judicial tiene la obligación de  investigar  tanto lo favorable como lo desfavorable a los intereses del imputado  (  y  de  los  demás intervinientes en el proceso) (el texto en paréntesis fue  declarado   inexequible   por   la   Corte  Constitucional  en  la  Sentencia  C-760 de 2001. M.P. Dr. Marco  Gerardo Monroy Cabra y Manuel José Cepeda.   

2 Ley  600  de  2000,  artículo 234.- “Imparcialidad del funcionario en la búsqueda  de  la  prueba.-  “El  funcionario  judicial  buscará la determinación de la  verdad  real.  Para  ello  debe averiguar con igual celo, las circunstancias que  demuestren  la  existencia  de  la conducta punible, las que agraven, atenúen o  exoneren  de  responsabilidad  al  procesado  y  las  que tiendan a demostrar su  inocencia”   

3 Corte  Suprema     de    Justicia,    Sala    de    Casación    Penal.    Sentencia,  septiembre  12 de 2007. Rad.  26967.   

4 Corte  Suprema     de    Justicia,    Sala    de    Casación    Penal.    Sentencia  del 6 de agosto de 2003. Rad.  16.680     

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