31994(11-11-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 31994  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado   Acta   N°  353   

Bogotá,  D.  C., noviembre once (11) de dos  mil nueve (2009).   

VISTOS:  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesada Glenia  Rodríguez  Ballesteros contra la sentencia proferida el 19 de enero de 2009 por  el  Tribunal Superior de Barranquilla, que la condenó, junto con Federico Julio  Peña  y Rafael Hernando Menéndez Quijano, como autores responsables del delito  de   falsedad  material  de  particular  en  documento  público  en  concurso  homogéneo y sucesivo (Código  Penal, artículo 287).   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL:   

1. Los primeros son  conocidos  con motivo de las diligencias investigativas adelantadas por el CTI y  la  Fiscalía  Treinta  y  Tres  Local  de  Cartagena,  que  en  diligencias  de  allanamiento  practicadas  el  22  de  enero y 6 de febrero de 2002 en  el Centro Comercial Getsemaní, locales 1 A-107 y 1 B-68, y una  casa  situada  en  el barrio Las Gaviotas, 4ª etapa, Mz 47, lote 9, encontraron  computadores  y  equipo  de copiado e impresión que servía y se utilizaba para  la  elaboración  de  diplomas,  carnets,  cédulas de ciudadanía, certificados  judiciales,   certificados   de   estudio,   sellos,   extractos   bancarios   y  otros.   

          2.  Con  motivo  de  lo antes reseñado la  Fiscalía  Treinta  y  Tres  de Cartagena dispuso la apertura de la instrucción  criminal,  vinculó  mediante  indagatoria  a  Pablo Elías Maza Rincón, Amaury  Rangel  Valencia  y  Edgardo  de  Jesús  Cortina  Torres  y  al  resolverles la  situación  jurídica  le  impuso medida de aseguramiento únicamente al primero  de  los  nombrados, al encontrarlo como posible responsable de un concierto para  delinquir (Código Penal, artículo 340).   

3. Posteriormente se  indagó  a  Glenia Rodríguez Ballesteros y se declaró como personas ausentes a  Federico Julio Peña y Rafael Hernando Menéndez Quijano.   

4.   Luego   de  decretado  un  cierre  parcial  de  la  investigación, el 21 de mayo de 2002 se  calificó  el  mérito  del  sumario  respecto de Pablo Elías Maza Rincón y se  ordenó precluir la investigación que en su contra se adelantaba.   

5.  Federico Julio  Peña  compareció  a  rendir  diligencia  de  indagatoria  el  31 de octubre de  2002.   

6.   El   proceso   finalmente   quedó  a  disposición  de  la Fiscalía 35 Seccional de Cartagena y el 9 de marzo de 2005  clausuró  el  ciclo instructivo y el siguiente 21 de abril calificó el mérito  sumarial  con resolución acusatoria en contra de Glenia Rodríguez Ballesteros,  Federico  Julio Peña y Rafael Hernando Menéndez Quijano, al considerarlos como  posibles  autores  de los delitos de delito de falsedad  material   de   particular  en  documento  público  y  falsedad en documento privado  en   concurso   homogéneo   y   sucesivo   (Código   Penal,  artículo  287  y  289).   

4. El Juzgado Quinto  Penal  del  Circuito  de Cartagena avocó el conocimiento de la causa y luego de  celebrar  las  audiencias  preparatoria y de juzgamiento, el 16 de julio de 2007  profirió  el  fallo  de  primer  grado  mediante   el   cual  condenó  a  los  acusados  Glenia  Rodríguez  Ballesteros,  Federico  Julio  Peña  y  Rafael Hernando Menéndez Quijano a las  penas  de  5 años de prisión e inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas,  como  autores delito de falsedad  material   de   particular   en   documento  público,  decisión que oportunamente fuera apelada por la defensa.   

5.  El  Tribunal  Superior   de   Barranquilla   en   funciones   de  descongestión  tramitó  la  alzada1  y  el  19  de enero de 2009 confirmó integralmente la providencia  impugnada,  decisión que el defensor de Glenia Rodríguez Ballesteros recurrió  en casación.   

6.  Concedido  el  recurso  en  proveído  de  3 de marzo de 2009 y presentado el libelo dentro del  término  allí  dispuesto,  se  ordenó el traslado por quince (15) días a los  sujetos  procesales no recurrentes, luego de lo cual se enviaron las diligencias  a esta Corporación para los fines consiguientes.   

LA  DEMANDA:   

Con el fin de que se case el fallo de segunda  instancia  el  recurrente presenta un cargo en contra de la sentencia demandada,  que  fundamenta  en  una  violación  indirecta de la ley sustancial derivada de  errores probatorios de hecho y de derecho.   

Aduce un falso juicio de existencia derivado  de  las manifestaciones hechas por la procesada Glenia Rodríguez Ballesteros en  su  indagatoria  y los resultados de las diligencias de allanamiento, resaltando  lo expuesto por la misma en dicha diligencia.   

Solicita  que  se  case  la  sentencia  y se  absuelva a la procesada.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.  La casación se  concibe   como   un   recurso   extraordinario   y  como  un  medio  de  control  jurisdiccional  de la constitucionalidad y de la legalidad de los fallos, que en  los   términos   del   artículo   206   del  Código  de  Procedimiento  Penal  20002  pretende  la  efectividad  del derecho material, el respeto de las  garantías  de  los  intervinientes,  la reparación de los agravios inferidos a  estos, y la unificación de la jurisprudencia.   

Al  seguir  siendo  un  recurso  se  puede  interponer  para  controvertir  la  sentencia de segundo grado antes que alcance  ejecutoria  material;  y,  la  connotación  de extraordinario la da el hecho de  surtirse   por   fuera   de  las  instancias  en  tanto  no  plantea  una  nueva  consideración  de  lo que fue objeto de debate en ellas sino un juicio de valor  contra  la  sentencia  que  puso  fin  al  proceso,  esencialmente,  por haberse  proferido  con  violación  de garantías fundamentales, materializado a través  de  una  demanda  que  no  es  de libre elaboración porque debe ceñirse a unos  parámetros  lógicos  mínimos,  a  causales  taxativas  y sólo procede contra  sentencias de segundo grado.   

La   casación   como   medio  de  control  constitucional  y  legal  implica  para la Corte Suprema de Justicia la tarea de  verificar  que  las sentencias de segunda instancia se ajusten a la normatividad  constitucional  especialmente  en  lo  referente  al  respeto  de  los  derechos  fundamentales  garantizados  a  cada uno de los intervinientes, y que los fallos  de los jueces se ciñan a la legalidad estricta.   

Esa  función  restaurativa del ordenamiento  jurídico  la  ejerce  la Corte, no sólo desde la perspectiva del entendimiento  clásico       de       la       función      nomofiláctica      (nomofilachia)  de  la  casación,  sino y,  sobre  todo,  en  torno  a la protección por vía de casación del ius   constitutionis  o  del  ius  litigatoris,  imperativos que definen  la  procedencia de la casación tanto en protección de la ley (nomofiláctica y  unificadora),  como  de los derechos del litigante (ius  litigatoris)  y  del  orden  justo  que  garantiza  la  Constitución3.   

2. La casación no  constituye  sede  adicional  para prolongar el debate probatorio cumplido en las  instancias  ordinarias  y  concluido  con  el  fallo  de  segundo  grado, por el  contrario,   exige   para   la  admisión  de  la  demanda  el  cumplimiento  de  específicos  requisitos  formales orientados a demostrar a través de un juicio  técnico  jurídico  que en la declaración de justicia allí contenida -la cual  llega  a  esta  sede amparada de la dual presunción de acierto y legalidad-, se  incurrió  en  errores  de  hecho  o  de  derecho  ostensibles y relevantes o se  profirió  en un juicio viciado, ocurrencias una y otra que reclaman para sí el  necesario correctivo.   

3.   Las  reglas  establecidas  en  artículo  el  212 del Código de Procedimiento Penal de 2000,  que  rige  a  esta actuación, para la elaboración del libelo son de ineludible  cumplimiento  y  cuando  se  soslayan  aquéllas  relacionadas  con  la adecuada  formulación  de  los  cargos  y  se  omite indicar con la claridad y precisión  debidas  sus  fundamentos,  la consecuencia procesal inmediata no puede ser otra  que             su            inadmisión4.   

4.  Ha de agregarse  que   de   conformidad  con  lo  previsto  por  el  artículo  205  ibídem, al recurso de casación se accede  de dos maneras, a saber:   

(i)  La  ordinaria,  que  procede contra las  sentencias  de  segunda  instancia  proferidas  por los Tribunales Superiores de  Distrito  Judicial y el Tribunal Penal Militar, por delitos sancionados con pena  privativa de la libertad superior a 8 años; y   

(ii)  La excepcional, que procede contra los  fallos  de segunda instancia dictados por las mismas corporaciones por conductas  punibles  castigadas  con  pena  privativa  de  la libertad igual o inferior a 8  años,  y por los jueces penales del circuito por cualquier delito, evento en el  cual  la  Sala  podrá  admitir  la  demanda cuando lo considere preciso para el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales,  siempre que reúna las demás formalidades.   

5.  Al examinar la  normatividad  procesal  en  vigor  para  el momento de ejecución de la conducta  típica  -artículo  205  de  la  Ley  600  de  2000-, para la procedencia de la  casación  ordinaria  se  exigía  que  el  tipo  penal  al  que se refiriera la  sentencia  atacada, con todas y cada una de las circunstancias que lo modifican,  debía tener   

señalada pena privativa de la libertad cuyo  máximo  exceda de ocho (8) años, aun cuando la sanción impuesta haya sido una  medida de seguridad.   

6. De lo anterior se  desprende  en  forma  evidente que en este asunto el recurso de casación común  no   procedía,   toda  vez  que  la  conducta  por  la  que  fue  condenada  la  recurrente5  tenía  una  pena  privativa  de  la libertad que en su máximo no  alcanzaba         los         8         años6.   

7.  Este  marco  teórico  permite  afirmar que el censor desatendió (i) señalar con precisión  los  aspectos  de  los  derechos  y  garantías  fundamentales  que  necesitaban  protección  como  para  hacer  necesario  un  pronunciamiento  de  la  Corte de  Casación  por  la vía excepcional y (ii) los principios que regulan el recurso  extraordinario  de  casación orientados a conjurar confusiones argumentativas y  conceptuales     que     puedan    entorpecer    el    entendimiento    de    la  propuesta.   

8. Para impugnar la  sentencia  de  segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de Cartagena  era  necesario  que  el  recurrente  tuviera en cuenta las reglas que permitían  acceder  a  la  casación  excepcional,  punto  omitido  por  el  defensor de la  procesada.   

9. En tal evento, la  jurisprudencia  de  la Sala ha sostenido que se hace necesario que el demandante  exponga  así  sea  de  manera sucinta pero clara qué es lo que pretende con la  impugnación   excepcional,   debiendo  señalar  el  derecho  fundamental  cuya  garantía  persigue  o  el  tema  jurídico  sobre  el  cual  considera  se hace  indispensable    un   pronunciamiento   de   autoridad   por   parte   de   esta  Corporación.   

10.  En punto de la  casación   discrecional   compete  al  casacionista  expresar  con  claridad  y  precisión  los motivos por los cuales debe intervenir la Corte, ya para proveer  un  pronunciamiento  con  criterio  de  autoridad  respecto de un tema jurídico  especial,  bien  para  unificar  posturas conceptuales o actualizar la doctrina,  ora  para  abordar  un  tópico aún no desarrollado, con el deber de indicar de  qué  manera  la  decisión  solicitada tiene la utilidad simultánea de brindar  solución   al   asunto   y   a   la   par   servir  de  guía  a  la  actividad  judicial.   

11.   Y  si  lo  pretendido   por   quien   demanda   es   asegurar   la  garantía  de  derechos  fundamentales,  tiene  la  obligación  de demostrar la violación e indicar las  normas   constitucionales  que  protegen  el  derecho  invocado,  así  como  su  desconocimiento  en  el  fallo  recurrido,  circunstancias,  que  como  ya lo ha  reiterado  la  Sala, deben evidenciarse con la sola referencia descriptiva hecha  en la sustentación.   

12.  Además,  las  razones  que aduce el demandante para persuadir a la Corte sobre la necesidad de  admitir  la  demanda,  deben  guardar correspondencia con los cargos que formule  contra  la  sentencia.  Lo  anterior  porque  no  podría entenderse cumplido el  requisito  de sustentación si se reclama el pronunciamiento de la Sala sobre la  protección  de  los  derechos  fundamentales  o  un específico tema, es apenas  elemental  que  la  censura  le permita a esta Corporación examinar en concreto  uno  o  los  dos puntos que la habilitan. En otras palabras: debe haber perfecta  conformidad  entre  el  fundamento de la casación excepcional (desarrollo de la  jurisprudencia  y/o  protección  de  garantías  fundamentales), el cargo o los  cargos  que  se  formulen  contra el fallo y, por consiguiente, el desarrollo de  los mismos.   

13. Ninguno de estos  presupuestos  fue  cumplido  satisfactoriamente  por  el  recurrente,  amén  de  que  en  el  libelo  no  se  indicó  la  trascendencia  que  el  yerro  podría  tener  en los intereses que  representa,  siendo  menester  que el casacionista señale de manera concreta la  trascendencia  de  las pifias que denuncia, calificándolas como de estructura o  garantía  o  si  ocurrieron  en el desarrollo de la actuación procesal o en la  adopción del fallo.   

14.  A lo anterior,  suficiente  por  sí  sólo  como para concluir que la demanda no se ajusta a la  técnica  casacional,  se agrega que el censor tampoco cumplió con el deber que  le  asistía  de  satisfacer  las  demás  exigencias  legales que la demanda de  casación  conlleva  (artículo  212  de  la Ley 600 de 2000), por cuanto que la  misma  no es un escrito de libre formulación en el que resulte procedente hacer  cualquier  clase  de  cuestionamientos a una sentencia, emergiendo necesaria una  argumentación  lógica  y  sistemática  en la que sólo es permitido denunciar  los   errores  cometidos  en  el  fallo  al  tenor  de  los  motivos  expresa  y  taxativamente  señalados  en la ley, demostrarlos dialécticamente y evidenciar  su trascendencia en la parte resolutiva.   

15. Las anteriores  exigencias  fueron  incumplidas totalmente por el demandante, quien se conformó  con  plantear  su  particular punto de vista y así disentir de lo expresado por  el  Tribunal,  limitándose  a  argumentar  como  si  la  discusión debiera ser  resuelta  en  una  instancia,  de  modo  que  la  Corte  ha  quedado sin conocer  ciertamente    en    que    consiste   el   yerro   y   la   inconformidad   del  recurrente.   

16. Como la defensa  incumplió  la  obligación  de  sustentar  los  motivos  de  procedencia  de la  casación  excepcional  y las causales alegadas adolecen de graves deficiencias,  no es posible proceder a estudiar la demanda.   

17.  Finalmente es  oportuno  resaltar  que  la Sala no observa con ocasión del trámite procesal o  en  el  fallo  impugnado  violación  de derechos o garantías, como para que se  hiciera  necesario  el  ejercicio  de la facultad legal oficiosa que le asiste a  fin  de  asegurar  su protección en los términos del artículo 205 del Código  de Procedimiento Penal de 2000.   

A   mérito   de  lo  expuesto, la  Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

          1°.      INADMITIR     la     demanda  presentada.   

2°.  ADVERTIR que  contra la presente decisión no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

  JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                                                                 SIGIFREDO    ESPINOSA  PÉREZ   

         Licencia no remunerada   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                           MARIA  DEL  ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS   

  AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                           JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                                            JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.     

1  La  competencia  le  fue  atribuida  mediante  Acuerdo 4925 de 2008 proferido por la  Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura.   

2  Corresponde al artículo 180 de la Ley 906 de 2004.   

3 Desde  antaño  la  jurisprudencia  ha  señalado:  “Al lado de la unificación de la  jurisprudencia  y  la defensa del sistema jurídico a través del control de las  sentencias  judiciales,  se  une  entre  sus  fines  el de corregir los injustos  gravámenes  recaídos  sobre  las  partes,  lo  que  constituye el estímulo al  interés  particular  para que la casación sea viable poniéndole punto final a  un  perjuicio  particular ocasionado por el fallo recurrido” (Corte Suprema de  Justicia,  Sala de Casación Penal, sentencias de casación de 5 y 27 de febrero  de 1976).   

4 Corte  Suprema   de   Justicia,  Sala  de  Casación  Penal,  Auto   del   13   de   julio  de  2005,  radicación  23889.   

5  Código  Penal  de  2000,  Artículo 287. Falsedad  material en documento público.  El  que  falsifique documento público que pueda servir de prueba, incurrirá en  prisión de tres (3) a seis (6) años.   

6 Sobre  la  cantidad  de  pena  como  requisito  de  la  casación y la ley aplicable al  trámite  del  recurso,  véase  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación  Penal, sentencia del 18 de abril de 2007, radicación 26309.     

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