32116(11-11-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 32116  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 353  

Bogotá, D.C., once (11) de noviembre de dos  mil nueve (2009).   

VISTOS  

Sería   del   caso  que  la  Corporación  procediera  a  pronunciarse  sobre  el  cumplimiento  o  no de los requisitos de  lógica  y adecuada fundamentación de la demanda de casación presentada por el  defensor  de  la  procesada CONSUELO DE JESÚS CUARTAS  DE  AGUDELO,  de  no ser porque se observa que en este  caso,  por  el  transcurso del tiempo, ha hecho presencia el fenómeno jurídico  de  la  prescripción  de  la  acción penal derivada del delito de omisión del  agente   retenedor   o  recaudador  por  el  cual  la  citada  fue  convocada  a  juicio.   

HECHOS  

Por  denuncia  presentada  por  la División  Jurídica  Tributaria  de  la  Dirección  de  Impuestos  y  Aduanas  Nacionales  —DIAN—   se   conoció   que   CONSUELO  DE  JESÚS  CUARTAS  DE AGUDELO,  representante  legal  de la compañía Unicomercial Ltda., no consignó, a pesar  de  los  requerimientos pertinentes, las sumas declaradas de la retención en la  fuente  de  los  periodos  cinco  y  diez de 1998, tres a diez de 1999 y ocho de  2000,  como  tampoco  el  dinero  recaudado  por  concepto de impuesto sobre las  ventas  de  los  periodos  dos,  cinco y seis de 1998, uno, dos, tres y cinco de  1999 y cuatro de 2000.   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

Con  fundamento  en  la  información,  la  Fiscalía  Seccional  de  Bogotá  dispuso  la  apertura  de  la  instrucción y  vinculó  mediante  indagatoria  a CONSUELO DE JESÚS  CUARTAS  DE  AGUDELO.  También admitió la demanda de  constitución de parte civil presentada a nombre de la DIAN.   

Practicadas  algunas  pruebas,  clausuró el  ciclo  instructivo  y  el 24 de octubre de 2003 calificó el mérito del sumario  con  resolución  de  acusación  en  contra  de  la  inculpada  por su presunta  responsabilidad en el delito  de  omisión del agente retenedor o recaudador cometido en concurso homogéneo y  sucesivo, previsto en el artículo 402 de la Ley 599 de 2000.   

Impugnada la decisión por el defensor de la  procesada,  el  7  de  enero  de  2004  la  Fiscalía  Delegada ante el Tribunal  Superior de Bogotá la confirmó.   

La etapa del juicio inicialmente la adelantó  el  Juzgado  Séptimo  Penal  del Circuito de Bogotá donde, una vez se negó la  nulidad  invocada  por  la  defensa,  decisión  que  confirmó  el Tribunal, la  actuación   fue   remitida   al   Juzgado   Cuarto   Penal   del   Circuito  de  Descongestión1  de  la misma ciudad y allí, tras concluir el trámite pertinente,  se  profirió  sentencia  el  19  de diciembre de 2006 condenando a CONSUELO  DE  JESÚS  CUARTAS DE AGUDELO a  las  penas principales de 26 meses de prisión y multa de $20.689.000, así como  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo  lapso,  al hallarla autora penalmente responsable del  delito  de  omisión  del  agente  retenedor  o  recaudador cometido en concurso  homogéneo  y  sucesivo.  En  este  caso  se  aplicó  por favorabilidad la pena  señalada en el artículo 665 del Estatuto Tributario.   

Apelada  la  sentencia por el defensor de la  inculpada,  el  Tribunal  Superior  de Bogotá la confirmó mediante providencia  del 12 de noviembre de 2008.   

El  abogado  de  la  procesada  interpuso en  tiempo  recurso  de  casación  contra el fallo del ad  quem,  el  cual  fue concedido mediante auto del 19 de  febrero  de  2009  y,  dentro del traslado que vencía el 12 de junio siguiente,  radicó el respectivo libelo.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Como  se  anunció  en  el  exordio  de esta  decisión,  procedería la Sala a pronunciarse en punto del cumplimiento o no de  los  requisitos  de  lógica  y adecuada fundamentación del libelo de casación  presentado  por  el  defensor de la inculpada CONSUELO  DE  JESÚS  CUARTAS  DE  AGUDELO,  de  no  ser  porque  advierte  que  se  encuentra  extinguida  la  facultad  punitiva del Estado, por  cuanto  ha  transcurrido  el  término  previsto  por  el  legislador  para  que  prescriba  la acción penal derivada del delito de omisión del agente retenedor  o recaudador por el cual la citada fue convocada a juicio.   

En  este  sentido se observa que, de acuerdo  con  lo  dispuesto en el artículo 83 de la Ley 599 de 2000, durante la etapa de  la  instrucción  la acción penal prescribe en un tiempo igual al máximo de la  pena  establecida  en  la  ley,  pero  en  ningún  caso  será inferior a cinco  años.   

A  su vez, conforme lo estipula el artículo  86  ibídem, en la fase del  juzgamiento  tal  lapso  se  cuenta  nuevamente  a partir de la ejecutoria de la  resolución  de  acusación  por un tiempo igual a la mitad del establecido para  la  etapa  de  la  investigación,  sin  que  tampoco  pueda  ser  menor a cinco  años.   

Ahora,  como  quiera  que en el sub  judice  la  convocatoria a juicio lo  fue  por  el  delito  consagrado  en  el artículo 402 del Código Penal, con el  propósito   de   constatar   la   presencia   del  fenómeno  jurídico  de  la  prescripción,  la  Sala inicialmente aborda dos temas: el primero, el principio  de   favorabilidad   y,  el  segundo,  la  naturaleza  del  agente  retenedor  o  recaudador. Finalmente, se ocupará del caso concreto.   

1. El principio de favorabilidad  

Para  emprender el estudio de este postulado  es  preciso  mencionar que las conductas investigadas en el asunto de la especie  se  ejecutaron en los años 1998, 1999 y 2000, es decir, antes de entrar a regir  el  actual  Código Penal y, por ello, en un comienzo se debe tener en cuenta el  artículo  22  de  la  Ley  383 de 1997 en concordancia con el artículo 133 del  anterior  Estatuto  Punitivo  y, posteriormente, el referido artículo 402 de la  codificación  en vigor, con el fin de determinar la norma más benigna para los  intereses de la inculpada.   

En ese contexto, se observa que el artículo  22  de  Ley  383  de  1997,  por  cuyo  medio  se adicionó el artículo 665 del  Estatuto   Tributario   (Decreto   624  de  1989),  disponía  que  “el  agente  retenedor     que     no     consigne     las     sumas    retenidas”    y  “el   responsable  del  impuesto  sobre  las  ventas  que,  teniendo la obligación legal de hacerlo, no  consigne     las     sumas    recaudadas    por    dicho    concepto”,  quedaba  sometido  a  “las  mismas sanciones previstas en la  ley  penal  para  los servidores públicos que incurran en el delito de peculado  por             apropiación”.   

Además,  es oportuno mencionar que para las  épocas  en  que  no se realizó el pago de las cargas impositivas, valga decir,  la  retención  en  la  fuente  de  los periodos cinco (por $37.000) y diez (por  $555.000)  de  1998,  tres  (por  $773.000),  cuatro  (por $448.000), cinco (por  $222.000),  seis  (por  $237.000),  siete  (por  $164.000), ocho (por $275.000),  nueve  (por  $147.000)  y  diez  (por  $163.000)  de  1999  y  ocho de 2000 (por  $3.300.000)  e,  igualmente,  el  impuesto  sobre las ventas de los periodos dos  (por  $696.000),  cinco  (por  $2.580.000)  y seis (por $1.517.000) de 1998, uno  (por  $3.603.000),  dos  (por  $2.766.000),  tres  (por  $229.000)  y cinco (por  $157.000)  de  1999  y cuatro de 2000 (por $2.820.000), se encontraba vigente el  Decreto  Ley  100  de  1980,  en el cual se sancionaba el delito de peculado por  apropiación en los siguientes términos:   

“Artículo 133.  Modificado  por  el artículo 19 de la Ley 190 de 1995. El servidor público que  se  apropie  en provecho suyo o de un tercero de bienes del Estado o de empresas  o  de  instituciones en que éste tenga parte o de bienes o fondos parafiscales,  o  de  bienes  de  particulares  cuya administración, tenencia o custodia se le  haya  confiado  por  razón  o  con  ocasión  de  sus  funciones, incurrirá en  prisión  de  seis  (6)  a  quince  (15) años, multa equivalente al valor de lo  apropiado  e  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas de seis (6) a  quince (15) años.   

Si  lo  apropiado  no  supera  un  valor de  cincuenta  (50)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes, dicha pena se  disminuirá  de  la  mitad  (1/2)  a  las  tres cuartas (3/4) partes.   

Si   lo  apropiado  supera  un  valor  de  doscientos  (200)  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes, dicha pena se  aumentará  hasta  en  la  mitad  (1/2)” (subraya fuera de texto).   

De  lo anterior se sigue que como ninguna de  las  sumas  dejadas  de consignar supera los cincuenta salarios mínimos legales  mensuales  vigentes  para  la  época  de la comisión de los hechos2,  el término  de  prescripción  de  la  acción  penal sería de siete años y seis meses, lo  cual  resulta de disminuir en la mitad el lapso base de quince años establecido  en  el inciso 1º de la norma anotada, de conformidad con regulado en el numeral  5º  del  artículo  60  de  la  Ley  599  de  20003.   

Ahora,  el  actual  Código Penal describe y  sanciona  el  delito  de  omisión  del  agente retenedor o recaudador según se  precisa a continuación:   

“Artículo  402. Modificado por  el  artículo  51  de  la  Ley 1111 de 2006. El agente  retenedor  o autorretenedor que no consigne las sumas retenidas o autorretenidas  por  concepto de retención en la fuente dentro de los  dos  (2)  meses  siguientes  a  la fecha fijada por el Gobierno Nacional para la  presentación  y pago de la respectiva declaración de retención en la fuente o  quien  encargado  de  recaudar  tasas o contribuciones públicas no las consigne  dentro  del  término legal, incurrirá en prisión de  tres  (3)  a  seis  (6)  años y multa equivalente al  doble  de lo no consignado sin que supere el equivalente a un millón veinte mil  (1.020.000) Unidades de Valor Tributario (UVT).   

En   la   misma  sanción  incurrirá  el  responsable  del impuesto sobre las ventas que, teniendo la obligación legal de  hacerlo,  no  consigne  las  sumas  recaudadas  por  dicho  concepto,  dentro  de los dos (2) meses siguientes a la fecha fijada por el  Gobierno  Nacional  para  la  presentación y pago de la respectiva declaración  del impuesto sobre las ventas.   

Tratándose de sociedades u otras entidades,  quedan  sometidas  a  esas mismas sanciones las personas naturales encargadas en  cada    entidad    del    cumplimiento    de   dichas   obligaciones”      (subrayas      fuera     de  texto).   

Así  las  cosas,  como  el  máximo  de  la  sanción  privativa de la libertad establecido en el artículo 402 de la Ley 599  de  2000  es  de  seis  años, esta disposición, aunque posterior, resulta más  favorable y, por ende, debe aplicarse retroactivamente.   

2.   Naturaleza  del  agente  retenedor  o  recaudador   

Resuelto lo anterior, es necesario determinar  si  los  agentes  retenedores  o  recaudadores  de  impuestos  tienen  o  no  la  condición  de  servidores  públicos, pues, en caso de ostentar tal calidad, el  término  prescriptivo de la acción penal se incrementa en una tercera parte en  la          etapa         del         juicio4,  según  lo  dispuesto  en el  artículo 83 de la Ley 599 de 2000.   

Con  el propósito de dilucidar el punto, la  evolución  histórica  del  ordenamiento jurídico respectivo permite constatar  que  la  responsabilidad  penal  de los agentes en mención por no consignar los  recaudos  de obligaciones tributarias aparece inicialmente de forma autónoma en  el  artículo  10º  de  la  Ley  38  de  1969, donde se establecía el deber de  cancelarlos  “dentro  de  los  primeros  quince (15) días calendario del mes siguiente a aquél en que se  haya   hecho   el   correspondiente   pago   o   abono   en   cuenta”,  a  quienes,  por no hacerlo, se les  aplicaba  la  pena  prevista  para el delito de apropiación indebida de dineros  públicos  (hoy  denominado peculado por apropiación), señalándose, a su vez,  que  la  responsabilidad  recaía en la persona natural encargada del recaudo o,  en  su  defecto,  en  el  representante  legal  si  se  trataba  de  una entidad  moral.   

Ahora, mediante el artículo 154 del Decreto  2503  de  1987 se derogó expresamente el artículo 4° de la Ley 38 de 1969, en  el  cual  establecía  la  oportunidad para que el agente retenedor o recaudador  consignara  los  valores  por  concepto  de  obligaciones tributarias so pena de  cometer  el  delito  de apropiación de dineros públicos, pues, en adelante, de  acuerdo  con el artículo 16 del decreto en cita, sería el Gobierno Nacional el  encargado de fijar los respectivos plazos.   

Así mismo, en el artículo 665 del Estatuto  Tributario  (Decreto  624  de  1989)  se incluyó un paratipo penal encaminado a  sancionar  con  la  pena del delito de “apropiación  indebida  de  fondos  del Tesoro Público”   a   quienes   no  consignaran  las  retenciones,  sin  embargo, no se precisó el momento para cumplir tal cometido,  precepto  que  por  tal  motivo se declaró inexequible mediante Sentencia C-285  del  27  de junio de 1996, al carecer del elemento temporal requerido en sede de  tipicidad  de  la  conducta,  oportunidad  en  la  cual  la Corte Constitucional  exhortó  al  legislador  para  que  expidiera  una  norma  por  cuyo  medio  se  describiera la conducta plenamente.   

Para  conjurar  esa  falencia, la Ley 383 de  1997,  a  través  de  su  artículo  22,  incorporó al Estatuto Tributario una  adición  al  artículo 665 en el sentido de sancionar a los agentes retenedores  que      no      consignaran      las      sumas      retenidas     “dentro   de   los   dos   (2)  meses  siguientes  a  aquel  en  que  se  efectuó la respectiva retención” e, igualmente, a los responsables del  impuesto   sobre   las   ventas  que  “no  consignen  las  sumas recaudadas por dicho concepto, dentro del  mes  siguiente  a  la  finalización  del  bimestre  correspondiente”,     con     la     pena   prevista   para   “los  servidores públicos que incurran en el delito de peculado por  apropiación”.   

Finalmente, con el propósito de suprimir los  paratipos  penales,  en  la  exposición  de  motivos  del   Proyecto   de   Ley  No.  40  de  1998  del  Senado  de  República, por cuyo medio se  discutió   el  texto  del  actual  Código  Penal,  el  cual  terminó  con  la  aprobación de la Ley 599 de 2000, se expresó:   

“Se incluyeron  las   disposiciones   que  penalizan,  en  el  Decreto  624  de  1989,  Estatuto  Tributario,  la  omisión  del  agente  retenedor de consignar oportunamente las  sumas  retenidas  por  concepto  de  retención en la fuente o recaudadas por el  impuesto  sobre  las  ventas; si bien en la actualidad  la  pena  a  imponer  al  particular  es  la  misma establecida para el servidor  público  en  el  delito de peculado por apropiación, en el proyecto se propone  una  cuantitativamente  inferior,  teniendo  en cuenta que el juicio de reproche  debe  ser  menor  para  el particular que para el servidor público que tiene un  especial     deber     de    lealtad    con    la    administración” (subraya fuera de texto)5.   

Entonces,  a  partir  del  anterior recuento  normativo  y  legislativo es claro que los agentes retenedores o recaudadores de  impuestos   no   tienen   la   calidad   de   servidores   públicos6, motivo por el  cual  en el Estatuto Punitivo de 2000 se dispuso que no incurren en el delito de  peculado   por   apropiación,   pues  se  incorporó  un  precepto  especial  y  autónomo.   

Conviene  agregar  que  si  tales  agentes  contaran  con  la  condición  de servidores públicos, el legislador no habría  creado  un  tipo  penal  independiente,  como en efecto ocurrió, pese a que tal  proceder vulnera el bien jurídico de la administración pública.   

3. El caso concreto  

Si  como  quedó  anotado  inicialmente,  de  acuerdo  con  lo  dispuesto  en los artículos 83 y 86 del actual Código Penal,  durante  la  etapa del juzgamiento el término de la prescripción de la acción  penal  comienza  de  nuevo con la ejecutoria de la resolución de acusación por  un  tiempo  igual  a la mitad del establecido para la ciclo instructivo, sin ser  inferior  a  cinco  años,  es  evidente  que  si  en  el artículo 402 de dicha  codificación  el delito de omisión del agente retenedor o recaudador tiene una  pena  máxima de seis años de prisión, el término de prescripción durante la  fase del juzgamiento es de cinco años.   

Así   las  cosas,  debido  a  que  en  el  sub  judice  la  Fiscalía  Delegada  ante el Tribunal de Bogotá confirmó la convocatoria a juicio el 7 de  enero  de  20047,  a  partir de esta fecha se impone contar el término prescriptivo  de  cinco  años,  el  cual  se cumplió el pasado 7 de enero de 2009, es decir,  después  de  proferido el fallo de segundo grado (12 de noviembre de 2008) pero  antes  de  concluir  el  término  para presentar la demanda de casación (12 de  junio  de  2009)  e,  igualmente,  con antelación a que el asunto arribara a la  Corte  para  conocer  del recurso extraordinario interpuesto contra la decisión  adoptada     por     el     ad    quem.   

En  esa  medida,  la circunstancia advertida  impone  declarar  la  prescripción  de  la acción penal derivada del delito de  omisión  del agente retenedor o recaudador por el cual se acusó a la procesada  y,  a  su  vez,  disponer  la  cesación  del  procedimiento  adelantado  contra  CONSUELO  DE  JESÚS  CUARTAS  DE AGUDELO por tal conducta.   

Es  oportuno  señalar que será del resorte  del  juez  de  primera  instancia  proceder a la cancelación de los compromisos  adquiridos por la inculpada en razón de esta actuación.   

Otra determinación  

Como la Sala observa que entre la fecha en la  cual  cobró  ejecutoria  la resolución de acusación (7 de enero de 2004) y el  día  en  que  fue proferido el fallo de segundo grado (12 de noviembre de 2008)  transcurrieron  más  de  cuatro  años,  se  dispone  compulsar copias ante las  autoridades  disciplinarias  correspondientes,  con  el  propósito  de  que  se  investigue  la  eventual  dilación  injustificada  del  trámite y sus posibles  responsables.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.      DECLARAR      prescrita  la  acción  penal  derivada  del  delito de omisión del  agente  retenedor  o recaudador por el cual se acusó a la procesada   CONSUELO   DE   JESÚS   CUARTAS  DE  AGUDELO, de conformidad con las razones consignadas en  la anterior motivación.   

2.  PRECISAR  que  corresponde  al  juez  de  primera  instancia  proceder a la cancelación de los  compromisos    adquiridos    por    la    inculpada    en    razón    de   esta  actuación.   

3.  COMPULSAR,  a  través  de  la Secretaría de la Sala, las copias dispuestas en la parte motiva  de este proveído.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  despacho de origen.   

IMPEDIDO  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

Licencia no remunerada  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                               MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO      JOSÉ      IBÁÑEZ  GUZMÁN                      JORGE LUÍS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                              JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  En  cumplimiento  de  lo dispuesto en el Acuerdo No. PSAA05-3161 del 15 de diciembre  de   2005   de   la   Sala   Administrativa   del   Consejo   Superior   de   la  Judicatura.   

2  El  salario  mínimo  en  1998  era de $203.826 y al multiplicarlo por 50 arroja una  cifra  de  $10.191.300,  en  1999 ascendía a $236.460 y al multiplicar esa suma  por  50  da  como  resultado  $11.823.000, finalmente, en el año 2000 estaba en  $260.100   y  al  multiplicar  ese  monto  por  50  se  tiene  una  cantidad  de  $13.005.000.   

3  “Si la pena se disminuye  en  dos  proporciones, la mayor se aplicará al mínimo y la menor al máximo de  la       infracción       básica”.   

4   Cfr.  Sentencia  del  30 de agosto de 2004, Radicado No. 22227. En igual sentido  Fallo   del   10   de   octubre   de   2007,   Radicado   26973,   entre   otras  decisiones.   

5  Gaceta del Congreso N° 139 del 6 de agosto de 1998. Pg. 17.   

6  En  igual  sentido  sentencia  del  13 de febrero de 2008, Radicado No. 24065 y Auto  del 24 de noviembre de 2008, Radicado No. 30486.   

7  Artículo  187  de la Ley 600 de 2000: “Ejecutoria          de          la         providencias…  La  que  decide   los   recursos  de  apelación  o  de  queja  contra  las  providencias  interlocutorias…  quedan  ejecutoriadas   el   día   en   que   sean   suscritas   por   el   funcionario  correspondiente”.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *