32093(25-06-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 32093  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                               

                            Magistrado Ponente   

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No. 189   

Bogotá,  D. C., veinticinco (25) de junio de  dos mil nueve (2009).   

VISTOS  

La   Sala  decide  acerca  del  impedimento  expresado  por  el  magistrado Eugenio Fernández Carlier, integrante de la Sala  Penal  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga, para conocer  del  recurso  de apelación interpuesto por la defensa de ENRIQUE CO-RREA ARDILA  en  contra  de  la  sentencia  de  24 de marzo de 2009, proferida por el Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito  con  Funciones  de  Conocimiento  de la mencionada  ciudad,  mediante la cual condenó a esta persona a la pena principal de treinta  meses  de  prisión  y  treinta  salarios mínimos legales mensuales vigentes de  multa  por  el  concurso  de  delitos  de  acto sexual  violento    y   lesiones  personales,  de acuerdo con los hechos y cargos a los  que  se  allanó en la audiencia de formulación de imputación correspondiente.   

ANTECEDENTES  

1.  La situación  fáctica  objeto de esta actuación fue sintetizada por el a quo de la siguiente  manera:   

“La  presente  actuación  se  origina  por  denuncia  que  formulara  Juliette  Vanesa  Staper  Núñez,  de  19  años  de edad, el 25 de abril de 2006, quien refiere que para  ese  día,  siendo  las  3:15  horas  de  la  tarde,  después  de  clases de la  Universidad  Industrial  de  Santander  abordó  un  bus  con  destino a su casa  ubicada   en   el   barrio   Rincón  de  Girón  [de  Bucaramanga], tomando uno de los asientos del lado de  la  ventanilla,  sin  percatarse de que a su lado se había subido un sujeto que  en  el  trayecto  le entabló conversación y quien le dijo que se encontraba en  esta  ciudad  procedente  de  Barrancabermeja,  lugar  donde habían herido a un  amigo.   

”Procedió  de  inmediato  a intimidarla, diciéndole que llevaba consigo un arma de fuego y una  granada,  y  que  podría  hacer  volar  a  todo  el  mundo,  que le mostrara la  billetera,  a  lo  cual  la  estudiante accedió, mostrándole que sólo poseía  cinco mil pesos; luego, le pidió el celular como colaboración.   

”Ante  dicha  situación,  la  denunciante  trató  de  bajarse  del bus, siendo tomada por la  fuerza  de  su brazo por este sujeto, quien la amenazó y obligó a ir hasta San  Antonio  del  Carrizal,  lugar  donde  termina  la  ruta del bus y donde la hizo  bajar,  para  obligarla  a subirse en un carro que condujo con destino al centro  de  la  ciudad,  diciéndole,  ordenándole  que  se comportara como si fuera su  novio   e   informándole  que  para  no  matarla  tenía  que  tener  sexo  con  él.   

”Este sujeto la  llevó  a las residencias Imperial, en donde la obligó que lo besara en la boca  y  a  que ella se quitara toda la ropa, mientras la intimidaba verbalmente, para  luego  hacerle  sexo  oral  a la víctima, así como acariciarla por el cuerpo y  agredirla  sujetándola  por  el  cabello,  a  la vez que le decía que la iba a  violar y que se la iba a llevar a vivir con él en Barrancabermeja.   

”Luego,  el  sujeto  entró en crisis y le contó que le hacía falta amor, que los padres se  lo  habían  matado  y que a él nadie lo quería, debilidad que fue aprovechada  por  la  víctima  para  tratar de manejarlo diciéndole que podían tener algo,  pero  que  primero fueran amigos, a lo cual el sujeto le manifestó que la iba a  dejar,   pero   que   tenían   que  empezar  una  relación,  sin  que  pudiera  dejarlo.   

”La dejó vestir  y  salir  de  la  residencia,  obligándola  a  seguir con él en un trayecto de  aproximadamente  ocho  cuadras, hasta que llegaron a una prendería, en donde le  prohibió  decir  algo  y  le  solicitó  el  número del teléfono celular, que  confirmó  marcándole  desde  el suyo propio. Así mismo, le indicó que debía  hacer  todo  lo que quisiera y que tenía que contestarle todas las veces que la  llamara,  no  sin  antes acompañarla a que cogiera un bus y decirle que el día  jueves  la  citaría, y que en el evento de no acudir no sólo correría peligro  ella sino su familia.   

”Estas  circunstancias  llevaron  a  Juliette Vanesa Staper Núñez a buscar la ayuda de  la  policía,  por  lo que ENRIQUE CORREA ARDILA fue capturado en el lugar donde  le  colocó  la  cita y en la actualidad se encuentra condenado por el delito de  constreñimiento ilegal”.   

2. Por lo anterior,  la  Fiscalía  General de la Nación formuló el 4 de noviembre de 2008, ante el  Juzgado   Décimo  con  Funciones  de  Control  de  Garantías  de  Bucaramanga,  imputación   por   el   delito   de   acto   sexual  violento   en   concurso   con  el  de  lesiones  personales (debido a que con la  acción  produjo  una  perturbación  psíquica  de  carácter transitorio en la  denunciante),  de  conformidad  con  lo  dispuesto  en  los artículos 206 y 115  inciso  1º de la ley 599 de 2000, modificados por el artículo 14 de la ley 890  de 2004.   

Estos  cargos  fueron  aceptados por ENRIQUE  CORREA ARDILA.   

2. Correspondieron  las   diligencias  al  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito  con  Funciones  de  Conocimiento  de  Bucaramanga,  despacho  que  condenó  a  esta persona por los  delitos  en  comento  a la pena principal de treinta meses de prisión y treinta  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes de multa. Así mismo, lo condenó  a  la  accesoria  de inhabilitación para el ejercicio  de  derechos y funciones públicas por un tiempo igual  al  de  la  sanción  principal  y  le  negó cualquier mecanismo sustitutivo de  ejecución de la pena privativa de la libertad.   

3.  Apelada dicha  providencia  por  la  defensa  de  ENRIQUE  CORREA  ARDILA, se adelantó ante el  Tribunal  Superior  del  Bucaramanga,  en  Sala  de  Decisión integrada por los  magistrados  Luis  Édgar  Albarracín Posada, Juan Carlos Dietes Luna y Eugenio  Fernández  Carlier,  la audiencia de debate oral correspondiente, en la cual el  recurrente  solicitó  la  nulidad  a  partir de la audiencia de formulación de  cargos,  entre  otras  razones, por vulneración del principio non bis in ídem,  ya  que,  por  idénticos  hechos,  esta persona ya había sido condenada por el  delito de constreñimiento ilegal.   

4.  Escuchada  la  intervención  de  las  partes,  el  magistrado  Eugenio  Fernández  Carlier se  declaró  impedido  para  seguir  conociendo  de  la  actuación,  por cuanto en  sentencia  de  segunda instancia de fecha 26 de abril de 2007 profirió, en Sala  integrada  con  los magistrados Luis Jaime González Ardila y Julián Hernández  Rodríguez  Pinzón,  confirmó  la  condena  que  por el delito de constreñimiento  ilegal fue proferida en  contra   de   ENRIQUE   CORREA   ARDILA,   de  conformidad  con  los  siguientes  hechos:   

“Cerca  de las  ocho  de  la  noche  del  día  26 de abril de 2006 la joven de 19 años de edad  Juliette  Vanesa  Staper Núñez, estando en su casa del barrio Portal de Girón  I,  recibió una llamada a su celular de un sujeto que se identificó como KIKE,  quien  le  ordenó que se presentara a las once de la mañana del día siguiente  en  la  iglesia de la Sagrada Familia, pues de lo contrario su familia o su vida  correrían peligro, ya que la tenía vigilada.   

”Tal  determinación  de  un  hacer  algo  fue  cumplida por la dama y, en el sitio de  encuentro,  volvió  el compelidor a recalcarle que tenía que hacer todo lo que  él le dijera.   

”Se  logró la  captura  de  dicho sujeto, que resultó ser ENRIQUE CORREA ARDILA, cuando salía  de  la  relacionada  iglesia  con la joven afectada y se le encontró un arma de  fuego  que  resultó  ser  de  juguete,  ya  que  la ofendida había revelado el  proceder  de este sujeto el 25 de abril anterior, en el sentido de que la había  abordado  en un bus y, bajo amenazas morales y anunciándole contar con armas de  diferentes  clases,  logró  llevarla a unas residencias, en donde la sometió a  actos  sexuales  y  obtuvo  que  le  suministrara  su número celular, siendo el  último    acontecer    investigado    de    manera    independiente”.   

5.   Según  el  Magistrado   que   se   declaró   impedido,   para   sustentar  la  autoría  y  participación     del     procesado    en    el    delito    de    constreñimiento    ilegal    en    la  providencia  en  comento,  no sólo fue necesario analizar aspectos relacionados  con  el  ataque  a  la libertad sexual, sino que además esto último fue uno de  los  sustentos  para  haber  considerado,  en  la dosificación punitiva, que la  acción desplegada por el procesado fue grave.   

Agregó  que,  si  bien  es cierto que en el  presente  asunto  hubo  un  allanamiento  de  cargos,  también  lo es que en la  sustentación   del  recurso  planteó  la  nulidad  de  lo  actuado  por  doble  incriminación,  circunstancia  que para su definición implica un examen acerca  de  los hechos, pruebas, sujetos y argumentos jurídicos empleados en la aludida  sentencia  de  26  de  abril  de  2007, razón por la cual tiene comprometido su  criterio.   

En  consecuencia,  las  diligencias  fueron  remitidas a la Corte para lo pertinente.   

CONSIDERACIONES  

1.  La  Sala  es  competente  para  resolver  la  manifestación  de impedimento presentada por el  magistrado  del  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga Eugenio Fernández Carlier,  según  lo  establecido  en  el  artículo  57 de la ley 906 de 2004, Código de  Procedimiento Penal aplicable para el presente asunto.   

2.   Para  tal  propósito,  es  menester  reiterar,  en  primer lugar, que la jurisprudencia de  esta  Corporación  ha señalado en forma pacífica y reiterada que el ejercicio  de  la  declaración  de  impedimento,  en  tanto  constituye  un mecanismo para  garantizar  la  imparcialidad  de  quienes  administran justicia, no puede estar  sujeto  al capricho de los funcionarios judiciales, sino que se encuentra ligado  de  manera  inevitable  a  la  taxatividad de sus causales, lo que significa que  nadie   puede  acudir  a  la  analogía  ni  a  la  extensión  de  los  motivos  expresamente    señalados    por    la    ley   en   aras   de   sustentar   su  procedencia1.   

3. En el asunto que  centra  la  atención  de la Sala, aunque el Magistrado que se declaró impedido  no  precisó en el escrito cuál de las causales previstas en el artículo 56 de  la  ley  906 de 2004 procedía en este caso, la Sala encuentra que la situación  descrita  por  el  funcionario  se  ajusta  a  la prevista en el numeral 4 de la  referida  disposición,  que  entre  otras  cosas  señala  que  el  impedimento  prospera     cuando     el    funcionario    judicial    haya    “manifestado    su    opinión   sobre   el   asunto   materia   del  proceso”.   

Acerca de esta causal en particular, la Sala  ha   dicho   que   “lo  que  obliga  a  aceptar  la  circunstancia  de inhibición es que el funcionario haya incurrido, con ocasión  de   sus   funciones,   en   pronunciamientos  anticipados  acerca  de  aspectos  sustanciales     que  […]    constituyen  auténticos  actos de prejuzgamiento, que implican compromiso indiscutible de su  criterio    y    pretenden    su   imparcialidad   para   resolver   el   asunto  futuro”2  (negrillas dentro del texto  original).   

Igualmente,  ha  señalado  la  Corte  que  “lo         sustancial         […],  en  asuntos  jurídicos,  se  identifica  con  el  fondo  de  la pretensión o de la  relación       jurídico      material      que      se      debate”3.   

Si  bien   es   cierto   que  en   materia   de  preacuerdos  y  negociaciones  la  competencia  del  superior  jerárquico  es  bastante  limitada,  pues  en  general  atañe  a  la  legalidad  de  los  términos  del  acuerdo,  a  la  dosificación  de  la  pena  imponible,  a  los  mecanismos  sustitutivos  de  su  ejecución, e incluso a la  consonancia  fáctica y jurídica de los delitos objeto de imputación, también  lo  es  que,  en  este  específico caso, el tema de apelación planteado por el  recurrente  (esto  es  la  nulidad  por  vulneración del principio non  bis  in  ídem)  incide de manera  directa  en  la  valoración  fáctica, jurídica y probatoria que el magistrado  Eugenio  Fernández  Carlier,  como  ponente,  realizó en la sentencia de 26 de  abril  de  2007,  mediante  la  cual  confirmó  la condena que por el delito de  constreñimiento       ilegal      se le impuso al aquí procesado.   

Es  decir, en la medida en que la garantía  en  comento  demanda una apreciación de fondo acerca de lo que constituye tanto  en  una  como  en  otra  actuación  el  respectivo  hecho, y como quiera que el  magistrado  que  se  declaró  impedido  después  de  conocer  el  objeto de la  impugnación  también  fue  uno de los que determinaron el contenido, alcance y  efectos   del   comportamiento   constitutivo   del   delito   de   constreñimiento  ilegal, es obvio que  su  imparcialidad  se  vería  comprometida  al  valorar,  ya  sea en un sentido  afirmativo  o  negativo,  si  los  hechos por los cuales se le imputó a ENRIQUE  CORREA  ARDILA  las conductas punibles de acto sexual  violento   y   lesiones  personales  son  idénticos, o incluso comprenden, a  los que ya se juzgaron en el fallo anterior.   

En  ese  sentido,  el  magistrado  Eugenio  Fernández  Carlier  ya  manifestó,  por  lo  menos  parcialmente,  su opinión  respecto   del   asunto   que   tendrá   que  ser  examinado  de  fondo  en  la  apelación.   

En   este  orden  de  ideas,  el  derecho  fundamental  de  ser  juzgado  por un cuerpo colegiado imparcial que le asiste a  ENRIQUE  CORREA ARDILA podría verse afectado en el evento de que el funcionario  que  manifestó  el  impedimento resolviera de fondo la solicitud de nulidad que  por   vulneración   del   principio   non  bis  in  ídem  planteó  el recurrente, en la medida en que,  según   la   Comisión  Interamericana  de  Derechos  Humanos,  “[l]a   imparcialidad   supone  que  el  juez  no  tiene  opiniones  preconcebidas  en  el  caso  sub iúdice y,    en    particular,    no    presume   la   culpabilidad   del  acusado”4.   

6.    En  consecuencia,  la  Corte  declarará  fundado  el  impedimento  expresado por el  doctor  Eugenio Fernández Carlier, con base en el numeral 4 del artículo 56 de  la ley 906 de 2004.   

Por   lo  tanto,  la  Sala  ordenará  su  separación  inmediata  del  conocimiento  de  este asunto, con el fin de que el  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga  integre  al  tercer  miembro  de la Sala de  Decisión  Penal  que  deba resolver el recurso de apelación interpuesto dentro  de  la  causa  seguida  en  contra  de  ENRIQUE CORREA ARDILA por los delitos de  acto  sexual  violento  y  lesiones            personales.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.      DECLARAR      fundado   el   impedimento   manifestado  por  el  doctor  Eugenio  Fernández  Carlier,  Magistrado  del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Bucaramanga,  y, en consecuencia, ORDENAR  su  separación  del  conocimiento  de  este  asunto.   

2.  DEVOLVER de  inmediato   el   proceso   al   Tribunal   Superior   de  Bucaramanga,  para  lo  pertinente.   

Contra  esta providencia no procede recurso  alguno.   

Cúmplase.  

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                        SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO        MARÍA      DEL      ROSARIO     GONZÁLEZ     DE     LEMOS   

                                                                                                              Permiso   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN            JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                           JAVIER      ZAPATA  ORTIZ   

           

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Cf.,  entre  otras,  auto  de  7  de  marzo  de 2007, radicación  26853   

2 Auto de 7 de marzo de 2007, radicación 26853   

3  Ibídem   

4  Comisión  Interamericana  de  Derechos Humanos, informe del caso  Martín de Mejía vs. Perú, 1996.     

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