32091(01-07-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 32091  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado   acta  N°  191   

Bogotá,    D.    C.,    primero (1°) de julio de dos mil nueve (2009).   

V   I   S   T   O  S   

La Corte resuelve el impedimento manifestado  por  los  doctores  William  Eduardo  Suárez, Israel  Guerrero  Hernández y Edwar  Enrique  Martínez  Pérez, Magistrados integrantes de  la  Sala  de Decisión Penal del Tribunal Superior de Cundinamarca, la cual debe  conocer   de   la  apelación  interpuesta  por  el  defensor  de  los  acusados  CRISTIAN  CAMILO  ROMERO,  DIEGO  ANTONIO RODRÍGUEZ y  LUIS      ALBERTO      GUAYARÁ      contra  la decisión, a través de la cual el Juzgado 2° Penal del  Circuito  de  Soacha  negó la exclusión del acta correspondiente a un registro  voluntario  y  del  “reconocimiento que la víctima  hizo de los investigados”.   

SÍNTESIS  DE   LA  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Observados  los  discos  compactos  en  los  cuales  se  hallan  registradas  las  actuaciones  surtidas  en  las respectivas  audiencias  públicas  y  leídos  los documentos incorporados al expediente, se  conoce lo siguiente:   

1.   Los hechos fueron sintetizados en  el escrito de acusación en los siguientes términos:   

“El día 19 de  mayo    del    presente    año   (2007)  a  eso  de  las  horas de la madrugada, el señor MANUEL AGUSTÍN  SAPUY  NARVÁEZ, en momento en que se movilizaba en un el vehículo taxi, placas  VDP-480,  Servicio  Público,  marca Chevrolet, color amarillo, fue abordado por  un  grupo  de  desconocidos  por el sector del barrio San Mateo del Municipio de  Soacha,  que  so  pretexto de solicitarle un servicio y después de emprender el  recorrido  del  mismo  lo  obligaran  a que hiciera dejación del automotor tras  intimidarlo  con  un  arma  de fuego, para seguidamente dejarlo abandonado en un  sector rural.   

“Posteriormente,  se  recuperó  el  rodante por miembros de la Policía Nacional eso de las horas  del  medio  día  en el inmueble ubicado en la carrera 12 Este N° 29-03, barrio  El   Bosque   de  dicha  localidad,  estando  a  disposición  de  los  señores  CRISTIAN     CAMILO    ROMERO    ORTIZ,     DIEGO     ANTONIO    RODRÍGUEZ  VERGARA  y  LUIS  ALBERTO  GUAYARÁ GONZÁLEZ.   

“…”.  

“Basta afirmar  que    los    señores    CRISTIAN   CAMILO   ROMERO  ORTIZ,   DIEGO   ANTONIO  RODRÍGUEZ  VERGARA  y LUIS  ALBERTO  GUAYARÁ  GONZÁLEZ  fueron capturados a las  pocas  horas  de  sustraerle  el  vehículo  al  señor  MANUEL  AGUSTÍN  SAPUY  NARVÁEZ,  por  los  agentes  de policía Héctor Arley Barrios Saavedra y Oscar  Patiño  cuando lo tenían a su cuidado en el inmueble en que permanecían, como  no  referir  estas personas qué razones podían justificar la tenencia del bien  hurtado.   

“Sin  embargo,  como  dato  relevante y a tener en cuenta es que el señor MANUEL AGUSTÍN SAPUY  NARVÁEZ  señaló  a  las  personas  que  intervinieron  en  el  despojo  de su  vehículo  y  de  las  acciones que desplegaron en desarrollo del mismo. Así lo  manifestara  la  víctima  cuando  acudió  al  lugar  donde  se encontraban los  presuntos  responsables  por cuenta de los miembros de la policía e identificar  plenamente         a         los         sujetos        responsables…”.1   

2.  Después  de  realizadas  las respectivas audiencias  preliminares, el 21 de junio de 2007,  la   Fiscalía   Segunda  Seccional  de  Soacha  presentó  el  correspondiente  escrito  por  medio  del  cual  acusó a Cristian    Camilo    Romero    Ortiz,  Diego    Antonio   Rodríguez   Vergara     y     Luis    Alberto    Guayará  González  como  coautores  del delito de receptación.   

El  9  de  julio  siguiente,  la mencionada  Fiscalía  presentó  el acta de preacuerdo que celebró con los acusados, donde  éstos  aceptaron  su  responsabilidad frente a dicho delito a cambio de obtener  el  40%  de  descuento  punitivo  y  ser  acreedores a la prisión domiciliaria.   

3.  Las diligencias correspondieron al  Juzgado   Tercero   Penal   del   Circuito  con  Funciones  de  Conocimiento  de  Soacha, despacho judicial que, en audiencia celebrada  el    1°   de   agosto   de   2007,   decidió   no  aprobar  el citado preacuerdo, toda vez que concluyó  que  los  elementos  materiales probatorio existentes llevaban a inferir que los  acusados  participaron en el hurto del vehículo respecto del cual se predica la  receptación,  además  de  que  se  pactó  una  rebaja  de  pena  que   no   se  ajusta  a  la  legalidad.   

4.   Apelada la anterior decisión por  la  Fiscalía  y  la  defensa  de  los  acusados, la Sala de Decisión Penal del  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca,   integrada  por  los   Magistrados       William       Eduardo  Suárez,    Israel  Guerrero  Hernández y Edwar  Enrique  Martínez Pérez, el 30 de agosto de 2007, la  confirmó al considerar que  los  elementos materiales probatorios llevan a concluir que en los hechos objeto  de  averiguación  se tipifica en el delito de hurto y no el de receptación. Al  respecto, agregó:     

“En  primer  lugar,  la  prueba  mínima invocada dentro del preacuerdo como fundamento de la  adecuación  típica  de  la  conducta  investigada,  esto  es,  la  denuncia  y  posterior   entrevista  del  conductor  del  vehículo  hurtado,  señor  MANUEL  AGISTÍN  SAPUY  NARVÁEZ,  las entrevistas suministradas por los policiales que  intervinieron  en  la  captura  de  los  imputados  e incautación del vehículo  materia   de  la  ilicitud,  no  permite  razonablemente  predicar  prima  facie la estructura del delito de  receptación  por  el  cual se concretó el preacuerdo, pues como lo señaló el  a quo una de las exigencias  normativas  que  propician  la concreción de la hipótesis de una receptación,  es  la  concerniente  a  que  los  sujetos  agentes  no  hayan intervenido en la  comisión  del  delito origen del bien mueble o inmueble encontrado en su poder,  y  en  el  caso que ocupa la atención de la Sala, el propio fiscal delegado que  celebró  el  preacuerdo  e intervino en la audiencia de verificación y control  de  legalidad  del mismo, reconoció que precisamente el conductor del vehículo  hurtado,  en  una entrevista rendida el mismo día de los hechos comunicó a los  investigadores  que  al  acudir  a la estación de Policía donde se encontraban  aprehendidos  los aquí imputados, los reconoció como  las  mismas personas que habían tomado participación activa en la depredación  del  vehículo automotor y su retención durante un tiempo relevante.   

“Si lo anterior  es  cierto,  esto  es,  que  el  fiscal  delegado  fue  consciente  de que en la  información    legalmente    obtenida  se contaba con una entrevista que daba  cuenta  de  lo ya señalado, y que él no hizo ningún  reparo  al  alcance  de  las  revelaciones allí consignadas, al punto de que ni  siquiera  se  tomó  la molestia de recibir una exposición al mismo (inciso 2°  del  artículo  347  del  C.  de  P.  P.),  sino que por el contrario invocó el  ‘testimonio’  del  afectado  tanto en el acta del  preacuerdo  como  en  la  audiencia  de  verificación,  no  se  ve  cómo  pudo  formalizar   acuerdo   en   el  que  se  predicó  la  tipificación  del  delito  de receptación, desconociendo tan singular elemento  de  juicio, que indicaba la  concreción  del  delito de hurto calificado (y muy posiblemente el de secuestro  simple  ni  siquiera  aludido  tácticamente  en la formulación de imputación)  en  la  medida  en que como ya se anotó el conductor  del  vehículo  hurtado comunicó el haber reconocido a los aquí imputados como  los   ejecutores   del  atentado  contra  el  patrimonio  económico”.2   

5.   Resuelto  lo anterior, presentado  nuevo  escrito  de acusación, en el que se atribuyó a los procesados el delito  de  hurto  calificado  y  agravado,  y realizada la audiencia de formulación de  acusación,  el Juzgado Segundo Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento  de  Soacha,  donde  se  reasignó  el  juicio, el 28 de abril de 2009 inició la  audiencia  preparatoria,  en  el  curso  de  la cual el defensor de los acusados  solicitó  la exclusión del acta de registro voluntario y del señalamiento que  hizo  la víctima de sus procurados, por cuanto que los policiales ingresaron al  inmueble  en  forma  ilegal  y  el  citado  reconocimiento  no  se llevó a cabo  conforme  a  lo previsto en el artículo 253 del C. de P. P., pretensión que el  mencionado  Juzgado  resolvió  de  forma  adversa,  decisión contra la cual la  defensa interpuso el recurso de apelación.   

6.  El asunto correspondió nuevamente  a   la   Sala  de  Decisión  Penal  integrada  por  los  doctores  William   Eduardo   Suárez,        Israel        Guerrero        Hernández       y     Edwar     Enrique     Martínez  Pérez,  la  cual,  el  18  de  junio  de  2009,  con  fundamento  en  el  numeral  6°  del  artículo 56 del Código de Procedimiento  Penal  (Ley  906  de  2004),  se  declaró  impedida para desastar la mencionada  apelación, conforme a los siguientes argumentos:   

“En el presente  asunto  se  tiene  que  los suscritos Magistrados WILLIAM EDUARDO ROMERO SUÁREZ  (ponente)  e  ISRAEL  GUERRERO  HERNÁNDEZ  (integrantes  de  la  Sala  para ese  entonces  y de la actual) con el concurso del Magistrado EDWAR ENRIQUE MARTÍNEZ  PÉREZ,  al  conocer  en segunda instancia del recurso de apelación incoado por  la  defensa  y  la  fiscalía contra la determinación del Juzgado 3° Penal del  Circuito  de  Soacha  (para  la  época),  comprometieron  su  criterio al verse  precisados  a  valorar  y  dar alcance a algunos elementos de juicio…”.   

“…”.  

“Como  puede  observarse  los  suscritos  Magistrados, no sólo comprometimos nuestro criterio  en  punto  de  la  adecuación  típica  de  la  conducta, sino que dimos    alcance    a   la   entrevista  de la víctima señor Manuel Agustín Sapuy Narváez,  en  la  que  éste  puso  de manifiesto que había reconocido en la estación de  policía  a  los  aquí  procesados  (en  ese momento  aprehendidos)  como las mismas personas que habían tomado participación activa  en  la  depredación  del vehículo automotor, de donde al ocuparnos de resolver  ahora    por    vía    de    apelación    de    la   exclusión   ‘del   reconocimiento   que   de  los  procesados    hizo    la    víctima’  ya  previamente  habíamos comprometido nuestro criterio sobre el  alcance  de  la entrevista en que obra lo relativo al reconocimiento”.3   

Por   lo  anterior,  las  diligencias  se  remitieron a esta Corporación.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

1. Toda vez que los funcionarios judiciales  que  manifiestan  su  impedimento  para  conocer  del  asunto son Magistrados de  Tribunal,  de  conformidad con el artículo 57 de la Ley 906 de 2004, es la Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia  la  competente  para  resolverlo de plano.   

2.    Debe  advertirse  en primer  lugar  que para que la manifestación de impedimento por parte del juzgador o la  recusación  que  le formulen alguna de las partes alcance su cometido, esto es,  la  separación del conocimiento de un determinado asunto, es imprescindible que  la  causal  invocada  esté  fundamentada  en  aspectos  que  demuestren  en  el  funcionario  un  interés  particular  que lo afecte directa o indirectamente y,  por  lo  mismo,  que  puedan  socavar  la  imparcialidad y la ponderación en el  juicio  que  debe realizar, es decir, que la causal se orienta a salvaguardar la  absoluta  independencia  con que los jueces deben resolver los casos sometidos a  su conocimiento.   

3.   Los  Magistrados  de  la  Sala de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  de Cundinamarca, doctores  William  Eduardo  Suárez,        Israel      Guerrero      Hernández      y     Edwar     Enrique     Martínez  Pérez, con fundamento en la causal 6ª del artículo  56  de  la Ley 906 de 2004, manifestaron su impedimento para conocer del recurso  de   apelación   interpuesto   por   el   defensor    de    los   acusados  contra   la   providencia   de   primer   grado  que negó   la   exclusión   de   un   registro   a  un   inmueble               y               del             “reconocimiento”      que   la     víctima     hizo    de    los    entonces   aprehendidos,  hoy  acusados,  toda  vez  que  al   momento   de   desatar   la  impugnación contra el auto que  no  aprobó  el  preacuerdo,  se vieron en la necesidad de soportar su decisión  confirmatoria   en   él   último   de  los  mencionados  elementos  materiales  probatorios, según providencia del 30 de agosto de 2007.   

Pues  bien, el numeral 6° del artículo 56  de    la    citada    Ley,    contempla   textualmente   la   siguiente   causal  impeditiva:   

“Son causales de  impedimento:   

“(…).   

“6.  Que  el  funcionario   haya   dictado   la   providencia  de  cuya  revisión  se  trata,  o  hubiere participado dentro del proceso…”    (Se   subrayó).    

Frente  a  esta causal ha sido reiterada la  jurisprudencia  de  la  Corte  en  indicar  que  para  que  se  estructure dicha  circunstancia  impeditiva  no  basta  cualquier actuación del funcionario, sino  que  debe  tratarse  de  un  acto que revista una intervención con entidad  suficiente  para comprometer su  imparcialidad       y       su       criterio.4   

En  otros  términos, la participación del  funcionario  judicial  en el proceso debe ser de fondo, sustancial, esto es, que  lo  vincule  con  el  diligenciamiento  puesto a su consideración que le impide  actuar  con  la  imparcialidad  y ponderación que de él espera la comunidad y,  particularmente,  las  partes  e  intervinientes  en  la actuación.5    

Respecto  de este puntual tema, la Corte ha  dicho:   

“La expresión  ‘participado’,  no  debe tomarse en forma textual,  literal  ni  aislada  del  contexto  procesal  penal, pues de aceptarse así, se  llegaría   a  extremos  que  escapan  a  la  finalidad  de  salvaguarda  de  la  imparcialidad   contenida   en   las  normas  relativas  a  los  impedimentos  y  recusaciones.   

“Piénsese, por  ejemplo,  que el Tribunal Superior conociese apelaciones sucesivas de diferentes  autos  emitidos  por  el  Juez Penal del Circuito dentro del mismo proceso; bajo  tal  supuesto,  la  participación de los magistrados es innegable, pero ninguna  razón  existe  para  aceptar  un impedimento, sin argumentación específica de  respaldo.  También habrían participado ya los magistrados que conocen por vía  de  apelación de la providencia que niega la práctica de una prueba o del auto  que  se  abstuvo  de  declarar una nulidad; pero esa intervención en el proceso  nada  dice  por sí misma de un pretendido impedimento para conocer después, en  segunda  instancia,  la  apelación  contra el fallo de primer grado.   

“…”.   

“En efecto, así  como  no  es motivo objetivo de impedimento, que el funcionario judicial “haya  manifestado  su opinión sobre el asunto materia del proceso” (numeral 4° del  artículo  56  de  la  Ley  906 de 2004), tampoco se erige en causal objetiva ni  automática  de  impedimento, que el funcionario judicial “hubiere participado  dentro      del      proceso”      (numeral      6°,     ibídem).   

“En tratándose  de  impedimento,  es  necesario  que  en  cada  caso  particular  y concreto los  funcionarios      judiciales      –jueces  y  magistrados-  expliquen  cuáles son las razones por las  cuales  su  imparcialidad,  su  ecuanimidad,  su  independencia  o  su equilibro  podrían  afectarse  frente  a cada uno de los implicados, por el hecho de haber  participado ya en el proceso.   

“El género de  argumentación   que   se   exige,  incluye  especificar  las  circunstancias  o  condiciones  en  que se produjo la participación del funcionario judicial en el  proceso  original  o  en  alguno  de los procesos derivados por la ruptura de la  unidad    procesal;    y    si    la    actividad    del    Juez    –individual  o colegiado- se extendió  ya  a  la  valoración de elementos probatorios o de información susceptible de  convertirse   en  prueba,  se  precisa  indicar  cómo  y  de  qué  manera  las  apreciaciones  anteriores inciden en el ánimo del juzgador al conocer el asunto  en  ocasiones  posteriores,  frente  a  cada uno de los implicados o situaciones  concretas por resolver.   

“Lo mismo pude  predicarse  -mutatis  mutandi-  cuando se trata de recusación, aduciendo que el  funcionario    judicial    ya    participó   dentro   del   proceso.   

“4.   Las  instituciones    jurídicas   de   impedimento   y   recusación   se   vinculan  inescindiblemente  al  principio constitucional del debido proceso, en su amplia  concepción  garantista; pero no a la manera de una presunción peyorativa sobre  los  funcionarios  judiciales, respecto de quienes, por el contrario, se presume  su  imparcialidad;  presunción  que,  sin  embargo, puede desvirtuarse cuando a  ello  hubiere  lugar,  siendo  indispensable  que  el  interesado suministre los  elementos  subjetivos  que  cimientan tal pretensión, pues como los motivos que  eventualmente   podrían   conspirar   contra   la  imparcialidad,  ecuanimidad,  equilibrio,  etc.,  a  menudo  pertenecen  al  fuero interno de las personas, la  corporación  llamada  a dirimir el incidente -en este caso la Sala de Casación  Penal-  debe  ser  enterada de aquellos motivos, para que pueda determinar si en  realidad  se  encuentra  ante  un  juez  subjetivamente  incompetente, por haber  emitido  juicios  anticipados  o  ser  sujeto de prevenciones que comprometan de  antemano  su  criterio,  al  punto  que  alguna  de  las partes pudiese resultar  perjudicada   o   favorecida   (…)”.6   

4.  En esas condiciones, en el caso que  se  examina  resulta  que las exigencias de la causal de impedimento invocada de  manera conjunta por los señores Magistrados se reúnen.   

En efecto, resulta clara la concurrencia de  los  supuestos fácticos y jurídicos de la causal impeditiva invocada, toda vez  que  la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de Cundinamarca, integrada  por     los     Magistrados     William    Eduardo  Suárez,  Israel  Guerrero  Hernández  y Edwar Enrique  Martínez  Pérez, al haber confirmado la providencia  de  primer  grado  a  través  de  la cual no se aprobó el preacuerdo celebrado  entre  la  Fiscalía y los procesados, surge evidente que su imparcialidad se ve  afectada  frente  a  la  decisión  que  debe ahora adoptar en segunda instancia  respecto  del recurso de apelación que el defensor de los acusados interpuso en  contra  de  la  providencia que negó la exclusión de unos elementos materiales  probatorios.   

Como  quedó consignado en los antecedentes  de  esta  decisión, no hay duda que en la providencia del 30 de agosto de 2007,  los   señores   Magistrados,   al  confirmar  el  auto  de  primera  instancia,  hicieron   un   análisis   respecto   del  acto  de  “reconocimiento” que en la estación de policía hizo  la  víctima  del  hurto  sobre  sus  presuntos  victimarios,  elemento material  probatorio  que,  partiendo de su legalidad, les permitió inferir que los   hechos    investigados   se   adecuaban   en   el   tipo   penal   de  hurto  y  no  el  de   receptación,    cuestionándose   ahora   por   parte   de   la   defensa técnica (en la audiencia preparatoria) precisamente  la          legalidad          del          multicitado          “reconocimiento”,  respecto del cual la  mencionada  Sala  de  Decisión Penal anunció su posición con el propósito de  sustentar  la  confirmación  de  la  providencia  que  negó la aprobación del  preacuerdo,  viéndose  así comprometido el criterio de los Magistrados que han  manifestado su impedimento.   

Siendo  ello  así,  la   separación    de    los    funcionarios   de   segunda  instancia   del   conocimiento  del   presente  asunto   resulta   necesaria,  no  sólo  para  garantizar   el   principio   de   imparcialidad,   sino   también   para   lograr   la   materialización  del  principio de la doble  instancia,  pues  ningún  sentido  tendría  que  la  decisión  apelada por el  defensor  de  los  acusados sea revisada por quienes ya fijaron su posición con  ocasión  de  la  providencia  que  confirmó  la no aprobación del preacuerdo.   

En  esas  condiciones,  es  evidente que se  estructura  la  causal  de  impedimento  consagrada  en  el   numeral   6°  del  artículo  56  del  Código de  Procedimiento  Penal,  toda  vez que los Magistrados deben revisar una decisión  sobre  la  cual en pretérita ocasión fijaron su posición, pronunciamiento que  sin duda resuelta sustancial y vinculante.    

En consecuencia, por encontrarse fundado el  impedimento  manifestado  por  los Magistrados William  Eduardo   Suárez,  Israel  Guerrero  Hernández y Edwar  Enrique   Martínez   Pérez,   se   dispondrá   su  separación del conocimiento del presente asunto.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

1.   DECLARAR  FUNDADO   el   impedimento   manifestado   por   los  Magistrados   William   Eduardo  Suárez,    Israel    Guerrero    Hernández  y  Edwar Enrique Martínez  Pérez  integrantes  de  la  Sala  Penal del Tribunal  Superior   de   Cundinamarca,  para  conocer  de  la  segunda  instancia  de  la  providencia  que  negó  la exclusión de unas pruebas, dentro del juicio que se  adelanta  contra  los  acusados CRISTIAN CAMILO ROMERO  ORTIZ,   DIEGO   ANTONIO  RODRÍGUEZ  VERGARA  y LUIS  ALBERTO  GUAYARÁ  GONZÁLEZ  por  el delito de hurto  calificado y agravado.   

2.   REMITIR  la  actuación  a la Sala de Decisión Penal  del  Tribunal  Superior  de  Distrito  Judicial  de Cundinamarca que le sigue en  turno  a  la que declaró su impedimento, con el propósito de que continúe con  el trámite del proceso.   

3.  Contra esta providencia no procede  ningún recurso.   

Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO                                  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                          MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS                                                                                                                               Permiso   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                           JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS                                                                                 

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

                                                                                                                                   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1  Ver folios 116 y 117 de la carpeta.   

2 Ver  folios 19 a 35  del cuaderno del Tribunal.   

3  Folios36 a 42 del cuaderno del Tribunal.   

4 Rad.  19987, auto del 15 de octubre de 2002.   

5 Ver  radicación 21149, providencia del 15 de julio de 2003.   

6 Rad.  27497,  auto  del  13  de  junio  de  2007.  Ver  también  radicación  27720 ,  providencia del 18 de julio de 2007.     

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