32041(22-07-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 32041  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado    Acta    N°    223   

Bogotá,  D.  C., veintidós (22) de julio de  dos mil nueve (2009).   

V I S T O S  

La Sala resuelve la colisión de competencias  suscitada  entre  el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de Ibagué  y  el  Juzgado  Penal del Circuito del Guamo (Tolima), dentro del proceso que se  adelanta  contra  Jhon  Fredy  Rubio  Sierra  y Jhon Albert Rivera Vera, por los  delitos  de  homicidio  en persona protegida y fabricación, tráfico y porte de  armas de fuego o municiones.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  De  acuerdo con los datos que obran en el  trámite  se  sabe  que  el  11 de septiembre de 2001, en horas de la madrugada,  varios  hombres  fuertemente armados, rodearon la finca denominada Bellavista de  la  Vereda  Balocas,  comprensión  municipal de Natagaima (Tolima), preguntando  por  Clemente  Tique, quien una vez identificado fue obligado a acompañar a los  mentados  sujetos,  siendo, posteriormente, hallado sin vida en el rio magdalena  con   dos   impactos   de  arma  de  fuego  en  la  cabeza  y  con  señales  de  tortura.   

2. Por los anteriores hechos, un Fiscal de la  Unidad  Nacional  de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, luego  de  una investigación, el 20 de febrero de 2009, ante petición elevada por los  procesados,  llevó  a  cabo  diligencia de formulación y aceptación de cargos  para  el  trámite  de  sentencia  anticipada, acto en el cual se le atribuyó a  Jhon  Fredy  Rubio  Sierra y Jhon Albert Rivera Vera los delitos de homicidio en  persona  protegida  y  fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  de  fuego o  municiones,  quienes  los  aceptaron  de  manera libre, voluntaria y debidamente  asistidos.   

3.  Remitido el expediente al Juzgado Primero  Penal  del  Circuito Especializado de Ibagué, el titular del despacho, mediante  providencia  del  19  de  mayo  de 2009, se declaró incompetente para dictar el  correspondiente   fallo   de   mérito,  habida  cuenta  que  considera  que  al  diligenciamiento  no se allegó prueba sumaria que indicara que con el homicidio  se   pretendía   producir   zozobra   o  incertidumbre  en  la  comunidad,  “pues,  por  el  contrario,  los dos acusados fueron  claros  al manifestar que le dieron muerte por cuanto se tenía conocimiento que  era auxiliador de la guerrilla”.   

Dice  que  el  sólo  miedo  que  sienta  la  población  o  un sector de ella no califica al homicidio con fines terroristas,  habida  cuenta  que  “la  cualificación  terrorista  implica,  además  de  la  ofensa al bien supremo de la vida, la amenaza a otros  bienes  jurídicos  tutelados  como  la seguridad y la tranquilidad pública, lo  que  no  se  avizora en el sub examen por tanto, no resulta válido pregonar que  el  homicidio  cometido  en  el  ciudadano  Tique  Cuitiva se cometió con fines  terroristas”.   

Acota que a los procesados no se les atribuyó  las   circunstancias  de  agravación  punitiva  para  la  conducta  punible  de  homicidio  consagradas  en el artículo 104, numerales 9° y 10°, de la Ley 599  de  2000.  De manera que la competencia para conocer de este asunto no radica en  los juzgados penales del circuito especializados.   

4.  El  Juzgado Penal del Circuito del Guamo,  por  auto del 8 de junio de 2009, rechaza conocer el asunto, en la medida en que  considera  que  el  juez penal del circuito especializado pasó por alto que los  acusados  aceptaron,  de  manera  libre,  voluntaria y debidamente asistidos, la  comisión  de  la  conducta punible de homicidio en persona protegida, según lo  previsto en el artículo 135 de la Ley 599 de 2000.   

Así   las   cosas,   no  puede  dictar  la  correspondiente  sentencia  anticipada,  habida  cuenta  que  el  artículo  5°  transitorio  de  la  Ley  600  de  2000,  se  la otorga a los jueces penales del  circuito  especializados,  motivo  por el cual ordena remitir la actuación a la  Sala para que dirima de plano el conflicto.    

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1. La Sala es competente para dirimir de plano  el  asunto,  en  la  medida  en que el artículo 18 transitorio de la Ley 600 de  2000,  le  asigna  el conocimiento de los conflictos de competencia que susciten  entre  jueces penales del circuito especializados y jueces penales del circuito,  razón  por  la  cual  se procede a acometer el estudio de fondo de la colisión  trabada.   

La  colisión de competencias es el mecanismo  que  fijó  el legislador para determinar, cuando existe discusión entre varios  jueces,   cuál de ellos es el competente para conocer de unos determinados  hechos,  en  desarrollo  del principio de legalidad del juez, que hace parte del  plus  que  integra  junto  con  la  legalidad  del  delito,  de  la  pena  y del  procedimiento.   

2. El problema jurídico que se presenta entre  los  dos  funcionarios  en conflicto radica en establecer cuál es el competente  para  dictar  sentencia  anticipada  por  el  delito  de  homicidio  en  persona  protegida.   

Recuérdese  que los procesados aceptaron, de  manera  libre,  voluntaria y debidamente asistidos la comisión de las conductas  punibles  de  homicidio  en  persona  protegida y fabricación, tráfico y porte  armas  de  fuego  o  municiones. De manera que el juez competente debe dictar el  correspondiente  fallo  de  mérito  según  lo  imputado  en  la  diligencia de  aceptación de cargos para sentencia anticipada.   

   

Así las cosas, la Corte advierte desde ahora  que  la  competencia  para dictar sentencia de mérito corresponde al Juez Penal  del Circuito del Guamo (Tolima).   

Para resolver el conflicto, vale recalcar que  el  numeral  2º  del  artículo   5º  transitorio  de la Ley 600 de 2000,  consagra  que  los  jueces penales del circuito especializado conocen en primera  instancia:   

“2. Del delito de homicidio agravado según  el numeral 8º, 9º y 10 del artículo 104 del Código Penal.”   

Por  su  parte,  el artículo 104 del Código  Penal  que contiene las circunstancias de agravación para el homicidio, señala  en su parte pertinente:   

“Circunstancias  de  agravación.   La  pena  será de veinticinco  (25)  a cuarenta (40) años de prisión, si la conducta descrita en el artículo  anterior se cometiere:   

“9. En persona internacionalmente protegida  diferente  a  las  contempladas  en  el  título  II  de  este  libro  y agentes  diplomáticos,  de  conformidad  con  los  tratados  y convenios internacionales  ratificados por Colombia.”   

En  consecuencia, si se verifica el contenido  del  Título  II del Código Penal, se observa que es el que incorpora  los  “Delitos  contra personas y bienes protegidos por el  Derecho   Internacional   Humanitario”,  siendo  el  primero  de  ellos,  precisamente  el homicidio en persona protegida, cuyo tenor  literal dice:   

“El  que, con ocasión y en desarrollo del  conflicto  armado,  ocasione  la  muerte  de  persona  protegida  conforme a los  convenios  internacionales  sobre  Derecho Humanitario ratificados por Colombia,  incurrirá  en  prisión de treinta (30) a cuarenta (40) años, multa de dos mil  (2000)  a  cinco  mil  (5000)  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes, e  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas de quince  (15) a veinte (20) años.   

Y,  cuando  el  parágrafo de dicho artículo  precisa  quiénes  son las personas protegidas conforme al derecho internacional  humanitario,  dedica  el  numeral  primero,  a  incorporar en dicha categoría a  “los  integrantes de la población civil”.   

Así, la confusión en la que incurre el Juez  Penal  del  Circuito  del  Guamo, se origina al interpretar el numeral 2º   del  artículo  5º transitorio de la Ley 600 de 2000, que asigna la competencia  al  juez  especializado,  del  homicidio  agravado,  sólo  cuando  se comete en  presencia  de alguna de las circunstancias previstas en los numerales 8°, 9° y  10 del artículo 104 de la Ley 599 de 2000.    

La  razón  radica  en que no se puede dar el  mismo  alcance  competencial  del homicidio agravado (por las causales previstas  en  dichos numerales), al homicidio en persona protegida, que constituye un tipo  penal  diferente  y  autónomo, con una riqueza descriptiva mucho más amplia y,  por   ello,   con   alcances   diferentes,  dirigidos,  precisamente  a  regular  situaciones no previstas en otras normas.   

De  otra  manera,  el  juzgamiento  del   homicidio  agravado  por las causales 8°, 9° y 10 de la Ley 599 de 2000, está  atribuido  por  el  numeral  2º  del artículo 5º transitorio de la Ley 600 de  2000  a  los  jueces  penales  del  circuito  especializados.  Entre  tanto,  el  juzgamiento  del  homicidio de persona internacionalmente protegida, previsto en  el  artículo  135  de  la  Ley  599  de 2000, no tiene asignada una competencia  específica,  por  lo  que el factor residual lo coloca en cabeza del juez penal  del circuito.    

Y  esto  es  así,  porque el numeral 9º del  artículo  104  de  la Ley 599 de 2000 sólo agrava el homicidio de las personas  internacionalmente  protegidas, que no está regulado en el Título II del Libro  Segundo del Código Penal.    

Ahora   bien,   si   de   acuerdo  con  las  consideraciones  de  la  Fiscalía, el asesinato de Clemente Tique, se cualifica  como  el de un integrante de la población civil, a la luz de lo determinado por  el  artículo 135.1 (que está ubicado en el Título II del Código Penal), esta  situación  escapa a la competencia  asignada al Juzgado Penal del Circuito  Especializado.   

Frente  a  un  asunto similar al que ocupa la  atención  de  la  Sala,  ya  se  había  señalado1:   

“2.5.  El  artículo  5°  transitorio del  Código  de  Procedimiento  Penal  asignó  a  los  jueces  penales del circuito  especializados   el  conocimiento  del  delito  de  homicidio  agravado  en  los  términos     del    artículo    104.9, siempre que no  se  relacionara  con muertes de personas protegidas por el Derecho Internacional  Humanitario,  de  donde  se  desprende que la competencia en relación con estas  está  adjudicada a otro funcionario. Y el artículo 135 define el homicidio que  tiene    como    sujeto    pasivo   a   persona   defendida   por   el   Derecho  Humanitario.   

2.6.  La  salvedad  señalada implica que lo  exceptuado  frente  al  Servidor especializado compete a otro funcionario y como  esa  facultad  no  se ha otorgado expresamente a ninguna jerarquía, por residuo  corresponde al juez penal del circuito.   

3. En síntesis:  

3.1. El conocimiento del delito de homicidio  simple  y,  en  general,  del  homicidio  agravado,  compete  al  juez penal del  circuito.   

3.2. El homicidio agravado por los numerales  8  (realizado con fines terroristas o en desarrollo de actividades terroristas),  9  (respecto  de  persona  internacionalmente  protegida) y 10 (en relación con  servidor  público,  periodista,  juez  de  paz, dirigente sindical, político o  religioso  o  en razón de ello) del artículo 104 del Código Penal, compete al  juez penal del circuito especializado.   

3.3. El conocimiento del delito de homicidio  perpetrado  contra  “persona  protegida conforme a los Convenios Internacionales  sobre  Derecho  Humanitario”,  con  ocasión y en desarrollo de conflicto armado  (artículo    135    Código    Penal),    corresponde   al   juez   penal   del  circuito.”   

De manera que no cabe duda que el juzgamiento  del   delito   de  homicidio  en  persona  protegida,  de  conformidad  con  los  lineamientos  del  artículo  135.1,  le  concierne  al juez penal del circuito,  razón  por  la  cual  se  asignará  la competencia del proceso referenciado al  Juzgado Penal del Circuito del Guamo (Tolima).   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

R E S  U E L V E  

1.   DECLARAR  que     la     competencia    para    dictar  sentencia  anticipada  por  los  delitos  de  homicidio  en  persona  protegida  y  fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  de  fuego o  municiones  imputados  a Jhon  Fredy   Rubio   Sierra   y  Jhon  Albert  Rivera  Vera  radica   en  el  Juzgado  Penal  del  Circuito   del   Guamo   (Tolima),  despacho al que se remitirá el expediente.   

2.  ENVIAR   copia   del   presente   auto   al  Juzgado  Primero Penal del Circuito  Especializado  de  Ibagué,  para su información.   

Comuníquese y cúmplase.  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                          SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                          MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Permiso  

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                          JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                        JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                                    

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

1  Colisión   de   competencia   con   radicación   23472,   de   abril   13   de  2005.     

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