31938(22-07-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31938  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado    acta  N°   223   

Bogotá  D.  C.,  veintidós (22) de julio de dos mil nueve (2009).   

VISTOS   

Procede  la  Corte  a  decidir  de plano el  incidente  de  impedimento  propuesto  por  el  Magistrado  de la Sala Cuarta de  Decisión   Penal   del   Tribunal   Superior   de  Neiva,  doctor  Hernando  Quintero  Delgado, e inadmitido  por  los  Magistrados de la Sala Primera de Decisión del mismo Tribunal, dentro  del   proceso   seguido  contra  JUAN  CARLOS  TOLEDO  RAMOS   y  otros,  por  las  conductas  punibles  de  rebelión,  amenazas  personales  con  fines  terroristas  y  falsedad personal.   

HECHOS  

Así    los    resumió    el    ente  acusador:   

“Fueron  dados a conocer el once de enero  de  2005  por  José  Eustasio  Rivera  Grisales  quien,  al acudir a la sala de  denuncias  de  policía  judicial  con sede en Neiva, formuló denuncia penal en  contra  de  los  hermanos  Filmar  y  Milton  Fabián Betancourt al igual que en  contra  de  Juan  Carlos  Ramos  de  quienes  afirma  son miembros de la columna  subversiva  Teófilo  Forero de las FARC, pues para “El día jueves 6 de enero  del  año  en curso, a las dos de la tarde, recibí una llamada telefónica a mi  celular  de  parte  de  una  persona  conocida  mía  oriunda  del  municipio de  Algeciras,  Huila,  quien  dijo estar muy agradecido conmigo por un nombramiento  que  le consiguiera en el magisterio, pero que por lo tanto él no permitía que  estos  sicarios  fueran  a  matarme  a  mí  y  a los otros concejales  del  municipio  de  Algeciras  haciendo referencia en especial sobre tres concejales:  mi  persona,  Alexander  Ospina  Zambrano  y la señora Nelly Trujillo, haciendo  referencia  a  los  sujetos a quienes demando, esta persona me decía que había  conversado       con       Wilmer       Betancourt,      alias      ‘mecheguara’,  y  que  le había hecho referencia  que  esos  treinta  millones de pesos se la Sala iba a ganar matando a esos tres  concejales,  que  era la orden que él tenía de los altos mandos de la Teófilo  Forero  de  las  FARC,  hago  la aclaración ésta persona me decía que pagaban  diez  millones  de  pesos con cada concejal, que Wilmer se lo había repetido en  varias  ocasiones  que  eso  era  lo que daban  por cada cabeza, ese fue el  mensaje  que  me  dio  mi  amigo  por  teléfono,  que me cuidara mucho que eran  sujetos  peligrosos,  que  él los conocía supremamente bien, el nombre de esta  persona  me  lo  reservo  por  seguridad,  el segundo de mis denunciados, según  información  de  esta  misma  persona,  vive residenciado en la ciudad de Neiva  desde  hace  varios  días, supuestamente ubicando las direcciones y movimientos  de                rutina               de               estos               tres  concejales…”           

ANTECDENTES  PROCESALES   

1.    El  Juzgado  4º Penal del Circuito de Neiva, a través de fallo de primer grado del  3  de  junio  de  2008,  condenó a JUAN CARLOS TOLEDO  RAMOS y WILMAR BETANCOURT PERDOMO a la pena principal  de  78  meses  de  prisión,  como  coautores de los comportamientos punibles de  rebelión  y  amenazas  personales  con  fines  terroristas.   Así  mismo,  condenó  a  MILTON  FABIÁN  BETANCOURT PERDOMO a pena privativa de la libertad  por  igual  término,  en razón de la coautoría de los delitos señalados y el  de falsedad personal.   

2.    La  decisión    condenatoria    fue   apelada   por   el   procesado   TOLEDO  RAMOS  y  su  defensor.  El  recurso  de  alzada  fue  concedido  por el juzgado, y la actuación remitida al  Tribunal  Superior  de  Neiva,  conforme  lo dispuesto en auto del 7 de julio de  2008.   

3.   El 9 de  julio  siguiente  la  actuación  fue  radicada  en  el  Despacho del Magistrado  Hernando  Quintero Delgado,  quien  en  decisión del 15 de mayo de 2009 se declaró impedido para desatar el  recurso de apelación.   

RAZONES DEL IMPEDIMENTO  

1.    El    Magistrado    Quintero  Delgado explicó que cuando se  desempeñó  como  Juez  2º  Especializado  de  Neiva en los años 2004 y 2005,  recibió  información,  por  parte  de las autoridades, en el sentido de que se  planeaba  un  atentado contra su vida. Agregó que tiempo después fue capturado  JUAN CARLOS TOLEDO PERDOMO,  reconocido  integrante  de  la Columna Móvil Teófilo  Forero   del  grupo  subversivo  denominado  Fuerzas  Armadas  Revolucionarias  de Colombia, FARC, quien al momento de su aprehensión  portaba   consigo   un  manuscrito   con  su  nombre,  hecho  del  cual  no  suministró una explicación satisfactoria.   

Por     lo     tanto     –adujo   el  Magistrado  Quintero    Delgado-   “esta  situación  genera en mi ánimo cierto interés por la suerte  jurídica   de   quien   pienso   iba  a  oficiar  como  mi  verdugo”,  motivo  por  el  cual  solicitó  a  la  respectiva  Sala  de  Decisión  se  le  permitiera  apartarse  del conocimiento de la actuación, por  razón  de la causal de impedimento de que trata el numeral 1º del artículo 99  de       la      Ley      600      de      20001.    

2.  La Sala  Primera  de Decisión Penal del mismo Tribunal, a través de auto del 19 de mayo  de  2009,  no  aceptó  el  impedimento  expresado  por  el  Magistrado  Quintero  Delgado.    Al   efecto,  señaló  que  no  se  determinó  que las amenazas en su contra provinieran del procesado TOLEDO   RAMOS,   como  tampoco  existe  certeza   sobre  la  participación  de  éste  en  un  atentado  en  contra  de  aquél.   

“Se   tiene  entonces   –precisó  la  Sala  1ª  del  Tribunal  de Nieva- que ese interés expresado por el Magistrado  Hernando  Quintero  Delgado,  no  corresponde  al propósito de la consagración  legal  de  la  causal  de  impedimento  que  ahora  esgrime, pues las razones de  índole  económico,  sexual,  ideológico, etc., deben ser de tal certidumbre y  posibilidad  en su constatación, al igual que en la magnitud que se produce, lo  cual  impide resolver el asunto sometido a su estudio con la debida ponderación  y    transparencia    requerida   en   las   decisiones   judiciales”.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

1.  La  Sala  Penal  de la Corte Suprema de  Justicia  es  competente para resolver de plano sobre el impedimento manifestado  por  el  magistrado  del  Tribunal  Superior de Neiva y desestimado por la misma  Corporación,  de  conformidad  con lo reglado en el artículo 103 de la Ley 600  de 2000.   

2.  El  instituto  de  los  impedimentos se  estatuyó  con  el  fin  de garantizar al conglomerado social que el funcionario  judicial  llamado  a  resolver  el  conflicto  jurídico  es  ajeno  a cualquier  interés  distinto  al de administrar una recta justicia y, en consecuencia, que  su   imparcialidad   y  ponderación  no  están  afectadas  por  circunstancias  extraprocesales.   

Por  tal  motivo,  la  manifestación  de  impedimento  del  funcionario  judicial debe ser un acto unilateral, voluntario,  oficioso  y  obligatorio  ante la concurrencia de cualquiera de las causales que  de  modo  taxativo  contempla  la  ley, para negarse a conocer de un determinado  proceso.   

No    obstante   lo   anterior,   dicha  manifestación  impeditiva no puede estar apoyada en circunstancias de cualquier  naturaleza,  sino que debe estar soportada dentro de los cauces del postulado de  la  buena  fe  que  rige para todos los sujetos procesales y para el funcionario  judicial,  pues  este  instituto  no  debe  servir  para entorpecer o dilatar el  transcurso  normal  del  proceso  penal  o para sustraerse, indebidamente, de la  obligación de decidir.   

Es  así  que  la  Corte  reiteradamente ha  señalado2  que  los  motivos  impedientes son taxativos, es decir, que sólo  dan   lugar   a  la  separación  del  proceso  aquellas  causales  expresamente  establecidas  en  la ley, sin que entonces pueda con tal fin aducirse hipótesis  distintas  o extender las legalmente establecidas a situaciones que no consultan  su sentido normativo.   

Al respecto, en auto del 15 de julio de 2003  expresó:   

“Si  bien  es  cierto  que  los  impedimentos  se  han  instituido  para  garantizar dentro del  proceso      la      operancia      del      principio      de      imparcialidad, de tácita mención en el  artículo  13  de  la  Carta  Política,  permitiéndole  a su vez a la justicia  mantener  frente  a  la  comunidad  su  respeto y credibilidad, también resulta  verdadero  que  no  todo  escrúpulo,  incomodidad  o  inquietud  espiritual del  juzgador  basta para separarle del conocimiento de un determinado asunto, porque  es  de  la  exclusiva iniciativa del legislador el señalamiento taxativo de las  causales  y  motivos bajo las cuales esa separación opera, sin que disposición  alguna  autorice  ni  su  extensión a casos no reglados de manera precisa, ni a  otros   que  aún  cuando  pudieran  aparentar  alguna analogía, no fueron  incluidos    dentro    de    las    razones    enlistadas   en   los   preceptos  normativos”3.   

La  causal  de  impedimento  que propone el  magistrado  Quintero  Delgado es la señalada en el numeral 1º del artículo 99  de la Ley 600 de 2000, que a la letra dice:   

“Que el funcionario judicial, su cónyuge  o  compañero  permanente,  o  algún  pariente  suyo dentro del cuarto grado de  consanguinidad,  segundo  de  afinidad  o  primero  civil,  tenga interés en la  actuación procesal.”   

Respecto   de   la   aludida  causal,  la  jurisprudencia    de    esta    Corte    tiene   dicho   que   el   ‘interés en la actuación’ a que hace  referencia      la      norma,     “debe  entenderse como aquella expectativa manifiesta por la posible  utilidad   o   menoscabo,   no  sólo  de  índole  patrimonial,  sino  también  intelectual  o  moral,  que  la  solución  del  asunto en una forma determinada  acarrearía  al  funcionario  judicial  o  a  sus parientes cercanos, y que, por  aparecer  respaldada en serios elementos de juicio, compromete la ponderación e  imparcialidad  del  juzgador, tornando imperiosa su separación del conocimiento  del   proceso4.   

Así  mismo,  ha  formulado  las siguientes  precisiones:   

“No  basta, pues, la simple alusión a la  causal  de  impedimento  para que éste sea aceptado automáticamente, ya que de  ser  así,  sería  suficiente  con  la sola mención del obstáculo para que el  Juez supuestamente impedido fuera relevado.   

Entre  las  diversas  acepciones  que en la  legua  castellana  tiene la palabra interés, el Diccionario de la Real Academia  Española5, define las siguientes:   

-.     “Provecho,     utilidad    o  ganancia”   

-.  “Inclinación  más o menos vehemente  del   ánimo   hacia   un   objeto,   persona   o  narración  que  le  atrae  o  conmueve.”   

-.  “Intereses  creados:  Ventajas,  no  siempre  legítimas,  de que gozan varios individuos, y por efecto de las cuales  se   establece  entre  ellos  alguna  solidaridad  circunstancial.  Úsase  más  frecuentemente  en  mala  parte para designar este linaje de intereses en cuanto  se oponen a alguna obra de justicia o de mejoramiento social.”   

De  ahí  que,  corresponde  al recusante o  quien  se  declara  impedido  por  tener  interés  en  la  actuación procesal,  facilitar  los  medios  para que la autoridad que ha de resolver la cuestión se  forme  una  idea  precisa con relación a los componentes objetivos y subjetivos  de ese interés.   

Vale  decir,  se  trata  de dilucidar si la  intervención  del  juez  recusado o impedido en el caso concreto implicaría la  obtención  de  un  provecho,  utilidad o ganancia, para sí, para su cónyuge o  compañero  permanente,  o  para  sus  parientes;  o  si  el Juez, su cónyuge o  compañero  permanente,  o  alguno de sus parientes en el rango que establece la  ley,  profesa  un  sentimiento respecto de alguno de los sujetos procesales, con  suficiente  intensidad  para hacerle inclinar su ánimo; o si existe un interés  creado  por  otro  tipo  de circunstancias que permita vislumbrar la ausencia de  ecuanimidad.   

…  

En  todo  caso, quien recusa a un juez y el  funcionario   que   se  proclama  impedido,  debe  facilitar  los  elementos  de  persuasión   con  que  cuente,  pues,  además,  es  deber  de  todo  ciudadano  “colaborar  para  el buen funcionamiento de la administración de justicia”,  como   lo  estipula  el  numeral  7°  del  artículo  95  de  la  Constitución  Política.”   

3.  En el caso que ocupa la atención de la  Sala,  se  observa  que  el  Magistrado  del  Tribunal  de  Neiva hace recaer el  interés  que  le asiste en el resultado de la actuación en la información que  recibió  de  parte  de  las  autoridades  sobre  un  posible atentado contra su  integridad,   así   como   en   la  captura  del  HOY  enjuiciado  TOLEDO  RAMOS,  integrante  de  un grupo  subversivo,  con un manuscrito en el cual figuraba su nombre. Todo ello -dice el  funcionario  judicial-,  le  genera un ánimo respecto de la suerte jurídica de  quien,    según    la   información   con   que   cuenta,   iba   a   ser   su  victimario.   

Como  se  observa  de  la  formulación del  impedimento,  éste  demuestra los presupuestos necesarios para alcanzar a poner  en   riesgo   la   imparcialidad  que  es  exigible  de  la  administración  de  justicia.    

Lo  anterior,   por cuanto las razones  alegadas  por  el  Magistrado  no  reflejan  solamente  un  mero “escrúpulo,    incomodidad   o   inquietud   espiritual”, sino que  trascienden  al  motivo  de  impedimento  alegado,  pues  se  fundan  en  hechos  revelados   por   las  autoridades,  los  cuales,  a  su  vez,  se  soportan  en  circunstancias  que  objetiva  y  fundadamente  permiten  acreditar –aunque  no  la  autoría y compromiso  del  procesado  TOLEDO  RAMOS  con  el  atentado  en contra de la integridad del  funcionario-  cuando  menos  sí una justificable perturbación en el ánimo del  servidor   público  encargado  de  resolver  el  fondo  del  proceso,  lo  cual  naturalmente  le  impide  -o  pone  en  riesgo-  una administración de justicia  imparcial en este caso.    

Así  las  cosas,  la  manifestación  del  juzgador  de segundo grado es suficiente para hacer pensar razonablemente que en  su  ánimo  existe  una  cierta  inclinación o interés en contra del procesado  TOLEDO   RAMOS,   motivo   por   el  cual  se  puede  afirmar  que  profesa  un  sentimiento,  con  suficiente  intensidad para hacerle  inclinar  su  ánimo;   según la manifestación  sincera de la animadversión que le profesa.   

4.    En   consecuencia,   comoquiera  que  el  interés  pregonado  por  el  funcionario  de la Corporación de   segunda   instancia   se  concreta  de  la  manera  en  que lo  exige   la   norma,  ello  es   más   que   suficiente  para  ordenar  que  el  Magistrado Quintero Delgado  sea  apartado  del  conocimiento  de  la  actuación fallada contra JUAN  CARLOS  TOLEDO  RAMOS a través de  sentencia  de  primer  grado del 3 de junio de 2008 por el Juzgado 4º Penal del  Circuito de Neiva.    

5.   No   obstante,  en  refuerzo  de  la  conclusión  antedicha, no sobra recordar que, en decisión del 1º de julio del  año  en  curso6,  la Corte, por motivos similares, dispuso separar al Magistrado  Hernando Quintero Delgado del  conocimiento   de   una   actuación   distinta  seguida  en  contra  del  mismo  JUAN  CARLOS TOLEDO RAMOS y  de  Diego  Armando  Cuenca  Espinosa, Jorge Pineda Peña y Jorge Vidal Mora, por  los  comportamientos  punibles  de homicidio agravado en concurso con rebelión,  según  hechos  ocurridos  el  9 de marzo de 2005, en el municipio de Algeciras,  Huila.   

En conclusión, se  declarará  fundado  el impedimento manifestado por el  doctor    Hernando   Quintero   Delgado,  Magistrado  de  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior de Neiva,  motivo  por  el  cual  se  dispone separarlo del conocimiento de esta actuación  procesal.    

Toda  vez  que,  como  consecuencia  de  la  decisión  aquí adoptada, no se desintegra el quórum deliberatorio y decisorio  de  la  Sala  Penal  a  que  pertenece  el  funcionario  impedido, acorde con el  artículo 54 de la Ley 270 de 1996, no se dispondrá su reemplazo.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia   

RESUELVE  

1.     DECLARAR     FUNDADO     EL  IMPEDIMENTO  propuesto  por  el  doctor  Hernando  Quintero  Delgado,  Magistrado  del  Tribunal  Superior  de  Neiva,  para participar en la Sala de Decisión que  conocerá  del recurso de apelación interpuesto dentro del proceso que se sigue  contra    JUAN   CARLOS   TOLEDO   RAMOS,  Wilmar  y  Milton Fabián Betancourth Perdomo, por las conductas  punibles  de  rebelión,  amenazas  personales  con fines terroristas y falsedad  personal.   

2. DEVOLVER   el  proceso  al  Tribunal  Superior  de Neiva, con el fin de que se continúe el  trámite  del  recurso  de  apelación. Contra esta decisión no procede recurso  alguno.   

3.  Contra esta  decisión no procede ningún recurso.   

Comuníquese y cúmplase  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                          SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

                  PERMISO   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                          MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                          JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                        JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                                   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

1  “Son causales de impedimento: 1. Que el funcionario  judicial   (…)   tenga   interés   en   la   actuación  procesal”   

2  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,  auto  del  24  de enero de 2007, radicación No. 26667   

3 Rad.  20853.   

4 Ver,  entre otros, auto del 17 de junio de 1998, radicado No. 14.104.   

5 REAL  ACADEMIA  ESPAÑOLA, Diccionario de la Lengua Española. Editorial Espasa Calpe,  Madrid, 1984.   

6  Impedimento, radicación No. 31941.     

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