31732(09-11-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31732  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 349  

Bogotá, D.C., nueve (9) de noviembre de dos  mil nueve (2009).   

VISTOS  

Resuelve  la Corporación sobre la admisión  de   la   demanda   de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado  HEIBER    JOSÉ    GUERRERO   RIVERA   contra  la  sentencia  proferida  el  18 de diciembre de 2008 por el  Tribunal  Superior  de  San  Andrés,  confirmatoria  de  la  dictada  el  24 de  noviembre  del  mismo  año  por  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Conocimiento  de  la  misma ciudad, por cuyo medio fue condenado como coautor de  los  delitos  de  homicidio agravado en José Gregorio  Martínez  Franco  y fabricación, tráfico y porte de  armas de fuego o municiones.   

HECHOS  

Aproximadamente a las seis de la tarde del 11  de  mayo  de  2008,  se  presentó  una  riña  en el barrio Las Tablitas de San  Andrés     entre    José    Gregorio    Martínez  Franco   y   HEIBER  JOSÉ  GUERRERO  RIVERA, que terminó cuando hizo presencia la  policía.   

El mismo día, pasadas las once de la noche,  GUERRERO  RIVERA le entregó  un    arma    de    fuego    a    Anderson   Acevedo  Rodríguez   en   la  esquina  de  la  residencia  de  Martínez  Franco,  con  la  cual  Acevedo le disparó a  éste causándole la muerte.   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

Con fundamento en el informe elaborado por la  Policía  Judicial  sobre  lo  ocurrido,  a  expensas de la Fiscalía Cuarenta y  Cuatro  Seccional,  el 12 de mayo de 2008 el Juzgado Segundo Promiscuo Municipal  con  Funciones  de  Control  de  Garantías de San Andrés ordenó la captura de  HEIBER     JOSÉ    GUERRERO    RIVERA.   

Esa orden se hizo efectiva al día siguiente  y  el juzgado Juzgado Tercero de igual jerarquía y ciudad declaró la legalidad  de la captura.   

A su vez, en desarrollo de sendas audiencias  la  Fiscalía  imputó  a GUERRERO RIVERA los  delitos  de homicidio agravado y fabricación, tráfico y porte  de  armas  de  fuego  o  municiones,  los  cuales  no  aceptó.  En  la  misma  oportunidad  le  fue  impuesta  medida de aseguramiento  privativa  de  la libertad de detención preventiva en  establecimiento carcelario por los mismos ilícitos.   

El escrito de acusación fue presentado el 12  de  junio  de 2008 y su formulación realizada ante el Juzgado Primero Penal del  Circuito  de  Conocimiento  de  San  Andrés  el  día  20  de igual mes y año,  imputándole  las  conductas  punibles  de  homicidio  agravado  y fabricación,  tráfico y porte de armas de fuego o municiones.   

Agotadas  las  audiencias  preparatoria y de  juicio  oral,  el 24 de noviembre de 2008 HEIBER JOSÉ  GUERRERO  RIVERA  fue condenado a la pena principal de  560   meses   de   prisión   y  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  tiempo  de  la  sanción  privativa  de  la libertad, al hallarlo coautor  responsable  de  los  delitos  de  homicidio agravado y  fabricación,  tráfico  y porte de armas de fuego o municiones, artículos 103,  104     —numerales  4º  y  7º—,     365    y    58    —numeral  10º—  del Código Penal.   

A  pesar  de  darse  inicio al incidente de  reparación  integral  por  parte  del  apoderado  de  la  madre de la víctima,  desistió   del   mismo   y   por   ello   el  procesado  no  fue  condenado  al  pago  de  los  perjuicios,  a  quien  le fue negada la  suspensión   condicional   de   la   ejecución   de  la  pena  y  la  prisión  domiciliaria.   

Impugnada  la  sentencia por el defensor, el  Tribunal  Superior  de  San  Andrés la confirmó mediante providencia del 18 de  diciembre de 2008.   

El  abogado del acusado interpuso recurso de  casación  contra  el  fallo  del  ad quem y allegó el respectivo libelo oportunamente.   

LA DEMANDA  

Cargo      Único      (violación  indirecta)   

Apoyado en la causal primera, cuerpo segundo  de  casación, el censor acusa la sentencia porque, en su criterio, se incurrió  en error de hecho por falso raciocinio al apreciar la prueba.   

En  sustento de esa formulación expresa que  “la   sentencia   no   es   si   no   (sic)  un acto absolutamente caprichoso y  arbitrario”,   pues   el   Tribunal   “desborda    ostensiblemente    el    principio    de   la   sana  crítica”.   

Para  el  censor  el  yerro  de  valoración  probatoria  denunciado  se  configura  por  cuanto  si  bien  se escucharon tres  testigos  de  cargo,  es  decir,  Yina Paola Chiquillo  Víctor,   Fanny  Santoya  Altamiranda  y Marco Franco  Castaño  y, a su vez, cuatro declarantes de descargo,  esto  es,  Enriqueta Rivera,  Nazaria   Yepes   Ospino,  Anderson  Acevedo Rodríguez  y   Álvaro  Guerrero,  el  Tribunal   les  negó  “credibilidad”  a  los  últimos  en  razón  de sus vínculos de consanguinidad o  amistad  con el procesado y se la concedió a los primeros, no obstante también  unirlos las mismas relaciones con la víctima.   

En tal virtud, considera violado “el  principio  de  la  igualdad,  la  lógica y la máxima de la  experiencia,  en  la  medida  que  dentro  de la lógica jurídica no debe haber  miramientos  y todas las partes en el proceso penal deben ser medid (sic) con la misma barra”.   

De  otra  parte,  expone  que  si  bien  el  ad  quem identificó algunas  contradicciones  entre  los  testigos  de  descargo, en especial en la madre del  procesado,  quien  pretendió  ubicarlo  en  el  momento  de  los  hechos  en su  residencia,  igualmente  los declarantes de cargo no coincidieron al referir las  circunstancias     de     “tiempo,     modo    y  lugar”  de ocurrencia de los mismos y sin embargo se  les     otorgó     “credibilidad”.   

En  este  sentido  sostiene que Fanny   Santoya   Altamiranda   afirmó:  “Heiber   le   entregó  el  arma  estando  en  la  caseta”;   Marco  Franco  Castaño    manifestó:    observé    “cuando  Heiber  le  entregó  el arma a Anderson en un callejón  medio    oscuro”   y;   finalmente,   Yina  Paola  Chiquillo Víctor dijo: noté  “cuando llegó allí al lugar de los hechos y allí  mismo le entregó el arma”.   

Asegura  el  actor  que  a  pesar  de  las  diferencias  anotadas  se condenó al procesado, por lo cual, en su opinión, se  “da  al traste con la lógica y la regla máxima de  la  experiencia  en  cuanto  a  la  forma  de  apreciación  de las pruebas y el  tratamiento  de  las  partes  por  parte del juzgador en un proceso penal, donde  debe  haber  igualdad  de condiciones e igualdad en todas las circunstancias del  proceso”.   

El  libelista también cuestiona al Tribunal  por    concederle    “credibilidad”   a   la   declaración  de  Yina  Paola  Chiquillo  Víctor porque si bien sostuvo que a ella no  la  movía  la  intención de evitar la impunidad, pues ya había sido condenado  Anderson  Acevedo Rodríguez  por  la muerte de su compañero sentimental, siguiendo esa misma interpretación  el   ad   quem  no  debió  “descalificar”   la  versión  de  éste  último,  quien  al  aceptar su responsabilidad en el hecho  “tampoco   tendría   razón   para  no  decir  la  verdad”   en   relación   con   la   ausencia   de  participación    de    HEIBER    JOSÉ    GUERRERO  RIVERA en el homicidio.   

Finalmente,  recuerda que al ser interrogada  Yina Paola Chiquillo Víctor  por  el  Ministerio  Público  a  fin  de  conocer  el grado de certeza sobre la  presencia  del  acusado  en  el  sitio  de  los  hechos,  ésta  lo  calculó en  “tres”  dentro  de  un  rango  “de uno a diez”, a  partir  de  lo  cual  el defensor manifiesta que “En  las  pruebas  militante (sic)  en  este  proceso,  lo  que  más  destaca  es  la duda, de manera que el ad-que  (sic)   estaba   en   la  obligación de absolver al procesado”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Frente  al  recurso  de casación la Sala ha  insistido  en  exigir  de  los  demandantes  la satisfacción de unos requisitos  mínimos  de  lógica  y  adecuada  fundamentación  con  el  propósito  de  no  desdibujar  su  carácter  extraordinario,  los  cuales están consagrados en la  normativa  a  través  de  la  cual  se  gobierna  el instituto, así como en el  conjunto      de     principios     pacíficamente     decantados     por     la  Corporación.   

También  ha  precisado,  cuando  la  causal  seleccionada  por  el  demandante es la prevista en el numeral 3º del artículo  181  de la Ley 906 de 2004, es decir, “El manifiesto  desconocimiento  de  las reglas de producción y apreciación de la prueba sobre  la  cual  se  ha  fundado  la sentencia”, que compete  especificar  la  clase  de  error  de  hecho cometido en el fallo al valorar los  medios  de  conocimiento, de manera que cuando se pregona falso raciocinio, como  en   este   caso,   se   deben   agotar   los   pasos  que  a  continuación  se  puntualizan.   

En atención a que el yerro en cita supone la  violación  de  las  reglas de la sana crítica, al actor le compete identificar  el  principio de la lógica, la ley de la ciencia o la máxima de la experiencia  violada  en  el  fallo  al  valorar  la  prueba  e, igualmente, es de su resorte  señalar  en detalle qué demuestra el medio de persuasión, cuál la inferencia  extraída  de él en la sentencia impugnada y el mérito probatorio concedido y,  correlativamente,  expresar  la  apreciación correcta del principio lógico, la  ley  científica  o  la  máxima  de  la experiencia, pero además, le asiste el  deber  de indicar la trascendencia del error puesto de manifiesto al efectuar la  ponderación conjunta de las pruebas.   

En  este sentido es imperativo acreditar que  la  enmienda del yerro advertido debe dar lugar a un fallo esencialmente diverso  y   favorable   a   los  intereses  que  representa  el  impugnante,  previa  la  confrontación  de  los demás medios de conocimiento, sin que en ese desarrollo  esté  permitido  formular  posturas  personales, pues de procederse ser así se  desconocería     la     naturaleza     extraordinaria     del     recurso    de  casación.   

El  esfuerzo  argumentativo  anotado  no  es  satisfecho  por  el  censor  en  este  asunto,  por  cuanto a pesar de elegir la  modalidad  de  error  de  hecho  por falso raciocinio, no precisa la regla de la  lógica,  la  máxima  de  la  experiencia o la ley de la ciencia violada, ni la  prueba    respecto    de    la    cual    concurrió    cualquiera    de   estas  posibilidades.   

Por el contrario, su discurso simplemente se  dirige  a  señalar  su particular punto de vista, postura que acentúa en mayor  medida  el  distanciamiento  respecto  de  los  derroteros  propios de la causal  invocada,  pues  el  recurso  de  casación  no  está consagrado para ensayar o  reiterar   visiones  personales,  sino  encaminado  a  evidenciar  verdaderos  y  trascendentes yerros de apreciación probatoria.   

La  muestra  más  palpable del interés del  censor  por  imponer  su  opinión  personal  surge  al reclamar “credibilidad” para las declaraciones de  descargo  recordando  los motivos por los cuales no fueron tenidas en cuenta por  ad  quem,  quien,  por  el  contrario,  prefirió  la  versión  entregada  por los testigos de cargo por su  coherencia y concordancia.   

Ahora,  al  final  del cargo surge una nueva  inconsistencia,  pues  el casacionista al discutir la duda en favor del acusado,  debió  ofrecer  las razones por las cuales no era posible eliminar el estado de  incertidumbre  en  torno  de la responsabilidad del inculpado en el homicidio de  la  víctima,  no  obstante,  se  limita a dejar enunciada la situación, con lo  cual desconoce los principios de razón suficiente y trascendencia.   

En  virtud  de  la  ausencia  de  lógica  y  adecuada  fundamentación  del cargo, pues evidentemente la intención del actor  se  redujo  a utilizar el recurso de extraordinario como excusa para reiterar la  postura  sentada  en las instancias frente a los medios de conocimiento, resulta  obligatoria la inadmisión de la demanda.   

No obstante lo anterior, la Corte observa la  eventual  vulneración  de garantías fundamentales del procesado, por cuanto al  individualizarse  la  pena  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  en  el  fallo, se impuso una equivalente a la  principal de prisión, la cual es de 46 años y 8 meses.   

Entonces, como se ha expuesto en pretéritas  decisiones,  la  Corte  está  facultada  para  intervenir  ante el quebranto de  garantías  fundamentales  con  el  propósito  de  hacer  efectivo  el  derecho  material,  por  ello,  ordenará  que  una  vez  cobre  ejecutoria  la  presente  determinación  y  se  resuelva  el  mecanismo  de  insistencia  en el evento de  intentarse,  vuelva  el proceso al Despacho de la Magistrada ponente para que la  Sala oficiosamente profiera el pronunciamiento respectivo.   

Conforme  también  lo  tiene  precisado  la  Corte1,  no se dispondrá la celebración de la audiencia de sustentación  prevista  en  el  artículo 185 de la Ley 906 de 2004, por cuanto su procedencia  está circunscrita a los casos de admisión del libelo.   

Cuestión final  

Teniendo en cuenta que contra la decisión de  inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor del procesado  HEIBER    JOSÉ    GUERRERO   RIVERA   procede  el  mecanismo de insistencia, de acuerdo con lo establecido  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004, impera precisar que, dado el  silencio  en  dicha  normativa  sobre  la regulación del trámite a seguir para  aplicar  el  referido instituto procesal, la Sala ha definido las reglas para su  aplicación2, como se expresa en adelante:   

i)  La insistencia es un mecanismo especial  que  sólo  puede ser promovido por el demandante, dentro de los cinco (5) días  siguientes  a  la  notificación de la providencia por cuyo medio la Sala decida  inadmitir  la demanda de casación, con el fin de provocar que ésta reconsidere  lo  decido.  También  podrá  ser  propuesto  oficiosamente  dentro  del  mismo  término  por  alguno de los Delegados del Ministerio Público para la Casación  Penal  —siempre  que  el  recurso    extraordinario   no   se   haya   interpuesto   por   un   Procurador  Judicial—, el Magistrado  disidente  o  aquel  que  no  haya  participado  en  los  debates  o suscrito la  providencia inadmisoria.   

ii)  La  solicitud  de  insistencia  puede  presentarse  al  Ministerio  Público  por medio de uno de sus Delegados para la  Casación  Penal,  o ante uno de los Magistrados que haya salvado voto en cuanto  a  la  decisión  mayoritaria  de inadmitir la demanda, o ante cualquiera de los  miembros de la Sala que no participó en la discusión.   

iii)   Es   potestativo   del  Magistrado  disidente,  del  que  no  intervino en los debates o del Delegado del Ministerio  Público  frente  a quien se formula la insistencia, optar por someter el asunto  a  consideración  de la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último  en  que  informará  de  ello  al  peticionario  en  un  plazo  de  quince  (15)  días.   

iv) El auto a través del cual se inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  presentó,  salvo  que  la insistencia  prospere  y,  por  consiguiente,  comporte  la  admisión del libelo, o también  porque  sea  necesario pronunciarse oficiosamente sobre la eventual vulneración  de garantías fundamentales tras resolverse aquélla.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

1.  INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor de  HEIBER     JOSÉ     GUERRERO    RIVERA,  por  las  razones expuestas en la parte  motiva de esta decisión.   

De conformidad con lo dispuesto en el inciso  segundo  del  artículo  184  de  la Ley 906 de 2004, contra esta determinación  procede el mecanismo de insistencia.   

2.  REGRESAR  el  diligenciamiento al Despacho  de  la  Magistrada  Ponente en la oportunidad definida en las consideraciones de  esta  providencia,  con  el propósito de que la Sala se pronuncie oficiosamente  acerca   de   la   posible   vulneración   de   garantías   fundamentales  del  procesado.   

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

Permiso  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                               MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO      JOSÉ      IBÁÑEZ  GUZMÁN                      JORGE LUÍS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                              JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTÍZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1 Cfr.  Auto del 23 de agosto de 2007, Radicado No. 28059.   

2 Cfr.  Auto del 12 de diciembre de 2005, Radicado No. 24322.     

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