31936(27-07-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31936  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

Aprobado Acta N° 228  

Bogotá, D. C., julio veintisiete (27) de dos  mil nueve (2009).   

VISTOS:  

Se procede a resolver sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de casación presentada por el defensor de Iván Darío Herrera  Aguilar,  contra  la  sentencia del Tribunal de Bucaramanga que confirmó la del  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito  de  esa  ciudad,  mediante  la cual se le  condenó  por  el  delito  de  acto  sexual  abusivo  con  menor  de  14  años.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.- Los primeros fueron tratados en el fallo  impugnado de la siguiente manera:   

Surgió  la  investigación con fundamento y  con  base en la denuncia que presentara la señora Ilse Rivera Mejía, quien dio  cuenta  que  su  hija  de ocho años le había comentado que había sido abusada  sexualmente  por  su  primo  Iván  Herrera  Aguilar  sujeto que prevalido de la  tenencia  de  un  video  juego,  se  lo  presta  y  a cambio obtiene sus favores  sexuales,  dando  cuenta  que  ha  notado cambios en la vida emocional porque es  como   distraída   y   con   falta   de   interés   y   que   presenta   flujo  vaginal.   

2.-  Abierta  la  investigación y vinculado  legalmente  mediante  indagatoria  Iván Darío Herrera Aguilar, la Fiscalía 23  Delegada  Seccional  mediante resolución del 9 de febrero de 2005 dispuso en su  contra  medida de aseguramiento consistente en detención preventiva sin derecho  a  libertad provisional, como presunto autor del delito de acceso carnal abusivo  con menor de 14 años agravado.   

3.-  Cerrada  la  instrucción,  la  misma  Fiscalía  el  31  de  mayo  siguiente profirió resolución de acusación en su  contra,  por  la  conducta  punible  atribuida  al  momento de la definición de  situación  jurídica,  decisión  que alcanzó ejecutoria el 11 de julio de ese  año, cuando la Fiscalía Delegada ante el Tribunal la confirmó.   

4.- Correspondió al Juzgado Quinto Penal del  Circuito  de  Bucaramanga  adelantar  el  juicio  y  celebrada  la  audiencia de  juzgamiento,  el  7  de  marzo de 2006 condenó a Iván Darío Herrera Aguilar a  las  penas  de  sesenta  (60)  meses  de  prisión,  interdicción de derechos y  funciones  públicas  por  tiempo  igual,  al pago de perjuicios morales en suma  equivalente  a  cien  (100)  salarios  mínimos legales mensuales, y le negó la  suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena como autor del delito de  acto sexual con menor de 14 años.   

5.-  La providencia anterior fue apelada por  el  defensor y el Tribunal Superior de Bucaramanga el 19 de diciembre de 2008 la  confirmó.   

6.-  El  fallo  de  segundo grado objeto del  recurso de casación se interpuso por la defensa del procesado.   

LA DEMANDA:  

Al amparo de la causal primera del artículo  207   de   la   ley   600   de   2000,  el  impugnante  formuló  dos  censuras,  así:   

1.-  En  el  cargo  primero  acusó  la  sentencia de incurrir en error de  hecho  derivado de falso juicio de identidad. Transcribió un párrafo del fallo  referido  a  la  adecuación  típica,  en  el  cual  se  da  a  entender que el  comportamiento  realizado  por  el  procesado  fue el de acceso carnal a persona  menor de 14 años.   

Hizo  mención  del dictamen médico legal  practicado  a  la  menor en el cual se concluyó “que no hubo penetración”,  de  donde  infiere  que  del  mismo  no  se  puede deducir la consumación de la  conducta recogida en el artículo 208 del Código Penal.   

2.-  En  el  cargo  segundo  acusó  a  la  sentencia  de segundo grado de  incurrir  en  error  de  hecho  derivado  de falso raciocinio, pues a partir del  dictamen  médico  de  referencia,  el  cual dio cuenta de un “himen íntegro,  anular  no  dilatable”  no  se podía inferir el acto sexual, pues a su juicio  “el  leve  eritema  se  puede  producir  por  los  orines,  pantis  apretados,  galápago  de  la  bicicleta, brotes y otras causas diferentes al tocamiento”,  razones  por  la  que  de manera rápida concluye se violaron los artículos 209  del C.P., 238 y 277 del Código procesal penal.   

Por lo anterior, solicita a la Corte casar la  sentencia y proferir una de reemplazo absolutoria.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.-  El  recurso extraordinario de casación  entendido  como  control  de  constitucionalidad  y  legalidad de las sentencias  proferidas  en  segundo  grado  se  halla  des-formalizado  en lo relativo a las  exigencias   rigurosas  de  debida  técnica  que  en  el  pasado  inmediato  se  demandaban,  a las que en el presente no se les debe otorgar preponderancia pues  ello  implicaría  contrariar  el  principio constitucional de prevalencia de lo  sustancial,  en  la  medida  que  los controles de referencia no recaen sobre lo  formalmente  demandado  sino  sobre  el  proceso  en  sí  y  lo decidido en las  instancias.   

El anterior postulado se debe hacer extensivo  incluso  para  las  impugnaciones  que  se  efectúen  contra  las sentencias de  segundo   grado  proferidas  en  vigencia  de  la  Ley  600  de  2000,  pero  la  des-formalización  no  convierte  a la casación penal en una tercera instancia  para  prolongar  en  libre discurso los debates dados en los fallos de instancia  sobre  unas  presuntas  violaciones  indirectas  derivadas  de falsos juicios de  identidad  y  raciocinio,  aspectos  que  de manera escasa pero nada concreta se  enunciaron en la demanda.   

En  esta  sede extraordinaria a efecto de la  prosperidad  de  los  cargos antes que exigencias formales de debida técnica lo  que  se demandan son requerimientos lógicos y jurídicos que sean desarrollados  con  razones  suficientes  en la finalidad de evidenciar a la Corte con efectiva  trascendencia   sustancial   que   la   declaración   de   justicia  objeto  de  impugnación,  la  cual  llega  a  esta  sede  extraordinaria  amparada  por  el  principio  de  la  doble  unidad jurídica de decisión, se fundó en errores de  hecho  o  de derecho manifiestos o se profirió al interior de un juicio viciado  por  irregularidades  que  afectaron  la  estructura  o  la garantía del debido  proceso  o  del  derecho  de  defensa,  errores  in  iudicando  o  in procedendo  claramente   diferenciados   en  sus  realidades  y  alcances  que  reclaman  el  correspondiente  control  legal  o  constitucional  y los necesarios correctivos  sustanciales o procesales de que se trate.   

2.-  Por  tanto,  cuando  en  la  demanda de  casación   se    omiten  las  exigencias  relacionadas  con  una  adecuada  formulación  del  cargo  y se deja de señalar con claridad y precisión debida  sus  fundamentos o cuando lo acusado se queda en el plano de los enunciados como  aquí  ha ocurrido sin demostración ni incidencias reales de infirmación ni de  mutación   total  o  parcial  de  lo  resuelto  en  la  segunda  instancia,  la  consecuencia  procesal  inmediata  no  puede  ser otra que la inadmisión según  así lo estatuye el artículo 213  de la Ley 600 de 2000.   

3.-  Las siguientes son las falencias que se  advierten  en la impugnación presentada por el defensor de Iván Darío Herrera  Aguilar.   

3.1.-  En  el cargo  primero,  se  advierte que el Tribunal lo que hizo fue  confirmar  la  sentencia de  primer  grado  mediante  la  cual  se  condenó  al  aquí  procesado como autor  responsable   del  delito  de  acto  sexual  abusivo  con  menor  de  14  años,  comportamiento regulado en el artículo 209 de la ley 599 de 2000.   

En  la  parte  motiva  del  fallo de segundo  grado,  desde luego que se advierte un desacierto cuando al referirse al tema de  la   adecuación   típica   el  ad  quem dijo:   

Para concluir, cabe agregar que el procesado,  sin  ninguna  equivocación  realizó  el  acto sexual con menor de catorce (14)  años  y  es  una  conducta  punible, es decir que el comportamiento es típico,  antijurídico y culpable por las siguientes razones:   

Se  entiende  por  tipicidad  al conjunto de  elementos  que,  según la descripción contenida en los preceptos de las normas  penales,  componen  las  conductas  humanas  que  concretamente son prohibidas u  ordenadas  con  la amenaza de una pena, es decir que la conducta responsable que  realizó  el  hoy  condenado  se encuentra en el artículo 208 del Código Penal  que  prevé:  “el  que acceda carnalmente a persona  menor  de  catorce  (14)  años, incurrirá en prisión de cuatro (4) a ocho (8)  años”.   

Entonces   reunidos   los   elementos   ya  mencionados  se  puede  decir  que  el señor Iván Herrera Aguilar, cometió el  delito  de  acceso  carnal  abusivo con menor de catorce (14) años, teniendo en  cuenta  que el procesado cometió la conducta consciente y que se demostró a lo  largo  del  proceso  su  responsabilidad,  así  como  se  dejó  en  claro  las  contradicciones   que  existieron  a  lo  largo  del  mismo,  motivos  más  que  suficientes   para   que   se  confirme  la decisión recurrida.   

No deja de causar curiosidad que el Tribunal  en  una sede de segunda instancia de manera en un todo descuidada hubiese pasado  por  alto  que  el delito atribuido a Herrera Aguilar en la sentencia de primera  instancia  no  fue  el  de  acceso carnal abusivo con menor de catorce años del  artículo  208  de la Ley 599 de 2000, sino el de actos sexuales abusivos de que  trata  y  regula  el  artículo  209.  En efecto, el a  quo dijo:   

Ciertamente   de  los  medios  probatorios  aportados  al  informativo,  se  infiere conforme lo manifiesta la representante  del  ente  acusador que tal acción injusta donde se realizaron frotamientos del  miembro  viril y tocamientos con las manos sobre las partes pudendas de la menor  C.  M.  A. R., se subsume dentro del tipo penal amplio en descripción abstracta  referenciado  en  el  artículo 209 del C.P. que trata de los actos sexuales con  menor  de  catorce  años,  conducta que se halla agravada conforme al artículo  211  de  la  misma  formación  sustantiva  penal, ya que la perjudicada para la  época   del   suceso   contaba   con   una   edad  que  no  superaba  los  doce  años.   

En  esa  medida,  al  haberse confirmado esa  decisión  pues  no  fue  objeto  de revocatoria ni en su lugar se dictó una de  reemplazo,   se   observa  que  el  desacierto  del  Tribunal  en  la  parte  de  consideraciones  del  fallo,  es  irrelevante  y no contrae efectos sustanciales  desfavorables  al aquí procesado, pues la condena impuesta en primera instancia  permanece  incólume,  razones  más  que  suficientes  para  inadmitir  lo así  acusado.   

3.2.-  En  el cargo  segundo  se  observa  que  el  casacionista  de manera  escasa  acusó  a  la  sentencia  de segundo grado de incurrir en error de hecho  derivado  de  falso  raciocinio,  pero  para  nada se ocupo en demostrar en qué  consistieron  las  falencias deductivas, y tan sólo, desde una visión singular  consideró  que  los “leves eritemas se pueden producir por los orines, pantis  (sic)   apretados,  galápago  de  la  bicicleta,  borotes  y  otras  causas”,  conclusiones  que  no  dejan de ser unos meros enunciados sin ninguna incidencia  en el sentido de lo fallado.   

3.3.- Desde la perspectiva de las exigencias  lógico-jurídicas  contundentes  y  sustanciales  dirigidas  a  romper en forma  total  o  parcial  lo  resuelto  en  las  instancias,  debe  insistirse  que las  impugnaciones  que en casación penal se efectúen por la modalidad del error de  hecho  por  falso  raciocinio,  el  cual  se  materializa  por la violación que  efectúan  los  juzgadores  a  los  postulados  de  la  sana crítica, no pueden  quedarse   en   el   plano   de   lo   enunciativo   como   en   este  cargo  ha  ocurrido.   

La  sana  crítica  se  identifica  con  los  ejercicios  de  verificabilidad  del  conocimiento  hacia  la aprehensión de la  verdad,  proceso  en  el que los jueces deberán ser respetuosos de las máximas  generales  de  experiencia,  leyes  de  la  lógica  o  de la ciencia que al ser  correctamente  aplicadas  permiten  efectuar  inferencias  acertadas,  llegar  a  conclusiones  y  otorgar  credibilidad  a  los  distintos  medios de convicción  habida    razón    de    la    verosimilitud    de    los    mismos.   

Tratándose  de  esta  clase  de censura, es  decir,  de  los errores de hecho derivados de falsos raciocinios, corresponde al  casacionista  no  quedarse  en meras afirmaciones pregonando escuetamente que se  presentaron  equívocos en las inferencias deductivas o inductivas, sino que por  el   contrario   se   torna   obligatorio  identificar  con  puntualidad  si  la  trasgresión  se dio de manera específica en una máxima de experiencia, en una  ley   de  la  lógica  formal  o  dialéctica,  en  una  ley  de  la  ciencia  y  determinarla,  además  penetrar  en  la  incidencia  de  dichos  errores en las  decisiones  del  fallo,  demostrando  que  de no haber ocurrido dichas falencias  valorativas  otro  habría  sido  o  podido ser el sentido de lo sustancialmente  decidido,  aspectos  estos  que omitió el casacionista pues para nada se ocupó  en  demostrar  dicho  vicio in iudicando ni menos en evidenciar su trascendencia  en lo resuelto en los fallos de instancia.   

Por    lo    anterior,   el   cargo   se  inadmite.   

3.4.- Puede  afirmarse  que  los  desarrollos  de  lo  aquí  impugnado no  convocan  ni  persuaden  a  la Corte sobre la necesidad de admitir la demanda ni  desde  la  perspectiva  oficiosa se advierte violación de derechos o garantías  fundamentales  de  incidencia  sustancial  o  procesal  que permitan superar los  defectos  de lo demandado y suscitar un pronunciamiento sustitutivo de reemplazo  de absolución a favor de Iván Darío Herrera Aguilar.   

A mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

         

1.-  Inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor de  Iván Darío Herrera Aguilar.   

2.-      Advertir  que  contra  esta providencia no  procede ningún recurso.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

Cúmplase.  

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                 

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                             SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                  MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS     

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                                    JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                                                               

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                                             JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

                   Secretaria   

         

    

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