31854(03-06-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  31854   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

         

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 161.  

          Bogotá D.C., junio tres (3) de dos mil nueve (2009).   

VISTOS  

Se pronuncia la Sala en punto de la admisión  de  los  libelos  de casación presentados por los defensores de los    procesados RICARDO DE LA ESPRIELLA PÉREZ y   JUAN  MANUEL  PUERTA  BOYE,  contra  el  fallo  de  segundo  grado  proferido  por el Tribunal  Superior  de  Bogotá  el  12  de  febrero  de  2008, confirmatorio, con algunas  modificaciones,  del  dictado  por  el Juzgado 21 Penal del Circuito de la misma  ciudad  el  15  de junio del año anterior, mediante el cual condenó al primero  de  los  nombrados  como  autor  material  del delito de falsedad ideológica en  documento  público  agravada  por  el uso y al segundo como determinador de esa  misma conducta y autor de fraude procesal.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Mediante  escritura pública número 5465 de  27  de  septiembre  de  1995,  corrida en la Notaría 14 del Círculo de Bogotá  D.C.  ante  el  notario  (e)  RICARDO  DE LA ESPRIELLA  PÉREZ,  se protocolizó la venta del inmueble ubicado  en  la  transversal  1ª.  B  número 55-57 de la ciudad de Bogotá,  por  la  suma  de $ 37.000.000, entre el  señor  Fabio Puerta Ospina y  su   hijo   JUAN   MANUEL   PUERTA   BOYE,  quien, sobre el referido bien, el 26 de mayo de 1999, constituyó  hipoteca   abierta   sin   límite   de   cuantía   a  favor  del  Banco  Anglo  Colombiano.   

El  6  de septiembre siguiente, María   Consuelo  Puerta  Boye,  también  descendiente  del vendedor del inmueble, formuló denuncia penal a través de la  cual  expresó que la anterior negociación fue espuria con el único propósito  de  desconocer  derechos  de  eventuales  herederos  sobre  el inmueble, pues su  progenitor  estaba  incapacitado física y mentalmente para llevarla a cabo, por  padecer,  desde el 15 de agosto de 1991, una cuadraplejia que lo imposibilitaba,  incluso, para firmar documentos.   

Con base en la denuncia anterior, se dispuso  la  apertura  de  investigaciones  penal,  en  cuyo  marco se vinculó, mediante  indagatoria,  a  JUAN  MANUEL  PUERTA BOYE    y   a   RICARDO   DE   LA   ESPRIELLA  PÉREZ,  en  contra  de  quienes,  luego de cerrada la  investigación,  se  profirió resolución de acusación el 30 de abril de 2003,  de la siguiente forma:   

–     Respecto     de     RICARDO  DE  LA ESPRIELLA PÉREZ como autor  del delito de falsedad ideológica en documento público.   

–    Y,   en   cuanto   a   JUAN  MANUEL  PUERTA BOYE como determinador  del mismo delito y autor de fraude procesal   

Contra  esta decisión los defensores de los  acusados  interpusieron  recurso  de  reposición y, en subsidio, apelación. El  primero  fue  resuelto  el  7  de  julio de 2003, en el sentido de no reponerla,  motivo  por  el  cual  concedió  la  apelación  ante  el superior en el efecto  suspensivo.   

La impugnación propuesta como subsidiaria se  resolvió  por  la  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal de Bogotá, mediante  providencia  del  16  de  septiembre  de  2003,  en  el  sentido de “confirmar  en  su totalidad la resolución de acusación, fechada  30  de abril del año en curso, proferida en contra de JUAN MANUEL PUERTA BOYE y  RICARDO  DE  LA  ESPRIELLA  PÉREZ,  como  autor  el  último y determinador, el  primero,  del delito de falsedad ideológica en documento público, agravada  por  el  uso, extendiéndose la  acusación  únicamente  a  JUAN  MANUEL  PUERTA  BOYE, como autor del delito de  fraude   procesal”   (subraya   tomada   del  texto  original).     

La  fase  del  juicio  fue adelantada por el  Juzgado  21  Penal  del  Circuito  de  esta ciudad, donde, tras surtirse el rito  legal  correspondiente,  se  profirió  fallo  el  15 de junio de 2007, por cuyo  medio  condenó  a  JUAN MANUEL PUERTA BOYE  a  la  pena  principal  de  cincuenta  (50) meses de prisión como  determinador  del delito de falsedad ideológica en documento público, agravada  por   el  uso,  y autor de fraude procesal;  así mismo, a  RICARDO  DE  LA  ESPRIELLA  PÉREZ  a la  principal  de  cuarenta  y  dos  (42) meses de prisión como autor del delito de  falsedad ideológica en documento público agravada por el uso.   

Igualmente,  los  condenó  a  la  sanción  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso  de  la  pena principal y al pago de perjuicios  morales,  de  forma  solidaria,  por  valor  de  treinta  (30) salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes.  Por último, les negó el subrogado penal de  la  condena  de  ejecución  condicional  y  les  otorgó  el  sustitutivo de la  prisión domiciliaria.   

          Contra  la  anterior  sentencia  interpusieron recurso de apelación  los  defensores  de los procesados, los cuales fueron resueltos el 12 de febrero  de  2008  por el Tribunal Superior de Bogotá, en el sentido de confirmarla, con  las siguientes modificaciones:   

          –  Redujo la pena de prisión impuesta como principal a JUAN  MANUEL  PUERTA  BOYE  a  cuarenta  y  cuatro  (44)  meses,  “restándole  de  la  pena  de  cincuenta  (50)  meses que le fue irrogada, lo que se le aumentó por cuenta del  uso  de  documento  público  falso,  que  como  ya  se  dijo,  solamente podía  aumentarse  al  máximo de la infracción básica y no al mínimo”.   

          –   También   aminoró   la   pena   de   prisión  a  RICARDO  DE LA ESPRIELLA PÉREZ a treinta y  seis  (36)  meses  de  prisión,  pues “de la pena de  cuarenta  y  dos  (42) meses de prisión que se le impuso …han de deducirse lo  seis  (6)  meses  que  se  le  impuso como agravante, pues como se dijo éste no  concurría  -dada  su  condición  de determinador-”.  Dicha  pena, como se declaró en esta decisión “tras  haber  sido  hallado  responsable  como autor de la conducta punible de falsedad  ideológica en documento público”.   

          –   A   los  montos  señalados,  diminuyó  la  pena  accesoria  de  inhabilitación  en  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas impuesta a  ambos procesados.   

          –  Consecuente  con  lo  anterior,  concedió a favor del último en  mención,  el  subrogado  de  la  suspensión condicional de la ejecución de la  pena.   

          Contra el fallo anterior, los defensores  de  los sindicados interpusieron recurso extraordinario de casación, sustentado  mediante sendas demandas.     

          Mientras  se  surtía el traslado común a los sujetos procesales no  recurrentes,  a  solicitud  del defensor de JUAN MANUEL  PUERTA  BOYE,  el  Tribunal, con auto del pasado 10 de  marzo,  decretó  la  prescripción  de la acción penal por el delito de fraude  procesal  y,  como  corolario  de  ello,  la cesación de procedimiento por este  delito a favor del mencionado.   

          El  defensor  del  procesado  interpuso  recurso  de  reposición en  contra  de  la  anterior decisión, con el objeto de que se redosificara la pena  por  razón  de  la  prescripción  decretada,  motivo  por  el  cual,  la misma  colegiatura,  por  auto  del  17  de  abril  siguiente,  la  repuso “en  el  sentido  de  que la sanción impuesta al procesado por el  delito  de  falsedad ideológica en documento público agravada por el uso es de  treinta   y  seis  (36)  meses  de  prisión”.  Como  consecuencia  de  ello,  concedió  a  favor  de PUERTA  BOYE la suspensión condicional de la ejecución de la  pena.   

          Remitido  el  proceso  a  la  Corte,  se  pronunciará,  a  través  de  esta  decisión,  sobre  la  admisibilidad de las  demandas presentadas para sustentar el recurso de casación.   

LOS LIBELOS  

          En    el    presentado    por    el    defensor    de   RICARDO  DE LA ESPRIELLA PÉREZ, se formula  un   cargo   por   “haber  violado  directamente  la  Constitución   Política  de  Colombia  artículo  29…  esto  es,  por  haber  incurrido   parcialmente   en  la  causal  tercera  de  casación”.   

          Por  su  parte,  en el allegado a nombre de  JUAN  MANUEL  PUERTA  BOYE  también se invoca un solo  cargo,  pero  por la causal tercera de casación del artículo 207 de la Ley 600  de  2000,  por  estimar  que el fallo se dictó en un juicio viciado de nulidad.   

          Como  metodología  a  adoptar  en  esta  decisión,  la  Sala en el  siguiente   acápite   considerativo  expresará  su  criterio  en  torno  a  la  admisibilidad  de las demandas, luego de sintetizar su contenido, de conformidad  con su orden de interposición.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          1.   Demanda   presentada   a   nombre   del   procesado      RICARDO      DE      LA      ESPRIELLA     PÉREZ:           

1.1.  Único cargo:  

Comienza por señalar que ataca la sentencia  por  “haber  violado  directamente  la Constitución  Política  de Colombia artículo 29, y la ley sustancial por exclusión evidente  del  artículo 7 del Código Penal, esto es, por haber incurrido parcialmente en  la causal tercera de casación”.   

Acto seguido, señala que se violó el debido  proceso  porque  el  Tribunal “no encuentra la prueba  en  que  fundamentar  su  decisión  respecto  de RICARDO DE LA ESPRIELLA PÉREZ  –Notario      14  encargado”.   

Tal  aseveración,  porque  este  fallador  admitió  que su defendido nunca se presentó al inmueble en donde se encontraba  el    señor   Fabio   Puerta   Ospina   y   por   ello   debió   acudir   al   testimonio  de  Eduardo  Marcelino  Castro  Pérez, Notario  14  en propiedad, quien a lo largo de la actuación reconoció ser allegado a la  “familia    Casas”.   

Lo  anterior,  desde  su  punto  de  vista,  “desvirtúa  el posible interés de participar en un  ilícito     de     RICARDO     DE     LA    ESPRIELLA    PÉREZ    –Notario  14  encargado toda vez que de  existir   un   interés   en   la   comisión  del  ilícito  que  se  investiga  aprovechándose  del cargo, el interés sería del notario principal Sr. Eduardo  Marcelino  Castro Pérez para favorecer a sus amigos y no de parte de RICARDO DE  LA  ESPRIELLA  PÉREZ;   y  no  hubiese  necesitado  aprovechar la ausencia  (licencia)  de  parte del principal, sino que en cualquier fecha, día y hora se  hubiera practicado el ilícito”.   

Adicional  a  lo  anterior,  pregona  que la  huella   impresa  en  el  documento  no  era  requisito  legal     indispensable  para  su  realización,  siendo  ello  fundamental  porque de esa  situación se dedujo el dolo de su defendido.   

De  otro  lado,  recuerda como con el fin de  determinar   si   la  firma  de  Fabio  Puerta  Ospina  fue  imitada,  se remitieron sus grafías, sin tenerse  en  cuenta  que en ese entonces contaba con la plenitud de sus capacidades y sin  reparar  que era ambidiestro, por lo que era indispensable, entonces, precisar a  cuál  mano  correspondían.  Como se omitieron estos aspectos “todas  estas  manifestaciones  carecen  de validez”.   

Así  mismo, sostiene, en la evaluación del  juzgador     se     pasó     por     alto     verificar     la     “participación  o  no,  en el ilícito de RICARDO DE LA ESPRIELLA  PÉREZ    –Notario   14  encargado   y   quien  recepciono  (sic)  la   firma   y   huella  en  el  documento  de  venta”.   

En  el siguiente aparte del reparo, rotulado  como   “conclusiones”,  afirma  que “si el juzgado de segunda instancia   hubiese  separado  las  conductas  realizadas  por los sindicados al tenor de la  sana  crítica,  hubiese  podido  entender  que la acción de JUAN MANUEL PUERTA  BOYE  no  esta  (sic)  relacionada  con el proceder del Sr. Notario 14 encargado  RICARDO DE LA ESPRIELLA PÉREZ”.   

Así,  reitera que se investigó únicamente  si  la  conducta del primero fue lícita o no, cuando lo debido era analizar las  conductas   de   los   sindicados   en  forma  individual  y  no  conjuntamente,  “razón por la cual hoy día las pruebas con las que  se  sentencia  y condena a RICARDO DE LA ESPRIELLA PÉREZ son las mismas con las  que  se  sentencia  y  condena a JUAN MANUEL PUERTA BOYE, sin por lo menos haber  pretendido  establecer  un  nexo  de  causalidad,  de  donde  se  hubiera podido  establecer     que    RICARDO    DE    LA    ESPRIELLA    PÉREZ    –Notario  14 encargado sí se presentó  en  el  inmueble porque de existir la intención de cometer la falsedad, esta es  (sic)  decir  el  ilícito,  estuviera  amparado  y  patrocinado  por el conocido, amigo de la familia Puerta  Casas  quien  era  Eduardo  Marcelino Castro Pérez y no RICARDO DE LA ESPRIELLA  PÉREZ  quien  desconocía totalmente la existencia de la familia Puerta Ospina,  Puerta Boye y Casas”.   

         

          Corolario  de  lo expuesto, solicita casar el fallo atacado, para en  su lugar absolver a su defendido.   

          1.2.                       Consideraciones  de  la  Sala:      

          No  se  remite  a  duda  que  este  reparo  se  debe inadmitir, pues  desatiende  las  exigencias  de lógica y debida argumentación que regulan este  extraordinario  recurso,  contempladas en el numeral 3° del artículo 212 de la  Ley  600  de  2000,  según  el  cual  la  demanda de casación deberá contener  “[L]a  enunciación  de  la causal y la formulación  del  cargo,  indicando en forma clara y precisa sus fundamentos y las normas que  el  demandante  estime  infringidas”  y en el numeral  subsiguiente,  cuando exige que “si fueren varios los  cargos,     se     sustentarán     en    capítulos    separados”,  no  obstante  “es   permitido   formular  cargos  excluyentes  de  manera          subsidiaria”.     

Para  empezar,  adviértase  que  no  existe  ninguna    claridad  en relación con la causal invocada con el fin de  derruir  el  fallo.  Así, desde el mismo enunciado del reparo la propuesta  denota  confusión,  porque  a  pesar de anunciar que se incurrió en violación  directa  del  artículo 29 de la Carta Política y exclusión evidente del 7 del  Código  Penal,  acto seguido alude que se incurrió “parcialmente” en   la causal tercera de casación.   

Bajo la consideración de que la normatividad  procesal  que  regula  el  presente  recurso  es  la  Ley  600  de 2000, ninguna  coherencia  ofrece  señalar  que  la  violación  directa  de la ley sustancial  encasilla  en  la causal tercera de casación, cuando este motivo corresponde al  proferimiento  del  fallo  en  un  juicio  viciado  de  nulidad, mientras que la  violación    directa    está   prevista   en   la   causal   primera,   cuerpo  primero.   

A esta inconsistencia, en apariencia formal,  se  suma  la  mayor  confusión  que se evidencia en el desarrollo del cargo, en  donde  el casacionista abiertamente controvierte la apreciación de las pruebas,  cuya  posibilidad  de  ataque  en  esta  sede  encuentra  abrigo en la causal de  violación indirecta de la ley sustancial.    

          Pero  aun  superando  la  dificultad  que  emana  de  determinar con  claridad  y  precisión  la  causal que se invoca, bajo el prurito de que lo que  realmente  se  pretende  es  poner  de  manifiesto  errores  en  la apreciación  probatoria,  se  llega  a la misma conclusión en el sentido de que la propuesta  evidencia  serios  defectos  argumentativos,  puesto  que  ninguna aproximación  tiene  con  los  errores  concebidos en tal sentido con la entidad de derruir el  fallo,  esto  es,  con  los  denominados  errores de hecho por falsos juicios de  existencia,  identidad  o  raciocinio  o,  de  derecho,  por  falsos  juicios de  legalidad o de convicción.   

Ello,  porque  el actor utiliza esta de vía  extraordinaria  de  impugnación simple y llanamente para confrontar su criterio  personal  e íntimo de valoración de la prueba -expuesto, dicho sea de paso, de  manera  confusa  y  poco inteligible- con el del Tribunal, sin reparar que, como  en  forma  reiterada lo ha precisado la Sala, esa forma de abordar la censura no  tiene  cabida  en  esta  sede extraordinaria por no estar concebida como tercera  instancia  y  porque  tampoco logra desvirtuar la doble presunción de acierto y  legalidad  que  gobierna  al  fallo,  para  lo  cual es preciso demostrar yerros  trascendentes  en  la  apreciación  de  las  pruebas  con  incidencia en la ley  sustancial,  si  de  la  causal  de  violación indirecta de la ley sustancia se  trata.   

Es  más,  conviene recalcar, tal actitud no  sólo  desborda  el  ámbito  de  la  causal  de  violación indirecta de la ley  sustancial,  sino que tampoco enmarca en los restantes motivos previstos para el  efecto,  ni  mucho  menos constituye violación del debido proceso consagrado en  el  artículo  29  de  la  Constitución  Política,  como  apenas lo enuncia el  libelista.   

Como,   de  acuerdo  con  lo  expuesto  en  precedencia,  surge  diáfano  que el censor no sujetó el libelo a los cánones  que  gobiernan  la  postulación y demostración de errores en esta sede y a que  por  virtud  del  principio de limitación que regenta el trámite casacional la  Corte  carece  de  facultad para enmendar tales falencias, de conformidad con lo  dispuesto   en   el  artículo  213  de  la  Ley  600  de  2000,  se  impone  su  inadmisión.   

          2.   Demanda   presentada   a   nombre   del   procesado  JUAN  MANUEL  PUERTA  BOYE:           

          2.1. Único cargo:   

          El  actor  considera  que  la  sentencia  está incursa en la causal  tercera  de  casación  del  artículo 207 de la Ley 600 de 2000, por haber sido  dictada  en  un  proceso  viciado  de  nulidad.                                 

          En   tal  sentido,  advierte  que  la  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal,  al  resolver  el recurso de apelación interpuesto exclusivamente por  la  defensa  contra  la  resolución de acusación de primer grado, desbordó su  competencia  y  la prohibición de la reforma peyorativa al incluir la agravante  prevista  en  el  artículo  222 del Decreto Ley 100 de 1980, alusiva al uso del  documento   falso,   situación  que  ha  ocasionado  evidente  perjuicio  a  su  defendido.   

          3.2.                       Consideraciones  de  la  Sala:      

Para  la  Corte  es indudable que la censura  contenida  en  este  libelo  satisface a cabalidad los presupuestos de lógica y  adecuada  argumentación  previstos legalmente, motivo por el cual se dispondrá  su  admisión  y,  consecuentemente,  se ordenará correr traslado al Procurador  Delegado  para  que  emita  concepto,  de conformidad con lo presupuestado en el  artículo 213 de la Ley 600 de 2000.   

3. Decisión:  

         En         consideración         a         lo         expuesto,      se      procederá  a  admitir      la     demanda     presentada  por  el  defensor  de  JUAN MANUEL  PUERTA  BOYE  y a inadmitir  la  allegada  por el   representante     de  RICARDO    DE   LA   ESPRIELLA   PÉREZ.   

         

         En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

1.   ADMITIR  la  demanda  de casación presentada por el  defensor  del  procesado JUAN  MANUEL  PUERTA  BOYE, como  se  dejó  precisado  en  la  parte  considerativa de esta providencia.   

2.   INADMITIR  la  demanda  presentada  por  el defensor del procesado  RICARDO  DE  LA  ESPRIELLA  PÉREZ,  por  las  razones  consignadas en la anterior motivación.   

En  consecuencia,  se  ordena  remitir  la  actuación  a la Procuraduría Delegada para que emita concepto en relación con  la  demanda  admitida, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 213 de la  Ley 600 de 2000.   

          Contra este proveído no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                     SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                         MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE LEMOS        

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                                  JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                               

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                     JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

Comisión de servicio  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

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