31818(18-11-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n° 31818  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta Nº  360  

Bogotá,  D. C., dieciocho (18) de noviembre  de dos mil nueve (2009).   

V I S T O S  

Procede  la  Corte  a  conceptuar  sobre  la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   William  Ardila, elevada por el Gobierno de  los Estados Unidos de América.   

L  A     S O L I C I T U  D   

1.     Mediante    oficio   número  OFI09-13406-DVJ-0300  del  4  de  mayo  de 2009, el Ministerio del Interior y de  Justicia  comunicó  a  esta  Sala  de  la  Corte que el Gobierno de los Estados  Unidos  de  América,  por  conducto  de su Embajada en Colombia y mediante Nota  Verbal  número  0919 del 27 de abril del citado año, solicitó en extradición  al  ciudadano  colombiano  William  Ardila,  capturado  el  27  de  febrero  de  2009,  en  cumplimiento de la  resolución  del 16 de febrero del mismo año, expedida por el Fiscal General de  la Nación.   

2.  La  normatividad  que  rige  al presente  trámite  es  la contemplada en el   Libro V, Capítulo II del Código  de  Procedimiento  Penal,  en  la   medida  en  que no existe en el momento  convenio  aplicable  que regule el asunto, como así lo conceptuó el Jefe de la  Oficina  de  Asesoría Jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores, según  oficio  número OAJ.E. 874 del 28 de abril de 2009, quien además certificó que  la  documentación  del  expediente  procedente  de  la  Embajada de los Estados  Unidos  de  América,  fue  presentada  “debidamente  autenticada”.   

3. Los acontecimientos fácticos objeto de la  investigación  e  imputación  de los cargos formulados en su contra, motivo de  la  solicitud  de  extradición,  fueron  sintetizados en la Nota Verbal número  0301 del 5 de febrero de 2009 de la siguiente manera:   

“La  investigación  ha revelado que en el  2005,  o aproximadamente en ese año, hasta el 2008, o aproximadamente hasta ese  año,  Miguel  Antonio  Pereira  Celemín,  William Ardila, Freddy Rafael Orozco  García,  Alcibíades  Enrique Cervantes Cujía, Adrián Leny Herrera Delgans, y  Haider  Farith González Larrada hicieron parte de una organización de tráfico  de  narcóticos  (DTO)  que  importaba  cocaína  desde  Colombia  a los Estados  Unidos.  Desde  aproximadamente  el  2005  hasta aproximadamente el 2008, Miguel  Antonio  Pereira  Celemín,  se  concertó  con  otros  miembros  de la DTO para  importar  a  los  Estados  Unidos  grandes  cargamentos de cocaína producida en  Colombia.  Como  parte  de  dicho  concierto,  la  DTO lavó cientos de miles de  dólares  de los Estados Unidos, por y a través de los Estados Unidos, que eran  las  utilidades provenientes de las actividades de tráfico de narcóticos de la  DTO.   

“Como parte de la investigación, oficiales  colombianos  de  las  fuerzas  del  orden obtuvieron autorización judicial para  interceptar  teléfonos  utilizados  por la DTO para conducir sus operaciones de  tráfico  de  narcóticos  y  lavado  de  dinero.  Las  autoridades  colombianas  interceptaron  numerosas llamadas telefónicas en las cuales Pereira Celemín se  concertó  con  otros  miembros  de  la DTO para exportar cocaína a los Estados  Unidos  y  a otros lugares, y para lavar las utilidades provenientes de la venta  de  narcóticos  por  y  a  través  de los Estados Unidos. La participación de  Pereira  Celemín  con  los  otros  miembros  de  la DTO que son sujetos de esta  solicitud de detención provisional puede resumirse así:   

William Ardila:  

“En  agosto  de 2007, en Maicao, Colombia,  Ardila,  junto  con  el co-acusado Haider Farith González Larrada, supervisó y  participó  en  la  entrega de 220 kilogramos de cocaína a otros miembros de la  DTO  con  el  propósito de distribuir dicha cocaína en los Estados Unidos y en  otros   lugares.   Los  220  kilos  fueron  posteriormente  incautados  por  las  autoridades  colombianas  en  Maicao. Durante este período, Ardila se concertó  con  Pereira  Celemín  y con otros dentro de la DTO para transferir por cable a  Nueva  York  las  utilidades provenientes de la venta de los narcóticos ganadas  por  la  DTO.  Dichas  transferencias  cablegráficas  fueron hechas a nombre de  William Ardila, pero eran para el beneficio de Pereira Celemín”.   

(…)  

“Todas  las  acciones  adelantadas  por el  acusado  en  este caso fueron realizadas con posterioridad al 17 de diciembre de  1997”.   

4.   La  documentación remitida por el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  que  sustenta  la solicitud de  extradición  del  ciudadano  colombiano  William  Ardila, es la siguiente:   

4.1.  Copia  de  la  acusación  sustitutiva  número  S1-08  CR.  165  del 15 de julio de 2008, por medio de la cual la Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos,  Distrito  Sur de Nueva York, acusó, entre  otros,  a  William Ardila del  siguiente cargo:   

“Cargo  Uno: Concierto para importar a los  Estados  Unidos  desde Colombia mezclas y sustancias que contenían una cantidad  perceptible  de  cocaína,  lo  cual es en contra del Título 21, Secciones 952,  960(a)  (1)  y  960(b)  (1)  (B) (ii) del Código de los Estados Unidos, todo en  violación  del  Título  21,  Sección  963  del Código de los Estados Unidos;  y   

“Cargo   Dos:   Concierto   para   lavar  instrumentos  monetarios,  en  violación  del Título 18, Sección 1956 (a) (1)  (B) (i) y (h) del Código de los Estados Unidos.   

“La acusación también incluye la pena de  decomiso  de  conformidad  con  el  Título  21, Sección 853 del Código de los  Estados  Unidos, y el Título 18, Secciones 981 y 982 del Código de los Estados  Unidos,  la  cual busca el decomiso de todos los bienes que se hayan derivado de  ingresos  obtenidos como resultado de la comisión de los anteriores delitos. Si  dichos  bienes  no  estuvieren  disponibles,  las normas anteriores permiten que  otros bienes del acusado sean decomisados”.   

4.2.   También se allegó copia de las  declaraciones  juradas  de  Jeffrey  A.  Brown,  Fiscal Federal Auxiliar para el  Distrito  Sur  de  Nueva York, y de Phil Cousin, Agente Especial de la División  de  Investigaciones  Penales  del  Servicio  de  Impuestos Internos (IRS) de los  Estados   Unidos   en  Nueva  York,  las  que  respaldan  la  acusación  contra  William Ardila.   

El  primer  funcionario, esto es, Jeffrey A.  Brown,  incorpora  en  su  declaración  la descripción y vigencia de los tipos  penales  imputados  en el pliego acusatorio, explica el alcance de la acusación  y  realiza  una  síntesis  de  los  hechos,  de la actuación procesal y de los  cargos atribuidos al solicitado en extradición.   

Por  su  parte,  el  Detective  Phil  Cousin  relata,  de  manera  pormenorizada,  los  hechos objeto de juzgamiento  ante  el  citado  Tribunal  y  la  participación  en  los  mismos por parte del  requerido   en  extradición,  respecto  de  quien  suministra  la  información  necesaria sobre su identidad.   

4.3.   Así  mismo,  se informó que el  solicitado,     William     Ardila,    “también  conocido  como  ‘Titi’, es ciudadano de Colombia, nacido el 1  de  enero  de  1978,  en  Colombia.  Es  portador  de  la cédula colombiana No.  72.003.005”.   

4.4.     Se     adjuntó   copia    del    texto    de   las   disposiciones   del   Código   de los  Estados Unidos de América que se afirman  fueron     infringidas    por    el    solicitado   en   extradición   y   que  se  encontraban  vigentes   para    la    época    de    ocurrencia   de   los  hechos.   

4.5.   Por último, se incorporó copia  de  la  orden  de  captura  proferida  en contra del requerido en extradición y  dictada  por  la Corte Distrital de los Estados Unidos de América, Distrito Sur  de Nueva York.   

PERÍODO   PROBATORIO  

La  Sala,  mediante  providencia  del  8  de  septiembre  de  2009,  ordenó  la  prueba solicitada por el Ministerio Público  consistente  en  que  se  oficiara  a  la  Fiscalía  General de la Nación y al  Departamento  Administrativo  de  Seguridad  (DAS),  a  fin de que informaran si  contra  William Ardila se adelanta o se adelantó proceso por la incautación de  220  kilogramos de cocaína ocurrido en la Guajira, autoridades que certificaron  que  contra  el  solicitado  en  extradición no pesaba sentencia de condena por  dicho acontecer.   

ALEGATO   DE  LA   PROCURADORÍA  PRIMERA   

DELEGADA     PARA     LA   CASACIÓN  PENAL   

El    representante    del   Ministerio    Público,    después   de  relacionar  de  manera   detallada   los  hechos,  los  antecedentes,  el  trámite adelantado y los  instrumentos  allegados  a  este diligenciamiento, dice que en lo que respecta a  la  validez formal de los documentos, el Estado solicitante aportó, debidamente  traducidas   y  autenticadas,  las  piezas  acusatorias,  en  las  que  se   reseñaron   el   lugar   y  las  fechas  donde  ocurrieron  los  hechos  y  los  delitos   imputados,  las normas penales y las declaraciones de apoyo   a   la   solicitud  de  extradición, motivo por el cual se cumple con  esta exigencia legal.   

En  torno  a  la  demostración  plena de la  identidad   del   requerido,   asevera  que  los  datos  suministrados  por  las  autoridades  del  país  requirente  coinciden  con  los  de  la persona que fue  notificada  de  la  resolución expedida por la Fiscalía General de la Nación,  por  medio  de  la cual se ordenó su captura y que en este momento se encuentra  detenida con fines de extradición.   

Agrega  que en la  Nota  Verbal  allegada al presente trámite se consignaron sus datos personales,  es  decir,  se  trata de un ciudadano colombiano, nacido el 1 de enero de 1978 y  que  es  portador  de  la  cédula  de ciudadanía número 72.003.005, datos que  confirman  dicha identidad, los cuales coinciden con los que suministró William  Ardila  al  momento  de  su  captura, sin que al respecto se haya mostrado ninguna objeción.   

En  lo que tiene que ver con el principio de  la  doble  incriminación,  sostiene  que  los cargos imputados a William Ardila  encuentran   adecuación  típica  en  el  artículo  340,  modificado por las Leyes 733 de 2002 y 1121 de  2006,  y  el  artículo  323,  modificado  por  la Ley 1121 de 2006, del Código  Penal,  los  cuales  consagran  los  delitos  de  concierto  para delinquir para  cometer  delitos de narcotráfico y lavado de activos, cuya pena privativa de la  libertad  no  es  inferior  a  4  años,  lo  que  le  permite concluir que este  postulado también se cumple.   

En cuanto a la equivalencia de la providencia  dictada  en el extranjero, dice que “el indictment…  equivale  a  la  pretensión  de  la  fiscalía  en  el sistema penal acusatorio  colombiano…”,  con  lo  cual  en  este  asunto  se  encuentra   satisfecho   este   presupuesto,   por   lo   que   estima  que  las  formalidades    legales    se    cumplen    cabalmente   para    que    la    Corte   proceda   a   emitir   concepto   favorable  de  la  solicitud  de extradición que  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos de América elevó respecto del ciudadano  William Ardila.   

Por  último,  en  orden  a  garantizar  los  derechos  fundamentales  del  ciudadano colombiano requerido en extradición, el  Procurador  Delegado  sugiere  a la Corte exhorte al Gobierno Nacional para que,  en  caso de que se conceda la extradición, se condicione la misma en el sentido  de  que el solicitado no sea juzgado por hechos anteriores al 17 de diciembre de  1997  ni  condenado  a  cadena  perpetua,  ni  sometido a desaparición forzada,  torturas,  ni a tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, ni a la pena de  muerte etc.   

En consecuencia, reitera la Delegada que las  formalidades  legales  se  cumplen  cabalmente  y sugiere que la Corte proceda a  emitir   concepto  favorable  a  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano       William       Ardila.   

CONCEPTO      DE    LA   CORTE   

El  artículo  502  de  la  Ley  906 de 2004  estatuye  que  el  concepto que emite la Sala debe estar centrado en establecer,  entre  otros,  la  validez   formal  de la documentación presentada, en la  demostración  plena de la identidad del solicitado, en el principio de la doble  incriminación,  en  la   equivalencia  de  la  providencia proferida en el  extranjero  y,  cuando  fuere  el caso, en el cumplimiento de lo previsto en los  tratados públicos.   

En  esas condiciones, se procederá a emitir  concepto, así:   

1.   La   validez       formal       de      los      documentos   aportados   

Advierte  la  Sala  que  la  documentación  presentada   como   soporte  de  la  petición  de  extradición  de  William Ardila, cumple con las exigencias  legales  contempladas  en  los  Códigos  de  Procedimiento  Penal  y Civil para  tenerla como apta para fundar el respectivo concepto.   

En efecto, no hay duda que los documentos se  allegaron   por  vía  diplomática,  habiendo  sido  debidamente  traducidos  y  autenticados,  dentro  de  los cuales obra la copia de la acusación sustitutiva  número  S1-08  CR.  165 del 15 de julio de 2008, dictada por la Corte Distrital  de  los  Estados  Unidos, Distrito Sur de Nueva York, la cual fue firmada por el  Presidente  del  Gran  Jurado  y por el Fiscal de los Estados Unidos, documentos  cuya  autenticidad  de  su  contenido  fue certificada con las firmas y el sello  pertenecientes al Secretario de dicho Tribunal.   

A   su   vez,   obran   las   declaraciones  juradas  de Jeffrey A. Brown, Fiscal Federal  Auxiliar  para  el Distrito Sur de Nueva York, y de Phil Cousin, Agente Especial  de  la  División  de Investigaciones Penales del Servicio de Impuestos Internos  (IRS)  de  los  Estados  Unidos en Nueva York, cuyos contenidos y traducción al  español,   junto   con  el  resto  de  la   documentación  que  las   acompaña,  fueron   certificados,   el  16 de abril de 2009, por  Thomas  C.  Black,  Director  Asociado de la Oficina de Asuntos Internacionales,  División  de  lo  Penal,  del Departamento de Justicia  de  los   Estados  Unidos de América.   

Así  mismo,  aparece  que la documentación  anexa  hace referencia a la orden de captura, a la resolución de acusación y a  las   normas  aplicables  al  caso,  esto  es,  el  Título  18,  Secciones  982  (extinción  de dominio en caso penal), 1956 (lavado de instrumentos monetarios)  y  3282 (delitos no conminados con la pena de muerte)  y  el  Título  21,  Secciones 812 (tablas de sustancias controladas),  853  (penas),  952  (importación de sustancias controladas), 960 (hechos prohibidos)  y  963 (intento y asociación delictuosa) del Código de los Estados Unidos de América.   

Por  su  parte,  la  rúbrica y el cargo del  señor  Thomas  C.  Black  fueron certificados por el señor Eric H. Holder, Jr.  Procurador  de  los  Estados Unidos, quien según su propia afirmación escrita,  ordenó  que  se  estampara el sello del Departamento de Justicia de los Estados  Unidos,  siendo  atestada  la  firma  de  aquél  por  el Director Adjunto de la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal, y el sello del  Departamento  de   Estado fue ordenado por la Secretaria de Estado, señora  Hillary  Rodham Clinton, de cuyo nombre dio fe el funcionario de Autenticaciones  de la misma oficina.   

Por   último,  dichos  documentos  fueron  presentados   para   su  autenticación  ante  el  Vicecónsul  de  Colombia  en  Washington  D.  C.,  señor René Correa Rodríguez, como así lo constató y lo  avaló  la  Oficina  de  Legalizaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores,  cumpliéndose   con   lo  establecido  por  el  artículo  259  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  modificado por el 1°, numeral 118 del D. E. 2282 de 1989  que  dice:  “Los  documentos  públicos otorgados en  país  extranjero  por  funcionario de éste o con  su intervención,   deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el cónsul o agente   diplomático  de  la  República,  y  en su defecto por el de una nación amiga,  lo   cual  hace  presumir que se otorgaron conforme a la ley del respectivo  país.  La firma del cónsul o agente diplomático se abonará por el Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia, y si se trata de agentes consulares de un  país  amigo,  se  autenticará  previamente  por  el funcionario competente del  mismo  y  los  de  éste  por el cónsul colombiano”,  disposición  aplicable al caso en virtud del principio de integración previsto  en  los  artículos 25 y 495, último inciso, del Código de Procedimiento Penal  de 2004.   

Además,  el  Jefe  de  la  Oficina Asesora  Jurídica  del  Ministerio  de Relaciones Exteriores, mediante oficio OAJ.E. 874  del  28  de  abril  de  2009,  certificó  que  la documentación del expediente  procedente  de  la  Embajada  de  los  Estados Unidos de América fue presentada  “debidamente         autenticada”.   

Por  lo  tanto,  teniendo  en cuenta que la  solicitud   de   extradición   de   William   Ardila  se  hizo  por  la  vía  diplomática  y  que  en  la  expedición   y  trámite  de  los  mencionados  documentos,  así  como  en  su  traducción,  se cumplieron todos los ritos formales de legalización prescritos  por  las  normas  de  los  Estados Unidos de América, la Corte los tendrá como  aptos  para  servir  de prueba en este asunto, cumpliéndose así con la primera  exigencia legal.   

2.  La   identificación     plena     del     solicitado    en   extradición   

No  hay  duda que el colombiano  William  Ardila, a quien se refiere este  trámite,  es  la  persona  solicitada  en  extradición  por el Gobierno de los  Estados Unidos de América.   

En efecto, de la documentación remitida por  vía  diplomática  se  colige  claramente,  como  lo  destaca  la Procuraduría  Delegada,  que  se  trata de William Ardila,  pues  basta observar que el número de cédula de ciudadanía que  suministró  la Embajada de los Estados Unidos de América, a través de la Nota  Verbal  número  0301  del 5 de febrero de 2009, concuerda con el que aparece en  el  acta  de  notificación  personal  de la providencia por medio de la cual se  dispuso  su captura, en  la diligencia mediante la cual se le comunicó sus  derechos  de  capturado por razón de este trámite y en la tarjeta decadactilar  expedida  por  la Registraduría Nacional del Estado Civil (72.003.005), además  de  que  ninguno  de  los  sujetos  procesales  han cuestionado dicha identidad.   

De   igual   manera,   todos   los  datos  suministrados  coinciden  con  los que obran en la documentación, es decir, que  nació  el  1 de enero de 1978 en Colombia y que se identifica con la cédula de  ciudadanía   No.  72.003.005,  información  que  concuerda  integralmente  con  aquella  que  aparece  registrada en el expediente, sin dejar pasar por alto que  se aportó fotocopia de una fotografía de su rostro.   

En esas condiciones, resulta evidente que la  persona   detenida   es   William  Ardila,  de  nacionalidad  colombiana  y  es  el  ciudadano  requerido  en  extradición por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

3.  El   principio  de  la  doble  incriminación   

De  conformidad  con  el  numeral  1°  del  artículo  493 de la Ley 906 de 2004, para que la extradición se pueda conceder  se  requiere que el hecho que la motiva esté previsto como delito en Colombia y  reprimido  con  una  sanción  privativa  de  la  libertad  cuyo  mínimo no sea  inferior a cuatro (4) años.   

Teniendo en cuenta la acusación sustitutiva  número  S1-08  CR.  165  del 15 de julio de 2008, por medio de la cual la Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos,  Distrito  Sur de Nueva York, se sabe que a  William  Ardila se le acusó  de  “Concierto  para  importar  a los Estados Unidos  desde  Colombia  mezclas y sustancias que contenían una cantidad perceptible de  cocaína…”,  (cargo uno)  y  “Concierto  para  lavar  instrumentos    monetarios,    en    violación   del   Título   18”  (cargo dos),  de   acuerdo  con  las  normas  penales  del  país  requirente  en  precedencia  citadas.   

En esas condiciones, advierte la Sala que el  cargo  uno  y  dos,  según  los  hechos  que se imputan y las normas allegadas,  encuentran  adecuación  típica  en  nuestro sistema penal en lo reglado por el  artículo  340  del   Código  Penal,  modificado  por la Ley 733 del 29 de  enero  de  2002  y  por  el  artículo 19 de la Ley 1121 de 2006, que prevén el  concierto  para delinquir relacionado con narcotráfico, habida cuenta que, como  quedó  visto, William Ardila,  con  conocimiento  de  causa  e  intencionalmente,  se  concertó  para importar  cocaína   a   los   Estados   Unidos   de   América   y   lavar   instrumentos  monetarios.   

De todos modos, cabe agregar que el delito de  concierto  para  delinquir (relacionados con el tráfico de estupefacientes y el  lavado  de  activos),  de  acuerdo  con  la  legislación nacional anteriormente  citada,  contempla  una pena privativa de la libertad que supera los cuatro  (4)  años,  según  lo previsto en el artículo 493, numeral 1°, de la Ley 906  de 2004.   

Así las cosas, surge evidente que se cumple  con el principio de la doble incriminación.   

4.   Equivalencia  de  la  providencia   proferida  en  el  extranjero   

Por último, advierte la Corte que no existe  dificultad   alguna  para  concluir  que  se  cumple  con  el  requisito  de  la  equivalencia  contemplado  en  el numeral 2° del artículo 493 de la Ley 906 de  2004,  el  cual  exige  “que  por  lo  menos se haya  dictado  en  el  exterior resolución de acusación o su equivalente”.   

En efecto, la Corte Distrital de los Estados  Unidos,  Distrito  Sur  de Nueva York, acusó a William  Ardila    por    la   conducta   punible   señalada  anteriormente,  mediante acto procesal que en nuestra legislación equivale a la  acusación,   como   emerge  de  las  siguientes  similitudes,  que  las  tornan  equivalentes:   

     

a. Es  un pliego concreto de cargos en contra del acusado para que se  defienda de ellos en el juicio.     

     

a. Formulada  la acusación se inicia el juicio oral que finaliza con  el respectivo fallo de mérito.     

     

a. Se  señalan los hechos, con especificación de las circunstancias  de   tiempo, modo y lugar en que ocurrieron y la calificación jurídica de  las    conductas,    con   indicación   de   las   disposiciones   sustanciales  aplicables.     

Ahora  bien,  para entender la naturaleza y  contenido       de       esa      pieza      acusatoria      o      indictment resulta pertinente señalar que  ésta  es  una  forma  de  formular  la  acusación  dentro del sistema procesal  estadounidense  en el nivel federal. El Gran Jurado, en ese escenario, se reúne  por   convocatoria   que   le   hace   el   tribunal   respectivo   –de   Distrito-   y   su  función  es  determinar  si  en  un  caso  criminal  existe  o  no causa probable para acusar  (probable  cause).  La  causa  probable  es  el  soporte  razonable  que permite  conjeturar que una persona ha cometido un crimen.   

Como  puede observarse, es bien disímil la  forma  de  introducir  la acusación en el sistema federal acusatorio de Estados  Unidos  a  como se hace en Colombia, ya sea según el esquema procesal de la Ley  600  de  2000 o en lo consagrado por la Ley 906 de 2004 y, por tanto, difiere el  contenido  del  indictment con  el  de  la  acusación  patria  en  cualquiera  de  las  modalidades  procesales  actualmente en vigencia.   

Sin  embargo,  como se anotó, eso no obsta  para  sostener que el mencionado indictment  equivale  a nuestra resolución de acusación, pues, básicamente,  marca  el  comienzo  del  juicio en donde el acusado puede ejercer a plenitud la  defensa,  sin  dejar  de mencionar que en todo caso allí, en esa acusación, se  plasma  la  conducta  por  la  cual  es  llamado  a  responder,  la época de su  ejecución y las normas infringidas.   

Por  lo tanto, se observa que la acusación  emitida  por  el  tribunal  extranjero  es  equivalente  y tiene la misma fuerza  vinculante de la acusación propia de nuestro sistema judicial.   

ACOTACIÓN   FINAL  

Como lo resaltó el Ministerio Público, se  pone   de   presente   al  Gobierno  Nacional  que  en  caso  de  concederse  la  extradición,  debe  condicionar  la  entrega  en  el sentido de que  William  Ardila  no  será  juzgado  por  hechos  distintos  a  los  que  originaron la reclamación, ni sometido a tratos  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni  se  le  impondrá  la  pena  capital o  perpetua,  al  tenor  del  artículo  494  del Código de Procedimiento Penal de  2004.   

Así   mismo,  al  Gobierno  Nacional  le  corresponde  condicionar  la entrega a que el país reclamante, de acuerdo a sus  políticas  internas  sobre  la  materia,  le ofrezca posibilidades racionales y  reales  para  que  el  requerido pueda tener contacto regular con sus familiares  más  cercanos,  considerando  que el artículo 42 de la Constitución Política  de  1991  reconoce  a la familia como núcleo esencial de la sociedad, garantiza  su  protección  y  reconoce su honra, dignidad e intimidad, lo cual se refuerza  con  la protección que a ese núcleo también prodigan la Convención Americana  de  Derechos  Humanos  en  su  artículo 17 y el Pacto Internacional de Derechos  Civiles y Políticos en el 23.   

Además,  conforme  precisó la Corte en el  Concepto  del  15  de  mayo  de  2008  (Rad.  29024),  como  el  mecanismo de la  extradición  entre  Estados  Unidos de América y Colombia se rige, en ausencia  de  un  instrumento internacional que la regule, por las normas contenidas en la  Constitución  Política  (artículo  35) y en el Código de Procedimiento Penal  (artículos  490  a  514 de la Ley 906 de 2004), el Gobierno Nacional debe hacer  las  exigencias  que  estime convenientes en orden a que en el Estado reclamante  se  le  reconozcan  todos  los derechos y garantías inherentes a la persona del  solicitado,  en  especial  las  contenidas  en  la  Carta  Fundamental  y  en el  denominado  bloque  de  constitucionalidad,  es  decir,  en  aquellos  convenios  internacionales  ratificados  por  Colombia que consagran y desarrollan derechos  humanos  (artículo  93  de la Constitución, Declaración Universal de Derechos  Humanos,  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  Pacto Internacional de  Derechos  Civiles  y  Políticos),  en  virtud  del  deber de protección a esos  derechos  que  para  todas  las  autoridades  públicas  emana del artículo 2°  ibídem.   

De la misma manera, se exhorta al Gobierno,  encabezado  por  señor  Presidente de la República como supremo director de la  política  exterior  y  las  relaciones  internacionales,  para  que efectúe el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos que se impongan a la concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias que se derivarían de su  eventual  incumplimiento,  al  tenor  de  lo  señalado  en  el  ordinal 2° del  artículo 189 de la Constitución Política.   

En    caso    de    que    William  Ardila  sea absuelto, sobreseído,  declarado  no culpable o por cualquier otra vía legal, de los cargos que dieron  origen  a  su  extradición  y dejado en libertad, si desea regresar al país de  origen,  el  Estado  requirente  deberá  asumir  los  gastos  de  transporte  y  manutención  del  extraditado de acuerdo con su dignidad humana (artículos 1°  y 93 de la Constitución Política).   

Por  último,  se  pide  al  ejecutivo  que  recomiende  al  Estado  requirente que, en caso de condena, tenga en cuenta como  parte  de  la  pena  el tiempo que el solicitado haya podido estar privado de la  libertad con motivo del trámite de extradición.   

En  consecuencia,  como la totalidad de los  requisitos   formales   contemplados   en   el  artículo  493  del  Código  de  Procedimiento   Penal  se  cumplen  satisfactoriamente,  la  Corte  CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE  a    la    solicitud    de    extradición   elevada   por   el   Gobierno   de   los   Estados  Unidos  de  América, respecto del ciudadano colombiano  WILLIAM  ARDILA, en cuanto tiene que ver con los cargos  que  le  fueron imputados en la acusación sustitutiva número S1-08 CR. 165 del  15  de  julio  de  2008,  dictada  por la Corte Distrital de los Estados Unidos,  Distrito Sur de Nueva York.   

Comuníquese   esta   determinación   al  requerido    ciudadano   WILLIAM   ARDILA,  a  su  defensor, al Ministerio Público y al Fiscal General de la  Nación, para lo de  su  cargo.   

Devuélvase el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia, para lo de ley.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                          SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

       COMISÓN    DE  SERVICIO                                                               PERMISO   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                          JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                        JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                                   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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