31815(29-07-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 31815  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 230  

Bogotá,  D.C., veintinueve (29) de julio de  dos mil nueve (2009).   

VISTOS  

Procede  la  Corporación  a rendir concepto  sobre  la  solicitud  de  extradición  de  la ciudadana colombiana PAULA      ANDREA      DÍAZ      DE     WOLHFARTH     presentada   por   el   Gobierno   de   la   República  Federal  de  Alemania1.   

ANTECEDENTES  

Mediante Nota Diplomática No. 136 del 27 de  abril   de   2009   se   formalizó   la   solicitud   de   extradición  de  la  señora  PAULA ANDREA DÍAZ DE WOLHFARTH para   que   comparezca   a   juicio  y  responda  por  “pertenecer   a   una   banda   internacional  de  traficantes  y  contrabandistas   de   cocaína”  ante  el  Tribunal  Regional  de  Frankfurt,  con  fundamento en la acusación No. 5102 Js 219583/08  dictada   el   26   de   enero  de  2009,  donde  se  le  hacen  las  siguientes  imputaciones:   

“a)   haber   importado   ilícitamente  estupefacientes  (cocaína)  en cantidad no pequeña sin tener permiso para ello  con  arreglo  al art. 3 de la Ley de estupefacientes (BtMG) y de haber traficado  con los mismos, mediante 5 actos independientes y   

b)  haber  actuado  en estas ocasiones como  miembro  de  una  banda que se constituyó para la comisión continuada de tales  delitos, en los años 2007/2008.   

Respecto al punto a):  

1).  En  septiembre/octubre  de  2007,  la  inculpada  reclutó como miembro de la banda al antiguo compañero de trabajo de  su  esposo,  Manfred  von Bülow, quien en su calidad de mecánico de la empresa  FRAPORT  tenía  acceso  libre  e  incontrolado  al  sistema  de  transporte  de  equipajes  del  aeropuerto  de  Frankfurt,  para  que  éste, contra pago de una  remuneración  (de  1.300.oo  euros  por  kilograma  (sic)  de cocaína), sacara  envíos  de  cocaína  previamente  anunciados  y no acompañados de la cinta de  equipajes,  y  los  llevara  del  recinto  de  seguridad  a  su  domicilio,  los  depositara  allí  y  los  entregara  en  cantidades  parciales  a compradores y  personas que la recogían.   

A finales de octubre/principios de noviembre  de  2007, ella encargó a von Bülow, de sacar, una mochila de 5-6 kilogramos de  cocaína  de  la  cinta,  junto  con su esposo, orden que von Bülow cumplió de  acuerdo con las instrucciones recibidas.   

2)  A  mediados/finales  de noviembre, ella  encomendó  a von Bülow sacar una mochila roja con 18 kilogramos de cocaína de  la   cinta,   llevarla   hacia   afuera  y  entregar  la  cocaína,  según  sus  instrucciones,  en  cantidades parciales a personas que la recogían, lo que von  Bülow  hizo  a  cambio  de  una remuneración de 16.000.oo euros, siguiendo las  órdenes recibidas.   

3)  Después  de  que  la inculpada hubiese  organizado  la  ruta  y  el  mecanismo de contra-bando (sic) en Frankfurt/Main y  fuese  reemplazada  por  su  esposo,  viajó el 18 de diciem-bre (sic) de 2007 a  Colombia,  vía  España,  para  seguir  organizando  los envíos ilegales desde  allí.  Después  de  un envío fracasado en diciembre de 2007, la inculpada, en  enero  de 2008, organizó un envío de 18 kilogramos de cocaína en una mochila,  que   su   esposo   llevó  a  cabo  junto  con  von  Bülow  de  la  manera  ya  aprobada.   

4) En marzo de 2008 la inculpada anunció a  su  esposo  la  llegada  de una mochila azul («azul rey») con 11 kilogramos de  cocaína  que  su  esposo  y von Bülow, a continuación, sacaron de la cinta de  equipajes   distribuyendo   su   contenido   a  varios  compradores  según  las  instrucciones de la inculpada.   

5)  En  mayo de 2008 la inculpada volvió a  anunciar  a  su  esposo  la llegada de una mochila azul con 11 kilos de cocaína  que  su  esposo  Wohlfarth y von Bülow sacaron de la cinta de equipajes el día  09-05-2008  y  la  transportaron  a  Raunheim  con el objetivo de la subsecuente  distribución  de  su  contenido. Sin embargo, por una intervención telefónica  la  policía judicial se había enterado… del transporte y detuvo a WOHLFARTH,  a  los  esposos  von  BÜLOW  junto  con su hijo, que estaban en posesión de la  droga y de dinero en efectivo en aquel momento.   

Respecto del punto b):  

Desde  el  año  2007,  a  más  tardar, la  inculpada pertenecía junto con su esposo   

(…)  

a  una banda internacional de traficantes y  contrabandistas  de  cocaína  que  introdujo ilegalmente y de forma profesional  grandes   cantidades  de  cocaína  en  el  aeropuerto  de  Frankfurt  am  Main,  provenientes  de  Colombia,  burlando lagunas (sic) del aeropuerto de Frankfurt,  vendiéndola   posteriormente   en   cantidades   parciales  a  revendedores  en  Alemania.   

(…)  

Crímenes  punibles  con  arreglo  a  los  artículos   29a,   párrafo   1,   30a,   párrafo   1,   3,   33   de  la  Ley  Estupefacientes…”.   

Documentos  aportados  con  la petición de  extradición   

Con el propósito de formalizar la solicitud  de  entrega  de  la  señora  PAULA  ANDREA  DÍAZ DE  WOLHFARTH  se  incorporaron  al presente trámite, por  intermedio  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  y  provenientes  de  la  Embajada  de  la  República  Federal  de  Alemania,  los  siguientes documentos  debidamente traducidos:   

(i) Nota Verbal No. 75 del 2 de marzo de 2009  por   cuyo  medio  esa  representación  diplomática  requirió  la  detención  provisional,   con   fines   de   extradición,   de   la  señora  DÍAZ  DE  WOLHFARTH  nacida el 2 de junio  de  1979  en  Colombia,  quien  es  titular  de  la  cédula  de ciudadanía No.  42.133.748.   

(ii)  Nota verbal No. 104 del 27 de marzo de  2009  mediante  la  cual  se solicita la extradición de la señora PAULA  ANDREA  DÍAZ  DE  WOLHFARTH  y se  allega  la  orden  de  captura del 28 de julio de 2008 emitida por el Juzgado de  Primera  Instancia  de  Frankfurt  en contra de la citada, donde se incluyen las  normas  violadas  e, igualmente, se adjunta certificado sobre la identidad de la  misma y se ofrecen las garantías del caso.   

(iii) Nota Verbal No. 118 del 14 de abril de  2009  a  través de la cual se aporta el texto informal de la acusación 5102 Js  219583/08   del   26  de  enero  de  2009  proferida  en  contra  de      PAULA      ANDREA      DÍAZ     DE     WOLHFARTH.   

(iv)  Nota Verbal No. 136 del 27 de abril de  2009    con    la    cual    “se    termina    de  formalizar”  la  solicitud  de  extradición  de  la  señora DÍAZ DE WOLHFARTH y  se  adjunta  el  original del escrito de acusación No. 5102 Js 219583/08 del 26  de  enero  de 2009 proferido en contra de la citada ante el Tribunal Regional de  Frankfurt.   

Trámite   surtido  ante  las  autoridades  colombianas   

Para  atender  la  solicitud  de  detención  provisional,  con  fines de extradición, formulada por el Gobierno requirente a  través  de  la  Nota Verbal No. 75 del 2 de marzo de 2009, el Fiscal General de  la   Nación   decretó   la   orden  de  captura  de  la  señora  PAULA   ANDREA  DÍAZ  DE  WOLHFARTH  con  Resolución del día siguiente.   

Ahora, como el 1º de marzo de 2009 la citada  había  sido retenida en el municipio de Dosquebradas (Risaralda) con fundamento  en  la  Circular Roja de la Interpol No. A-235/2-2009, miembros del Departamento  Administrativo  de  Seguridad  le notificaron aquélla orden de captura el mismo  día  de  su  expedición  y,  una vez agotados los trámites administrativos de  rigor,  a  la  señora DÍAZ DE WOLHFARTH se  le condujo a la Reclusión Nacional de Mujeres de Bogotá, donde  actualmente  se encuentra privada de la libertad con fines de extradición hacia  la República Federal de Alemania.   

Formalizada la solicitud de extradición con  Nota  Verbal No. 136 del 27 de abril de 2009, al día siguiente el Ministerio de  Relaciones   Exteriores   envió  la  documentación  reunida   a  la   Cartera   del  Interior  y  de  Justicia con oficio No.  OAJ.E.  889  en  el cual conceptuó: “En atención a  lo  establecido en nuestra legislación procesal penal interna… por no existir  Convenio   aplicable   al  caso  es  procedente  obrar  de  conformidad  con  el  ordenamiento procesal penal colombiano”.   

Por  tal  motivo, examinadas las diligencias  con      base      en      esa      normatividad2,   en  dicha  Cartera  no  se  evidenció  la  falta  de  pieza  sustancial  alguna  y,  por  consiguiente,  el  Viceministro     de     Justicia     y    del        Derecho       con       escrito     No.  OFI09-13462-DVJ-0300  del  4  de mayo de 2009 procedió a enviar el expediente a  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia para lo de su  competencia.   

Actuación     cumplida     en    esta  Corporación   

Mediante  auto  del  12  de  mayo de 2009 se  requirió   a   la  señora  PAULA  ANDREA  DÍAZ  DE  WOLHFARTH la designación de defensor, en cumplimiento  de lo dispuesto en el artículo 510 de la Ley 906 de 2004.   

Como  en  efecto  designó  una apoderada de  confianza,  con  decisión  del  día  14  del igual mes y año se le reconoció  personería  adjetiva  y a la par se dispuso correr el traslado consagrado en el  inciso  primero  del  artículo  500  de  estatuto  en cita, dentro del cual los  intervinientes guardaron silencio.   

Con pronunciamiento del 24 de junio de 2009,  tras  desecharse  la necesidad de practicar pruebas de oficio, se ordenó agotar  el  término  previsto  en  el  inciso  segundo del artículo 500 del Código de  Procedimiento  Penal,  el  cual,  en  efecto,  fue  utilizado  por el Ministerio  Público  y la defensora de la solicitada para expresar su criterio en torno del  concepto que habrá de emitir la Corporación.   

Alegatos de conclusión  

El   Ministerio  Público,   representado  por  el  señor  Procurador  Primero  Delegado para la  Casación  Penal,  una  vez  sintetiza  el  trámite  adelantado  y  describe la  documentación  aportada  por  el Gobierno requirente, expresa que al no existir  Convenio   aplicable   al   caso,  se  deben  tener  en  cuenta  los  requisitos  establecidos en el artículo 502 de la Ley 906 de 2004.   

En  consecuencia,  inicialmente  aborda  el  estudio  de  la  validez  formal  de  la  documentación,  reseñando las piezas  aportadas  en  respaldo  de  la  solicitud  de extradición y menciona que todas  ellas  se  encuentra debidamente apostilladas, por lo cual, en su concepto, este  primer presupuesto se encuentra satisfecho.   

Igual   criterio   expresa  acerca  de  la  demostración  de  la plena identidad de la requerida, pues señala que vista la  información  suministrada  sobre  ésta en las notas diplomáticas en virtud de  las  cuales se solicitó su captura con fines de extradición y se formalizó su  entrega,  allí  se menciona su nombre completo y, a su vez, que se trata de una  ciudadana   colombiana   nacida   el  2  de  junio  de  1979,  quien    es          portadora         de     la     cédula     de    ciudadanía No.  42.133.748.   

Además, recuerda que en los documentos donde  se  da  cuenta de la notificación de su captura se señala haberse identificado  de  la  misma  forma  y  de  igual  manera a como lo hizo durante la actuación,  razón  por  la  cual  es  evidente que se trata de la persona solicitada por el  Gobierno extranjero.   

Con  fundamento  en  el  numeral  1º  del  artículo  493  de  la  Ley  906 de 2004, pone de relieve que el principio de la  doble  incriminación  exige que el hecho cuya ejecución motiva la extradición  esté  previsto  en  Colombia  como  delito y tenga una pena cuyo mínimo no sea  inferior a cuatro años.   

En  consecuencia,  procede  a  comparar  la  imputación  contenida  en la acusación No. 5102 Js 219583/08 con los supuestos  de  hecho  previstos  en  la  parte especial de nuestro Código Penal, proceso a  través  del cual encuentra coincidencia con lo consagrado en los artículos 340  y  376  del  Estatuto Punitivo, estimando, por tal motivo, cumplido el principio  de la doble incriminación.   

De  otra  parte,  señala  que la acusación  emitida  ante  el  Tribunal Regional de Frankfurt se asimila a la pieza procesal  prevista  en  el  Código  de  Procedimiento  Penal colombiano, por cuanto allí  “aparece  con  claridad  la  imputación  procesal,  fáctica   y   jurídica,   y   con   la   misma   se   inicia   la   etapa  del  juicio”,  por  consiguiente, encuentra demostrado el  requisito   de   la   equivalencia   de   la   providencia   proferida   en   el  extranjero.   

Así  las  cosas,  el  Procurador  Primero  Delegado  considera  que  se  debe emitir concepto favorable en relación con la  solicitud  de  extradición de la señora PAULA ANDREA  DÍAZ   DE   WOLHFARTH,  señalando  que  en  caso  de  coincidir  la  Corte con su criterio, deberá exhortar al Gobierno Nacional para  que  indique  al  de  la  República  Federal  de  Alemania, el compromiso de no  someter  a  juicio  a  la  citada  por  hechos  distintos  a  los que motivan la  petición  de  entrega,  así  como  a  no imponerle la pena de muerte, prisión  perpetua,  destierro  o confiscación, ni infligirle tratos crueles, inhumanos o  degradantes.   

Igualmente,  deberá  indicarse  que se debe  tener  en  cuenta  el  tiempo  de  privación  de la libertad con motivo de esta  extradición  si  es condenada y, a su vez, se le ha de garantizar su retorno al  país una vez concluya el proceso o cumpla la pena impuesta.   

De    otra   parte,   la   defensora   de   la  solicitada  presentó  escrito  en  el  cual,  en  síntesis,  precisa  la  naturaleza  del trámite de  extradición,  el  alcance  de los requisitos consagrados en el artículo 502 de  la  Ley  906  de  2004  y,  finalmente, expresa que en caso de emitirse concepto  favorable      respecto      de     su     representada,     se     “condicione  tal  decisión  a que el Estado Alemán no la vaya a  juzgar  por  hechos  diferentes a los que motivan la presente extradición… no  sea   sometida   a   pena   de   destierro…   prisión  perpetua,  torturas…  confiscación,   tratos   crueles,   inhumanos  o  degradantes…ni  a  pena  de  muerte”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Aspectos Generales  

En  orden  a  establecer  si  procede  la  extradición  o  no  de una persona solicitada por otro país con el cual no hay  Convenio  aplicable,  la  competencia  de  la  Corporación  se  circunscribe  a  verificar  las exigencias contenidas en los artículos 493, 495 y 502 del actual  Estatuto Procesal Penal.   

Del  mismo  modo,  le  corresponde  tener  presente    el    mandato   consagrado   en   el   artículo   35   —inciso         3º—  de  la  Carta Política, conforme al  cual  la  entrega  de  colombianos sólo es posible por delitos distintos de los  conocidos como políticos o de opinión.   

A  su  vez,  debe constatar si los actos se  cometieron  en  el  exterior,  están previstos como conducta punible en nuestra  legislación y cuentan con una sanción no inferior a cuatro años.   

También  debe  entrar  a  verificar  si su  comisión  fue  posterior  al  17  de  diciembre  de 1997, fecha para la cual se  promulgó  el  Acto  Legislativo  No. 1 de la misma anualidad, por cuyo medio se  reactivó la posibilidad de extraditar a nacionales.   

Ahora,  de acuerdo con lo preceptuado en el  artículo  502 de la Ley 906 de 2004, ha de revisar la  validez  formal  de  la  documentación  allegada  por  el  país requirente, la  demostración  plena  de la identidad de la persona solicitada, la presencia del  principio  de  la  doble  incriminación  y  la  equivalencia  de la providencia  proferida   en   el   extranjero,   confrontada,   por  lo  menos,  con  nuestra  acusación.   

En  consecuencia, la Corte procede estudiar  si en este caso se cumplen esos presupuestos.   

1.     Validez     formal    de    la  documentación   

De  conformidad  con  lo  preceptuado en el  artículo  495  de  la  Ley  906  de  2004,  la  solicitud de extradición ha de  efectuarse  por la vía diplomática y, de manera excepcional, por la consular o  de  gobierno  a gobierno, aportando copia del fallo o de la acusación proferida  en  el  país extranjero, con indicación de los actos por los cuales procede la  petición,  así  como  del  lugar  y  fecha  de  su  ejecución, acompañado lo  anterior  de  los  datos  por cuyo medio sea posible identificar plenamente a la  persona  reclamada  e,  igualmente, es necesario allegar la reproducción de las  disposiciones penales aplicables al asunto.   

Tales   documentos  deben  ser  expedidos  sujetándose  a  las  formalidades  establecidas  en  la  legislación del país  reclamante y estar traducidos al castellano, de ser necesario.   

Esos  requisitos  de carácter legal están  encaminados  a demandar del Estado requirente el ofrecimiento de los soportes en  sustento  de  la  solicitud  de extradición, en todos los casos y frente a cada  una  de las específicas obligaciones que amerite el asunto, con el cumplimiento  íntegro de las exigencias formales expresadas.   

Así  las  cosas,  en el caso particular la  Corporación  observa  que  el  Gobierno de la República Federal de Alemania, a  través  de  su  representación  diplomática,  solicitó la extradición de la  ciudadana  colombiana  PAULA ANDREA DÍAZ DE WOLHFARTH  y,  al  efecto,  anexó  la  acusación  No.  5102  Js  219583/08   dictada   el   26  de  enero  de  2009  ante  Tribunal  Regional  de  Frankfurt.   

Igualmente,  aportó  la  orden de captura  expedida  en  contra  de  la  reclamada  por  el Juzgado de Primera Instancia de  Frankfurt  el  28  de  julio de 2008, en donde se incluyen las normas violadas y  también  allegó la certificación sobre la identidad  de la solicitada en extradición.   

A  su vez, se observa que en los documentos  aportados  por  el  Gobierno de la República Federal de Alemania se especifican  los  actos  imputados  y  los lugares y épocas de su ocurrencia, además, tales  documentos  obran  traducidos  al  castellano y están debidamente apostillados,  razón  por  la  cual  se satisfacen los requisitos exigidos en el artículo 495  del Estatuto Procesal Penal.   

En  vista  de  la  existencia,  contenido y  legalización  de  la documentación aportada, es claro para la Corporación que  el requisito de su validez formal se encuentra acreditado.   

2. Demostración plena de la identidad de la  solicitada   

Esta  exigencia  busca  establecer  si  la  persona  procesada  en  el  país extranjero es la misma sometida al trámite de  extradición,   lo   cual   no  implica  conocer  su  verdadera  identidad,  por  consiguiente,  el  requisito  se  cumple  cuando existe plena coincidencia entre  quien   es   solicitada  y  aquella  cuya  entrega  se  encuentra  en  curso  de  resolver.   

Observa  la Corte, en este sentido, una vez  confrontada  la  Nota  Diplomática No. 136 del 27 de abril de 2009 a través de  la  cual se formaliza la petición de extradición, que la reclamada responde al  nombre  de PAULA ANDREA DÍAZ DE WOLHFARTH,  quien nació  el  2 de junio de 1979 en Colombia  y  es  la  titular   de      la      cédula       de     ciudadanía    No.  42.133.748.   

A su vez, la persona capturada se presentó  con  aquel  nombre  y  documento, a quien se le practicó cotejo dactiloscópico  por  parte  del  Departamento  Administrativo  de  Seguridad  confirmándose tal  identidad.  Además,  la  fecha  de  nacimiento  registrada  en  su  cédula  de  ciudadanía coincide con la ofrecida por el país requirente.   

Finalmente,  bajo la identidad advertida la  reclamada  actuó  y  se  notificó  de  las diversas decisiones adoptadas en el  marco de este trámite.   

Así las cosas, se deduce razonablemente la  plena  identidad  de  la  ciudadana  colombiana  pedida en extradición, pues la  información  personal  de  aquella  relacionada  en  la  solicitud del Gobierno  extranjero,  como  se  ha  visto,  es  la misma con la cual se presenta y firma,  quien     tampoco    ha    formulado    cuestionamiento    alguno    sobre    el  particular.   

3.     Principio    de    la    doble  incriminación   

Frente  a  esta  exigencia corresponde a la  Corporación  examinar  si  los  comportamientos  atribuidos a la reclamada como  ilícitos  en  el  país extranjero tienen en Colombia la misma connotación, es  decir,  son  considerados  delitos  y están sancionados con una pena mínima no  inferior a cuatro años de privación de la libertad.   

Además,  es  preciso tener en cuenta si no  son  de  aquellos  denominados  como  políticos  o  de  opinión  y  si  fueron  ejecutados  con posterioridad al 17 de diciembre de 1997, fecha de promulgación  del  Acto Legislativo No. 1 del mismo año, modificatorio del artículo 35 de la  Constitución  Política,  en  virtud  del  cual se reactivó la extradición de  nacionales.   

Conviene   señalar   a  su  vez  que  la  confrontación  aludida  debe adelantarse con fundamento en las disposiciones de  orden  interno  vigentes  al  momento de rendir el concepto, motivo por el cual,  incluso,  resulta improcedente la aplicación del principio de favorabilidad con  ocasión  de  tránsitos legislativos, pues los preceptos del país requerido no  son   objeto   de   aplicación  por  parte  del  Estado  extranjero3.   

En  esa  medida, se observa que la señora  PAULA   ANDREA   DÍAZ   DE  WOLHFARTH  es  solicitada para responder por las imputaciones formuladas en la  acusación  No.  5102  Js  219583/08  dictada  el  26  de  enero de 2009 ante el  Tribunal  Regional  de Frankfurt, por hechos ocurridos  “en los años 2007/2008”.   

En  este  sentido,  se sabe que durante ese  tiempo  la  señora  DÍAZ  DE WOLHFARTH se  asoció  con  otras personas para cometer delitos de tráfico de  narcóticos,  en violación de los artículos 29a, párrafo 1, 30a, párrafo 1 y  33 de la Ley Estupefacientes.   

El contenido de tales normas, de acuerdo con  los documentos aportados, es el siguiente:   

“Artículo  29a  Ley  de  estupefacientes  — Delitos   

(1) El que  

1….  

2.   comercializare  estupefacientes  en  cantidades  no pequeñas, los elaborare o cediere  o poseere en cantidades no pequeñas sin haberlos obtenido  en  base  a  una  autorización  de  conformidad  con  el  artículo 3, apartado  1,   

será castigado  con   pena   privativa   de   libertad  de  por  lo  menos  un  año”.   

“Artículo  30a  Ley  de  estupefacientes  — Delitos   

El que  

(1)  cultivare, elaborare o comercializare  estupefacientes  en  cantidades no pequeñas sin tener  una  autorización  de conformidad con el artículo 3, párrafo 1, inciso 1, los  importare  o  exportare  (artículo  29, párrafo 1, inciso 1) y lo hiciere como  miembro  de  una  banda  que se haya constituido para la comisión continuada de  tales delitos,   

será castigado  con   pena   privativa   de   libertad  de  por  lo  menos  5  años”.   

“Artículo 33  Ley  de  estupefacientes —  Decomiso ampliado y confiscación   

(1) Artículo 73d del Código penal alemán  se aplicará   

1.   en   los   casos  previstos  en  el  artículo  29, apartado 1, incisos 1, 4, 5, 6 y 10 si  el autor actúa de forma profesional,   

2.   en   los  casos  previstos  en  los  artículos 29a, 30 y 30a.   

(2) Se podrán decomisar objetos que están  relacionados  con  un  delito según los artículos 29  hasta  30a  o  con  una  infracción  administrativa  según  el  artículo  32.  Se  han de aplicar el artículo 74a del Código penal  alemán  y  el  artículo  23  de  la  Ley  alemana  de infracciones…”.   

A su vez, las conductas delictivas imputadas  a    la    señora    PAULA    ANDREA    DÍAZ   DE  WOLHFARTH  en  la  acusación  No.  5102  Js 219583/08  también  se  encuentran  tipificadas en el Código Penal colombiano (Ley 599 de  2000) de la siguiente manera:   

Artículo 340, modificado por los artículos  8°  de  la  Ley  733  de  2002, 14 de la Ley 890 de 2004 y 19 de la Ley 1121 de  2006, donde se prevé:   

“Concierto para  delinquir.  Cuando  varias personas se concierten con  el  fin  de  cometer  delitos,  cada  una  de  ellas  será penada, por esa sola  conducta, con prisión de cuatro (4) a nueve (9) años.   

Cuando  el  concierto  sea  para  cometer  delitos   de…  tráfico  de  drogas  tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas…  la pena será de prisión de ocho (8) a dieciocho (18) años y  multa  de  dos  mil  setecientos  (2.700)  hasta  treinta  mil (30.000) salarios  mínimos      legales     mensuales”.   

Artículo  376, modificado por el artículo  14 de la Ley 890 de 2004, en cuyo texto se consagra:   

“Tráfico,  fabricación  o  porte  de estupefacientes. El que sin  permiso  de  autoridad  competente,  salvo  lo  dispuesto  sobre  dosis para uso  personal,   introduzca  al  país,  así  sea  en  tránsito  o  saque  de  él,  transporte,   lleve   consigo,  almacene,  conserve,  elabore,  venda,  ofrezca,  adquiera,   financie  o  suministre  a  cualquier  título  droga  que  produzca  dependencia  incurrirá  en  prisión de ocho (8) a veinte (20) años y multa de  mil    (1.000)    a   cincuenta   mil   (50.000)   salarios   mínimos   legales  mensuales”.   

Confrontadas  las  normas  invocadas por el  país  requirente  con  las  disposiciones  internas de Colombia, fácilmente se  advierte   que  la  conducta  de  concierto  para  delinquir,  agravada  por  la  naturaleza  de  los  actos, en este caso delitos relacionados con el tráfico de  estupefacientes, se encuentra penalizada tanto allá como acá.   

Adicionalmente,  se observa que los delitos  anotados  tienen prevista una pena mínima de privación de la libertad superior  a  cuatro  (4) años, no son de aquellos conocidos como de carácter político o  de   opinión  y  fueron  ejecutados  después  de  la  promulgación  del  Acto  Legislativo  No.  1  de  1997, por consiguiente, respecto de éstos se encuentra  satisfecho el principio de la doble incriminación.   

4.  Equivalencia  entre  la  providencia  dictada    en   el   extranjero   y   la   acusación   del   sistema   procesal  colombiano   

Esta exigencia se orienta a verificar si la  pieza  procesal ofrecida por el país requirente es equivalente, por lo menos, a  la acusación prevista en el ordenamiento procesal penal interno.   

Conviene  mencionar  que  no  se  trata  de  establecer   identidad   entre   ambas  actuaciones4,   pues   lo   relevante   es  determinar  si  la  pieza ofrecida da paso al juicio. Además, se debe constatar  si  brinda  un  relato  sucinto  del  comportamiento  imputado  y especifica las  circunstancias  de  lugar  y  tiempo  e,  igualmente,  expresa  con  claridad la  calificación jurídica señalando los preceptos aplicables.   

En  esa  medida, se tiene que la acusación  No.  5102  Js  219583/08  dictada  el  26  de  enero  de  2009 contra la señora  PAULA   ANDREA   DÍAZ   DE  WOLHFARTH  ante  el  Tribunal Regional de Frankfurt, al igual que ocurre con la  pieza  de  la misma índole en el ordenamiento colombiano, marca el comienzo del  juicio,  etapa  en  la  cual la persona tiene la oportunidad de controvertir las  pruebas y los cargos a ella atribuidos.   

Ahora, vista la acusación en cuestión, en  efecto  allí se indica que los hechos habrían sucedido en la ciudad alemana de  Frankfurt,  en  donde  la  reclamada acordó con otros  importar    ilícitamente   cocaína   con   el   propósito  de  distribuirla  después.   

A su vez, en orden  a  sustentar  la  imputación  relacionada  con  la  constitución  de una banda  dedicada  a  la  comisión  continuada  del  delito  de importación ilícita de  estupefacientes,  en la acusación No. 5102 Js 219583/08 del 26 de enero de 2009  se    señala    haberse    cometido   “en    los    años    2007/2008”,  específicamente, como a continuación se expresa:   

“1).  En  septiembre/octubre de 2007, la  inculpada  reclutó como miembro de la banda al antiguo compañero de trabajo de  su  esposo,  Manfred  von Bülow, quien en su calidad de mecánico de la empresa  FRAPORT  tenía  acceso  libre  e  incontrolado  al  sistema  de  transporte  de  equipajes  del  aeropuerto  de  Frankfurt,  para  que  éste, contra pago de una  remuneración  (de  1.300.oo  euros  por  kilograma  (sic)  de cocaína), sacara  envíos  de  cocaína  previamente  anunciados  y no acompañados de la cinta de  equipajes,  y  los  llevara  del  recinto  de  seguridad  a  su  domicilio,  los  depositara  allí  y  los  entregara  en  cantidades  parciales  a compradores y  personas que la recogían.   

A   finales   de  octubre/principios  de  noviembre  de  2007,  ella  encargó  a von Bülow, de sacar, una mochila de 5-6  kilogramos  de  cocaína  de la cinta, junto con su esposo, orden que von Bülow  cumplió de acuerdo con las instrucciones recibidas.   

2)  A  mediados/finales de noviembre, ella  encomendó  a von Bülow sacar una mochila roja con 18 kilogramos de cocaína de  la   cinta,   llevarla   hacia   afuera  y  entregar  la  cocaína,  según  sus  instrucciones,  en  cantidades parciales a personas que la recogían, lo que von  Bülow  hizo  a  cambio  de  una remuneración de 16.000.oo euros, siguiendo las  órdenes recibidas.   

3)  Después  de  que la inculpada hubiese  organizado  la  ruta  y  el  mecanismo de contra-bando (sic) en Frankfurt/Main y  fuese  reemplazada  por  su  esposo,  viajó el 18 de diciem-bre (sic) de 2007 a  Colombia,  vía  España,  para  seguir  organizando  los envíos ilegales desde  allí.  Después  de  un envío fracasado en diciembre de 2007, la inculpada, en  enero  de 2008, organizó un envío de 18 kilogramos de cocaína en una mochila,  que   su   esposo   llevó  a  cabo  junto  con  von  Bülow  de  la  manera  ya  aprobada.   

4) En marzo de 2008 la inculpada anunció a  su  esposo  la  llegada  de una mochila azul («azul rey») con 11 kilogramos de  cocaína  que  su  esposo  y von Bülow, a continuación, sacaron de la cinta de  equipajes   distribuyendo   su   contenido   a  varios  compradores  según  las  instrucciones de la inculpada.   

5)  En mayo de 2008 la inculpada volvió a  anunciar  a  su  esposo  la llegada de una mochila azul con 11 kilos de cocaína  que  su  esposo  Wohlfarth y von Bülow sacaron de la cinta de equipajes el día  09-05-2008  y  la  transportaron  a  Raunheim  con el objetivo de la subsecuente  distribución de su contenido…   

Desde  el  año  2007,  a  más tardar, la  inculpada pertenecía junto con su esposo   

(…)  

a una banda internacional de traficantes y  contrabandistas  de  cocaína  que  introdujo ilegalmente y de forma profesional  grandes   cantidades  de  cocaína  en  el  aeropuerto  de  Frankfurt  am  Main,  provenientes  de  Colombia,  burlando lagunas (sic) del aeropuerto de Frankfurt,  vendiéndola   posteriormente   en   cantidades   parciales  a  revendedores  en  Alemania.   

(…)  

Crímenes  punibles  con  arreglo  a  los  artículos   29a,   párrafo   1,   30a,   párrafo   1,   3,   33   de  la  Ley  Estupefacientes…”.   

Entonces,  con fundamento en lo anterior y  teniendo  en  cuenta  la  documentación  aportada  por  vía  diplomática,  se  evidencia  que  en  el  caso  de  la  acusación  No.  5102  Js  219583/08 está  expresamente  señalado el lugar y época de ocurrencia de los hechos, así como  las   circunstancias   bajo   las   cuales   operaba   la  señora  PAULA  ANDREA  DÍAZ  DE  WOLHFARTH junto  con  otros. Además, en tal  pieza  procesal  se  incluyen las disposiciones foráneas violadas con los actos  allí descritos.   

En  estas  condiciones,  es indiscutible la  equivalencia  existente  entre la acusación dictada en el país extranjero y la  pieza  procesal  contemplada  en los artículos 336 y 337 de la Ley 906 de 2004.  Naturalmente,  conviene  precisar,  se  trata  de una identidad material y no de  formas.   

La  Corporación, en consecuencia, concluye  que este último requisito también se satisface.   

Respuesta a los alegatos  

Como  se  comparten  los planteamientos del  Ministerio  Público y de la  defensora de la solicitada en  cuanto  a  que  en  el caso particular se cumplen los requisitos previstos en el  artículo  502  de  la  Ley  906  de 2004, lo relativo a la limitación temporal  derivada  de  la  entrada  en  vigencia  del  Acto  Legislativo  No. 1 del 16 de  diciembre   de  1997  para  que  proceda  la  extradición  e,  igualmente,  los  condicionamientos  que  pusieron  de  presente,  sobra  cualquier  comentario al  respecto.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL, emite CONCEPTO FAVORABLE a la solicitud  de  extradición  de  la  ciudadana  colombiana  PAULA  ANDREA  DÍAZ DE WOLHFARTH formulada por el Gobierno de  la  República Federal de Alemania a través de su Embajada en Bogotá, para que  responda  por las imputaciones contenidas en la acusación No. 5102 Js 219583/08  dictada   el   26   de   enero   de   2009   ante   el   Tribunal   Regional  de  Frankfurt.   

De  otra  parte,  es  preciso consignar que  corresponde  al  Gobierno  Nacional condicionar la entrega a que la reclamada en  extradición  no  vaya  a  ser condenada a pena de muerte, ni juzgada por hechos  diversos  a  los  que  motivaron  la  solicitud  de  extradición, ni sometida a  desaparición   forzada,   torturas,   tratos   o  penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  como  tampoco  a  la  sanción  de  destierro,  cadena  perpetua o  confiscación,  conforme  lo  establecen  los artículos 11, 12 y 34 de la Carta  Política.   

También  le  corresponde  condicionar  la  entrega    de    la    solicitada    a   que   se   le   respeten   —como  a cualquier otro nacional en las  mismas                  condiciones5—  todas  las  garantías  debidas  en  razón  de  su  calidad  de justiciable, en  particular  a: tener acceso a un proceso público sin dilaciones injustificadas,  se  presuma  su  inocencia,  estar  asistida  por  un intérprete, contar con un  defensor  designado  por  ella  o  por  el Estado, se le conceda el tiempo y los  medios   adecuados   para   preparar  la  defensa,  pueda  presentar  pruebas  y  controvertir  las  que  se alleguen en su contra, su situación de privación de  la  libertad  se  desarrolle en condiciones dignas, la pena que eventualmente se  le  imponga  no trascienda de su persona, pueda apelar el fallo ante un tribunal  superior  y  la  pena  privativa  de  la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y adaptación social.   

Lo anterior, de conformidad con lo dispuesto  en  los artículos 9, 10 y 11 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y  9,   10,   14   y   15   del   Pacto   Internacional   de   Derechos  Civiles  y  Políticos.   

Por igual, la Corte estima oportuno señalar  al  Gobierno  Nacional, en orden a salvaguardar los derechos fundamentales de la  reclamada,  que  proceda  a  imponer  al  Estado  requirente  la  obligación de  facilitar  los medios necesarios para garantizar su repatriación en condiciones  de  dignidad  y  respeto  por  la  persona  humana,  en  caso  de  llegar  a ser  sobreseída,  absuelta,  declarada  no  culpable,  o su situación jurídica sea  resuelta  definitivamente  de manera semejante en el país solicitante, incluso,  con  posterioridad  a  su  liberación una vez cumpla la pena allí impuesta por  sentencia   condenatoria   originada   en   las   imputaciones  que  motivan  la  extradición.   

De  otra  parte,  al  Gobierno  Nacional le  corresponde  condicionar  la entrega a que el país reclamante, de acuerdo  con  sus  políticas  internas  sobre  la  materia, ofrezca  posibilidades  racionales  y  reales  para que la requerida pueda tener contacto  regular  con  sus  familiares más cercanos, considerando que el artículo 42 de  la  Constitución  Política de 1991 reconoce a la familia como núcleo esencial  de  la  sociedad,  garantiza  su  protección  y  reconoce  su honra, dignidad e  intimidad,  lo  cual  se  refuerza con la protección que a ese núcleo también  prodiga  el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en su artículo  23.   

Adicionalmente, es del resorte del Gobierno  Nacional  exigir  al país reclamante que, en caso de un fallo de condena, tenga  en  cuenta  el  tiempo  de  privación  de  la  libertad cumplido por la señora  DÍAZ   DE  WOLHFARTH  con  ocasión de este trámite.   

La  Sala se permite indicar que, en virtud  de  lo  dispuesto  en  el  numeral  2º  del  artículo  189 de la Constitución  Política,  le  compete  al  Gobierno  en  cabeza  del  señor  Presidente de la  República  como  supremo  director de la política exterior y de las relaciones  internacionales,  realizar  el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos  impuestos  al  conceder  la  extradición,  quien  a  su  vez es el encargado de  determinar      las      consecuencias      derivadas     de     su     eventual  incumplimiento.   

Comuníquese por Secretaría de la Sala esta  determinación  a  la  requerida, señora PAULA ANDREA  DÍAZ  DE  WOLHFARTH,  a  su  defensora, al Procurador  Primero  Delegado  para  la  Casación  Penal y al Fiscal General de la Nación,  para lo de su cargo.   

Devuélvase la actuación al Ministerio del  Interior y de Justicia, para los trámites subsiguientes de ley.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                               MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO      JOSÉ      IBÁÑEZ  GUZMÁN                      JORGE LUÍS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                              JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTÍZ   

TERESA    RUÍZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

1 En el  presente  caso  se aplica la Ley 906 de 2004 por cuanto los hechos que sustentan  la  petición  de  extradición se cometieron  después del 1º de enero de  2005,  fecha en la cual entró a regir dicha ley. En este sentido, ver autos del  4  de  abril  y  3  de  octubre  de  2006,  radicados  números  24187  y 25080,  respectivamente, entre otros.   

2  Es  decir,  la  Ley  906  de 2004 en razón de la época de ocurrencia de los hechos  que sirven de fundamento a la petición de extradición.   

3 Cfr.  Concepto del 22 de julio de 2004. Radicado No. 22206.   

4 Cfr.  Concepto del 11 de febrero de 2004, Radicado No. 20292.   

5 Por  cuanto  a  falta  de  Convenio  entre  la  República  Federal  de Alemania y la  República  de  Colombia,  la procedencia, requisitos, trámite y condiciones de  la  extradición pasiva de colombianos por nacimiento se rige por los artículos  35  de  la  Carta  Política,  18 del Código Penal y 490 a 514 de la Ley 906 de  2004,   siendo  imperativo  para  el  Gobierno  Nacional  hacer  las  exigencias  necesarias  al  país  reclamante  en  orden a reconocer al solicitado todos los  derechos  y  garantías inherentes a la calidad de colombiano y de procesado, en  especial   las   contenidas   en   la  Norma  Fundamental  y  en  el  Bloque  de  Constitucionalidad,  ya  que la entrega del compatriota a un país extranjero no  implica  la  pérdida  de  su  nacionalidad  ni de los derechos inherentes a tal  condición.   Cfr.   Concepto   del  5  de  septiembre  de  2006,  Radicado  No.  25625.     

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