31719(10-06-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31719  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado    Acta:   175      

Bogotá, D. C, diez  (10) de junio de dos  mil nueve (2009).   

D   E   C   I   S   I  Ó  N   

A  la  Sala  le  correspondería  examinar la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   OSCAR  YESID  CORTÉS  MARTÍNEZ, contra el  fallo     expedido     por     el     Tribunal    de  Bucaramanga,          que         confirmó  la  decisión  del Juzgado   2   Penal   del   Circuito   Especializado   de  la  misma  ciudad;  con  el  fin  de  confrontar  si  reunía los  presupuestos   formales   de  admisión;  si  no  hubiese advertido que sobrevino el fenómeno jurídico de la  prescripción   de   la   acción   penal  respecto  de  los  punibles  de concierto  para   delinquir,   falsedad  ideológica  en  documento  público  y   uso   de  documento  público  falso,  sobre  los  cuales  declarará  la  extinción  de  la  acción  penal; y,  en  un proveído aparte, calificará el  libelo  elevado  por  el  delito de homicidio agravado,  imputado     también     contra     el     militar  retirado.   

H    E    C    H   O   S   

El  23  de agosto de 2002, el hoy sentenciado  capitán  ® del Ejército Nacional OSCAR YESID CORTÉS  MARTÍNEZ,   fungía   como  Jefe  del  Grupo  Contra  Guerrilla  denominado ZEUS, asignado al Municipio de Puerto Wilches (Santander).  El       Coronel       Martínez      (Comandante  del  Batallón Nueva Granda), por manifestaciones de la  misma   tropa,   estaba   presionando  a  OSCAR  YESID  CORTÉS, con el objeto de allegar resultados positivos  de su misión al frente de la cuadrilla de la fuerza pública.   

El  día  señalado,  el  ST.  Nelson  José Granados González (vinculado  a  otro  proceso  por  los  mismos  hechos)  le informó a su superior que en la  Vereda  San  Clavel  del  citado  poblado, se originó el deceso de Alexander  José  Larios,  producto  de un  enfrenamiento  entre  el  Batallón  A.D.A.  No. 2 del Ejército Nacional con un  grupo de Autodefensas Unidas de Colombia.   

El  occiso, según se constató, era también  miembro    del    colectivo   paramilitar,   no   obstante,   fue   utilizado por sus compañeros y el oficial  CORTÉS   MARTÍNEZ,  para  justificar  la  conflagración.  Motivo por el cual, los juzgadores determinaron  que   los   acontecimientos  consignados  no    eran    ciertos   y   estaban    alejados   de  la  realidad.       

A C T UA C I Ó N    P R O C E  S A L   

1. El 5 de julio de  2002,  una  Fiscal  de  Derechos  Humanos  de Bogotá,  dictó   resolución   de  acusación contra OSCAR YESID  CORTÉS  MARTÍNEZ,  por  los  delitos de homicidio  agravado (como determinador), en  concurso   con   falsedad  ideológica  en  documento  público,    uso    de    documento    público    falso    y   concierto   para  delinquir.  Proveído que cobró ejecutoria el día 16  del mismo mes y año.   

2. El 28 de noviembre  de   2008,   el   Tribunal  Superior  de  Bucaramanga,  confirmó   la   sentencia   adopta  por  el   Juzgado   2   Penal   del   Circuito  Especializado  de  la  misma  ciudad,  el 31 de mayo de  2005,  mediante  la  cual condenó al inculpado por los punibles imputados, a la  pena  principal  de  30  años de prisión;  a  la  multa  2.000  smlmv, por perjuicios morales la suma de 100  smlmv  y,  la  accesoria  de  inhabilitación  en  el  ejercicio  de  derechos y  funciones   públicas,   por   un  lapso  equivalente        a  la  sanción  privativa de la libertad.   

3.   La  defensa  técnica,  inconforme  con  el  fallo  condenatorio  de  segunda  instancia,  lo  impugnó  y,  a  su  turno,  mediante  la  presentación  del respectivo libelo,  sustentó el recurso de casación, que hoy examina la Corte.   

C O N S I D E  R A C  I    O    N   E   S    

Los juzgadores aplicaron el Decreto Ley 100 de  1980,  Código  Penal, por ser más favorable los criterios para la fijación de  la  pena  y  los mínimos y máximos determinados en los artículos 61, 64, 66 y  67  de  la  normatividad  sustancial citada, pues bajo su vigencia se consumaron  las    conductas    ilícitas   de   Concierto   para  delinquir      (mandato     186),     falsedad     ideológica     en    documento    público    (artículo   219)   y   uso  de  documento  público  falso  (canon  222),  imputados  a YESID CORTÉS MARTÍNEZ:  actos  antijurídicos  que prescriben en el tope punitivo máximo  previsto para cada delito.   

Ahora  bien: el artículo 86 de la Ley 599 de  2000,  estipula  que  la  prescripción  de la acción  penal    se    interrumpe    con   la   resolución  de acusación o su equivalente  y,  una  vez ejecutoriada, se reinicia un nuevo término, el cual será igual al  consagrado  en el precepto 83, sin que pueda ser menor a cinco (5) ni superior a  diez (10) años.   

Por  tanto,  el  tiempo  prescriptivo  de  la  acción    penal,    en    punto    a   la   ejecutoria   de   la   resolución  de  acusación, se entiende en  dos  sentidos: (i) si se trata  de  un  servidor público debe  contabilizarse,    como   lo   ha   explicando   la   jurisprudencia1 de esta Sala,  en  seis  (6)  años  y ocho (8) meses, ii)  por  el  contrario, si es un particular, el lapso tiene un límite  de cinco (5) años.    

El artículo 83 de la Ley 599 de 2000, inciso  5,  dice:  “el servidor público que en ejercicio de  sus  funciones,  de  su  cargo  o  con  ocasión  de ellos, realice una conducta  punible  o  participe en ella, el término de prescripción se aumentará en una  tercera  parte”;  esa  es  y  no  otra la razón del  incrementó  punitivo, arriba señalado, para los funcionarios públicos como el  aquí  procesado  quien  se desempeñaba como capitán del Ejército Nacional al  mando  de  un  grupo de contraguerrilla, al momento de los hechos, tal y como lo  determinaron los juzgadores.     

Se tiene, entonces, que la  resolución  de  acusación expedida por la  Unidad  de  Derechos  Humanos  y Derecho Internacional  Humanitario  de  la Fiscalía General de la Nación, de  fecha  5 de julio de 2002, la  cual    no   fue   recurrida,   quedó   ejecutoriada   el   día   16   del   mismo  mes  y  año;  con  tal  proveído,   se  interrumpió  el  ciclo  prescriptivo;  iniciándose  un  nuevo  término  equivalente  a  la  mitad del señalado en el artículo 83, el cual no  puede  ser  menor  de  seis  (6) años ocho (8) meses, en relación a servidores  públicos,  ni   menor  de cinco (5) años, para los particulares, con base  en lo dispuesto en el aludido artículo 86, numeral 2.   

Siendo    ello   así,   a   OSCAR   YESID  CORTÉS,  quien  fungía como  servidor público le aplicó el fenómeno jurídico de  la  prescripción  en  seis  (6)  años  ocho (8) meses por ostentar tal calidad  especial.    En    consecuencia,     para   el   delito   de   concierto  para  delinquir,  plasmado en el  artículo2  186  con  una  pena  mínima  de  tres (3) a seis (6) años; el de  falsedad    ideológica   en   documento   público,  previsto   en  el  precepto  219  con  prisión  de  tres  (3)  a  diez  (10) años  y  el  uso  de  documento público falso, tipificado  en el  canon  222,  se  le asignó de uno (1) a ocho (8) años: todos consagrados en la  Ley 100 de 1980, adaptada por  favorabilidad  al  inculpado, por cuanto los hechos se consumaron en vigencia de  esa normatividad sustancial.   

Como  se  observa  que  la  mitad  de la pena  máxima  fijada  en  cada  uno,  para  efectos  de  la prescripción de los tres  punibles  atrás  señalados, no supera los 5 años de prisión, a los cuales se  les  aumenta  un  (1)  año  y  ocho  (8)  meses, según lo tiene establecido la  jurisprudencia  de  esta  Sala,  para  los  servidores  públicos, como el aquí  procesado;   le   operó   la  prescripción  de  la  acción  penal;  motivo por el cual, el Estado Colombiano  como  titular  de  la  gestión  pública,  perdió  la  potestad,  desde  el 16 de marzo de 2009,  para investigar, perseguir y sancionar a los infractores de la ley  penal,  por  cuanto  el  fallo  atacado de segundo nivel, a la fecha, aún no ha  cobrado ejecutoria.   

También  es  oportuno  aclarar  que  en la  mencionada  fecha  (16-3-09),  el  expediente  no había arribado a la Sala para calificar la demanda, suscrita  con   ocasión   al   fallo   de   condena   proferido   por   el   Tribunal  de Bucaramanga el 28 de noviembre  de    2008,    contra    el    militar   ®   CORTÉS  MARTÍNEZ.   

En consecuencia, atendiendo lo preceptuado en  los  artículos  38  y  39  del Código de Procedimiento Penal, se declarará la  extinción    de    la   acción   penal  por  los delitos y en los términos señalados; decretándose así  mismo,  la  cesación de todo procedimiento  a favor del sentenciado OSCAR   YESID   CORTÉS  MARTÍNEZ;   conservándose,   desde   luego,   los   lineamientos  punitivos  destacados  por  los  falladores de instancia, plasmados de la siguiente manera:   

El Juez Segundo Penal  del  Circuito  Especializado  de  Bucaramanga,  en  lo  atinente  a la tasación de la pena partió del homicidio agravado, aplicándole  la  Ley  599  de 2000, por ser más favorable (25 a 40 años) a aquella en donde  se  consumaron  los  actos antijurídicos; determinó los respectivos cuartos y,  teniendo  en  cuenta los criterios dosimétricos previstos en el precepto 61 del  Código  Penal  le  fijó  una  pena  de  300  meses  o  25  años  de  prisión  “pero  como el anterior punible concurre art. 31 del  C.P.  con  los de Concierto para Delinquir art. 168 [en realidad era el 186] del  C.P.  del  80,  que contempla una pena mínima de 3 a 6 años, art. 340 del C.P.  actual  modificado  por  la  Ley  733-02  y  multa  de dos mil a 20.000 salarios  mínimos  legales  se fijará en 2000 salarios mínimos legales vigentes para la  época de los hechos”.    

Agregó el Juez de conocimiento:  

“A  su  vez  concursa  con los punibles de  falsedad  ideológica en documento público art. 219 y uso de documento público  falso,  art.  222 del Código Penal del 80, el primero con una punibilidad entre  los  tres  y  lo  ocho  y el segundo de uno a ocho años. Por lo que se le ha de  imponer  en  definitiva con el incremento por estos últimos punibles la suma de  cinco  años  mas  (sic), lo que queda en definitiva en la suma de treinta años  de prisión.   

Como  accesoria  a  la  de  prisión  se  le  impondrá  a  los  procesados  (sic)  la  inhabilitación  para  el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por  un  periodo  igual  al  de la pena de la  libertad tasada”.   

La anterior ecuación punitiva fue confirmada  por el Tribunal de Bucaramanga.   

Por  ende, al declararse la extinción de la  acción  penal  por  las infracciones en comento se hace imprescindible eliminar  la  punibilidad  impuesta;  es  decir,  de  los 30 años a los que fue condenado  CORTÉS  MARTÍNEZ,  por  la  comisión  de  conductas contra la vida e integridad personal, la seguridad y fe  publicas;  se les deberá excluir el concurso de los cinco (5) años dosificado;  para  permanecer  en definitiva la pena en el punible base, como lo argumentaron  los  juzgadores,  en 25 años, que debe cumplir el sentenciado como determinador  de   homicidio   agravado.   

Por  tal  motivo,  el  Juez  de  conocimiento  devolverá  las  cauciones  generadas  y  se  encargará  de  cancelar todos los  requerimientos  y  pendientes  que  OSCAR YESID CORTÉS  MARTÍNEZ,  hubiese  adquirido por razón exclusiva de  los  delitos  hoy  prescritos;  también  informará  sobre  la nueva situación  jurídica  del  inculpado,  a  los organismos de seguridad del Estado a donde se  hubiese oficiado.   

Evidencia  la  Sala,  además,  que  desde la  ejecutoria   de   la   resolución  de  acusación  verificada  el  16   de  julio  de  2002  a  la  fecha  de  expedición  del  fallo  de  segundo  grado,  el  28 de  noviembre  de  2008,  transcurrieron  más de seis (6)  años;  motivo por el cual, se dispondrá por medio de la Secretaría de la Sala  Penal,  compulsar  copias  ante  las  autoridades  disciplinarias con destino al  Consejo   Superior   de   la   Judicatura,  para  determinar la eventual dilación injustificada del trámite  procesal.   

En  todo  lo  demás,  la sentencia impugnada  conserva su integridad.   

Con fundamento en lo expuesto, la Sala    de    Casación    Penal    de    la   Corte   Suprema   de  Justicia,   

R   E   S   U   E   L  V  E   

Primero: Declarar  extinguida  la  acción  penal  por  los  punibles de  concierto          para          delinquir,  falsedad ideológica en documento público    y    uso   de   documento   público  falso  mediante  la  cual  se  condenó al capitán ®  OSCAR    YESID   CORTÉS   MARTÍNEZ,   por  las razones  puntualizadas en la parte motiva de este proveído.   

Segundo:  Decretar,  en consecuencia, la cesación de   procedimiento a favor del procesado.   

Tercero:  En   atención   a   la  extinción  de  la  acción  penal,  el  sentenciado OSCAR  YESID  CORTÉS  MARTÍNEZ,  deberá purgar   la pena de veinticinco (25) años  de    prisión,   por   el   punible   de   homicidio  agravado.   

Cuarto:  El   Juzgado   de   primera   instancia  devolverá  las  cauciones  generadas  y se encargará de cancelar  todos  los  requerimientos y pendientes que OSCAR YESID  CORTÉS   MARTÍNEZ,  hubiese  adquirido  por  razón  exclusiva  del  presente asunto; así como también, informará a los organismos  de seguridad del Estado a donde se hubiese oficiado.   

   

Quinto:  Por  secretaría  de  la  Sala,  compulsar las copias  disciplinarias    con   destino   al   Consejo   Superior   de  la  Judicatura,  según     se     expresó     atrás.    

Sexto:  Contra  la  presente  providencia  procede recurso de  reposición,  en  aplicación del artículo 189 de la  Ley 600 de 2000.   

         

Séptimo:  Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

JULIO    ENRIQUE    SOCHA    SALAMANCA   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                                   SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

Comisión de servicio  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Comisión de servicio  

AUGUSTO        J.        IBAÑEZ  GUZMÁN                                                                        JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

                     

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                                                       JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

                   Secretaria   

    

1 Corte  Suprema  de  Justicia,  Radicación  25.767 (20-09-06); 25.149 (5-10-06); 20.673  (1-9-04).   

2  El  artículo  340  de  la  Ley 599 de 2000, también dispuso como pena en relación  con  el  delito  de concierto para delinquir simple,  la pena de tres (3) a  seis (6) años.     

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