31782(01-07-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 31782  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado acta Nº  191  

Bogotá D.C., julio primero ( 1  ) de dos  mil nueve (2009)   

La  Sala  se  ocupa  de  la  definición  de  competencia  promovida  por el Juez Tercero Penal del Circuito de Cúcuta, quien  se  considera  incompetente  para  conocer del recurso de apelación interpuesto  contra  la  decisión  de  preclusión  de  la investigación proferida en   favor  de  JHON EDISON CARRILLO RODRÍGUEZ por el Juzgado Cuarto Penal Municipal  con Funciones de Conocimiento de Cúcuta.   

HECHOS  

El  episodio  fáctico  fue  reseñado por el  Juzgado  Cuarto  Penal  Municipal  con  Funciones  de  Conocimiento, como sigue:   

“Este ocurrió el 10 de febrero del año en  curso,  a  eso  de las once de la noche, cuando DANIEL PÉREZ SANABRIA, recibió  una  llamada  de  su  hija ASTRID CAROLINA, quien le informó que su marido JHON  EDISON  CARRILLO RODRÍGUEZ le había pegado,  por lo que este fue hasta la  casa  de  ellos  y  la  familia de él lo detenían, cuando su yerno JHON EDISON  CARRILLO  RODRÍGUEZ  salió  con dos botellas, las despicó y le tiró entre la  multitud  de  la familia de él, le cortó la cara y el brazo, luego se encerró  en   la  casa  y  él  se  fue  para  el  hospital”.   

ANTECEDENTES  

Con  ocasión  de la petición elevada por la  Fiscalía  orientada  a  obtener  la  preclusión  de  la investigación seguida  contra  JHON  EDISON  CARRILLO  RODRÍGUEZ  por el delito de lesiones personales  dolosas,  el  Juzgado  Cuarto  Penal  Municipal con Funciones de Conocimiento de  Cúcuta  realizó  el  13  de  marzo de 2009 la respectiva audiencia, durante la  cual  profirió  la  decisión  judicial  que  acogió  la  petición  del  ente  acusador,  por  cuya  virtud el funcionario dispuso consecuencialmente cesar con  efectos  de  cosa  juzgada  la  persecución  penal  en  contra  del  indiciado.   

En el acto de notificación en estrados de la  providencia  mediante  la  cual  se decretó la preclusión, el representante de  la   víctima  interpuso  contra la misma recurso de apelación, por lo que  se  ordenó  el envío de la actuación a la Sala Penal del Tribunal Superior de  Cúcuta,  Corporación  que por auto del 16 de abril de 2009 dispuso a su vez la  remisión  a  los  Jueces  Penales  del  Circuito  de  Cúcuta,  toda vez que el  proveído  objeto  del  recurso  era  un  auto  interlocutorio  proferido por un  Juzgado Municipal.   

Una  vez llegó el proceso al Juzgado Tercero  Penal  de Circuito,  donde correspondió por reparto,  por providencia  del  22  de  abril  del  cursante  año,  de conformidad con lo señalado en los  artículos  32.4,  34.1,  54,  334  y 335 de la Ley 906 de 2004, se promovió la  definición de competencia que ahora se decide.   

CONSIDERACIONES  

La  Corte  es  la llamada a  resolver la  definición  de  competencia promovida por el Juez Tercero Penal del Circuito de  Cúcuta,  de  acuerdo con lo señalado en los artículos 32 numeral 4º,  y  341 de la Ley 906 de 2004.   

La definición de competencia es el mecanismo  previsto  por  la  Ley  906 de 2004 para precisar, en caso de duda, cuál de los  distintos  jueces  o magistrados es el llamado a presidir el juzgamiento de  determinados  asuntos,  de  acuerdo  con  los  factores  de  competencia,  y  su  procedimiento   el   previsto   en   los   artículos   54   y   55   de   dicha  normatividad.    

El   problema   jurídico  que  se  pone  a  consideración  de  la  Corte  es  si  la  providencia  judicial  que  ordena la  terminación  del  proceso por preclusión tiene carácter de sentencia y en tal  caso  cuál  es  la  autoridad competente para conocer del recurso de apelación  cuando la misma es proferida por un juez penal municipal.   

La  confusión  surge  del  tenor literal del  artículo  334  de la Ley 906 de 2004 que pareciera darle a la decisión de  preclusión carácter de sentencia cuando señala:   

“Efectos    de    la    decisión    de  preclusión.   En  firme  la  sentencia que decreta la preclusión, cesará  con  efectos  de  cosa  juzgada la persecución penal en contra del imputado por  esos  hechos.   Igualmente,  se revocarán todas las medidas cautelares que  se le hayan impuesto.   

Sin  embargo,  la  jurisprudencia  ha  sido  pacífica  al determinar que la providencia de preclusión tiene calidad de auto  interlocutorio1.     Así    se    ha    indicado    en    uno    de    varios  pronunciamientos2:   

          “Para  la  Sala,  la disposición transcrita en cuanto califica de  “sentencia”   la   decisión  de  preclusión  no  puede  interpretarse  con  sujeción  exclusiva  a  su  tenor literal sino de manera sistemática y tomando  como  eje hermenéutico la propia denominación que el legislador le asignó. Lo  anterior  porque,  como  se verá, la nueva normatividad procesal no implicó un  cambio   frente   a   la  naturaleza  jurídica  que  reviste  dicha  decisión.   

          En  efecto, importa señalar, en primer término, que la regulación  efectuada  tanto  en  la  Ley  600 de 2000 (art. 169) como en la Ley 906 de 2004  (art.  161) acerca de la clase y naturaleza de las providencias que se profieren  en  el  decurso  del  proceso  penal  son  en esencia similares, con las únicas  modificaciones  consistentes en que los autos interlocutorios ahora se denominan  simplemente  “autos”  y  los de sustanciación “órdenes”, denominación  esta  última  que  igual  se  asigna  a las decisiones de la Fiscalía. Pero la  definición  que  el  legislador  asignó  tanto en uno como en el otro estatuto  procesal  a  cada  una  de  esas  providencias,  se  repite,  es sustancialmente  idéntica,  de suerte que sentencias siguen siendo aquellas que “deciden sobre  el  objeto del proceso, bien en única, primera o segunda instancia, o en virtud  de  la  casación  o  de  la acción de revisión”, en tanto que autos (los de  naturaleza  interlocutoria)  continúan  siendo aquellos que “resuelven algún  incidente o aspecto sustancial”.   

          Frente  a  tales  definiciones y con referencia al estatuto procesal  penal  de  2000,  la  jurisprudencia  de  esta  Corte  siempre  entendió que la  preclusión  de  la  instrucción  (o  la  cesación de procedimiento, según el  estado   del  proceso  en  que  se  emita  la  decisión)  revestía  naturaleza  interlocutoria,  y  de ahí que jamás se haya admitido la interposición contra  decisión   de   esa   naturaleza   del  recurso  de  casación,  en  tanto  ese  extraordinario  medio de impugnación sólo procede contra sentencias de segunda  instancia,  conforme  lo  establece  el  artículo 205, mandato que –dicho  sea  de paso- se mantiene en la  Ley 906 de 2004 (art. 180).   

          Y  como  atrás  se señaló, se carece de razones para concluir que  ese  entendimiento  legal  ha  variado  con  la  expedición  del nuevo estatuto  procesal   penal,  sólo  porque  el  artículo  334  antes  citado  utiliza  la  expresión  “sentencia”.  Si  no  fuera  así, resultaría inexplicable, por  ejemplo,  que  el  legislador  hubiese distinguido entre sentencia y preclusión  cuando  en  el  artículo  32,  numeral  2º de la Ley 906 de 2004 atribuye a la  Corte  Suprema de Justicia el conocimiento de la acción de revisión en caso de  proferirse  alguna  de  esas decisiones por parte de la propia corporación o de  los  Tribunales  Superiores. E igual acontece con los artículos 33, numeral 3º  y  34,  numeral  3º al radicar en los Tribunales Superiores similar competencia  si  la sentencia o la preclusión es emitida por los Jueces Penales del Circuito  Especializado,  los  Jueces del Circuito o los Jueces Municipales del respectivo  distrito.   

          En  ese  mismo  orden de ideas, obsérvese cómo el artículo 192 de  la  misma  Ley  906 de 2004 estructura las causales de procedencia de la acción  de   revisión,   según   se  trate  de  sentencias  condenatorias,  sentencias  absolutorias o decisión de preclusión.   

          Así  las cosas, si la Ley 906 de 2004 frente a la regulación de la  acción  de  revisión  distinguió  entre  sentencia  y  preclusión, es porque  partió  del  presupuesto  que  se trata de providencias que revisten naturaleza  jurídica diversa.   

          Una  reflexión adicional que sustenta la anterior conclusión tiene  que  ver con la disposición contenida en el último inciso del artículo 176 de  la  misma  Ley  906  de  2004,  de acuerdo con el cual la “apelación procede,  salvo  los casos previstos en este código, contra los  autos  adoptados  durante el desarrollo de las audiencias, y contra la sentencia  condenatoria  o  absolutoria” (se subraya), porque si  no  se entendiera que la preclusión reviste carácter interlocutorio (o auto en  la  nueva  sistemática  procedimental  penal),  esa  determinación  no  sería  susceptible  del  recurso  de apelación, puesto que la misma de ser considerada  como “sentencia” ni es ni condenatoria ni tampoco absolutoria.   

Bajo tal perspectiva es claro que asiste la  razón  al  Tribunal  Superior de Cúcuta, cuando afirma que la competencia para  conocer  del recurso de apelación de la preclusión no le corresponde, toda vez  que  el  proveído objeto del recurso es un auto interlocutorio proferido por un  Juzgado  Penal  Municipal,  el  cual en virtud del artículo 36.1, radica en los  Jueces Penales del Circuito.   

Lo  dicho  en  precedencia  constituye razón  suficiente  para  que  la Corte defina la competencia para conocer la apelación  de  la  decisión  de  preclusión,  asignándola  al  Juzgado Tercero Penal del  Circuito  de  Cúcuta,  habida  cuenta  que  la  de primera fue proferida por un  Juzgado Penal Municipal.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1. Definir que la competencia para conocer de  la  segunda  instancia  de  la  preclusión  proferida  a  favor  de JHON EDISON  CARRILLO  RODRÍGUEZ  corresponde  al  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito de  Cúcuta,  de conformidad con las razones consignadas en la anterior motivación.   

Contra  esta  providencia  no procede recurso  alguno.    

Comuníquese y cúmplase.  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSE  LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ             SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

      

ALFREDO  GÓMEZ   QUINTERO           MARÍA DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS                                                                                 

Permiso  

AUGUSTO   J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                          JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                           JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Entre  otros,  auto de 30 de noviembre de 2006 dentro del radicado 26517, de  8 de  junio  de  2007  dentro del proceso de revisión 25838; autos de casación   de  24 de enero de 2007 dentro del radicado 26670,  y  de 3 de mayo de  2007 dentro del radicado 27188.   

2 Auto  de noviembre 30 de 2006 dentro del radicado 26517.     

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