31783(05-08-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 31783  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 241  

         

Bogotá,   D.   C.,    cinco (5) de agosto de dos mil nueve (2009).   

V   I   S   T   O  S   

La Corte se pronuncia sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  revisión  presentada  por  el  apoderado  de  WILLIAM   MONTALVO   PERDOMO  contra  la  sentencia  proferida, el 3 de abril de 2006, por el Tribunal Superior Militar, a  través  de  la  cual revocó la decisión absolutoria en su favor emitida el 12  de  octubre de 2005 por el Juzgado 154 de Primera Instancia con sede en Ibagué,  y, en su lugar, lo condenó por el delito de hurto simple.   

  H   E   C   H   O  S   

El  juzgador  de  segunda  instancia  los  sintetizó de la siguiente manera:   

“De  autos  se  sabe  que  cuando  la  Estación  de  Palermo se disponía a cumplir la orden de  entregar  una  bicicleta  todo  terreno  color  negra, por parte de la Fiscalía  Séptima  Seccional  de  Neiva al señor Miller Perdomo Patiño, se observó que  le  faltaba  la llanta trasera con cambios, puntilla y muñeco marca Shimany, la  que  fue reemplazada por la llanta de otra clase de bicicleta en custodia dentro  del  habitáculo.  Se  tiene  que para el día 13 de octubre, cuando los agentes  Lemos  Goyes  y  Sáenz  Animero  estaban  acomodando  las  ciclas, llegó el SI  Montalvo  afirmando  que  algunas  de  las  rodantes  estaban  buenas  y  que  él  necesitaba una para la  bicicleta,  regresando  minutos  más tarde para despojar de la llanta trasera a  la      bicicleta     negra     con     todos     sus     accesorios”.   

ACTUACIÓN      PROCESAL   RELEVANTE   

1.  Con base en los hechos relatados se  dio  inicio a la investigación, la cual una vez clausurada, la Fiscalía Ciento  Cincuenta  y  Seis  Penal  Militar,  el  11  de  noviembre  de  2004,  profirió  resolución   de  acusación  en  contra  de  William  Montalvo  Perdomo  por  el  delito  de  peculado  por  apropiación.   

2.   Agotado el juicio, el Juzgado 154  de  Primera  Instancia con sede en Ibagué, mediante sentencia del 12 de octubre  de    2005,    absolvió    a    William   Montalvo  Perdomo   del   cargo   imputado   en   el   pliego  acusatorio.   

3.  Por virtud del grado jurisdiccional  de  consulta, el Tribunal Superior Militar, en decisión del 3 de abril de 2006,  revocó  el  fallo consultado y, en su lugar, condenó al procesado Montalvo  Perdomo a la penal principal de  6 meses de arresto, como autor del delito de hurto simple.   

LA     DEMANDA     DE   REVISIÓN   

El    apoderado    de    William   Montalvo   Perdomo,  luego  de  identificar  a  los sujetos procesales, de relatar los hechos que fueron materia  de  juzgamiento,  de  referirse a la prueba testimonial y documental incorporada  al  proceso,  de  puntualizar  unos aspectos consignados en la indagatoria de su  poderdante  y  de  citar los fallos de primera y segunda instancia, sostiene que  dentro  de  la  investigación  disciplinaria  que  se  adelantó  en  contra de  Montalvo  Perdomo, la cual  se  originó  por  el  proceso  penal,  “existieron  cualquier  cantidad  de contradicciones entre los diferentes deponentes tanto de  cargo  como  de  descargo  que no se pudieron esclarecer y que hacen relación a  que  en  diferentes  exposiciones,  tanto el policial Sáenz como Lemos y Patio,  manifestaron  no  saber  quién  o  quiénes  habían  sacado  la  llanta  de la  Estación”.   

Entonces,  frente a esas contradicciones no  se   explica   cómo,  sin  entendimiento  alguno  y  simplemente  con  base  en  comentarios   hechos   de  manera  jocosa,  se  responsabilizó  a  Montalvo  Perdomo  del  delito de hurto,  situación  que,  en su criterio, deja entrever que las declaraciones de Lemos y  Sáenz  “están  revestidas de falsedad”.       

Añade  que  en  el  proceso que se siguió  contra  su  procurado  se  “tejió un manto de duda,  pues  no  se  demostró  cómo  estaba  la bicicleta, en qué estado entró a la  estación,  quién o quiénes eran los policiales responsabilizados de custodiar  aquél  bien, quién o quiénes las personas que sustrajeron el elemento; no hay  claridad  sobre las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que ocurrieron los  hechos”.   

Dice que dada la cantidad de contradicciones  surgidas  en  los citados testimonios, necesariamente se debe concluir que no se  cumplían  las  exigencias  previstas  en  el  artículo  396  del Código Penal  Militar,  “pues no existe la prueba para condenar y  la   existente  está  recubierta  de  duda,  falsedad  y  acomodada”,  situación que imponía la aplicación del principio del in d  ubio pro reo.   

Además,  estima  que tratándose del hurto  simple   de  unos  elementos  que  fueron  reintegrados  al  supuesto  afectado,  “brillaba    por    su   ausencia   el   elemento  antijuridicidad,   por   cuanto  es  claro  que  no  se  lesionó  o  puso   efectivamente   en   peligro   el   bien   jurídico   tutelado   por   la   ley  penal”.   

Finaliza  afirmando  que  apoya la presente  acción  de  revisión  en  la  causal  5°  del  artículo  220  del Código de  Procedimiento Penal, la cual transcribe.   

INFORME  DE  LA  SECRETARÍA   

La  Secretaría  de  la  Sala  informó que  revisado  el  sistema de gestión se constató que la Corte, en decisiones del 9  de  mayo  y  26  de  septiembre  de  2007,  inadmitió las demandas de revisión  también    presentadas,    a    través   de   apoderados,   por   William Montalvo Perdomo.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

1.  Recuérdese en primer término que,  como  lo  ha  reiterado  la Sala en múltiples ocasiones, al ser probable que la  sentencia  condenatoria  o  absolutoria,  o  las  providencias  de preclusión o  cesación  de  procedimiento  que  se  encuentran  ejecutoriadas no contengan la  verdad  histórica,  originándose  así  una  injusticia,  el  legislador penal  instituyó  la  acción de revisión como mecanismo idóneo para remover la cosa  juzgada  y  declarar  sin  valor  el  fallo  objeto  de  la acción, dictando la  providencia  que  corresponda o disponiendo tramitar nuevamente el proceso desde  el  momento  en  que  se  indique,  según  la  causal  invocada  y que la Corte  encuentre fundada.   

Por      ello,     la   remoción   de  la  cosa  juzgada  sólo  es   posible   cuando frente  a  la  demostración  de   alguna   de   las   causales  taxativamente señaladas   en    la    ley,   se   evidencia   que   se   cometió      una      injusticia     que     impone     su   derrumbamiento.   

Así, de conformidad con el artículo 220 de  la  Ley  600  de  2000, la invalidez de la decisión recurrida puede tener lugar  porque  la  verdad procesal declarada es bien diversa a la verdad histórica del  acontecer  objeto  de juzgamiento, o porque la acción penal no podía iniciarse  o  proseguirse  por prescripción, o ante la presencia de cualquiera otra causal  de  extinción  de  la  citada  acción,  o  en  razón a que después del fallo  aparecen  hechos  nuevos o surgen pruebas no conocidas al tiempo de los debates,  las  cuales acreditan la inocencia o la inimputabilidad del condenado, o bien en  la  medida  en  que  se  demuestra  con  sentencia  en  firme  que  el fallo fue  determinado  por  conducta típica del  juez o de un tercero, o se basó en  prueba  falsa,  o  también  cuando  la  Corte  haya  cambiado favorablemente el  criterio  jurídico  que  sirvió  de  sustento  a  la  sentencia  condenatoria,  demostración    que,   como   se   dijo,   sólo   es   posible   jurídicamente   dentro  del   marco   que   delimitan   las  causales  taxativamente  señaladas  en  la  ley.   

Además,  en  la actualidad, con base en el  fallo   de   constitucionalidad   C-004   de   2003,   proferido  por  la  Corte  Constitucional,  también  procede  la  acción  de  revisión  en  los casos de  preclusión  de  la  investigación,  cesación  de  procedimiento  o  sentencia  absolutoria,  cuando  se trate de violaciones de derechos humanos o infracciones  graves   al   derecho   internacional   humanitario,  siempre  que  se  den  las  específicas circunstancias allí mismo señaladas.   

Por  consiguiente, frente a las mencionadas  hipótesis,   se   hace  indispensable   que   la   demanda   de    revisión    se   confeccione   con  sujeción  a  los  parámetros  legales  y  con  respeto a la causal en que se apoya, pues, en caso  contrario,  el  escrito  se  torna  en  un  alegato  de instancia  y,   por     lo     mismo,     se     constituye    un   desafuero   que  desnaturaliza  los  fines  de  la  revisión  y, por ende,  conlleva ineludiblemente a su inadmisión.   

2.   En el caso que ocupa la atención  de  la Corte, la simple lectura del libelo pone de presente que el apoderado del  demandante,  dejando  a  un lado los soportes legales y jurisprudenciales en que  se  ampara  este instituto y como si se tratara de una tercera instancia, redujo  su   escrito  a  realizar  unas  críticas  sobre  el  contenido  de  la  prueba  testimonial   allegada   al   proceso,   exhibiendo   de  esa  manera  su  total  inconformidad  con la manera como fue valorada y con la condena que se impartió  en contra de su procurado.   

En  efecto,  plantea  situaciones  que  se  apartan  totalmente  de  la  causal 5ª escogida para solicitar la revisión del  proceso,    como    sostener    que    no    existe     en    el   diligenciamiento     elementos     de    juicio    que   permitan   la  condena  de su procurado, o que los testimonios de cargo son  “contradictorios”,  “dudosos”,  “falsos”     y  “acomodados”, o que la  conducta   punible   atribuida   a  William  Montalvo  Perdomo      carecía      de     “antijuridicidad  material”,  o  que la  aplicación  del in dubio pro reo era el instituto sobre el cual debió fundarse  el  fallo que ahora pretende remover, argumentos que, dicho sea de paso, son los  mismos  que  sustentaron  las  demandas de revisión que, habiendo sido también  presentadas  por  el aquí accionante, fueran inadmitidas por la Corte a través  de   las  providencias  fechadas  el  9  de  mayo  y  el  26  de  septiembre  de  2007.   

Una   vez   más  pasa   por     alto     el     memorialista    que    la   revisión   no   se  estatuyó   para  repetir  o   ampliar    los    debates    jurídicos   o   fácticos  cumplidos    en   el   proceso   ya   finalizado,   ni   para   subsanar   los   errores  de   juicio   o     de     procedimiento     en    que    hayan   podido    incurrir    las   instancias,   los   cuales   constituyen    el    objeto   de   los   recursos   ordinarios   y   de   la   casación,   ni   para   reexaminar   los  elementos  de  convicción  que   sirvieron   de   fundamento   a   una   decisión   que   se   encuentra  amparada  por  la doble presunción de acierto y  legalidad  y, por ende, ha hecho tránsito a cosa juzgada y que, como tal, tiene  el carácter de definitiva e inmutable.   

Además,  limitándose  a insistir en dicho  discurso,  no  se  preocupó  en  lo  más  mínimo por ilustrar a la Corte, con  argumentos  vinculantes  con  la  causal  5ª seleccionada, cómo ésta se halla  demostrada  y,  a  su  vez,  la incidencia frente a la pretensión que persigue,  esto  es,  la  remoción  de  la  cosa  juzgada  que  ampara  el fallo objeto de  revisión.   

Recuérdese que cuando se acude a la causal  5ª  de  revisión  contemplada en el artículo 220 del Código de Procedimiento  Penal,  la  ley  exige  que  el libelista demuestre, mediante decisión que hizo  tránsito  a  cosa  juzgada,  que  la  prueba en que se fundó la decisión cuya  remoción  se  intenta,  fue  declarada  judicialmente  falsa,  y no se trata de  perseguir  una revaloración de la prueba recaudada durante el fenecido proceso,  aduciendo  que  ésta  carece de credibilidad, sino de demostrar que la misma no  es  auténtica  porque  así  se  determinó  judicialmente  mediante  decisión  ejecutoriada,  la  que  debe  aportarse  a  la demanda, deberes que el libelista  tampoco cumplió.   

Sobre   la   mencionada  causal  5ª,  la  jurisprudencia de la Corte ha indicado:   

“Cuando se acude  a  la  causal  quinta de revisión, es necesario acreditar mediante sentencia en  firme  o decisión que produzca los mismos efectos, que el fallo que se pretende  rescindir  se  fundamentó en prueba falsa. Para ello, es necesario que el actor  precise  los fundamentos fácticos y jurídicos que la sustentan y que aporte la  decisión  mediante  la cual se declara que el medio o los medios de convicción  que sirvieron de soporte a la decisión que se objeta, son falsos.   

“Por tanto, no  resulta  suficiente  la  simple  manifestación  del  libelista  soportada en su  personal  percepción,  acerca  de  la  autenticidad  o  eficacia  de los medios  aportados  a  la  actuación y de la valoración que de ellos debieron hacer los  falladores de instancia.   

“El libelo que  es  materia  de  examen no cumple con ninguno de tales requisitos, pues el actor  antes  de  poner  en  evidencia  los  supuestos  de  la  causal invocada, lo que  pretende  es una nueva valoración del acervo probatorio aportado en la etapa de  instrucción,  presentando  su  propio  análisis  diverso  al  contenido  en la  decisión  de  preclusión  de investigación, para concluir que ésta tuvo como  fundamento  una  prueba que, según él, es falsa, adecuando así sus argumentos  con   la  precisa  causal  que  invoca”.1   

Así, entonces, como puede apreciarse, más  allá    de    afirmar   que   la   prueba   recaudada   está   “revestida  de  falsedad”, el accionante  no  allegó  medio  de  convicción  alguno  (decisión  o  sentencia  en firme)  demostrativo  de una prueba falsa que dada su magnitud conlleve necesariamente a  derrumbar  el  principio de cosa juzgada, no sin antes advertir su trascendencia  frente  a los demás medios de prueba tomados en cuanta para dictar la sentencia  condenatoria que motivó la acción de revisión.   

En  fin,  lo  que la Sala observa es que el  libelista,   abandonando   la  hipótesis  de  revisión  invocada,  simplemente  pretende  con  su razonamiento privilegiar sus conclusiones a las consignadas en  la  sentencia  demandada,  luego  de ser sometidas al tamiz de la sana crítica,  con  total  desconocimiento,  como  se  indicó,  de la presunción de acierto y  legalidad  de  que  ésta  goza  ante la firmeza del pronunciamiento de condena.   

En  consecuencia,  como  el  escrito  del  apoderado  del  accionante  no  cumple con las exigencias que la ley ha impuesto  para  su  admisión  como  demanda  de  revisión,  conforme  a lo que prevé el  artículo 220 del Código de Procedimiento Penal, se inadmitirá.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

1.          INADMITIR   la demanda de revisión  presentada  contra la sentencia de segunda instancia proferida, el 3 de abril de  2007,  por  el  Tribunal  Superior  Militar,  a  través  de  la cual condenó a  WILLIAM  MONTALVO  PERDOMO  por el delito de hurto simple.   

2.   Contra  esta decisión procede el  recurso de reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO                                  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                          MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS            

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                           JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS                                                                                 

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

                                                                                                                                   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

1 Rad.  18555,  auto  del  3 de septiembre de 2002. Ver también rad. 30445, auto del 22  de  octubre  de  2008,  rad. 29594, auto del 2 de diciembre de 2008, rad. 30419,  auto  del  10  de marzo de 2009, rad. 31022, auto del 14 de abril de 2009, entre  otros.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *