31769(14-09-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31769  

                            CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

                                  Aprobado acta N° 287.   

Bogotá, D. C., catorce (14) de septiembre de  dos mil nueve (2009).   

VISTOS  

La  Sala se pronuncia sobre la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  KENNEDY   EDELMO  LUNA  ROSERO  contra  la  sentencia  del  11 de diciembre de 2008 mediante la cual el Tribunal Superior de  Buga  confirmó  en  el  aspecto impugnado el fallo proferido el 4 de septiembre  anterior  por  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de la misma sede, que  condenó  al mencionado procesado a la pena principal de 104 meses de prisión y  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo  lapso,  como  autor  responsable del delito de acceso  carnal  abusivo  con  menor  de  14  años,  cometido  en  concurso homogéneo y  sucesivo.   

HECHOS  

En episodios que tuvieron comienzo en el mes  de  septiembre  de  2007,  KENNEDY  EDELMO LUNA ROSERO  accedió   carnalmente   a   la   menor  D.         M.        V.        V.1  en tres ocasiones, algunas de  ellas  en  el  municipio  de Restrepo y otra en el sector del lago Calima (Valle  del  Cauca).  La  ofendida para entonces contaba con 12 años, pues nació el 26  de  julio  de  1995.              

ACTUACIÓN PROCESAL  

Producida,  con  autorización de un juez de  control  de  garantías,  la  captura de KENNEDY EDELMO  LUNA  ROSERO,  se realizó ante el Juzgado Cuarto Penal  Municipal  de Buga audiencia preliminar en la cual se legalizó el procedimiento  respectivo.  En  esa  misma  diligencia,  celebrada  el  6  de marzo de 2008, la  Fiscalía  le  imputó el delito de acceso carnal abusivo con menor de 14 años,  en  concurso  homogéneo.  El imputado aceptó los cargos, por cuya razón luego  de   proferírsele   medida   de  aseguramiento  de  detención  preventiva,  la  actuación   se  remitió  al  juzgado  de  conocimiento  correspondiente,  cuyo  funcionario  emitió sentencia de condena, pero al ser revisada esa decisión en  sede  de  segunda instancia el Tribunal Superior decretó la nulidad a partir de  la audiencia de imputación.   

El  25  de junio de 2008 se celebró ante el  Juzgado  Tercero  Penal  Municipal  de  Buga nueva audiencia preliminar, en cuyo  desarrollo  la  Fiscalía  formuló  imputación a LUNA  ROSERO  por  el  delito  de  acceso carnal abusivo con  menor  de  14  años en concurso homogéneo, cargo al cual el aludido se allanó  sin  reserva  alguna.  En  esa diligencia se le profirió una vez más medida de  aseguramiento de detención preventiva.   

El 11 de agosto de 2008 el Juez Primero Penal  del  Circuito  de  Buga  verificó  la  legalidad  del  allanamiento  y  el 4 de  septiembre  siguiente profirió el fallo condenatorio de rigor, procediendo a la  labor  de dosificación pertinente, en cuyo desarrollo se abstuvo de conceder al  procesado  la  reducción  de pena contemplada en el artículo 351 de la Ley 906  de  2004,  por  cuanto  ese  tipo  de  beneficios  los prohibió expresamente el  artículo  199  de  la Ley 1098 de 2006 o Código de la Infancia y Adolescencia.   

La   defensa   interpuso   el  recurso  de  apelación,   limitando  el  objeto  de  la  inconformidad  a  la  negativa  del  a   quo   de   otorgar  la  mencionada  rebaja.  En  el  fallo  que  es objeto del recurso extraordinario de  casación,  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de Buga confirmó la sentencia  de primera instancia en el aspecto materia del disenso.   

LA  DEMANDA   

         

El  actor  formula  dos  cargos  contra  la  sentencia  del Tribunal, ambos al amparo del cuerpo primero de la causal primera  de  casación  de  la  Ley  906  de  2004, esto es, violación directa de la ley  sustancial,  por  falta  de aplicación del artículo 351 de la Ley 906 de 2004,  en  concordancia  con  el  artículo  199,  numerales  7  y  8 de la Ley 1098 de  2006.   

En  el primer cargo  sostiene  que la rebaja de pena por aceptar los cargos  en   la   audiencia  de  imputación  comporta  para  el  procesado  un  derecho  sustancial,  de acuerdo con lo establecido en las normas antes citadas, por cuya  razón dicho descuento no podía ser negado por los sentenciadores.   

En el segundo cargo  argumenta  que  las  prohibiciones  previstas  en  los  numerales  7 y 8 del artículo 199 de la Ley 1098 de 2006 no son aplicables para  los  casos  de  aceptación a cargos, por cuanto el primero de esos numerales se  refiere   a   preacuerdos  y  negociaciones,  mientras  el  segundo  a  beneficios  y la  rebaja consagrada en el artículo 351 constituye un derecho.   

Adicionalmente,  con  apoyo en decisión del  Tribunal   Superior   de   Bogota,   aduce   que  si  el  término  beneficios   se  aplicara  al  mencionado  descuento  punitivo,  la  norma  devendría  inconstitucional  por  contener  un  tratamiento discriminatorio.   

          Solicitó,  en  consecuencia,  casar  la  sentencia  impugnada  para  proferir   el   fallo  de  sustitución  en  el  cual  se  reconozca  la  rebaja  impetrada.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

                    

Conforme ha tenido oportunidad de expresarlo  la  Sala en forma reiterada, en el modelo de enjuiciamiento penal regulado en la  Ley  906 de 2004 el recurso de casación encuentra fundamento sólo en la medida  en  que  con  ese extraordinario medio de impugnación se busque el cumplimiento  de  alguno  de  los fines previstos en su artículo 180, esto es, la efectividad  del   derecho   material,   el   restablecimiento   de  las  garantías  de  los  intervinientes,  la  reparación  de  los  agravios  inferidos  a  éstos  y  la  unificación de la jurisprudencia.   

Por  tal motivo, además de los presupuestos  tradicionales  relacionados  con  el interés para recurrir y la elaboración de  la  demanda  de manera lógica y comprensible, corresponde al actor acreditar la  necesidad  del  fallo  en orden a cumplir alguna de las finalidades referidas en  precedencia.  Así  se  desprende  de  lo establecido tanto en el artículo 183,  como  en  el  inciso  segundo  del  artículo 184 del estatuto procesal en cita.   

Con   sujeción   a  la  primera  de  esas  disposiciones,  la demanda de casación debe señalar  de   manera  precisa  y  concisa  las  causales  invocadas  y  sus  fundamentos.  A su turno, de acuerdo  con  la  segunda  norma citada,  no  se seleccionará el libelo si el demandante carece  de  interés,  prescinde  de  señalar  la  causal,  no desarrolla los cargos de  sustentación  o  cuando  de  su  contexto  se  advierte  fundadamente que no se  precisa    del   fallo   para   cumplir   algunas   de   las   finalidades   del  recurso.   

Lo  anterior,  desde luego, sin perjuicio de  que  la  Corte  supere  los  defectos de la demanda para decidir de fondo, si se  presenta  alguna  de las situaciones referidas en el inciso cuarto del precitado  artículo 184.   

En el caso objeto de estudio por la Sala, se  observa  que el casacionista si bien ostenta interés para recurrir y mencionó,  además,  la  causal  sobre  la cual apoya los dos cargos que formuló contra la  sentencia  de  segundo  grado,  no cumplió las demás exigencias de motivación  referidas en precedencia.   

En  efecto,  en  los reseñados reproches el  actor  pretende  el reconocimiento de la rebaja de pena prevista en el artículo  351  de  la  Ley 906 de 2004, señalando que su concesión constituye un derecho  sustancial  para  quien  se  allane  a  los  cargos, por cuya razón no resultan  aplicables  aquí  los numerales 7 y 8 del artículo 199 de la Ley 1098 de 2006,  pues  esas  disposiciones  prohíben  el  otorgamiento  de  cualquier  descuento  punitivo  cuando  se  trata  de  negociaciones  y  preacuerdos  o de beneficios,  situaciones no evidenciadas en el presente evento.   

El  impugnante,  empero, no explicó cuál o  cuáles  fines  pretende  alcanzar  con  el  recurso, de modo que no desarrolló  adecuadamente  los  cargos  de  sustentación.  En  ese  sentido  se observa que  omitió  por  completo contrastar su criterio con la reiterada jurisprudencia de  la  Corte,  en  cuanto  sobre  el  tema  se  ha  pronunciado  en  las siguientes  decisiones:  auto  del  12 de septiembre de 2007, radicación 28080; auto del 15  de  septiembre  de  2008,  radicación 30006; y autos del 17 septiembre de 2008,  radicaciones 29901 y 30299.   

En  dichas  providencias la Sala prohijó la  aplicación  de  las  prohibiciones previstas en el artículo 199 de la Ley 1098  de  2006  o  Código  de  la  Infancia  y  la  Adolescencia  para  los  casos de  allanamiento  a cargos, considerando entonces que quienes son condenados por esa  vía  por razón de alguno de los delitos expresamente establecidos en el citado  artículo,  entre  los  cuales  se  encuentran  los atentatorios de la libertad,  integridad   y   formación   sexuales,   cometidos   contra  niños,  niñas  y  adolescentes,  tal  como  ocurre en el presente evento, no se hacen acreedores a  rebaja   de   pena   ni  a  ningún  otro  beneficio,  salvo  por  colaboración  eficaz.   

En  el  auto  del  17 de septiembre de 2008,  proferido en el radicado 30299, en efecto, se expresó:   

“… en el tópico específico que soporta  la  crítica consignada en la demanda de casación, vale decir, la consagración  o  no  de prohibición concreta para que en ese tipo de delitos contenidos en el  inciso  primero del artículo 199 de la Ley 1098 de 2006,  se hagan rebajas  punitivas  propias  del  instituto de allanamiento a cargos, de entrada la Corte  debe  señalar  que  una  lectura  correcta no solo de lo que el numeral sétimo  consagra,  sino  de todo el contexto del artículo, de cara a la teleología que  animó  la intención del legislador, permite concluir por fuera de toda duda en  que,  efectivamente,  también  esa  aceptación  unilateral  de responsabilidad  penal   consignada   en   el   allanamiento  a  cargos,  soporta  la  carga  prohibitiva en mención.   

          En    la    misma    decisión    en   cita,   se   concluyó   más  adelante:   

“Una  adecuada interpretación semántica,  lógica,  jurídica,  teleológica,  contextualizada y razonable, advierte, para  terminar,  inconcuso que el allanamiento a cargos fue incluido por el legislador  dentro  de las figuras que no admiten rebaja de pena a favor de quien cometa los  delitos  contemplados  en  el inciso primero del artículo 199 de la Ley 1098 de  2006, cuando la víctima se registra menor de edad”.   

En  tales condiciones, se insiste: el censor  se  abstuvo  de  referir  al  criterio  de  la  Sala  en  aras  de rebatirlo con  argumentos  que  permitieran  evidenciar  su  falta  de  solidez  jurídica y la  necesidad  de  sentar  una  nueva  postura  al  respecto,  dejando  el  reproche  huérfano  de  la  explicación  inherente  a  los  fines  de la casación y, en  particular,  al propósito de unificación de la jurisprudencia, constitutivo de  uno de los cometidos de ese extraordinario medio de impugnación.   

Las falencias de  sustentación    anteriormente    advertidas    son  suficientes       para       inadmitir  la  demanda  de  casación objeto de  examen,  sin  que  la Sala advierta la vulneración de  garantías  fundamentales,  que  impongan superar los desaciertos técnicos para  decidir de fondo.   

   

          Cuestión final.   

Habida  cuenta  que  contra  la decisión de  inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  defensa  procede  el  mecanismo  de  insistencia de conformidad con lo establecido en el artículo 184  de  la Ley 906 de 2004, impera precisar que como dicha legislación no regula el  trámite  a  seguir  para que se aplique el referido instituto procesal, la Sala  ha  definido  las reglas que habrán de seguirse para su aplicación2,    como  sigue:   

          i)        La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede  ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de  la  providencia  por cuyo medio la Sala resuelva inadmitir la  demanda  de casación, con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decidido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo término por  alguno  de  los  Delegados  del  Ministerio  Público  para  la  Casación Penal  –  siempre que el recurso  de   casación   no   hubiera   sido  interpuesto  por  un  Procurador  Judicial  –, el Magistrado disidente  o  el  Magistrado  que  no  haya  participado  en  los  debates  o  suscrito  la  providencia inadmisioria.   

          ii)                       La  solicitud de insistencia puede elevarse ante  el  Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal, ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a  la decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la demanda o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

          iii)                      Es potestativo del Magistrado disidente, del que  no  intervino  en  los debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien  se  formula  la  insistencia, optar por someter el asunto a consideración de la  Sala  o  no  presentarlo  para su revisión, evento último en que informará de  ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

          iv)                       El  auto  a  través  del  cual  se  inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor de  KENNEDY EDELMO LUNA ROSERO.   

         De  conformidad con lo dispuesto en el inciso segundo del artículo  184  de  la  Ley  906  de   2004  y,   en  los  términos  referidos  en  el  acápite  final  de  esta  determinación, contra la misma procede la insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO ENRIQUE         SOCHA          SALAMANCA   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ             

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO         MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS                

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                           JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                   

                                     

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                          JAVIER      ZAPATA  ORTÍZ   

            TERESA RUIZ NÚÑEZ   

             Secretaria     

1   Como   esta  providencia  puede  ser  publicada,  se  omite  el nombre de las menores afectadas, de conformidad con lo  establecido  en  el  numeral  8º  del  artículo  47  de la Ley 1098 de 2006 ó  Código de la Infancia y Adolescencia.   

2  Providencia del 12 de diciembre de 2005, radicación 24322.     

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